Adrien acostumbraba a realizar todas las actividades extra que su padre le ordenaba. Después de un tiempo hasta ahora se había acostumbrado, antes veía todo como una obligación, pero ahora no.

Ahora disfrutaba del esgrima, lo veía como un deporte divertido, útil para estar en forma y también algo que lo ayudaría a pelear mejor como Chat Noir.

El Chino lo veía como un idioma difícil, pero que podría resultar útil en algún momento, como cuando ayudó a Marinette con su tío.

Y las sesiones fotográficas ya no parecían ser tan aburridas. Ahora él comenzaba a ver la vida con otros ojos, y eso lo hacia sentir mejor, más alegre. Ya no se sentía tan solo y abrumado en una enorme y vacía mansión. Ahora tenía amigos con quienes pasar el rato y hablar de cualquier cosa, aunque fuesen tonterías.

Algo genial que había sucedido fue que Luka se unió al taller de esgrima, así que ahora practicaban juntos y pasaban mucho tiempo juntos. Después del taller se juntaban en ocasiones, normalmente en la casa del mayor.

—Tienes que atacar con más confianza, Luka. Si tienes miedo jamás podrás obtener un punto —le aconsejaba Adrien.

—Tú tampoco me has atacado del todo brusco —comentó Luka —. Quizás si me atacas como realmente es éste deporte, podría intentar ser más salvaje.

Adrien suspiró. ¿En serio le estaba pidiendo que lo ataque más fuerte? ¿acaso no comprendía que el esgrima no se trataba de ser el más fuerte?

—Observa esto e intenta defenderte, quizás podrías obtener un punto.

Ambos se pusieron en posición de ataque. Adrien daba los ataques (aunque no con todos los movimientos que ya conocía, debía ser gentil con él) y Luka esquivaba o atacaba según lo veía necesario.

Hasta que como era de suponer, Adrien obtuvo el punto.

—Te dije que te comportas como alguien demasiado asustado. Esta bien que esquives los ataques, pero también debes defenderte para obtener un punto —le aconsejó Adrien —. No de un modo brusco, porque el esgrima no se trata de quién es el más fuerte. Mira esto.

Adrien le dio una demostración de ataques, Luka solo observó todo con completa admiración. Adrien era muy bueno, incluso sin la necesidad de atacar.

—Es demasiado gentil de tú parte que ayudes a tus enemigos.

Adrien rió.

—¿Enemigos? Esto es como un juego, jamás vería a alguien como un enemigo.

—¿En serio? —Luka soltó su florete y se sacó la máscara de protección para ver fijamente a su amigo —. ¿Y qué hay de Hawk Moth y sus villanos? ¿a ellos tampoco los ves como enemigos?

Adrien tuvo que dar un salto, porque esa pregunta lo dejó perplejo. Era un poco extraño que un civil preguntara por el villano. Claro que los civiles sentían curiosidad, pero pocos eran capaces de preguntar.

—No conozco sus propósitos para causar tanto daño. Quizás tiene buenos motivos, pero usa los métodos equivocados —respondió Adrien.

—¿Y no sientes coraje contra él? Yo recuerdo que cuando convirtió a mi madre en villana, sentí una gran impotencia y miedo, porque no sabía qué podría suceder.

—Nunca me ha hecho algo que me dé motivos para odiarlo. Los villanos —se sentía raro no usar la palabra akumatizados, pero no podía decirla así como así, no todos los Parisinos la conocían —, solo son personas que han tenido un mal día, a cualquiera le puede pasar.

Luka solo lo observó por unos momentos y finamente le dijo:

—Si que eres gentil, Adrien Agreste. No todos piensan como tú, no todos buscan el lado bueno de las cosas malas.

Y después se fue, aún sonriente.