Capitulo 7
Robin se sobrepuso al impacto que le provocara ver a Batman
frente a él. De inmediato dio media vuelta y salió
corriendo.
-¡Robin!-Gritó el murciélago
lanzándose a perseguirlo, el niño le llevaba ventaja,
pero obviamente eso no significaba nada para él.
Cyborg le
salió al paso, al verlo, Robin estalló en
cólera.
-¡¿Por qué diablos lo
hiciste?!
-Créeme…yo no tuve nada que ver.
El muchacho
lleno de furia le soltó una gran patada quitándolo de
su camino y siguiendo su frenética carrera, casi al instante
Batman ya se hallaba tras él; pero de la nada surgió
uno de los esbirros metálicos de Slade portando una de sus
armas de plasma y disparando contra el caballero nocturno, éste,
con su increíble agilidad esquivó la carga a la vez que
lanzaba el batarang contra el tirador dándole de lleno en la
cara y haciéndole caer de espalda al piso, fuera de
funcionamiento.
Desesperado siguió persiguiendo a
Robin.
Cyborg, después de recuperarse del ataque del
petirrojo, se acercó al robot derribado, miró la
pistola de extraño diseño y la tomó para
observarla mejor; había algo en ella que le era familiar y
debía investigarlo.
Robin salió del edificio, la
nave de Slade ya le esperaba ahí; ésta no se alejaba
mucho del área cuando el joven tenía una misión;
Slade, al escuchar la voz de Batman a través del transmisor
del muchacho, dio la orden de ir a recogerlo y envió a ese
soldado para encargarse del murciélago.
El joven abordó
la nave que se alejó del lugar a toda velocidad. Batman la
observó irse, no sin antes lanzarle uno de sus
transmisores.
Ahora solo debía seguir la señal.
Los
titanes debieron retirarse de la batalla.
Para empezar, como
siempre, su presa había escapado; y ya que voló la
paloma (en este caso, el petirrojo) y que el único con los
medios para dar con él, o sea Batman, también se había
marchado, no podían hacer más. Por otra parte, así
hubieran podido seguirlo, se encontraban con otro inconveniente, no
podían cargar con el tremendo bloquezote de hielo que era
ahora Starfire, debían descongelarla y además, Cyborg
deseaba revisar la extraña arma obtenida del robot derribado
por Batman.
Le intrigó desde el momento en que la vio, para
alguien como él, capaz de conocer y reconocer cualquier pieza
de tecnología, esa pistola era algo ya visto. Llegando a la
torre se dedicó a examinarla, sí, no se equivocaba, eso
ya había sido usado en su contra una vez.
Era el mismo
diseño de la bazooka que los agrediera aquella noche en que
todo comenzó, una versión portátil. Con sumo
cuidado la desmontó, no sabía por que, pero tenía
la sensación de que ahí se encontraba la clave del
extraño comportamiento de Robin.
Revisó pieza por
pieza, eran de singular manufactura, muy diferentes a las de rayos
comunes y ni que decir de las convencionales. Quitó la
recamara, tampoco era usual, poseía un cartucho con una
sustancia desconocida que al pasar por el cañón se
convertía en un raro plasma. Con más dudas que antes se
dispuso a averiguar.
La nave llegó a la guarida de
Slade cerrando la compuerta tras su ingreso.
Robin bajó de
ella, aun estaba conmocionado; ver a Batman otra vez…en estas
circunstancias…
De repente, de la nada, se escucharon dos
terribles explosiones. Robin se giró alarmado, provenían
de la puerta del hàngar; entre las llamas y el escombro se
podía ver el avión del caballero nocturno.
-¡No
es posible!-Pensó el joven aun más alterado, se había
auto registrado muy bien y no traía ningún
transmisor... ¿como?
Miró la nave…ahí
debió ponerlo.
Quiso alejarse, pero no pudo; estaba tan
asustado que las piernas no le respondían.
Batman descendió
de su vehículo; al ver a su niño corrió hacia
él, Robin intentaba huir, pero no pudo, seguía sin
tener el control de sus extremidades.
-¡Robin!-Exclamó
preocupado tomándolo de los hombros.
En su estado nervioso,
al chico el tono del murciélago le parecía de furia. No
toleraba el contacto, no quería que lo tocara, ahora que se
sentía tan indigno…sucio.
-¡¿Estás
bien?!-Continuó interrogándolo-¡¿Qué
ha pasado?! ¡Dímelo!
-S…suéltame…-Murmuró
él con voz trémula, Batman se extrañó,
Robin volvió a decir-…no me toques…suéltame…
-¿Qué
te ocurre?-Preguntó de nuevo, angustiado.
El chico se
inquietó más, ¿Qué pasaría si
Slade se daba cuenta de…? Si por lo ocurrido con Cyborg había
perdido los estribos, no quería ni pensar en lo que ocurriría
por esto; la horrible muerte de Conrad se recreó en su cabeza,
el espantoso olor de carne y cabello quemado volvía a
impregnar su olfato. Estaba aterrado, preocupado por Bruce, no
quería…no quería que le pasara eso a
él.
-¡Suéltame!-Gritó revolviéndose
en sus manos con mas fuerza-¡Suéltame, no me
toques!
-Robin…-Susurró el hombre. La reacción del
chico le era familiar, ya la había visto antes…en sus
patrullajes…en víctimas de…
-Vete…lárgate…
¡lárgate!-Batman, pasmado soltó al chico.
-Será
mejor que lo escuches-Dijo Slade con su voz fría llegando al
hàngar-Después de todo, él ahora es mi aprendiz,
Sr. Wayne.
Batman no se inmutó; después del tiempo
que Robin llevaba desaparecido ya se esperaba eso.
-¡¿Qué
le has hecho?!-Exigió conteniendo la furia.
-¡Vaya!,
¿es decir qué no lo sabes?-Repuso el otro con cierto
tono irónico-Y yo que creí que eras un gran detective,
supongo que los rumores sobre ti son exagerados. Bien, tendré
que dejártelo claro…-Robin se sobresaltó y miró
a Slade con espanto, casi rogando que se callara-Solo ha ocurrido lo
obvio entre un adolescente inexperto y un hombre maduro-El murciélago
escuchaba aun más encolerizado-Créeme, pasamos noches
espléndidas juntos, no pasó nada que él no
quisiera-Robin comenzó a llorar.
Fue el acabose. Batman
entornó los ojos con furia, sus manos se crisparon al grado
que más parecían garras que miembros humanos, sus
músculos se tensaron, el llanto del chico resonó más
fuerte en sus oídos, desgarrándole el corazón.
Con
un rugido se abalanzó contra Slade.
Éste ya le
esperaba, confiado en su entrenamiento militar y el obtenido
posterior a éste, se sentía capaz de superarlo con
facilidad.
Para su desgracia no fue así.
Comenzó
a destrozarlo, asestándole golpe tras golpe, Batman, furioso,
ciego de ira, dejaba caer sus puños sobre el maldito una y
otra vez sin descanso; Slade logró detener sus patadas una o
dos veces y tirarle algunas propias, pero el hombre las esquivó
diestramente, para sorpresa de su contrario quien creyó que,
en ese estado irracional se volvería torpe, con una fuerza
superior a la normal, con los dientes apretados por la rabia que
sentía y decidido a hacerle pagar el sufrimiento que le
provocara a su pequeño, Batman continua masacrando al infeliz
bastardo; Slade intentaba inútilmente defenderse.
Mientras
continuaba dándole la brutal golpiza, Robin observaba atónito
aun con lagrimas en los ojos, nunca lo había visto así,
es verdad que solía ser duro con los criminales, pero a pesar
de sus métodos poco ortodoxos no dejaba de ser frío y
controlado, Robin sabía que esas contiendas callejeras que
enfrentaban todos los días, no dejaban de ser rutina, Batman
se desenvolvía en ellos con la fuerza y actitud de quien desea
hacer justicia y ahogar el dolor de su pasado, pero en estos momentos
peleaba con una pasión e ira que nunca le había
conocido.
Slade trataba en vano de detener al murciélago,
se sabía excelente guerrero y arte marcialista y estaba
totalmente seguro de poder vencerlo, siempre se había
considerado mejor que él (es por eso que se sentía
merecedor de tener a Robin a su lado), pero estaba resultando todo lo
contrario; la técnica de Batman, sus conocimientos amplios y
vastos sobre toda clase de combate, y su fuerza, resultado de años
de estricto entrenamiento, se ponían de manifiesto ahora y de
una forma exacerbada, gracias al extra de la furia. Por primera vez
en toda su vida, Slade sintió miedo de su oponente.
Del
traje de Slade salió botado por la tremenda sacudida un
aparato que aterrizó casi enfrente de Robin; era el gatillo
con el que siempre amenazaba la vida de sus amigos.
El niño
lo observó absorto por unos segundos que parecieron horas;
luego, desesperado lo alcanzó y lo llevó a su pecho,
para él era como la llave que abría sus grilletes.
Un
gran alivio inundo su ser, por fin después de varias semanas
de angustia… ¡era libre!, ahora podía irse sin temor
de que sus amigos salieran dañados; esta paz que le invadió
le permitió relajarse un poco y esto dio paso a que el
cansancio y el daño físico y mental comenzaran a
apoderarse totalmente de él.
Slade cayó al piso
molido a golpes, casi no podía moverse; sus robots soldados no
intervenían pues les había dado la orden previa de no
hacerlo ya que quería ser él quien enfrentara al
murciélago. Batman continuaba golpeándolo con una
violencia desmedida.
Robin volvió a la realidad al escuchar
de nuevo los sonidos de la pelea, tenía la vista borrosa, pues
el dolor y el cansancio volvían a consumirlo, lo vio… ¡Si
seguía así lo mataría!, era obvio que no le
preocupaba Slade, ¡era a Bruce a quien quería salvar!,
se convertiría en un asesino si no paraba…en lo que más
odiaba.
-¡¡¡BRUCE…NO!!!
Al escuchar la voz
de su amado niño Batman se detuvo; de pronto había
vuelto en si, con la respiración agitada dejó a Slade
en el piso.
El fuego de las explosiones con las que derribó
la puerta del hàngar alcanzó la nave de Slade
provocando una tercera explosión y un incendio mayor. Robin
por el impacto cayó al piso y perdió el sentido, Batman
al verlo corrió alarmado hacia donde estaba el muchacho y lo
cubrió con su capa para protegerlo, tomándolo en sus
brazos atravesó las llamas y salió del lugar, el avión
de éste ya se había acercado por la señal del
control remoto.
El lugar explotó. Batman lo miraba desde
una distancia prudente a bordo de su aeronave; Robin yacía en
su regazo.
Era hora de volver a casa.
En la torre "T",
Raven, Chico bestia y la ya descongelada Starfire volvían al
salón principal donde Cyborg llevaba a cabo sus
indagaciones.
-¡No puede ser!-Exclamó el muchacho
desde el computador.
-¿Qué pasa?
-¿Tienes
alguna pista?-Cuestionó esperanzada Raven.
-El arma-Dijo
Cyborg-Con la que iban a atacar a Batman; es una versión
portátil de la misma que usaron contra nosotros…
-¿Y?-Siguió
Raven malhumorada-Eso no dice nada, solo nos demuestra lo vil que es
Robin y lo bajo que ha caído.
-¡¿Quieres
callarte de una vez?!-Estalló el otro-¡No es nada de
eso! Ésta no es un arma común; dispara un plasma que
contiene esto-Pulsó un botón y se proyectó en el
monitor un video tomado desde microscopio. Era un torrente sanguíneo,
pero tenía unas cosas pequeñas, redondas y metálicas
adheridas a las células.
-¿Qué es
eso?-Preguntó Starfire.
-Una especie de sondas nano
tecnológicas-Respondió Cyborg-Son introducidas por
medio del plasma en el cuerpo del objetivo. Tienen un dispositivo que
les permite recibir señales externas de radio, son controladas
a distancia; se pegan a las células de la sangre y si Slade lo
desea puede accionarlas provocando que estallen…
-…a menos que
Robin haga lo que le ordene-Completó Bestita.
-¿Eso
quiere decir…?-Susurró Starfire.
-Que Robin no nos ha
traicionado-Musitó Raven sintiendo plomo en el
estomago.
Bueno, espero que les haya gustado el rescate,
en lo personal siento que le falto, ¡en fin!
Por favor
déjenme comentarios al respecto, me gustaría saber su
opinión.
¡¡TEEN TITANS FOREVER!!
