"Bobby, por favor, podrías decirle al testarudo de mi hermano que no puede venir con nosotros" Dean miró a su hermano mientras hablaba, rezando porque alguien le hiciera caso en aquello que le parecía una absoluta locura. Estaba completamente seguro de que tenía razón.

"Dean, ¿no crees que ya soy adulto como para tomar mis propias decisiones? Quiero ir con vosotros."

Dean se levantó del sillón y se sentó junto a Sam, apoyando una mano sobre la pierna de su hermano. "¿Y si te ocurre algo? Ayer apenas podías ver y además ni siquiera puedes andar. Algo puede salir mal en la cacería, lo sabes demasiado bien." Sam lo miró directamente a los ojos, en silencio.

"Dean, soy mayorcito para tomar mis propias decisiones." Dean le acarició el rostro sonriendo.

"No para mi. Sigues siendo Sammy, mi hermanito y no quiero que te ocurra nada malo. Ese espíritu puede ser más peligroso de lo que pensamos."

Acercándose a su hermano Sam le besó en la mejilla. "Y sabes perfectamente, lo mucho que aprecio lo que haces por mi, pero necesito hacer eso, necesito volver a la normalidad, aunque sólo sea acompañándoos en el coche." Rodeó el cuello de Dean con sus brazos y esperó su respuesta en silencio.

Dean suspiró con fuerza. "Maldita sea Sam, ¿Por qué tienes que mirarme con esos ojos?" "¿Sabes que no puedo decirte que no cuando me miras así, verdad?" Casi como si se tratara del mismo Sammy que disfrutaba jugando en las tardes junto a su hermano mayor cuando eran pequeños, sonriendo, Sam se acercó a Dean y le besó dulcemente en los labios.

"Gracias. Seré bueno y prometo quedarme en el coche." Su voz casi sonó infantil y eso hizo a Dean sonreír.

Una mirada, mezcla de burla e incredulidad se dibujó en el rostro de Dean"¿Es que acaso habías pensado otra cosa?" Agarró la camiseta de su hermano y lo atrajo hasta él para besarlo de nuevo.

Ambos se separaron rápidamente y en sus mejillas se dejó ver una pequeña dosis de pudor, cuando escucharon hablar a Bobby, casi se habían olvidado de que seguían en la misma habitación que el viejo cazador, que hasta ese momento había permanecido callado.

"Estoy de acuerdo con Sam. No puede quedarse aquí, ¿Qué pasa si Gordon o sus chicos vuelven a por él? Es mejor que se quede cerca de ti." Terminó diciendo mientras miraba a Dean, que de repente cambió su expresión por completo.

La verdad era que Dean, no había pensado siquiera en esa posibilidad, pero Bobby tenía toda la razón. Tan obcecado había estado en mantener a Sam lejos de la acción y de las cacerías mientras no estuviera recuperado del todo, que ni siquiera había pensado en que Gordon pudiera atacar otra vez.

"Muy bien entonces. Nos iremos en una hora."

De todas formas, a pesar de la sonrisa que dibujaban sus labios, Dean seguía preocupado por lo que pudiera ocurrir con ese fantasma. Sabía demasiado bien que no se podía tener nada seguro cuando se enfrentaba a un espíritu y temía no estar al cien por cien concentrado en aquella ocasión por estar excesivamente pendiente de que no le sucediera nada a Sam.

Aunque no dijo nada entonces, Sam sabía que algo rondaba la cabeza de su hermano.

- o -

Mientras guardaba en la bolsa lo que pudieran necesitar durante la cacería, Dean parecía perdido en otro mundo. Un lugar en el que ya había pagado un precio demasiado alto por proteger al resto del mundo de aquellos males sobrenaturales y en el que había estado a punto de perder a la única persona que le hacía mantener la cordura y la serenidad incluso en los momentos más duros. ¿Estaría preparado para volver a la acción sin dejarse llevar por su miedo a que volviera a suceder de nuevo lo mismo otra vez?

Alguien se sentó a su lado en la cama, pero Dean no se volvió. Sabía perfectamente que se trataba de Sam y en ese momento, lo que menos deseaba era hablar con su hermano del tema. Una mano se deslizó desde su hombro, bajando por el pecho y lo echó hacía atrás, sin que él hiciera nada para impedirlo, hasta que sintió el contacto con el cuerpo de Sam.

"Todo saldrá bien, ya lo verás. Es sólo un fantasma y además tienes a Bobby a tu lado." La otra mano de Sam rodeó su cintura lentamente.

La voz dulce de su hermano siempre había reconfortado a Dean, era como una melodía que le mantenía tranquilo incluso en los momentos más difíciles; pero después de lo que había pasado aquellos días, esa vez no funcionó

Finalmente, se dedició a hablar. "Sam no se si quiero seguir con esto." Aún no había mirado a su hermano, pero tampoco deseaba hacerlo todavía.

"¿De que estás hablando?"

"¿Por qué no nos retiramos de este trabajo? Que sigan otros, creo que nosotros ya nos hemos ganado un merecido descanso." Aunque no lo estaba mirado, Dean sabía que los ojos de Sam estaban clavados en su rostro, firmes pero al mismo tiempo tiernos y comprensivos.

Sam lo miraba sorprendido. "Dean ¿Qué te ocurre? Pensaba que ya estabas bien, ayer parecía que…"

Dean se liberó de los brazos de Sam y se volvió hacia él tomando su rostro con ambas manos. "Sam no estoy diciendo que hayan cambiado mis sentimientos por ti o que tenga miedo que te ocurra algo malo por MI culpa." Por un segundo apartó la mirada de él y tomó aire antes de poder continuar hablando. "De lo que tengo miedo es del resto del mundo, de los demonios, de los vampiros, de los fantasmas, de Gordon. He estado a punto de perderte una vez y no soportaría volver a experimentar eso."

Sam sonrió ligeramente entristecido, al darse cuenta lo poco que tomaba cuenta Dean su propia vida y las veces que él había estado en peligro; mientras vio que los ojos de Dean se rasgaban por las lágrimas que trataba de ocultar, como siempre.

"¿Cómo puedes decir eso? Precisamente tu. ¿Cuántas veces has estado a punto de morir? Yo he estado siempre a tu lado y aún así tengo miedo de que al terminar el día te haya ocurrido algo y no estés conmigo en la cama. Pero piénsalo Dean, ¿Ha cuanta gente hemos salvado?, ¿no crees que se merecen seguir viviendo?"

"¿Y por que tenemos que hacerlo nosotros precisamente?" Después de tantos días, Dean ya no podía seguir comportándose con su hermano como antes de que explotara la bomba, Sam ya había visto su interior herido y le había ayudado a sanar. Pero todavía quedaba algo pendiente, algo que se había instalado dentro de él desde que su padre murió. El miedo a no poder volver atrás, a que si algo le sucedía a Sam, ya no habría marcha atrás y Dean tendría que seguir adelante completamente sólo y no estaba seguro de poder hacerlo. Apartó la mirada de nuevo y cada segundo que pasaba parecía hacerse un ser cada vez más pequeño. "¿Por qué tenemos que perder siempre nosotros?"

"Todavía no te he perdido a ti." Sam puso su mano bajo la barbilla de Dean y le obligó a levantar la cara y mirarlo a los ojos. Sam le sonreía con la mirada más tierna que Dean hubiera visto nunca y contra eso, por más que lo intento, no pudo luchar.

"¿Qué haría sin ti?" No esperaba ninguna respuesta proveniente de Sam y tampoco le permitió responder, se acercó a él y arrodilló frente a él, deslizó sus manos alrededor de su cintura y posó sus labios sobre los de Sam, un simple contacto primero que sacó de su mente la mayor parte de los pensamientos que le rondaban hasta entonces y un beso tierno y apasionado que hizo suspirar a Sam mientras él sonreía.

- o -

"Hemos llegado" Dijo Bobby mientras Dean aparcaba el Impala frente a un casa como todas las demás del barrio. Sin embargo la familia que en ella habitaba, según habían podido comprobar vivía aterrada por la presencia de algún tipo de espíritu o poltergeist que no dejaba de atemorizarlos día y noche.

Por un momento, Dean miró por el espejo retrovisor a Sam, que también lo estaba observando a él. Ninguno de los dos dijo nada, pero tampoco fue necesario. Hacía mucho, desde que viajaban juntos, que Dean no había estado en una cacería sin Sam y se sentía raro, además de temeroso por dejarlo sólo, por dejarlo atrás.

Sam, por su parte, conocía demasiado bien a su hermano, por lo que no hacía falta ningún tipo de conversación para que ambos supieran lo que sentía el otro en ese mimo momento y lo que cada uno debía hacer.

Esta cacería sería algo distinto para los dos, Sam no estaría a su lado para cubrirle las espaldas y eso casi le atemorizaba más que se hubiera quedado en casa de Bobby, vigilando que Gordon o cualquiera de sus amigos aparecieran para intentar matarlo.

Sam vislumbró en la mirada de Dean algo que también le atemorizaba a él. Estaba preocupado por su hermano. Sam no dijo nada, pero temía lo que pudiera ocurrir por no quitarse de la cabeza que su hermano pequeño estaba en el coche, sólo a merced de lo que pudiera ocurrir si la cacería salía mal por algún motivo.

"Tal vez no había sido tan buena idea venir con ellos." Sin embargo, de haberse quedado atrás Dean no dejaría pensar en que Gordon podría atacar. Cualquier solución hubiera sido mala y ambos lo sabían perfectamente.

Tanto Bobby como Dean salieron del coche y se dirigieron al maletero para coger lo necesario para enfrentarse al espíritu.

"¿Estás preparado?" Bobby miró a Dean sabiendo que por mucho que lo negara, Dean no estaba bien, una parte de su mente se iba a quedar en el coche, pensando en que no le sucediera nada a Sam. "Tienes que estar concentrado en esto."

"Lo se, pero no puedo evitarlo. Es mi hermano y no quiero dejarlo sólo."

"Si quieres puedo hacer esto yo sólo."

"No, estoy bien, de verdad." Después de tantos años de engañar a la gente haciéndose pasar por quien no era, Dean no había sido capaz de conseguir mentir a quienes mejor le conocían. Él podía decir que se encontraba bien, pero al leer en sus ojos Bobby, sabía que no era así. Pero no dijo nada y se dirigió hacia la casa, dejando un momento a Dean con su hermano.

Dean se acercó ala lado del coche donde estaba sentado Sam y se arrodilló junto a él. "¿Estás seguro de quieres hacer esto?"

"¿Por qué no dejáis de preguntarme lo mismo?"

Sam sonrió mientras observaba a su hermano. "¿Recuerdas lo que me dijo papá cuando me dio mi primer arma?" Dean lo miró extrañado, porque de todo lo que se había esperado que le podía decir Sam, un recuerdo de la infancia no era una de ellas. "Piensa dos veces antes de disparar, pero si has de hacerlo, no dudes."

"Sam, ¿De que va todo esto?"

Sam puso una mano sobre el hombro de su hermano. "No quiero que dudes ¿de acuerdo? Yo estoy bien, no me va a pasar nada."

"Sam…" la mano de Sam se posó sobre los labios de Dean y la otra rodeó lentamente su cuello atrayéndolo hacia él.

Al apartar la mano, Dean se mantuvo en silencio, sin apartar la vista de su hermano, perdiéndose en la intensa luz que sus ojos parecían emitir. Sintió la mano de Sam detenerse en su pecho. "Tu dirás lo que quieras, Dean" Dean parecía completamente hipnotizado por la voz y los brillantes ojos de su hermano. "Pero tienes alma de cazador y por mucho que dejes ahora esta vida, aunque sea por mi, estoy seguro de que algún día volverás a ella."

Cuando quiso darse cuenta, Dean se encontró frente a frente con su Sam, sintiendo su aliento dulce y excitante sobre su propio rostro. Los labios de su hermano se posaron ligeramente sobre su mejilla y casi pudo sentir una corriente eléctrica por todo su cuerpo. Las manos de Sam, que ahora rodeaban su cintura, aprisionaron todo su cuerpo en un cálido y tierno abrazo y comenzó a notar como sus pulgares masajeaban lentamente el final de su espalda.

"Sam debería irme, Bobby me está esperando." Sin pronunciar una sola palabra al respecto, la boca de Sam comenzó un suave recorrido desde la mejilla hasta la boca de Dean, deslizándose como un cauce de agua por su piel suave, hasta llegar a encontrarse con los labios, algo entre abiertos, de su hermano.

Centímetro a centímetro, Sam hizo que sus bocas se encontraran finalmente, hasta quedar unidas y completamente selladas por un sensual e interminable beso. Cómo si de esa forma estuviera descargando todas sus frustraciones, Sam sintió la pasión con la que Dean le estaba besando, notando como su lenguas recorría su boca en un juego de desenfrenado amor, mientras con sus manos alrededor de su cuello, Dean le estaba impidiendo alejarse de él.

Una vez sus labios se separaron por fin, sus miradas se volvieron a encontrar una vez más, sólo que ahora la de Dean, había cambiado. "¿Sabes Sammy?, esto me ha recordado a una de esas pelís antiguas en las que la chica le daba un beso de buena suerte al héroe."

Sam comenzó a reír sin decir nada, sabiendo lo que Dean estaba pensando en realidad, por mucho que tratara de ocultarlo tras su sarcasmo de siempre.

Realmente lo notaba distinto, como si aquel beso, hubiera sido una verdadera y secreta unión de sus espíritus y Dean se sintiera más seguro de lo que iba a hacer. Aquel beso había sido como si parte del alma del otro hubiera entrado en cada uno de ellos y les diera tranquilidad a ambos.

Después de besarle, Dean parecía más relajado sobre lo de dejar a su hermano en el coche y Sam sabía que todo iría bien en el interior de la casa, Dean había vuelto a ser el mismo y su confianza en su capacidad de cazar había regresado.

Sam se dio la vuelta y vio a Bobby a lo lejos, mirando hacia el coche. "Creo que deberías irte o sino Bobby hará el trabajo sólo."

"Espero que no se le ocurra." Dean se levantó sonriente y se dispuso para marcharse, pero un momento antes, la mano de Sam agarró la suya.

"Ten cuidado." Sin decir nada, Dean apretó la mano de su hermano y cuando le hubo soltado, siguió adelante, sólo girándose un momento para mirar a Sam. "Espero que luego me lo cuentes todo con pelos y señales."

Dean sonrió y se dirigió hacia donde estaba Bobby.