¡HOLAAA! Este fic me emociona mucho. Bueno, muchas gracias a quienes lo leen ^^ Y disculpen si soy mala en esto. Es mi primera vez... (No en ese sentido, ¡hentais!).
Capítulo SIETE
Ya todos lo sabían, ya sabían que yo no era su Lucy y eso tenía ya una semana.
Lo cual significaba que también tenía una semana más en este extraño lugar. Me había quedado a vivir con Lissana, quien me ofreció más apoyo que nadie, pues... Finalmente, de las chicas del gremio que conocía, ella no estaba casada... Aún... Pues ya andaba preparando su boda.
Caminaba por las calles de la ciudad, y esta vez, me dirigía otra vez al lago en donde Natsu solía llevarme a pescar.
¿Cómo era la situación con Natsu 32 (el número en su edad, vale)? Pues... Rara.
Me hacían sonrojar cada que me percataba de que me miraba... Me miraba como si en mí viera a su esposa. Por eso prefería ignorarlo... Yo no debía sentirme necesitada de él, y mucho menos debía buscar consuelo de ese hombre. Ya había sido suficiente haber tenido un beso la primera vez que nos vimos.
Suspiré con tristeza al ver el lago.
Me acerqué.
Miré mi reflejo en el agua y al sentir como si algo me apretara el interior del pecho, oí una voz.
-Lucy -Era Natsu 32, con una mirada seria.
-Hola... -Le saludé para que no creyera que lo he ignorado todo el tiempo.
-¿Así que... Aquí es donde te escondes de mí? -Dijo, y me estremecí-. ¿Por qué me has evitado todo el tiempo?
Me mordí el labio mientras desviaba la mirada.
Y en un minuto, sentí una de sus manos tocar mi hombro y como si él se tratara de un ladrón, reaccioné alejándome con temor.
-¡N-no me toques! -Le exigí-. No sabes lo horrible que se siente estar aquí... No sabes lo mucho que me duele verte, oírte y sentir tu piel tocar la mía...
-Lucy -Empezó a hablar, acercándose a mi tembloroso cuerpo-, ¿recuerdas que te dije que no estabas sola? Yo estoy aquí, contigo. No serás la Lucy de este tiempo, pero sigues siendo Lucy... Hermosa, dulce, frágil, vulnerable y tan linda cuando el rubor cubren la piel de tus mejillas.
Los ojos... Me estaban brillando con cada palabra que decía. En definitiva... Natsu, con el paso de los años, había madurado mucho.
-No me tengas miedo -Continuó diciendo-, te protegeré y te juro que te regresaré a tu tiempo.
Y cuando él estuvo frente a mí, me abrazó, con ternura, sonriendo, protegiéndome con su fuego, acariciándome con su piel.
Me dejé llevar y junté más mi cuerpo contra el suyo.
Él no entendía... Que yo veía a mi Natsu en él, sin embargo, no era el mío, y era como si me hubiese enamorado otra vez... Pero de una persona diferente.
