Sip, lo se, he tardado tres eternidades y media en actualizar, y en verdad lo lamento… Como dijo en Computer City, ha sido tanto por estar ocupada como por floja… Y bueno, hasta hoy que anuncie a algunos que iba a subir no sabia que eran varios los que esperaban la conti / No creía que a alguien le gustara que escribo (?)
Aun así, no tengo mucho tiempo para editar esto, ¿Porque? El FF se esta cayendo a cada rato, y me ha costado horrores subir el documento, pero bueno… espero que ustedes no se molesten, pero creo que este cap esta algo… no lo se, juzguen ustedes:
Pareja: UsxUk
Disclaimer:Hetalia no me pertenece~ Este AU tampoco, porque soy baka y Dotty es awesome.
Advertencias: Posibles faltas de Ortografía. Narración Realmente Aburrida. Americanos malvados.
Dedicado a: Amore, porque ella siempre me anima a seguir escribiendo cosas que planeo dejar a un lado; And it is dedicated to Dotty-sama, 'cause she creates the best characters of the world (?)/ Y es dedicaco a Dotty-sama, porque ella crea los mejor personajes del mundo (?)
"Demasiado cerca para una sonrisa
Demasiado lejos como para notar su falsedad"
-Buenas noches- saludo el pequeño pelirrojo cordialmente, como siempre lo había hecho, desde muy pequeño. -¿Qué podemos ofrecerle?- juntando sus manos en su espalda, espero aun con ese semblante tranquilo una respuesta. Habían entrado una pareja tomada por las manos, y parecían entretenidos en encontrar algún tipo de flor en especial.
-Busco una flor… Para otra flor~-hablo con una sonrisa romántica el chico, haciendo reír sonrojada a la chica. Arthur rio también, aunque mas con simpatía. En esta época del año era común ver a las personas de esa forma, terminando las fechas de Febrero, los enamorados paseaban de la mano a toda hora del día.
-¿Hay alguna que busque en especial?- ofreció amablemente, mientras la chica le señalaba varios tipos de preciosos capullos prontos a abrir. Ambos parecían buscar uno adecuado, tal vez ellos ya vivieran juntos, probablemente fueran una pareja mas seria y formal que algunas otras que veía llegar.
-Las rosas… ¿Qué me dice de las rosas?- señalo la chica, tomando el brazo de su novio con mas amor, recargándose en su hombro para poder sentirlo mas cerca.
-O-oh…- inclinándose al suelo, alzo dos pequeñas macetas. Ambas de rosas rojas, aunque una parecía un poco mas grande que la otra. La verdad era que una había sido plantada, y hasta 3 semanas después, planto la segunda. –Las rosas rojas significan "Amor", por eso son muy vendidas… Una de las flores que son mas apreciadas…
-¿Lo ves corazón? –animada, la chica le sonrió a su novio. –Mis compañeras me dijeron su significado, ¿Acaso no es romántico?- el chico algo sonrojado, rio un poco por su entusiasmo, y estuvo a punto de aceptar la compra.
-Aunque…- dejando una de las macetas de nuevo en el suelo, se inclino a un estante, tomando entre sus brazos otra flor, una mucho menos conocida. –Este es un crisantemo rojo…- Les dio unos segundos para comparar ambas bellezas de las flores, diferentes en varios sentidos. –Una rosa roja significa amor… Un crisantemo rojo significa "Te amo"- Al oírlo la chica quedo completamente fascinada, prendida a ese encantador brote.
-"Te amo"- repitió el chico, sonriendo y tomando la mano de la mujer entre las suyas. –Creo que nos llevaremos esa- Arthur sonrió y volvió a dejar la rosa en su lugar. No, no lo había dicho por mercadotecnia, de hecho, ahora mismo eran aquellas flores famosas las que alzaban sus precios por donde vieras. Solo que a el le encantaba usar su tema favorito de toda la biología y botánica que sabia. El lenguaje de las flores.
La caja sonó, también la puerta, y Kirkland sonrió satisfecho por hacer otra buena venta… Lastima que fuera la ultima.
-Nos vemos Artie- hablo una pelirroja, saliendo del brazo de un chico con audífonos, que en vez de voltear solo marco la seña de la paz para el ingles y desaparecieron de la ventana.
-Hasta mañana- contesto aunque ya no lo escuchasen. Ellos eran dos de sus compañeros de trabajo, aunque le gustaba decir que eran sus amigos. –Creo que también es hora de que me vaya… -susurro, sabiendo bien que si tardaba demasiado, Alfred se molestaría, pues la cena se enfriaría. –Ahm… Robin, ¿No vas a irte?- murmuro, tomando su suéter marrón. La mujer negó con una leve mueca.
-Necesito terminar con estos pendientes antes de mañana…- susurro. Era algo llenita, pero con una apariencia dulce que daba la sensación de querer abrazar. Aunque claro, como la administradora era todo un as de los negocios. Era agradable para el, y nunca habían tenido problemas mas que el primer día, que Arthur rompió una maceta sin querer.
-Bueno… No te desveles mucho. –recomendó terminando de sacar su rostro por la prenda que lo abrigaría y con un gesto amable se despidió. –Nos vemos el lunes- y lo siguiente que se escucho, fue la campanilla de la tienda con un letrero de "Cerrado" al frente.
La noche no era tan fría como espero. Hacia unos días que se estuvo congelando en ella, ahora estaba tan solo fresca, con algo de viento. Bien lo dicen, Febrero loco. Suspirando, se encargo de caminar tranquilo. Aun habían algunos lugares abiertos, llenos de parejas celebrando las fechas que acababan de pasar. El 14 de Febrero había sido hacia una semana, o algo así, pero ese perfume suave aun se sentía en el ambiente. Habían parejas nuevas, de jóvenes que se habían confesado. Habían parejas mas estables que disfrutaban de su compañía. Otras mas, que aunque llevaban ya muchos años, se recordaban ese amor que sentían. Si. Eso le encantaba de ese mes… El mundo parecía no ser tan agresivo como lo fuera antes.
Oh, ¿Qué que hacia trabajando en una florería? Bueno, había obtenido ese empleo a pocos meses después de haberse mudado. No pensaba en una carrera en la cual estudiar, así que solo decidió aplicar los conocimientos que tenia acerca de las plantas, ya que era una de las cosas que mas le encantaban del mundo. Bien podría ser que no era el mejor trabajo en el mundo, o que ganara mucho dinero en el… Pero bien dicen que cuando se hace lo que mas se gusta, nunca se tendrá que trabajar en la vida.
Era una verdadera suerte que ese lugar apenas estuviera abriendo… Además, las personas allí eran muy amables con el, no había objeción alguna. Todo parecía casi perfecto en aquella pequeña parte de la ciudad, de ahí que disfrutara tanto las caminatas a través de ellas. La casa que compartía con el americano no quedaba muy lejos, por eso bastaron por lo menos 15 minutos para que ya estuviera frente a su hogar. Se detuvo antes de entrar, a revisar a sus "hijas". Flores que había plantado en el pequeño jardín que tenían brotaban con paciencia, y ahora mismo se mecían por el viento que osaba en acariciarlas. El ingles les sonrió y siguió su camino. Cada mañana antes de ir al trabajo las regaba, ahora veía que estaba funcionando de maravilla.
-Alfie- llamo entrando al apartamento. –Estoy en casa!- llamo de nuevo, entrando al comedor, aunque todo seguía exactamente igual a como lo deja esa mañana. -¿Alfred?- pasando por la sala, había un panorama diferente. Había muchos libros encima de los sillones, algunos aun abiertos. Oh no… ya sabia que sucedía… -¿Alfred?- pregunto una vez mas, asomándose a su cuarto aun con la puerta abierta. El mayor, con sus lentes negros puestos en alto, parecía concentrado en filtrar algunos de sus químicos en un recipiente. No llevaba su chaqueta, que gradualmente adquirió los símbolos de raíz cuadrada de 250, mas bien, estaba aun con un pants negro y una camiseta blanca que le quedaba algo larga.
–Alfred, ¿No has salido de aquí en todo el día?- pregunto preocupado de que hubiera pasado hambre, o al por el estilo… Lo alivio que había dos manzanas parcialmente comidas en el basurero, y una mas en su mesa, sin haber sido tocada. Al menos había sido algo, había ocasiones que el americano no comía en todo el día solo por esos experimentos. -¿Estas muy ocupado?- pregunto con algo de torpeza, sin dejar de ocultarse un poco por el marco de la puerta. No hubo respuesta, así que la reformulo para obtener su atención. –Creo que pediré algo a domicilio, ¿Estas ocupado?- de nuevo solo hubo silencio, solo algunos movimientos para encender el mechero de una de las botellas. -¿No quieres cenar conmigo?-
-Shh!- lo callo de una buena vez, un poco harto de sus preguntas. Jones vertía y revisaba sus apuntes rápidamente, queriendo encontrar relación entre las reacciones que había entre todos los químicos allí vistos. Anoto algunas palabras y volvió a concentrarse en sus cosas… ignorando al pelirrojo, que simplemente vio desanimado la habitación… y cerrando con lentitud susurro algo que de todas formas seria ignorado.
-Lo siento…- y aunque después de cerrar se quedo allí unos segundos, tomando la perilla con impotencia… No se atrevió a volver a abrir para reclamar algo… solo se encamino a la sala y entre tantos libros se sentó con pesadez. Toda la felicidad que había estando emanando todo el día, toda esa caminata hacia unos minutos… Todos esos momentos quedaban reemplazados siempre por ese vacío.
No sabia que había hecho mal… Se siguió comportando igual que siempre, desde que se habían mudado. Era amable, no se acercaba demasiado, solo le observaba leer y preguntaba cosas de vez en cuando… Tal vez lo único fue que el mayor cocinaba, ya que el, cuando lo intento… no salió delicioso, tampoco con un sabor horroroso. No… mas bien… Estuvo a punto de provocar un incendio y una explosión con la estufa. Desde entonces no tocaba nada de la cocina…
No creía que solo por eso fuera que su amistad se hubiera truncado en esto. Nadie le aviso… solo paso. Unos días después de que se mudaron, Alfred empezó a concentrarse mas en sus cosas… Leía, estudiaba, siempre haciendo anotaciones. De vez en cuando, hacia algunos experimentos o ayudaba en ciertas conferencias solo para conseguir algo de dinero y seguir manteniéndose… Con esos conocimientos que tenia, era poco lo que necesitaba trabajar para obtener el dinero. Pero mientras todo eso sucedía, la atención que le daba había caído completamente. De suerte tenia un buenos días, y un buenas noches… tal vez un poco de platica en las cenas… Si, había días donde si le hacia caso y todo eso, mas días como este, donde el castaño solo experimentaba sin pensar en su alrededor, era cuando lo veía. Representaba una molestia en muchos puntos de la vida de Alfred.
Tal vez fuera porque no era tan inteligente como el, o porque no tenia intereses parecidos a los de el… Pero desde la mudanza la relación que tenían… se perdió. A pesar de que había pensado en al fin hablarle sobre sus sentimientos, este solo ignoraba, y finalmente se apeno de nuevo y no volvió a pensar en el asunto. Si estaban de esa forma, entonces era imposible que le fuera a querer, y decirle sobre ellos, aunque no tuviera respuesta no le convencía del todo. Al final de cuentas, seguía con ese amor escondido en su corazón, que a pesar de los tratos seguía inmerso en su corazón. Maravilloso el día en que sus ojos avellana se dirigían a el, o cuando su voz resonaba, aunque molesta, por la casa… En cualquiera de los escenarios parecía que ya no eran nada. Ni si quiera amigos.
-Supairaru- apareció de repente el japonés, asustando al ingles. Entre sus manos, una hoja en blanco con una espiral roja marcada, claramente de lápiz de color. El dibujo estaba casi en el rostro del ingles, pero por ello mismo es que reacciono en lo que tenia que hacer. Tal vez Kiku también tuviera hambre.
-V-vaya… -susurro alejando suavemente la hoja de si mismo. El japonés solo se quedo allí, quieto, observándolo. –No has comido supongo…- encomendó, a lo que el chico solo frunció un poco el cejo.
-Superr Merrcado Baka…- dijo. Oh, entonces no había encontrado donde comprar comida. Ambos angloparlantes desconocían que era de la vida de Kiku, pero este mayoritariamente se las arreglaba solo. Era extraño, pero era el único que podía estar cerca de Alfred la mayoría del tiempo sin que llegara a ser una molestia… Mas porque solo se sentaba a observarlo, y gradualmente el menor se acostumbro a ese pesado mirar.
-Como el otro día no te gusto la comida china…- sonrió poniéndose de pie para tomar el teléfono. –Creo que pediré Sushi, ¿Te parece bien? –
-Hai- asintió el peli negro, corriendo inmediatamente al pasillo y perdiéndose por las habitaciones. Arthur suspiro viendo al suelo solo unos segundos… y dándose ánimos a si mismo, marco el numero con rapidez. Tres ordenes de lo de siempre. La suya, la de Kiku, y la de Alfred, cuando su estomago le avisara que necesitaba un poco de combustible para seguir funcionando.
El despertador sonó muy fuerte, ¡Le iba a taladrar los oídos! Bueno, estaba exagerando, pero sus ganas de levantarse eran equivalentes al silencio que se producía por esa alarma. Froto sus ojos y bostezo. Eran alrededor de las ocho, pero aun así, se sentía sumamente cansado. El día anterior no pudo dormir nada bien. Al final si había enfriado en la madrugada, y además de todo estaba triste por haber sido callado de esa manera tan agresiva, de nuevo.
Dio un largo bostezo y se quito de las sabanas. Sabia que si no lo hacia, se quedaría pegado a ellas hasta las tantas. Era sábado, y había cosas productivas que hacer. Y después… Bueno, buscaría que hacer después. Conseguir algunos amigos no estaría tan mal. Bajando las escaleras, continuo su camino hasta la cocina. La pijama que uso en la casa de Alfred en alguna ocasión había dejado de venirle, y la que ahora usaba difería mucho a la anterior. Ya no mas pants y camisita, ahora era tan solo una playera manga larga que le quedaba bastante holgada de su torso, llegando hasta la mitad de sus muslos. Oh, y calcetines… Le gustaba usar calcetines.
-Good Morning- saludo algo somnoliento al retrato en la sala, del pelinegro hermano suyo, abrazado de el cuando eran pequeños. Su recuerdo le daba algo de tristeza, era cierto… A los pocos días de haberse mudado recibió una llamada de su madre, llorando. Al parecer, su hermano trato de parar una pelea en medio de la calle y termino apuñalado. Mucha sangre, gente que no quiso ayudarlo… Como podían imaginar, las llamadas de su hermano dejaron de aparecer…
Tomo una manzana del frutero. Tenia que esperar a que Al se levantara para comer algo, pero este tardaría tal vez hasta el medio día, era su hora normal de ponerse de pie… Bueno, se desvelaba mucho, ahora que vivía solo podía estar de pie a la hora que quisiera, así que tampoco se quejaba de que lo hiciera. La fruta que compraban era suficiente, y con ella podía durar todo ese tiempo sin quejarse por hambre. Estirándose una vez mas, reviso la pila de cartas a un lado de la mesa. Comúnmente Alfred las dejaba allí, a el solo le interesaban cosas de ciencia, o diferentes químicos que llegaban en paquetes pequeños. –Luz, Teléfono…- susurraba apilando las cuentas a pagar. –Cable- enlisto una vez mas… ¿Alguno de ellos lo usaba? El solo los domingos… Hablaría cuando pudiera con el castaño sobre ello. Al final quedaron 4 sobres con cuentas, y 7 cartas dirigidas a el. Todas seguramente eran de su madre.
Su madre, siempre fue una mujer que admiro con toda su inocencia, desde que era pequeño, siempre tan buena y sonriente… Sin embargo, desde la muerte de Scott, ella se comportaba… diferente. En todo ese año no faltaba la llamada cada jueves, 3 cartas mínimas de su parte cada semana, las preguntas una tras otra de cómo estaba, que pasaba, porque, como… Tanto que hartaba. Arthur, sintiéndose un poco mal, tiro los sobres a la basura, acomodando con sus manos un poco su despeinado cabello. Britania Kirkland, ahora era diferente… Era una madre sumamente sobreprotectora, lo trataba como si fuera un bebe de unos cuantos años, y peor aun, siempre, siempre que por error contestaba sus llamadas, insistía hasta el cansancio que volviera a mudarse con ellos.
Si. Sabia que era muy grosero de su parte tirar sus cartas, evitar contestar, ignorar cada que decía que vendría de visita… Pero sentía que lo sofocaba, que lo ahorcaba con esas palabras. El no era su hermano, no le iba a pasar nada de eso. No era ni tan valiente, ni tampoco tan fuerte como para intentar las cosas que el hacia, y viviendo con Alfred, su vida no era extrema, era normal, tranquila. Nada maravillosa, nada extraordinaria… Vivir bajo la sombra de su difunto hermano lo hacia sentir mal, así que le resultaba mas fácil ignorarlos… Extrañaba a su madre, a la madre que lo despidió orgullosa con un abrazo. No a la que siempre desconfiaba de su bienestar. ¿20 años, casi 21, no eran suficientes para ella? Y después su padre… Aunque el parecía mas controlado, también se veía algo fuera de este mundo… Su consumo de azúcar, esa que tanto se cuidaban de comer ahora se había incrementado, a niveles de que no reconocía, a los que le decían que no podía comer cosas demasiado espolvoreadas de esta. El no tenia los mismos problemas que ellos, pero aun así se cuidaba…
Prendió el televisor, en un noticiero algo aburrido, pero solo quería algo de sonido en la casa. Se lavo la boca, se puso el pants que descansaba siempre en el baño, y ya algo animado con sus propias palabras de confianza de siempre, comenzó a levantar todos los libros que había dejado regados el americano. Era un trabajo que aprendió a hacer, después de dos enojos algo fuertes de el. Primero se dividía por rama de ciencia, las 3 que poseía en los estantes, y se apartaban los que abarcaban dos o alguna especialidad. Después, solo tenia que acomodar por nombre de enciclopedia, obviamente alfabético, y tomo. En ese sentido Al era bastante organizado. Lo único que le interrumpió fue el teléfono. Reviso el numero, y la sonrisa se le ilumino, ampliamente.
-¿Bueno?- contesto sentándose en el sillón y bajando el volumen del aparato.
-Hey! Artie~ ¡Hace tiempo que no me llamabas!- se quejo con un puchero. En el fondo podía escuchar risitas de niños, y también repetidos movimientos de una bolsa de papel. Ya sabia, Amelia estaba en McDonald.
-He tenido algunas cosas que hacer, y bueno… - carraspeando un poco vio a un lado con pena –Tengo algunos problemas con Alfred a veces, ya sabes…- rio cálidamente y se recargo en el respaldo. Le gustaba hablar con Amelia de vez en cuando, era tal vez la única amiga que le quedaba de su antigua ciudad. –Pero de ahí en fuera, creo que ha sido un descuidado de mi parte, perdón.
-No te preocupes querido- hablo feliz, tomando otro bocado de lo que posiblemente era una hamburguesa-Por supuesto, ya supiste quien se mudo hace unos días por allá, ¿No?
Dando un largo, largo bostezo, bajo las escaleras de mala manera. Seguramente era medio día, tal vez incluso ya era la una de la tarde, pero eso poco le importaba. No había allí nadie que le dijera que hacer o regañarle por levantarse a la hora que quisiera. Ahora mismo, tampoco tenia muchos ánimos, pero bueno, se le entumía el cuerpo y Arthur seguramente tenia hambre.
El día anterior había llegado por fin ese pequeño frasco de químicos que necesitaba, claro, de manos de Yao. No tenia ni idea de como y de donde los conseguía… Pero lo importante era que lo conseguía, y mientras se los diera y el le pagara, no habría problemas entre ambos. A menos claro, que alguno de los frascos se le rompiera al chino, entonces tendría un severo problema en la piel, o tal vez de combustión, todo dependía que era y donde lo derramaba.
Iba descalzo, no encontró sus zapatos a la primera, y tampoco pretendía buscarlos por gran rato. El día anterior trabajo mucho, desvelo hasta que las 3 de la mañana tocaron su despertador. Fue hasta entonces en que tan solo termino de etiquetar su experimento, y cayo rendido a la cama. Era uno de sus estudios importantes, uno que venia trabajando desde hace año y medio, o incluso un poco mas. Su mas grande proyecto merecía el tiempo que le dedicaba, así que dejaría fermentar las dos semanas que necesitaba las mezclas y después seguiría con ello. Había muchas cosas mas en las cuales centrarse además de este, se entretendría con algo mientras.
Prendió la llama del sartén y busco lo que sea que hubiera en el refrigerador. Todos, incluso el, se habían acabo con la comida que pidió el ingles, así que algo de platillos mas simple seria la solución. -¿Jamón?- saco la bolsa, aun tenia dos pedazos, sin embargo ya estaba caducado, así que simplemente los tiro sin fijarse en los sobres que seguían en el bote de basura. En cambio, las salchichas estaban buenas aun, las aprovecharía antes de que se echaran a perder. Pico un poco y las puso a freír con unos cuantos huevos de granja que el mismo le pedía a Kirkland que obtuviera en el super, para tener una alimentación mas saludable, claro.
No. El no iba al super. Si tanto era hacia un lista de las cosas que podrían necesitar en la semana, sin contar claro las cosas que traía de repente el japonés, sabrá Einstein de donde diablos sacaba eso. Tampoco salía mucho a la plaza, o al parque, o cosas como esas. Cuando era pequeño si le hubiera gustado salir afuera, como otros chicos, aunque fuera solo a los columpios, a leer… Pero el poco tiempo de su madre, mas los bravucones que varias veces rompieron sus cosas cuando no usaba esa apariencia intimidante… Lo acostumbraron a vivir entre cuatro paredes, su habitación mas que todo.
Sabia que obviamente ahora podía ir a cualquier lado, mas como ahora vestía al salir. La chaqueta de cuero, la camisa negra, los guantes, los pants, sus lentes oscuros que muchos pensaban que eran para verse cool… Obviamente eran para que pudiera leer… Bueno, también los usaba para verse bien, porque tenia cierto ego, pero tampoco era como si alguien fuera a preguntarle, y aun mas, que fuera a responderle. Hablando de lentes, había olvidado ponérselos después de levantarse. Que mas daba, solo los necesitaba para leer.
Se sirvió un vaso de jugo, del recipiente en la nevera y dejo el bote en la mesa. Servido el desayuno, no llamo a nadie, o algo por el estilo, se sentó a comerlo el solo… No paso mucho hasta que el mayor apareciera con una regadera en manos, desde el patio. Venia distraído, como siempre, pensando en cualquier cosa con ese rostro de inocencia marcado. Jones se lo advirtió varias veces… si seguía poniendo ese rostro cada que caminaba solo, algún día iban a asaltarlo o a darle un susto, y el no quería consolar sus lloriqueos.
-¡Alfie!- anuncio feliz dejando la regadera en el suelo y caminando hasta el. –Good morning, no sabia que ya te habías levantado- feliz de tener un poco de atención del americano, se quito los guantes y los dejo sobre el lavadero. –Y preparaste de comer, muchas gracias Alfie.
-…- el menor tardo un poco mas en contestar dejando las cosas en silencio unos momentos. –Morning…- murmuro desganado dejando su tenedor un segundo y bebiendo de su jugo. –Quita los guantes de ahí, ponlos en el jardín o algo… Y lávate las manos, si te enfermas no pienso cuidarte…- le aclaraba. Después estaría con que le dolía el estomago y que no podía dormir… Alfred tenia cosas mas importantes que hacer que estar haciendo de su madre, o de una enfermera.
-Si, lo siento-se disculpo acatando todas las ordenes que le daba. Era grosero, y no pensaba en el, pero que le hablara en las mañanas era algo. –Ayer vi que te desvelaste, ten cuidado, dormir hasta las tantas podría hacerte mal. – a Kirkland no le importaba si se levantaba tarde y así cubría sus horas de sueño, le preocupaba el semblante cansado que tenia algunas veces… A pesar de que la mayoría del tiempo se recuperaba con facilidad.
-Como digas…- cerro el tema rápidamente. Discutir no era lo que mas le agradaba a esa hora.
-Oh! Alfie- sirviéndose un poco de la comida y sentándose a su lado, jugo un poco con sus pies por debajo de la mesa. –Hoy me llamo Amelia- comento feliz, bebiendo un poco de leche. Sabia que podría hacerle mal, pero le gustaba mas tomarla cada cierto rato. El americano le vio un segundo con hastío. Esa chica no paraba de llamar de vez en cuando, aun siendo la amiga de Arthur. Ignoro el punto como siempre y siguió comiendo. –Y me conto algo…-
El de pecas sonreía ampliamente, esperando una respuesta de parte del castaño. Aunque este solo le vio un momento… bostezo, y siguió con su desayuno-comida. Le importaba poco lo que le hubiera contado, tal vez fuere algo sobre flores, algo mas decorativo que botánico, o tal vez le contaba por enésima vez de sus tantos novios o decepciones amorosas que tenia. No era su problema nada de ello… Y se supo su vida romántica de Pe a Pa en el colegio.
-Ahm…- hizo una pequeña mueca ante el silencio y jugo un momento con sus manos también. Le daba algo de miedo preguntarle ciertas cosas a Alfred, ya que este siempre contestaba de forma agria y desvergonzada. -¿No pensabas contarme que tu hermano se mudo a nuestra misma ciudad?- y el rostro de molestia en el americano se dejo ver, dejando la comida un segundo.
-No necesito contarte eso- con hartazgo, dio dos bocados mas, detestaba que le recordaran el asunto.
-P-pero Alfred… Matthew es tu hermano, ¿Es importante para ti, o no?- sonrió un poco y vio al suelo. –Pudimos haber ido a ayudarle… El te ayudo cuando nos mudamos aquí, hasta fue a despedirse de nosotros… Lo correcto hubiera sido al menos darle la bienvenida a la ciudad… Tal vez necesito ayuda para desempacar o algo así…- moviendo de un lado a otro su comida, siguió hablando. –Creo que podemos llevarle tal vez algún detalle para que nos disculpe… ¿Crees que seria agradable si le llevo algunos de esos Santos en los que cree? Creo que vi una tienda aquí cerca… Aunque no le he prestado mucha atención últimamente, pero podría ser una muy buena- -
-No voy a llevarle nada a nadie… Lo correcto mas bien hubiera sido que Amelia no te dijera nada- ataco sin esperar un titubeo de su parte. Le molestaba Matt, le molestaba su religión, le molestaba la insistencia del otro. –Además, no tienes que tomarte molestias con el. – levantándose de su asiento, dejo los platos apilados para que el ingles los levantara y lavara como siempre hacia. –Después de todo, tan solo eres la persona con la que vivo- dicho esto, solo se estiro un poco mas, tronando su espalda y camino con las energías ya recobradas a su habitación, para arreglarla y buscar algo que hacer.
Kirkland no tomo las cosas con tanta ligereza a diferencia de este. Bajo la mirada y apretó los labios, tomando aire para no tomarse las cosas tan a pecho. Claro, solo era el chico con el que vivía Alfie… ¿Por qué podría estar triste por ello? Sonriendo, volvió a reformularse la pregunta a si mismo… y entonces de la sonrisa resbalaron varias lagrimas mojando la comida que ya no pensaba saborear… -Antes… al menos era tu amigo…- susurro… viendo el suelo como un tonto.
No sabia si se lo tomaba a mal. No sabia si simplemente era la verdad la que Jones le estaba diciendo… Pero le dolía… demasiado. Todo estaba bien… Solo… solo un día mas dentro de sus vidas… ¿Verdad?
-D-debería levantar esto…- se dijo a si mismo, tratando de ponerse de pie… pero sus ánimos se lo impidieron. Solo recargo su rostro respirando lento en la mesa. Todo estaba bien. Todo… estaba bien.
El menor se acomodo el cabello ante el espejo, saliendo prontamente de allí solo para ponerse la chaqueta una vez mas. Se sentó en el sillón, el mismo donde Arthur trataba de ensartar un hilo en una aguja y se pinchaba una y otra vez. Era pésimo, absolutamente pésimo para la costura… Muchos creerían que era bastante bueno para ese tipo de cosas, como cocinar o tejer, o limpiar y mantener todo en orden, solo por el lugar en el que trabajaba y por el cuidado que le tenia a sus plantas… Pero se equivocaban… Arthur era prácticamente un desastre en todo lo que hacia.
-Cambiare el televisor- anuncio acomodándose los lentes, quitando así un programa de música que el mayor ponía cada que quería algo de ruido en su casa, o como se podía traducir… cada que Alfred no estaba y Kiku no se aparecía a enseñar sus espirales extrañas.
-De acuerdo- acepto sonriente, aunque volviera a soltar otro "Au" bajito cada que sus dedos se pinchaban por la aguja.
-Deberías dejar de hacer eso- recomendó buscando algo dentro de los documentales, solo para pasar el tiempo. Solo había que encontrar algo que no fuera sobre esos sujetos que compraban cosas históricas, o sobre programas estúpidos que le dijeran que prácticamente todo el mundo había sido construido por alienígenas. Casi le decían a las personas que ellas también eran extraterrestres o algo por el estilo por tantas historias disparatadas que daban. Si los posibles seres del espacio los vieran, y fueran mas avanzados… según su criterio, un poco de venganza no estaría mal.
-Pero quiero intentar…- hablo mas calmado, aunque mas que todo concentrado en lo que hacia. Cada mínimo error o distracción que tenia significaba una nueva puntada en su dedo… ya dolía, aunque dijera que no, aunque siguiera intentándolo. Solo quería intentar coser algo, varias cosas a veces necesitaban remedarse y lastimosamente no tenia idea de cómo hacerlo. Aprender no estaba mal.
-Como quieras…- sin tomarle mas atención, encontró al fin un programa que le agrado, no del todo, pero lo hizo. Hablaba algo sobre los descubrimientos de Newton… Seguro solo dirían lo básico de siempre, pero comprobar que aun se sabia de memoria las hazañas de uno de sus físicos favoritos era al menos un poco entretenido… Leería un rato, mas su nuevo tomo aun no llegaba, seguro por el retraso del correo… no confiaba en ese mensajero de gafas con semejante aumento… Casi parecían espirales las que se formaban en ellos… pero bueno, no se pondría en contra del cartero ahora.
-Au…- se quejo una vez mas, aunque esta vez si fue productivo, el hilo entro en la aguja. –Yes~- murmuro celebrando, no queriendo molestar el programa del menor… al menos algo bien había salido de tanto tiempo que se tardo en su problemita. Ensarto los utensilios en la tela con arco de su mano y la paso con cuidado… aunque cuando saco la aguja por encima, de nuevo no tenia el hilo. –A-ah?- alzando el bordado en cruz con el que practicaba, vio el hilo caer lentamente hasta el suelo… vaya, al fin había logrado colocarlo en su lugar, y resultaba que había hecho el nudo que lo sostendría demasiado pequeño. Hizo un leve puchero y volvió a sonreírse… tomando el hilo con paciencia y volverlo a pasarlo por la hendidura del metal.
-Eso es mentira…- mascullo con molestia el americano ante las afirmaciones aberrantes que hacia sobre el científico. El sabia mucho mas, con bases mucho mas verídicas que pequeños fragmentos escritos por sus familiares… En esos tiempos las personas eran diferentes que ahora, seguramente lo único que buscaban era el desprestigiarlo por sus ideas. –Humanos…- pronuncio como si fuera algo despectivo.
-No puedo…- suspiro finalmente dejando sus elementos en la mesa de centro, cruzándose de brazos. Si, bueno… después de media hora ya se había rendido… había demasiadas cosas que no podía hacer. Se sentía torpe… tendría que ver a alguien que le ayudara a remendar las cortinas que rompió el otro día. –Oye Alfie, ¿No quieres salir a algún lado?- pregunto por solo costumbre.
-No. Va a llover.- negó rápidamente, cruzándose de brazos y recargándose en el sillón. Iba a llover, y no tenia ganas de salir con el frio que estaba saliendo. El timbre sonó repetidamente, Arthur fue el primero en ponerse de pie.
-Iré a abrir…- murmuro con una amplia sonrisa como siempre. –Aunque… Es raro que alguien venga…- se detuvo un segundo a pensar. Veamos… iba a llover, y no conocían a muchos en ese lugar. Sus compañeros de trabajo le dijeron que iban a salir esos días, Robin estaba ocupada, y casi no salía… Y Kiku claro, el se metía a su casa por ventanas y si no, solo el sabia por donde…. Ay no, ¿Y si eran sus padres? –M-mejor abre tu Alfred, creo que no me siento muy bien…
-So desu ne…- se escucho la voz de Kiku viniendo de la cocina, escondido detrás del pilar. Su rostro no descifraba nada, pero era el tono de voz incrédulo el que lo hacia. –Ie, looserr baka- negó caminando rápidamente a la puerta y abriéndola de golpe, sin ver quien rayos era el que estaba allí. Observo lo que sea que estuviera allí, y con esa expresión rara de el, volteo a verlo. A Arthur… a el… oh no… por favor no…
-¡Amelia esta aquí!- grito la chica entrando rápidamente y lanzarse a abrazar al pelirrojo, Arthur, un poco mas bajo que ella solo se asusto, y dio un gritito mientras ella lo alzaba y le daba vueltas por los aires. –Artie, Artie, sigues tan chiquito y adorable- le trataba de celebrar… aunque este parecía que temblaba mas de miedo por lo que acababa de hacer. Si Honda no lo mataba de un susto, seria Amelia.
-A-ame-chan… ¿Qué haces aquí?- murmuro temblando de los nervios que la americana había provocado en si. Ella rio un poco fuerte, pero siempre conservando esa feminidad que la caracterizaba desde siempre, aun en sus ropas, simples, pero que siempre le acomodaban a su moldeado cuerpo. Los años siempre hacían frutos en las personas… Ahora era mucho mas bella, y en su rostro ya se mostraba un poco de madurez y con decencia, no solo una niña tratando de villana a la profesora de matemáticas.
-¿No es obvio Artie?- cruzándose de brazos, guiño un ojo a ambos chicos, también al japonés que ahora estaba escondido detrás del sillón, pero el casi no prestaba atención. –He venido como una visita sorpresa- tomando las manos del mayor las alzo y bajo acopladamente y armónicamente. Alfred sin embargo, solo la vio con molestia, poco retratada en su rostro, pero así la veía.
Bien, todo estaba perfecto, si claro… Primero, recién llegando, Kiku le salía de la nada; después aparecía Matthew, mudándose a su misma ciudad porque de todas las escuelas a las que había presentado examen de ingreso, de las que paso, esta era la mejor… ahora tendría a su hermano a unos minutos estudiando leyes. Y para colmar su paciencia… esa estadounidense que siempre, siempre le causo dolores de cabeza por su desfachatez en el colegio se encontraba allí… De visita.
-Y es aun mejor- la fémina se detuvo sonriendo cerca del rostro de Arthur, este no evito sonrojarse ante esa cercanía. El castaño mas bien, hizo una mueca de disgusto. Un "mejor" para ella, era un "peor" para el.
-¿Q-que es mejor Ame?- aun aturdido por la cantidad de eventos en un mismo minuto, le vio expectante.
-Que me quedare dos meses aquí de intercambio. – la chica empezó a dar saltos de felicidad… segundos después el ingles le secundo, también sonriendo por tener a su adorada amiga cerca por un largo tiempo. Kiku solo picaba con una ramita a su obsesión, el científico con un rostro poco descifrable. Era oficial. Estaba perdido.
Ah… Acaso gente creian que Alfred y Arthur eran angelitos? Ambos tienen sus partes malas (?) Y bueno, ahora estamos viendo mas a futuro que sucede… Muy diferente a los babbus adorables de antes? Si, posiblemente, pero buennu, yo solo sigo la linea de tiempo de Dotty-sama lo mayor posible. (Aunque a veces agregue cosas importantes que hacen que quiere volver a escribir este tfic, pero bueno ;v;.
Cuidense, y disculpenme la vida!
Os quiere y vigila
Ivy~
