La guerra de los 1000 años

15- Pelea

Kenta asomó la cabeza. Del otro lado había unos 30 hombres aproximadamente, charlando y riéndose, pero evidentemente alerta. Se volvió a sus 'tropas'.

Ken, con el nunchaku y la espada. Se lo veía bien y era un excelente luchador. Osamu, también con su espada. Él solo podía levantarse a los 30 hombres, si así lo deseaba. Yamato, el príncipe. Su espada era maravillosa, y Kenta sabía que bien valía a su dueño. Yamato era alguien a quien él no querría tener de enemigo... Seiya, con Kusanagi. Esa era la primera línea, y a no ser que los soldados fueran demasiado fuertes, difícilmente saldrían con vida.

La segunda fila la ocupaban Iori con su lanza y el hombre misterioso con su colección de dagas y armas escondidas. Kenta sabía que a Iori no se le escapaba nadie, pero esperaba que aunque sea uno zafara del hombre gigante.

En la tercera fila, Takeru con su hombro lastimado, su anillo y su espada. Era buen luchador, no había duda, pero estaba lastimado, su espada era buena, aunque no la gran cosa, y Kenta dudaba que tuviera fuerzas para ocupar su anillo. Iba a mantenerse cerca de él, lo último que necesitaba eran muertes innecesarias. Trataría de adelantarse y sacarle todos los enemigos (eso era, por supuesto, si alguno sobrevivía...). Personalmente hubiera elegido otro lugar en la formación, pero eran un grupo y las decisiones no dependían de él nada más. Pelearía con honor en su tercer lugar.

Y en la retaguardia, Hirokazu y Hikari con los arcos. Una mujer. Confiaba ciegamente en Hirokazu, pero en ella... esperaba que tuviera buena puntería...

- Están todos listos- preguntó Seiya.

Y se largaron al ataque.

Taichi observó como bebía agua. Era hermosa, los rumores eran ciertos. "Hermosa, fuerte y decidida... un poquito terca, pero dulce y comprensiva. Podrás con ella?". Así se la habían descrito y estaba descubriendo que tenían razón. Al menos en la primera parte, por que dulce y comprensiva no parecía, aunque suponía era por que no le tenía confianza. El problema era que poco a poco iba cayendo ante sus encantos, y no se suponía que se enamorara... las ordenes eran claras... y ella era tan hermosa... bueno, nadie le había dicho que no pudiera hacer lo que quisiera, no? O sea, la misión la iba a cumplir, y de paso...

- Voy a mojarme un rato. Prendé fuego.

'Voy a mojarme un rato'. Esa era su oportunidad, la tenía servida... no había nadie y él tenía más fuerza. Se paró y la siguió lentamente, con mirada lujuriosa. Pero paró a mitad de camino. Todavía no, sería mejor si se ganaba su confianza. Volvió y comenzó a prender un fuego, pero no pudo alejar sus pensamientos de la Diosa que sin duda estaba nadando desnuda, y tuvo una erección. 'Solo por imaginármela... hay, Dios' pensó 'algún día serás mía, de eso no hay duda, preciosa'.

Los habían agarrado por sorpresa. Ken había matado a dos mientras trataban de desenvainar, Yamato y Osamu en pocos segundos habían acabado con 10. Seiya estaba más ocupado en observar las celdas en busca de Daisuke, y peleaba un poco contra los que se le acercaban, aunque sin matarlos, solo lastimándolos. Iori y el hombre habían salido al ver que escondidos por las sombras había unos 10, eso los convertía en cuarenta y era peligroso para cuatro. Como había predicho Kenta, Iori no dejaba escapar a ninguno, uno tras otro iban cayendo ensartados por su lanza. Pero el otro hombre tampoco dejó escapar a ninguno, hasta que Iori enganchó su lanza en el pecho de uno y no pudo sacarla más, aproximándosele tres encima. El gigante se lanzó y de un golpe asesinó a dos, a uno le ensartó una daga en el pecho y al otro simplemente le pegó, haciendo que su cabeza golpeara contra la pared y cayera sin conocimiento. Pero aún quedaba uno. Iori lo vio abalanzarse sobre él. Estaba desarmado y el otro hombre estaba haciendo que uno golpeara contra la pared. Pero no iba a dejarse caer. Cerró los ojos, y antes de pensar en que hacer, una flecha daba justo en el corazón del hombre y lo hacía caer.

Kenta miró para atrás y vio a Hikari bajando el arco. Puntería perfecta. Ya los habían descubierto, estaban jugados, así que se largaron al ataque. Rápidamente empezó a notarse quienes llevaban la ventaja, y no tardaron en confiarse. Primer error.

Dos soldados se dirigieron a los arqueros, que desde una distancia prudencial estaban haciendo caer a muchos. Para cuando Kenta lo notó, Hikari ya estaba apoyada contra la pared tratando inútilmente de que su daga lastimara al soldado que, con una espada, se le tiraba encima. Hirokazu estaba tomando distancia para poder pegarle al otro y parecía ir con suerte, pero no así Hikari. Sin pensarlo demasiado dejó a su contrincante y corrió hacia ella. Estaba lejos y sangraba de una pierna, pero igual lanzó un ataque con su látigo rezando por pegarle. Y falló. Vio como la espada se dirigía a los pulmones de la castaña, ella se corría para un costado pero la sangre comenzaba a caer. No supo como, pero en un momento Osamu estaba matando y rematando al soldado. Hikari se dio vuelta y lanzó su flecha contra un soldado que, bastante lejos, trataba de asestar un golpe a Yamato, aunque estaba muy malherido. Hirokazu ya estaba disparando y Hikari no parecía estar muy lastimada, pero Kenta notó que Osamu se quedaba cerca de ella.

Con toda esta observación, olvidó protegerse a sí mismo y al pequeño rubio, y alguien lo atacó por la espalda. Sintió como una espada comenzaba a clavarse en su carne. Sintió el dolor y pensó que iba a desmayarse, pero de repente ya no sentía el frío de la espada, sino frío en todo el cuerpo. Escuchó un extraño sonido, parecía viento. Giró la cabeza y vio hielo. Asombrado, reparó en que Takeru había usado su magia para salvarlo, cuando se suponía sería al revez. Pero como intuía, el príncipe no tenía demasiada fuerza y cayó, se sostuvo con su espada. Tenía que salvarlo, pero la espalda le dolía tanto... sentía el chorro de sangre que caía, y veía el suelo manchado. En otro lado, Hikari sangraba por la panza, pero seguía disparando. 'Es una mujer' pensó 'yo también puedo'. Y corrió a ayudar a Tk.

Seiya seguía buscando en las celdas, pero se le hacía difícil, casi imposible, con todos esos soldados tratando de atacarlo. Y a pesar de que atacaban y atacaban, mataban y mataban, parecía que nunca se acababan. Lo peor era que no había tantas celdas, era un camino cerrado y solo tenía que moverse y mirar, no serían más de 10, pero con tantos soldados...! Encima, la luz era casi nula y en las celdas había demasiadas personas, muchas, y con el amontonamiento era difícil ver. Osamu peleaba cerca de Hikari, Iori con el gigante, Kenta y Takeru trataban de ayudar al otro a sobrevivir y Ken y Yamato peleaban espalda con espalda. Solo Hirokazu estaba solo, tal vez si llegara hasta él... pero estaba demasiado lejos.

Se apoyó contra la pared y esperó que se acercaran a atacarlo, mientras pensaba en que hacer. La situación parecía controlada, pero Hikari, Kenta, Takeru y Ken estaban lastimados, sobre todo Kenta y Takeru. Yamato y Ken peleaban sonriendo, como si estuvieran caminando por un parque. Se estaban confiando. Un soldado pasó corriendo a su lado y le asestó la espada en los pulmones, ya que estaba, no quería que nadie escapara. Lo vio en el piso, debatiéndose por vivir, pero la sangre era mucha y sus fuerzas escasas. Lo pateó y giró, a tiempo para escapar de una muerte segura. Propinó un golpe a ciegas y su contrincante lo esquivó, lanzando otro que lo rozó en el hombro. Seiya sonrió. Los choques de espada continuaron, ninguno parecía ser mejor que el otro, pero su espada era mejor. Un soldado así con otra espada sería alguien a quien tenerle miedo.

El soldado apuntó a sus piernas, pero Seiya llegó a saltar y golpearlo en la cabeza. Trastabilló y se sostuvo con la pared, tomó impulso y lanzó la espada al corazón de Seiya, quien la corrió con la suya, haciendo que perdiera equilibrio y cayera.

- Eras bueno- dijo Seiya, y le pegó en el pecho, pero sin demasiada velocidad. El soldado llegó a rodar y agarrar su espada. Enseguida estaba parado y empujó a Seiya hasta la pared. Él solo sonrió y giró, quedando nuevamente como al principio.

¿Por qué tienen a Nuestra Princesa- preguntó, mientras continuaba peleando.

- Nosotros no la tenemos, ella está con nosotros por que así lo decidió.

- Eso no es posible- corrió la espada y lo arrinconó contra la pared.- Nuestra Princesa nunca nos traicionaría.

- Ella no piensa estar traicionándolos- lo pateó y así pudo salir de su encierro. Estaba muy divertido... -. Más bien piensa que Ustedes la están traicionando a ella.

- No. Nosotros haríamos lo que sea por ella.

- Si? Entonces paren la batalla y déjenla explicarse.

Para la sorpresa de Seiya, el soldado levantó un silbato. Estaba por parar la pelea. Vio como lo acercaba a sus labios, y después tosía sangre. Cayó y tras él estaba Yamato.

¿Estás loco¡Solo lograras que aparezcan más soldados- recién ahí cayó, y se dio cuenta que al soldado no le interesaba Hikari, sino salvar su pellejo. Se odió por haberse confiado tanto, justamente él.

Yamato y Ken se habían instalado frente a él y le paraban a todos sus contrincantes. Esa era su oportunidad. Comenzó a moverse por las celdas, los chicos seguían sirviéndole de escudo. Ya había recorrida cuatro, seis más... pero no tuvo que esperar demasiado. Ahí, en la séptima celda, estaba quien buscaba. Y solo. Pero estaba tirado en el suelo, y no se había despertado por el ruido.

¡Acá est�- gritó, pero solo Yamato y Ken lo escucharon.

¡Sacalo y nos vamos- dijo Ken. Estaba sacando su espada del estomago de alguien. – Ya casi no queda nadie- Era cierto, solo había siete soldados que podían pelear. Se habían agazapado en una esquina, protegiéndose mutuamente.

Seiya golpeó las maderas con su espada, pero no logró nada. Siguió golpeando sin éxito. Trató con la cerradura, pero la celda tenía una serie de candados y cadenas irrompibles, y además eran demasiados. Para cuando terminara ya tendría a toda la caballeriza encima. Trató de mover los bordes, pero estaban incrustados en la pared. Paró a pensar. El resto peleaba con el grupito, aunque se la veían difícil por que se protegían bien. Solo Takeru y Kenta estaban descansando, el primero por obligación de su hermano y el otro por que necesitaba un vendaje urgente, del que se estaba encargando Hikari. Hirokazu había dejado las flechas, ya que sería muy peligroso disparar en una situación así, había mucho riesgo de lastimar a sus compañeros y estaba pelando con una espada de algún soldado. A Kenta no podía molestarlo y Takeru estaba demasiado cansado, solo contaba con Hikari.

Corrió a ella antes de que volviera a la lucha. La llevó aparte y ella entendió. Comenzó a romper las cadenas, hasta que se dio cuenta de que era inservible. Corrió a una de las antorchas y trató de quemar las maderas, pero eran demasiado gruesas y no prendían. Miró a Seiya con desesperación. Daisuke dormía y no sabían si estaba vivo, tal vez nada de lo que hicieran serviría. Pero desde el principio sabían que todo podía no servir para nada, había pocas posibilidades de que el príncipe siguiera vivo. Y ahí lo tenían, no sabrían como estaba hasta que lo tuvieran en sus manos. Había que hacer algo.

- Hielo- dijo Hikari¡Yamato y Takeru abrieron esto con hielo! Necesitamos a Takeru- corrió hacia el pequeño rubio pero Seiya la detuvo.

- No va a tener fuerzas. No podemos obligarlo, por que no va a poder y va a sentirse mal consigo mismo. Tenemos que encontrar otra solución.- Hikari asintió.

Recordó que Sora podía ocupar sus poderes sin necesidad del anillo, era una lástima que ella no pudiera hacerlos surgir de su interior... no podía?... los reinos estaban compuestos por personas que podían dominar distintos elementos, todos los habitantes del reino del trueno podían manejar la electricidad, siempre que alguien creara esta. O sea, si caía un rayo, cualquiera podía ocuparlo. Solo los miembros de la realeza podían hacerlo surgir de su interior, por medio de un anillo... pero Sora... si, ella también iba a poder.

Cerró los ojos y se concentró. Recordó la fuerza que desprendían sus ataques, el poder de la electricidad. Buscó esa fuerza en su interior, en su sangre, en su piel, en todos lados. Y all�, lejos y escondida, pudo sentirla. Se concentró en ese punto, en hacerla salir. Olvidó donde estaba, que hacía y por que. Solo pensó en esa fuerza que sentía recorrer su cuerpo, subir por sus venas y llegar a sus dedos. Y se sintió preparada. Levantó las manos y apuntó, hizo salir toda su fuerza.

Y no pasó nada.

Abrió los ojos asombrada, delante de ella seguía todo intacto. Maldijo su interior y decidió que Sora era especial y por eso solo ella podía ocupar sus poderes de esa manera. Sintió una mano en su hombro y acto seguido vio como la celda se llenaba de hielo. Giró la cabeza y Takeru le sonrió.

- Estás bien- y cayó al suelo, pero sin desmayarse- Abrán la celda rápido y nos vamos, tenés que sernos de guía. Y rápido, por que Iori y Ken ya no... – y se calló. Hikari sonrió y apoyó su cabeza en sus piernas, mientras Seiya abría la celda y sacaba el cuerpo. Se levantó y trató de levantar a Takeru con ella, pero era demasiado pesado. Tironeó y tampoco logró nada. Definitivamente, ese día tenía que ser difícil.

- Hikari, vamos- gritó Yamato, levantando a su hermano. Hirokazu y el hombre acababan de matar a los últimos soldados. Hikari sintió una mano en su cintura y acto seguido era levantaba del suelo. Osamu la llevaba.

- Osamu, dejame! Alguien tiene que encargarse de Kenta!

- No te preocupes, mi hermano y Hirokazu lo traen. Tenés que guiarnos- se situaron al frente de la comitiva y comenzaron a correr. No había soldados, pero escuchaban gritos y sabían que en algún momento llegarían más. Cuando estuvieron fuera de peligro Osamu la soltó y pudieron aumentar la velocidad.

Estaba cansada y le dolían los pies, no quería seguir corriendo. Quería descansar al menos treinta segundos, pero tenía que guiar a los demás. Miró para atrás. Hirokazu llevaba a Kenta, Yamato a Takeru y Seiya a Daisuke. El resto estaba medio lastimado, nadie en perfecto estado. Ella tal vez era quien mejor estaba, pero la frustración por no haber podido hacer surgir sus poderes la acompañaba y no la dejaba en paz. No era justo! Pero si el mundo fuera justo...

Dobló en una esquina y ahí, frente a ella, la vio. Miyako.

- Yolei- gritó. Ella giró asombrada y vio a la Princesa que corría hacia ella y luego se sintió levantada del suelo. Osamu.

No hubo tiempo de hablar, por que enseguida giraron y llegaron al pasadizo. Hikari se tiró encima para abrirlo, pero no llegó. Delante de ella había soldados, muchos. Y detrás también. Estaban atrapados. Yamato, Hirokazu y Seiya apoyaron a sus respectivas cargas junto a Hikari y comenzaron a pelear. En otras palabras, la dejaban de niñera. Pero no iba a permitirlo.

- Yolei, cuídalos- y comenzó a disparar, aunque lamentablemente solo tenía tres flechas. Las hizo valer. Cuando se acabaron, se volvió hacia Miyako.- Esto te parecerá raro, pero todo tiene

- CUIDADO- el gritó la sobresaltó. Giró su cabeza y vio una espada dirigiéndose a su cuello, pero de repente cambió de dirección. Osamu había saltado y había empujado al soldado, haciendo que golpeara su cabeza contra la pared y se rompiera.

- Osamu, atrás tuyo! – para su sorpresa, Osamu no hizo nada. Se quedó ahí, con los ojos blancos.- OSAMU ATRÁS TUYO! – pero Osamu no pareció escucharla. Un soldado le clavó la espada en la espalda. Hikari vio salir la espada del otro lado, la vio a diez centímetros de ella. Osamu cayó y el soldado también. Tenía una flecha en el corazón. Miró a Hirokazu, bajando el arco. Ya no había enemigos y Yamato estaba metiendo a Kenta por el pasadizo.

- Vamos- gritó Ken, y la tiró para abajo.

- Pero Osa...- la puerta se cerró. Lo último que vio fue un pedazo de techo, acto seguido quedó tapado por la puerta. Osamu estaba afuera. Tenía que ayudarlo. Pero no podía. Ya no podía hacer nada. Él la había salvado. Quedó acostada en el suelo, permaneció allí mucho tiempo. Escuchó el grito de Ken, lo sintió golpear la pared, y luego todos hicieron silencio. Miyako estaba tratando de levantarla, pero no le prestó atención. Osamu. Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas, y ya no habló. Solo observó el techo, oscuro. La oscuridad. Lo mismo que vería Osamu de ahí en adelante.

Continuará...

Notas: ...

Maté a Osamu! O sea, me encanta matar personajes, pero me había encariñado! Me hizo llorar un poquito... bueno, esa fue la primera muerte. Algunos tal vez ya se habían dado cuenta de que iba a morir, Osamu ya está muerto en la serie y no me parece ético revivirlo. Y bueno... por lo menos fue para salvar a Hikari y a Miyako, no?

Ya est�, terminó el calabozo. Ya salieron, todos vivos menos Osamu y con Kenta y Takeru muy débiles. No sé si los dejaré vivir, tengo ideas para los dos pero no sé... ya maté uno, así que por el momento me conformo. Por el momento. Y hay tres personajes más: Miyako, Daisuke y el hombre ese, que tdv no sé quien es (en serio... ya sé, patético...).

Se entendieron las escenas de pelea? O sea, entendieron el capítulo en general? Contéstenme eso, por que yo lo entiendo pero x q yo lo escribí, tengo las imágenes en mi cabeza... contéstenme eso por favor.

Gracias por los reviews! En este capítulo no contesto por que ayer terminé el otro y todavía no lo subí.

Ag

21/12/04

Nota Agregada: Hoy es 25/12 (Feliz Navidad para todos!) y mañana estoy saliendo para Bs. As., así q x unos días no voy a poder terminar el otro capítulo, pero si les hace sentir mejor, voy por la mitad. Cuando vuelva (dentro de 3 o 4 días) termino el otro.