Capitulo 7: Elección caprichosa

Se negaba a pensar que estaba sintiendo celos por ver a Hijirikawa junto a la chica que había elegido como su principal objetivo, antes de abandonar aquella academia. ¿Pero en qué momento se le había adelantado aquel estirado? ¿Por qué estaban hablando tan tranquilamente a orillas del lago? Parecía que estaban en medio de una cita, incluso la canasta que ella había llevado a esa reunión, estaba dando señales de que algo estaba pasando entre ellos.

—Así es como es, Hijirikawa—murmuro para sí mismo

No quiso ver más, simplemente dio media vuelta y se fue de regreso a su habitación.

Debía hacer algo o más bien, tenía que hacer algo para poder acercarse más a aquella chica que llamo su atención desde el primer día en que la vio. Necesitaba conseguir lo que buscaba de ella y realmente le irritaba el saber que su rival estaba mucho más cerca de Oyuky, que el mismo. El, quien había declarado para sí mismo, de que haría suya a aquella hermosa chica antes de que cualquiera se fijara en ella.

Si, puede que se viera como una especie de obsesión o un capricho, pero nada de esto pasaría por su mente, si no fuera porque le divertía la falsa actitud que ponía Oyuky, cada vez que él se le acercaba. Le gustaba ese juego de la chica difícil y al conocer que la jugadora era semejante belleza, le animaba a meterse más en aquel juego que iba a ganar. Lo quisiera o no, él sabía que esa hermosa chica terminaría rindiéndose ante sus encantos, no había nada más.

—Minami Oyuky—dijo el nombre de la chica—no falta mucho, my lady


Había comenzado una nueva semana en la academia Saotome y Oyuky se encontraba caminando por los jardines de la escuela, vistiendo el uniforme al que solo le faltaba el moño en el cuello y en vez de tener el cabello atado en un rodete como era usual, hoy lo llevaba atado en una coleta, dejando ver que su cabello era bastante largo. Como era la hora del almuerzo, ella decidió elegir el jardín de la escuela como un lugar tranquilo para poder comer su bolsa de papas fritas que había comprado en el supermercado de la escuela, e intentaba elegir un lugar donde sentarse sobre el mantel azul que había traído consigo para no mancharse la falda al sentarse sobre el verde césped del jardín.

En su camino fue que encontró a Otoya, Natsuki y Masato practicando su baile en los jardines de la escuela. La música estaba a un volumen alto, pero no como para que molestaran a los demás estudiantes que almorzaban afuera o caminaban tras la comida. Así que ella termino por extender su mantel al lado del reproductor de música y se sentó para observar a la competencia.

—Hum...no bailan mal...—murmuro entrecerrando los ojos

La pista de música por fin dejo de sonar y los tres se detuvieron a recuperar el aliento.

— ¿Qué les parecen los pasos? —pregunto Natsuki a sus compañeros, ya que el logro hacer la coreografía que practicaban

—El examen es la próxima semana—hablo Otoya mientras se estiraba—espero podamos pasar

—Estoy seguro que lo haremos—dijo Natsuki con ánimos

—No, aún tenemos mucho camino por recorrer—Masato decidió cortar los ánimos de sus compañeros con eso—tu ritmo va más acelerado que el del compás—miro a Otoya—te falta mucho para perfeccionarse. Lo mismo contigo, Shinomiya—le dijo al más alto

—Bueno es…—murmuro Otoya

—Tendremos más cuidado con el tiempo—se disculpó Natsuki

—Si—asintió Otoya

—Hijirikawa, tómatelo con calma—termino por hablar Oyuky, al escucharlos—ellos son del tipo de persona que no trabajan bien a presión—intento abrir la bolsa de frituras, pero esta no cedía

— ¡Oyuky! ¿Cuándo llegaste? —le pregunto Otoya mientras se acercaba a ella con una brillante sonrisa

—Mientras estaban discutiendo sobre que faltaba perfeccionar el baile—contesto y siguió peleando con la bolsa—estúpido plástico no degradable

—No lo dije por eso—dijo el pelirrojo, sintiendo una gota de sudor bajar por su nuca al verla pelear con la bolsa de papas

—Estuviste fuera por toda una semana, Minami—hablo Masato, quien había sido el último en verla antes de que se fuera— ¿Qué fue lo que sucedió?

—…—dejo la bolsa de frituras y negó con la cabeza—lo siento, pero no hablo de mi vida personal o mis razones por haber faltado

—Pero…—decía Natsuki

—Nos preocupamos al no verte o saber nada de ti—le dijo Otoya—y me di cuenta de que no tengo tu numero

—Yo tampoco lo tengo—señalo el rubio

— ¿Y para que quieren mi número? —les pregunto cruzada de brazos

—Pues para poder llamarte o enviarte mensajes…

—Ittoki, no necesito me expliques el funcionamiento básico de un teléfono celular

—…—el chico le miro con expresión neutral— ¿de nuevo estás bromeando conmigo?

—No puedo evitarlo, eres tan lindo cuando te confundes—le dijo imitando un tono dulce e inocente

Pero como siempre, Otoya mal interpreto la broma y se sonrojo al escucharla hablar con aquel tono tan adorable, sin darse cuenta de que Natsuki también se quedó enamorado del tono que ella uso para hablar.

Se escucho un gran escándalo que venía desde la otra punta del jardín, en un pasillo externo del edificio. Los cuatro pudieron ver que había un grupo de chicas que rodeaba a alguien y para suerte de Oyuky, eso distrajo a los chicos de las posibles nuevas preguntas que surgieran por su ausencia de una semana.

—De verdad Ren, por eso eres una celebridad

—Hay no—murmuro Oyuky al escuchar ese nombre

Ahora que el grupo de chicas estaba más cerca, pudieron ver que quien estaba siendo rodeado, era nada más, ni nada menos que Jinguji Ren, el cual estaba sosteniendo una rosa en sus manos y hablaba con sus fanáticas.

—Es la rosa más hermosa que he traído de todo el jardín de rosas—hablo el chico—verán, creo que se la daré a alguien como un presente—una sonrisa se dibujó en su rostro al escuchar como sus fanáticas se volvían locas al pensar que alguna de ellas era la afortunada receptora de la rosa. Era una lástima que, en realidad, esa rosa le pertenecía a alguien mas

— ¡Por favor, démela a mí!

— ¡Dámela a mí, Ren-sama!

—Lo hare, si con eso te tengo a mis pies…—dijo y consiguió gritos de emoción por parte de varias de sus admiradoras

— ¿Qué fue eso? —pregunto Oyuky, incrédula al escuchar lo que él decía—Realmente es increíble la absurda cantidad de chicas que le están rodeando…que play boy—negó antes de continuar en su pérdida batalla contra la bolsa de papas

—Solo él habría salido con una frase como esa—murmuro Otoya antes de ver a Oyuky con la bolsa de papas—¿no quieres que la abra por ti?

—No, déjalo así—no iba a dejar que una simple bolsa la hiciera ver como una debilucha

—Jinguji Ren—dijo Natsuki con normalidad—la diosa del amor debe de haberlo bendecido

—Tonterías—dijo Masato, quien le dio la espalda a la escena—vamos de nuevo a practicar. Minami ¿podrías…? —señalo el reproductor que estaba a su lado

—Ya que, no tengo nada mejor que hacer—dijo soltando la bolsa y agachándose frente al aparato— ¿la pongo de principio o…?

—No, desde el tercer verso si puedes—le dijo arrodillándose a su lado y mirando el reproductor—desde aquí, quiero aprovechar adecuadamente esta oportunidad para repasar los pasos

Ren se había detenido para buscar a alguien, aun con la rosa en sus manos y siendo rodeado de sus fanáticas, seguía buscando a cierta chica que había estado escapándosele desde que regreso ese día a las clases. No se esperó encontrarla justamente al lado de su rival, ambos hablando tranquilamente mientras parecían ocupados colocando una pista de música en un reproductor de la escuela. Y de nuevo, el verlos juntos hizo que esa horrible sensación se hiciera presente, logrando que una fina línea de arruga se formará en su frente.

—Al final, tuviste que ponerla tú—hablo Oyuky mientras se volvía a sentar en el mantel—no puedo creer que no conozca este modelo de reproductor…a veces odio la tecnología…—refunfuño

—Oye—llamo alguien que se estaba acercando al grupo— ¿Desde cuándo eres tan cercano a Hijirikawa, my lady? —pregunto Ren mientras ignoraba a Masato, el cual estaba dándole una mirada de odio. Se arrodillo frente a Oyuky—Lady, desde el día en que nos conocimos, el destino nos unió

— ¿Destino?—murmuro mientras veía mal a Ren—acoso tal vez sea una mejor palabra

—Preferiría tenerte más cerca—le dijo mientras le entregaba la rosa e ignoraba los gritos de celos de sus fanáticas—he estado buscando a alguien con quien sentir la brisa del mar

Oyuky se quedó muda, observando la rosa que él le estaba entregando y luego se puso de pie, tomando del suelo el mantel azul, y la bolsa de frituras que aún no había abierto. Sacudió un poco su falda que se arrugo y luego miro a Ren, quien seguía arrodillo con una expresión confusa, al igual que todos los que estaban observando la escena.

—No me gustan las rosas de colores y tampoco me gustan las palabras cursis u empalagosas que son una maldita farsa. Odio este tipo de cosas, por lo tanto, debería odiarte a ti también. ¿No crees Jinguji? Oh, espera…si te odio—dicho esto, comenzó a caminar para alejarse de Ren, escuchando los gritos indignados de las fanáticas del chico

—Ja—Masato no evito reírse de Ren, el cual se había quedado sin palabras por su rechazo—al parecer sabe que solo eres un mentiroso y mujeriego

—Es terrible lo que dices de mi—dijo mirándolo dolido—aunque no lo puedo negar—volvió a sonreír para disgusto de Masato—ella es muy interesante—agrego

—No te atrevas—murmuro con odio

—Recuerda lo que dijeron los profesores, Hijirikawa. Tenemos prohibido enamorarnos—dijo con media sonrisa que hizo enfurecer más al chico

Oyuky se estaba alejando del jardín cuando Syo paso rápidamente a su lado, miro por sobre su hombro para ver que había ido a hablar con Ren de alguna cosa y después, Hyuga paso a su lado en la dirección donde se encontraban los chicos reunidos.

— ¡Jinguji Ren!—grito para su sorpresa

—Está furioso con el play boy—se dijo mientras se alejaba


Luego de las clases, Oyuky había decidido que comería algo rápido en la cafetería antes de regresar a su dormitorio. Estaba muriendo de hambre, tras no haber podido abrir la bendita bolsa de papas fritas que había comprado, la cual ahora estaba tirada en algún cesto de la basura. Así que termino comprando pastel de matcha, algunas galletas de vainilla y una taza de té.

—Se ve delicioso—se dijo mientras se sentaba en una de las mesas de la cafetería

—Oyuky, ¡esto es terrible! —Otoya apareció en la mesa y se sentó a su lado con una bandeja que contenía un panecillo dulce y algo de café

—"Adiós a la paz" —pensó mientras tomaba un poco de té y observaba a Natsuki y Syo sentarse frente a ella

—Hey Minami, ¿sabías que había una tarea de letras que entregar? —le pregunto Syo, antes de abrir una botella de leche

—Si ¿Por qué preguntas? —ya sabía a donde quería llegar preguntándole eso, pero se hizo la desentendida a propósito

—Faltaste por toda y creí que no lo sabrías. Hyuga-sensei no lo dijo en todo el día, pero...

—Si lo sabía y ya la entregué con un justificante por mis faltas—respondió antes de comer un bocado de su pastel

— ¿Qué fue lo que te paso? —pregunto por fin

Mientras Syo insistía en preguntar qué había pasado para que faltara toda una semana, Natsuki saco una pequeña canasta llena de galletitas y tomo una que tenía la forma de un gato negro.

— ¿Dónde las conseguiste?—pregunto Oyuky para cambiar de tema

— ¡Yo las hice!—dijo con orgullo

— ¡Lo sabía!—dijo Syo, poniéndose en modo defensivo y formando una cruz con los dedos— ¡atrás, atrás Satanás! ¡Aleja tus galletas del mal!

—Syo-chan—dijo Natsuki con un aura de determinación—la comida hecha en casa es la mejor de todas

— ¡No puedo confiar en nada de lo que tú hagas!—Syo hablo mientras colocaba su silla como un escudo— ¡vas a matar a alguien con eso, idiota!

— ¿Quieres probar una? —pregunto a Oyuky

—No, gracias…—se negaba a probar algo que el chico había hecho

—Entonces, Syo-chan, tu pruébalas conmigo

— ¡No! —grito con espanto

—Oye Oyuky, ¿te enteraste lo que paso con Ren? —le pregunto Otoya

—No, pero supongo que me contaras

Mientras Natsuki intentaba envenenar a Syo con las galletas que había cocinado, Otoya le conto a Oyuky que Hyuga-sensei le había dado un ultimátum a Ren, sobre que, si no entregaba al día siguiente su tarea, sería expulsado de la escuela.

— ¿Es enserio? —pregunto mientras terminaba de comer su pastel

—Bueno, es un profesor, supongo que puede hacerlo—le dijo Otoya

—Es su culpa por ser tan holgazán—dijo sin interés y cruzándose de brazos

—Aunque hace unos días que no asiste a clase—hablo Syo, uniéndose a la conversación tras vencer a Natsuki con sus galletas

—Lo que me sorprende—dijo Otoya—es que a pesar de que son amigos de la infancia, Masa y Ren son polos opuestos

— ¿Amigos de la infancia?—pregunto Oyuky levantando una ceja incrédula— ¿Enserio Hijirikawa y Jinguji eran amigos de niños?

—Así es—hablo Natsuki—y además son compañeros de habitación—agrego como dato extra

—Sí, eso lo sé—recordó cuando entro con Otoya en la habitación que los dos chicos compartían—Que irónico, se odian y deben compartir habitación

—Según se—dijo Syo—es gracias a las conexiones de sus padres que ellos se conocen desde niños

Oyuky se quedó pensativa mientras con la mano tanteaba en la canasta de galletas, pensando que eran las que había comprado. Ignoraba que Natsuki había dejado la canasta de galletas hechas por el, justamente al lado de las galletas de vainilla. Tomo una sin verla y antes de que alguien le avisara que no debía comerla, la trago sin masticar mientras seguía escuchando en silencio. Comenzó a sentirse fatal del estómago a solo unos minutos de haberla ingerido, dolía a horrores y luego sintió ardor en la garganta.

—No…no me siento bien—dijo en voz alta

Los tres pudieron observar que su tez se veía ligeramente más pálida que de costumbre y un poco de sudor perlaba su rostro. Ella se puso de pie con una expresión de dolor y con la mano izquierda sobre su boca.

—Parece como si te fueras a morir, Minami—le dijo Syo, algo preocupado por notar como palidecía frente a ellos— ¿Qué te sucede?

—Creo que me cayó mal la comida—dijo levantándose de la mesa—yo…yo creo que…—se tapó la boca de nuevo, ya que sintió algo acido que subía por su garganta—voy a…—y salió corriendo del lugar, empujando a quien se le atravesara en el camino

—¿Pero qué paso? —pregunto Natsuki sin moverse de su asiento

—No me digas que ella...—Syo observo la canasta de galletas de vainilla junto a la de las galletas de animales que Natsuki hizo—oh diablos, creo que se comió una de las galletas que hiciste

—Oh no, ¿Qué pasara ahora? —le pregunto Otoya a Syo

—Lo máximo es que tenga una intoxicación y nada mas

—Creo que deberíamos ir a ver si está bien—murmuro el pelirrojo mientras se ponía de pie


Ella se encontraba corriendo con la fuerte urgencia de llegar a algún baño del lugar, ya que no sabía cuánto más podría contener las fuertes ganas de vomitar lo que le haya causado ese horrible malestar estomacal. Por esa urgencia de encontrar el baño, termino chocándose de frente con alguien y haciendo que esta persona tirara el libro que había estado leyendo. Alzo la mirada para encontrarse con Tokiya, el cual levanto su libro con molestia y luego la observo a ella.

—Tú de nuevo—le dijo con frialdad y noto que la chica se veía enferma— ¿Qué te sucede? —le pregunto cambiando, solo un poco, su tono a uno de preocupación

No pudo hablar o decir algo, simplemente agacho un poco la cabeza y termino vomitando sobre los zapatos del chico. Tokiya soltó una exclamación mezcla de la sorpresa y el asco al ver que sus zapatos estaban manchados, mientras que Oyuky terminaba colocando una mano en la pared para no perder el equilibrio y se limpiaba la boca con la manga de su chaqueta de la escuela.

—¡Tu!—Tokiya ni sabía que decir, aunque millones de insultos le vinieron a la cabeza. Solo balbuceaba cosas mientras sacudía sus zapatos

—Deja de gritar—murmuro al sentir que le dolía la cabeza—no me estoy sintiendo bien—su voz salió demasiado débil

Tokiya la observo tras estar contando hasta cien, porque contar hasta diez no le sirvió de nada en esa situación. Pudo ver que ella no se encontraba bien, con la tez pálida y manteniéndose de pie con ayuda de la pared del pasillo, estaba claro de que se encontraba enferma en aquel momento. Tal vez ella no le agradaba, pero no iba a ser tan cruel como para dejarla sola en ese estado, por lo que deicidio guiarla hasta la enfermería.

—No fue a propósito, que te quede eso claro—dijo cuando lo vio tomarle del brazo—quería llegar al baño

Tokiya no dijo nada al respecto, ya que estaba claro de que en esa situación no había sido premeditada. Simplemente al verla caminar despacio y quejándose sobre qué le dolía el estómago, termino por cargarla en sus brazos para ir más rápido hacia la enfermería.

—¿Qué paso ahora? —fue la pregunta de la enfermera al ver a Tokiya llevando a Oyuky en brazos

—Ella...vomito en el pasillo y dice que le duele el estómago—hablo el chico

—Oh...—la enfermera observo los zapatos de Tokiya—oh... ¿quieres un trapo para limpiar tus zapatos

—Por favor—pidió algo incomodo

—Deja a Minami-san en esa cama y yo iré a buscar algo para que te limpies—dijo abandonando la habitación

Tokiya hizo lo que la enfermera le ordeno, se acercó a una de las camas y cuidadosamente recostó a la chica, quien no se había quejado para nada, sobre ser cargada en brazos hacia el lugar. Oyuky se sentía demasiado mal como para ponerse caprichosa o irritada, simplemente se mantuvo en silencio y se quitó los lentes para descansar su gastada vista, sin notar como el chico se quedaba viéndola fijamente.

—¿Aun estas aquí?—pregunto al sentir que alguien la observaba

—Si—respondió secamente

—No pienses que te agradeceré esto

—Tampoco esperaba que tú me agradecieras algo—le dijo con cierto mal humor

—Gracias—dijo mientras se colocaba la mano sobre los ojos

—¿Disculpa?—pregunto creyendo haber escuchado mal

—Gracias por no esperar que te agradeciera tu ayuda—hablo torciendo la boca en una sonrisa

—Parece que aun enferma, tu humor no cambia para nada—hablo sintiendo que le palpitaba una vena de la frente—recuérdame que no te ayude la próxima vez que te enfermes y te descompongas en la escuela

—Como tú quieras, Ichinose. De todas formas, no creo que pase una segunda vez—dijo mientras se acostaba de lado—dios, mi estomago duele mucho

—¿Algo que comiste en el desayuno te hizo daño? —le pregunto mientras la observaba

—No desayune

—¿Algo que comiste en el almuerzo?

—No almorcé

—¿Siquiera has comido algo en el día? —pregunto alzando ambas cejas

—Pues hace un rato estaba comiendo un poco de pastel matcha, tome té y unas galletas...—se quedó muda al recordar un pequeño detalle y suspiro—Shinomiya me las pagara

—¿Que sucede?

—Toma un consejo de tu rival y nunca pruebes la comida de Shinomiya de la clase A o terminaras como yo—le dijo con seriedad y apartando la mano de sus ojos para ver al chico

Tokiya solo suspiro con pesadez y observo la mirada verde oliva de la chica. Ese rostro, esos ojos, el color de cabello...parecía ser una maldita broma tener que encontrarse con esa chica tras tanto tiempo y ver que ya no quedaba nada del hermoso brillo con que le había conocido. Sus ojos se veían opacos y llenos de resentimiento.

—¿Que sucedió contigo?—pregunto en voz alta

—¿Que no escuchaste nada de lo que dije? —pregunto sin entender la verdadera razón de la pregunta

—Olvídalo—dijo al saber que perdería su tiempo

—Ichinose-san, traje algo para que te limpies—hablo la enfermera al entrar de nuevo y entregarle un trapo húmedo—muy bien, Minami-san, vamos a ver qué sucede contigo

Tokiya se quedó limpiándose sus zapatos mientras escuchaba a la chica explicarle lo que había pasado e incluso termino enterándose por la chismosa enfermera que, al parecer, ese tal Shinomiya ya había intoxicado a casi toda su clase, incluido su profesor cuando llevo galletas caseras al salón. Al final vio como la enfermera le daba un medicamento para el dolor de estómago y le pedía que se quedara un rato en la enfermería, hasta que se le pasara el dolor.

—Ichinose-san, ¿necesitabas algo más? —le pregunto la enfermera al ver al chico, aun dentro de la habitación

—¿Sabe dónde está en conserje de la escuela? —pregunto mientras lanzaba el trapo a un cesto de basura—el pasillo que lleva a la cafetería quedo sucio por lo que sucedió con ella

—Cielos—la enfermera suspiro agotada—no te preocupes por eso, iré a avisarle yo misma lo que sucedió. Tu mejor vete a tu habitación y no te preocupes por Minami-san, se recuperará

—No me preocupo por ella—dijo Tokiya con tono serio

—No necesito que él se preocupe por mi—hablo Oyuky

—C-claro...—una gotita de sudor resbalo por la frente de la mujer—está bien

—Intenta ya no causar problemas a los demás—dijo el chico antes de salir de la habitación

—¡Yo no me cause esto! ¡Imbécil! —grito mientras se sentaba en la cama

—¡Minami-san! —hablo la enfermera con un tono enojado—silencio. En la otra cama hay un chico con fiebre, así que te pido que guardes silencio

—¡Ichinose empezó! —acuso

—No importa quién empezó. Solo guarda silencio y descansa hasta que regrese—corrió las cortinas para darle intimidad a la chica y se fue de la habitación, cerrando la puerta antes de ir a buscar al conserje de la escuela

—Tch—ella chasqueo la lengua y se acostó de nuevo—el empezó a molestar. Estúpido Ichinose que siempre se aparece en los mismos lugares por los que yo paso. Bien, pues ya que estoy aquí...dormiré un rato—acomodo la almohada y cerró los ojos

No le costó mucho el conciliar el sueño, ya que había pasado una mala noche y necesitaba poder descansar un poco hasta que el malestar del estómago se fuera. No escucho nada más, no dijo nada más y se dejó vencer por el sueño que llevaba con ella, sin saber que se había quedado vulnerable. La cortina que separaba la cama de al lado se movió lentamente y otro estudiante que había estado recostado, escuchando toda la conversación, se acercó hasta la cama donde Oyuky tomaba su siesta.

—Vaya, vaya—susurro Ren mientras se inclinaba hacia adelante con una sonrisa de depredador—pero mira esto, mi suerte está cambiando

El chico se sentó al borde de la cama y coloco ambos brazos a cada lado de la chica que estaba durmiendo. Sin que la sonrisa abandonara su rostro en aquel momento, acercó más su rostro al de la durmiente chica, aspirando el perfume floral que se había colocado e impregnaba la ropa y cabello de Oyuky.

Una mano se apoyó en su cara, empujándolo hacia atrás.

—¿Lady? —pregunto un poco nervioso, pero vio que la chica mantenía los ojos cerrados

—Deja...paz...—balbuceo Oyuky en sueños

Ren abrió los ojos con sorpresa al ver que la chica reacciono aun estando dormida. Una risa divertida se escapó de su boca e intento no despertarla mientras observaba su durmiente rostro. Se dedico a buscar cual era la razón por la que esa chica lo estaba atrayendo como ninguna había logrado, claro, si recordaba a su ex-novia, quien fue otra chica que lo atrajo sin poder entenderlo, ahora tenía a la segunda chica en su vida que pareció encantarlo de alguna forma. Ella era hermosa y no se lo discutiría nadie, aunque su actitud fuera algo molesta e hiciera que muchos se apartaran o le temieran por su carácter, a él solo lo atraían más y más hacia ella.

No era algo raro el ver a una chica que se le resistiera, estaba muy acostumbrado al juego de fingir odio u indiferencia hacia él, para terminar, encontrando que todo fue una farsa para que se interesara en ella y que lo único que buscaba era pasar una noche al lado del famoso Ren Jinguji. Y esta vez, el juego se extendía, llegando a cansarlo por momentos, pero no iba a rendirse u a dejar que ella le ganara. Él sabía que, si admitía que ella le había ganado en el juego de la indiferencia, prácticamente estaría diciendo que había caído enamorado...y el jamás se enamoraría de nuevo.

Se encontraba jugando con uno de los mechones de cabello de Oyuky, cuando escucho que la puerta de la enfermería se abría de nuevo. Creyendo que había vuelto la enfermera, dejo en paz el cabello de la chica y se regresó a su cama, fingiendo que la fiebre aún no había bajado con el medicamento que le había dado la mujer.

—¿Ren? —pregunto una voz familiar para el chico—¿estás aquí?

—¿George? —pregunto mientras se sentaba en la cama

Las cortinas que tapaban su cama se movieron y fueron apartadas por un hombre de cabello grisáceo que llevaba un traje negro y corbata roja.

—¿Qué haces aquí? —le pregunto el chico

—El profesor de tu escuela llamo a la casa—hablo George mientras se sentaba a los pies de la cama—yo atendí el llamado mientras limpiaba el estudio de tu hermano y vine cuando me explico lo que sucede

—Así que ya sabes que me van a expulsar—dijo con una sonrisa torcida

—Ren, ¿Qué hablamos?

—Lo siento, George—movió las sabanas para quitárselas—esto no es contigo, así que no te preocupes, no quedaras en el medio de esto

—Ren, por favor, deja de pelear con tu hermano

—Me pides demasiado, después de todo...solo soy una herramienta para el grupo Jinguji—se calzo los zapatos

—¡No es como piensas, Ren! —George alzo la voz al tiempo en que se ponía de píe

—Silencio. Aquí al lado hay un enfermo—señalo las cortinas—¿Qué te parece si hablamos esto, cuando regrese a casa? —se puso de pie y se disponía a salir del lugar, escapando de una importante conversación

—Por favor, Ren—George lo miro con suplica—escucha lo que te digo. Renge no estaría feliz al ver lo que estás haciendo—vio como el chico se detenía y se giraba observándolo con furia

—¡No nombres a mi madre! ¡No la nombres nunca más!

Ese grito fue lo que despertó a Oyuky, quien algo aturdida, miro hacia todos lados de la habitación, pero solo observaba las cortinas blancas. Se quedo quieta intentando entender que pasaba y pudo reconocer que una de las voces le pertenecía a Ren, el cual seguía hablando con alguien en la habitación. Aunque no entendía por qué el chico estaba justamente en la enfermería.

—Solo vete a casa y no le digas a nadie sobre esto—dijo Ren, quien se escuchaba algo alterado

—Ya no eres un niño, tienes 19 años y tienes que tomar decisiones correctas en tu vida

—Ya basta. Deja de jugar a ser mi padre

—No estoy jugando a ser tu padre ni nada por el estilo. Solo quiero asegurarme de que vas por buen camino, saber que estoy cumpliendo con la promesa que le hice a tu difunta madre

Ella abrió la boca sin emitir sonido, su expresión fue realmente la definición de confusión. Siguió estando en silencio y esperando escuchar alguna otra cosa, pero simplemente se hizo un largo y denso silencio que no auguraba nada bueno. Después de un buen rato fue que se escuchó a alguien suspirar y caminar por la habitación.

—¿Y si mejor dejas de hacer esto? Ella ya no está aquí y mi padre tampoco está vivo...no hay nadie que se fije en si estas cumpliendo esa promesa o no. Ahora vete a casa, George—fue todo lo que dijo Ren antes de escucharse la puerta ser abierta y cerrada

—Ren...—se notaba la voz afligida de aquel hombre

—¿Es usted pariente de Jinguji? —hablo antes de pensar

Una vez más, hablo antes de pensar realmente en lo que se estaba metiendo. Se mordió la lengua con fuerza y se quiso pegar a si misma por haber dado señales de que había escuchado aquella conversación que parecía ser algo privado...aunque si lo pensaba mejor, este tipo de cosas se deberían hablar en privado y no en lugares como una enfermería escolar.

—Señorita... ¿no le parece que está mal escuchar conversaciones ajenas?

—Señor, ¿no le parece que está mal, el ponerse a conversar temas privados en un lugar público? —ella ataco con eso y pudo escuchar que aquel hombre soltaba una risa suave

—Le doy la razón

Oyuky se levantó de la cama, sacando sus lentes de debajo de la almohada y se calzo sus zapatos, luego movió un poco la cortina para ver de quien se trataba la persona que había estado hablando con Ren. Se quedo observando a aquel hombre adulto, quien se había girado para verle y enseguida lo reconoció.

—¡Usted es el chofer del auto que casi me atropella durante el invierno pasado! —acuso con cierta molestia, ya que recordaba que había sido el mismo día del examen de ingreso a la academia cuando sucedió aquello

—Usted es esa señorita—dijo recordando su rostro

—¿Entonces trabaja para la familia Jinguji? —pregunto mientras se aferraba a la cortina

—Exactamente señorita. Me encargo, más que nada, del cuidado de Ren

—El mayordomo de Jinguji—murmuro mientras lo observaba—bueno, ya que estoy de metiche donde no me llaman... ¿porque está aquí?

—Me dijeron que Ren estaba en la enfermería con fiebre, así que vine a verlo—mintió George

—Ya veo—no era tonta, sabía que algo estaba mal en aquella explicación que le dio el hombre, pero no le daba ninguna gana el preguntar que pasaba—entonces...hasta luego—iba a mover la cortina de nuevo

—Espere, señorita—George le hablo de nuevo—por casualidad, ¿usted Minami Oyuky?

—No lo sé... ¿me ve con cara de que mi madre me llamara de forma irónica, "Reina de las nieves"?

—Pienso que es un bello nombre para una jovencita tan hermosa como usted

—...un consejo—dijo tras pensarlo bien—nunca vuelva a decir una cosa así a una joven, o creerán que está intentando cortejarla

—No hay duda, es usted Minami-san—sonrió con cierta diversión—Ren me dijo que su amiga tenía un sentido del humor y una cruda forma de decir la verdad

—¿Amiga de Jinguji? —pregunto con un tic en el ojo derecho

"¿Amiga u amiguita?"—pensó Oyuky con ciertos deseos de estampar la cabeza del play boy contra el suelo

—No...Jinguji no es mi amigo, ni nada por el estilo—dijo la verdad—no sé qué le ha dicho, pero no tenemos ninguna relación más que de compañeros de clases

—Entonces es por lo otro...otro de sus caprichos—suspiro resignándose

—¿Qué? —pregunto al no escucharlo bien, pero decidió no darle importancia—disculpe, necesito volver a descansar. Me intoxique con un alimento y estoy esperando a que los medicamentos hagan efecto

—Lo entiendo, perdón por molestarte, Minami-san—dijo antes de buscar algo en su bolsillo y sacar una tarjeta—Si alguna vez tiene problemas con Ren, por favor llámeme y me hare cargo—se la entregó a la chica—posiblemente él se ponga un poco irritante en los próximos días

—¿Solo estos días? ...es decir...e-está bien—ella la tomo, algo incomoda por la forma tan familiar en que le trataba y leyó el nombre de George en la tarjeta

—Fue un gusto volver a verla, Minami-san y disculpe por lo que paso aquella vez—se inclino

—I-igualmente, ya no se preocupe por eso—ella solo inclino la cabeza

George le sonrió con amabilidad y se retiró de la enfermería para dejar a Oyuky, la cual se había quedado con la cabeza llena de información que no había necesitado tener, y que tal vez, no quería haber tenido que escuchar por parte de alguien relacionado al play boy. Se termino por acostar de nuevo en la cama de la enfermería, observando el blanco techo del lugar y pensando.

—Como si por saber esas cosas, mi actitud con ese estúpido fuera a cambiar—se dijo a si misma

Continuara...