7.- ¿Le importará?

Hermione caminaba rápidamente por los pasillos, su corazón palpitaba cerca de su boca como queriendo salir de ella a toda presión, y una sonrisa no se borraba de su rostro. Sus ojos brillaban, brillaban como nunca… de felicidad, alegría… quizás después de todo él si sentía algo por ella, quizás no era todo tan malo y sus sentimientos tenían un por qué, una razón.

Aún podía sentir su aroma, sintió cómo su estómago dio un brinco y de nuevo el color subió a su rostro.

Ya estaba oscureciendo, mejor se dirigía a la torre rápidamente o Harry y Ron se preguntarían por ella y no quería dar explicaciones y mucho menos mentir.

Al llegar a la sala común no encontró a ninguno de sus amigos, muchas de la miradas del lugar se posaron en ella, quizás era por el hecho que en mucho tiempo no había sonreído con aquella intensidad.

Subió los escalones de dos en dos, sin importar los rumores que se levantaban en la sala. En poco tiempo ya había llegado a su cuarto. Se lanzó en su cama con una sonrisa idiota en el rostro y un suspiro salió de sus labios.

- Dicen que cada suspiro es un beso no dado – su corazón dio un brinco cuando escuchó una voz a su derecha. Volteó rápidamente para encontrarse con un par de ojos negros.

- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaa! – Hermione dejó escapar un grito mientras de levantaba de un golpe. Unas risas se escucharon en el cuarto. Hermione les miró con el ceño fruncido.

- No me parece gracioso –dijo mordazmente –casi me matas de un susto Parvati.

- Andas muy sensible últimamente – le reclamó la morena, Hermione entornó los ojos echándose en la cama de nuevo.

- No es cierto – se defendió – es sólo que he estado preocupada por los ÉXTASIS…

Una rubia también se acercó a la cama y se sentó en ella.

- Crees que nacimos ayer, pero conocemos los síntomas… estás enamorada – Hermione sintió que el ritmo cardiaco iba disminuyendo y su rostro se tornaba un poco pálido, ¿ellas lo habrían notado?

- No sé de qué me hablas, Lavender – dijo Hermione tratando parecer tranquila. Lo hizo bien, las chicas se miraron entre si.

- Pero Hermione, cuéntanos, ¿quién es? Tal vez Ron, tal vez Harry… tal vez…

- Ya párale Lavender – reclamó la chica de cabello enmarañado – les he dicho no sé cuántas veces que no me gusta nadie, ¡NADIE!

- Bueno – dijo Parvati resignada – pero esa cara que tenías al entrar decía lo contrario.

Hermione lanzó un bufido y se dio la media vuelta dándoles la espalda a las chicas, que susurraron unas cosas y salieron de la habitación.

Hermione se aseguró de que ya no estaban en el cuarto y sonrió de nuevo. Se levantó de la cama ágilmente y comenzó a dar pequeños brinquitos en el lugar mientras sonreía abiertamente. Paró de repente, parecía una cría, dando saltos en la cama por algo que no había sucedido... se puso seria por unos momentos antes de soltar una risita.

No había sucedido nada, era verdad, pero había estado apunto de suceder, y ella, Hermione Granger, no había hecho nada... él sólo había sujetado su mano y se había acercado a ella peligrosamente, ella incluso trató de evitarlo.

Ahora se sentía realmente idiota, ¿había estado apunto de rechazarlo? ¡¿En qué cabeza cabía eso! Bueno lo importante era que no lo había hecho... "Es tu profesor" dijo una vocecita en su conciencia.

- No me importa – se dijo a si misma - no me importa que sea mayor, no me importa lo que digan los demás... no me importa.

- "¿Y a él?"- la vocecita sonó de nuevo.

- ¿Le importará? - sonó preocupada - creo que me preocupo demasiado, sólo dejaré que pase, veremos cómo reacciona mañana al verme en clases.

Soltó un suspiro alegre y corrió al baño, antes de dormir se daría una buena ducha, quería canalizar las cosas buenas de las malas.