Capítulo Cinco: Calamity

"La amistad. La amistad nunca cambia"

¡Viva!

¡Aún estaba viva!

Cuando recuperé la conciencia, me encontré tendida en un colchón, cubierta por una manta, y en una sensación cálida y tranquila. Era la sensación más cómoda que haya sentido desde que abandoné el Establo Dos hace ya tres días. Bueno, al menos eso pensaba; No tenía idea de cuánto tiempo había estado inconsciente. Por hábito, levanté mi antecasco para revisar la fecha y la hora en mi PipBuck. Al hacer esto, la manta se movió y cayó al suelo.

-¡Oh! ¡Pero mira quién ha despertado!

La linda voz de una yegua peligrosamente cerca de mí hizo que todos mis sistemas de alerta se activaran. Mirando hacia arriba y alrededor, me encontré rodeada de varios ponys, siendo sólo uno el que podía reconocer… ¡y era el pegaso que me disparó en primer lugar! Solo falta que sea su prisionera.

La voz provenía de una muy bonita yegua con pelaje blanco, y con cuya melena rosada como algodón de azúcar combinaba con el vestido de enfermera rosa y amarillenta que llevaba puesto. Analizando lo que podía ver en las paredes a través de la pequeña multitud de ponys, alcancé a ver una hilera de tres botiquines (todos con pequeñas mariposas rosadas pintadas en ellos) y un cartel desgastado de antes de la guerra que aparentemente anunciaba trabajos en los servicios de salud ("¡No necesitas ser un Ranger de Acero para ser un héroe! ¡Únete hoy al Ministerio de la Paz!"), anunciaba la yegua en el cartel, apenas mayor que una potranca, la cual llevaba el mismo vestido que vi al volver a la vida). Entre la decoración y la falta de espantosas cuerdas o cadenas, concluí que me encontraba en una especie de clínica, y no estaba capturada.

Además, me sentía un poco bien de hecho. Cansada, casi como si necesitara una buena siesta... excepto que no tenía sueño. Sólo cansada, y un poco caliente. Me senté y la habitación dio vueltas.

-Tómatelo con calma socia-, el pegaso cuyo nombre era, si no mal recordaba, Calamity (se me hacía extraño que recordara eso) dijo, caminando hacia mí. Volví al colchón de golpe. Si claro, ahora era gentil y amable, con todos estos ponys alrededor; Pero yo lo había visto en su modo pegaso-armas-flameantes-asesino-desde-el-cielo.

-¿Candi? -, Preguntó uno de los otros ponys, un pony terrestre gris con melena y cola negros mientras miraba a mi enfermera (aunque a mí me sonó a que le estaba pidiendo a la enfermera algún caramelo, lo que me hizo cierta gracia).

(*Juego de palabras otra vez)

-Oh, ella estará perfectamente bien. Le administré la mezcla con la última poción curativa que necesitaba hace menos de una hora.

-¿Mezcla?

-, El pony terrestre gris levantó una ceja con duda.

Candi sonrió. -¡Con suero de manzana, por supuesto! He visto que la medicina se absorbe mejor de esa forma-, No podía entender por qué el pony gris se llevó un casco a la cara a modo de facehoove. Ahora me sentía perfectamente bien. Mejor que bien. Y agradablemente cómoda.

El caballo gris comenzó a correr a todos mis invitados. Eso me hizo sentir un poco triste, aunque realmente no conocía a ninguno de ellos. Me había sentido tan solo en los últimos días, tan ansiosa de encontrar la civilización, y ahora que aquí estaba, se alejaba de mí de nuevo. Era un pensamiento un tanto sin sentido, aunque no sabía exactamente por qué.

-Puedes salir cuando te sientas lista. Sé que hay algunos ponys que quisieran verte-, El semental gris me sonrió. Luego miró al avergonzado pony color óxido. –Tú también Calamity, fuera-, Calamity me dio una última mirada antes de escapar de la habitación.

Candi se acercó a mí, susurrando pícaramente: -Un semental apuesto, ¿no te parece?

-¿Quien?

-¡Pues Calamity, claro!-, Ella rio.

Estaba sin palabras. No, no lo era. -Me disparó

Ella hizo un gesto meneando su casco. –Estoy segura de que fue un malentendido

Lo era, yo estaba ahí, pero... ¿por qué estaba teniendo esta conversación? En todo caso, quería hablar de lo bonita que era Candi (¡Dulce caramelo Candi!), no hablar de Calamity. Por de que si era guapo o no. De todos modos ningún tema de conversación parecía adecuado para hablarlo en voz alta. Malhumorada, volví a repetir: -Me disparó...-, Y añadí: -... mucho.


Más descansada, y con la cabeza más despejada, estaba ansiosa por conocer a los ponys de New Appleloosa. Según mi PipBuck, había estado desconectada del mundo por dos días.

Miré por encima de la barandilla del pueblo protegido de una muralla. Varias líneas de lo que yo había supuesto eran vagones de ferrocarril, habían sido convertidos en una ciudad. Formaban varias decenas de hogares, la mayoría idénticas entre sí y construidos a partir de esos vagones de pasajeros antiguos, muchos de ellos apilados en dos o tres niveles de altura. La mayoría todavía tenía sus ruedas. Otros pesados vagones de metal formaban un anillo alrededor de la ciudad, con una enorme puerta adaptada en los extremos. Ponys armados caminaban encima de esos vagones, vigilando el exterior. Dentro de los muros, decenas de ponys terrestres y unicornios trotaban inmersos en sus vidas cotidianas. El lugar estaba sucio, oxidado... ¡y en conjunto era maravilloso!

-¿Cómo los pueden apilar así?-, pregunté, mirando los vagones apilados, la estructura más alta tenía cuatro vagones. Los barandales y las pasarelas se extendían desde allí, conectándose a otras torres de vagones. En el techo más alto, unas grandes y brillantes letras anunciaban "Taberna Turnpike".

Railright, el semental gris y negro que resultó ser sheriff / alcalde / general-todo-en-uno de la ciudad, expresó: -Tenía a un unicornio para hacerlo

Me giré con un jadeo, mirándolo fijamente. ¡Nunca había oído hablar de un pony que levitara algo tan grande o tan pesado antes!

Railright sostuvo aquella expresión seria un momento antes de volver a hablar. –Solo te vacilo-, Mi asombro se desvaneció hasta una sonrisa tímida mientras él sonreía y señalaba hacia el cielo detrás de nosotros. –Para eso tenemos la grúa -, Mirando hacia atrás y hacia arriba, pude ver una inmensa torre de metal anaranjada sobresaliendo por encima de la ciudad, con un enorme gancho colgando de su largo brazo.

-Aunque-, continuó -si estás buscando un levitador pesado, no hay nadie mejor que Grúa. Deberías hablar con él.

-¿Hablar con la grúa?-,

Dije lentamente, tratando de descifrar si esto era otra broma. Pero no fue así.

Grúa, según me dijo, era el nombre de un pony unicornio que trabajaba en el deshuesadero de trenes. -No encontrarás a un telequinético más fuerte en este lado de las ruinas de Canterlot-, Y con eso, Railright se ofreció a darme un gran tour.


La tienda de suministros generales de Appleloosa se llamaba "Absolutamente Todo". Era la cuarta parada en el tour. Railright sonrió mientras me convencía de entrar a aquel extraño edificio. Tres vagones de tren, cada uno de un tipo diferente, habían sido soldados juntos para crear la tienda; Uno de ellos era un especie carro negro metálico con forma de barril y del cual sobresalía una chimenea. Esta era la fuente de hume que había visto antes y la que me atrajo aquí en primer lugar. Me detuve delante de la puerta, leí el cartel debajo de las letras brillantes con el nombre de la tienda:

"¡Sí, hago entregas!
¿Sin cascos, horribles aguijones? Sin servicio.
¡Pregunta por los pedidos especiales! ¡No voy a preguntar, pero voy a hacerlo bien!
¡Guía de Supervivencia del Yermo! ¡Disponible ahora! ¡La primera copia para cada familia es gratis!"

Abrí la puerta y entré. Y me detuve con un jadeo al ver el zombie-pony de la biblioteca con los saqueadores. Podía decir que ella era la misma por la misma forma en que sus miraban en direcciones opuestas. El hecho de que ella me reconociera con una inmediata y brillante sonrisa, y se precipitase hacia mí para darme un abrazo (demasiado incómodo debo de decir), eran, también buenas pistas de que era ella.

Ella retrocedió y agitó una pata delantera en lo que fue una combinación sorprendentemente eficaz de bienvenida y presentación a la tienda. (Odiaba admitirlo, pero el hedor que desprendía al darme ese abrazo me forzó a contener la respiración. Estaba segura de que taparme la nariz o boca hubiera sido un acto descortés).

-Ho... Hola de nuevo-, dije, sintiéndome un poco torpe. La última vez que este zombie-pony pegaso me vio, yo estaba a punto de meter una bala en el cerebro de un saqueador.

-¡Hola!-, dijo una voz familiar a mi izquierda. Había estado tan centrada en el zombi-pony que había olvidado que había otros ponys en la tienda. Di la vuelta, encontré a Calamity mirándome con una sonrisa tímida. -Mira, antes de que te eches a correr, ¡sólo quiero decir lo mucho que lo siento!

No me escapé, aunque tomé un paso atrás por precaución.

-Me enteré de la historia por Ditzy Doo aquí, veras…

Ditzy Doo? Volví a mirar al zombie pegaso. -¿Fuiste tú la que escribió la Guía de Supervivencia del Yermo?-, Los dos ojos de Ditzy lograron centrarse en mí y ella trasmitió una radiante alegría, asintiendo con gusto.

De repente, tuve una muy buena idea de cómo ese libro terminó en la biblioteca de Ponyville. Lo cual, a su vez, reafirmó mis sospechas sobre Watcher.

Mientras pensaba, Ditzy Doo se apresuró con otra copia del libro en su boca, y la metió en mis alforjas. El zombie-pony era increíblemente amable y generoso… aunque tenía un grave problema con el espacio personal de otros.

Abrí la boca para decir algo, tal vez para decir que ya tenía una copia (aunque teniendo en cuenta que había varias páginas arrancadas de la copia en la mesa del saqueador, tener otra podría ser muy útil). Sin embargo, lo que estaba a punto de decir se desvió hacia un extraño tema de conversación.

-Tú... no hablas mucho, ¿verdad?-, ¿Podrían hablar los zombis?

Ditzy Doo retrocedió y abrió ampliamente su hocico, dándome una vista dentro de su boca más de lo que nunca habría querido. Calamity se dio cuenta de mi atención a la zombie-pony.

-La lengua de Ditzy Doo fue cortada por unos esclavistas hace unas décadas. Sin embargo, ella se las arregla bastante bien.

Así que la advertencia de Monterey Jack había sido exageradamente correcta.

Ditzy Doo trotó al mostrador de ventas, donde recogió un lápiz entre sus dientes y garabateó algo en la primera hoja de un gran bloc de notas. Dejó caer el lápiz y levantó el bloc de notas, sus ojos se volvieron extraños otra vez.

Mirando estrictamente el papel, para que mi mirada evitara ver sus extraños ojos, leí en voz alta, -Ya que no podía hablar, decidí escribir. Si no hubiera sido por eso, nunca habría sido tan bueno en eso-, La miré de nuevo con un parpadeo.

Ditzy Doo dejó el bloc, recogió de nuevo el lápiz y añadió otra línea antes de levantarla de nuevo para que la leyera.

-Ahora, ¿qué te parece si te conseguimos una mejor armadura?


¿Chapas de botella? ¿Eso es lo que los ponys utilizan como dinero aquí?

Por absurdo que fuese, y era absurdo en verdad, debí de haberlo supuesto. No era de extrañar que los saqueadores recolectaran esas cosas. No es de extrañar que había botellas vacías tiradas por todas partes, pero sin ninguna chapa alrededor. (Excepto, por supuesto, para la que arrojé lejos en algún lugar fuera de Armas de Fuego Ironshod).

Mi traje de trabajo del Establo se quedó en Absolutamente Todo. Ditzy Doo no tenía ninguna armadura de mi talla, pero juró que podía modificar mi traje de modo que fuera mejor que cualquier armadura de saqueador que pudiera robar. Se ofreció a hacerlo de forma gratuita, pero insistí en pagar por su trabajo. Y ahí es cuando descubrí el sistema de comercio absolutamente bizarro (sin ofender a Ditzy) utilizado en todo el yermo equestre.

-Chapas de botella. ¿En serio?

Afortunadamente, el dinero de antes de la guerra todavía valía de algo, aunque sólo fuera en bultos de ese dinero. Si no fuera por otra razón, podría sacar fácilmente las chapas a las botellas en las máquinas expendedoras que los saqueadores aún no abrían.

Ditzy Doo algunas de mis monedas; No tenía ni idea si lo que le había dado era un precio justo, pero sospecho que estaba recibiendo un generoso descuento. Ella también insistió en darme una hoja de papel que detallaba un uso totalmente distinto para las chapas de botella… una manera de convertirlas en minas caseras. Al parecer, iba a ser un agregado para el capítulo de la Guía de Supervivencia del Yermo sobre las minas que algunos ponys le disuadieron (una sabia decisión probablemente) de incluir.

Cuando dejé Absolutamente Todo, Railright comentó: -Ditzy Doo es nuestra residente pegaso, así como nuestra necrófaga residente.

Bien, porque necro-pony suena mucho mejor que zombie-pony.

-Aunque -, continuó, empujando un casco hacia Calamity-, sigo diciéndole a éste que siempre es bienvenido para quedarse aquí en mi ciudad. Ha estado manteniendo las caravanas a salvo desde hace cuatro años.

Ahora, cuando estaba de camino para conocer a Grúa, con Calamity trotando junto a mí, finalmente me animé a tener una conversación con el semental de color óxido.

-¿Así que no vives aquí?

-No. Tengo mi propio lugar a una media hora de vuelo de distancia.

Pensé que se refería a lo que yo sabía acerca de los pegasos. -¿Un lugar en las nubes?

Podría jurar que los ojos de Calamity se dilataron un poco. -Oh no. Sólo es una choza. Algo que algún pony construyó hace algunas generaciones, solo para ser devorado por la criaturas salvajes de por ahí

Ya había encontrado algunos de esos animales salvajes en estas partes.

Mientras caminábamos por la pasarela, mi mirada cayó sobre la extraña arma que Calamity usaba, mis ojos recorrían desde los cañones hasta la extraña protrusión metálica que se extendía frente a él, un mecanismo de control, sospeché. Abrí la boca para preguntarle sobre ello, sólo para encontrarme mirando el aire. Me paré y miré hacia atrás; Se había detenido abruptamente para dejar pasar una yegua con un sombrero de paja y su potro. Al parecer, la yegua tenía problemas para evitar que el potro trotara sin control a toda velocidad. Parecía que quisiera una correa.

-¡Pero mamá! ¡Quiero ir a ver a Derpy!

Calamity se inclinó y susurró: -Así es como algunos ponys llaman a Ditzy Doo. Ya sabes, por lo de los ojos -, Sí, porque eso es lo único en lo que se enfocan; Los bullies del Establo hubieron ignorado toda la carne putrefacta solo por eso. –Parece que a ella no le importa. Yo, de hecho creo que ella lo encuentra como algo que la hace sentirse querida.

No mencioné el hecho de que Ditzy Doo tampoco parecía que le importara el no tener lengua. No sería correcto.

-Trolley, vuelve aquí-, gritó la madre cuando el potrillo comenzó a trotar más rápido. -Y aléjate de esa tienda. No quiero que molestes a esa cosa.

¿Cosa? De acuerdo, admito que había pensado en ella como una "cosa" algunas veces, pero eso fue cuando pensé que estaba muerta. Me detuve.

-Disculpe, señorita. Soy nueva aquí. ¿Hay algo malo con los zomb... necro-ponys?

La yegua parecía avergonzada, mirando más a Calamity que a mí. No necesitaba mirarla; Podía sentir su ceño fruncido.

-Bueno... nada contra la buena Derpy. Quiero decir, señorita Ditzy Doo. Pero... bueno, ya sabes...

-¿Sabes qué? -, insistí, tratando de no insinuar la vergüenza que sentía por haber rechazado su olor o la forma extraña de su abrazo.

-Bueno...-, La yegua miró con vergüenza, luego bajó la cabeza, susurrando, -Sabes que todos son como bombas de tiempo, ¿verdad?, quiero decir, uno puede ver lo que un necrófago hace en el exterior, pero imagina lo que ocurre dentro de sus mentes. Todos se vuelven locos tarde o temprano. La querida Ditzy, ella ya ha durado mucho tiempo y sólo está un poco loca por ello. Pero algún día..., no quiero que mi muchacho acelere eso. O que esté ahí cuando finalmente pierda la cabeza.

Con eso, la yegua terminó, se acercó a Trolley y siguió su camino. Alejada, sobre todo, de Absolutely Everything.

Permanecí allí durante un tiempo, tratando de procesar lo ocurrido. Finalmente, le pregunté a Calamity: -¿Es eso cierto?

Calamity suspiró profundamente, lo cual no era una buena señal. -Siiip... la mayoría de ellos por lo menos. Si te metes en el lugar equivocado, te encontrarás a ti mismo rodeado de una multitud de necro-ponys caníbales en completo estado zombie. Pero, y es a lo que me refiero, eso es sólo aplica para la mayoría de ellos. Otros son buenos camaradas, con cierto mal olor y de aspecto extraño, hasta el día en que se transformen. Pero algunos, como Ditzy Doo, rompen las predicciones y nunca pierden sus tornillos.

Comprendí la preocupación de sus palabras, pero la noticia no me hizo sentir miedo por la escritora pegaso sin pelo. Me hizo sentir penar por ella.


Grúa era un pony unicornio amarillo con una melena y una cola con rayas anaranjadas y beige. Llevaba un casco de construcción de color naranja brillante con un agujero en el centro para su cuerno. Cuando lo encontramos, él estaba cargando barriles plancha de un vagón de tren. Al parecer este ten todavía se movía en las vías que corrían por la ciudad y se conectaban con varias otras.

-¡Saludos! ¡Es un gusto conocer al fin a la yegua con el PipBuck que salvó a Sweet Apple y Ditzy Doo! ¡Sin mencionar a Desert Rose, Barrel Cactus y Turquoise! -, Se detuvo para sacudir mi casco enérgicamente.

-Un placer conocerte también-, sonreí, sintiendo como mi casco aún se tambaleaba después del saludo. -Railright me dijo que eras el pony con quien debía hablar si quería ver algo de levantamientos pesados.

Grúa sonrió, luego causalmente levantó tres barriles a la vez, poniéndolos en su lugar en la plancha del vagón. –Y estaba en lo correcto -, Entonces, para mi sorpresa, él preguntó -¿Qué tipo de hechizos tienes?

-¿Hechizos?-, Respondí con vacilación.

-Ya sabes -, continuó hablando mientras otros tres barriles levitaban, brillando con la misma luz con la que brillaba su cuerno. -Los ponys unicornio generalmente tienen una pequeña colección de hechizos mágicos, casi siempre relacionados con lo que él o ella están destinados a ser (Excepto aquellos que están destinados a ser buenos en la magia, ellos tienen una gran colección de ellos). Yo por otro casco, puedo hacer cualquier tipo de reparaciones a las vías y a los trenes con solo concentrándome en ellos.

Diablos. Golpeando el suelo con el casco y suspiré profundamente. -No. Sólo telequinesis. Sin hechizos -, Sabía que era patético. La levitación era básica para cualquier potrillo. Para el momento en que conseguí mi Cutie Mark, cada unicornio en el Establo Dos tenía una buena colección de hechizos. Gracias, Grúa, por recordarme que yo era probablemente el unicornio menos mágico del mundo.

Los ojos de Grúa se abrieron de sorpresa. Y cambió rápidamente el tema. -Ahora tengo mucho trabajo, pero voy a decirte algo. Si me haces un pequeño favor, te recompensaré enseñándote todo lo que sé sobre levantamientos pesados.

Sonaba genial para mí. -¿Cuál es el favor?-, ¿Traerle un refresco? ¿Tal vez el almuerzo? ¿Ayuda a atar los barriles a la plancha del vagón?

-Hemos tenido varios pequeños problemas con las cosas que se arrastran fuera de ese viejo Establo al oeste de aquí. Por lo que he escuchado, ustedes son más valientes y no dudan al disparar un arma. Sólo bajen a ese Establo y cierren la puerta. Cuento con que podamos deshacernos de esas criaturas rastreras si algún pony logra cerrar su nido.

Bueno, pues traerle una soda no era.


-Entonces, ¿por qué estás conmigo de nuevo? El cielo ya casi se oscurece. Pronto tendré que activar el hechizo de lámpara de mi PipBuck.

-Pensaba que te debía una - dijo Calamity, mientras trotaba a mi lado. –Quizás te debía varias, considerando lo que hiciste por los buenos ponys de New Applelossa.

Con un suspiro, traté de consolarlo. -No podrías haberlo sabido. Llevaba una armadura de saqueador cubierta en cada rincón sangre. –Y con un arsenal que haría a cualquier saqueador promedio radioactivo de la envidia.

-Una maciza armadura. ¡Armadura que tenías solo porque necesitabas protección mientras salvabas las vidas de 5 de nuestros pueblerinos!

-Sólo cuatro, de hecho. Ditzy Doo salvó a Sweet Apple.

-Y tu salvaste a Ditzy Doo para que ella pudiera salvar a Sweet Apple. En mis cuentas son cinco -, Tomó una respiración profunda. -Además, no puedo dejar que vayas tú sola allá abajo. He escuchado historias oscuras sobre esos Establos. Cosas muy, muy malas pasaron en la mayoría de ellos.

-Yo vine de un Establo. Diablos, todos los ponys descienden de algún pony que salió de un Establo, ¿no? Puedo ver el por qué un Establo abandonado sería un lugar perfecto para un nido de criaturas, pero no es como si los Establos estuvieran malditos o fueran siniestros.

Calamity reflexionó sobre eso. –Yo… supongo que tienes razón. Todos a excepción de unos cuentos como Ditzy Doo quienes de alguna forma lograron sobrevivir al apocalipsis de la superficie, o aquellos que descienden de esos que también sobrevivieron.

Paré mi trote tan abruptamente que casi me caigo. Mi cantimplora, rellenada, se balanceó de un lado a otro, golpeando mi pecho. -¿Ditzy Doo sobrevivió a la guerra? ¿Tan vieja es?

-Siiip. Los necro-ponys no envejecen como los ponys normales lo hacen.

La idea de un pony que había vivido en ese entonces y que sabía lo que estaba pasando, me voló la cabeza. -¿Cuál es su historia?

Calamity soltó una carcajada. –Es tan larga que creo que no podría recordar toda. Todo lo que recuerdo es que ella estaba volando a las afueras de Cloudsdayle cuando el primer mega-hechizo cayó. Ella fue envuelta por toda la energía mágica que borraba la ciudad entera de la existencia. Ha sido un necrófago desde entonces.

Asentí, retomando mi camino en silencio, la imagen de toda una ciudad en las nubes llenas de ponys pegaso jugaba en mi cabeza… Estaban ahí hace un minuto, y después nada.

El cielo comenzaba a nublarse.


Era como estar en una ducha del Establo Dos. ¡Sólo que la ducha estaba por todas partes! Y no se detenía. Si Candi no me hubiera aseado el día anterior, tal vez recibiría esta ducha con gusto, a pesar de lo fría que era el agua. Pero ahora, mojada hasta los huesos, lo sentía miserablemente horrible.

El cielo se había vuelto tan oscuro que tuve que encender el hechizo de lámpara del PipBuck para ver delante de mí. En teoría, todavía era de día, pero era difícil de creer. Un viento feroz había surgido de la nada y estaba azotando la lluvia sobre nosotros como si nos atacara. -¿Qué está pasando?-, Grité a Calamity en medio de la tormenta.

-Es una tormenta eléctrica. Y una poderosa. Es mejor que encontremos algún refugio, ¡porque esto apenas comienza!

-¿Tormenta eléctrica?-,

Grité mientras un cúmulo de nubes se iluminaba brevemente. -¿Qué es eso de eléctrica?

¡KA-BOOOOOOOM!

¡El cielo explotó! Era como el sonido de un disparo, como si un arma fuera accionada por la mismísima Celestia con todas sus energías. Traté de esconderme debajo de Calamity.

-¡Tranquila ahí compañera!

Tímidamente y un poco avergonzada, retrocedí y me puse sobre mis pezuñas. Otro destello iluminó todo el campo en blanco y negro, desapareciendo antes de que me diera cuenta de que había sucedido. Otro poderoso boom resonó en el cielo seguido de un haz de luz. Calamity tuvo que poner sus cascos en mí para detenerme de esconderme de nuevo.

-¡Si te da tanto miedo un simple trueno, espera a que veas un relámpago! -, Dio una carcajada. –Ahora vamos a movernos para encontrar algún refugio.

Cada destello de luz en las nubes era seguido por un terrorífico rugido o una poderosa explosión. Al fin conocí los famosos relámpagos. Había estado imaginando haces de luz como los que disparaban los cerebro-bot contra mí aquella vez. Pero esto era completamente diferente. Esto era una grieta blanca que descendía del cielo, como si el propio universo se desgarrara ante mis ojos. Duró apenas un parpadeo, pero su imagen se quedó grabada y aún la veía en mi visión por algunos minutos

También alcancé a ver a un pony, o eso pensaba que era, a lo lejos sobre las colinas que iluminaron los relámpagos. No podía decir si era un unicornio o un pegaso... a primera vista, parecía ambos. Pero la visión se fue antes de que pudiera afirmar que en realidad había visto algo.

Galopamos, el suelo bajo nosotros cada vez se hacía más lodoso y traicionero, hasta que nos vimos forzados a parar por un furioso y espumoso río. El agua fangosa e imparable, desgarraba las orillas del propio río a cada lado. Podía ver las formas negras de árboles muertos arrancados de raíz arrastrados por la fuerza de la corriente.

Al final del río, se formaba un acantilado. El agua se derramaba por las grietas de la cima en cientos de riachuelos, cada uno alimentando al nuevo río al fondo. Frente a nosotros, apenas un poco más arriba del acantilado, estaba la boca oscura de la entrada a una cueva, el camino hasta ella ya estaba despejado por el agua.

Me quedé mirando con impotencia, tratando de averiguar cómo íbamos a cruzar. Entonces, sentí a mí misma siendo levantada hacia el aire mientras Calamity hacía volar sobre el río y me bajo en la entrada de la cueva. Eso me hizo sentir inútil.

Me adentré, encendiendo la lámpara de mi PipBuck, hacia la cueva. El sendero seguía por unos metros, y luego descendía abruptamente en unas escaleras de metal espantosamente viejas, oxidadas, casi negras, que nos condujeron a un piso de concreto. Una vez en el fondo de las escaleras, las paredes ásperas de piedra fueron reemplazadas por cantera. Al final de ese "vestíbulo", una muy familiar puerta de acero enorme colgaba de su brazo de bisagra y mostraba la entrada a un Establo. El número 24 estaba dibujado en el centro de la puerta. Más allá de la puerta, se mostraba un oxidado y desgastado lugar al que alguna vez pude considerar mi hogar por toda la eternidad.

Calamity corrió a mi lado. –No te quedes ahí papando moscas. ¡Ayúdame a cerrar esta puerta antes de que ese maldito río desborde sus orillas e inunde este agujero!-, él estaba tratando de empujar la puerta físicamente. Miré hacia abajo, notando que el suelo de la cueva se había convertido en un charco de varios centímetros y aumentando.

Moviéndome a la acción, corrí a los controles. Me detuve el tiempo suficiente para comprobar el mecanismo de cierre (que en realidad estaba totalmente ausente), y asegurarme de que sería capaz de abrirla de nuevo. Satisfecha en que podría, intenté levantar la palanca. No quería subir. Concentrándome, mi cuerno comenzó a brillar intensamente, agregué mi fuerza telequinética con la que hacían mis cascos. Con un fuerte chirrido, la palanca se movió. Con un chasquido, el brazo de la palanca se movió, y la puerta del establo 24 se cerró de golpe y gimiendo como si protestara.

-¿Te das cuenta de que acabamos de encerrarnos en el malvado, terrorífico y siniestro Establo, verdad?-, Bromeé con mi compañero auto-invitado mientras miraba el lugar con asombro.

-Estoy confiando en lo que me dijiste hace rato. Cuento en que si algún pony conoce mejor este lugar, serías tu-, Me lanzó una sonrisa nerviosa. -Además -, añadió agitando sus alas. –no es como si estas me fueran a ayudar aquí abajo, de alguna u otra forma.

Mis ojos vieron el arnés que usaba Calamity. El pegaso tenía dos rifles gemelos de largo alcance, uno atado a cada lado de su cuerpo justo debajo de sus alas, construido a partir de una silla de montar. Unas "riendas" de metal fino se extendían en frente de él, terminando a unos pocos centímetros por debajo de su boca. Al morderlo, las recámaras de los rifles dispararían de inmediato. La silla de montar estaba diseñada para recargar los rifles con algún otro mecanismo, posiblemente tirando de alguna rienda, o mordiendo de manera diferente. Qué se yo.

-Oye, Calamity, he estado queriendo preguntarte, ¿qué es eso?-, Le señalé un casco al aparato.

-¿Qué?-, Se dio media vuelta, girando en su lugar. No pude reprimir una risa. Se detuvo, me miró, luego volvió a darme la espalda otra vez, -¿te refieres a mi silla de combate?

Asentí.

-Una fina pieza de arte, ¿a que no?-, Se levantó, mostrándolo con orgullo. Luego, por mi expresión, preguntó: -¿Quieres decir que nunca antes habías visto una silla de combate?

Sacudí la cabeza.

-¡Bueno, vaya cosa!-, se pavoneó. –Hay básicamente dos tipos de armas de fuego, por decirlo de alguna forma. Están las pequeñas, las que un pony puede tomar con su boca o levitándolas si es un unicornio. Luego están las sillas de combate, para todas aquellas armas que son demasiado grandes, pesadas y con mucho retroceso para ser usadas sin algún soporte. He visto toda clase armas ser usadas en sillas de combate. Ametralladoras pesadas, lanza-cohetes…

-¡Lanza-cohetes!-, Mi cola y orejas cayeron con el pensamiento.

-¡Siiip! Incluso armas de energía mágicas -, Hizo una pausa. -... aunque esas son jodidamente difíciles de conseguir, así que es probable que nunca llegues a ver una por ti misma.

Grabé eso como nota mental para futuras referencias. Después de revisar mi PipBuck pare evitar radiación o peligros similares, y el E.F.S. por cualquier indicio de hostilidad, tomé un gran trago de mi cantimplora y comencé a planificar nuestro curso. Estaba segura por mi tiempo en un Establo de que podría navegar por este sin ningún problema. Si el diseño era el mismo, la puerta de la derecha en el cuarto siguiente debería conducir a las escaleras dirigidas hacia abajo. Ahí se encontraría la cafetería, los cuartos de estar, la escuela y la clínica. A la izquierda, un pasillo más profunde que conduce al mantenimiento, incluyendo el siempre familiar puesto de mantenimiento técnico de PipBucks. Sin pensarlo dos veces, decidí que iríamos primero.

Calamity, mientras tanto, había examinado todas las habitaciones adyacentes nosotros. Volvió con una mirada ligeramente sorprendida. –Ellos tenían una caja de dinamita en el almacén de allá.

Bueno, eso era un poco sorprendente. Sentí mis orejas levantarse. Eso no lo ibas a encontrar en el establo dos. -¿Que había adentro?

-Dinamita, supongo -, dijo Calamity, en tono de burla-. –La verdad, no estoy seguro. La caja estaba asegurada. Y no iba a agitar eso como si se tratara de un regalo de cumpleaños para saber qué contiene dentro. Podría ser, tú sabes, dinamita.

Seguí el pegaso de color óxido de vuelta a al cuarto de almacenamiento para comprobarlo. Pero después de tres intentos, y con la pérdida de dos horquillas más (me estaba comenzando a alarmar por lo pocas que me quedaban), tuve que admitir que la cerradura estaba más allá de mi autoproclamada experiencia. En su lugar, sugerí que siguiéramos el camino que había planeado originalmente.

La puerta de los aposentos se abrió con un siseo tranquilizador. Las luces daban un ronroneo familiar… las que todavía funcionaban. El Establo 24 me estaba provocando una horrible nostalgia. Peor aún, el dolor que comenzaba a sentir mi corazón se mezclaba con una extraña sensación de que algo andaba mal. Ver este lugar cubierto de óxido y convertido en ruinas era desagradable en una manera que no podía describir. Era como recorrer mi propia y personalizada versión del post-apocalipsis. Estaba encontrando puertas que no se abrían. El suelo estaba cubierto de latas y basura. Los generadores, descuidados, estaban generando sonidos raros y rítmicos. Y desde lo profundo de las paredes, venían unos golpeantes resoplidos y silbidos que no eran parte del Establo en sí. Esta era una versión desmoralizadora, misteriosa y espeluznante dl Establo Dos.

Devolví mi mirada hacia atrás con Calamity y lo atrapé recogiendo chapas de botella del suelo. Me mordí el labio, resistiendo la ola de emociones que me gritaban diciéndome que él estaba profanando el lugar. El saqueo y la recolección eran la supervivencia allá afuera, en el yermo equestre. Y, lógicamente, que se aplica a aquí también. Pero, incluso más que despojar de sus posesiones a los cadáveres frescos, esto parecía un saqueo a una tumba. Una profanación.

Mis sentimientos se dispersaron cuando, arriba, una ráfaga de truenos golpeó tan cerca de la cueva que pudimos oírlos dentro del Establo. Mi corazón latía con fuerza en mi pecho. -¿Qué diablos...?-, Tartamudeé, agitando mis cascos delanteros para indicar el cielo de afuera.

-Te lo dije. Tormenta eléctrica

-Eso no es como cualquier tormenta que haya leído en mis libros de texto -, respondí.

Calamity me miró con una expresión suavemente burlona. -El tiempo ya no es como era antes. El sol y la luna ya no son guiados por el cielo por ponys. Nosotros los pegasos…

-¡Las Diosas Celestia y Luna mueven el sol y la luna a través del cielo todos los días! -, Respondí, escandalizada. ¿Cómo podría decir eso? Eso era como... ¡una blasfemia!

-Ajá si -, Él rodó sus ojos. ¡Rodó sus ojos! –Desde su lugar en el paraíso pony. Si como no.

Mi pelo se erizo. El me miró en silencio hasta que me di por vencida, haciéndole un gesto para que continuara. –Como te venía diciendo, nosotros los pegasos ya no controlamos ni programamos el tiempo tampoco. El clima de Equestria se ha vuelto loco.

Sentí un escalofrío subir por mi melena. A través de las paredes de metal y la montaña, sentimos el retumbar de la tormenta.


Comenzaba a preguntarme cómo el Establo Dos estaba tan bien diseñado como para que nunca pudiera escuchar tormentas como esta. Obviamente, estaba diseñado para permanecer cerrado por un largo tiempo, lo cual estaba suponiendo al comparar su estructura arquitectónica con la de este Establo.

-Huh -, pensé en voz alta. -Sólo hay una sección de baños -, Al menos, sólo uno en la sección de habitaciones del establo. En el Establo Dos había dos, uno para las yeguas, y uno para los sementales. El piso exterior estaba mojado y pude oír rugidos gorgoteos, y sonidos de salpicaduras detrás de la puerta del baño. También, a diferencia del establo dos, el Establo 24 fue conectado con un acuífero, su fuente de agua era purificada sólo con hechizos de anti-toxinas y anti-radiación. Con el aguacero de afuera, cada fregadero y retrete estaba liberando agua.

Lo mismo para los bebederos. El que estaba entre la escuela y las habitaciones estaba liberando agua color marrón. Los horribles ruidos provenían de las cañerías y de las tuberías, en lugar de monstruos antinaturales.

Me detuve cuando un punto rojo brilló en la brújula de mi E.F.S. En algún lugar, justo delante de nosotros, seguramente era una de las criaturas de las que había hablado Grúa. Ninguno de nosotros, ahora que me daba cuenta, se había molestada en obtener una descripción de las criaturas.

-Entonces... ¿Alguna idea de qué tipo de "criaturas" estamos buscando aquí abajo? -, Susurré mientras ambos nos agachamos, moviéndonos lo más sigilosamente posible.

Mientras que los baños no estaban divididos, las habitaciones para dormir si lo estaban, un piso principal para los sementales y otro piso más bajo para las yeguas. Eso también era diferente del Establo Dos, donde los cuartos estaban organizados de acuerdo a las familias. Mi E.F.S. se sentía molestamente limitado, incapaz de decirme en qué nivel estaba la criatura, sólo que estaba casi frente a nuestras narices. Levite a Little-Macintosh, lista para lo que viniera.

-En realidad no -, susurró Calamity –Y según recuerdo, se supone que no debíamos buscarlas. Sólo cerrar la puerta.

-Pues por lo que yo recuerdo -repliqué, menos silenciosa de lo que debería-, se supone que YO cerrara la puerta. Tu no deberías de estar aquí en primer lugar -, No podía negar él tenía un punto. De hecho, si estaba atrapada dentro de la guarida de una criatura, merodear alrededor era probablemente la cosa más tonta que un pony podría hacer. Por otro casco, este era otro Establo. Mi curiosidad y sentido de conexión a ello no me permitían dejarlo sin explorar. Y si iba a estar atrapada aquí por unas cuantas horas, bueno, no tiempo como el presente.

Calamity sacudió la cabeza, pero me siguió igual.

Nos acercamos unos pasos más, y el punto rojo parpadeó. Me volví rápidamente, tratando de ver si de alguna manera nos había rodeado por detrás, pero no había nada. O la criatura se había evaporado, o estábamos justo encima de ella, un piso arriba. Nos agachamos allí, manteniéndonos quietos y en silencio. Después de un momento, el punto rojo apareció de nuevo, una vez más justo delante de nosotros. Y unos segundos después desapareció una vez más. Esta vez, al parecer, para siempre.


Aparte de la edad y el deterioro, la escuela del Establo 24lucía exactamente igual a la de mi antiguo hogar. Las mesas de los estudiantes, todas en pequeñas filas. Un área para compartir juguetes. El escritorio del profesor, con una terminal, lápices e incluso una manzana podrida. La única diferencia era un tanque de cristal grande que podría haber sido una vez un acuario. Incluso con las paredes oxidadas, me sentía como en casa.

Debería haber sido reconfortante. En cambio, era desagradablemente extraño. Y me estaba poniendo empezando a hartar. El contante golpeteo y grito de las tuberías le estaba añadiendo a mi incomodidad y me daba un dolor de cabeza importante. Lo peor de todo, habíamos encontrado a otros tres "fantasmas", esas entidades hostiles que aparecían en mi E.F.S, pero que desaparecían un segundo después. Y no ayudaba el hecho de Calamity no tuviera un PipBuck propio para que comprendiera porqué extraño por momentos.

Comencé a preocuparme porque mi Eye-Forward Sparkle, o incluso mi propio PipBuck, habían sido dañados o alterados por la exposición al yermo equestre. Era poco probable y me tranquilicé, al recordar que estaban hechos para soportar cosas mucho peores que esto. Lo que era más probable, y menos reconfortante, era que las criaturas de aquí abajo tuvieran magia propia.

-¿Has oído hablar de alguien llamado Príncipe Celeste?

-¿Qué?-, Troté, frunciendo el ceño. –Déjame ver eso -, dije, tomando el libro de la mesa frente a él con un resplandor de telequinesis. Leí algunas frases, y luego cerré el libro para mirar la portada. Era un libro de cuentos para niños. -¡¿El Semental en la luna?!

Calamity se rio entre dientes. –Ya sabes, recuerdo a mi ma' contándome una historia así… solo que, era la Yegua en la luna según yo.

-¡Es porque se supone que es La Yegua en la Luna! -, Rápidamente, empecé a mirar a través de los otros libros en los escritorios y estantes de la escuela. Cuando terminé, había tenía observaciones importantes. -Uno: cada pony importante en cada libro ha sido cambiado a un Semental…

-Bueno, supongo que algunos de ellos eran Sementales que…

-¡Dos!, Continué inmersa, aunque mi voz sonaba tensa incluso para mis propios oídos. -Ni una historia ni un libro de texto tiene nada más que vagas referencias a la historia o el gobierno antiguo de Equestria -, No es que la biblioteca del Establo Dos fuera el más importante en ese sentido (la historia más reciente en nuestros libros de texto era tan vieja como una generación de ponys. Pero esto no era falta de material. ¡Esta fue una alteración deliberada de los hechos y el contexto! ¡En la parte del Establo que se dedicaba a la educación! Esto era… era…

-Sabes, vas a explotar si no te tranquilizas un poco

Tiré el libro que tenía hacia la esquina con odio. Estaba a punto de irme, la indignación me cubría como si de un abrigo se tratase, cuando recordé el terminal en el escritorio del maestro. La pantalla estaba emitiendo un suave brillo. Troté y me preparé para hackearlo, sólo para decepcionarme un poco por lo fácil que fue hacerlo. Tal como debía suponerse, la mayoría de las entradas eran mensajes públicos y notas escolares. Pero dos de ellas llamaron mi atención. La primera:

"Tuvimos una verdadera sorpresa cuando pusimos a prueba la magia de los pequeños unicornios hoy. Hice que mis pequeños ponys trajeran sus mascotas y me mostraran cómo podían hacerlos levitar. Era bastante simple, aunque un animal retorciéndose en el aire podía agregarle una gran dificultad para unos potros de su edad. Tuve que dejar que Butter y Peridance tomaran prestado la mascota de la clase, ya que ellos no tenían una mascota propia.

Peridance estaba encantada, pero creo que Butter estaba aterrorizada de la serpiente, a pesar de que le han dicho que es dócil e inofensiva. No hace falta decir que Butter no lo hizo muy bien.

La verdadera sorpresa fue la pequeña Quanta, quien ha tenido problemas con la levitación durante todo el año. Ahora, sé que estas cosas nunca le habían pasado antes a las chicas, pero no puedo imaginar otra explicación: tuvimos una epifanía mágica justo en nuestro salón de clases. Quanta no sólo se levitó a sí misma, sino que dejó escapar un destello de energía que afectó a todas las mascotas de la habitación. Algunas mascotas sólo entraron en pánico y se recuperaron después, pero algunas otras (incluyendo nuestra mascota) parecen haber desaparecido por completo. Y lo más extraño, ese destello arcano parece que ha transformado al viejo y feo gato de Carrot Tail en… bueno, en un aún más viejo y feo gato.

Sólo duró un momento. Quanta parece bien. Ni siquiera se dio cuenta de lo que había hecho. Por supuesto, los padres tuvieron que ser llamados, y la pobre Carrot Tail está traumatizada. Será un milagro si puedo enseñarles a estos potros algo durante el resto de la semana. Mientras tanto, voy a escribir una propuesta para que otro semental unicornio vigile estas pruebas a partir de ahora. Sólo como medida de precaución."

La segunda entrada fue escrita cuatro días después, y fue la última entrada en la terminal:

"Esperaba que algunos padres mantuvieran a sus potros y potrancas en casa después del incidente de inicios de semana, pero para ahora creo que ya deberían dejarlos volver. En su lugar, la asistencia de los alumnos es aún menor. Más de la mitad de mis estudiantes han faltado a clases hoy. Si las cosas no han cambiado después del fin de semana, voy a tener que empezar a llamar a los padres. Y si eso no funciona, tal vez incluso al Supervisor."

Me quedé mirando la última entrada por un tiempo.

-¿Espera... el Supervisor?

Calamity me miró con curiosidad. -¿Qué sucede?

-¿El pony que supervisaba este Establo era un semental?

Parpadeó, y luego sus ojos se estrecharon un poco. -¿Qué hay de malo en eso?

-Se supone que quien supervisa sea UNA Supervisora. Eso es lo que está mal -, Era como explicarle a un niño. En lugar de comprender, sus ojos se estrecharon aún más.

-¿Estás diciendo que un semental no puede hacer lo que una yegua puede hacer?

Me sorprendí de mi misma, traté de encontrar la mejor manera de explicarme. -N-no. ¡No es eso en absoluto! -, Movía mis cascos en señal de negación. -Es sólo... Es sólo la forma en que se supone que sea. Es una tradición.

No se movió. Su voz era muy uniforme. –¿Estás diciendo que en tu Establo, incluso si un semental que muestra mejores capacidades como líder de un Establo más que cualquier otro pony, sea un semental o una yegua, y que tenga una Cutie Mark que lo respalde, no se le permitiría una oportunidad para el puesto solo por semental?

Tragué saliva, dando un paso atrás. Maldición, él tenía razón. Sin embargo, no había nada que yo pudiera decir para debatir que tenía razón sin que el tiro me saliera por la culata. Así que en vez de eso, sólo me callé y no dije nada.

Calamity se dio la vuelta y salió del aula. Esta vez, yo fui quien lo seguí.


-Bueno, ahora yo soy el que está un poco avergonzado.

Frente a nosotros había otra puerta de mantenimiento. A nuestra derecha, la cafetería. A nuestra izquierda, un almacén de mantenimiento. En el almacén estaba una terminal activa, varias estanterías de suministros y un cartel en la pared mostrando un poderoso semental, valiente y alto, enfrentando el peligro de frente, listo y capaz, mientras tres yeguas se agazapaban en sus pezuñas traseras, asustadas pero mirando hacia él como una salvación, su adoración era evidente en sus ojos.

Calamity se sintió avergonzado. Yo en cambio sentía algo escalando desde el fondo de mi ser transformándose en ir.

No se suponía que este pasillo no nos llevara al atrio. Podía perdonar esta pequeña diferencia en el diseño del Establo, aunque me hiciera enojar un poco. Joder, igual estaba molesta. Y no era por el semental heroico ni las yeguas desamparadas, ya el cartel transmitía un deseo de ser especial y de ser admirado por tus logros. Ni siquiera era por el quinto poster que encontramos en el que se hiciera una burla a las diferencias de género. Fue el semental en el cuadro que sostenía valerosamente una llave inglesa entre los dientes, mientras unas yeguas con un horror indescriptible en sus rostros se encogían como conejitos asustados en una posición que las hacía ver completamente inútiles, la gota que derramó el vaso.

Con cuidado, tratando de no pisar otra "mina social" le dije a Calamity -¿Ahora ves… por qué estoy molesta? Esto no es como, darle el puesto al mejor pony, o por una simple tradición. Esto es…

-Siiip. Esto es manipulación. Todos estos posters ya habían estado aquí antes de que los ponys trotaran al Establo para huir del apocalipsis -, se volteó y me miro comprensivo. –Es como decir que un cierto trabajo sólo lo puede hacer un semental o una yegua, sin importar las capacidades o habilidades que estos tengan.

Comprendí la idea.

-Aunque eso es cierto para la cocina

Me detuve. Mis orejas se levantaron y podía apostar que salía humo de ellas. -¡¿Qué?! ¿Qué se supone que signific...? -, Y entonces noté su mirada burlona. -Oh. Jaja. Supongo que lo merezco.

-Siiip

Estuvimos en silencio un momento. Regresé a hackear el terminal en el cuarto de almacenamiento para leer las notas del pony que aparentemente era el jefe de mantenimiento mientras que Calamity recogía algunas provisiones útiles. El ruido y el golpeteo de las cañerías continuaron implacablemente. Pero por un momento, me sentí un poco menos estresada. Sentí que al fin había logrado salir de ese campo minado social, con algunos rasguños pero a salvo. Así que, naturalmente, era momento de volver al infierno.

Acababa de terminar de leer la cuarta entrada y estaba a la mitad de la última entrada cuando mi E.F.S señaló no uno, ¡sino 5 "fantasmas"!

Entrada Uno:

"No puedo creer mi suerte. Persimmonie es una fina yegua. La cita de anoche fue maravillosa. ¡Incluso me dejó besarla! Y su pequeña potranca, Carrot Tail, me agrada también. Mejor aún, parece que también le agrado. No tengo que fingir como pensé que sólo iba a pasar tiempo con su madre. De hecho, tendremos una segunda cita mañana.
Oh, y Greyhorn finalmente arregló la iluminación en el nivel 2-B. Ese parpadeo de luces constantes estaba volviendo locos a todos los ponys."

Entrada Dos:
"Maldita sea mi suerte. Primero, toda una fila de bombillas explotó, y adivina a qué nivel pertenecían, ¡correcto! Todo el maldito atrio se hundió en la oscuridad. Peor aún, Persimmonie pospuso nuestra cita. Algunos potrillos unicornio le hicieron algo a la mascota de Carrot Tail, y Persimmonie ha estado con ella todo el día tratando de evitar que la pequeña desgraciada se ahogue en sus propias lágrimas. Me retracto. Odio a los niños."

Entrada Tres:
"Hoy fui llamado a la oficina del Supervisor. Una gran emergencia requería de mis talentos especiales. ¿La razón? Se quedó encerrado… ¡De nuevo! Es la tercera vez esta semana. Afortunadamente, cualquier pony con un poco de cerebro podía abrir esa puerta con facilidad. Era la maldita cerradura más débil de jamás haya visto. Aun así, Greyhorn es el que debe de hacerlo. Le un puñado de horquillas y una copia de "Todo Cerraduras" en la caja fuerte del vestuario de mantenimiento. Incluso le marqué los consejos más útiles en la revista. Así que siempre y cuando no se olvide de la contraseña, incluso él no debe tener ningún problema. Programé la caja fuerte para que la contraseña fuera su nombre, así que... oh diablos, probablemente aun así la olvide.

Mientras tanto, mi vida amorosa ha ido de mal en peor. La potra de Persimmonie aparentemente está en la clínica. Escuché que el gato la atacó. Probablemente tendrán que sacrificarlo.

Entrada Cuatro:
"¿Dónde carajos está Greyhorn? El idiota falto al turno entero de hoy. He llamado a su habitación, pero no hay respuesta. Maldición, tengo que hacer todo yo mismo.

Oh, he reemplazado todo el sistema de iluminación en el nivel 2-B y adivina qué, todavía tenemos problemas. Juro por Dios que los ponys que construyeron todo este lugar debieron de haber robado el presupuesto. Probablemente engañaron a Establo-Tec para fusilarse el dinero. Espero que sus traseros hayan derretido cuando cayeron los mega-hechizos."

Entrada Cinco:
"Aún sin señales de Greyhorn. Hable con otros, y tampoco lo han visto. Me sugirieron ir a comprobar a la clínica. Seguramente ese tarado encontró la forma de tropezarse y enterrarse su propio cuerno.

Maldición, ahí está ese sonido otra vez. Algo ha conseguido entrar en el sistema de ventilación. He quitado varias cubiertas en este piso. Esperemos que lo que sea se caerá para no tener que enviar a algún pony para que se arrastre detrás de él. ¿Mencioné cuánto odio a los niños?

Doble maldición. Acabo de ver esa cosa mirándome desde arriba. Si no lo conociera, diría que era el maldito gato de Carrot Tail. Pero ellos lo atraparon y lo sacrificaron ayer.

¡Triple maldición! ¡La maldita cosa me mordió! ¡Lo juro, voy a enviar un pony allá arriba con un lanzallamas!"

Mirando hacia arriba, vi la abertura oscura donde debería haber estado la rejilla protectora de la ventilación. Entonces me encontré con varios pares de ojos alienígenos mirándome.

-¡Calamity, regresa, están en la ventilación!

Calamity regresó ante mi grito mientras la primera criatura saltó hacia mí, aterrizando en la estantería, y tirando un recipiente de fusibles al suelo. Esa cosa tenía aspecto felino, pero con escamas en vez de piel, con colmillos de gran tamaño y ojos de gato, salvo que sus pupilas estaban en horizontal. De alguna manera, esa última parte me asustó más.

Había cometido el error enfundar a Little-Macintosh. Cuando la criatura me saltó, no tuve tiempo de sacar la pistola, ni siquiera de pensar. Yo reaccioné instintivamente, agarrando a la criatura telequinéticamente y arrojándola lejos de mí, igual que una granada. Sólo que esta vez, estábamos en una habitación pequeña y no había lugar para ir, así que golpeó contra la pared, retorciéndose y siseando.

Una segunda criatura saltó, golpeando la terminal, y cayendo al suelo. Levanté una pata posterior y la estampé con toda la fuerza que pude sobre la cabeza de la criatura. Al tratar de levantarse, la rematé con un golpe final con mis cascos.

La tercera saltó directamente hacia mí, con las garras atrapando mi melena.

Grité como una pequeña potranca. -¡Quítamelo! ¡Quítamelo! ¡Quítamelo! -, Comencé a tirar patadas traseras con mis patas, al entrar en pánico, una de mis patadas golpeó la terminal rompiendo el cristal de la pantalla y provocando una pequeña explosión. Podía sentir los pelos cerca de mi casco chamuscados.

Volteé hacia la puerta y vi a Calamity apuntando.

¡BLAM!

MI mente trajo un recuerdo de mí muriendo, con múltiples disparos por el pony que volaba a mi alrededor, apuntándome de nuevo. Sin pensarlo, me tiré al piso, tratando de esquivar el disparo... un segundo después Calamity disparó, arrancando la cosa gato-serpiente de mi melena y dejándome ilesa.

Me puse nerviosa hasta las pezuñas. Traté de sonreír, aunque pude sentir que era más como una mueca. Podía leerlo en su rostro: quería decirme que debía confiar en él, decirme que dejara de tener miedo de que me disparara. Pero no iba a hacerlo. No podía porque sabía que yo tenía todo el derecho y la razón de estar a la defensiva alrededor de él. Comprendía el por qué yo actuaba de esa manera.

En ese momento, me di cuenta de algo. Él en realidad sentía el haberme disparado. No sentía el haber disparado a la nueva heroína que salvó a algunos habitantes del pueblo, él sentía el haberme disparado a MÍ. No estaba aquí por vergüenza. No estaba intentando arreglar una reputación u orgullo perdidos, ni en sus ojos ni en los de nadie. Realmente sentía pena de que estuviera a punto de morir.

Ni siquiera me di cuenta que estaba pensando en él de esa manera. Pero ahora me doy cuenta de que lo estaba. Maldita sea, ahora sentía que debía disculparme con él.

Se alejó y miró el techo. –Creo que el sonido de los disparos los atemoriza.

-Por ahora -, estaba de acuerdo. Tuve mi revelación, pero no podía decírselo. Lo negaría, y entonces habría más momentos incómodos. Era un semental, después de…

¡Maldita sea! Mee regañé por tener tal pensamiento. No es que fuera difícil imaginarse qué me había hecho pensar así. Miré el estúpido cartel. -Odio este establo.


Little-Macintosh daba vueltas, dando tres disparos guiados por el S.A.T.S. Tres más de esas cosas gato-serpiente fueron enviadas al olvido. Eran fáciles de matar, lo que compensaba el ser tan pequeños, rápidos y ágiles. ¡Y extremadamente agresivos!

Varios más intentaron saltar a Calamity, encajando sus garras en él. Se retorció, echó atrás sus alas, enviándolas por los aires, y dio aparte le dio una patada a uno de los caídos convirtiendo la criatura en una pasta rojiza. -¿Cuántos... de estos monstruos... calculas que llevamos?

Disparé contra una de las criaturas que Calamity había arrojado, fallando. Intenté una vez más, acertando el tiro. El último saltó hacia la espalda de Calamity. Lo oí gritar cuando la criatura hundió sus dientes en la parte posterior de su cuello.

-¡No te preocupes, lo tengo! -, Le arranqué a la criatura telequinéticamente, mi cuerno resplandecía ferozmente mientras acercaba a Little-Macintosh hasta la criatura que goteaba con la sangre de Calamity y apretaba el gatillo.

-Maldición, esas cosas me dieron un mordisco.

-Quédate quieto. Déjame mirar -,

Ya estaba sacando los vendajes médicos de mis alforjas. Ya casi se me agotaba. De todos modos sabía que podía obtener más de la clínica (que debería estar más delante) o de los baños en las habitaciones (lo que significaría regresar demasiado).

Habíamos pasado por Mantenimiento, un viaje que había sido largo y húmedo pero sin incidentes de inundaciones a través de la parte más baja de Establo que estaba medio llena de agua. Habíamos encontrado el vestuario, y con la contraseña abrimos la caja fuerte. Mi colección de horquillas ahora era mucho mayor, y la revista "Todo Cerraduras" que se encontraba ahí cabía perfectamente en mi alforja. Las únicas criaturas que encontramos en Mantenimiento estaban muertas. Ahogadas. A pesar de parecerse a un cruce entre un gato y una serpiente, los pequeños monstruos no parecían capaces de nadar. Gracias al yermo por los pequeños favores que daba a veces.

Sin embargo, empezamos a encontrar esqueletos. Unos pocos al principio, pero ahora están en grupos. Cuanto más nos acercábamos al atrio, el corazón del Establo, más muertos encontrábamos. No podía evitar pensar en la imagen de alguien caminando por el Establo Dos y encontrando a todos sus conocidos muertos desde hace días.

Por un momento, fue demasiado. Tuve que descansar, despejar mi mente.

Nada menos que nueve de esas malditas cosas eligieron ese momento para atacarnos.

Cubriendo la herida de Calamity, hice una mueca ante mi falta de habilidades médicas. Si trataba de unirme al "Ministerio de la Paz" seguramente me echarían de una patada en el trasero. Ya era bastante malo que sólo yo pudiera morir por no saber el extremo correcto para la inyección de una poción de curación. Realmente no me gustaba que otro pony confiara en mis (pocas) habilidades de medicina.

Aun así, nos levantamos y nos movimos en la dirección correcta. Excepto que realmente no íbamos por la dirección correcta, ¿o sí? Cuanto más pensaba en ello, menos razonables eran mis razones para vagar por aquí. Me detuve, me di la vuelta y miré hacia atrás por el camino que llegamos. -De acuerdo, eso es todo. He sido una pony tonta. Nos daremos la vuelta, galopamos de regreso a la entrada tan rápido como podamos, nos atrincheramos y esperamos a que pase la maldita tormenta. Luego salimos y cerramos la puerta.

-Amm... en realidad... yo voto por continuar hacia la clínica.

Me volteé sorprendida. Al ver Calamity, mi sorpresa se convirtió en shock. Luego en horror.

-Yo supongo que... -, se tambaleó, lucía pálido debajo de su abrigo. -... no guardaras algo por ahí para tratar… ya sabes… ¿veneno?

Un golpe. El pegaso se desplomó al suelo

-¡Calamity!


Quimera
"De las notas personales del Doctor Brierberry, Jefe de Medicina, Establo 24

He elegido llamar a esta nueva especie "quimera" por razones que considero bastante obvias. La criatura es el resultado de una explosión mágica sin control de una potranca excepcionalmente dotada llamada Quanta. En un destello de poder mágico incontrolado, Quanta logró fusionar varias criaturas a su alrededor en un solo ser, logrando formar un nuevo ser completamente funcional.

La quimera inicialmente creada duró varios días pelechando antes de revelar su verdadera naturaleza, durante los cuales, una potranca, Carrot Tail, fue atacada por la criatura. Fue llevada a la clínica rápidamente, pero falleció unas horas después debido a una toxina mágica desconocida inyectada a la pequeña por la creatura.

Después de pelechar por completo, la quimera atacó posteriormente a un trabajador de mantenimiento conocido como Greyhorn. Esta vez, tanto la quimera como su víctima eran de edad madura. Basándonos en el caso de Carrot Tail, tratamos a Greyhorn con hechizos y pociones anti-venenos, pero todo fue en vano. Greyhorn duró resistir tres veces más que Carrot Tail, aunque la mayor parte sus últimos días se encontraba en una intensa agonía. Sólo después de la muerte de Greyhorn conocimos el componente clave de la toxina de la quimera

Como podrás observar en las imágenes que he adjuntado a este documento, los elementos felinos y serpentinos de la fusión son bastante evidentes (Ver imágenes C-1 y C-2). Lo que inicialmente no nos dimos cuenta, y no podríamos haber sospechado, es que al parecer había un tipo de insecto en el salón de clases cuando Quanta lanzó su hechizo, por lo que también fue fusionado en la criatura. Esto explica por qué los colmillos de la quimera no son parecidos a los de una serpiente de cascabel, sino que son más parecidos a los de un insecto ovopositor.

El comportamiento de esta especie es extremadamente agresivo, atacando cualquier huésped adecuado dentro del cual pueda inyectar sus huevos. En el transcurso de un solo día, esos huevos madurarán dentro del huésped, después de lo cual una camada de nuevas quimeras bebé escarbará su salida del pony infectado, matando en última instancia al anfitrión si es que el pony aún no ha muerto. En el caso de Greyhorn, cinco nuevas quimeras salieron de su cuerpo en menos de una hora después de ser declarado muerto. (Vea la imagen C-3) Ya te imaginarás la cara que puso mi asistente (Pero no es necesario, ver la imagen C-4)

Afortunadamente, a partir de los datos proporcionados del caso de Greyhorn, y de las crías de quimera, hemos sido capaces de desarrollar y conjurar una poción anti-quimera. Desafortunadamente, algunas de las hierbas requeridas están trágicamente escasas, por lo que existe una alta probabilidad de que no tengamos cantidades suficientes para todos. El Supervisor está manteniendo una dosis sellada dentro de su oficina, junto con la receta.

Mientras tanto, estoy guardando el resto de dosis en la nevera médica aquí en la clínica mientras espero la decisión del Supervisor sobre cómo lidiar con la administración de las dosis."

¡Oh Celestia ten piedad!

Cuando terminé de leer, el horror me entumeció todo el cuerpo. Lentamente, me levanté de la terminal del doctor Brierberry y miré la clínica. Había esqueletos de pony por todas partes. Decenas de ellos se dirigían hacia la puerta abierta de la nevera médica. Otros se enredaban uno alrededor del otro.

Una especie nueva, extremadamente hostil, que incapacita a sus víctimas con una sola mordedura y luego los tortura hasta la muerte desde su interior durante la mayor parte del día... ¿y al hacerlo puede quintuplicar su número?

Rápidamente me di cuenta de que lo único que había evitado que la quimera invadiera el yermo equestre era ese río y el hecho de que estas quimeras no puedan nadar. ¡Gracias yermo por los grandes favores!

Si salíamos de esta, iba a tener una pequeña charla con Grúa sobre su definición de "pequeño problema". La subestimación no era una virtud en el yermo equestre.

Miré la cama en la que Calamity estaba descansando, parecía aún más débil que antes. Oh Diosa Celestia. ¡No podría decirle esto! Que crea que está envenenado... Es mucho mejor que esto.

Inútilmente, di un paso atrás y volví la puerta de la nevera, a sabiendas de que no encontraría nada dentro.

Bien, un último intento. Caminé hasta la ventana de la clínica y miré hacia el atrio. La habitación estaba oscura. Cada luz había fallado. La única iluminación provenía de la pareja de luces funcionales de la clínica y de la luz tartamudeante y parpadeante de la ventana circular en la oficina de la Supervisora (es decir, Supervisor). Si aún existiera una sola dosis del... "antídoto"... aún, entonces estaría encerrada en una caja fuerte allá arriba. La única manera de llegar a ella era atravesando el atrio.

El atrio estaba repleto de quimeras.

Tragando con fuerza, regresé hacia Calamity. Y le conté el plan.

Después de mirarme durante un largo rato, Calamity finalmente dijo, -Eso es una locura.

Me concentré, mi cuerno empezó a resplandecer, y se abrí mi alforja. -Estaré bien.

-¡No, no lo estarás! Es un suicidio. ¡Harás que nos maten a ambos!

Lo miré severamente. -Déjame adivinar. Estás pensando que deberías hacerlo tú mismo, ya que tú eres el... envenenado, ignorando el hecho de que ni siquiera puedes mantenerte de pie por ti mismo... e inclusive con ayuda difícilmente puedes.

El pegaso de color óxido miró a la nada pensativo. -Entonces lárgate de aquí. Por lo menos uno de nosotros sobrevivirá a este loco Establo.

Ahora soy yo la pensativa. -No voy a dejar a mi amigo -, Volví a desenfundar a Little-Macintosh.

Calamity disgustado, me miró con verdadero asombro. -¿Amigo? Pero ... yo te disparé.

Rodé mis ojos hacia él y asentí con la cabeza. -Si lo hiciste. Y recordártelo el resto de tu vida. Y estoy segura de que mi sangre no valdrá la pena si mueres hoy.

-No seas terca, LittlePip. No hay forma de que puedas...

Levitando el StealthBuck al rostro de Calamity, sonreí con mucha más confianza de la en verdad sentía. -Tengo esto.


Esas fueron, sin duda, las dos horas más desgarradoras de mi vida. Recorriendo mi camino a través de la oscuridad, rodeada de depredadores letales. No pudieron verme. Pero en la oscuridad, fue sólo por mi E.F.S. y mi hechizo de apuntar lo que me evitó pisar o rozar a una de esas cosas.

Era un campo de minas. Y mientras cruzaba, me di cuenta de cómo llamar a mi propia estupidez un "campo de minas social" le hacía injusticia a la definición de un campo de minas real, y a cualquier pony que alguna vez haya perecido en uno. Éste era un campo de minas. Y todas las minas estaban vivas y en movimiento. Un movimiento en falso, y no iba a ser yo la única que muriera por eso.

Pero lo hice. Y por una vez el yermo estaba derramando los favores. La puerta del Supervisor era tan fácil de forzar como lo decía ese pony de mantenimiento. Dentro encontré un solo esqueleto, supongo que el Supervisor se encerró, y temí que hubiera consumido la última poción anti-quimera. Pero dentro de su caja fuerte cerrada, encontré tanto la poción como la receta, además de una vieja grabación. Supongo que grabó sus últimas palabras. Si hubiera sido el Establo Dos, y yo hubiera sido la Supervisora, viendo a todos morir a causa de algún accidente mágico... Probablemente habría hecho lo mismo.

Tomé las tres cosas. Pensé que debería, teniendo en cuenta lo que iba a hacer a continuación.

Incluso después de beber el remedio, a Calamity le iba a tomar un tiempo para recuperarse. No había manera de saber cuánto tiempo. Al levantar tanto el Pegaso como el Pequeño Macintosh, seguí mi camino de regreso, consciente de que la maldita quimera estaba utilizando la ventilación y que ni siquiera las zonas despejadas eran seguras.

Hice todo el recorrido de vuelta al almacén de mantenimiento, cerca de la puerta principal. Me senté a leer el "Todo cerraduras", y fui estudiando todos los consejos que pude en un corto período de tiempo. Las partes resaltadas por el pony de mantenimiento me facilitaron la tarea.

Afuera, los truenos sacudían la montaña de forma tranquilizante. Miré hacia arriba y agradecí a Celestia por la tormenta.

Los consejos de la revista me resultaron útiles. Con un poco de esfuerzo y sólo una horquilla, pude abrir la caja de dinamita. En el interior efectivamente había dinamita. Quité cada palo explosivo cuidadosamente. La caja era lo suficientemente grande para colocar a Calamity acurrucado dentro de la caja. Si una quimera venía por él mientras yo estaba ocupada, no quería que pudiera llegar a él.

Durante las siguientes horas, volví corriendo a través de todo el Establo 24. Todo menos el atrio. Abrí cada puerta que se podía abrir. Y luego lo bloqueé con una papelera o un archivador o cualquier otra cosa que pudiera mantener la puerta cerrada.

En cuanto al Atrio, después de saquear la clínica de suministros médicos, dejé un palo de dinamita ardiendo en el marco de la puerta de la clínica y corrí.

El resto de la dinamita la iba a usar para a abrir la abertura de la cueva lo suficiente para que el río la inundara. Cuando ya estaba lista para poner en marcha el plan, Calamity ya se había levantado y se preguntaba por qué empacado como un explosivo en una caja. Sus ojos se hicieron más anchos y más amplios cuando le expliqué lo que estaba haciendo.

-¡Rayos! -, Y fue todo.


Habíamos estado en el Establo 24 durante la mayor parte de la noche. Era la madrugada cuando regresamos a New Appleloosa. Al menos en teoría. La tormenta había dejado de esparcir toda la porquería del yermo y ahora solo llovía.

Candi tuvo la amabilidad de dejarme dormir en una cama libre en su clínica. Más que un pago justo por darle la cura anti-quimera. Una copia de ella, es decir.

Todavía estaba lloviendo cuando despertamos, cerca de la tarde. Era más tarde cuando Calamity se despertó para trotar hacia mí. Para entonces, finalmente había progresado en las lecciones de Grúa. Estaba jadeando y sudando fuertemente, cuando nos detuvimos para una refrescarnos con una Sparkle-Cola.

-Yo digo que estamos a mano-, le dije a Calamity mientras Grúa flotaba una Sparkle-Cola helada para cada uno de nosotros.

-Amm, no lo entiendo. Si nos hubiéramos quedado en la puerta, nunca te habrían mordido en primer lugar.

-Si nos hubiéramos quedado en la puerta, no hubiéramos conseguido el antídoto.

-Si nos hubiéramos quedado, nunca lo hubieras necesitado.

-¡Ah-ha! ¡Pero algún otro pony puede que sí! Grúa dijo que habían estado teniendo problemas con las criaturas, así que obviamente algunas de ellas habían estado saliendo.

¡Mierda! Me había olvidado de todo eso. Sin embargo, con un poco de suerte, y con su nido destruido...

-Ese no era tu Estado ¿lo comprendes? -, La voz de Calamity había adquirido una solemne tranquilidad.

Miré a mi nuevo amigo. -¿Qué?

-Yo sé que creciste en un Establo. Pero ese Establo no era TÚ Establo -, Por supuesto que no lo era. Lo sabía, pero aún no estaba seguro de a qué quería decir Calamity.

-Es solo que ... parecías estar tomando lo que encontramos ahí abajo, no sé... como algo personal-, Me miró con seriedad. -Sólo quería recordártelo, es todo.

Él tenía razón, por supuesto. No sé lo que estaba buscando o esperaba encontrar. Pero dejé que el Establo 24 se convirtiera en un asunto personal. El Establo 24 nunca había sido mi hogar. No tenía ninguna relación con él en absoluto. Los únicos lazos que conectaban los diferentes Establos unos con otros eran 200 años de antigüedad, muertos y enterrados en una historia casi olvidada. Establo-Tec dejo de existir hace mucho, mucho tiempo. Ya no tenía ninguna lealtad hacia ellos, y la muerte de los otros en esos Establos no representaban ninguna responsabilidad para mí.

-¡Oh! -, Saqué la grabación de la oficina del Supervisor. -¿Deberíamos escuchar lo que dice?


Nota: Ascenso de Nivel

Nuevo Extra: Gánster - Al usar una pistola empuñada con la boca o por levitación, ganas un bonus de 25% en precisión al usar S.A.T.S

Nuevo Extra de Misión: Poderosa Telequinesis (nivel 1) - Triplicas el peso que puedes levitar con tu magia de unicornio.