EL PROFETA

—El periódico más vendido del mundo mágico—

ENTREVISTA EN EXCLUSIVA CON EL MINISTRO DE MAGIA

"No creo que un exmortífago deba ser un referente a seguir por nuestra comunidad mágica en ningún ámbito"


BARTOLIUS THORPE. 15 DIC. 2003, 9:30


Cuatro días después de suspender la rueda de prensa, el Ministro de Magia ha accedido a conceder una entrevista en exclusiva para el Profeta. Nos la confirma vía lechuza su Secretario personal, de quien se dice —entre los mentideros del Ministerio—, que es el verdadero autor intelectual de la línea de actuación política del Ministro durante los últimos dos años. El señor Dodge, descendiente de una familia honorable y poderosa de magos de sangre limpia, nos recibe en el cuarto piso del Ministerio de Magia y, muy educadamente, nos hace pasar al despacho del señor Bennet. Encima de la mesa, una pluma estratégica y pulcramente colocada sobre un pergamino sin usar. El señor Dodge nos deja solos en la sala y cinco minutos después, se abre la puerta del despacho y aparece el señor Bennet con una gran sonrisa (1927).

Estrecha la mano con firmeza y se sienta enfrente, envarado, en una silla que parece demasiado incómoda. Su antecesor dijo de él que sería un gran comunicador. En los últimos dos años, sin embargo, la relación con la prensa ha sido tensa. Esta es la primera entrevista que concede sin intermediarios y sin preguntas preparadas de antemano.

BARTOLIUS THORPE (B.T): ¿Por qué canceló la rueda de prensa del día 11 de diciembre?

EDWARD BENNET (E.B): (Duda) Bueno, en ese momento necesitábamos un poco más de tiempo para dar respuestas satisfactorias a la población mágica y analizar la situación.

B.T: Algunas personas dicen que la canceló porque tenía que poner orden en la Cámara Gubernamental. Al parecer, dentro de la Cámara y de su círculo de confianza se habían levantado voces discrepantes sobre la ley educativa.

E.B: En absoluto. Desde el Departamento de Educación Mágica y desde la Cámara, estamos convencidos de la bondad de la Ley de Educación que proponemos. La opinión es unánime: defenderemos el trabajo realizado. Ha sido una tarea titánica y hemos pasado muchas horas elaborando la ley, consultando a profesionales, manteniendo reuniones y perfeccionando cada uno de sus puntos. Escuche, entendemos que los cambios den miedo. Llevamos casi dos siglos con el mismo sistema educativo y puede que algunos de los cambios den un poco de vértigo, pero son necesarios.

BT: Volveremos a los cambios de la ley más adelante, pero ahora quisiera centrarme en los profesionales que menciona. Desde algunas organizaciones se le reprocha que no haya contado con el acuerdo de los profesores y que no haya atendido determinadas medidas. ¿Es así?

E.B: Para nada. Soy consciente de que existen algunas quejas, pero provienen en su mayoría de sindicatos… digamos, minoritarios. Hay diez centros educativos solo en Inglaterra y nueve centros de divulgación e investigación. No se puede contentar a todos, pero hemos hecho un esfuerzo ímprobo por reunirnos muchas veces con especialistas en educación que nos han asesorado.

B.T: ¿Quiénes han sido esos asesores?

E.B: (Sonriendo) No quisiera traicionar la confianza de las personas que nos han ayudado. Pero entre otros, me complace decir que el señor Picquery ha formado parte del grupo de trabajo.

B.T: ¿Pero el señor Pickery trabaja como docente en la actualidad? ¿No trabaja en su gabinete de asesores desde hace dos años?

E.B: El señor Pickery dejó la docencia hace tiempo, pero es un profesional independiente, con criterio propio, y no pienso tolerar una insinuación maliciosa al respecto. Nadie puede poner en duda su curriculum en el sector educativo.

B.T: No insinúo nada y no pongo en duda la capacitación profesional de nadie. Solo hago mi trabajo, señor Ministro: preguntar. ¿Por qué no se han tenido en cuenta las propuestas que han llegado desde Hogwarts?

E.B: Es curioso que casi todas las quejas vengan desde organizaciones relacionadas con Hogwarts o con sus profesores, ¿no? Todas las propuestas pasaron por el Departamento de Educación Mágica y fueron desestimadas con su correspondiente fundamentación.

B.T: ¿Cree que hay algún interés por parte de Hogwarts y sus colaboradores?

E.B: Yo me remito a los hechos. La verdad es que nuestra actual regulación dota a los directores de los centros de una gran capacidad de decisión. Es conveniente reconducir esta situación para que haya una homogeneización de la educación mágica y para descentralizar los centros de poder.

B.T: ¿Le preocupa que los centros educativos puedan seguir teniendo independencia en su gestión?

E.B: (Sonríe tensamente) Lo que me preocupa es que algunas decisiones puedan estar en manos de gente como los hermanos Carrow (Alecto y Amycus Carrow fueron directores adjuntos de Hogwarts en el año 1998 tras el alzamiento de Lord Voldemort). Cuando las instituciones están gestionadas por las personas correctas, nunca hay problemas. Pero nosotros tenemos que contemplar todas las variables y dar las soluciones. Las leyes se crean para asegurar que, en caso de que la persona al cargo o sus intenciones no sean las adecuadas, ésta tenga que estar sometida a uso mínimos indispensables, sin prerrogativas.

B.T: Sin embargo, con la nueva ley de educación, el Ministerio tiene todas las prerrogativas.

E.B: Eso no es así, se establecen órganos y protocolos de control.

B.T: ¿Y esos órganos y protocolos no dependerían exclusivamente del Ministerio?

E.B: Eh… no, es decir, sí… Pero hay mecanismos para evitar el abuso de poder.

B.T: ¿No le inquieta que personajes tan influyentes como Harry Potter y Severus Snape se opongan de forma tan abierta a la ley?

E.B: ¡Si ni siquiera se ponen de acuerdo entre ellos! Con el debido respeto, es de sobra conocido que el señor Potter tiene una cierta alergia a las reglas y al Ministerio de Magia. Las relaciones entre los órganos elegidos por la población mágica y el señor Potter nunca han sido demasiado buenas. Obviamente es comprensible su escepticismo, porque sus experiencias con otros Ministros han sido desafortunadas. Pero nosotros no somos así. Y aunque es evidente que el mundo mágico le debe mucho a Harry Potter, tiene solo veintidós años y ninguna experiencia en gestión y legislación. Creo que hay que tenerlo en cuenta y dejar que sean otras personas las que tomen estas decisiones.

B.T: ¿Y en cuanto al señor Snape? Fue profesor durante muchos años y actualmente es un importante divulgador.

E.B: ¿Qué puedo decir de una persona que fue director de Hogwarts y permitió que los hermanos Carrow torturaran a nuestros hijos? Sí, sí, ya conocemos todos la detallada explicación que dio ante el Wizengamot, pero no creo que un exmortífago —por muy útil que haya terminado siendo— deba ser el referente un seguir por nuestra comunidad mágica en ningún ámbito. Los héroes son necesarios en tiempos de guerra. Pero ahora no estamos en tiempos de guerra, ¿no?

B.T: Sin embargo, a la manifestación del día 10 de diciembre acudieron centenares de magos. Padres de alumnos, profesores, portavoces de sindicatos… Muchos de ellos eran mestizos. ¿Por qué cree que hay tanta preocupación? ¿Tal vez porque las Asociaciones de Padres y Alumnos están controladas por familias de sangre limpia?

E.B: ¡Por favor! ¡Eso es cosa del pasado! El estatus de la sangre ya no es algo que interese. La manifestación, en realidad, no fue tan numerosa —recordemos que asistieron 235 personas, pero que la comunidad mágica está conformada por más de 40.000 magos—. Pero tiene razón en que quizás no hemos sabido transmitir correctamente el propósito de la ley. Por eso invito a todos sus lectores a que acudan al Ministerio. Vamos a habilitar un punto de información específico para contestar a todas sus preguntas.

B.T: Una de esas preguntas es: ¿se piensan eliminar asignaturas del actual sistema educativo? ¿Qué va a suceder con disciplinas como Artes Oscuras aplicadas o Magia neutral?

E.B: En cuanto a la primera pregunta, esa decisión no me corresponde a mí, sino a la Comisión de Educación. Respecto a la segunda, a día de hoy no existen en los planes de estudio. ¿Por qué las habríamos de incluir? ¿Queremos que nuestros hijos aprendan magia negra? ¿Qué haya otros niños que aprendan maldiciones peligrosas con las que atacar a sus compañeros? Merlín bendito, los que defienden esas ideas no sé qué es lo que pretenden.

B.T: En 1995 usted escribió en la revista "Revolución Mágica" un artículo que trataba precisamente de este asunto: la educación. En aquellos momentos, hacía un alegato apasionado sobre la necesidad de conservar a independencia de los centros educativos. Decía, y cito literalmente: "es primordial mantener alejadas las pútridas manos del Ministerio de la educación". ¿A qué se ha debido el cambio?

E.B: La gente cambia, ¿no? En aquellos momentos no era consciente de algunos peligros…

B.T: El Sr. Dodge…

E.B: (Me interrumpe antes de terminar la pregunta). ¿Qué pasa con él?

B.T: Se dice que es el que dicta la política del Ministerio.

EB: Menuda tontería. ¿Qué pretende con esta pregunta? No pienso dar pábulo a este tipo de rumores. Le debería de dar vergüenza a un periódico como el suyo dar voz a este tipo de cosas. Creo que hemos terminado la entrevista.

A pesar de no haber hecho todas las preguntas que tenía preparadas, el señor Bennet se negó a seguir con la entrevista. Se levantó y, amablemente, nos invitó al fotógrafo y a mí a salir de allí. El señor Dodge nos acompañó hasta la salida de Ministerio.


BARTOLIUS THORPE es un periodista freelance del Norte de Inglaterra.