Encerrada por metiche

Un día antes del domingo, frente a la casa de Dark. Por la puerta, salía Light para pasear por las calles y trataba de tranquilizar su emoción por el día de mañana, pero sin darse cuenta, a lo lejos, estaba Cristal simulando caminando por la calle contraria y miraba a los lados para ver de reojo como el unicornio se alejaba de la casa. Cuando lo perdía de vista al cruzar una calle, se acercaba lentamente a la casa del semental.

Muy bien, solo tengo que entrar, buscar algo que indica que ese unicornio no es de fiar, mostrárselo a Zafire, ella lo mandará al carajo y mi amiga no saldrá lastimada por ese tipo. Tengo que hacerlo lo más rápido posible, antes de que regrese— pensaba la yegua de cristal con seriedad. Se ponía frente a la puerta y observaba alrededor para que nadie la viera entrar —Mmmmmm. Me pregunto si…— la poni abría la puerta sin más —Idiota, dejó la puerta abierta— sonreía un poco y entraba a la casa para luego cerrarla —Ok, ya estoy adentro. Tengo que buscar algo y rápido. Mmmmm— miraba la sala, la cocina y las escaleras —Y el mejor lugar para buscar, es en su habitación y ahí es donde siempre cualquiera esconde sus verdaderas y más oscuras intenciones, supongo— murmuraba Cristal y empezaba a caminar para subir por las escaleras.

Cuando llegaba arriba, veía el pasillo para ver tres puertas. Dos a la derecha y uno a la izquierda. Empezaba a caminar hacia la primera puerta de la derecha y lo abría.

— ¿Pero que coj…?— estaba sorprendida al ver un mar de estrellas en un cielo nocturno y había una constelación que tenía la forma de Zafire del cuerpo completo, aunque exageró en la retaguardia y había muchas palabras alrededor de la alicornio que decía "mía, mía, mía" —Oooookei. Este unicornio está obsesionado por Zafire… aunque ¿Qué clase de unicornio es? No soy experta en magia, pero ver esta habitación, significa que tiene magia poderosa…— cerraba la puerta —Tengo que encontrar algo, lo que sea— iba a la puerta de la izquierda y lo abría para ver un baño —… Ok ¿Qué es esto?— preguntaba al ver el baño al revés. Cerraba la puerta para no preguntar nada más y caminaba a la última puerta del pasillo, lo abría para mirar que era la habitación donde Dark y Creepy dormían —Por lo menos, su habitación es normal.

Entraba al cuarto, miraba alrededor para ver un armario y una cama con un oso de peluche acostado en la almohada. Era Creepy, estaba inmóvil con una sonrisa típica de un oso de peluche.

—Vaya, éste tipo aun duerme con peluches, parece un potrillo— decía con burla. Se acercaba a la cama y veía al oso —… Qué curioso oso de peluche— lo agarraba con su pezuña para verlo más de cerca —Mmmmm. Está algo feo, pero me gusta cómo se ven sus ojos, aunque es extraño. Tendrían que ser de botones, pero estos ojos parecen… muy reales— miraba fijamente a los ojos de Creepy, pero luego dejaba el peluche en la cama —No tengo tiempo que perder con un oso, tengo que encontrar algo para que vea Zafire que yo tuve razón de que ese unicornio no es de fiar y todo eso— se quedaba pensativa —Mmmmm. Pero ¿Dónde empiezo a buscar?— preguntaba mirando lo único que había en la habitación para luego observar la cama, precisamente, abajo la cama —Es un lugar donde pueden guardar cualquier cosa valiosa. Al menos que este unicornio sea idiota.

Se agachaba para meter la cabeza bajo la cama, sacaba con sus dientes una maleta mediana y se quedaba observándola.

— ¿Para qué guardaría esta maleta? Al menos que sea para volver de donde salió— preguntaba Cristal con sospecha. Sin decir más, abría la maleta y se sorprendía al ver un montón de fotos de Zafire. Eran fotos de todos los ángulos de la alicornio, pero más de los enormes flancos —Bingo— decía con una sonrisa al ver las fotos —Por lo visto, es un acosador y pervertido por lo que veo— miraba muchas más fotos del trasero de su amiga que de su cara —Bueno, ya tengo lo que necesito. Ese unicornio no se acercará jamás a mi amiga— cerraba la maleta y lo metía bajo la cama para no levantar sospechas. Se levantaba para irse de la habitación con las fotos, pero antes de que diera media vuelta, notaba algo extraño en la cama —Espera un momento ¿Dónde está el oso de peluche?— preguntaba extrañada al no ver a Creepy en la cama, pero en eso, escuchaba un ruido extraño en el armario. La poni insegura, se acercaba al armario lentamente, lo abría para ver con impacto y retrocedía un poco, sin quitar la sorpresa de su rostro — ¿Pero qué?— veía a Kalimi recostada a un lado del armario. Estaba con un cartelito que decía "fuera de servicio" —Oh no, tengo que avisar a Zafire de esto. No solo es un acosador y pervertido, también es un secuestrador hasta un violador probablemente. Tengo que irme rápido de aquí— se iba a marchar. Abría la puerta, pero antes de que saliera, escuchaba una voz detrás suyo haciendo que le helara la sangre.

— ¿Te vas tan pronto? Porque no te quedas un rato más o por lo menos, hasta mañana en la noche para la fiesta de té. Je, je— decía la voz que pareciera que estuviera encima de su lomo por lo cerca que se escuchó. Giraba su cabeza lentamente para ver a Creepy encima de su lomo con una sartén en sus patas, estaba en una posición como si fuera a batear —No te enseñaron que es de mala educación meterse en casas ajenas— sin darle tiempo de reaccionar, recibía un sartenazo en toda la cabezota. El oso saltaba al suelo y la observaba como caminaba tambaleada a la puerta para luego caer al suelo inconsciente con la mitad del cuerpo fuera de la habitación y las fotos que tenía se regaron por el suelo —Je, je. Por cierto, gracias por el cumplido sobre mis ojos y a mí me parece linda tu carita… de tarada. Je, je— decía con una sonrisa maligna. En la parte de afuera de la habitación, se veía como metía a Cristal dentro del cuarto para luego cerrar la puerta.

Volvemos ahora al domingo en la noche después de llevar a Zafire a su cama.

Cristal estaba sentada a un lado de la mesa, aun amarrada y con el chupón en el hocico. Al otro lado de la mesa, estaba Dark sentado y Creepy estaba en el centro de la mesa sirviendo el té a los tres. La mesa era algo grande y ovalada.

—Entonces ¿Qué tal se siente salir del closet? Ya te sientes mejor estar en el otro barrio. Je, je, je— decía el gato de forma bromista. La poni miraba al felino enojada, pero temblaba un poco de miedo —Oh vamos, no me mires así ¿Qué tal si comes una galleta y tomas un poco de té? Te sentirás mejor. Je, je— agregaba chasqueando su garra para desaparecer el chupón de su hocico, pero al hacerlo, empezaba a gritar.

— ¡Auxilio, ayúdenme, he sido secuestrada por unos lunáticos!— pedía ayuda la yegua. Dark la miraba con una ceja alzada.

— ¿En serio? Ay mija, no importa cuánto grites, he puesto el lugar a prueba de ruido, chillidos, gritos de ultratumba, gritos de tu mamá, gemidos. Je, je. O sea no te oirán para nada, es como estar perdido en el espacio. Je, je— decía el gato con una sonrisa maliciosa. La poni dejaba de gritar y lo miraba desafiante.

—Te juro que cuando salga de esto, te arrepentirás— amenazaba Cristal intentando liberarse de las cuerdas. El felino se reía por el intento de amenaza que decía la yegua.

—Je, je. Ay, estas ponis de hoy en día, que se creen que pueden amenazar estando amarradas. Je, je. No intentes desatarte, porque Creepy hace unos buenos nudos. Je, je— decía Dark de forma burlona. El oso no decía nada en toda la conversación, solo tomaba un sorbo de su té y comía una galleta. Cristal gruñía enojada, dejaba de forcejear, porque sabía que era imposible por el nudo que hizo el peluche.

— ¿Qué es lo que quieres de mi amiga Zafire?— preguntaba la yegua de cristal con algo de seriedad, intentaba interrogarlo.

—Oye, oye, quien te da derecho a interrogarme estando amarrada, aunque de igual forma, estoy de humor para responder. Je, je— decía el gato con un cartelito en el pecho que tenía un dibujo ":3". La poni rodaba los ojos —Bueno, con respeto a tu pregunta, nada. Solo quiero que sea mía, nada más ni nada menos. Je, je— agregaba con una sonrisa mientras daba un pequeño sorbo a su té.

—Ella no es ningún objeto ¿oíste?— decía Cristal enojada.

—Sí, si, como sea— Dark comía una galleta— ¿Sabes algo? Para no tirarnos con preguntas y respuestas en toda la noche, y además, existe un fic para enviar preguntas ya que en este fic no es de esos. Je, je— la yegua se quedaba confundida por lo que decía —Así que te propongo algo— le daba una sonrisa maliciosa.

— ¿Eh? ¿Qué propones?— preguntaba Cristal con desconfianza.

—Te propongo liberarte y todo eso, pero con la condición de no decir nada yyyyyy que aceptes la relación de Zafire y yo como la buena amiga de la alicornio que amo. Je, je— decía el gato con una sonrisa infantil.

— ¿Qué? ¡Ni hablar aceptaré eso! No quiero que Zafire esté contigo unicornio, gato o lo que seas— comentaba con desprecio.

—Owwww. Lástima. Zafire estaría muy feliz de que su amiga la apoyara— decía el felino con "tristeza".

— ¿Apoyarla en qué? Si tú la manipulas haciendo que actúe extraña en estos días— mencionaba Cristal de forma acusadora.

—Ay, por favor. Actúa extraña, porque está loca por mí— decía Dark acomodándose la túnica y tomaba otro sorbo de té.

—Sí, claro— rodaba sus ojos molesta. El gato la miraba con una sonrisa maliciosa.

—Oye, te voy a decir esto, para que no cometas el mismo error. Je, je— decía el felino con un tono misterioso. La poni de cristal lo miraba confundida —Te contaré una pequeña historia de dos amigas y un chico malo ¿te parece?— agregaba con una gran sonrisa. La yegua le daba escalofríos por como lo dijo.

Con su garra, chasqueaba para hacer aparecer un muñeco humano con traje y una muñeca humana con un vestido en la mesa, los levitaba.

—Esto pasa siempre, el chico malo manipula a la chica, peeeero la amiga de la chica— aparecía otra muñeca con vestido en la mesa —No está de acuerdo que su amiga salga con el chico, porque no es de fiar y todas esas bobadas. Después la chica se mete en la casa del chico— hacía aparecer una casa de muñecas metiendo a la muñeca en cuestión dentro de la casita —Para averiguar sus intenciones, pero no contaba que le pusiera una trampa que la dejó K.O. Ella despertaba afuera, sucia y en "pañales"— la casa de muñeca desaparecía y el vestido de la muñeca también dejándola desnuda —Fue a avisar a su amiga sobre el chico, peeero su amiga no le cree, habrá una discusión y con eso, se termina su amistad. La chica estaba tan loca que quería probar que ese chico es malo hasta que lo hizo público con la presencia de la chica y el chico, peeeero terminó peor para ella, fue humillada, fue despreciada, sin amigos, sin nada, solo un vacío en su corazón, fue marginada— la muñeca que era la chica amiga de la chica que era manipulada, terminó hecho pedazos y los muñecos desaparecían —Lo que trato de decir a todo esto, es que no quiero que Zafire pierda su única amiga. He escuchado todo lo que decía sobre ti. Je, je— añadía con una sonrisa sincera.

— ¿Qué? ¿En serio?— preguntaba Cristal sorprendida.

—Si, en serio. En nuestra "cita" hablaba de ti, hablaba de lo maravillosa que eres y bla bla bla. Así que te concedo de quedarte callada y no decir nada de esto. Apóyala como tu amiga o hablas y te tacharan de loca por decir que soy un gato. Nadie se cree esa historia, muchos lo han intentado y terminaron en el manicomio. Je, je. Además, para ti, será un final mucho peor que lo que te conté. Je, je— decía Dark con una sonrisa maligna. La poni temblaba un poco de miedo por como dijo lo último.

—P-pero ¿Cómo la puedo apoyar, si no está cuerda? No es ella. La verdad, ya no la conozco— decía deprimida.

—Es ella. Su cuerpazo, un poco de su mente cuerda, lo amable que es, lo positiva que es y todo eso. Je, je— se reía un poco el gato —Así que apóyala, te estoy dejando que aun seas su amiga. Qué dices ¿aceptas?— decía mientras daba un sorbo de té. La yegua de cristal se quedaba pensativa en lo que había dicho el felino. Pensaba que en parte tenía razón, quien le creería que era un gato. No tenía las fotos para probar algo a Zafire, estaba sin nada. Duraba un poco hasta que respondía.

—No. Yo no aceptaré eso. No quiero ver como sufre por tu culpa— decía Cristal con desprecio. Dark la miraba fastidiado.

—Ay, por favor. Ella no sufre, ella se divierte estando conmigo. Je, je. Si sufriera, estaría triste, desamparada, sola, torturada, etc. Etc. Pero a la vez, con una gran sonrisa todos los días. Je, je— mencionaba el gato con una sonrisa alegre.

—… Mi respuesta sigue siendo no… No quiero ver a mi amiga amar a alguien que no ama…— se seguía negando la poni.

—Oh, ya veo. Que mal— decía el felino fingiendo estar triste —Bueno ¿Por qué no comes una galleta? Te quitará el estrés y la depresión de ésta conversación. Je, je— decía con una sonrisa infantil. La yegua bajaba la mirada para ver unas galletas en un plato que estaban frente de ella.

—No, no quiero nada que estén hechas por ti— decía Cristal desconfiada.

—Yo no hice estas galletas. Lo hizo mi amigo Creepy— comentó Dark señalando al oso que comía una galleta y saludaba con una pata a la yegua. La aludida lo miraba de reojo.

—Como dije, no quiero sus estúpidas galletas. Yo no soy tan tonta para caer en eso. Puede ser que le haya puesto algo para manipularme o que se yo— decía la poni con rabia. El gato la miraba sorprendido.

—Ooooooohhhh. No debiste decir eso— decía el felino sintiendo "lastima" por la pobre e ingenua yegua.

— ¿Qué? ¿Por qué?— preguntaba confundida, pero de repente, se quedaba pálida al sentir algo en el centro de la mesa, giraba la cabeza para ver al oso que tenía una mirada sombría y en su pata, apretaba la taza de té hasta que la rompía.

—Así que… no quieres comerte mis galletas ¿no?— decía el peluche con voz espectral. Se subía a la mesa de un salto haciendo que los platos, tazas y la tetera, saltaran y caían en la mesa, lo sorprendente, era que no se derramó el té y las galletas cayó en sus platos. Se acercaba a Cristal que empezaba a temblar de miedo y Dark estaba en silencio tomando su té y una galleta mirando la escena. Creepy se ponía frente a la poni y agarraba el plato de galletas —No sabes cuánto me costó hornear estas galletas. Yo lo hago perfectas para que le gusten a cualquiera, no me importa si es un completo idiota o una sensualona o los locos esos que juegan al póker conmigo. Te digo que odio que rechacen mis galletas y preparé estas especialmente para ti— agregaba el oso con la mirada baja y agarraba una galleta con su otra pata mientras aun sostenía el plato con la otra pata —Te la vas a comer si o si— levantaba la vista haciendo que Cristal se pusiera pálida al ver la mirada asesina del peluche y el color rojo de sus ojos, se volvían más intensos —Así que ¡come!— ponía la galleta cerca de su hocico. La yegua seguía sin apartar la vista de los ojos de Creepy como si estuviera hipnotizada. Abría su hocico temerosa y le ponía la galleta dentro para que lo masticara, y se lo tragaba. El oso le empezaba a darle galleta tras galleta.

—Creepy, no seas malo y dale té para que no se atragante. Je, je— decía Dark acabando el té de la tetera. El peluche agarraba la taza de té de la poni y se lo ponía en los labios de Cristal para que lo beba y luego seguía dándole galletas hasta que los terminó.

—Así me gusta. Que deje el plato limpiecito— comentaba Creepy mirando las migajas de las galletas que estaban en el plato. La poni temblaba un poco — ¿Y bien? ¿Te gustó?— preguntaba con seriedad.

—…S-sí, estuvieron d-deliciosas…— tartamudeaba la yegua de cristal, aunque odiaba admitirlo, le gustó mucho las galletas y tenía un rubor en sus mejillas.

—Je. Me alegro que te gustaran— decía el oso con una pequeña sonrisa —Por cierto, esto es para ti— sin darle tiempo de reaccionar, le daba con el plato en toda la cara dejándola K.O. Y su cara caía en la mesa.

—Creepy— decía el felino con los brazos cruzados y lo miraba con los ojos entrecerrados.

— ¿Qué? Ella se lo buscó por rechazar mis galletas en primer lugar— se excusaba el peluche mirando al otro lado molesto. Dark suspiraba.

—Bueno, ya que. De igual forma, no pude convencerla. Que lastima— decía el gato fingiendo estar triste.

—Entonces ¿Qué? ¿La matamos?— preguntaba Creepy con curiosidad.

—Por supuesto que no. Aún estamos en vacaciones. Así que ella vivirá… creo. Je, je— decía el felino de forma burlona. El oso lanzaba un bufido.

—Bueno ¿La metemos de nuevo en el armario?— preguntaba el peluche mirando a la poni inconsciente.

—Nop. Tengo una idea aún mejor. Je, je— decía Dark con una sonrisa perversa.

En la mañana siguiente

Cristal se despertaba poco a poco. Abría sus ojos lentamente para ver el cielo nocturno. La poni estaba confundida, iba a hablar, pero sentía que tenía el chupón de bebé en el hocico y aún estaba amarrada. Estaba desesperada y empezaba a forcejear para liberarse, pero en eso, notaba que no había suelo y que veía la constelación de Zafire junto con esas mismas palabras.

¿Estoy en esa habitación rara que me encontré antes?— pensaba la yegua confundida, pero de repente, veía que abrían la puerta para ver de forma molesta a su secuestrador forma gatuna.

—Hola linda ¿Cómo amaneciste? Bien, chévere, cool ¿verdad? Je, je— decía Dark con su típica sonrisa —Entonces dime ¿reconsideraste mi oferta?— preguntaba con las garras en su espalda. La poni negaba con la cabeza —Oh, ya veo. Bueno, solo pasaba por aquí. Je, je. Hasta luego— se despedía con su pata derecha y cerraba la puerta dejándola flotando en el cielo nocturno.

Oh genial ¿Estaré aquí encerrada para siempre o qué?... Sé que Zafire se preguntará por mí y sospechará… y me buscará… si, solo tengo que esperar. Confío en que aún sigue siendo la Zafire que conozco… eso espero… — pensaba preocupada.

Tres días después

Cristal aún seguía flotando en el cielo nocturno de la habitación, tenía una mirada de tristeza y le gruñía el estómago.

Tengo hambre… ese gato va a hacer que me muera de hambre hasta que acepte ¿no?...— pensaba frustrada. De repente, se abría la puerta mostrando a Dark con un plato de comida.

—Hola, hola. Je, je ¿Cómo has estado en estos días? Je, je ¿Y bien? ¿Reconsideraste mi oferta?— preguntaba de nuevo con una sonrisa infantil. La poni lo miraba un momento y negaba con la cabeza —Owwwwww. Que lastima. Por lo visto, eres terca hasta al final ¿no? Je, je— se reía con burla —Yyyy ¿no lo harías por una scooby galleta? Ups. Me equivoqué de frase. Je, je ¿No lo harías por este suculento platillo? Je, je— la yegua de cristal miraba sorprendida lo que traía —Je, je ¿Qué dices? Quieres esta deliciosa hamburguesa con lechuza, tomate y heno frito, muuuuuucho heno frito con salsa de tomate y mayonesa ¿Qué te parece? ¿Lo quieres no?— daba una sonrisa mostrando sus dientes. Cristal le hacía agua a su boca, aunque no se notaba y escuchaba el gruñido de su estómago más fuerte. No podía despegar los ojos de la hamburguesa —Je, je. Por lo visto, tu estomago lo quiere con ansias. Je, je. Entonces ¿lo quieres? Si lo quieres, acepta mi propuesta. Je, je.

—…— la poni lo quería con ansias, pero con fuerza voluntad, cerraba los ojos para no verlo y negaba con la cabeza.

—Oh. Que lastima. Bueno, más para miiii— decía el felino dándole una mordida a la hamburguesa y lo masticaba —Mmmmmm. Que rico. Tú te lo pierdes— hablaba con la boca llena y cerraba la puerta dejando a una pobre yegua con hambre.

… No… no aceptaré nada de lo que me dé… sé que Zafire estará preocupada por mi… yo lo sé…— pensaba Cristal esperanzada.

Cinco días después

La puerta se abría de nuevo.

—Hola linda… Wooooow. Esto… ¿Bajaste de peso? Porque se nota mucho. Je, je, je— se reía Dark al ver a la yegua de cristal que estaba debilitada y se le veía las costillas por no haber comido nada en una semana. La poni tenía los ojos un poco opacos igual que su cuerpo —Bueno, solo pasaba por aquí para decirte que Zafire y yo la pasamos genial. Je, je. Paseamos, jugamos y todo eso, como si fuéramos potrillos. Je, je. Zafire es increíble. Je, je, je. Y si te lo preguntas, no, por desgracia no me acosté con ella todavía. Je, je— Cristal tenía la mirada baja intentando ignorarlo —Bueno, en estos días ¿has pensado bien la propuesta? Si lo aceptas, recibirás un buffet de todo lo que puedas comer y yo sé que tu estomago lo deseaaaa bastante. Je, je— se escuchaba un rugido del estómago de la poni, pero de igual forma, se negaba con la cabeza. El gato lanzaba un bufido y rodaba los ojos —Pero que terca eres. Te estoy dando la oportunidad de que estés con tu amiga y que estén como si nada pasara, y aun así, no quieres. Pues, está bien. Haz lo que quieras— agregaba molesto y cerraba la puerta dejándola nuevamente abandonada.

Una semana después

Se abría la puerta otra vez.

—Vaya, aun sigues cuerda ¿no? Porque te veo muy gris. Je, je— decía Dark con burla. La poni de cristal estaba muy opaca igual que sus ojos y se escuchaba el rugido de su estómago más fuerte de lo normal —Je, je. Bueno ¿quieres que te cuente las increíbles aventuras de Zafire y yo? No, no es nada de camas por desgracia. Je, je, jeeeee— comentó algo deprimido —Pero bueno, Zafire no trabaja mucho por lo aburrido que era, prefiere más diversión que trabajo, aunque yo le digo que debe trabajar para que el imperio no caiga. Estoy de vacaciones y no quiero que entre en caos… aún. Je, je— Cristal miraba abajo con tristeza —Je, je. Y ¿quieres saber algo curioso? Zafire jamás preguntó por ti— decía con malicia. La yegua alzaba la vista impactada —Si, como lo escuchas. Pareciera que tú nunca hubieras existido y todo eso. Je, je. Que mal ¿no? Je, je. Tu solo eres un recuerdo olvidado en su delicada mente— añadía señalando con una garra su cabeza.

… No… no puede ser… no… no me lo creo… Zafire… ¿me olvidó?…— Cristal le empezaba a salirle lágrimas de sus ojos.

—Qué pena ¿no? Je, je. Si hubieras aceptado desde el principio, esto no hubiera pasado y no te morirías de hambre. Je, je— se reía burlón el felino. La poni lloraba en silencio —Je, je ¿Sabes qué? Al ver tu cara tan patética y miserable, te daré una última oportunidad— decía Dark con una sonrisa infantil — ¿Aceptas o te quedarás encerrada aquí para siempre? No morirás, pero estarás aquí eternamente, en el espacio y tiempo, donde solo verás infinidad de estrellas todos los días de tu miserable vida. Je, je— agregaba lo último con un tono sombrío. Cristal tenía la mirada baja con los ojos tapados por su melena.

—…— la yegua asentía con la cabeza.

— ¡Siiiiiiiii, que buena noticia!— exclamaba el gato alegre con las garras arriba —Por fin usas ese diminuto cerebro que tienes para pensar bien las cosas. Je, je. Te diste cuenta dos semanas tarde ¿no? Je, je, je— decía chasqueando su garra haciendo aparecer una cuerda. En un extremo, lo agarraba el felino con sus garras y el otro extremo amarraba a Cristal para luego jalarla y la sacaba de golpe de la habitación hasta que se chocó contra la pared. Se escuchó un quejido de dolor. Dark desaparecía las cuerdas, todas las cuerdas que había dejando libre a la poni y cerraba la puerta del cielo estrellado para caminar hacia la yegua que estaba en el suelo muy débil. No podía ni levantarse del suelo, le quitaba el chupón que tenía en el hocico —Oye ¿Cómo estás? ¿Hambrienta? Je, je.

—…S-s-s-si… p-p-p-por f-f-favor… d-d-d-dame c-c-c-comida… t-t-t-te l-l-l-lo s-s-s-suplico…— hablaba Cristal con dificultad.

—Je, je. Ok ¡Creepy!— gritaba el gato poniendo sus garras en su boca como si fuera un altavoz.

— ¿¡Que!?— gritaba Creepy desde la sala.

— ¡Prepara comida a nuestra invitada!— exclamaba el felino al oso.

— ¡Está bien! ¡Kalimi!— gritaba el peluche.

— ¡Si, amo Creepy!— gritaba ahora la sirvienta.

— ¡No necesitas gritar! ¡Estoy a tu lado imbécil, pero bueno, quiero que hagas mucha comida a la descerebrada poni que tenemos arriba! ¡Así que rapidito que se nos muere!— gritaba Creepy chasqueando sus dedos para que se mueva.

— ¡Como ordene, amo Creepy!— gritaba Kalimi para luego oírse un alboroto en la cocina.

— ¡Que te dije de no gritarme cuando estés cerca de mí, estúpida!— exclamaba el oso furioso. Dark rodaba los ojos y miraba a Cristal que aún seguía en el suelo.

—Je, je, je. Bueno, hay que esperar. Vamos a mi cuarto para que estés más cómoda ¿ok? Je, je— comentaba el gato haciendo brillar su garra derecha para levitar a la poni y la llevaba al cuarto.

Un rato después

Se veía a Cristal sentada frente a una mesa en el cuarto, repleta de comida y lo devoraba como si no hubiera un mañana.

—Oye tranquila. Te vas a atragantar si comes así— decía Dark con una gota de sudor en la nuca. Estaba sentado en la cama viéndola comer.

Después de unos minutos, la yegua terminó de comer para caer de espalda.

—… Eso era lo que necesitabacasi me muero…— pensaba la poni con el estómago lleno.

—Je, je ¿Te gustó la comida? Je, je— preguntaba el gato con una sonrisa infantil. Cristal estaba callada un momento.

—… Si…— decía de forma cortante.

—Je, je. Me alegro ¿ves? No fue tan difícil. Je, je.

—…— no decía nada. La yegua no tenía ganas de hablar con el felino.

—Je, je. Ok, ok. Conozco la ley del hielo. Los dos podemos jugar el mismo juego— decía quedándose callado con los brazos cruzados, pero luego sentía frio —Brrrrr. Vaya, que frio hace. Je, je— la poni no decía nada. Solo miraba el techo deprimida. Dark la miraba y se quedaba un poco pensativo —Oye, se me ocurrió algo. Al ver lo patética que te volviste— la yegua ignoró el insulto —Te ofrezco esta solución para librarte de tu depresión y todo eso. Je, je— agregaba el gato chasqueando su garra y aparecía frente a ella dos tarjetas. Una azul y el otro rojo. Ella los miraba con curiosidad —Solo elije una o no elijas nada, como tú quieras. Je, je.

—… ¿Esto hará que me sienta bien?— preguntaba Cristal confundida.

—Sip. Es eso o estar siempre deprimida al saber lo que pasa o sea, en otras palabras, elijes ser ignorante para ser feliz o recordar todo esto y estar triste ¿tu elijes? Je, je— decía el felino con una sonrisa.

—… Elijo esta…— decía la yegua apuntando con su pezuña la tarjeta azul.

—Ok. Buena elección. Je, je— mencionó Dark chasqueando su garra para desaparecer las tarjetas y aparecía el aludido frente a la poni que aún estaba acostada de espalda —Entonces ¿Tenemos un trato? Je, je— preguntaba extendiendo su garra derecha a la yegua de cristal. Ella estaba con duda de lo que eligió, pero aun así, se sentaba y acercaba lentamente su pezuña a la garra del felino hasta que lo estrechaba con su pata dando por aceptado el trato —Je, je. Espero que tú y yo seamos muy buenos amigos. Je, je— fue lo único que decía, antes que Cristal veía todo oscuro y se desmayó.

Frente de una casa en la noche

No había nadie en las calles. Solo una poni inconsciente en el suelo, pero de repente, abría los ojos que eran brillante como los tenía antes y su cuerpo ya no estaba opaco. La yegua de cristal se levantaba lentamente, estaba confundida mirando alrededor.

— ¿Qué pasó?— se preguntaba sobándose la cabeza y luego miraba la casa —Vaya, esta es mi casa ¿me habré desmayado frente a mi casa o algo así?— intentaba recordar lo que pasó, pero nada, aunque en eso, notaba una tarjeta azul en el suelo. Estaba confundida, lo agarraba con su pezuña para ver que tenía un escrito en uno de los lados que decía:

Sé feliz con tu amiga y no dejes que nada te deprima :3

—… Qué raro… aunque no sé porque, pero al ver ésta tarjeta, me hace sentir alegre— decía Cristal con una sonrisa y entraba a su casa llevándose la tarjeta también.

A lo lejos, se observaba a Dark en su forma gato sin túnica.

—Bueno, mientras aun sean vacaciones, seré el buenazo del pueblo. Je, je. No, manipular a Zafire no cuenta, porque no la hiero ni la encierro en una habitación dimensional. Je, je. Ella está feliz y es más libre. Je, je— decía el gato mirándonos con una sonrisa infantil —Bueno, me voy a dormir. En el próximo capítulo, puede ser que llegue el momento que todos esperaban. Je, je. Tal vez si o tal vez no. Adiós. Je, je— dicho eso, desaparecía del lugar con un chasquido.

Continuará.