DISCLAIMER: Ni Bleach ni sus personajes me pertenece, son propiedad de Tite-baka-sama, menos el fic y los futuros Oc's que fueron creados por esta cabeza que pronto necesitara terapia XD.
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Peleando por la vida.
Capitulo 6: Séptimo, quinto y cuarto.
—Uryu…
Orihime llevaba camisón grande, blanco, y estaba de pie en la puerta de la habitación, observando al muchacho que tomaba su café, con paciencia. Era de noche, sus manos sostenían su vientre pequeño, de cuatro meses, con protección. Su mirada estaba cargada de preocupación, y él apenas la miró, lo adivinó.
— ¿Si?—intentó mostrar una sonrisa, pero sólo logró una mueca. Ella se acercó, tomando asiento a su lado.
— ¿También…—comenzó, titubeante—, lo sentiste?
El muchacho acomodó sus lentes, sobre el puente de la nariz, y asintió. La pelinaranja sintió un escalofrío. En esos momentos, deseaba no haber sentido nada y simplemente haber seguido con su sueño. El bebé se removía inquieto en su interior, invadido de la preocupación de su madre.
— ¿Dónde crees que estén ahora?
—Su energía espiritual acaba de desaparecer. —Uryu le observó, con una sonrisa tranquilizadora, llevando una mano para acariciar el rostro de la mujer—. No creo que hayan ido a la Sociedad de Almas… —Inoue sintió algo de alivio, pero rápidamente cierto temor regresó.
—Tatsuki-chan, —susurró, y él la observó atento—, hace unos días… —se trabó, y le costó continuar, su corazón se oprimía con cada segundo en que no notaba la presencia de su mejor amiga, más aún con aquella noticia preocupante en su cabeza.
—Dime, Hime.
—Me confesó, —dijo, despacio— que creía estar embarazada… —Uryu abrió los ojos sorprendido—. Me pidió disculpas después, y en ese momento creí que era por estar yéndose… —sus ojos amenazaban con comenzar a llorar, y pronto recibió un abrazo reconfortable de parte de su novio, que se había puesto de pie para ello.
—Estarán bien…
—Estoy preocupada… Tatsuki-chan estaba con Abarai-kun…—suspiró, intentando tranquilizarse—. Yo vi a Kuchiki-san extraña también. No quiero pensarlo, pero, por coincidencia, ambas podrían… —se aferró con fuerza a la camisa de Ishida, y él correspondió reforzando el abrazo—. ¿Piensas que estarán bien?
La separó un poco de él, teniéndola aun sosteniendo las mangas de su prenda—. Estoy seguro que sabrán que hacer —llevó una de sus manos al joven vientre de su mujer, acariciándolo con ternura—. No te preocupes —Orihime asintió, despegando su mirada de la azul del pelinegro, volviendo a abrazarlo.
Se sentía sola en ese momento, tan preocupada que creía perder lo más importante, sus mejores amigas no estaban con ella, acababan de hacer algo que ignoraba. Sólo le quedaba Uryu, y el pequeño que crecía en su interior.
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Cuatro meses habían pasado. Cuatro meses, que fueron más un castigo que otra cosa para los futuros padres. Los vientres crecían rápido, los humores cambiaban dependiendo el día, las risas de quienes ya habían pasado por eso, eran presentes.
Los malestares llegaron fuertemente hasta el tercer mes de embarazo en Rukia, y ello provocó pocas horas de sueño, por lo que la Kuchiki intentaba encontrarlo donde sea. El no sentirse descansada, pasó un poco cuando llegó al cuarto mes, pero el malhumor seguía en cierta parte, igual que la sensibilidad. Ichigo y todos debían ser algo atentos, nunca sabían cuando ella golpearía o cuando abrazaría.
Renji, ante aquello, creía haberse salvado en cierta parte, pero Tatsuki era quien llevaba más tiempo, por ende, los movimientos del pequeño dentro, lograban que sus costillas la odiaran, y ella echara la culpa al susodicho pelirrojo. Luego, el cansancio y poca actividad física a la que no estaba acostumbrada, le traían molestia y cierta fatiga. Él se sentía culpable a veces, y ahí estaba lo bueno de haber superado el primer trimestre, pues su mujer se acercaba a él en sus mejores momentos para estar tranquila.
Risas y llantos fueron los que le tocaron a Toshiro, él sabía controlarlos, pero a veces eran ciertamente exagerados. Momo llevaba cinco meses de embarazo, solo cuatro más y todo acabaría, eran sus pensamientos positivos, los que el muchacho correspondía. Luego estaban los hechos que él prefería no explicar, y cada vez que ella sentía algún malestar serio, no podía evitar que la culpa lo intentara voltear. Era la diferencia entre ellos y Tatsuki y Renji. Hitsugaya creía que por su culpa, Momo sufría, y era una de las razones por las que recibía regaños.
Pero había algo de lo que nunca ninguno pudo salvarse, sacando de lado los conflictos de pareja, estaba lo que el bebé quería, en dichos casos, los antojos. Éstos aparecían cuando menos podían pensarlo, mañana, tarde, noche. Milésimas de segundos antes que su cabeza llegara a la almohada, alguna se daba la vuelta y pedía algo.
La marca de molestia, había sido rota por Rukia, cuando a las tres de la mañana despertó queriendo comer galletas, y no cualquieras, eran galletas al estilo dulce empalago; con mermelada de uva y masa dulce. Y ella ganó, pues Ichigo intentó disuadirla, alegando que podría ser en la mañana. No hubo más que dirigirse hacía las escaleras en busca de Urahara, quien, somnoliento, objetó y ganó al recordar que nada estaría abierto hasta entrada la mañana.
Un par de días después, eran horas de la tarde. Una pequeña casa más podía verse construida bajo la tienda del sombrerero. No era tan fácil para dos mujeres, con vidas alborotadas, con barrigas resaltando, y estados de humores cambiantes, vivir con un par de hombres que se la pasaban discutiendo, pero como nunca, en el último mes, no habían entablado discusión en ningún momento. Rukia y Tatsuki agradecían, al cansancio que les habían logrado, y al pacto secreto que quizá pudieron hacer.
—Respiren y relájense —Nemu respiraba hondo, a la par de las tres embarazadas, como cada tarde, por esas mismas horas, lo hacían. Era importante que ellas supieran relajarse, estando en su estado, cualquier riña o enojo podría terminar con algunos dolores incluso. Ahí estaban las tres mujeres con experiencia, sentadas en posición de indio, como también estaban las tres futuras madres, en frente.
—Lo primero que deben lograr, antes de hacer algunos de estos ejercicios, es la calma total de ustedes mismas —esta vez quien explicaba era Isane. Rangiku observaba atenta como hacían a las indicaciones junto a ella.
Estaban alejadas de las moradas, en busca de la paz que niños curiosos y maridos ruidosos no podrían otorgar. Rukia estaba sentada en medio, y Tatsuki y Momo una a cada lado de ella, tomando su distancia entre sí, de igual modo Isane en medio, con las otras a sus lados.
— ¿Qué practicaremos hoy? —El vientre de la Arisawa llevaba siete meses y medio de embarazo, ya sentía que apenas podía respirar con normalidad, le dolía la espalda con más frecuencia, su humor estaba de perros, y los nervios estaban, aunque ella no les diera mucha importancia y los superara.
—Hoy les enseñaremos a ocultar la energía espiritual del bebé —dos de las tres miraron con algo de confusión a la peli-gris que acababa de hablar. Rukia y Momo sin saber que aquello se pudiera hacer, Tatsuki le fue directamente indiferente, nunca entendía al principio, no hasta ponerlo en práctica.
— ¿Es posible? —pregunto la Kuchiki.
—Lo es, y es necesario por si en algún momento necesitan salir a la ciudad —Tatsuki prestó especial atención a aquellas palabras, pues apenas con eso recordó a Orihime, y que ya estaría a un mes de dar a luz. No era necesario decirlo, estaba claro para ella el querer estar con su mejor amiga en ese momento, había sido mucho dejarla sola cuando más debía necesitarla.
—Kuchiki-san, Hinamori, ustedes no deben preocuparse por aprender esto aun. La energía del niño o niña, comenzará a sentirse en mayor intensidad luego de los seis meses. No llevan aun ese tiempo —apuntó la teniente del cuarto.
— ¿Entonces voy sola? —Indagó Tatsuki, saliendo de sus pensamientos al haber prestado atención a eso. Recibió un sí, de parte de las tres tenientes, cual robots programados—. ¿Por qué no empezamos hace un mes entonces?
—Es que apenas ahora se enteraron que ya tenías siete meses y medio de embarazo —prácticamente delató Rangiku.
— ¿Y así se supone que tengo que confiar en su ayuda? —Se burló la Arisawa con una gota de sudor en la frente. Pronto Rangiku recibió un regaño por imprudente.
Momo no hablaba, se sentía molesta, el calor la invadía, y sentía el sudor pegajoso sobre su piel, por más que en realidad no lo tuviera. Un indudable hormigueo dentro de ella, intenso, que varias veces la hacía sonreír, el cual ya tenía desde hacía un mes, y suponía que Rukia estaría comenzando a tomarlo en cuenta. Notó una sola gota de sudor caer por su cuello, y como si fuera una estudiante, alzo la mano para llamar la atención.
— ¿Qué ocurre Hinamori-san? —atendió Nemu, lo que llamó la atención de todas.
—Quisiera saber si puedo retirarme a tomar una ducha…
—Claro, no te preocupes —sonrió la rubia voluptuosa, todas allí entendían por la etapa que la castaña pasaba—. ¿Rukia-chan, tu necesitas algo?
—No yo me siento muy bien —desde hace una semana que sus nauseas habían terminado, por lo que sus vómitos también. Ahora se sentía bien, llena de vida, Isane le había dicho que en ese mes comenzaría a percibir los movimientos de su hijo, pero que era muy posible que no llegue a nada más que hormigueo, lo que ya hace dos o tres semanas la perseguía.
Solo un mínimo detalle le llegaba molestar: una semana más y estaría igual que Momo, en su quinto mes de embarazo, molesta por los cambios hormonales, duchándose hasta tres veces por día. No sería lo mejor, su compañera se veía incómoda, y ella odiaba la incomodidad, como cualquiera.
Hinamori se puso de pie, con cuidado, y se dirigió a su casa, donde, seguramente antes de entrar, se encontrarían cuatro de los cinco hombres discutiendo por alguna estupidez, el quinto era muy pequeño para saber que era discutir. Pero en cuanto se acercó, lo que veía no era nada de discusiones, todo lo contrario.
Renji y Kira no estaban en el campo visual, tampoco Ikkaku, y con ello, tampoco estaba Tetsu. Luego, una sonrisa llena de ternura se le dibujo en el rostro al encontrarse con los dos presentes.
Toshiro tenía en sus piernas a Gina, se notaba cómo le hablaba, y cómo se le marcaba una venita en la frente de a segundos, lo cual provocaba que la niña riera, y a ella también le causara gracia. En la casa de al lado, Retsu se encontraba jugando con Zangetsu, se veía tan tierna y…esperen, recapacitó, pestañeando ¡Zangetsu!
— ¡Eso no se toca! —Se escucho el grito de un enfadado Ichigo, que tomo a la pequeña, dejándola lejos de su espada, colocándola hacia el otro lado—. ¿Estás loca? Podrías hacerte daño… —regañó, y la peli-gris le miraba sin entender mucho, para este momento Momo llegaba donde ellos—. Hola, Hinamori ¿Ya terminaron? —Indagó, nuevamente sujetando a la niña que intentaba ir con su espada—. ¿Dónde esta Rukia?
—Aun esta allá… Yo necesitaba una ducha.
— ¿No regresaste a eso más temprano? —Preguntó, curioso, optando por cargar en brazos a la niña Izuru cuando intentó nuevamente acercarse.
—Si… Ya me advirtieron que este mes sería así —respondió acariciando su vientre, y adentrándose a la morada sin dejar de hacerlo, frenando en la puerta—. Me estás causando muchos problemas —reprochó al bebé dentro de ella. Luego observo a Toshiro nuevamente.
— ¿Capitán Hitsugaya? —Se preguntó, con aires de indignación—. ¡Hinamori-san me dijo Shiro-chan! —Se cruzó de brazos Gina, con entrecejo fruncido.
—Pero es capitán Hitsugaya…
—Mamá dice siempre: ¡Caaapiiiitáaaaan! —Se burló, intentando imitar la voz de su madre.
—Ella es mi teniente. —Intentó explicar.
— ¿Puedo llamarte tío Shiro-chan?
Hitsugaya suspiro resignado, esa niña era igual de persistente que su teniente y su mujer, además de testaruda y muy viva. Luego de eso, escuchó una risa conocida a sus espaldas, que le contagió una sonrisa.
—Hinamori ¿Puedo llamarlo así? —Pregunto, con aura inocente, sabiendo que la castaña diría que si.
—Puedes llamarlo como gustes Gina-chan —sonrió dulcemente, revolviendo su cabello. La niña le devolvió la sonrisa, agradecida, habiendo logrado lo que buscaba. Más allá, Ichigo aun sostenía en brazos a Retsu, y ésta al parecer, estaba complicando la tan fácil explicación que el pelinaranja le intentaba dar.
— ¿Y por qué? —preguntó la menor.
—Porque si lo haces te lastimas.
— ¿Por qué?
—Porque es un objeto filoso.
— ¿Por qué?
—Porque es una Zampakuto… —comenzaba a sacarse de quicio.
— ¿Por qué?
— ¿Por qué tantos porqués? —Exclamó a la niña, de quien recibió una amplia sonrisa, en ese momento, juró que 'por qué' era la única frase que ella sabía decir completamente. La dejó en el suelo, y cuando se dio la vuelta para tomar su espada y llevarla dentro, así guardarla lejos del alcance de los niños, se hizo oír la pequeña voz a sus espaldas.
—Ku-Kuro… —El pelinaranja la miro atento ¿Intentaba decir su nombre?—. Kuro…Kurrsaki… —y le dedicó una mirada con sus grandes ojos, en busca de saber si había estado bien.
—No… Kurosaki… Ku-ro-sa-ki —separó en silabas, para que se le haga más fácil, a la vez agachándose a su altura.
—Ku…Kuro…saki —Retsu suspiro frustrada de sus intentos, lo había dicho, pero muy distante. Al menos quedó conforme cuando Ichigo rió entre dientes, divertido, dejando caer una mano sobre su cabeza, para despeinarla.
—Bien dicho.
Era de noche cuando entró a su habitación, la observó mirarse al espejo, tocando especialmente el lugar donde residía su futuro hijo, por el momento, creciendo, esperando a nacer. Sintió ternura, algo poco usual, y se acercó hasta ella, abrazándola por detrás, llevando sus manos al dicho vientre, que parecía pequeño bajo ellas.
—Ya no se puede negar —dijo, divertida, llevando sus propias manos sobre las de él. Un momento de silencio, donde la incomodidad, la tensión y todo lo malo desaparecía, incluso el temor de que algo salga mal, desde el hecho de ser descubiertos, hasta los riesgos naturales de un embarazo.
Ichigo recargó el mentón en la cabeza de Rukia, y al mismo tiempo, en el mismo momento, la sorpresa, la emoción y felicidad los llenó a ambos. Ahí estaba, él o ella, haciéndose notar, demostrando que allí estaba, ocupando su propio lugar.
Continuará…
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Damas y caballeros, en el siguiente habrá acción ;D XD Espero que les haya gustado, acá no pasó mucho, pero quise dar una mirada a cómo se sentían todos en ese momento. No me expresé muy bien XD Pero en parte algo dice…
¡Espero que les haya gustado! :D
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