Disclaimer | Ni Shingeki no Kyojin y sus personajes me pertenecen, son propiedad de su autor, Hajime Isayama, yo sólo realizo esta obra por diversión sin fines de lucro, derechos reservados de este Fic a Corp. Charly.
Advertencia | BL. Riren. Dioses griegos. Demonios. Titanes. Lemon.
Extensión | 4609 palabras
Nota | Neyri Jeager, Ola-chan, MagiAllie
Al Fic.
The Darkest Lovers
Capítulo
7
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Levi seguía tieso, rígido como vara ante la visión de aquellos que —se suponían habían dejado de existir— estaban presentes en aquel lugar. Las Sombras metálicas rodeaban toda la habitación. Esas sombras que brotaban de los cuatro seres que sonreían sardónicos. Las pupilas felinas de sus ojos parecían taladrar a todos en el lugar.
Aquellos ojos eran escalofriantes. Sangrientos…. Llenos de hambre.
De a un momento a otro las sombras crepitaron, tragándose los mortecinos rayos carmesí de la luna que se filtraban entre las ventanas rotas. Toda luz se cegó. La oscuridad reino en su totalidad.
El grito de Hanji se escuchó en todo el lugar, creando un eco oscuro y espeso. Sí, ella era la demonio de la violencia, seguramente estaba escuchando los pensamientos de aquellos cuatro seres, y su demonio interno se estaba regocijando, arañándole el ser para salir y hacer de las suyas. Seguramente, los iris de la mujer estaban cambiando, llenándose de carmesí. Se estaba descontrolando. Las voces potentes de sus guerreros parecían tratar de relajarla, pero él mismo sentía que estaba perdiendo el control.
Pronto todos los harían. Eran demonios, y al parecer aquellas sombras los incitaban a dejarse llevar por el instinto.
La risa demencial de Isabel resonaba como un cántico de burla a su estado, a su incapacidad de ir por Eren que había estado aplastado en el suelo con la bota de su madre en la espalda y sus cabellos tirados hacia atrás con extrema fuerza, antes de que todo se volviera tan negro como una boca de lobo.
— ¿Qué es esa ira asesina, hermano? — había tanta burla en la voz de la chiquilla que algún momento fue tan dulce como miel —. Pensé que te alegrarías por volvernos a ver, pero ya veo que no…pareciera que nos odias. Sabías que por tu culpa estamos aquí ¡Mira lo que nos han hecho! Así que pagaras por eso, por habernos cambiado por él…por habernos olvidado.
Cada palabra era escupida con tanto veneno que Levi sintió una puñalada en el corazón, pero no se arrepentía de su decisión. Lo hecho, hecho estaba.
Las sombras se volvieron más espesas y Levi sintió como si cientos de agujas se les clavaron en la piel. El dolor se propagó en su cuerpo y le hizo doblarse hacia adelante pero no se permitió caer, se volvió con las dagas en las manos. Quería atacar, pero estaba tan oscuro que no podía ver ni la mano delante de su cara, ni mucho menos a sus amigos. Y no quería herir a la persona equivocada.
Eso era lo que le detenía.
— ¡Levi! —el gritó de Eren le aceleró el corazón. Se oía tan angustiante.
— Estoy aquí, no te rindas Eren. Yo voy por ti —su voz nunca había sonado tan sombría. Trató de destellar pero no lo logró, era como si existiera un tipo de campo magnético que no le permitía desmaterializarse.
—Levi —gimoteó Eren. Se escuchaba que estaba forcejando. Desorden contra Anarquía —. ¡Levi!
Esta vez fue un gritó, un llanto ahogado, todo combinado con las voces de sus compañeros, con su misma ansiedad.
« ¿Qué mierdas era todo esto? »
« ¿Qué estaba ocurriendo ahí? »
Tantas cosas se arremolinaba en su mente, pero los gritos del castaño le taladraban hasta el tuétano, no podía pensar en nada, se estaba volviendo un amasijo de ira, de dolor. Su demonio rugió ante el nuevo grito de Eren.
« Eren »
« Eren »
« Mío »
« Mío »
« Nadie lo daña »
Las Sombras se hicieron más espesas y una nueva ola de pinchazos dolorosos se le clavó en el cuerpo. Estaban aprisionados, aquello era una cámara de tortura. Lo más probable era que lo buscaban eran enloquecerlos, llevarlos hasta sus límites para que ellos mismo se asesinaran, una idea así, sólo podía brotar de ese canalla de Zeke, seguramente ya se había dado cuenta que él no cumplirías sus órdenes. Esto era para recordarle su maldición y de que no podría escapar de ella tan fácilmente.
Su propia oscuridad brotó, no permitiría ni un segundo más. Un relámpago de todas las cosas vividas con sus hermanos le compungió.
« Lo siento, lo siento tanto »
Su demonio se desbordó, tomando el control, transformándolo, haciéndole hervir las venas, sustituyendo su razón por el instinto, todo dirigidos a un solo lugar…Eren.
Por un momento todo desapareció.
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Hanji enloquecía poco a poco. Había perdido la noción del tiempo y su razón. Su demonio interior, que normalmente era una presencia susurrante en el fondo de su mente, no dejaba de gritar en su cabeza. «Mata, Mutila, Destroza», la sed de sangre se incrementaba «Mata, Mutila, Destroza», sus gritos eran brutales. No lo soportaría mucho más, pronto estallaría y su demonio tomaría el control. Ella también gritaba y sus palabras intangibles eran, la representación inconsciente de los deseos de su demonio.
Sangre
Gritos
Muerte
Una nueva oscuridad se sumó. Los lametazos de dolor se dispararon en su cuerpo y sus rodillas cedieron y en medio de su desesperación se golpeaba constantemente la cabeza contra el suelo, con su demonio gritando y su cuerpo agonizando. Hanji sentía que no podía hacer otra cosa. Pero no se rendiría. Ella no destruiría a su 'familia'…porque para ella…todos los del castillo eran su 'familia'. Ella debía luchar por ellos.
«Concéntrate, estúpida »
Se empezó a herir a sí misma, desde un rincón podía oír a los otros ahogándose en su propia desesperación. Escuchó la maldición de una mujer, luego una onda de calor y después un golpe le llegó.
Ella le agradeció.
—Quítateme de encima, bruja —dijo Eren. Su voz había abandona la angustia, hasta casi se oía tranquilo; pero era lógico teniendo en cuenta que él se fortalecía con el caos. Se oyó un rumor de ropa, y ruido apagado de pasos.
—Perdón —murmuró Eren—. ¿A quién le he dado?
—Necesito… —jadeó Erwin—. Ayudadme, por favor.
—Pronto —prometió Eren. Se oyeron más pasos.
Un rugido potente, la voz grave de un hombre mermándose.
La oscuridad parecía volverse menos densa.
—Vaya, vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? —dijo una voz que Hanji reconoció era de Isabel —. Si es la putita que subyugó a mi hermano.
— Lo que digas, zorra. Pero en cuanto te alcance, te cortare el cuello — el sonido del metal deslizándose. Más pasos, esta vez corriendo, golpeando el suelo de baldosas, luego jadeos, un minuto después se oyó una maldición.
Se encendieron las luces y una paz dulce invadió a Hanji. Parpadeó para apartar los puntos que nublaban su visión y volver a ver a sus amigos con claridad. Erwin estaba sentado contra la pared y gemía. Mike de costado, se agarraba el estómago con las rodillas abrazadas en el pecho, Aurou, Erd, Gunter y Petra estaban a su alrededor con ojos vidriosos.
Farlan y Carla estaban inconscientes en un rincón.
Con el silencio súbito que se había hecho en su mente, Hanji pudo volver a retomar el control de su cuerpo y valorar la situación. A la castaña se le encogió el estómago. Levi estaba prácticamente transformado, escamas de un verde oscuro cubrían su cuerpo, una silueta que ella reconocería por siempre debido a todos los años que llevaban conviviendo. Tenía los hombros encorvados, con monstruosas alas que se extendían desde su espalda, los extremos torcidos en pequeños nudos fuertes y puntiagudos. Él estaba montado sobre Isabel que a la misma vez junto con Grisha parecían querer aplastar el cuerpo de Eren.
'El niño de ojos bonitos'
Ella se levantó tambaleante, pero sólo dio un paso y volvió a caer. Sus ojos se nublaron. Pero aún escuchaba claramente. Eren pataleaba tratando de sacarse a los dos seres Sombras que le vociferaban cosas extrañas « Ceder » « Aceptar » « Rio » « Llave », mientras Levi le soltaba tremendos zarpazos a la mujer castaña que le arañaba el pecho a Eren.
El azabache mostró los colmillos dispuestos a clavárselos a la chica pero la voz de Eren pareció frenarlo.
— No la muerdas, es un espectro. — el chico jadeaba —. Te envenenaras si lo haces, Levi, ellos ya no son los que conociste, ni ellos son mis padres. Son espectros, rencores pasados…el dolor que dejaron atrás cuando murieron, decapitarlos y prenderles fuego es lo que tienes que hacer.
El demonio pareció entender porque se retiró. A Hanji le pareció increíble, ningún demonio una vez desatado tenía raciocino. Pero tal vez podía ser que ese estaba 'domesticado'
¡Vaya!
'El niño de ojos bonitos, su nuevo rey…un domador de demonios'
Vio como Levi volvía a su estado normal y hacia aparecer su espada. Ella también volvió a levantarse, iría a ayudarles. Dos dagas curvas aparecieron en sus manos. Reuniendo todas sus fuerzas las empuñó. Su cuerpo estaba pesado aun así se movió.
Se lanzó contra Grisha, clavándole las dagas en las clavículas, arrastrándolo lejos del cuerpo de Eren, que de una violenta patada se deshizo de Isabel, ella lanzó un gruñido animal, escupiendo sangre negra.
De un movimiento limpio, Eren la mandó al suelo con un puñetazo para después sostenerla de los brazos, bloqueando sus movimientos, Levi se acercó amenazante con su espada. La tenían acorralada. Hanji sonrió desde su posición mientras retorcía los puñales iniciando un camino hiriente hacia el cuello del hombre que se retorcía en el suelo, aplastado por su cuerpo.
Disfrutaría de un momento de decapitación simultánea.
Pero eso no sucedería.
Todo cambió en un instante.
Del cuerpo de Isabel brotó una enorme cola de escorpión que atravesó de un solo golpe el pecho de Levi, que al instante dejó caer la espada y cayó de rodillas. Eren gritó, aflojando el agarre y dejándose caer.
— ¡Levi!
Su gritó agónico fue espeluznante y de repente cientos de lenguas de fuego brotaron de las paredes, Isabel y Farlan chillaron y se arremolinaron en una sola sombra, escapando por el mismo lugar en donde habían entrado, arrastrando consigo a los que estaban inconsciente.
Desaparecieron en la noche dejando atrás al castillo que ardía sin cesar.
Ella se quedó estática un segundo, después le dejó el control a su demonio.
Esos debían de pagar.
Los cazaría.
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Eren despertó liberando un gemido, su mente aturdida sólo podía recordar los ojos llenos de odio de aquel ser que tenía la forma de su madre. Le dolió. En aquel momento cuando creyó que eran sus padres un dolor agudo le atravesó el pecho, se paralizó pero luego cuando por un impulso tonto trató de acariciar aquel rostro tan amado y ella le apartó de un manotazo brusco, lo entendió, ella no era su madre, tenía su faz, su figura, pero no sus ojos, ni su aroma. No podía serlo. Su madre jamás le haría tal desprecio.
Ella había dado su vida por él.
Eso, era un espectro, los sentimientos negativos que quedan cuando se muere de forma violenta. Aquello sólo era un amasijo de odio.
Un odio que iba hacia él, hacía él y….Levi.
Levi
Levi
Levi
Su mente había repetido su nombre como una mantra y en medio de su angustia lo había llamado, había sido por él que dispuso a destruir a aquellos seres. Necesitaba hacerlo, en medio de su mente nublada por recuerdos podía sentir su angustia. Era un pinchazo agudo que nacía en su cuello y le recorría el cuerpo.
La marca de Levi era la causante de esas sensaciones. Ellos ahora estaban vinculados. Sentirían lo que el otro sentía. Pero no totalmente porque la marca no estaba completa. Y él estaba vinculado a otro.
Era aquella misma marca lo que lo había hecho retorcerse de dolor cuando Levi fue atacado, era esa misma marca lo que le envía aquellos pinchazos de agonía ahora que había vuelto a despertar.
Su vista borrosa a penas si le dejaba ver donde estaban. Era un cuarto muy pequeño. Las paredes eran de madera y sólo había una pequeña ventana donde se filtraba la pálida luz de la luna. Era una cabaña. Encorvados y cabeceantes estaban Mike y Erwin protegiendo la única puerta. En un rincón estaban Erd, Gunter, Petra y Aurou.
Sus ojos buscaron la figura de Levi.
La encontraron sobre una mesa, la cual parecía ser había sido acomodada para fungir de cama. La respiración del azabache era tan lenta que de a momentos parecía se iba a detener. Eren se levantó del pequeño mueble que parecía sofá y con pasos tambaleantes se acercó hasta el hombre. Pequeñas gotitas cristalinas se acumularon en sus ojos al contemplarlo.
Tenía la piel tan pálida que parecía transparentes, las venas se remarcaban formando surcos azulados debajo de su piel. Tenía una venda gruesa que cubría la herida en su pecho, manchas carmesí la adornaban. Y sus labios estaban resecos.
Cuando Eren lo tocó pudo sentir como estaba sumamente frio. El veneno del espectro consumiéndolo por dentro. A este paso, él moriría antes del amanecer. El cuerpo de Eren comenzó a temblar «No te dejes dominar por el pánico. Cálmate»
Eren nunca se había sentido tan desprotegido, tan vulnerable. Era como si una parte de él estuviera muriendo lentamente junto a Levi. Una lágrima traicionera bajó por su mejilla pero rápidamente la limpió con el dorso de su mano. No era momento de llorar.
Rápidamente se desnudó y se tendió sobre el cuerpo magullado de Levi para darle calor.
— Vamos, Levi. Entra en calor. Hazlo por mí.
Él no respondió. Era un bloque de hielo. Eren tomó los pliegues de la manta que hacía de sábanas y los cubrió a los dos. El castaño estuvo casi una hora frotándole los brazos y manteniéndose pegadito a él. Después de ese lapso Levi empezó a despertarse y gimió.
— Eren…
Oh, gracias Cielos benditos.
— Todo va a estar bien, Levi. Estarás bien. Yo estoy aquí.
Él lo miró con la mirada empañada. Y le sonrió, una sonrisa pequeñita y llena de alivio.
— Que bueno que estés bien.
A Eren se le apachurró el corazón. Ese grandísimo idiota estaba preocupándose en su persona cuando él estaba muriendo. ¿Realmente lo amaba?
— ¿Eren?
— Si…estoy aquí — le besó la mandíbula y lo acarició suavemente, su propósito en aquella ocasión no era que entrara en calor, no realmente, lo que buscaba era despertar su deseo, lo necesitaba para lo que estaba a punto de hacer.
Y es que había una manera de salvarlo, aunque para él supusiera una tortura. Aunque pensaba que no sería tan cruel si se trataba de Levi.
— ¿Dónde estamos? — preguntó el azabache con los ojos vidriosos. Su voz se oía tan apagada.
Eren no respondió, no quería que él pensara en nada. Ni en donde estaban, ni que había ocurrido después que lo lastimaran, ni en el futuro. Quería que se enfocara en lo que le intentaba producir. En las sensaciones que le brindaba.
Sintió su mano acariciarle suavecito la cadera.
— ¿Eren, estás desnudo?
— Shhh…Te quiero — le susurró en el oído. Acariciándole con la respiración cálida — Te quiero muchísimo. No te quiero perder…a ti no…no podría soportarlo.
— Eren — su voz cansada sonaba calma, como el vaivén suave de la marea —. No importa…tú estás bien.
Eren se abrazó a su cuerpo y lo besó.
— Lo siento, lo siento tanto.
— No importa, en serio…pero…
— ¿Pero?
— Dilo de nuevo.
— ¿Qué?
— Dime que me quieres.
— Te quiero, te quiero muchísimo y quiero pertenecerte de todas las formas imaginables. ¿Entiendes lo que quiero decir?
Por muy débil que él estuviera. Eren notó que se excitaba. Lo había entendido.
— Eren…
Él lo besó en los labios, para que no tuviera tiempo de protestar, lo acarició con la lengua.
— Mmmm — gimió. Después comenzó a acariciarle y él gruñó.
— ¿Te duele?
— No. Me siento tan bien.
Lo agarró por las nalgas y lo colocó sobre su cuerpo. Ya notaba algo de su energía transmitiéndosele. El color de su piel regresando, su respiración normalizándose. Entonces, de repente. Levi se detuvo. Sus dedos se convirtieron en cepos sobre las caderas de Eren.
— No, Eren. No podemos hacerlo.
— Si podemos, y vamos a hacerlo. De un modo u otro, voy a tenerte dentro de mí. Esta noche.
— No podemos. No es bueno para ti. Aún estás unido a él.
— No me importa. Y yo decidiré que es bueno o malo para mí — dijo él y le mordió el lóbulo de la oreja —. Acepta esto Levi…acéptalo…no me rechaces nunca.
— ¡Eren! — rugió él. Entrelazó las manos en su pelo y lo besó apasionadamente —. No me ruegues. No lo hagas. No cambies ante nada.
Sus lenguas lucharon, sus dientes rozaron y el castaño se frotó contra Levi, desesperando buscando despertar mucho más su deseo. Lo necesitaba, lo quería. No podía dejar que se marchara. No ahora que se estaba dando una oportunidad, no cuando había encontrado a alguien que lo quisiera con todo sus heridas y le ofreciera su abrigo eterno.
Necesitaba a aquel hombre, a nadie más. Era como un hambre oscura que lo roía por dentro, carnal, salvaje, casi caóticamente, deliciosamente.
— Quiero estar contigo para siempre. No dejaré que te vayas.
Él apretó su cadera con sus dedos. Aún le faltaban fuerzas. El toque no era potente como sabia Eren eran los toques de ese hombre.
— Sí — dijo suavemente él, deslizando sus palabras entre sus labios. Le mordisqueó los labios —. Pero no llegaremos hasta el final — Levi deshizo su agarre con la intención de volverlo a tumbar a su lado, para sólo abrazarlo. Pero Eren no se lo permitió. Con la camisa que se había quitado en un movimiento rápido le ató las manos y la subió hacia arriba de su cabeza, haciendo aparecer un daga la clavó en la tela. Dejando inmovilizado a Levi, que tenía los ojos abiertos como platos ante su acción.
— Si vamos a llegar la final. Te dije que soy yo quien decide — le dio un último beso en la boca y empezó a descender por su cuerpo. La textura de su piel lo atormentó. No tenía pelo en su cuerpo. Era hermoso, perfecto, y cada roce de los dedos contra él, cada deslizamiento de la boca por su cuerpo, era una revelación. Éste era el modo en el que el sexo sería, no importa lo lejos que llegaran. Y estaba bien, ya luego pagaría las consecuencias.
Tiró de la ropa de él. Dejándolo desnudo y a su merced. Ahora ambos desnudos, piel caliente contra piel caliente. Siguió bajando dejando un rastro de besos. Introdujo la lengua en el ombligo y él se estremeció y se retorció ante su tacto.
—Si, sólo siente, deja que yo haga el trabajo.
— ¿Qué? Eren, basta.
— Dije que no.
Y continuó su camino, hasta que llegó a su verga, que ya lo espera erguido, majestuoso. Eren se lamió los labios, y cerrando los ojos la acunó en su boca. Lo lamió una y otra vez, continuando la caricia acompañada con los dedos. Levi soltó un siseó, un gemido gutural que reprimió con los labios, la cálida cavidad le torturaba de manera deliciosa, esa lengua suave le proporcionaba el mayor placer que le hubiesen dado. Tal vez porque estaba tan inmerso en el placer o porque tenía los ojos cerrados no se dio cuenta que mientras Eren le estaba complaciendo con la boca también estaba preparándose a si mismo. Posiblemente se estaba perdiendo la deliciosa visión de su rostro sonrojado, sus labios hinchados, enrojecidos por los besos y la fricción. Él estaba lejos nadando en medio del placer y la necesidad, para cuando sintió que estaba por llegar, Eren se retiró con un sonido obsceno de plop sus ojos estaban brillantes por el deseo y de la comisura de sus labios se deslizaba el liquido transparente del liquido pre seminal.
Era un visión ardiente, la máxima belleza que él había contemplado.
Gotitas de sudor perlaban aquella piel canela, deliciosa, atrayente…adictiva.
Él nuevamente se sentó a horcajadas sobre él, rozando su entrada contra su miembro, meciéndose suavecito sobre él, sus dedos le acariciaron los hombros y luego se enterraron ahí, sujetándose como un ancla. Sus ojos le veían queriendo trasmitirle todo eso que había nacido entre ello, violento, desordenado, salvaje…primerizo.
Entonces se dejó caer sobre su vara caliente y palpitante, el gritó que ambos profirieron fue callado violentamente por los labios del castaño que lo devoraron completamente mientras las lagrimas caían a raudales de sus ojos, el beso supo a sal y dolor. Un dolor más allá de lo físico, un dolor espiritual. Levi impulsó la cadera en respuesta instintiva al sentir aquellos pliegues apretados y calientes cerrarse entorno a él, hundiendo más el pene en su interior.
En cuanto la unió se dio entre ellos estalló una luz blanca, poderosa, casi cegadora. Eren sintió muchas cosas, la primera, la que más lo consumió fue el dolor…los recuerdos avasallantes de su violación cayeron como truenos sobre él, la sensación de impotencia y asco que sintió durante aquel acto le revolvieron el estomago, su cuerpo tembló y el beso se volvió una unión de bocas, las cadenas de su maldición atacándolo dejándolo desprotegido.
« Quedaras unido a ese demonio…jamás sentir placer sexual con nadie que no sea él, si llegas a dejar que otro te penetre o tú penetres a otra lo única que sentirás será dolor, porque el recuerdo de tu demonio estarán ahí, el momento exacto cuando tu carne fue suya…además si dejas que eso pase, él sabrá dónde estás e ira tras de ti, sentirá la necesidad de poseerte nuevamente de no dejarte marchar nunca. Y tú no podrás oponerte, serás su esclavo, quieras o no »
Aquellas habían sido las palabras de Annie, aquella había sido su maldición. Pero él a no le importaba, no en este momento, no si con eso podía salvarle la vida a Levi, porque uniéndose de esta manera a él, parte de su energía sería transferida a él, ya estaba marcado y completarlo era entregar más que el cuerpo. Esa fue la segunda sensación que sintió, como si le hubieran arrancado una parte del alma y la hubieran remplazado con…¿una parte de la de Levi?
La marca de Levi si estaría completa…era ahora y para siempre…también parte de Levi, como él lo era de él.
Reprimió sus deseos vomitar, de gritar hasta quedarse sin voz, de apartarse de aquel azabache que movía sus labios sobre los suyos. Tratando de renovar el beso que él había detenido. Se concentro en pensar que era Levi, Levi quien lo quería, que era él quien estaba en su cuerpo. No era ser maldito que le había arruinado la vida, era Levi…oscuro, salvaje. Maravilloso, asombroso.
Eren sentía el agudo dolor atravesarle el cuerpo. Era grande, muy grande…se sentía tan lleno y estaba ahí enterrado en su cuerpo, profundamente y él lo cabalgaba. Entonces su alma misma pareció reconocerlo, las sensaciones negativas se disiparon y lo dejaron suspendido en sensaciones nuevas…un delicioso calor empezó a nacerle en el pecho, extendiéndose por su cuerpo, la calma le embriago y una suave niebla de tranquilidad lo engulló. Se levantó despacio, separando sus labios. Se le quedó viendo con intensidad.
Cuando Levi vio como Eren separaba sus labios de los suyos dejándolo sin su sabor quiso suplicarle que no lo hiciera, que se quedara así, que le dejara beber de su dolor, compartirlo para aligerar su peso…ser su soporte, pero cuando vio como él se le quedó contemplando, lo entendió. Había pasado, su unión estaba completa y eso había mermado el dolor hasta volverlo pasajero, casi como dejarlo en un oscuro rincón donde no alcanzara la mente de Eren y no atormentara su sur.
Aquellos ojos verdes estaban brillantes de las lágrimas de dolor, del deseo y el sentimiento embriagante del amor que sentía por él como él mismo lo sentía por el castaño.
¡Oh, tan tentador!
Un ser exquisito.
Tirando con fuerza de la tela que lo había mantenido prisionero, se liberó, sus fuerzas y su energía habían vuelto — incluso podía sentir como su herida comenzaba a sanar, la dolorosa sensación de tener esquirlas de hielo en sus venas había desaparecido, todo en el justo instante en que su cuerpo se había hecho uno con Eren—, sujetándolo de las caderas empujo más adentro él, sacándole un gemido. La deliciosa sensación de sus paredes envolviéndose era única.
Eren se comenzó a mover sobre él, hizo un gesto chistoso de incomodidad cuando empezó el sube y baje, Levi quiso reírse de acción, pero Eren lo fulmino con la mirada
— Cállate…y-o—. Mierda dolía, era incomodo, ese maldito tenía el pene demasiado grande y gordo para aquella cavidad tan estrecha que tenía. Ya no era virgen, pero aquello había pasado hace ya muchos siglos atrás, que su cuerpo estaba como uno.
— Me gusta tu esfuerzo. Te ves jodidamente bien — le dijo con sorna, mientras él mismo empujaba las caderas y usaba sus manos para guiar al castaño. Pero era casi una tortura ir a un ritmo tan lento.
Eren se elevó un poco más, sacando casi todo su miembro y dejándose caer, fue en ese punto que Levi no pudo controlarse más, todo su ser rugió de hambre por el castaño y aplicando tal vez demasiada fuerza, lo empujó para dejarlo debajo de él y elevando sus piernas por sobre sus hombros comenzó a embestirlo con ferocidad mientras lo besaba con avidez.
Los gemidos de Eren inundaron el lugar, junto con los sonidos sucios y obscenos de la fricción de sus cuerpos sudorosos. Durante varios minutos siguieron embistiéndose, sus cuerpos deslizándose. El placer aumentando más y más, hasta que casi no podían respirar.
— Levi — gritó, y de repente llegó al clímax.
Su primero orgasmo, tan glorioso…tan intenso. Se estremeció, y los músculos se le tensaron de forma deliciosa. Y mientras su cuerpo presionaba el miembro de Levi, él también llegó al éxtasis y dispersó su semilla caliente en su interior.
— Eren — murmuró —. Mi Eren. Mi Dios. Te quiero.
— Yo también te quiero Levi — soltó entre gemidos.
Alzó sus caderas y siguió acometiendo con tanta fuerza como pudo…tocando ese punto dulce en el interior del castaño hasta que lo hizo llegar a un segundo orgasmo.
Eren sintió que su mente estuvo vacía durante unos segundos, una eternidad. Su corazón bombeaba alocado y su respiración era forzosa, para cuando sus pies bajaron de los hombros de Levi para hospedarse alrededor de su cintura, sus manos acariciaron sus espalda sintiendo sus músculos relajarse suavemente ante su tacto. Levi estaba sonriendo, sus ojos estaban vivaces y su piel estaba saludable.
Había funcionado y lo había disfrutado.
Tal vez su amor era suficientemente fuerte para esquivar su maldición y salvarlo, sanarlo desde adentro. Ahora si, Levi era suyo, verdaderamente suyo, y él era de él.
Estaban unidos y Eren se sentía satisfecho.
El castaño gimoteó cuando sintió a Levi — todavía en su interior —ponerse duro y volverlo a embestir aunque más suave. Lloriqueó un poco, es que estaba cansado.
Levi le dio una sonrisa lobuna, no lo dejaría escapar. Quería volver a escuchar su grito, en esa tarea estaba cuando un zapato se estrelló en su espalda. Mostrando los colmillos de manera amenazante se volteó hacia donde había llegado el proyectil.
Era Mike, que sostenía de los hombros a Erwin que parecía un lobo hambriento tratando de caer sobre su presa.
Oh.
Lujuria.
Ya lo entendía.
Eren entre sus brazos escondió el rostro completamente sonrojado. Oh santa mierda, se le había olvidado que había gente a parte de ellos. Quería que la tierra se lo tragara. Eso no podía estar pasando.
Levi lo apretujó contra si y sin salir de él, destelló del lugar.
Lo último que escucharon Mike, Erwin, Petra, Aurou, Erd y Gunter fue el chillido de Eren junto a un…
«Maldito hijo de puta caliente, te odio, no te volveré a prestar mi….»
Ahh, eran una pareja perfecta.
Notas finales:
Y ahora….La sensual pizarra de honor:
. — ElisaM2331— AstridHatakeAckermanJaeger—.
. — Yo—Naruby. Scarlett —.
.— elsz-noir—HeartInvalid —Van—.
Este capítulo es especial porque es un regalo a mi querida Neyri, ¡Que cumplas muchos años más querida mía!
A las chicas que me han estado apoyando, muchísimas gracias por eso. Las quiero mucho. Gracias por leer mis amadas
Si les ha gustado este capítulo por favor dejadme un review. Son alimento y vida para Charly…además de fuente de inspiración
PD: A la querida Akire, mujer aun estoy muriéndome de amor por tu poema.
Con amor
Charly*
