Gracias por todos vuestros comentarios, gracias a todos los que robaron 5 minutos de su tiempo para comentar esta historia, me gusta saber lo que pensáis para intentar mejorar. Espero que os siga gustando a todos.
CAPÍTULO VII — CERCA DEL MUNDO MÁGICONos encontrábamos en la sala de estrategias con la patrulla con la que íbamos a trabajar, Ted, Berni, Ralph, James, era una patrulla que normalmente actuaba sola bajo las órdenes directas del teniente coronel. La media de edad de esta sección era de treinta y tantos a cuarenta y nos añadimos Hugo, Charly y yo.
Yo les conocía porque me gustaba hablar con ellos siempre que podía, les sacaba información sutilmente de lo que hacía Voldemort. Me caían muy bien, eran buena gente y a ellos les agradaba que me interesara por sus cosas ya que se sentían importantes.
— Harry, vaya aventura pasasteis en la nieve ¿eh? — me preguntó Ralph.
— Si fue emocionante, el viento que se nos llevaba, la nieve más arriba de las rodillas, sin comer durante cuatro días, mucho frío y cinco heridos que bajar en plena tormenta, fantástico, unas verdaderas vacaciones, ¿verdad Charly? — contesté riendo.
— Señores, atención — pidió el teniente coronel entrando en la sala junto a nuestro capitán — ha habido un nuevo atentado en el centro de Londres, el mismo estilo, las victimas en el mismo estado.
El teniente coronel se nos quedó viendo.
— Espero no sean impresionables con la muerte — dijo mirándonos a Charly y a mí, que nunca habíamos ido a una misión donde hubiera muertes.
— No señor — contestamos los dos.
— Entonces acérquense todos – y sacó un dossier con muchas fotos.
Me acerqué, sabía lo que vería, fotografías de muertos por un avada Kedabra, ojos abiertos y cara de asombro o de miedo y no me equivoqué.
— Decidnos que veis vosotros — nos preguntó Ted — quizás una visión nueva pueda darnos alguna pista de este grupo de terroristas, Harry tú eres especialista en seguir pistas, y eres muy observador, según tengo entendido, dime que ves en las fotografías.
— Estas personas murieron asustadas, por la expresión de sus caras conocían lo que iba a pasar antes de morir, pero no hay sangre por ninguna parte, fue algo rápido por la posición de sus cuerpos. Los terroristas no dejaron muchas señales, el lugar se ve limpio, el motivo no fue un robo, la casa se ve intacta, da la sensación como si hubieran ido solo a matarlos, entrar y salir.
— La próxima foto es un poco más fuerte, son niños — avisó Ted
Las siguientes fotos eran de los hijos de la pareja, uno tenía unos once años ya que en el fondo había una foto del niño con el uniforme de Hogwarts y el otro era más joven de unos seis años, por suerte no los conocía.
— ¿Y bien?
— Han sido asesinados con el mismo sistema que los adultos, — contestó Hugo.
— Si y fueron los primeros, sus caras no demuestran miedo sino sorpresa, supongo que llegaron y mataron a los niños delante de los padres y luego mataron a los adultos — continué — el motivo no era para coaccionar a los padres, supongo que se los encontraron primero y les estorbaban, la madre no tiene rastros de lagrimas en los ojos por lo que no les dio tiempo a asimilar la muerte de sus hijos, todo debió ser rápido. Parece una ejecución, quizás traición.
— Buen razonamiento, ¿pero como los mataron?
— No es ninguna arma convencional no hay casquillos de arma, no fue con un arma blanca, no hay sangre, un golpe en la nuca podría producir ese efecto, pero los cuerpo no tienen ninguna hematoma visible al menos en las fotos ¿con las autopsias no sale nunca ningún elemento inyectado? — explicó Hugo.
— Nada, las autopsias salen perfectas, nada de venenos inyectados, nada de violencia.
— Quizás algún veneno inhalado de efecto inmediato, además una vez Ted me dijo que vieron a uno que llevaba una máscara blanca como si fuera carnaval y si es algo inhalado y ellos se protegen con las mascaras — no sabía que podría acercarse más al avada Kedabra — pero solo con las fotos es imposible, faltan datos.
— Ted llévese a los soldados Werner, Wears y Potter sobre el terreno, el resto intenten averiguar quién era esta gente — ordenó el teniente coronel que había estado escuchando — quiero un informe sobre mi mesa esta tarde.
— Si señor.
Cogimos un vehículo y nos dirigimos al centro de Londres, eran tres horas de viaje desde el cuartel hasta Londres, Ted, era el que estaba a cargo de la patrulla. Por el camino mi cabeza iba buscando alguna manera para explicar el avada kedabra a un muggle.
Llegamos al edificio estaba cerca de la zona mágica, me calé mas la gorra para que no se me viera mucho la cara, como llevaba el pelo muy corto, sin las gafas, además que había cambiado mucho físicamente y mi cicatriz estaba cubierta, no creía que nadie pudiera reconocerme. Entramos en la casa y percibí el trabajo de los aurores deshaciéndose de las pistas. Todavía había dos aurores en el lugar vestidos de policías locales.
— No se puede pasar – nos paró uno de ellos.
— Brigada especial del SAS, tenemos autorización – les miró Ted enseñando un papel.
El auror se quedó contrariado pero no pudo evitarnos el paso, se me quedó mirando raro ¿quizás notaba mi aura mágica?, no podía ser, con la poción de Dumbledore quedaba escondida pero estando tan cerca o solo quizás me miraba extrañado por mi juventud, no era normal ver a un chico de dieciocho años con una brigada especialista, debía relajarme o yo mismo daría un mal paso.
— ¿Podrían dejarnos solos?– les pidió Ted.
Al final, reticentes, los aurores se marcharon y nos dejaron el campo libre.
— Veamos sobre el terreno — se giró y al verme me dijo — ¿te encuentras bien?, estás muy blanco.
— Estoy bien — me puse unos guantes que me daba Hugo y me acerque a los cuerpos de los adultos para examinarlos, era extraño que los muggles después de tantas horas no los hubieran sacado ya de allí, debía ser obra de los aurores — no puede ser un veneno los cuerpos no tienen ninguna señal de convulsión, ni excreciones, es una muerte como si el corazón hubiera decidido pararse o como si alguien tuviera la voluntad de hacerlo parar, es una hipótesis muy imaginativa, pero y si alguien es capaz de hacer parar el corazón de un ser vivo con su voluntad.
— Parece que has visto muchas películas de ciencia ficción Harry.
— No tantas, pero hemos comprobado casos reales de personas que pueden desarrollar un poder fuera de lo común, porque no alguien con el poder de convencer que su corazón debe pararse, fíjese en la cara de miedo de los dos adultos, fue una muerte rápida pero antes de la muerte tuvieron mucho miedo y en todo el cuerpo no hay ni una señal de violencia de ningún tipo, sólo están muertos — dije mirando los cuerpos.
—¿Qué te parece Hugo?
— No hay hematomas en el cuerpo, ni señales de pinchazos, si fuera por un gas habría excreciones, el cuerpo estaría rígido o amoratado o algún signo, pero estos cadáveres solo están muertos sin ningún motivo aparente, ¿y si Harry tiene razón y nos enfrentamos a alguien que ha desarrollado una cualidad diferente a las normales?, trabajando con él he aprendido a fiarme de sus corazonadas.
— Son un grupo, eso lo hemos comprobado — explicó Ted — y si todos tienen esa cualidad, debe ser algo que puede aprenderse, no sé, la verdad es que he visto cosas muy raras a lo largo de mi vida — y se quedo pensativo mirando los cadáveres.
Podía sentir los aurores muy cerca y estaban nerviosos, debíamos irnos antes de que nos obliatearan, había adquirido los conocimientos de oclumancia y legeremancia hacía tiempo, notaba como alguien estaba intentando entrar en mi cabeza y eso era muy mala señal, algo estaban tramando y tenía un mal presentimiento.
— Se que os va a parecer muy raro, pero debemos irnos, es imperioso que nos vayamos en este momento.
— No podemos retirarnos Harry, un miembro del SAS, no se retira nunca hasta acabar su trabajo – me informó Ted.
— Huelo a gas — me inventé — vámonos ya.
Conseguí sacarlos de la casa a tiempo antes de que estallara, está vez los aurores se habían pasado mucho, intentar matar a cuatro muggles para eliminar pruebas era mucho.
— Caray Harry, desde hoy voy a hacerte caso sin pensarlo como hace Hugo, gracias por sacarnos de ahí a tiempo.
— No es nada.
— Volvamos al cuartel.
Volvimos en silencio, cuando llegamos, presentamos el informe y con Charly y Hugo fuimos a la enfermería a visitar a nuestros compañeros.
— Ey muchachos ¿cómo vamos?
— Que alegría veros, ya nos han contado que estáis con antiterrorismo, ¿qué tal os va con ellos? – preguntó alegre Smity
— Es diferente, están tras ese caso de los terroristas aquí en Londres y todo es muy raro — contó Charly — esta tarde si no hubiera sido por el olfato de Harry que ha olido el gas que se escapaba, no nos volvíamos a ver, ha estallado la casa donde estábamos tres segundos después de que Harry casi nos sacara a rastras de ella.
Estuvimos un rato hablando los ocho y nos marchamos después de despedirnos.
— Hugo ¿porque no vienes a dormir con nosotros?, así no estarás solo — le propuse después de haberlo consultado con Charly.
— Gracias, es una idea interesante.
— Anda vamos, así si nos llaman urgente estaremos los tres juntos – acabó de convencerlo Charly.
Charly y yo nos fuimos al barracón, y luego vino Hugo, estuvimos hablando de batallitas y al final se durmieron, yo tardé un poco más en dormirme mi cabeza pensaba en lo que había visto hoy, ¿Cómo pudieron los aurores querer asesinarnos?, ¿tan desesperados estaban por matar igual que los mortifagos? Dentro de dos semanas haría seis meses que estaba en el ejército y había aprendido un montón, pero ahora era cuando estaba sobre el terreno y podría aplicar todos los conocimientos que había adquirido y por gracia o por desgracia estaba implicado con la patrulla que perseguía a los mortifagos, aunque ellos no lo supieran, parecía que el destino me devolvía a mi lugar. ¿Podría confiar en esa gente para decirles la verdad y que me ayudaran en mi misión? Trabajaría con ellos un poco más antes de decidirme a confiar pero debía encontrar la manera de ponerme en contacto con los míos y al final me dormí.
— Charly, Hugo, Harry arriba tenemos trabajo — era Ted que venía a despertarnos.
— ¿Me he dormido?, ¿no he oído diana? — me desperté asustado.
— No, no te has dormido, son las tres de la mañana, venga vístete rápido nos vamos, os espero en cinco minutos en la entrada del edificio principal, ropa de trabajo y abrigaos hace frío.
— Si, si vamos — musitó Hugo.
Me levanté y me lavé rápido para despejarme y me vestí con la ropa mágica convertida en mi uniforme, podría protegerme de pequeños hechizos y del frío.
Llegamos corriendo al edificio principal.
— Tuvimos un aviso de que están en este momento los terroristas en un edificio.
Nos entregaron las armas y subimos todos a los vehículos, íbamos las dos patrullas junto con nuestro capitán. Nadie hablaba, cuando llegamos evidentemente los hechizos ya habían terminado, en el suelo había cinco cadáveres, eran las seis de la mañana y no sé porque razón conseguimos ser los primeros de llegar, pudimos recoger pistas y comprobar los cadáveres y hacer muchas fotos antes de que llegara nadie más. Analicé los residuos de magia y eran poderosos, los atacantes debían ser del círculo cercano a Voldemort. Volvimos al cuartel, íbamos en tres vehículos, eran las ocho de la mañana y nos encontramos con el tráfico de hora punta en Londres.
Yo iba en el último vehículo en un jeep militar con James conduciendo y Berni a su lado, estaba sentado detrás medio dormido, nos vimos separados de los otros dos vehículos por un gran camión que se puso delante, salido de no sé dónde.
— Mierda con el camión — se quejó James — no tengo visibilidad para adelantar y cada vez va más lento.
— No te agobies, si llegamos cinco minutos tarde no nos van a decir nada, ya vieron como estaba la circulación – tranquilizó Berni — Ey Harry despierta, estate alerta nos han separado de los otros vehículos.
Pero lo que no nos esperábamos era que el camión abriera sus puertas y bajaran una rampa, James intentó frenar un poco para alejarse y hacer una maniobra con el vehículo, pero detrás llevábamos otro camión enorme que empezó a empujarnos, obligando al Jeep a subir la rampa.
— No puedo maniobrar, me tienen atrapado — gritó James nervioso.
— Harry, salta del coche y avisa — gruñó Berni — esto no me gusta nada.
— No voy a dejaros, si vosotros os quedáis yo también — y preparamos nuestras armas para defendernos.
Todo fue muy rápido, en menos de un minuto estábamos dentro del camión, habían subido la rampa y cerrado las puertas. Nos esperaban seis hombres armados y sin decir nada pegaron un tiro en la cabeza a mis dos compañeros sin darles oportunidad, muriendo al instante.
— Suelta el arma si no quieres acabar como ellos — me ordenó uno, estaba en shock, habían matado a mis compañeros a sangre fría, sin contemplaciones, me habían entrenado mucho, pero no estaba preparado para eso.
Me agarraron entre dos, haciéndome volar fuera del jeep y me desarmaron, era como un muñeco entre sus manos, al ser mucho más altos y corpulentos que yo, ataron mis manos detrás de la espalda con una brida de plástico y amordazaron mi boca.
— Así que tú eres el niño prodigio del SAS — habló uno de los enmascarados con un inglés perfecto pero con un acento fuerte, como ruso — eres muy joven y te falta experiencia pero si los informes que tenemos de ti son correctos, vas a sernos muy útil, ya has visto que no andamos con juegos — y señaló los cuerpos fallecidos de mis compañeros — estate quieto y sigue las instrucciones, sino quieres seguir el mismo camino, nos ha costado muchas horas de vigilancia atraparte, no te dejan salir mucho todavía y les entiendo con la cara de niño que tienes, parece que tengas menos de los dieciocho años que pone el informe.
Me sacaron el casco y todo el equipo que llevaba, las botas el cinturón y me quedé con los pantalones y la camiseta de manga corta que llevaba bajo el uniforme.
— Estad alerta, es joven y lo hemos impresionado un poco, pero está entrenado por el SAS, ya conocéis su expediente, no os fiéis, ahora empezará a pensar en una solución a su problema — les comentó a los dos que se quedaban conmigo.
Sujetándome fuerte me inyectaron algo que me dejó con mis músculos laxos y sin fuerza, me sentaron en el suelo del camión apoyado a una de las paredes. Tenia de pie a los dos tipos con armas automáticas apuntándome sin perderme de vista. Al cabo de un rato el camión paró y bajaron el Jeep con mis compañeros muertos, lo dejaron abandonado y siguieron el camino. Esperaría a que me bajaran del camión para ver cómo podía escapar de ellos, debía dar tiempo a la droga que me habían inyectado a que dejara de hacer efecto y tuviera un poco de movilidad esperando que no me inyectaran más, no sabía que querían pero debía actuar rápido esa gente había matado sin pensárselo.
Mientras en el cuartel llegaron los dos Jeeps y estaban esperando nuestra llegada.
— ¿Que están haciendo? — Gritaba el capitán furioso — por mucho tráfico que nos hayamos encontrado, no da pie a que tarden tanto en llegar.
— Señor no contestan a la radio — informó Ted.
— Esto no me gusta — exclamó el capitán — volved a buscarlos que no hayan tenido un accidente y preguntad a la policía local dándoles la ruta que seguimos por si los encuentran.
Al cabo de dos horas la policía avisaba de haber encontrado el jeep con los dos soldados muertos de un tiro en medio de la frente a las afuera de Londres. Pero ni rastro del tercer ocupante, el joven soldado Harry Potter.
El camión había parado después de varias horas de viaje, tenía las manos dormidas de lo apretada que llevaba la brida de plástico, la droga ya no hacia efecto en mi cuerpo, aunque no se lo demostré. Me cogieron entre mis dos enormes guardianes y me levantaron para sacarme fuera del camión. Estábamos en un pequeño aeropuerto privado, con solo dos pistas. Me llevaron a un avión que tenía ya los motores en marcha, subiendo rápidamente, me sentaron en una butaca bruscamente y sujetaron enseguida mi cinturón de seguridad, solo subieron cuatro de los seis hombres que había en el camión, cuatro más un piloto, aquí podía intentar una fuga, dejarlos a todos k.o. y coger los mandos del avión, comunicarme con la radio y volver.
Esperé a que se iniciara el vuelo y se relajaran un poco, deshice la brida de plástico con mi magia, di un tiempo a mis manos a que pudieran moverse libremente después de la mala posición y poco a poco moví mi mano para acercarme al enganche del cinturón de seguridad para deshacerlo, Una vez deshecho todo fue muy rápido le di un golpe con el codo al que tenia al lado dejándolo sin sentido, una patada al que estaba de pie a mi lado y también lo deje sin sentido. El tercero al ver lo que suicida se levantó deprisa con el arma en la mano pero se encontró con mi pie en su cabeza y solo me quedaba el cuarto que estaba con el piloto y el mismo piloto. Me saqué el pañuelo que amordazaba mi boca y cogí una de las armas, en el bolsillo de uno de los que estaban en el suelo llevaba varias bridas y até a todos con ellas, las manos y los pies y los amordace con sus propias bufandas para que nadie se me moviera si volvían a recuperar el sentido y me dirigí a la cabina silenciosamente. Entré y de un golpe con la culata del arma en la cabeza del cuarto hombre lo dejé fuera de servicio, me quedaba el piloto.
— Si no quieres morir, sigue pilotando tranquilamente — le amenacé apuntándolo con el arma en la cabeza.
Até al cuarto hombre de pies y manos con las bridas, sin dejar de controlar al piloto, lo saque del asiento del copiloto y me senté en su lugar.
— Dime el número de vuelo y la ruta — le pregunté al piloto cogiendo la radio
— 747, ruta a Moscú — contestó en ruso.
— ¿Cómo? — Me asombré, pero no esperé contestación — ¿Dónde nos encontramos sobrevolando en este momento? — apretando el arma contra su cabeza.
— Sobrevolamos Alemania, estamos cerca de Berlín.
— Aquí el vuelo 747 alguien me escucha — pregunté por la radio en alemán.
— Torre de control de Berlín, dígame 747.
— Soy un soldado de las fuerzas británicas, he sido secuestrado y he logrado inmovilizar a mis secuestradores y tomar el control, me encuentro en este momento volando junta al piloto, pido permiso para aterrizar en su aeropuerto, necesito ayuda para contactar a mi superior el capitán Peter Magma del regimiento del Special Air Service — SAS en Gales, Inglaterra.
— Manténgase a la escucha soldado, voy a avisar a nuestra policía y me comunico con usted.
Mientras esperaba contestación el piloto en una maniobra desesperada por volver a tener el control, se lanzó sobre mí con un cuchillo que llevaba escondido, hiriéndome en un brazo, pero logré inmovilizarlo y con la culata de la pistola dejarlo inconsciente, le até las manos y los pies y lo dejé en el suelo.
— ¿Vuelo 747, está a la escucha?, hemos oído ruidos ¿ha sucedido algo?
— Sí, estoy a la escucha, el piloto se me ha lanzado encima con un cuchillo y me ha herido en un brazo pero ahora está todo bajo control.
— ¿Quién pilota el avión?
— En estos momentos, yo mismo.
— ¿Tiene conocimientos de vuelo soldado?
— Sí, no hay problema, pero llámeme Harry.
— Bien Harry yo soy Albert, ¿cómo es de grave su herida?
— No es preocupante — dije mirando mi brazo que sangraba abundantemente.
— Hemos podido contactar con sus superiores, estaban al tanto de su desaparición Harry, estamos arreglando para que tenga una línea directa con ellos desde el avión y tiene permiso para aterrizar. Cuando esté cerca le avisaremos y le indicaremos la pista, lo tenemos en la pantalla del radar.
— Gracias Albert.
Se quedó todo en silencio, modifiqué la ruta del avión con las coordenadas que me dieron para acercarme al aeropuerto de Berlín.
— Al habla el capitán Magma ¿Soldado Potter?
— Si señor.
— ¿Donde se encuentra?
— Acercándome al aeropuerto de Berlín, señor.
— ¿Cómo está la situación?
— Controlada, cinco hombres noqueados y atados señor, el último ha sido el piloto que no ha querido seguir mis instrucciones.
— ¿Lleva personalmente el avión?
— Si señor
— ¿Alguna herida?
— Sólo en el brazo, señor, nada importante — y miré como se escurría mi sangre por el brazo, quizás si era algo importante y con magia detuve la hemorragia, no podía cerrar la herida ya que no sería normal si me encontraban lleno de sangre y sin herida
— Soldado, tenemos un avión preparado, listo para ir a recogerle a Berlín, hemos hablado con las autoridades berlinesas y le escoltaran mientras llegamos, no intente nada por su cuenta, espere nuestra llegada.
— Si señor, les esperaré.
— Le paso con el controlador, ya debes estar muy cerca ¿no?
— Si casi llego.
— Nos vemos en menos de dos horas.
— Si señor.
Me pasó otra vez con el controlador.
— ¿Albert?
— Sí, dígame Harry.
— Estoy en maniobra de acercamiento, denme pista.
— Acérquese por la pista ocho, tendrá a agentes de nuestra policía para recogerle y recoger los paquetes que lleva en el avión — y me dio las coordenadas de la pista para aterrizar
— Gracias Albert, espero conocerle a la llegada.
— Claro soldado, buen aterrizaje.
Empecé a acercarme al aeropuerto y localizando la pista, hice un aterrizaje perfecto, como me habían dicho me estaban esperando al final de la pista, abrí la puerta del avión para que subieran.
— Soldado Harry Potter del ejército británico se presenta señor — saludé en un perfecto alemán.
— Inspector Ernest Bremen, parece ser que no tendremos problemas de comunicación, ya tenía un intérprete preparado, los del aeropuerto no me dijeron que hablaba nuestro idioma.
— Encantado señor, siempre me han gustado los idiomas.
— ¿Puede contarnos que ha sucedido?
— He sido secuestrado en mi país e introducido en este avión, he podido hacerme con el control cuando ya estábamos en vuelo.
— ¿Usted solo ha podido con cinco hombres armados?
— Se ve que si señor — le dije sonriendo — pero por favor no me diga que soy muy joven.
— No se lo diré Sr. Potter, venga conmigo, vamos a curar esa herida, que según tenía noticias era un rasguño, pero parece ser un rasguño muy grande.
— Nada importante señor
— Y conseguirle algo de calzado — dijo al ver que iba descalzo.
— Si eso estaría bien, gracias.
Bajamos del avión mientras los hombres del inspector se ocupaban de sacar a los prisioneros. Me llevaron a unos despachos dentro del aeropuerto.
— ¿Harry?
— Sí.
— Soy el controlador Albert, tenía ganas de conocerle.
— Encantado Albert y gracias por su ayuda — agradecí dándole la mano.
— Pero por Dios, ¿Cuántos años tiene?
— Dieciocho.
— ¿Y ha aterrizado el avión? , ¿Que les enseñan en el ejército en Inglaterra?
— Todo lo que podamos necesitar Albert.
— He de volver a mi puesto, encantado de conocerle, espero que vuelva bien a su país.
— Gracias de nuevo, gracias por todo.
Me quedé en el despacho con el médico que estaba curando mi herida y el inspector Bremen. Una vez tuve la herida cosida y desinfectada, el médico se marchó.
— Sr. Potter, podría contarme ahora que ha sucedido.
— Señor preferiría que estuviera aquí presente mi superior para contestarle, usted es de la policía civil y esto corresponde al ejército británico.
— Esperaremos a sus superiores, ¿quiere comer algo mientras esperamos?
— La verdad se lo agradecería, mi estomago está vacío, no he comido nada desde ayer.
Trajeron algo de comida y un té caliente, antes de comer comprobé con magia que no hubiera nada envenenado o con somníferos, después de comer cerré los ojos. Estaba recostado en una cómoda butaca, el cansancio y los nervios me pasaban factura, al rato noté al inspector acercarse y me senté derecho de golpe abriendo los ojos.
— Los tienen bien entrenados, por lo que veo, parecía profundamente dormido y solo acercarme ya se ha dado cuenta.
— Lo siento señor, es el instinto.
— Iba a avisarle que el avión que viene de Inglaterra está aterrizando, en nada estarán aquí con nosotros.
— Perfecto señor, gracias.
Al cabo de unos minutos, entraban por la puerta mi capitán acompañado por un sargento y dos soldados que se quedaron fuera de guardia y me levanté enseguida para ponerme firme y saludarlos.
— Descanse soldado — ordenó el capitán — ¿Cómo está?
— Bien señor.
— Señores, inspector Ernest Bremen para servirles.
— Encantado inspector capitán Magma y Sargento Strong – se presentó el capitán también en alemán.
— Si les parece nos podemos sentar, el soldado Potter no ha querido contar nada hasta que ustedes estuvieran presentes, pero el gobierno alemán necesita información de lo que ha sucedido, tenemos detenidos a cinco personas que hemos comprobado sus identidades y son guerrilleros del ejército Checheno, ¿ya me dirán que quería la guerrilla Chechenia de un soldado de dieciocho años de las fuerzas aéreas británicas?
— Soldado puede contar lo sucedido al inspector — me dijo el capitán.
— Bien señor — y empecé a contarles lo que sucedió hasta el momento en que me hice con el control del avión.
— ¿Entonces no le pidieron nada? – se aseguró el inspector.
— No señor, solo sé que tenían mi expediente en su poder.
— Ya que tiene toda la información, deberíamos retirarnos y nos llevamos a los prisioneros para interrogarlos en nuestro país, nuestro representante en el gobierno se está encargando de todo el papeleo necesario con su gobierno.
— Señor les agradezco su ayuda y su calurosa acogida — le agradecí dándole la mano al inspector.
— Cuídese soldado.
Nos retiramos dirigiéndonos al avión que estaba preparado para salir para Londres. Una vez arriba y con los prisioneros cargados y muy bien vigilados.
— No ha escondido ninguna información soldado — preguntó el capitán.
— No señor, no sé nada más solo que no se me llevaron al azar, no sé para que me querían, me dijeron que si los informes que tenían eran ciertos les iba a ser muy útil, y que estuvieron vigilándome para montar la operación, no volvieron a hablarme.
— Ha hecho un buen trabajo soldado.
— Gracias señor, pero no pude evitar la muerte de James y Berni, ¿los han encontrado?
— Si encontramos el Jeep abandonado con ellos dentro, no se preocupe, eran soldados experimentados, si ellos no pudieron evitarlo…
Llegamos a Londres y nos esperaban unos Jeeps para ir al cuartel y me quede mirando indeciso el jeep antes de entrar.
— Harry, anda sube — me dijo el sargento al ver que dudaba — eres un miembro muy bien preparado del SAS y lo has demostrado.
Cuando llegamos todos me recibieron con abrazos y alegría, aunque estaban tristes por la pérdida de los compañeros. Tuve que pasar un informe al Comandante directamente y me hicieron muchas preguntas de todos los detalles de mi secuestro y de cómo logré dominar la situación. Estaba cansado, eran las tres de la mañana cuando me dejaron salir de esta improvisada sala de interrogatorios y me dieron el día siguiente de descanso para recuperarme.
Pero a la mañana siguiente no hubo descanso, Ted vino a buscarme al comedor para acompañarme a la sala de estrategias.
— Ya estamos todos — informó el teniente coronel al vernos entrar – siéntense.
— Hemos interrogado a los prisioneros y son de un grupo perteneciente a la guerrilla Chechenia, ha costado mucho hacerlos hablar estaban muy bien entrenados, pero al final nos han contado que querían al soldado Potter para que pudiera memorizar unos planos de unas instalaciones para entrar a robar una arma bacteriológica muy bien protegida y utilizarla en un ataque al centro de Rusia. Usted hubiera sido utilizado como portador de la misma arma hasta el mismísimo metro del centro de Moscú en hora punta. Suerte que pudo controlar la situación, sino se habrían perdido muchas vidas inocentes en ese país, la suya incluida. Los rusos quiere que le llevemos a la embajada para ofrecerle una condecoración soldado y el gobierno británico ha aceptado porque eso da buena prensa a nuestro país, tener un héroe tan joven. Se ha abierto una investigación interna para averiguar quién proporcionó su historial a los chechenos.
Me puse nervioso yo no quería reconocimientos, ni prensa
— Pero señor yo no he hecho nada de valiente, ni heroico – intenté.
— Esto no está en nuestras manos soldado, es su gobierno que ha aceptado por usted y como soldado al servicio de su gobierno, debe acatar las órdenes — sonrió el capitán al ver mis nervios — Y no me dirá que le pone nervioso recibir una medalla y no le asusta enfrentarte solo a cuatro hombres armados.
Yo no estaba pensando en la medalla, estaba pensando en la prensa, los magos también podían leer la prensa muggle y no habían muchos Harry Potter en el mundo, estaba metido en un buen lío.
Siguieron mis entrenamientos durante unos días no me dejaron abandonar la base y se centraron en enseñarme técnicas de guerrilla urbana y posibles amenazas, buscar pistas en escenarios de crimen y aprender a crear profiles y lo peor hicieron pruebas inyectándome diferentes drogas para que aprendiera a superar sus efectos. Acabé en la enfermería durante dos días para desintoxicarme de tanta droga, pero conseguí dominar algo mi mente bajo sus efectos. Se acercaba el día de la entrega de la medalla peligrosamente, lo que yo no sabía era que mi nombre y mi foto corría desde hacía días en la prensa explicando mi hazaña, hasta que Ted me dio un ejemplar con mi foto en primera plana para que lo guardada de recuerdo.
EL SOLDADO HARRY POTTER UN HEROE y continuaba explicando que había salvado la vida de miles de personas con mi heroica actuación contra unos guerrilleros chechenos.
— ¿Qué te parece? — dijo Ted.
— No soy un héroe y no merezco esto — dije blanco como un papel — Están exagerando todo.
— Harry ¿te encuentras bien?, muchacho reacciona.
— Sí, estoy bien solo… ¿asustado?
— Pues mira de lo que se nos ha asustado nuestro benjamín, de la prensa.
Todo el cuartel estaba orgulloso de mí, había dejado el regimiento en un muy buen lugar, pero yo andaba como un zombi pensando en lo que iba a suceder en el mundo mágico con esa noticia en todos los periódicos.
— Harry, estás distraído – comentó el instructor que tenia en ese momento.
— He estudiado toda la teoría señor.
— Creo que es mejor dejarlo por hoy, no podré sacar nada más de ti — suspiró — No he visto nunca dudas en tus ojos y ahora… ¿Qué te preocupa?
— La prensa señor, no me gusta que me traten de héroe, solo soy un soldado que está aprendiendo señor.
— Eso si no me lo esperaba, considéralo como una prueba más a superar, debemos saber enfrentarnos a todo.
— Si señor — Y me retiré pensativo.
Pero eso llegó a oídos del capitán y me llamaron para hablar con él.
— Siéntese soldado.
— Si señor.
— Me han llegado noticias de que no anda muy concentrado últimamente — dijo el capitán — ¿quiere hablar de ello?
— No es nada señor, se me pasará.
— No creo que para usted sea nada, algo ronda su cabeza y no le deja concentrarse — continuó — Mañana irá a la embajada rusa por el tema de la condecoración yo le acompañaré, no estará solo.
— Gracias señor
— Pero hay algo que le está preocupando y nos ha demostrado en todo este tiempo que cada vez que se preocupa por algo no es en vano.
Necesitaba ayuda, mañana estaría en peligro, tanto yo mismo como todos a mí alrededor, seguro que los mortifagos ya sabían quién era el soldado que salía en la prensa. ¿Debía confiar en ellos y decirles o callarme y solucionarlo por mi mismo?, no podía salir del cuartel sin nadie que me cubriera para contactar a mis amigos del mundo mágico, desde el secuestro me tenían estrechamente vigilado para que no volvieran a llevárseme y al fin tomé mi decisión, el capitán me había demostrado que era un hombre integro y de mente abierta.
— Permiso para hablar con franqueza señor.
— Permiso concedido soldado.
— Verá señor, es difícil de explicar, si le cuento una historia de magos y brujas ¿cómo se lo va a tomar? …
