Disclaimer: Nada que reconozcan es mío. Fin.
Esta vez no me he tardado tanto, eh. Espero que les guste.
Capítulo VI
Precio
Tócame. Siénteme. Estoy aquí, contigo. Nunca me he ido, nunca me iré.
Mi pequeño… ¿Dónde está? Necesito encontrarlo… Él, él tiene que saber dónde está, él tiene que estar con él. Tiene que protegerlo….
Frío… Tenía mucho frío, no sentía su cuerpo. No veía nada, no escuchaba nada. Tan sólo sentía, y lo único que podía sentir era ese frío que segundo a segundo la consumía más y más. Era como si sus propios huesos se estuvieran convirtiendo en hielo, y a su vez… Se quebraran y se clavaran en cada rincón de su ser como si de un millar de cuchillos se tratase.
—¿Hola? —susurró pero no pudo oír ni el eco de su propia voz. Se aterrorizó. Trató de moverse pero no sabía si lo hacía o no, no percibía, era como si careciera por completo de sus cinco sentidos.
"¿Dónde estoy?", pensó, para después lentamente perder la poca consciencia que le quedaba.
Narcisa Malfoy acariciaba suavemente los cabellos platinados de su adorado hijo. Dejaba que las hebras de cabello se enredaran entre sus dedos, en una caricia que la tranquilizaba tanto a ella como al durmiente rubio. La repentina visita de Nott y Parkinson la había descolocado, ¿Qué tramaban esos dos? ¿Salvar a Granger? Eso no era posible… ¿Verdad?
Mientras la rubia divagaba, el sueño de Draco se vio perturbado por quién sabe qué cosa, su ceño se frunció y su boca se tornó en una mueca de disgusto. La antigua Black no reparó en el asunto hasta el instante en el que su hijo comenzó a convulsionar entre sus brazos.
—¡Draco, despierta! —exclamó Narcisa llena de preocupación— ¡Tesoro! ¡Cariño! —la mujer en su desespero comenzó a zarandearlo, hasta que finalmente el rubio abrió sus metálicos ojos. La mujer quedó hecha piedra, esa mirada…
Pansy observaba a la mujer ante ellos con desconfianza, ella había escuchado el término "Bruja Dimensional" antes, y pensaba que se trataba de un mito. Una mera fantasía. Aun así, la mujer frente a ella era absolutamente real, y eso en parte la asustaba. Se fijó bien en el lugar en el que se encontraban, en apariencia era una tienda de antigüedades, las paredes y el suelo se hallaban hechos de madera, todo se hallaba pulcro y reinaba una paz aterradora.
—¿Y bien? —exclamó dicha bruja perdiendo la paciencia.
Theo sonrió y se enderezó. Dio unos cuantos pasos hasta quedar frente a la elegante mujer, tomó su mano y depositó un galante beso en sus nudillos.
—Madame —musitó el hombre suavemente—, venimos de parte del profesor…
—Dumbledore, lo sé —respondió la mujer atrayendo su mano hacia sí misma, y observando al hombre con suma frialdad— También sé el motivo exacto de su visita, y supongo que has de saber que lo que requieres tiene un precio, un precio de igual valor a lo que te será otorgado.
—¡Theo! —exclamó Pansy al observar la sonrisa de su compañero, esa mujer, ese lugar… Todo le daba mala espina, tenía un muy mal presentimiento. Él volteó y la miro con rudeza, para luego dirigir nuevamente su atención a la bruja de largos cabellos.
—Sé cómo funciona el negocio, no es la primera vez que hago un trato de estos… —musitó Theodore perdiéndose por un momento en su enorme mar de recuerdos. Navegó en dicho mar hasta toparse con una sonrisa, su sonrisa. "Hermione…", pensó. Y entonces estuvo seguro, más seguro que nunca. Realmente no le importaba el precio, no le importaba nada, con tal de que ella estuviera sana y salva.
Hogwarts, 1997
—¡Maldita sea, Draco! ¿Qué no lo ves? Ella te quiere a ti ¡A TI! No a mí, no hay nada que yo pueda hacer al respecto… —exclamaba un chico de cabellos castaños, cuyos ojos azules centellaban de furia. Las palabras que acaba de pronunciar lo quemaban por dentro, sin embargo, él sabía perfectamente que esa era la inminente verdad. Hermione no lo amaba a él, nunca lo había amado, y nunca lo haría.
El otro chico, un rubio, se paseaba enfrente del castaño mientras jalaba sus cabellos. "Mierda, mierda, mierda…", pensaba el muchacho. Ambos se hallaban en su sala común, la sala de Slytherin. Aparentemente eran altas horas de la noche puesto que ellos eran los únicos estudiantes fuera de la cama, al menos los únicos de esa casa.
—¿No lo entiendes? Yo sólo sirvo para lastimarla, tú la amas. Anda, quédate con ella —espetó el menor de los Malfoy exasperado.
Theodore Nott se caracterizaba por ser un chico tranquilo, pasaba sus tardes libres en la biblioteca, a diferencia de muchos de su misma casa no disfrutaba siendo un bravucón, ni siquiera molestaba a los Hufflepuffs. Simplificando las cosas, Nott era un buen chico. Sin embargo, a pesar de no ser un fanático de la violencia no tuvo reparos en estampar un puñetazo en la mandíbula de su compañero.
Draco Malfoy se quedó helado luego de recibir el golpe, es decir, Theo "El Pacífico" Nott acaba de golpearlo. Eso no era algo que uno viera todos los días.
—¡¿QUÉ CARAJO TE PASA?! —gritó el rubio empujando al chico en un estallido de furia— ¿No es eso lo que quieres? ¿Ah? ¿Quedarte con ella? ¡Joder, no vuelvas las cosas más difíciles!
Theo contó hasta diez mentalmente, logrando tranquilizarse y no golpear nuevamente a su amigo. Porque sí, ambos muchachos eran amigos.
—No, Draco, no es eso lo que quiero —la voz de Theodore era pausada. Destilaba peligro— Tú y yo somos muy diferentes, siempre lo hemos sido. Ella no es algo con lo que uno de nosotros pueda "quedarse", es una persona. Yo… Yo sólo quiero que ella sea feliz, y no lo será si no está contigo.
Draco observaba a su amigo atónito, ni él, ni Theo, ninguno… Se imaginaba el gran giro que ocasionarían esas palabras.
Una Bruja Dimensional, era un ser sumamente poderoso. A diferencia de las brujas a las que estamos todos habituados, ellas poseían un diferente tipo de magia, una magia capaz de traspasar tiempo y espacio. Muchos tenían la ciega creencia de que una Bruja Dimensional podía hacer lo que sea. Funcionaban como una especie de hada madrina o genio de lámpara. La diferencia, al menos la primordial, era que ellas pedían algo a cambio. Una Bruja de estas podía otorgarte lo que tú quisieras, siempre y cuando tú pagaras un precio, un precio que la bruja considerara de igual valor que lo que te sería otorgado.
Theodore Nott sabía todo esto, y sabía que el precio de lo que él requería sería excesivamente alto. Quizás demasiado, como había dicho Dumbledore. Aun así, no había marcha atrás. Él salvaría a Hermione.
—Me están haciendo perder el tiempo, y tengo más clientes… —musitó la bruja con fastidio. Aunque esto último era mentira, la mujer tenía meses sin recibir visitas, al menos visitas tan extravagantes y con motivos tan interesantes como las que ahora tenía ante ella. En definitiva, no estaba para nada fastidiada.
—¿Cuál sería el precio… Por el alma de Hermione Granger? —la excéntrica mujer sonrió con satisfacción al escuchar la pregunta formulada por Nott.
—Un alma… ¿Eso es todo lo que quieres? ¿Estás seguro? —la expresión de absoluta seguridad de Theo se quebró durante un instante… ¿Era eso todo lo que quería? ¿No había algo más?
Pansy observó a Theo consternada, sin inmutarse camino con lentitud hacia él y tomó su mano. Él la observó e intentó sonreír, cosa que no logró.
—Sí, quiero que el alma de Hermione Granger esté sana y…
—Muchacho ingenuo… ¡Oh, mortales! Cada vez los hacen más idiotas —murmuró la mujer en un suspiro. Theo frunció el ceño al escuchar esas palabras ¿Qué quería decir?
—Ya veo… —susurró para sorpresa de los presentes Pansy.
—Si vas a decir algo, dilo completo —espetó Theo exasperado.
—¿Qué harás con el alma de Granger, Theo? ¿Embotellarla? ¿Enviarla al más allá? ¿Tenerla como fantasma vagando eternamente a tu lado? —Pansy hablaba con parsimonia y con absoluta seriedad— Eso no la salvaría… O al menos eso es lo que estoy entendiendo…
La bruja mayor sonrió, esa mujer era arrogante y ambiciosa, pero no era estúpida. Le recordaba la esencia en sí del mismísimo Salazar Slytherin, y eso le agradaba.
—Muchacho, tienes a tu alcance los poderes del universo, tiempo y espacio… Ambos, no son más que plastilina en mis manos ¿Y tú quieres un alma? —el desordenado rompecabezas en la mente de Theo autoencajó dejándolo anonadado. Él… él podía cambiar las cosas, podía cambiarlo todo… El tiempo… El destino, su presente…
—No seas ingenuo, Theo, no puedes jugar a ser Dios, no quería que llegaras a esa conclusión —Pansy sonaba preocupada, conocía demasiado bien a Theodore, y no le gustaba lo que esta vez estaba tramando.
—Como la joven bruja me cae bien, seré directa con ustedes. Sus opciones son infinitas, y cada precio es más alto que el otro. Bien puedo otorgarles la oportunidad de salvar el alma de Hermione Granger, pero el precio a pagar es que sean ustedes mismos los que vayan al inframundo a salvarla —la mandibular de Pansy se desencajó, Theo sólo alzó las cejas en un gesto que nadie pudo descifrar— Pero también puedo otorgarles respuestas… ¿Acaso no quieren resolver este misterio? ¿No quieren saber que fue lo que ocurrió el día en el que Granger fue apresada? ¿No quieren saber cómo fue que el brillo de los ojos de Ronald Weasley se apagó? ¿No quieren saber cuál es la causa del estado de su querido amigo Draco Malfoy?
—¡Basta! —exclamó Theo, conocía los trucos de las Brujas Dimensionales, si se dejaba llevar por la tentación, acabaría sin nada.
—¿Entonces? —musitó la mujer acercándose peligrosamente al hombre, levantó su mano, blanca y de dedos alargados, delicada y elegante, y dejo que sus largas uñas se deslizaran por el cuello de Theodore.
—En primer lugar, ella no tiene que pagar ningún precio —espetó Theo señalando a Pansy con la mirada, la susodicha bufó indignada— En segundo lugar, las respuestas no me llevarán a salvar a Hermione, conocer el pasado no cambia el presente… —la bruja sonrió al escuchar las palabras de su cliente.
—Has demostrado no ser un imbécil, y a pesar de la naturaleza de tu casa, del emblema color verde tatuado a fuego en tu corazón, no te has dejado llevar por la ambición. Es por eso, visitante mío, que te concederé lo que en verdad necesitas… —la mujer chasqueó los dedos y a los pocos minutos apareció un muchacho larguirucho y bastante delgado, de cabellos negros y paso acelerado, que depositó en manos de su ama una especie de reloj, mejor dicho, una especie de giratiempos.
—¿Un giratiempos? —cuestionó Pansy con la voz temblorosa. La bruja sonrió.
—Sé que lo parece, pero me temo informales que no lo es —la mujer dirigió una mirada a su sirviente y el chico desapareció rápidamente— Esto, queridos, es la llave para cambiar el curso del destino.
Los ojos de Theo brillaban llenos de codicia, pero aun así, no quería confiarse. Aun no sabía lo que tendría que dar a cambio.
—¿Cuál… —comenzó a decir Nott pero sintió su garganta seca, tragó un poco de saliva y prosiguió— ¿Cuál será el precio a pagar?
—El precio a pagar, querido, lo que deseo… Es tu felicidad —respondió la mujer con una exuberante sonrisa.
—¿Su felicidad? —la voz de Pansy sonaba quebrada, observó a Theo y notó que el rostro del hombre parecía de piedra. Aun así… Ella lo conocía, demasiado bien quizás, y sabía que por dentro, Theodore Nott estaba gritando.
—Draco… Mi cielo… ¿Eres tú? —Narcisa estaba pasmada, la mirada de su hijo ya no era un vacío, ahora era fría, pero ella lo sentía, lo percibía, su Draco, era él. Estaba ahí. De vuelta.
—Madre… —susurró el rubio estirando un brazo para acariciar el delicado rostro de su hermosa madre. De pronto, mil imágenes llegaron de un solo golpe a su mente, causando que Draco gritara como si estuviera recibiendo una maldición cruciatus.
"Recuerda, Draco… Vamos tú puedes, recuérdalo todo. Recuérdala a ella."
—¿Huir? ¿Estás segura de eso? —esas preguntas habían sido hechas por un hombre, un hombre rubio y apuesto que se hallaba frente al amor de su vida, aun así… El rostro del rubio estaba lleno de consternación. Lo que su amada le proponía era más que una locura.
—Es la única forma… —la voz de ella se quebró y apenas logró pronunciar esas palabras, él la estrechó entre sus brazos, como tantas veces había hecho en el pasado. Reconfortándola.
—Lo sé, nunca nos dejarán en paz… ¿Es realmente la felicidad imposible para nosotros? —cuestionó el hombre, aun así, no esperaba una respuesta puesto que tomó los labios de la mujer entre los suyos, los labios de su mujer.
Unos cuantos minutos después, Draco fue lanzado de sopetón a la realidad, y su mente, su corazón, todo su cuerpo… Clamaba una sola cosa.
—Hermione…
Luna Lovegood se hallaba en su pequeña cocina tomándose una caliente taza de té, una ligera manía que había adoptado últimamente. Ciertamente, el té la ayudaba a calmar sus nervios.
De pronto, el llanto de un bebé llenó la estancia, esta vez de una manera tan estridente que la taza se resbaló entre las manos de la rubia, haciéndose añicos. Corrió rápidamente a su habitación y tomó al bebé entre sus brazos con la intención de tranquilizarlo, aun así el llanto no cesaba.
—Oh no… —murmuró la antigua Ravenclaw, pues ese llanto incesante sólo podía significar una cosa…
Un poquito de suspenso para variar. ¿Qué decidirá Theo? ¿Qué querrá decir la Bruja De Las Dimensiones con "su felicidad"? ¿Draco finalmente habrá recuperado el juicio? ¿Por qué llora de esa manera descontrolada el bebé de Luna? Esto y mucho más lo sabrán en el próximo episodio de… Ay no, la publicidad barata no es lo mío. En fin, cualquier duda, critica, recomendación, felicitación, CUALQUIER VERGA, dejen un review. Gracias por leer y eso.
