N/A: hola! Por fin salió la actualización!
Gracias por los reviews en el cap. Anterior a: mire2006, Addie Redfield, fatty rose malfoy, Sarah xx, Vegeta `z girL, hamerun21 (amé tu comentario me sacó una carcajada XD), SKANDROSITA, Miku Redfield, namine redfield y bueno… no puedo dejar de mencionar a Jill Filth, sé que pronto tendrás tiempo para entrar a FF, ¡Suerte en todo linda!
Y darle la más cordial bienvenida a:
Pamela Garca: Gracias por comentar y leer esta historia, me agrada que te haya gustado el cap. Hot XD, espero que el fic te siga entreteniendo. Un besote!
Marilyn: Me encanta tu nombre *_* ah... Muchas gracias por el lindo comentario que me dejaste, hasta me sonrojé y todo jasuajaj ahora verás como sigue reaccionando Chris y NOOO! Si Polly escuchaba… imagínate, pobre mocosa, adiós infancia xD. Espero te guste este cap. Un abrazo de oso.
Esta forma de amar convierte a un hombre en esclavo
Esta forma de amar manda a un hombre directo a su tumba
Me vuelvo loco, loco
Nena, me vuelvo loco
Tú lo enciendes y luego te vas
Sí, tú me vuelves loco.
Crazy - Aerosmith
Capítulo siete: Compañeros con Derechos
Departamento de Kate (amiga Jill), 04:.35 am, viernes 5 de Febrero de 1998.
¿Quién rayos tenía el atrevimiento de llamar a la puerta a las cuatro de la madrugada?
Kate arrastró sus pies descalzos estridentemente por el suelo, en estado somnoliento y maldiciendo a quien interrumpía su sueño se dispuso abrir la puerta. Pasó una mano perezosamente por sobre su rostro intentando despabilarse, trató de ordenar con las manos sus rebeldes rizos, pero no consiguió salir victoriosa de la guerra que significaba "peinarse" con sus propios dedos, lo único que consiguió provocarse fue un doloroso jalón de cabellos. La chica liberó un quejido al momento de quitar la mano de su enmarañado pelo rubio. Suspiró y sin más rodeos giró el pomo.
—¿Tú? —Exclamó sorprendida y a la vez detestándose por preguntar algo tan evidente.
—Sé que son las tres de la madrugada —empezó la recién llegada.
—Las cuatro de la madrugada para ser más exactas. —La corrigió Kate, Jill bufó y entró en el apartamento.
—La hora que sea, Kate, da igual. —La mencionada liberó un largo bostezo y cerró la puerta de su vivienda, la castaña tomó asiento en el sofá color beige, observó a su amiga esperando que le preguntase qué diablos le sucedía, sin embargo la otra fémina sólo se cruzó de brazos y alzó una ceja.
—¡Demonios, Kate!, ¿no me preguntarás por qué estoy jodiéndote el sueño a esta hora?
La rubia negó con la cabeza.
—Seguramente te peleaste de nuevo con Chris o con el viejo, siempre haces todo lo contrario a lo que yo te aconsejo, así que no entiendo el motivo de tu visita y…
—¡No, no, no! —Jill se apresuró en aclarar la situación mientras hacía movimientos de negación con sus brazos y manos —. Aunque no lo creas, esta vez sí seguí tus consejos.
Kate soltó una risa irónica.
—Eso es como creerle a un hombre, Jill, en la mañana morías de miedo diciendo que Chris no te perdonaría nunca, porque era muy orgulloso y tú habías cometido demasiados errores…
—Es que no lo hice en la mañana. —Explicó la de ojos azules interrumpiendo a su amiga nuevamente —, bueno, ni siquiera sé si arreglamos la situación.
Kate pareció interesarse en el tema al escuchar aquello, se acercó a la miembro de los S.T.A.R.S, y se acomodó a su lado dispuesta ayudar con el desorden mental que aparentaba padecer su amiga.
—¿Hablaste o no con él? —Interrogó con curiosidad.
—Sí, hace un rato, no fue demasiado lo que charlamos… pienso que intercambiamos unas cuatro frases y el resto fue una locura. — Los ojos verdes de Kate la miraban más confusa que antes —. Estuve con Chris — le confesó con tono inseguro, pero de todas formas estaba deseosa de contárselo a alguien.
No quería sonar tan especifica, pues todavía la embriagaba una sensación extraña en el cuerpo, estaba en una especie de nube… ya casi no recordaba los problemas que la habían conducido a discutir con el Redfield.
—Si… si, eso ya me lo dijiste...
—Kate, lee mis labios. —La castaña se apuntó con el dedo la zona mencionada en su rostro —. Estuve con Chris — Repitió asegurándose de usar el tono adecuado para ser comprendida por la rubia.
Su amiga abrió la boca con sorpresa, automáticamente se llevó una mano a los labios y ahogó un grito, ahora comprendía el motivo de Jill para aparecerse en su departamento a tal hora, en un principio deseó asesinarla con sus propias manos, pero ahora quería abrazarla.
—¡Oh Dios mío, te tiraste a tu amigo! —Chilló mientras aplaudía escandalosamente, se sentía increíblemente bien de saber que Jill por fin comenzaba a despertar.
Siempre le había gustado la idea de emparejar a la castaña con Chris, pero eran las típicas y elocuentes ilusiones que sentía una amiga por otra con tal de verla feliz. La de los orbes azules soltó una carcajada ante la reacción adolescente de Kate, ella era la primera en saber lo que había sucedido no pudo reprimir un leve sonrojo al caer en cuenta de lo que acababa de confesar. Se llevó ambas manos a la cara y se ocultó bajo ellas.
—Debes pensar que soy una pervertida. —Comentó apenada.
—No… con un amigo así ¿quién no lo sería?
—¡Kate! —Vociferó azorada, ambas comenzaron a reír —; de verdad, quiero que en este instante una nave espacial me lleve lejos, ¿con qué cara lo miraré en unas horas más? — Preguntó sacando el rostro de sus manos.
—Con la de siempre. —Respondió despreocupada —. Ahora, deja de hacerte la puritana y dame todos los detalles; incluso los más sucios y corrompidos.
—¿Recuerdas a Barry?. —La de la cabellera rizosa asintió —. Bueno, él fue quien me ayudó, me dijo que Chris estaría en su casa, no lo dudé un instante y obviamente tomé la decisión de ir. Cuando llegué todo fue muy incómodo, comenzamos una conversación extraña. Llena de fastidiosos silencios y tartamudeos de mi parte, no me preguntes por qué, pero le pregunté si yo le importaba… me puse como una histérica, él me silenció con un beso impulsivo y… fue fabuloso.
Kate estaba entusiasmada escuchando cada detalle que narraba su amiga.
—Déjate de tantos rodeos y dime de una vez por todas, ¿quién se abalanzó sobre el otro primero? —Indagó con impaciencia. Jill sintió que toda su piel se erizaba de sólo recordar lo acontecido en sus memorias.
—Se podría decir que ¿yo?. —Respondió con duda —. En realidad no me esperé que él diera el primer paso, siempre pensé que si algo sucediera entre nosotros dos yo tendría que tomar la iniciativa…, pero no, Chris me besó primero y debo admitir que el simple hecho de juntar sus labios con los míos provocó que todo mi cuerpo temblara. Luego de eso se disculpó y fue muy tierno.
—Sigo sin entender...
—Chris inició el beso, pero no lo demás. —La rubia le golpeó el hombro juguetonamente —. En cuento corto, el beso fue el detonante de todo, a causa de eso no pudimos parar y terminamos en el sofá de Barry.
Jill fijó su vista en la nada, había tenido un día de locos.
—Vaya... ¿y los detalles sucios? —Jill la fulminó con la mirada.
—Eso me lo reservo para mí.
—¿Tuviste un orgasmo? —Insistió en tono meloso y picaron, la agente del equipo alpha se sorprendió ante la pregunta.
—No te diré más, confórmate con saber que fue algo quimérico y no me arrepiento. —La crespa chasqueó la lengua con desagrado.
—Respóndeme o no te dejaré en paz —amenazó.
El entrecejo de la castaña se juntó, pero al notar el semblante inexorable de Kate, cayó en cuenta de que debía responder o de lo contrario no la dejaría tranquila.
—Sí, y ya basta de detalles. —Otro chillido se hizo presente de parte de la de enormes orbes verdes.
—Entonces… fue un buen polvo.
—¡Kate! —Exclamó avergonzada.
—¿Qué harás ahora?, lo verás como si nada hubiese ocurrido, o lo intentarás hablar con él … ¿Te lo seguirás tirando?.
Jill se frotó el cabello con ambas manos mientras soltaba un gruñido, si pudiera responder a todas esas interrogantes lo haría, pero no tenía idea de qué iba hacer.
—No lo sé, Kate, si tan sólo supiera. Por un lado siento que al tener sexo hemos arruinado nuestra amistad, pero por otro lado pienso que el placer puede ser un nuevo componente a nuestra bizarra relación amistosa, ¿me entiendes?.
Kate curvó sus labios realizando un movimiento de afirmación con su cabeza.
—Eso, eso… se llama amistad con derechos, beneficios, privilegios… llámalo como quieras, pero por lo que me dices, es eso lo que tú deseas.
—No sé, tengo miedo de arruinarlo, quiero que los dos disfrutemos de esto. Mientras dure, claro está…, pero no me gustaría que el sexo se mezcle con los sentimientos. — La otra chica asentía con comprensión —, Le dije a Chris que no se enamorara y él me contestó que no se trataba de amor. Es necesidad mutua, y lo entiendo… pero el miedo está ahí, no quiero que alguno de nosotros salga dañado, menos él…Chris no se merece sufrir por una estúpida confundida como yo. Porque Kate, no tengo intenciones de enamorarme, no después de todo lo que he sufrido.
—Pues, dile a él lo que quieres, plantéale la idea. Y escucha con atención este consejo; si van a ser compañeros con derechos tiene que haber reglas de por medio, o de lo contrario no funcionará.
Jill se mordió el labio reprimiendo un suspiro, su mente estaba abrumada y muy confusa.
El molesto sonido agudo que emitía el despertador volvió a escucharse en la habitación, una mano masculina buscó con ineptitud el tedioso aparato. De un manotazo volvió apagarlo. Repentinamente Chris Redfield se desplomó en la realidad rutinaria, arrojó el cojín que cubría su cabeza, tomó el despertador de la mesita de noche y con pesar confirmó sus sospechas.
Se había quedado dormido.
Pudo sentir como su pecho sufría una presión dolorosa al igual que su estómago al momento de ver la maldita hora.
—Mierda, mierda y más mierda. —Espetó incorporándose como pudo, de un solo aventón, lanzó lejos las sabanas y con dos grandes pasos se dirigió al baño.
A su capitán no le gustaría verlo llegar tres horas más tarde. Todavía le quedaban dos meses de castigo, no podía darse el lujo de faltar al trabajo, eso sí, tendría que soportar un regaño de parte de sus superiores, cinco atrasos en un mes no hablaban muy bien de él.
La noche anterior había sido muy agitada y agotadora, literalmente… incluía en esa definición haber sido el niñero de Polly y por supuesto, su encuentro sexual con Jill no podía quedar afuera.
Barry y su esposa le ofrecieron pasar la noche en su casa, pero Chris se negó de inmediato, no podía quedarse ahí, no después de lo que había hecho en el sofá del pelirrojo… se sentía un poco abochornado aún, así que optó por irse a su apartamento y dormir en su cama. Aunque cuatro horas de sueño no lo ayudaban demasiado.
Se dio un baño lo más rápido que le fue posible, comenzó a buscar su uniforme limpio, pero no conseguía dar con él, se insultó así mismo por ser tan desordenado, no recordaba en dónde demonios lo había puesto. Registró su armario y nada… lo único que conseguía era aumentar las montañas de ropa que se habían formado en el piso alfombrado de su habitación a causa de la agitada búsqueda.
Casi como si de alguna clase de hallazgo milenario se tratase, Chris encontró sobre el televisor un pantalón, sin titubear se vistió de la cintura hacia abajo.
¡Genial!, ahora no sabía en dónde se localizaba el resto de sus prendas.
Sus ojos se movían minuciosos y atentos haciendo un recorrido por todo el cuarto. Con el torso desnudo y con algunas gotas de agua sobre su piel, Chris continuó buscando y aventando ropas por todo el lugar, acompañado de los insultos que exclamaba. Ni siquiera se había molestado en secarse, soltó un refunfuño luego de estornudar, lo que menos necesitaba era enfermarse.
Al cabo de unos veinte minutos de búsqueda el castaño estuvo listo, tomó las llaves de su auto y salió rápidamente del apartamento.
Oficina S.T.A.R.S, 11: 05 am, Viernes 5 de Febrero. RPD.
Todos los miembros S.T.A.R.S, tanto los del equipo alpha como los del equipo bravo escuchaban con atención las palabras que Wesker decía. Chris tragó saliva, algunas veces cuando llegaba tarde conseguía escabullirse de su capitán, aprovechándose de la ausencia de éste en la oficina, pero al parecer no era su día de suerte, el rubio estaba dando una charla de algo y seguramente ya se había percatado de que nuevamente llegaba tarde. Optó por quedarse apoyado en el marco de la puerta, no quería interrumpir.
Y aparentemente no lo había hecho tan mal, sus compañeros parecían muy concentrados en lo que Albert comunicaba y la mayoría no lo vio llegar. Pero Chris se equivocaba, Jill notó de inmediato su presencia.
Por un momento de la mañana ella pensó que no llegaría y que se inventaría alguna excusa para no verle la cara, pero se sorprendió de saber y comprobar que no era así, ahí estaba él, tan normal y llegando tarde como la mayoría de las veces.
—La joven desaparecida hace algunos días ha sido encontrada muerta, en la zona fronteriza de la cuidad, básicamente cercano a las montañas Arklay.
El hombre de gafas oscuras abrió una especie de carpeta, de allí extrajo unas cuantas fotografías, se las enseñó a todos. Varios hicieron una mueca de asco al ver la horripilante imagen, otros se impactaron. Wesker les cedió las fotos para que las visualizaran mejor.
En las láminas se veía la distinta toma y perspectivas del cuerpo sin vida de una joven mujer, presentaba como causa de muerte principal una mordida bestial en su cuello y en gran parte del rostro.
—Mierda, ¿qué demonios es esto? —Inquirió Joseph sosteniendo una de las fotos sin ocutar el gesto repulsivo. Chris se acercó a él desde atrás y enarcó una ceja al ver la sádica escena.
—Puede ser canibalismo. —Musitó olvidan por completo que quería pasar desapercibido.
Todos se giraron a él, lo cual lo hizo sentirse como un fenómeno. El capitán posó su vista en Chris, o al menos eso creía el Redfield, pues saber a dónde miraba Wesker era complicado. No se notaba alguna expresión de enfado en su semblante. Aun así, eso no aseguraba que se salvaría del regaño y posterior castigo.
—Puede estar dentro de las posibilidades, es muy probable. —Contestó Wesker en tono pacífico, el castaño destensó sus hombros y asintió con la cabeza.
Estaba extrañado, se esperaba que le dijera al menos un comentario con su habitual sarcasmo venenoso, pero para su beneficio el capitán estaba de buen humor.
—Me parece algo demasiado maquiavélico para esta época, posiblemente eso fue provocado por un animal salvaje. —Agregó Jill, rivalizando la postura de Chris. Éste la miró de soslayo alzando una ceja, la ojiazul sintió su mirada, pero lo ignoró y fingió analizar una de las imágenes.
—No me refiero al canibalismo por supervivencia que se deba antes y quién sabe, tal vez se siga dando hasta el día de hoy por esos motivos, pero a lo que yo voy es que puede ser algún tipo de ritual de una secta —Complementó el castaño respaldando su teoría. Jill posó sus ojos azules en él y se encontró de frente con la mirada penetrante de color castaño.
—¿Secta?, ¿animales salvajes? —Preguntó un atónito Richard.
—No puedo asegurar nada, pero se ha comprobado que las sectas o grupos extraños, hacen rituales y manifiestan comportamientos de tipo psicótico. Lo que es normal para ellos para nosotros puede ser la peor barbaridad, son mentes trastornadas. —Razonó el tirador del equipo alpha.
Le quitó la imagen a Joseph con cierta brusquedad y apuntó con su dedo la zona mordida que se apreciaba en la foto.
—Si hubiese sido algún animal salvaje como dijo Jill, dudo que sólo le haya dañado el cuello y parte del rostro a la chica, además un animal nunca dejará tirada su cena.
—¿Pero qué propósito podría tener una secta al hacer esto? —Averiguó la única fémina del lugar, Chris se encogió de hombros.
—No lo sé, tendría que ser parte del grupo de locos que hizo esto para saberlo, si te soy sincero, a mi no me parece que lo hizo un animal de las montañas Arklay.
Jill aprovechó que Wesker siguió hablando capturando la atención de sus compañeros nuevamente. Se acercó a Chris con pasos sigilosos tratando de no ser vista por los demás o al menos no llamar su atención, se situó junto a él.
—Tú y yo tenemos que hablar. —Le susurró entre dientes. El chico giró el rostro y la miró.
—Lo sé, pero no ahora. —La joven asintió con la cabeza.
—¿Puede ser a la salida?
—Claro. —Jill le guiñó un ojo y volvió a fijar su vista en Wesker.
—Como bien dicen sus compañeros; este ataque pudo ser provocado por algún animal de tipo salvaje o cualquier ente extraño… tal vez, canibalismo o una secta… no lo sabemos y por eso el departamento de investigaciones policiales junto al FBI lo están averiguando. Si no tenemos ordenes de seguir este caso, supongo que se preguntarán, ¿por qué razón les estoy mostrando todo esto?
Varios exclamaron un "sí", Albert se cruzó de brazos y se apoyó en su escritorio.
—Irons dijo que si estos casos continuaban y la policía no lograba dar con el responsable, entonces los S.T.A.R.S deberán asumir la tarea de averiguar hasta resolver todo, no podemos permitir que esto continúe. Hoy se ha reportado la desaparición de un hombre de veintitrés años que realizaba una expedición turística en el bosque de Arklay, exactamente el mismo sitio en donde se halló el cadáver de la joven. Lamentablemente no se ha logrado dar con su paradero y se teme lo peor.
—Maldita sea, siempre los S.T.A.R.S tenemos que asumir las responsabilidades de los incompetentes esos, la policía de investigaciones de Raccoon es una verdadera mierda. —Se quejó Joseph Frost, Wesker y Enrico fruncieron el ceño y lo vieron con enfado.
No era moralmente aceptable hablar mal de un colega a sus espaldas, y ellos como capitanes no podían permitir que uno de sus hombres descalificara de esa manera a una unidad completa.
—Frost —El aludido dirigió la vista a su capitán —. Ahórrate tus comentarios y opiniones, si estoy dando esta información es por un tema concreto y objetivo principal de hacer bien nuestro trabajo.
El chico asintió arrepentido de haber dado su opinión en voz alta. Wesker se dirigió a todos una vez más: — Deben manejar esta información para estar prevenidos en caso de que la investigación pase a nuestras manos. No quiero oír quejas infantiles de nadie, al que no le gusta se puede ir, nadie es imprescindible —. Advirtió con su característico tono de voz impetuoso —; limítense a seguir ordenes en silencio, les agrade o no, deben obedecerlas.
Dicho aquello caminó a la puerta de la estancia y salió del lugar.
Chris odiaba el acento de sabelotodo que ponía Albert Wesker en sus oraciones, sobre todo al momento de dar órdenes, era un hastío… Parecía un dictador y él sentía repudio por la gente así. A veces deseaba darle una patada, pero en esta ocasión debía admitir que el muy maldito tenía razón.
—No es justo. —Volvió a protestar el de la pañoleta roja.
—Joseph —Dijo Enrico con tono de reproche, el joven sólo hizo un gesto de desagrado con la mano.
No es que no respetasen al capitán del equipo bravo, pero con él sentían más confianza que con Wesker.
—Ya… ya no te amargues, todavía no nos han ordenado hacer algo y ya te estás lamentando. —Habló Edward mientras limpiaba su arma.
—¿Qué sucede, Joseph?, ¿Te da miedo un lobito hambriento? —Molestó Forest, convencido de que el responsable de los ataques en las montañas era un lobo. Todos lo miraron con incertidumbre y Joseph le levantó su dedo medio —. No me vean así, es obvio que todo eso lo ha hecho un jodido lobo.
Nuevamente empezaron a discutir sobre sus posibles teorías, algunos hacían apuestas, mientras que otros aseguraban ser ellos quienes atraparían al responsable. El rubio de pañoleta en la cabeza lanzó un bufido, no podía creer que estuviesen tan entusiasmados con un maldito caso en el cual podían resultar muertos. Jill tampoco opinaba, no le agradaba la idea de hacerse cargo de la investigación.
—Parecen unos maricas obedeciendo en todo a Weskercito —escupió Joseph —. Yo no iré a esas putas montañas porque él me lo ordene. Ya basta de hacer misiones que no nos corresponden.
—Si nos corresponden. —Mencionó Barry.
—El único que se está comportando como un marica eres tú, Frost, puedo sentir como te tiemblan las piernas.
Volvió a mofarse Forest, haciendo que su compañero lo asesinara con la mirada, Chris, Richard y Edward soltaron una carcajada.
—Veamos si soy un marica —Rugió amenazante Joseph, mientras avanzaba peligrosamente hacia el tirador del equipo bravo. Kenneth y Barry lo frenaron de inmediato, el chico exclamaba unos insultos intentando escabullirse de los brazos de sus compañeros —. ¡De mi no te burlas Speyer! — Gritó el chico siendo retenido por los brazos de los mayores. El aludido en respuesta continuó riéndose.
Viernes 5 de Febrero 20:35 pm, Estacionamiento RPD.
Chris aplastó con su zapato la colilla del cigarro que acababa de fumar, estaba apoyado sobre su automóvil, durante el día había intercambiado pocas palabras con Jill, no se imaginaba si podrían hablar como dos personas normales de ahora en adelante. Levantó la vista del suelo y posicionó ambas manos en los bolsillos de sus pantalones, hacía un frío de los mil demonios.
—¡Hey! —Le saludó la castaña, Chris se sorprendió con el saludo, realmente no había notado su presencia. A modo de respuesta esbozó una sonrisa —, ¿estás bien?
—Sí, un poco distraído… eso es todo
—Si quieres hablamos mañana, te ves cansado. —Jill comenzó alejarse, pero Chris la tomó suavemente del brazo.
—No, no, no… prefiero que lo tratemos ahora. —Le soltó el brazo y ella asintió, se sentía estúpida. Primero le solicitaba que conversaran y ahora intentaba escaparse.
—Sé que esto es desagradablemente incómodo, pero hay que aclararlo. —Inició Jill— lo que pasó anoche entre nosotros…
—No debió suceder. —La cortó Chris, la chica lo miró dolida.
—¿Eso crees? —Le inquirió asombrada, el castaño abrió sus orbes con sorpresa.
—No, yo no, pensé tú me dirías eso.
La muchacha sintió que su cuerpo se volvía a relajar, Chris no se arrepentía y eso era perfecto para sus planes.
—De hecho iba decir que lo acontecido, debió haber pasado hace mucho tiempo, porque no nos engañemos, ambos lo deseábamos hace bastante —él la miró pasmado, esa mujer no tenía pelos en la lengua, no se iba con rodeos y eso le atraía de sobremanera.
—Si te dijera lo contrario sería un gran mentiroso —reconoció—, pero…me gustaría saber qué…
—¿Qué vamos hacer ahora? —Esta vez Jill le interrumpió, el chico sólo se limitó a asentir —. Pensé en algo que nos puede beneficiar a los dos, sin dejar nuestra amistad.
El Redfield ya sabía el rumbo que estaba tomando la conversación y no le agradaba en lo absoluto.
—Puedo imaginar a la perfección en lo que pensaste y… mejor lo hablamos más adelante.
Tomó la manija de la puerta del vehículo dispuesto a irse, pero la mujer se lo impidió. Se acercó a él y lo miró de manera persuasiva.
Chris odiaba cuando Jill usaba sus encantos femeninos para obtener sus ideales, carraspeó un poco incómodo ante la cercanía que tenían era un lugar público, las noticias en la estación de policías corrían. No quería estar en boca de todos. La castaña entendió y rápidamente se distanció.
—El trato es simple, Chris —susurró—: Nos acostamos cuando ambos queramos, sin compromisos ni nada formal, simple necesidad...
Estaba escuchando lo que todo hombre siempre ha querido oír de parte de una mujer como Jill Valentine. Pero ¿qué diablos podía hacer él? Aprovechar la oportunidad, tener sexo cada vez que se le plazca con ella y hacer como si nada. O rechazarla y ganarse el titulo de idiota. Jill no era sólo para sexo, no se podía hacer eso con una persona que era tan querida e importante para él.
Algo le decía en su fuero interno que no podía ser tan fantástico todo, las mujeres no eran como los hombres, ellas mezclaban sexo con sentimientos y los hombres separaban ambos conceptos.
¿Acaso Jill podía ser perfecta?
—No sé qué decir… —Se odió por decir aquello —. ¿Qué pasa si esto no funciona, si se nos va de las manos y terminamos peor a como empezamos?
—Espera, dije que podríamos tener sexo cuando ambos lo deseáramos sin ataduras, pero no dije que tuvieras derecho a tomarte otras atribuciones como el hecho de cuestionar este trato, por ejemplo... Tan sólo debes decir sí o no.
Chris frunció el ceño. Las mujeres deberían venir con un manual de instrucciones.
—¿Qué?
—Ya sabes, algo que funciona tiene reglas de por medio, en nuestro caso serán simples. —La de los ojos azules hablaba como si estuviese contando un plan.
—¿Planeaste todo esto? —Indagó cada vez más asustado de la actitud de Jill.
—¿Creíste que vendría hablar este asunto sin tener buenos fundamentos? Por favor, Chris, tú me conoces mejor que nadie.
—¿Y cuáles son las reglas?
—Bueno, la regla primordial es que ninguno debe enamorarse, no deben haber celos, tampoco besos sin sexo y… tratar de ser discretos.
Él suspiró, jamás pensó que terminaría de esa manera con su compañera. Hizo un movimiento afirmativo con la cabeza y se volteó dispuesto a subirse a su auto, abrió la puerta y se giró a ella.
—Lo tendré en mente —Jill alzó una ceja.
—¿Sólo eso me dirás? —El agente S.T.A.R.S sonrió y Jill también, eso era un sí. Se arrimó a él —. Entonces espero que tu mente lo piense muy bien — murmuró en su oído.
Le besó la mejilla y comenzó alejarse. Chris se quedó contemplando el vaivén que hacían sus caderas al caminar, era una imagen demasiado sensual para ser un hombre razonable.
Por supuesto que aceptaba el trato.
Creo que esta vez si me pasé con la demora XD y perdónenme por hacer un capítulo tan de mierda :(
Gracias a todos por leer y más aún a quien deja un review.
Abrazotes y nos leemos en el siguiente!
