Después del Anochecer - Drabble 7.
Título: Humanidad.
Fandom: One Piece.
Personajes: Nami, Eustass Kid.
Pairing: KidNa {Kid x Nami}
Nº Palabras: 836.
Drabble nº: 7.
Advertencias: Salto temporal, insinuaciones.
.
Humanidad. {Kid x Nami} .
.
Estaba en un aprieto y no tenía ni idea de cómo salir de esa situación. Definitivamente a Kid le gustaba poner a la gente en evidencia, porque eso es lo que había hecho con ella. Se reprochó a sí misma por su estupidez, había sido demasiado descuidada. Y confiada.
Uno nunca puede estar confiado alrededor de alguien como Eustass Kid, personas como él buscan tu punto débil y lo exprimen hasta que no puedes más. Aunque bueno, esta vez él no tenía nada que ver.
Ella fue demasiado lenta en responder a una inocente pregunta, había tartamudeado, incluso. Eustass conocía su fama lo suficiente para saber que la Gata Ladrona no dudaba, y menos frente a un hombre. Por eso la había obligado a decirle la verdad, pero Nami no sabía que contarle.
Ambos estaban solos en el camarote del capitán, completamente en silencio. Kid bebía de su botella de ron, sentado en la cama a la espera de una respuesta, mientras que la pelirroja estaba de pie, tiesa.
Era de saber común que Eustass "Captain" Kid no tenía mucha paciencia y en verdad estaba haciendo un esfuerzo por no presionar a la chica, pero como ella seguía sin responder, no tardó en repetir la pregunta, esta vez con un tono de advertencia en la voz.
─Te lo repetiré, mujer Mugiwara, ¿dónde está tu capitán?─ a él no podía importale menos su tripulación, pero le pareció oportuno preguntar de igual forma. ─¿Por qué estás viajando sola y no con tus nakamas?
Ella se encogió ante las preguntas del capitán pelirrojo. Dejó que sus largas hebras anaranjadas cubrieran su rostro, para que él no pudiera ver su reacción. Nami mordió sus labios con amargura, un sentimiento de tristeza extendiéndose rápidamente por su cuerpo.
Se dio la vuelta, dándole la espalda a Kid. Quería marcharse, pero aun en su estado, sabía que solo lograría cabrearlo más aún, si es que eso era posible. Tampoco quería llorar delante de un desconocido, no podía dar tal muestra de debilidad, pero simplemente no podía evitarlo.
Echaba de menos a sus amigos, y a Luffy…
Eustass pareció notar este echo, porque se quedó callado y no hizo más comentarios al respecto. Aunque tampoco la autorizó a marcharse de su camarote. Cerró los ojos, suponiéndose el porqué de la reacción de la chica ante sus preguntas.
"Seguro y esos idiotas buenos para nada fueron atrapados y ahora Nami quiere recatarlos." Pensó él, con diversión. Si así fuera, tendría que disculparse porque, vamos, eso sería imposible para alguien como ella.
La sonrisita socarrona y arrogante se le borró del rostro cuando notó un espasmo seguido de un pequeño gemido lastimero por parte de la de pelo naranja. Frunció el ceño, aunque fuera un desalmado, un asesino que no tenía reparos a la hora de matar, no le gustaba ver a una mujer llorar frente a sus ojos.
Y a Nami no le gustaba llorar frente a los ojos de nadie. Ella hizo todo lo que pudo por contenerse, pero finalmente el llanto se le había escapado; estaba segura de que Kid lo había oído. Y por eso quiso marcharse, con las lágrimas cayendo por sus mejillas, la chica había comenzado a caminar cuando unos fuertes brazos la detuvieron.
Los mismos brazos que le dieron la vuelta y sujetaron su barbilla con decisión y delicadeza. Abrió los ojos, completamente sorprendida y pasmada ante el contacto de los labios del capitán con los de ella.
Nunca pensó que alguien como Kid pudiera besar de esa manera. Pero sorprendentemente, así era. Los labios de él eran suaves al tacto, pero demandantes. No de una manera pasional, sino que… más profundamente.
El beso nunca se tornó voraz, era delicado pero a la vez fogoso, combinando a la perfección las personalidades de ambos. Nami se preguntó si alguna vez la habían besado de esa manera, porque la cantidad de sensaciones que estaba sintiendo era algo que nunca había experimentado.
Hacía ya rato que se había entregado por completo al acto, correspondiendo con la misma fuerza de Kid. De cierta manera le gustaba el contacto. Y, aunque no lo pareciera, era algo mucho más íntimo que lo que habían experimentado noches atrás, cuando ambos cuerpos se habían unido en uno solo.
Y le estaba gustando más. Pero tal y como todos los demás humanos, ellos necesitaban oxígeno, por lo que el beso no tardó en romperse. Nami respiraba agitada, mientras que Kid se veía tranquilo, con los ojos cerrados y su frente presionando contra la suya.
Cuando abrió los ojos, como oro líquido fundiéndose, una sensación electrificante la recorrió de arriba abajo. No supo cuando, pero había dejado de llorar. Contento con eso, Eustass se separó lentamente de ella, mirándola una última vez antes de salir del camarote y atraer todas las piezas metálicas que conformaban la armadura de su brazo.
Era gracioso, porque alguna vez ella pensó que lo había perdido, al igual que su humanidad, pero ahora se daba cuenta de que no era así. Nunca lo fue.
