sé que me matarán, pero, antes de que lo hagan, voy a agradecer por el interés que aun muestran en mis escritos. Sin dar demasiadas vueltas solo diré que mi vida dio un giro de 180°. Pero, aquí estoy y finalizaré cada una de mis historias... eso les aseguro, que después de ello continúe escribiendo... eso no puedo asegurar. de todas formas gracias...

Ahora a lo que vine...

¿que hacer cuando lo que se quiere, y lo que se debe hacer, no es lo mismo?

julio cortazár

Capitulo 6

Ni bien descendió del avión, sintió la extraña familiaridad de su ciudad natal, como si todo lo que había vivido en ese lugar le fuera fácil olvidar, como si su memoria eidética se lo permitiría.

con un suspiro tomó la única maleta que había llevado consigo y camino decidido en ir a visitar a su madre, y después, después que fuera lo que tenia que ser.

se subió a un taxi, le dio la dirección al conductor y luego, sumergido nuevamente en un silencio que se había convertido en su único compañero. Aunque en ocasiones tenia la visita inesperada de sus dolores de cabeza. observó el paisaje que recorría, el sol brillaba con fuerza, y su reflejo amarillo llevó a su mente a un lugar aun más familiar que el suelo donde estaba.

5 meses antes

-No vuelvas a hacerlo- dijo distraída haciendo círculos sobre su pecho. Él, que tenia una de sus manos enredada en su cabello respiro su dulce aroma.

-¿A que te refieres?- respondió un poco ronco.

Ella soltó un suspiro y el cálido viento que soplo cerca de su piel, hizo que se le erizara.

-¿Vas a jugar al tonto Spence?- su tono de voz era un poco molesto, se acomodó en el colchón para mirarla a la cara. Su ceño estaba fruncido.

Él perplejo ante su actitud, tomó su mentón para que sus ojos avellanas miraran fijos a los azules que le cortaban el aliento.

-Jennifer, de verdad, no se a que te refieres. ¿Que hice?-

ella se zafó de su agarre en un claro movimiento de frustración, pero no dijo nada.

-Jj...-

-Me vas a decir que tu intención esta noche no era olvidarte de mi, de nosotros- acusó, con la voz entrecortada

En otra ocasión en las cual no había una discusión o una acusación implícita como en ese momento, habría saltado sobre el cuerpo de la mujer que amaba casi con desesperación, y es que verla vestida tan solo con una de sus remeras despertaba en él instintos demasiado bajos.

pero lo que ella acababa de decir bloqueó todo deseo.

-No lo niegas...- continuó sin mirarlo.

Una de sus muecas de comprensión se dibujo en su rostro, estiró sus largos brazos alcanzándola con facilidad y atrayendo su cuerpo hacia él una vez más.

ambos se miraron por un momento.

-Jennifer, ni aunque me lo propusiera toda mi vida, podría olvidarme de ti, de esto- dijo remarcando la situación en la que se encontraban.

-Y no solo por esto- dijo tocando su cabeza refiriéndose a su memoria fotográfica, lo que provocó una sonrisa en su amante, aunque no alcanzó para iluminar sus ojos.

Besó sus labios sin apartar su mirada.

-Si no, porque, nadie podría reemplazarte, nada puede compararse a ti-

-Si, pero, ¿que hubiera sucedido, si no llegaba a tiempo?, hubieras salido de ese bar con esa chica- contrarrestó angustiada.

-Bueno, del bar hubiera salido, eso es cierto-

Jennifer abrió su boca para decir algo, pero el la interrumpió.

-Hubiera salido del bar, y luego me habría disculpado y despedido muy cortesmente, le habría explicado, que para mi, solo existe una mujer con la cual quiero despertar cada mañana, compartir un café o simplemente observarla durante horas-

esperó unos segundos y luego continuó.

-Jennifer. Eres mi vida. ¿Como podría olvidarme de ti?

5 meses después...

Entró por la puertas del bennington e inmediatamente fue recibido por una de las enfermeras que se ocupaba de su madre.

-¡Dr. Reid!. que gusto verlo-

el simplemente sonrió ante el saludo.

-Vine a ver a mi madre- anunció, rogando que todo su malestar interior pasara desapercibido, en especial para su madre.

la enfermera extendió aun más su sonrisa.

-Su madre estará feliz, acompáñeme-

caminaron por el corredor.

-Esto de tener más de un visitante significa mucho para su madre- comentó feliz.

Detuvo sus pasos desconcertado. ¿Acaso su padre estaba allí?

la enfermera se volvió para mirarlo.

-¿Esta todo bien?- preguntó preocupada

-S... Si. ¿Esta mi... mi padre?-

El rostro de la enfermera se suavizó.

-¿Porque no entra y ve por usted mismo?-

con pasos indecisos caminó hasta entrar en la sala donde podía contar las veces que estuvo con su madre, las cuales no eran muchas...

Juró que la imagen que obtuvo al entrar, fue lo ultimo que esperaba encontrar.

Su madre con un libro en su regazo, leía entretenida para un niño de cabellos rubio que estaba absorto en la historia, y en el sillón de al lado, la mujer por la cual sufría, sonreía feliz.