Pido disculpas por la demora y por los oOc que he cometido contra Vegeta y otros personajes. Me cuesta aún dominar algunos personajes y he tenido que ver nuevamente algunos capítulos de la serie para ver en que había fallado. En fin, he reescrito algunas diálogos en el capítulo anterior (sin modificar la historia). La verdad odio saber que mis Fics no se adaptan mucho al mundo de Dragon Ball, por lo que no podía continuar viendo tales fallos .En fin, espero no volver a cometer oOcs :). Espero les guste como va el Fic.


Dragon Ball no me pertenece. Es obra original de Akira Toriyama. No obtengo absolutamente nada con este escrito, sólo la satisfacción de que la gente lo lea.


Capítulo 7: La llegada de Goku

Una extraña nave había aterrizado en la Tierra y los guerreros Z sabían de quien se trataba. Todos estaban aterrorizados con el hecho de tener que volver a ver aquel malvado monstruo y que quizá aquel día sería el ultimo día de la Tierra.

- Esos monstruos llevan rastreadores, así que deberían hacer desaparecer su Ki, tal y como lo ha hecho el namek, que astuto. - Vegeta decía mientras miraba al namek que se encontraba en aquel sitio mucho antes que los demás.

- ¿Pero desde cuando llegó aquí? - Se preguntó Krillin, quien había llegado minutos antes.

Azuki había aterrizado con ellos también, tenía mucha curiosidad de conocer al malvado Freezer, una de las pocas cualidades que Azuki poseía era el hecho de que ella no tenía ni un pelo de cobarde, al contrario, su curiosidad siempre había sido la causa de haberse metido en serios aprietos durante toda su vida. A pesar de estar cerca de los guerreros Z, estos no le prestaban mucha atención, después de lo que había ocurrido en casa de Bulma era normal que nadie quisiese dirigirle la palabra. A ella esto no le importaba mucho, ya que ella sólo tenía ojos para su atractivo namek.

Una batalla había comenzado y todos los guerreros Z se acercaban lentamente hacia donde ésta se encontraba, no sabían quien estaba luchando pero no querían arriesgarse a morir en el intento. Todos ellos andaban cuidadosamente y tratando de no alzar su Ki en lo más mínimo para evitar que Freezer notase su presencia. Esto era extraño... el guerrero que estaba luchando contra Freezer era... ¿Un sayayin? Algo no andaba bien y Vegeta estaba furioso. ¿Cómo era posible? El pensaba que él y Kakaroto eran los únicos sayayins de raza guerrera que quedaban, a lo que había entendido en NuevoVegita sólo se encontraban unos pocos sayayins de sangre noble. Pero éste tenía el pelo.. ¿Púrpura? Aunque siendo francos lo que realmente le molestaba más a Vegeta era verlo transformado en SuperSayayin, ya que eso era algo que él aun no lo había conseguido. ¿Acaso habías más planetas donde se resguardaran más de su raza? Tras la rápida derrota de Freezer y su padre, el extraño guerrero invitó a los otros a esperar a Goku. ¿Quién era este chico? ¿Cómo es que concía a Goku? ¿Y porqué era tan amigable con ellos?

- ¡Oigan! Yo voy a esperar a Goku, quieren acompañarme? - Gritó el guerrero misterioso que se había dado cuenta de su presencia. Finalmente todos decidieron seguirlo, aunque les extrñó mucho verlo aterrizar en un sitio desolado. Allí sacó una cápsula que contenía una nevera. - Goku tardará en llegar, pónganse cómodos y tomen las bebidas que quieran.

- ¡Muchas gracias! - Dijo Krillin rápidamente cogiendo confianza con el chico y cogiéndo una lata, todo finalmente hicieron lo mismo, excepto por Vegeta que no podía dejar de pensar quien era ese niño, y Piccolo que por supuesto no era muy sociable y estaba alejado del resto.

- ¡Vaya! Tienes una chaqueta de nuestra compañía. Es extraño, no recuerdo haberte visto. - Le preguntó Bulma.

-Si, algo por el estilo. No suelo salir mucho. - Reía Trunks tratando de disimular su relación con su progenitora.

- ¡Vaya! ¡Eres guapo! ¿Qué hace otro Sayayin por estos rumbos? Parece ser que este planeta los atrae como moscas. - Dijo Azuki coqueteando con el Sayayin intencionalmente tratando de poner celoso a Piccolo. Azuki se dió por satisfecha al recibir una mirada mortal por parte de su amado.

- Gracias! Por cierto, ¿Quién es usted? - Preguntó el extraño sayayin a aquella bella chica. A Azuki le molestó bastante verse llamada de usted, ella solo era unos años mayor que aquel extraño guerrero. Sin embargo antes de poder quejarse Vegeta le interrumpió de una manera muy altanera.

- ¡Es una sayayin! ¡Y aquí el que debería estar respondiendo preguntas eres tu! ¡¿Quién demonios eres!? ¡Responde! - Gritó Vegeta. Todos se quedaron callados, Vegeta aún los intimidaba bastante.

- Lo siento. Pero no les puedo decir mi nombre. Prometo explicarles más sobre mi una vez que llegue Goku. - Trunks trataba de tranquilizar al molesto Sayayin.

- ¡No me vengas con tonterías! ¡Quiero que me digas quién eres ahora! - Gritó aun más fuerte, acercándose al sayayin lleno de ira. Afortunadamente para el joven sayayin, una nave aterrizó en ese momento, era Goku.

- Pero...¿Qué están haciendo en este lugar tan desolado? - Preguntó Goku al ver a todos sus amigos allí. Afortunadamente Goku distrajo la atención de Vegeta, evitando al muchacho tener que enfrentar a su futuro padre. Finalmente pudo hablar con Goku, a quien le desveló todos los secretos que escondía; el hecho de venir del futuro, quienes eran sus padres y la historia de los androides.

- ¿Qué te ha contado ese chico Goku? - Preguntó Bulma curiosa.

- Pues... ahora que lo dices, no lo recuerdo. - Dijo el sayayin que ya estaba muy confuso con tantas noticias.

- Dentro de 3 años, en una isla al Sur, vendrán unos androides que acabarán con todo ser viviente en este planeta. Así que hay que entrenar muy duro para así poder derrotarlos. - Explicó Piccolo, ya que sabía que Goku nunca prestaba atención a las cosas importantes.

- ¡Puf! ¡Gracias Piccolo! No se que haría si no hubieses escuchado. - Dijo Goku aliviado. - Bueno, creo que todos sabemos que es lo que debemos hacer, hay que entrenar muy duro para que esos androides no tengan ni la más mínima oportunidad. - Dijo Goku mostrando mucha seguridad en si mismo. Todos los demás apoyaron la noción de Goku, así que se dirigieron rápidamente a sus casas a entrenar cada uno a su ritmo.

- Por cierto Piccolo, ¿Te gustaría quedarte con nosotros para entrenar? - Le preguntó Goku a su amigo, realmente apreciaba a Piccolo por lo bien que se había portado con su hijo.

- Si, me vendrá bien. - Le contestó Piccolo, en el fondo ya le había cogido algo de estima al entusiasta Sayayin.

- ¡UN MOMENTO! - Interrumpió Bulma.- Antes que nada, creo que debemos encontrarle otro sitio a Azuki donde quedarse, en mi casa ya no es bienvenida. - Dijo Bulma mirando a Azuki con cara de desprecio, la cual se encontraba ya hacia un rato muy callada.

- ¿Quien es Azuki? - Preguntó Goku sin saber de que estaban hablando. Todos los que aún quedaban señalaron a la sayayin. Hasta ese momento Goku no se había percatado de la presencia de aquella chica.

- ¡Ah! ¿Y tu que relación tienes con nosotros? - Preguntó Goku sin entender que hacía esa chica con ellos.

- Soy la prima de Vegeta. - Dijo Azuki para obtener el respeto del nuevo guerrero que había conocido.

- ¿Prima? Pero... no se parecen en nada. - Djo Goku girando la mirada para verlos a los dos. Aunque finalmente se le ocurrió hacer la pregunta. - Y... ¿Sabes pelear? - Esta pregunta sacó un poco de lugar a Azuki, aunque... si Azuki peleaba seguramente podría estar cerca del namek, sabía que ellos necesitarían ayuda si querían enfrentarse a aquellos androides.

- Claro que si. - Dijo Azuki, segura de su misma.

- ¡Bien! entonces quieres entrenar también con nosotros? - Preguntó inocentemente Goku. Piccolo no esperaba esta reacción.

-¡Pero de que hablas Goku! ¡Porque invitas a esta mujer a tu casa! ¡Ni siquiera la conoces! - Gritó Piccolo enojado, no esperaba ver tanta inocencia en aquel poderoso Sayayin.

- Es la prima de Vegeta, ¡Seguro tiene que ser fuerte! Además...- Dijo Goku acercándose a Piccolo, y susurrándole al oído para que nadie le oyese. - Debemos estar seguros de que no haya nada que impida que Vegeta y Bulma acaben juntos. Y esa chica parece que no se lleva muy bien con Bulma. Además si es la prima de Vegeta, seguro nos ayuda con el entrenamiento. - Decía Goku emocionado.

Azuki estaba feliz. Al final parecía que no tendría que irse de aquel planeta, ¡Se quedaría con su amado! Ahora si, el Namek no podría resistirse a sus encantos. Piccolo notó la mirada que Azuki le tiraba, la cual lo ponía muy nervioso, nuevamente aquella mujer demente se había salido con la suya.

En el planeta Nuevo Vegita:

El Rey Sambock estaba preocupado por su pequeña, hacía unos días que no la veía. Ya era hora de exterminar a aquel Namek y hacerla entrar en razón. La chiquilla debía madurar y no podía seguir así de caprichosa. Así que sin más se dirigió a la habitación donde Azuki tenía encarcelado al Namek, había decidido matar primero al invitado de su hija, para que así no tuviese más pretexto que obedecerla. Pero cual sería su sorpresa al encontrarse aquel sitio vacío, ¿Podría ser que hubiese cambiado su celda? Sambock miró en todas las habitaciones, hasta que cayó en a cuenta de que su hija había escapado. Sambock estaba furioso y rápidamente bajó en busca de sus súbditos.

- ¡Muy bien! ¡Quiero que me preparen una nave para ir a la Tierra ahora! - Gritó Sambock a uno de sus súbditos. Desgraciadamente sus ordenes se vieron interrumpidas con la llegada de cierto invitado.

- ¡Buenos Días Rey Sambock! He venido a hablar contigo a cerca de los planes de boda de nuestros hijos. - Preguntó el Duque Epinard a su futuro consuegro.

- Em... Si, bueno.. este... - Decía Sambock algo nervioso. No podía decirle al Duque Epinard sobre la desaparición de su hija. Podría perder la esperanza de unir Nuevo Vegita y el planeta Shinkito. No, el Duque Epinard no podía irse hasta no dejar zanjado aquel asunto. Iría a la Tierra pero en otro momento. Mejor así, llegaría en el momento menos esperado. - Pase, hablemos. Azuki ha salido un momento a realizar algunas de sus responsabilidades como princesa, así que no creo que podamos hablar con ella. De todos modos podemos ir pensando en hacer preparativos.

- De acuerdo. - Dijo el Duque Epinard tomando asiento en aquel castillo.

En la Tierra:

Finalmente Azuki, Goku, Piccolo y Gohan habían llegado a la montaña Paozu. Chichi por supuesto le dió una buena regañiza a Goku por interrumpir nuevamente los estudios de su hijo. Sin embargo, le alegró la idea de que trajese a Azuki a su casa, el hecho de tener a una chica más que le pudiese ayudar en casa la hacía muy feliz. Aunque lo que ella no sabía es que Azuki no era esa clase de chica.

*-*

El entrenamiento empezó. Azuki se había vuelto mucho más débil aunque aún podía mantener un combate con Piccolo fácilmente, aunque claramente se notaba que sin ese talismán el namek era mucho más fuerte que ella. Bueno, no podría forzarlo más a estar con ella pero ella confiaba en atraer al sexy namek con sus encantos.

- ¡Vamos señor Piccolo! ¡Usted puede ganarle! - Apoyaba el pequeño niño a su maestro.

- Veo que no eres tan fuerte sin la ayuda de ese Talismán. - Reía Piccolo, burlándose de la Sayayin que ahora era mucho más débil que él.

- Puede que sea más débil pero conozco tus puntos débiles. - Dijo Azuki saltando hacía él tratando de darle una patada y siendo esquivada. - ¡Has caído en mi trampa! - Azuki lentamente se acercó al namek. - Lo siento querido Piccolo, esta vez te he vencido. - Dijo susurrándole al oído. La mano de Azuki acarició el cuello del Namek, haciéndole distraerse unos segundos de la batalla. Azuki aprovechó aquel momento para derribarlo, provocándole una fuerte caída.

Goku y Gohan miraban cómo Piccolo era derrotado por la poderosa sayayin, ellos no habían visto la forma en que Azuki había distraido a su amigo Piccolo, simplemente lo vieron caer fuertemente. Goku estaba emocionado con la fuerza que poseía esta sayayin, desgraciadamente no veía las artimañanas que usaba para pelear contra su amigo.

Goku peleó en seguida contra esta sayayin, a la que se le unió Gohan para igualar un poco sus fuerzas, sin embargo, ni ellos dos eran capaces de superar los poderes de aquel gran guerrero. Azuki no entendía como una persona tan infantil podía tener semejante fuerza.

- Bueno, creo que es todo por hoy. Muero de hambre. - Decía Goku después de haber estado entrenando por horas con sus amigos.

- Si, yo también muero de hambre. - Respondió Azuki. En el fondo ella también era una sayayin y no podía evitar tener ese apetito que tanto les caracterizaba.

Los tres sayayins engullieron como cerdos su comida. Chichi no sabía si sería capáz de satisfacer el apetito de estos tres sayayins durante tres años, afortunadamente Piccolo no comía por lo que se ahorraba una boca más que alimentar.

Los días pasaron y aún no había noticia de Sambock. Posiblemente se habría arrepentido de ir a buscarla. Azuki pensaba que finalmente su padre estaba pensando en su felicidad, por lo cual se tranquilizó y pudo poner todas sus energías en seducir a su atractivo namek. Esta vez Azuki decidió portarse bien, no quería ser echada de aquella casa cuando tenía a su hombre tan cerca.

Cierta noche Azuki decidó que no dejaría pasar ni un día más sin besar a su atractivo namek. Así que una vez que todos se habían ido a la cama, Azuki aprovechó para ir en su búsqueda.

Azuki andaba en cunclillas hasta donde donde su amado se encontraba, fue muy cuidadosa en no despertar a aquellos que se encontraban dormidos, tampoco quería alzar su Ki para evitar que se percatasen de su presencia. Finalmente llegó a la habitación donde Piccolo se encontraba. Desgraciadamente el pequeño Gohan también estaba allí, pero Azuki sabía que Piccolo prefería dormir en postura de meditación.

Azuki abrió lentamente la puerta evitando hacer el más mínimo ruido, y como era de esperarse, allí estaba él, a un lado de aquella cama en su típica postura de meditación, resguardando a su pequeño alumno. Azuki contempló unos momentos al Namek, pensando en alguna manera de acercarse a él sin despertar al pequeño. Finalmente se acercó a Piccolo y a sabiendas de que ella ya no era tan fuerte se arriesgó a poner su mano sobre los labios de su amado. Piccolo reaccionó al instante, pero le sorprendió ver que era Azuki quien le había despertado. Piccolo vió que la sayayin le estaba pidiendo guardar silencio, e inmediatamente supo a que venía esta chica. Hacía días que no la tenía tan cerca y en cierto modo extrañaba su presencia, mmm seguramente ella se sentiría igual que él. Finalmente Azuki retiró su mano para sustituirla por sus labios. Si, ciertamente la echaba de menos! Le estaba empezando a coger cariño y eso le preocupaba. Aun no podría decirse que estuviese enamorado. Pero... ¿Qué era el amor exactamente? El nunca lo había experimentado, pero aunque fuese ese sentimiento el que estaba surgiendo en su corazón no pensaba exteriorizarlo. De todos modos sabía que ese molesto sentimiento llamado amor solo le traería problemas.

Finalmente Azuki se separó unos centímetros de él poniéndose de pie. La traviesa sayayin llamó a Piccolo a que la siguiese con un gesto, no quería despertar al pequeño Gohan, ella sabía que si todo esto se descubría, seguramente no le dejarían más quedarse en aquella casa. Piccolo no tenía inconveniente en seguirla, él también quería estar con ella un rato. Desgraciadamente, Piccolo estaba empezando a ceder ante sus coqueteos.

Finalmente tras dar un salto por la ventana, Piccolo la cogió entre sus brazos y se dirigió a una pequeña cueva que concía cerca de la montaña Paozu. Era un sitio en el que solía quedarse cuando quería estar cerca de Gohan en los días en que Goku no estaba presente.

Piccolo al aterrizar dentro de aquella cueva soltó a la hermosa Sayayin sonrojada, parecía que él había leído sus pensamientos, ¿Podría ser que.... Piccolo se hubiese enamorado de ella? No, no creo.... Pero daba igual, mientras disfrutase su compañía ella sería muy feliz. Azuki jamás creyó sentirse atraída de esta forma hacía alguien, sentía que no podría vivir sin él... era como una necesidad de tenerlo cerca...Piccolo no dudo ni un segundo y la besó sin darle tiempo a Azuki de percatarse de ello. Azuki extrañaba tanto estar entre sus brazos, todos esos días entrenando y sin estar juntos le hacían disfrutar mucho más aquel momento. Piccolo bajó lentamente su mano hacia uno de los redondos pechos de Azuki haciendo que soltara un leve gemido. Sin siquiera quitarle el camisón que llevaba puesto, retiró sus bragas sutilmente, claramente Piccolo ahora estaba tomando la iniciativa, Azuki no sabía porque, pero le encantaba sentirse dominada por aquel sexy namek. Piccolo quería experimentar un poco más esta vez así que colocó su mano sobre la entrepierna de Azuki y la recorrió hasta llegar a aquel punto que antes no había tocado. El sabía que le gustaba ya que los gemidos de Azuki aumentaban cada vez que sus dedos le rozaban, era extraño...Piccolo empezaba a disfrutar ver a Azuki gemir ante el contacto que había entre ellos. Finalmente Piccolo fue atraído por el dulce aroma que desprendía la sayayin y empezó a besar su largo cuello sin dejar de tocarla. Piccolo tenía el control en aquel momento, era como si pudiese controlar a Azuki a su antojo.

- Piccolo... - Susurraba la exitada sayayin mientras el namek seguía jugueteando con su cuerpo. Piccolo disfrutaba oír su nombre por aquellos labios, ¡La voz de Azuki era tan melódica! Pero... ¿Qué demonios le estaba pasando? ¡¿A Piccolo le estaba empezando a atraer aquella sayayin?!. Algo no andaba bien.... Piccolo se detuvo unos momentos para mirarla fijamente, ahora que se fijaba detenidamente...era hermosa...

- ¿Estas bien Piccolo? - Le preguntó Azuki, la cual no entendía muy bien porque se había detenido.

- No, no estoy bien. - Dijo Piccolo aún teniéndola debajo de ella. No sabía que contestarle. Sentía que debía decirle lo que pasaba por su cabeza, la confusión que empezaba al sentir cuando estaba cerca de ella, pero él sabía que no debía decírselo, no quería que Azuki supiese que ahora tenía ese punto débil. Pero algo en su interior lo estaba presionando. ¡Malditos sentimientos! Todo era más fácil antes de que esa mujer llegase a su vida. ¿Porque demonios estaba empezando a sentirse de esa manera?Maldita sea, esa sayayin le había hecho a empezar a sentirse débil, acaso Piccolo debía cortar eso de raíz? Pero.... el no quería... Piccolo no quería a esa mujer fuera de su vida nuevamente. ¡¿Que debía hacer?!

Afortunadamente un Ki muy poderoso se hizo presente, interrumpiendo los confusos pensamientos del namek. Una nave volvía a la Tierra. Todos sabían de quien se trataba. Era el padre de Azuki, el Rey Sambock.

Continuará...


Gracias a Dulce-vg, Juanis, Hermione-Love ton reddley y Yo (vaya nick XD... sueno muy egolatra XD)*

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