Todo Corresponde a su respectiva autora.

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Capítulo 7

Una semana.

Un mes.

Una semana.

Un mes…

Los pensamientos se enredaban en su mente causándole un ligero dolor de cabeza. El tiempo trascurrido de la época de la que ella venia y en la que ahora se encontraba, le alarmaba. Aunque si lo pensaba detalladamente no podía asegurar que el tiempo siguiera un ritmo parejo. Eran pocos los viajes en el tiempo que se tenían registrados, por no decir casi nulos, por lo que no podía tener algo precisamente concreto. Decidió que una vez hubieran terminado las clases se dirigiría a la sala de los menesteres y revisaría los libros que Harry le había enviado. Siguió comiendo aunque en esos momentos sus pensamientos viajaban por todo lo que le había sucedido, desde el momento en que llego al lado hasta el día de hoy. Tal vez lograra encontrar algo que pudiera ayudarla.

No descubrió nada.

Pero por más que recreara en su mente cada suceso no podía encontrar algo relevante que le llamara la atención a por qué se encontraba en aquel lugar. Lo que sí notó fue el hecho de que ninguno de los fundadores, a pesar de haberlo acordado, se había visto dispuesto a ayudarla. Se aseguró de que más tarde tendría unas cuantas palabras con ellos.

Una vez hubo terminado su desayuno salió del gran comedor para dirigirse a su primera clase del día: Defensa Contra las Artes Oscuras. Con Godric Gryffindor. Se congelo en medio del pasillo. ¿Cómo se suponía que tenía que actuar? Después de todo ella prácticamente ya había tenido esa clase y una mucho más actualizada. Mantendría un perfil bajo, después de todo en algún momento ella tendría que irse y eso sería mucho más fácil si no se apegaba a sus compañeros más de lo debido. Antes de llegar a su destino, dejó a Tull volar por los alrededores de Hogwarts.

Llegó al aula donde se impartiría la materia. Eran escasos los alumnos que se encontraban dentro, pero aun así decidió sentarse junto a una compañera de su casa. Algo en ella se le hacía familiar. La mañanera en que mantenía aquel porte de arrogancia y la mirada que se cargaba eran representaciones propias de alguien que conocía pero prácticamente no podía identificar exactamente a quien.

-Es de mala educación mirar fijamente a una persona-. Hermione se sobresaltó. No se había dado cuenta siquiera de que la estaba observando. Sus mejillas se colorearon de vergüenza.

-Lo siento-. Dijo la castaña. La chica le miró un rato para después sonreír.

-Soy Cassandra Prince-. Se presentó. La viajera supo entonces a quien le recordaba. Era, sin temor a equivocarse, la antepasada de su profesor de pociones, y héroe de guerra, Severus Snape. Nunca pensó que algo así podía llegar a suceder. En algún momento pensó que se encontraría con antepasados de sus amigos pero nunca algo así. Trato de disimular la sorpresa lo mejor que pudo, después de todo ella no era una maestra de la mentira como lo era su descendiente.

-Hermione Granger-. Con algo de nerviosismo logro pronunciar su nombre. No era su culpa, nada le aseguraba que no se comportaría como su descendiente, después de todo nada le costaba ser un poco más precavida.

-Eres la nueva, ¿No?-. Hermione simplemente asintió-. Iré a la biblioteca después de clases, ¿te gustaría venir?-. La pregunta la dejo asombrada. Tal vez no fuera como pensara. Con una sonrisa le dijo que estaría encantada en acompañarla.

Su plática se vio interrumpida en el momento en que Godric entró en el salón. Todas las voces se apagaron. Antes de empezar con la lección del día, el imponente hombre posó su mirada en la personita de Hermione. Ella se removió inquieta en su lugar mientras evitaba mirar a los ojos al jefe de su casa. Al que no conseguiría nada de la chica en esos momentos, decidió iniciar sus actividades con la clase.

Gryffindor explicaba sobre los Dementores. Ese día no habría clase práctica. Hermione empezaba a quedarse dormida. Al parecer no había dormida lo suficiente para prestar atención. Había recostado su cabeza sobre sus brazos, los cuales se encontraban cruzados sobre la mesa. De un momento a otro empezó a notar la voz del león más débil, lejana y sin poder comprenderla del todo. Lo último que entendió, antes de caer completamente dormida, fue como les explicaban en lo que consistía estar en la presencia de una criatura así. Godric, emocionado por el tema que estaba tratando, no se percató de inmediato de que la castaña ya no se encontraba en el mundo de la realidad.

Draco Malfoy tenía su mirada clavada en la joven de ojos miel, por lo que pudo darse cuenta del momento exacto en que la chica había ido a visitar a Morfeo. Una sonrisa apareció en su pálido rostro. Una venganza nunca se olvida, y menos de parte de un Malfoy.

-Profesor-. Llamó el joven interrumpiendo la charla que el hombre se encontraba dando sobre las escasas maneras de deshacerse de un Dementor-. No es que quiera interrumpir tan interesante información pero no creo que sea correcto que una Sangre Sucia se quede dormida a media clase.- dijo con superioridad.

Godric Gryffindor desvió su mirada del joven a la chica, y pudo tomar sus palabras como verdaderas. Un halo de decepción surco sus ojos por unos segundos, nunca pensó que ella fuera esa clase de alumnos. Tendría que castigarla, pero ahora se aseguraría de que lo tuviera con él.

-Señor Malfoy-. Dijo el león-. Diez puntos serán restados de Slytherin, por la manera en que se acaba de referir a su compañera-. Draco abrió los ojos sorprendido-. La clase ha terminado. Pueden retirarse.

Cassandra vio como todos se levantaban de sus asientos, felices por haber terminado media hora antes. Sabia por algunas compañeras que Hermione era una excelente alumna, aunque tampoco la podía culpar con esas ojeras que se cargaba. Antes de levantarse completamente, deposito un papelito en la túnica de la castaña.

-Lady Prince, informe a la profesora Ravenclaw que Lady Granger no podrá asistir a su clase-. Dijo Gryffindor antes de que la aludida abandonara el aula. La chica asintió a modo de entendimiento y con una mirada preocupada mira a su, reciente, amiga antes de dirigirse a su siguiente clase.

Godric acercó una silla frente al escritorio de la joven dormida, la contemplo por algunos minutos. Cada facción de su rostro se mostraba relajada, como si hace mucho que no durmiera bien, pareciera tener un sueño muy placentero. No quería despertarla pero era necesario, necesitaba hablar con ella con respecto a lo que había pasado el día anterior y de paso sobre la carta que le había llegado en la mañana. Tenía una inmensa curiosidad por saber con quién se carteaba. Sin darse cuenta de que esa joven de cabellera indomable estaba cautivándolo.

-Hermione-. Susurro suavemente en la oreja de la chica-. Hermione-. Volvió a repetir pero esta vez en un tono más alto.

La chica se despertó con el constante murmuro de su nombre. No estaba prepara para que al abrir sus ojos se encontrara con Godric. Se reincorporo en su asiento ante la atenta mirada del hombre. Incomoda, paseó la vista por todo el salón. No había ningún estudiante. Hermione le dirigió una mirada interrogativa a Gryffindor.

-Te quedaste dormida-. Fue lo único que dijo serio, sin dejar entrever los sentimientos que ella causaba en él.

Sorprendida ante lo evidente, se sonrojo. Nunca, en todo el tiempo que llevaba estudiando en el mundo mágico se había quedado dormida, y menos en una clase. La mirada que antes era interrogativa cambió a una de culpa total. Ante este cambio el jefe de la casa de los leones dejó escapar un suspiro.

-Lo siento, no sé qué me paso-. Murmuró la castaña mientras paseaba su mirada por todo el salón sin decidirse donde dejarla, eso sí tratando de que sus ojos nunca se posaran en los de su profesor.

-Entenderás que no puedo pasar esto por alto, verdad-. La joven asintió. Lo único que le faltaba, otro castigo.

Con sus orbes azules la observo detenidamente. Aunque no quería hacerlo, lo haría. Por algo era el director y mientras él estuviera en ese cargo se encargaría de que a todos se les tratara por igual. Aun si fuera en contra de lo que sentía.

-Serán restados cincuenta puntos de Gryffindor-. La chica lo miro con asombro-. Y tendrás que cumplir castigo mañana, así que te espero a primera hora en mi despacho.

Ante el hecho de tener en puerta otro castigo se sintió desfallecer. Nada estaba saliendo como ella esperaba. ¿Era mucho pedir una estadía en el pasado tranquila? Pues, al parecer, sí. Enterró su cara en sus manos y ahogo el grito que pugnaba por salir.

-Hermione-. Llamo el hombre. Ella no le miró-. Hermione, vamos mírame-. Los ojos de la chica se clavaron en los de él.

-¿Me necesitas para algo más?, llego tarde a clases-. Dijo mientras se levantaba y tomaba sus cosas. Deseaba salir de ahí lo más pronto posible. La verdad consideraba algo excesivo el hecho de que primeramente le quitara puntos a su casa para después castigarla.

Godric no podía dejar que se fuera. No quería que se fuera. La tomo delicadamente de la mano para poder evitar que se retirara. No sabía que le pasaba, simplemente necesitaba pasar más tiempo con Hermione. Y aunque esto fuera en contra de su ética de profesor nada podía ya detener los sentimientos que empezaba a surgir por la castaña.

La castaña no entendía que podría retenerla por más tiempo en ese lugar, y con esa persona. Quería irse y encerrarse en la sala de los menesteres para contestar la carta de Harry. Deseaba tanto que sus amigos estuvieran ahí, incluso Ron.

-¿A qué se refería Salazar ayer?-. Preguntó un tanto brusco. La manera en que el hombre se estaba manejando frente a ella la descolocaba. ¿Cómo se suponía que debía de comportarse? ¿Cómo una alumna o una refugiada?

La pregunta le toma desprevenida. Pero, ¿Qué es lo que podría decirle? Que por culpa de un basilisco no había podido cumplir su castigo con Slytherin. Claro que no. No podía dejar que Godric se enterara de lo que habitaba el castillo. Odiaba mentir pero tendría que hacerlo lo que menos quería era alterar el transcurso de la historia. Ahora, solo esperaba que el hombre le creyera.

-No me presente al castigo-. Murmuró evitando la mirada del león.

-Puedo saber por qué-. Cuestionó el hombre, incrédulo ante lo que la chica le decía.

Hermione negó con algunos movimientos de cabeza. Gryffindor la miro, de nuevo, algo decepcionado. Al parecer todavía no existía la confianza suficiente, porque era claro que la chica mentía. Decidió no decir nada por el momento. Con la mano que tenía sujeta a Granger, la acerco más a su cuerpo. Casi podían tocarse.

-¿No confías en mí, Hermione?-. La aludida levanto la vista y le miro con sorpresa. ¿Cómo podía él pensar eso? Aunque una pequeña parte de ella negaba esa confianza.

-Claro que si-. Afirmó la chica.

-¿Entonces?-. Sabía que la estaba presionando, pero no podía evitarlo. Necesita saber. Necesitaba saber todo lo que acontecía entorno a ella.

-Tengo clase, Godric, llegare tarde-. La voz de la ojimiel seguía siendo baja, como si no quisiera que alguien más se enterara de la conversación.

-No te preocupes por eso-. Le dijo-. Le pedí a Lady Prince que informara a Rowena que no podrías asistir a su clase-. Le informó para después acercarla más a él.

-¿Por qué hiciste eso?-. Preguntó enojada.

-Necesitaba hablar contigo-. Fue lo único que dijo.

Granger no se había dado cuenta de que el espacio entre ellos se reducía y de que ahora las palabras de ambos eran susurradas creando así un escenario lo bastante íntimo. La conversación que estaban llevando parecía absorber toda su atención. No comprendía la insistencia con la que el hombre impedía que se fuera.

-¿Quién te envió la carta?-. No entendía a que venía tanta pregunta. Esto ya parecía un interrogatorio en el que, al parecer, trataba de hallarla culpable.

-Un amigo-. Contestó.

-Hermione, tú y yo sabemos que eso es imposible-. Dijo ya enfadado el león.

-¡Pero es verdad!-. Gritó-. La carta me la envió un amigo, un amigo que quiero mucho-. Agregó con voz más baja.

¿Un amigo? ¿Lo quiere mucho? Eso era imposible. El sabia de donde procedía la castaña. Era ridículo que alguien del colegio le enviara algo, la chica apenas y socializaba. Estaba seguro que apenas y empezaba a conocer a sus compañeros. Esto lo demostró en el momento en que entro al aula y la vio platicando con su compañera de casa. Por lo cual era imposible es que hubiera desarrolla una amistad de esos índoles y más con un hombre.

-Apenas y conoces a alguien aquí-. Dijo algo más tranquilo-. Simplemente no quiero que te pase algo-. Susurró a escasos centímetros de su rostro.

Impresionada por las palabras de Gryffindor, no se percató de como el brazo libre del hombre la abrazaba por la cintura. Regreso a todos sus sentidos cuando ya se encontraba completamente pegada a él. Tal vez debería de aprender a no perderse tanto en las conversaciones.

-Godric-. Susurró Hermione al ver como él acortaba más la distancia entre sus rostros-. Godric-. Volvió a llamarlo, aunque de nada sirvió.

Godric Gryffindor yo no lo pudo soportar más, bastante harto se encontraba ya con las evasivas de la chica, era el momento de actuar. Con un último aliento unió sus labios con los de Hermione Granger. No era un beso rápido ni brusco. Parecía más una dulce caricia. El león movía sus labios en busca de una respuesta.

La joven viajera se quedó quieta, sin saber qué hacer. ¡Por Merlín y todos los dioses! Estaba besando al fundador de su casa. ¡Alguien cuatro mil años más grande que ella!. No respondió al beso, se encontraba muy sorprendida como para saber cómo actuar.

Él se separó de ella tranquilamente, todavía no muy consciente de lo que había hecho. Una mirada a la chica le hizo volver a la realidad, de la que había escapado en el momento en que la había besado.

Sin saber que decir ante la acción de Godric, Hermione se zafó de él, tomó sus cosas y salió corriendo hacia cualquier lugar. Gryffindor solo observó como la muchacha se retiraba. Ahora entendía un poca más lo que sentía, por lo que, ahora consiente, no se arrepentía de lo que había hecho.

Corrió y corrió hasta que encontró una ventana en el séptimo piso, con la vista a todo el bosque prohibido. Estaba tan confundida y el león no le ayudaba. Se sentó en el alfeizar y se dedicó a observar a todo aquel que pasara por los terrenos de Hogwarts. Estaba en casa, pero a la vez no. Nunca había querido viajar en el tiempo. Ella simplemente deseaba que el dolor que sentía en aquellos momentos, desapareciera. Extrañaba a Harry, Ginny, Luna, inclusa las burradas de Ron. Solamente esperaba que al cerrar los ojos todo su entorno cambiara para que al abrirlos las caras sonrientes de sus amigos le dieran la bienvenida.

Y así lo hizo.

Se recargo en la pared y cerró los ojos. Contó hasta diez mientras varios momentos vividos con sus dos mejores amigos pasaban por su mente. Toda la ilusión y esperanza que tenía se desvaneció en el segundo que vio a Salazar Slytherin frente a ella. Soltó un suspiro frustrado. Lo que le faltaba.

Salazar la miraba con un poco de burla. La verdad no esperaba encontrarse con ella y menos en horario de clases. Sonrió.

-Lady Granger, me puede decir qué hace aquí-. Dijo en un divertido tono suave. Como el suave siseo de una serpiente.

Hermione le miró antes de contestar-. Intento volver a mi época-. Fue lo único que pronunció mientras regresaba su vista a la ventana.

Impresionado por las palabras de la castaña, y más por lo que transmitían, decidió molestarla un rato. No le agradaba verla en ese estado, parecía tan débil y fuera de sí, tal pareciera que no era ella la que estaba frente a él y menos que hablara sobre el tema de volver a su tiempo.

-Te espero a las ocho en mi despacho-. Habló entre enojado y divertido la serpiente.

-¿Por qué tendría que ir?-. Preguntó cansada. Lo que menos quería era estar cerca de los fundadores. Mucho menos con lo que acaba de pasar.

-Tu castigo, el que no cumpliste-. Dijo con fingida indiferencia.

-No iré-. Slytherin la miró desafiante-. Si tú me obligas a cumplir ese castigo, yo le diré a Godric sobre la cámara donde, estoy segura, escondiste al basilisco-. Le amenazó.

Enojada, se retiró del lugar. Se dirigió a su siguiente clase. Sabía que no debió de haberle dicho eso, pero ya estaba demasiado cansada como para ponerse a analizar todo lo que salía de su boca. Además, estaba el hecho de que la confundía con sus cambios para referirse a ella, en cuestión de formalidades. Ya después tomaría cartas en el asunto y en el mejor de los casos trataría de no cambiar el futuro. Aunque, si se desahogaba con Salazar estaba la posibilidad de dejarlo estéril. Con ese último pensamiento la chica siguió su camino con una linda sonrisa adornando su rostro.

El rey de las serpientes observaba a la leona retirarse. Le había impresionado el hecho de que ella supiera lo que escondía en las profundidades del colegio, pero después recordó de donde venía la chiquilla.

-Maldita estúpida-. Dijo antes de retirarse a su clase con los de segundo.

Hermione caminaba por los pasillos cunado vio a Tull, esa lechuza que le habían regalado al regresar a cursar su séptimo año. Y, como un rayo, todo se ilumino. El pequeño animal había viajado en el tiempo. Y con ese pequeño descubrimiento visualizo la solución a su problema.

Si Tull logró moverse por el tiempo, ella también podría.

Olvidándose de todo, dio media vuelta y empezó a correr en dirección a la sala de los menesteres. Ya nada importaba, solo el hecho de que podría regresar a su hogar, su verdadero hogar.

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He vuelto del más allá :D Y pienso quedarme e u e

Bueno primero: me encuentro pasando por una depresión, ¡Yupi! Mi novio termino conmigo y digamos que ese fue el detonante para que toda mi miseria regresara a mi e . e siiiiiii el tipo es un bastardo y no ayuda que tus amigas te regañen en vez de consolarme con un montón de comida chatarra ¡ Pero ya empezare a ir al psicólogo D:

Segundo: por el momento mis otras historias no serán actualizadas, ¡LO SIENTO! Pero necesito desarrollar su historia D: no creo tardar mucho en eso C: así que no será mucho la ausencia… espero jaja Por el momento me concentrare en esta ya que sólo la estoy editando y ya tengo su historia desarrolla completita en mi cuaderno.

Tercero: Necesito de su ayuda :C me gustaría que me recomendaran Fics de Harry/Hermione donde alguno de los Weasley sea asi como bien hipócrita con ellos xD

Pues eso sería todo, gracias por todo, nos estamos leyendo.

Sus REVIEWS Me hacen muy Feliz, sigan asi jajaja :DD