Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Rochelle Allison, yo solo la traduzco.


CURTAINS

Capitulo siete

Muevo los dedos de mi pie izquierdo, asegurándome de que todos están bien.

Hoy el entrenamiento ha sido duro y el último placaje del día ha sido una tortura; me siento como si un tren me hubiera pasado por encima. Un idiota me ha pisado el pie e, incluso con mis zapatillas de fútbol, el dolor fue insoportable.

Tendré que ponerle hielo más tarde. Por ahora, me pongo un par de zapatillas viejas, gastadas y lo suficientemente blandas como para no añadir presión a mis pies. No puedo esperar a salir de aquí; es viernes y no tengo más planes que evitar el instituto de Forks durante dos días.

La sucia y molesta risa de Mike Newton me llega y miro sobre mi hombro a dónde está sentado con un par de chicos. Rodando los ojos, me doy la vuelta de nuevo, no queriendo darle la atención que tan obviamente quiere.

Conozco ese lenguaje corporal. Es la hora de reunirnos alrededor del fuego y que me dejéis contaros mis correrías sexuales. Me preguntó quién será la desafortunada esta vez... todavía no puedo creer que a las chicas les guste su mierda; es tan empalagoso que duele.

―...Bella...

Levanto la mirada, mirando a Mike con el ceño fruncido, pero está tan intoxicado por su obscena historia que ni se entera.

―Que bien. ―Eric ríe, chillona y pubescentemente.

Me acerco a dónde Mike está sentado a horcajadas en el banco, mirando cómo sus manos se mueven y describen formas y movimientos.

―¿De qué estás hablando? ―pregunto casualmente, pasándome una toalla por la cara.

―Bella Swan, tío. ―Su sonrisa es tan... dentada.

―¿Qué pasa con ella? ―Camino hasta mi bolsa y me pongo una camiseta.

―Es como que... tiene este aire de inocencia... pero no lo es, ¿sabes? Dijo que era virgen, pero definitivamente sabía lo que hacía, ―dice, y yo solo quiero darle un guantazo.

Empiezo a sentir náuseas y tengo que tragarme la necesidad.

―¿A qué te refieres? ―pregunto, intentando mantener el temblor fuera de mi voz.

―Me la he tirado, tío, en el asiento trasero de mi-

Pero mi puño conecta con su cara, una y otra vez; no puedo parar.

El tren descarrilado ha vuelto, rugiendo en mis oídos. Mike se levanta y empieza a lanzar puñetazos también; me pilla algunas veces, pero está débil y sus golpes son descuidados.

Siento unas manos en mí, unos brazos intentando apartarme, pero sé que puedo joderle la boca lo suficiente como para que no pueda usarla para contar basura.

Mike es ingresado en el hospital y a mí me expulsan.

Mi madre llora, retorciéndose las manos, y sé que se siente traicionada -como si yo la hubiera engañado para que pensase que estaba bien. Mi padre dice que se encargará de mí más tarde y, con eso, me castigan a mi habitación sin cenar, como un niño pequeño.

A las 11:17 me llega un mensaje. El número de Bella destella en la pantalla

¿Estás despierto?

Sí.

¿Vienes a buscarme?

No puedo. Me han quitado el coche.

Ella no responde, y yo estoy a punto de apagar el teléfono cuando vibra de nuevo.

¿Te reúnes conmigo? ¿A mitad de camino?

¿Cuándo?

Salgo ya.

La verdad es que no me importa si me pillan o no; de todas formas, mi vida está acabada. Salgo directo por la puerta principal a la húmeda noche, caminando hasta que veo a Bella delante unos quince o veinte minutos después.

Tiene frío, se aprieta la chaqueta con capucha a su alrededor, lo que me molesta. Es más lista que esto... sabe que hace frío en esta época del año.

―¿Qué pasa? ―digo cuando estamos lo suficientemente cerca como para hablar.

―¿Por qué has hecho eso hoy? ―pregunta, su voz suena muerta.

―Él estaba...

―¿Qué?

Me encojo de hombros.

―Diciendo mentiras.

―¿Sobre qué? ―Está impaciente, no hace más que moverse y cambiar el peso de un pie a otro.

―Sobre ti.

Ella sacude la cabeza.

―¿Y?

Me froto la cara con la mano, preguntándome qué planean hacer mis padres conmigo ahora que he suspendido en una escuela y me han echado de otra.

―Es un vestuario, Bella. Los chicos hablan... mucho. Dijo que había estado contigo.

―Y es cierto, ―dice en voz baja.

―¿Qué? ―Mi estómago se encoge y, durante un segundo, siento que voy a vomitar―. ¿Por qué? ¿Por qué ibas a hacerlo?

―¿Por qué te importa, Edward? ―pregunta, cerrando los ojos―. En serio.

―Que nunca haya intentado tener sexo contigo no quiere decir que no me importes, ―digo, asombrado por la idea de que ella haya perdido la virginidad con él.

―Bueno, tu expresión traiciona tus palabras, ―dice amargamente, dando un paso atrás―. No te importo, así que no finjas que sí...

Si quiere pensar eso, está bien. A estas alturas estoy demasiado cansado para seguir discutiendo.

―¿Y ahora qué? ―pregunta―. Te han expulsado, ¿verdad?

―Sí, ―digo, encogiéndome de hombros.

Nos quedamos un largo momento en silencio. Me aclaro la garganta para poder darme la vuelta y marcharme.

―Edward, ―dice ella, y su voz es un brillo en la absoluta oscuridad―. ¿Por qué le has golpeado tanto?

―Pensar en él en tu interior me volvió loco.

―No puedes tener el pastel y comértelo también, ―recita, malentendiendo mis sentimientos. Después de tanto tiempo, todavía cree que estoy celoso.

―Lo sé.


Bueno, sigo liadísima, pero quería subir el último capítulo del año.

Espero que os haya gustado, espero que hayáis pasado una gran noche y que hayáis tenido una entrada de año increíble.

¡Feliz 2018!

Nos vemos el fin de semana.

-Bells :)