Hola, bueno, hoy es un día importante x3

Hoy 10 de Enero se cumplen dos años desde que escribí mi primer fanfic y he decidido reescribirlo. Este ff significa mucho para mí, me ha recordado lo mucho que mi vida ha cambiado desde que comencé a escribir.

Así que aquí está de vuelta. Espero que lo disfrutes ^^

Avatar: El último maestro-aire no me pertenece.

Clasificación: K

-o-o

Cobarde.

Se podía ver al enorme bisonte a metros de distancia, de su lomo descendiendo un joven maestro-aire a la vez que aquel gran animal se recostaba en el frío suelo, exhausto.

-No puedo hacerlo...- Se dijo a sí mismo mientras se llevaba ambas manos a la cabeza-...no puedo hacerlo.

Escuchó los pasos de Katara acercándose cada vez más.

-¿Qué sucedió?- Preguntó un tanto alarmada, tanto ella como Yue se detuvieron frente al chico.

-Debo haber abordado una docena de naves de la armada de fuego, pero hay demasiadas.- Respondió volviendo la vista en dirección a la maestra-agua frente a él, en sus ojos visible el dolor que le provocaba perder aquella batalla. Se suponía que éste era su momento para probarse a si mismo que podía con una guerra, de demostrarle a los demás que podía con la responsabilidad del Avatar; pero ahora que se veía sentado sobre el hielo, sus codos apoyados en sus rodillas, no podía sentir más que vergüenza.- No podré con todas.

-Pero, tienes que hacerlo...- Dijo Yue, sus manos uniéndose.- Eres el Avatar.

Aang sintió que una parte de él se quebrantaba al escuchar aquellas palabras.

-No, solo soy un niño.- Contestó antes de abrazar sus piernas y hundir su rostro entre sus rodillas.

Katara posó una mano sobre el hombro de Aang y volvió la vista en dirección a la princesa, quien solo asintió ante la silenciosa petición antes de retirarse.

-Aang.- Llamó rodeando al joven con sus brazos.- Yo aún creo en ti, ¿lo sabías?.- Murmuró en su oído. Un suspiro escapó de los labios del joven Avatar mientras sentía como una de las tibias manos de Katara rozaban su mejilla, limpiando la solitaria lágrima con su pulgar.- Siempre lo he hecho.

-Lo dices solo porque soy el Avatar, ¿cierto?

El ceño de Katara se frunció levemente.

-Por supuesto que no, Aang.- Respondió tomando sus hombros entre sus manos.- Te lo estoy diciendo porque sé que tú, Aang, puedes hacerlo.- Agregó deslizando sus manos hasta llegar a las mejillas del chico.- Porque eres la persona más valiente que alguna vez haya conocido.

La pequeña sonrisa que estaba por formarse en los labios de Aang se desvaneció de repente.

-Eso no es verdad...- Dijo desviando la mirada.- ...tengo miedo.- Susurró hundiendo su rostro en el abrigo de la joven maestra.- Soy un cobarde, Katara.

-Aang, basta.- Dijo firmemente.- Tú no eres un cobarde. Un cobarde jamás se hubiera atrevido a montar un elefante-Koi, ni mucho menos a montar al Unagi...- Comentó con una pequeña sonrisa.-...un cobarde jamás se habría acercado a detener un volcán o siquiera entrado al viejo barco de la Nación del Fuego en el Polo Sur.

El rostro de Aang se relajó al escuchar la dulzura de la voz con que la joven le recordaba todas aquellas aventuras. Alzó la mirada para encontrar los azules ojos de la chica. Suspiró.

-Gracias, Katara.- Dijo con una pequeña sonrisa.

-De nada. Sabes que estoy aquí para ti.

-No...quiero decir...- Dejó escapar otro suspiro.- Gracias por acompañarme. Significa mucho.

Katara sonrió y por un segundo un leve rubor apareció en sus mejillas.

-Vamos.- Dijo tomando sus manos y poniéndose de pie lentamente. Aang siguiendo su ejemplo.- Aún no perdemos esta batalla.

-o-o

Gracias por leer.