Black Wings
Por: Aisaki Sumi
N/A¡Gracias portodos sus adorables reviews¡Los amo chicos!
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Capítulo Siete
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Ella respondió a la llamada inclinando su cabeza hacía donde estaban. Esmeraldas embrujadoramente hermosas encontraron ardientes ámbares, alineando sus visiones en un momento casi tan corto para ser reconocido, pero suficientemente largo para agrietar las capas de emociones escondidas dentro de el.
El estaba sorprendido, pasmado de ver un negro vacío en sus ojos. No recordaba haberlo visto antes, cuando se encontró con ella la primera vez. O tal vez solamente estaba siendo más observador esta vez ya que no le estaba poniendo mucha atención antes, por Eriol y Hiro quienes en realidad eran lo suficientemente absurdos como para secuestrar a alguien y dársela como regalo.
Había un gran dicho: "los ojos son las ventanas del alma". Pero no importaba que tanto mirara, solamente no podía encontrar una justificación para que una aparentemente inocente, frágil chica poseyera un alma tan quebrada y atormentada como aquella.
Su cara era inusualmente pálida bajo los rayos del Sol que iluminaban. Lanzando un débil brillo dorado sobre su mejilla, tiñéndola levemente de plateado y blanco. Sus labios estaban presionados en una delgada línea como hicieron antes. Las esquinas de su pequeña, casi delicada boca nunca se levantaban, como si se rebelara silenciosamente contra algo.
Ella no sonreía como las otras chicas de su edad. El mirar desinteresado en sus ojos revelaba su intento de permanecer invisible e inadvertida por el mundo, igualando perfectamente la misteriosa y casi obscura aura alrededor de ella. Ella era diferente, muy diferente de las otras chicas con las que el se había encontrado antes. Y este mismo hecho lo intrigaba inmensamente.
Ni siquiera sabía porque le ponía tanta atención. Tal vez era por lo absurdo de su encuentro, o el solo hecho de que Eriol y Hiro eran lo suficientemente ridículos como para escogerla como su novia. Eran dos personas que ocupaban diferentes finales del espectro, y el simplemente no veía como habían pensado que ella era la indicada para el, después de haber sido sus mejores amigos por un largo tiempo.
No obstante, ella había revuelto algo en el, y ahora, todo lo que el tenía que hacer era descubrir que era lo que ella había revuelto.
Una mueca jugo en los labios de Syaoran cuando la vio ponerse rígida, súbitamente dio un respingo al verlos, pero aun así ella no se movió ni una pulgada de donde estaba hacía un momento. Ella se había negado a mostrarles cualquier muestra de debilidad. Esta rara tenacidad revelada por el simple equilibrio que ella mostró alargo su mueca.
El estaba fascinado por ella.
"¡Largo tiempo que no nos vemos chica cuaderno de bosquejos!" la burlona voz de Hiro interrumpió sus pensamientos. Y lo siguiente que supo, Hiro ya se había subido a su motocicleta y había llegado cerca de donde ella estaba parada. Agudos ojos ambarinos se posaron sobre la silenciosa, misteriosa chica que había conocido en algún momento de las fiestas de verano al seguir a Hiro, mientras exploraba sus reacciones.
Un Eriol completamente divertido los siguió, mirándose nada menos que deleitado, como si el mundo no pudiera ser mejor que eso.
Bastardo Sádico. Syaoran pensó obscuramente para si mismo mientras le lanzaba al sonriente chico al lado suyo una mirada sofisticada. Hablando francamente, realmente el nunca había gustado de esa sonrisa inofensiva que se exhibía en la cara del otro. Se debía probablemente a su sexto sentido inusualmente agudo, y este le decía que nunca se metiera con Eriol, solo Dios conocía al diablo detrás de aquella máscara angelical.
Alcanzando a la chica, quien solamente intensifico su agarre al cuaderno de bosquejos mientras cambiaba levemente de puesto alejándose del trío que se le acercaba como si su presencia fuera más que ofensiva. Los miraba furiosamente, sus ojos verdes fríos y llenos de desconfianza, pero el podía ver las pistas de terror traicionando aquellos sombreados orbes.
Syaoran no la podía culpar por eso. Después de todo¿Quién no estaría asustado al encontrarse con los demonios que la habían secuestrado del azul de los vivientes días de luz?
"No te preocupes, ellos no van a lastimarte esta vez." El le aseguro, como si le hubiera leído la mente. El le envió una mirada escrutinizadora, y espero pacientemente por una respuesta que el sabía que jamás vendría. Al parecer la muchacha carecía de la habilidad de hablar. Era eso o era sorda. O a lo mejor ella simplemente no veía el punto de hablarles a ellos.
"¿Cuál es tu nombre? No lo conseguí la ultima vez que nos vimos." Syaoran le pregunto casualmente, su voz suave y gentil mientras la miraba expectante. Pero ella apenas y lo miro, mostrando ningún intento de contestar a su pregunta.
Antes de que Syaoran pudiera hacer cualquier otra pregunta, Eriol interrumpió, aunque sonó más como si hablara consigo mismo que a ella.
"No sabía que asistías a esta escuela también." Eriol golpeo su barbilla ligeramente, leve asombro en su voz. "¿Esta es tu primera vez aquí o algo así? Porque realmente no recuerdo haberte visto aquí antes que…" el siguió, un destello de travesura brilló en sus orbes ceruleo obscuro que asemejaba el azul profundo impenetrable del enigmático océano.
"Ah, debes ser nueva en Tomoeda!" El publicó la conclusión, estrellando su puño en su mano izquierda como manifiesto de la expresión formada en sus ojos. La sonrisa llena de jubilo se ensancho cuando el añadió bajo su aliento con puro asombro. "Este va a ser un año divertido…"
"Ya sabes si necesitas a alguien que te enseñe la escuela, estaré más que feliz por tomar el trabajo." Eriol ofreció, la constante sonrisa cambio lentamente a algo más, algo que recordaba a una sonrisa boba. Una tortuosa sonrisa boba para ser exactos.
La chica permanecía silenciosa con una pinta de indignada en el rostro. Fue entonces cuando otra distante, casi urgente llamada desvió su atención a ella. Ahí, Syaoran vio a una chica de larga cabellera con una aterrada expresión unida a su rostro mientras se escabullía hacía ellos.
En segundos, ella los alcanzó y se paró protectivamente frente a la callada chica del cabello color avellana, dirigiendo una mirada desaprobante y llena de desdén en su dirección. "Déjenla en paz." Ella les exigió con voz autoritaria. La declaración solitaria se quedo resonando en el aire que estaba pesado con suspenso y las corrientes conversaciones en curso traslapadas en el fondo.
"¿Y porque deberíamos hacerlo?" investigo Hiro desafiante, su voz como seda al borde de un cuchillo mientras miraba hacia abajo a Tomoyo con igual intensidad. No contra atacar en una pelea nunca sería parte de su vocabulario, y el no estaba dispuesto a que una niña le ordenara. Hasta el día en que la Tierra orbite alrededor de la Luna, el nunca permitiría que pasara.
Liberando una mano de su anterior agarre al control de la motocicleta, la coloco en medio del aire, estirándola hasta que la punta de sus dedos tocaron la barbilla de la chica.
"¿Y qué si no lo hago¿Qué vas a hacer entonces?" Pregunto desafiantemente mientras apretaba los ojos peligrosamente; amenazas no pronunciadas se ataban a su voz. Hiro vio un destello de miedo en los grandes ojos amatista de Tomoyo, que desapareció tan pronto como apareció. Pero el mero pensamiento de que ella le temía hizo que su mueca de satisfacción se ensanchara.
"Oi, déjala ir." La obscura advertencia vino de su lado. Hiro se volvió para encarar a quien hablaba, solo para encontrarse mirando un par de peligrosos ojos cerúleo que el reconoció que pertenecían a nadie más que a Hiiragizawa Eriol.
Resoplando con descontento, Hiro la soltó contra su voluntad no obstante, sin querer arriesgarse a meterse con el lado malo de Eriol. Ese tipo puede ser un bastardo sobre protector algunas veces. Pensó para si mismo, pero nunca dejo salir esas palabras.
Tomoyo les lanzo otra mirada amenazadora antes de arrastrar a una tiesa Sakura lejos del trio. Sus figuras que disminuían se mezclaron entre las mareas de gente que avanzaba en sus uniformes idénticos. Todo lo que Syaoran pudo hacer fue mirar, encontrando la escena algo excéntrica, y a la silenciosa pintora bastante peculiar.
"Hey ¿alguno de ustedes sabe su nombre?" Pregunto de repente, dirigiendo su pregunta a nadie en particular, dejándola abierta para cualquiera que pudiera ofrecerle una respuesta.
"Kinomoto Sakura. Su nombre es Kinomoto Sakura." Eriol contestó, estudiando a Syaoran desde la esquina de sus ojos.
"Sakura…" Lo repitió, probando el nombre en su lengua, encontrando su sonido bastante agradable. Un brillo intrigado destello en sus dorados ojos ámbar, haciéndolo difícil distinguir si se debía a los efectos de la luz o a otra cosa…
"¿Porque tan interesado en conocer su nombre tan de repente¿Pensé que no te interesaban las chicas?" Levantando una ceja, Eriol presiono por respuestas sin hacer el intento de parecer muy obvio. Había conocido a Syaoran desde que podía recordar, y el otro nunca había puesto interés en ninguna chica antes, ni siquiera el más mínimo. Y el abrupto cambio en la actitud de su amigo lo hizo asombrarse.
"No lo estoy." Syaoran respondió concisamente, todavía sin quitarle los ojos de encima a la frágil figura que debía haberse mezclado con las muchedumbres fácilmente, pero por algo extraño, por algunas razones inexplicables, ella sobresalía entre todos esos estudiantes. Ella era así de diferente, tan difícil de perder.
Como las hermosas flores del cerezo, ella parecía ser tan inocente, delicada y exquisita en el exterior, pero aun así mantenía muchos secretos dentro de ella que le atribuían un número incontable de admiradores. O por lo menos ella se las había manejado para obtener su escarpado interés con mucha facilidad.
Su silencio, su obscura y recóndita aura lo hacía meditar. Como una pieza del rompecabezas, un enigma que nadie podía descifrar, ella resaltaba de la multitud, casi intocable, inalcanzable, e incomprensible. Esto revolvió algo en el, tal vez su innata curiosidad, el no sabía. Pero de lo que estaba decidido era que el quería resolverla, descifrarla.
Era casi cautivador, desafiante de una manera, y Li Syaoran nunca rechazaba un desafió.
……
"Sakura-chan, no se como llegaste a conocer a esas personas, pero son peligrosos." Tomoyo la miraba significativamente, con una rara seriedad persistiendo en sus ojos como si tratara de pasarle un mensaje más profundo a Sakura. "Mantente alejada de ellos." Le advirtió a Sakura mientras se abrían camino lentamente hacía su salón de recepción.
Sakura mantuvo sus ojos en el bien pulido piso que brillaba levemente plateado cuando las brillantes luces en el corredor se reflejaban en el. Ella simplemente abrazó su cuaderno de bosquejos más cerca de su corazón, recolectando las memorias de su primer encuentro con ellos en su segundo día de vuelta en Tomoeda.
"Están en la pandilla, Black Wings, liderada por Li Syaoran, el chico de cabellos color avellana que viste con los otros dos." Tomoyo explico mientras continuaban por el corredor con los otros estudiantes quienes también se dirigían a sus asignados salones de recepción.
"No quiero que te involucres con ninguno de ellos, ya que este es tu primer día aquí en la Escuela Preparatoria Tomoeda. Todavía hay muchas cosas que debes saber sobre la gente en esta escuela, antes de continuar más allá."
Sakura asintió distraídamente mientras escuchaba en silencio. Mientras trataba de escuchar su nombre en su mente, el nombre de su ángel negro. El era quien la había salvado de sus dos secuestradores, el que la llevo a salvo hasta su casa, y el que la había tratado con nada más que gentileza.
Ella tenía una sospecha de que eran gangsters. Era solo su intuición, y ella sabía, sus intuiciones estaban bien la mayoría de las veces.
"El líder de Black Wings es en realidad el sucesor del eminente Clan Li. Estoy segura que has escuchado de ellos antes. Son bastante famosos en Asia. Es la única razón por la que la escuela nunca se ha molestado en deshacer esa pandilla. Siempre se hacen los ciegos ante cualquier cosa que hacen, siempre y cuando la violencia no este muy fuera de control." Tomoyo comento con amargura, disgustada por lo corrupto del sistema de la escuela.
"De todas formas, lo que estoy tratando de decir es, es mejor si no les hablas por ningún motivo en el mundo. Si los ves, solo ignóralos y pretende que tienes algo más importante que hacer y déjalos ahí." Le aviso mientras continuaban paseando por el amplio, iluminado corredor de la Escuela Preparatoria Tomoeda.
De repente Tomoyo se paro y se volteo. Sakura estaba sorprendida por su repentino movimiento y se detuvo también, mirando hacía ella pero solo para encontrarse mirando directamente a los ojos de una mortalmente seria Tomoyo. "No quiero que nada te vuelva a pasar Sakura."
"No quiero que te vuelvan a lastimar."
Los ojos verdes de Sakura se ensancharon mientras sentía como su corazón se saltaba un latido.
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N/A: Retroalimentaciones apreciadas. Flames ignorados.
N/T: Se que fue un tiempo mortalmente largo y que no tengo excusas para tardarme tanto pero lo siento mucho, mucho.
Bueno aquí esta el séptimo al fin, espero que les guste ya que al fin empiezan a entrar los diálogos y es cuando esto empieza a tener historia en verdad ojala y sigan leyendo.
Odio tardarme tanto en actualizar así que juro que esta vez me esforzare más para poder subirlo más pronto.
Algunas preguntaron que si que era un flame, flame es un review con comentarios groseros o mal intencionados sin dar critica que te ayude a mejorar.
Sin más por el momento me retiro.
KuroiChou °"°
