Wow,aqui va otro capitulo aunque creo que ya nadie lee esta historia...
El barco surco en Kioto.
El sol le calaba.
Este sol era diferente al sol que radiaba sobre los cielos grises de Rusia. Era raro que sacara su deslumbrate cara en aquel hélido país, pero no era solamente el sol que era diferente, el tambien lo era.
Extrañaba lo que había dejando, y se sentía como un extraño dentro de su propio cuerpo, no sabía que era lo que iba hacer exactamente; adonde llegaría? Como se reencontraría con la mujer que le dio la vida y a la cual había herido tanto? Es mas, pensaba en si su madre todavía estaba viva, el la había herido mucho y le había quitado en un rato lo que mas había querido en el mundo.
Se puso una mano en la frente para taparse el sol y dio un largo suspiro, ya no había marcha atras, tenía que ir a Tokio a ver a su madre.
Sus ojos purpuras miraban a su alrededor, tratando de poner sus pensamientos en orden, cuando de pronto choco con alguien.
"Perdon" le dijo al extraño con el que había chocado.
El extraño lo miraba con intensidad, y le tomo un momento darse cuenta de que no había chocado con ningún extraño.
"Misao, que haces que chocas con los turistas?" un anciano le gritaba a Misao.
"Deja de regañarme en publico como si fuese una chiquilla!" Misao le reclamaba a el anciano.
Kenji sitio alivio. Misao no lo había reconocido todavía.
"Perdon por no fijarme donde camino." Le dijo Misao.
"No seas idiota muchacha, que no te va a entender." El anciano le decía.
Kenji le dio una pequeña sonrisa. "No hay ningún problema, yo tampoco me fijaba donde caminaba." Le dijo en perfecto Japones.
"Hey muchacho, parece que andas perdido, tienes lugar donde pasar la noche?" el anciano se le había acercado.
Kenji sacudio la cabeza, "Ando un poco desorientado, necesito llegar a Tokio." Le dijo.
"Si no tienes donde quedarte te puedes quedar con nosotros esta noche." Le dijo el anciano.
Kenji comenzo a sacudir la cabeza, no quería encontrarse con Sojiro, por lo menos no todavía.
"Mira, Tokio esta lejos de aqui, y no es bueno que andes por ahi de noche, alguien te puede atacar por se extranjero."
"Pero…no tengo con que pagar."
"Eso no tiene nada que ver, nos puedes ayudar con los quehaceres de la casa." Le dijo Misao.
"Anda, anda, comienza con ayudarme con este arroz que pesa." Le dijo el anciano dandole la bolsa que traía consigo.
De repente Kenji se puso a pensar que facil sería eliminar a el anciano y a Misao, ese coraje que siempre traía por dentro, pero que había estado dormido empezaba a desbordarsele, pero rapidamente sacudio la cabeza y siguio caminando.
La Aoyia no había cambiado nada, seguía siendo el mismo lugar lleno de gente llendo y viniendo.
"Sojiro, mira lo que encontramos!" le grito Misao a su marido al entrar a la casa.
"Que podra ser?" Se preguntaba Sojiro al bajar las escaleras.
Por un momento parecio que el tiempo se había detenido mientras Sojiro lo miraba intensamente
"Oh? Gusto en conocerle." Fue lo unico que se digno a decirle.
Sintio como le regresaba el alma al cuerpo.
"Buenas Tardes." Le respondio Kenji con voz baja.
"Okina, Misao, donde lo encontrarón?" les pregunto Sojiro.
"Ya sabes lo arrebatada que es Misao. Choco con el muchacho y como me parecio que andaba perdido lo invite a pasar la noche aqui." Le dijo el anciano.
"Misao un día de estos vas a lastimar a alguien." Le dijo el con una sonrisa a su esposa.
"Bueno, en resumidas cuentas, no se ni como te llamas?" le dijo Misao.
"Eh? Mi nombre es Alexei y vengo de Rusia." Les dijo.
"Ruso? Creo que jamas he visto a alguien tan palido." Exclamo Misao.
"Bueno, Misao, Okina, yo llevare a Alexei a su recamara, ustedes pueden seguir con lo que iban hacer." Les dijo Sojiro.
Kenji se había dado cuenta que Sojiro lo reconocio en un instante y temía lo que le fuese a decir.
"Esta bien, lleva a Alexei a su recamara que despues hablamos." Dijo Misao.
"Oye, por que dejaste a tu marido decider? Siempre que te manda hacer algo siempre reniegas." Le pregunto el anciano a Misao.
"Mira, no se, me dio la impression de que Sojiro queria estar a solas con ese muchacho. Ya sabes como es Sojiro."
"Si, lo se. Es muy bueno para leer a las personas." Decía el anciano.
Mientras tanto, Sojiro y Kenji subían las escaleras en silencio.
"Y que te trae por aqui despues de todo este tiempo?" por fin Sojiro hablo.
Kenji se quedo callado, no sabiendo que contester.
"Ya se que eres Kenji, lo supe desde el momento que te vi ahi parado asi que no tienes por que esconderte conmigo."
"Lo se, supe que me había reconocido, pero la razón por la que no conteste su pregunta fue porque en realidad no se por que estoy aqui."
"Lo dices por estar aqui, en la Aoyia, o por estar de vuelta en Japón?"
"Un poco por las dos cosas." Dijo francamente Kenji.
"Mira ya me puedo imaginar que es lo que estas pensando, y te lo aclarare de una vez, no estoy enojado ni resentido contigo por lo que me hiciste."
Kenji lo miraba como si hubiera perdido la razón. Sojiro solo se digno a sonreír.
"Yo tambien fui joven, y tambien creci de una forma tragica por decirlo de alguna forma, y tambien he cometido errores."
Kenji hiso un gesto de sorpresa y sarcasmo, "pero eso no fue un error Sojiro-san, eso fue un pecado."
Sojiro le copio el mismo gesto a Kenji, "Yo mate a toda mi familia."
