Hiii

Este capitulo esta dedicado a gabriela. andreina. 127

Espero que lo disfruten porque no me estuve matando para escribirlo y que no les agrade:3

Bye-bye


Capitulo 7

Algo no estaba bien, sus ojos aun estaban cerrados pero había cierta tensión en el aire, sus instintos le alertaban de algún peligro. La cama crujió resintiendo el peso de alguien, algo cálido rodeo su cintura siendo arrastrada para después ser estrujada. Giro en su lugar mientras abría sus ojos, para su sorpresa un rubio la mantenía abrazada y al sentir su movimiento logro que su agarre se intensificara.

Al no poder moverse intento otra cosa -¿Shu?- llamo pero este no respondió –Hey vampiro- siguió sin respuesta – ¡Oye vampiro de pacotilla, te estoy hablando!-

-Que molesta- murmuro -¿Qué quieres?-

-Que me sueltes-

Este abrió su ojo derecho viendo como la cazadora le lanzaba miradas asesinas. Exasperado giro en su lugar empujando a la chica lejos de él causando que esta se cayera de la cama. Soltando un suspiro de frustración se levanto preguntándose donde estaba Horus. Vio por el ventanal confirmando que aun era de noche, salió del cuarto sin ánimos caminando hacia el jardín donde había más rosales blancos. En medio de todas las rosas dio media vuelta, su mano derecha empuñaba su daga, había elevado su brazo más arriba de su cabeza con el final de detener a otra daga. Subaru hacia presión en el enfrentamiento de cuchillos, dirigió su mano derecha dispuesto a impactar a la chica pero nuevamente fue detenido como el otro día en el salón de clases. Arya dio un paso al frente empujando al vampiro y comenzó a atacar, dando golpes o intentando hacer cortes pero nunca dando su mejor esfuerzo o mostrando sus verdaderas habilidades. En un descuido Subaru tropezó al momento de estar esquivando, lo cual ella aprovecho haciendo un barrido, derribándolo se coloco a horcadas sobre el empuñando con ambas manos su daga a menos de un centímetro de su cuello; el chico se quedo estático, sus ojos mostrando sorpresa. La cazadora libero su respiración contenida.

-Nada mal pequeño vampiro pero aun te falta- le dio una pequeña sonrisa antes de irse.

Después de su pequeña pelea nada mas ocurrió. No se volvió a topar con nadie ni siquiera con sus compañeros. Caminaba de vuelto a su cuarto con la esperanza de que Shu ya se hubiera ido, y así fue solo que en lugar de encontrar al vampiro encontró un paquete con una nota.

Asistirás a partir de mañana a la escuela junto a los Sakamaki

Esa era letra de su padre, abrió el paquete encontrando su uniforme y una maleta con todo lo necesario. El día pareció eterno mientras esperaba el momento para ir a la escuela, se sentía nerviosa no había asistido a la escuela, su educación siempre fue impartida por maestros particulares. Finalmente la hora llego, los hermanos se encontraban en la sala esperando por la limosina, Arya los observaba desde el segundo piso, Aarón y Alice entraron indicando que era hora de irse. Antes de que se hiciera más tarde se vistió: falda negra, calcetas, botas, camisa blanca, un lazo rojo alrededor de su cuello y la chaqueta negra; para fortuna la chaqueta era lo suficiente grande como para ocultar sus dagas pero el resto de sus cosas tendrían que ir en la maleta. Sin más tomo las llaves de su motocicleta, ahora era roja con un dragón dorado, Horus la esperaba sentado. Lo acaricio durante unos momentos pensando si esto en realidad era buena idea y por supuesto que no lo era pero ya tenía todo listo. No tardo en llegar a la escuela, donde todo mundo se le quedaba viendo preguntándose quién era. El timbre sonó y todo mundo desapareció de los pasillos, Arya estaba parada junto a una puerta esperando a que el profesor la llamara, estaba comenzando a arrepentirse y cuando pensaba caminar por donde vino se escucho un "puedes pasar". Inhalando profundo abrió la puerta sin mirar a nadie.

-Mi nombre es Arya Nakamura, un placer-

Murmullos se extendieron por todo la clase haciendo sonrojar a la señorita.

-Silencio- ordeno el maestro –Muy bien señorita Nakamura puede tomar asiento junto al joven Sakamaki-

Arya camino hasta la última fila y tomo asiento junto a uno de los hermanos quien parece que no la ha notado por estar viendo por la ventana, además que había ocultado su aroma por medio de perfumes aunque a ella tampoco le gustaran. El profesor comenzó con su clase y ella intentando ser una buena alumna tomo apuntes, clases pasaron la mitad de ellas las comprendió y la otra mitad no, tendría que estudiar en casa si quería mantenerse en esa escuela. Seguía sin comprender porque tenía que estudiar, bien podía cuidar los alrededores como sus compañeros...

-Ellos serán tus nuevos compañeros- dijo Ryu

Arya intercambio miradas con los dos jóvenes que estaban frente a ella y aun lado de su maestro, había escuchado de ellos pero su modo de trabajo era diferente, ellos hacían trabajo de guardaespaldas a diferencia de ella que perseguía a todo aquel que le ordenaran.

-Su modo de trabajo será simple- continuo su padre –Ellos cuidaran los alrededores y tu estarás con los hermanos todo el tiempo-

-¿Y que será durante la escuela?- pregunto

-Ya me encargare yo de eso-

Ahora entendía porque su maestro estaba tan calmado. El timbre volvió a sonar indicando la hora del descanso, pensaba en salir a tomar aire cuando fue rodeada tanto por chicas como por chicos, todos haciendo preguntas diferentes queriendo saber más de ella. Arya sonreía y contestaba todas las preguntas que le fueran posibles la mayoría con mentiras.

-Oye Arya ¿podrías darme tu número de teléfono?- pregunto una chica

-Yo...lo siento pero la verdad me lo robaron y no he podido conseguir uno nuevo- le contesto recordando como Reiji se quedo con su celular y ya no volvió a verlo –Pero si quieren, pueden anotarlos aquí- mostro su cuaderno –Y cuando tenga uno los llamare-

Muchos anotaron sus teléfonos, la cazadora se disculpo diciendo que tenía que ir al baño lo cual era otra mentira. En cuanto salió del salón corrió por los pasillos intentando salir de aquella locura mas lo que no esperaba era toparse a Reiji saliendo con el mayor de los hermanos de una oficina y no se veía muy alegre.

-Podrías al menos fingir que te importa- exclamaba el de lentes –Es la tercera vez que nos citan en la oficina del director-

-Ya te dije que lo siento- respondió Shu de manera perezosa –Ahora ¿ya me puedo ir?-

-Haz lo que quieras pero ya no me metas en tus problemas- el mayor se fue bostezando mientras Reiji miraba como se iba -¿No te han dicho que espiar es de mala educación?-

Arya estaba recargada a la vuelta del pasillo escuchando todo lo que decían, mordió su lengua y fingió que eso no estaba dirigido hacia ella, volvió sobre sus pasos cuando lo inesperado sucedió. Ayato estaba frente a ella con un balde vacio debido a que su interior había sido arrojado sobre ella. Todo su cuerpo escurría agua helada, Ayato le lanzo agua y ahora estallaba en carcajadas. Miro a un lado para ver como el segundo hermano ocultaba una débil sonrisa en su rostro, apretó los puños intentando controlarse para no tirarse sobre el vampiro pelirrojo y hacerlo pagar por su insolencia. Para su fortuna el pasillo estaba desierto, solo faltaba un minuto para regresar al salón.

-¿Qué haces aquí?- pregunto el mayor aun sonriendo

-No es obvio- gruño furiosa

-¿Quién te crees para responderme en ese tono?- la sonrisa había sido suplantada por unos ojos fríos

-¿Quién se creen ustedes para burlarse de mí?-

-Esto es suficiente. Vendrás conmigo-

Reiji se acerco para tomarla del brazo pero Arya golpeo su mano en señal que no la tocara para después dirigirse a Ayato que observaba con una sonrisa, le dio una bofetada admirando la sorpresa en los ojos de él y antes de que pudiera replicar salió camino a la enfermería. Después de caminar un rato sin rumbo porque no conocía el lugar llego a la enfermería por pura suerte, al entrar se encontró con una doctora, era rubia, alta, de ojos café claro, llevaba una camisa blanca y una falda negra, como todos los doctores portaba su bata blanca. Mintiendo logro que la doctora le diera un cambio de ropa y un justificante para poder salir de ese lugar. Regreso al salón de clases llamando la atención de todos, entrego el justificante al profesor y recogió sus cosas, mientras lo hacía vio como su compañero la miraba con sorpresa. Enojada volvió a la mansión a cambiar sus ropas por algo mucho más simple; pasaron las horas antes de que los hermanos volvieran. Arya estaba recostada en su cama acariciando a Horus cuando llamaron a su puerta.

-Ary-chan- era la voz de Raito –Reiji quiere hablar contigo y pide a vayas a su habitación de inmediato-

-Puedes decirle que no iré-

-¿Estás segura? Puede molestarse-

-No me importa-

-Como quieras Ary-chan-

Se encontraba nuevamente acariciando a Horus y jugando un poco él cuando volvieron a tocar su puerta.

-Raito te dije que no iría a verlo- exclamo la cazadora

-¿Y se puede saber el porqué?- esa no era la voz del pervertido, era la voz de Reiji

-Oh. Eres tu Reiji. No quiero hablar contigo así que puedes irte-

La puerta emitió un sonido, debió imaginar que tendría llave de todas las puertas de la casa. Al entrar vio que la cazadora estaba sentada en su cama solo un short negro y una blusa holgada color guinda y que a su lado se encontraba echado el lobo.

-Sin duda alguna eres una maleducada-

-Lo dice quien se burlo de mí-

-Quien diría que sería tan fácil ofender a una cazadora-

-Quien diría que lograría hacer que tú mismo vinieras a buscarme-

El vampiro guardo silencio pero después continuo –No te alagues tanto humana, solo quiero saber la razón de que estuvieras en la escuela y además quiero que sepas que tu forma de actuar no pasara desapercibida y serás castigada por eso-

-Creí que eras más inteligente chupa sangre. Creo que era obvio, que si estoy en la escuela, en uniforme, es porque estoy estudiando. Y sobre mi forma de actuar me importa una m*erda. Ahora sal de mi cuarto-

-Esto no ha terminado- contesto caminando hacia la cama pero no se pudo acercar mucho porque Horus de inmediato salto entre su ama y el vampiro mostrando sus colmillos, dejando sin opción a Reiji que salir del cuarto.

-Eso debería decir yo, Reiji- susurro para sí misma.

El día llego y Arya fue a reunirse con sus dos compañeros para mantenerse al corriente. Todos dieron un reporte diciendo que todo permanece tranquilo.

-Necesito ir a la ciudad. Volveré antes de que caiga la noche- aviso la señorita a lo que solo asintieron los otros dos.

Esta vez decidió no ir en su motocicleta para que Horus pudiera acompañarla, aunque podía seguir su rastro a la perfección. Seguía con las mismas ropas que se puso solo que ahora tenía puestos unos converse gris; había personas por todas partes admirando los aparadores, camino por callejones que se tornaban cada vez más oscuros incluso a la luz del día, hasta que llego a una puerta roja y con telarañas. Sin tocar, entro, siendo su visita anunciada por una pequeña campanita. La tienda era casi igual de oscura que el callejón, la luz era demasiado opaca pero lo suficiente como para ver la decoración, si es que se le puede llamar de esa forma, repisas polvorientas con frascos de diferentes tamaños y líquidos de diferentes colores. Se acerco al mostrador donde un señor viejo la atendió, le entrego un papelito y espero a que volviera con las cosas que pidió. No tardo ni cinco minutos cuando volvió con un pequeño saco, ella a cambio le entrego un pequeño frasco con algo plateado por dentro. Apenas volvió a la calle principal se arrodillo junto a lobo poniéndole un collar negro y acariciándolo.

-Necesitare tu ayuda amigo- decía ella dejando escapar un largo suspiro

Como dijo, volvió a la mansión antes de la noche, se sentía un poco agotada y su herida aun no cicatrizaba pero tenía que hacer su mejor esfuerzo, tuvo un rápido encuentro con Alice y Aarón en señal de que ellos podrían descansar hasta que llegara la hora de irse. Sentada en la puerta principal admiraba un pequeño frasco pensando si realmente era buena idea lo que pensaba hacer, probablemente no sería buena idea igual que asistir a la escuela pero no dejaría pasar él como la trataron los hermanos. La hora de ir a la escuela llego, los hermanos se fueron en la limosina como siempre, mientras Arya entraba al cuarto de Ayato y sacaba algo que necesitaría. Partió a la escuela solo que ahora su lobo la acompañaba. Aun faltaban quince minutos antes de las clases comenzaran y tenía que ser rápida. Lo primero fue caminar a la clase de Reiji.

-Reiji-san- se acerco con cautela –Podría hablar contigo en privado-

-Oh. Veo que ahora si quieres hablar. Disculpa pero no puedo, me temo que esta vez yo soy el ocupado-

-Prometo que será rápido-

Las pocas personas que había en el salón comenzaban a murmurar y esto molesto al vampiro al grado de aceptar y seguir a la cazadora. Caminaban por los pasillos hasta que ella freno en un lugar donde no había estudiantes para "hablar en privado".

-Y bien ¿Qué es lo que quieres?-

-Quería disculparme por mi actitud de anoche- dijo mirando sus manos

-Esto es interesante y puedo saber ¿Por qué este repentino arrepentimiento?-

-Yo...solo...no quiero estar enojada con nadie- volteo su rostro, mirando con lagrimas hacia aquellos ojos rojos que la evaluaban

-Tendrás que hacer mejor que eso si quieres que te crea. Ahora me voy-

Apenas Reiji dio la vuelta Arya clavo algo en su espalda haciéndolo caer. Su visión estaba borrosa, su cuerpo no tenía energías y comenzaba a sentirse extrañamente caliente.

-Deberías tener más cuidado vampiro- vio como la cazadora se paraba junto a él y comenzaba a levantarlo, poniendo su brazo sobre sus hombros y sujetándolo por el abdomen –Enserio que esto ha sido más fácil de lo que pensé, ahora pensaras dos veces antes de morderme y burlarte de mí-

Lo próximo que supo el vampiro es que fue arrojado a un baño y la cazadora salió de su vista. Arya salió del baño de damas con toda la tranquilidad del mundo, reviso su reloj confirmando que le quedaban cinco minutos. Antes de ir a su próximo destino pasó por una puerta de emergencia silbando para atraer la atención de Horus quien entro sin ser visto. Llego a la azotea y como esperaba el mayor de todos dormía tranquilamente, en silencio se arrodillo junto a él siendo lo más rápida posible le quito los audífonos y el MP3 al vampiro y lo ato al collar del lobo, también le entrego una prenda siendo recibida por el hocico.

-Horus necesito que pases cerca de Ayato, por favor- le susurro, entonces un escalofrió le sacudió todo el cuerpo, mirando hacia atrás vio a un Shu de pésimo humor -¡Horus! ¡Corre!- ordeno mientras comenzaba a bajar escaleras seguida por el perro y el vampiro.

Para cuando el timbre sonó todo mundo en la escuela ya había visto como un perro corría con un MP3 y con unos bóxer rojos con corazoncitos rosas que claramente decían Ayato Sakamaki y era perseguido por los dos hermanos; sin duda Horus era un lobo ejemplar porque a pesar de ser perseguido por vampiros y aun con las habilidades de estos no eran capaces de alcanzarlo. Feliz de ver a los hermanos pasar completa vergüenza llego con su última presa, Raito coqueteaba con una chica de cabello negro, corto y ondulado.

-Raito- llamo la cazadora

Ambos voltearon y el chico sonrió de forma seductora dejando a su compañera olvidada.

-Ary-chan, vaya sorpresa- rodeo con sus brazos la cintura de Arya acercándose cada vez más

-¿Crees que podríamos...conversar?- susurro en su oído mientras observaba como la otra chica salía corriendo de aquel lugar escuchando sollozos

Para sorpresa de Arya, Raito la levanto haciendo que sus piernas se enredaran en la cintura del chico. La llevo al primer cuarto que encontró, era la enfermería que afortunadamente estaba sola. Quizá Raito ya lo tenía planeado después de todo estaba con una chica pero intento no prestarle atención; fue aventada a una de las muchas camas siendo ocultados ambos por las cortinas corredizas. El vampiro la beso con fuerza, jugando su lengua mientras sus manos acariciaban las piernas de ella, subiendo cada vez más la falda hasta llegar a la intimidad de la chica. En un dos por tres ambos estaban en ropa interior y era más que claro que Raito estaba excitado.

-Raito- dijo casi en un gemido –Tengo una sorpresa para ti pero debes cerrar tus ojos- obedientemente cerro sus ojos, oportunidad perfecta para la cazadora de esposar al chico y clavarlo en la pared con un cuchillo -Raito mírame- abrió sus ojos un poco sorprendido por la situación que se encontraba -¿Te gusta?- le pregunto mientras estaba sentada en la erección del chico, moviendo sus caderas lentamente pero no recibió respuesta porque el chico ya estaba gruñendo por el placer –Pues es una lástima- se detuvo acercándose al oído del vampiro –Debes tener más cuidado con quienes juegas Raito-kun-

Se levanto, escuchando las objeciones del esposado pero ignoro todo, se vistió y salió de la enfermería un tanto sonrojada. Fue a clases orgullosa de su trabajo, Reiji estaba drogado y encerrado en el cuarto de damas, Ayato y Shu estaban persiguiendo a Horus por toda la escuela y Raito se encontraba esposado y clavado en la enfermería. Al llegar al salón fue regañada por el profesor por llegar 1 hora tarde pero eso no le importo, camino hasta su asiento dándole una pequeña sonrisa al albino que se sentaba junto a ella, dejando fuera los pensamientos de los hermanos se dedico a tomar apuntes de todas sus clases.