Yuki no Hana

Lamento la tardanza, pero aquí os dejo una vez más con otro capitulo de este fic, no sé si será corto o no, pero aquí os lo dejo. Espero lo disfrutéis todos y muchas gracias por el apoyo. Ahora a leer:

Capitulo 7

Adiós invierno. Es hora de que la primavera se abra paso entre la fría nieve, dejando florecer los congelados cerezos, descubriendo el cielo azul, el sol y nubes blancas que no avecinen tormentas. Es hora que los calientes rayos del sol terminen de descongelar los corazones más fríos. Es hora de empezar una nueva etapa, más feliz, más esperanzadora, más alegre.

Una flor de nieve volverá a renacer, alzando su rostro para ver la luz del día, sobreviviendo al duro y frio invierno permanente de su corazón. Rukia… como su nombre indica, significa "luz" y por primera vez en muchos años, empezaría a comprender lo que significa su nombre.

Sonreír a la vida por muchos golpes que recibas, no rendirte, buscar la felicidad y encontrarla en los brazos de alguien especial… son los pasos que has de seguir en las malas rachas, los malos momentos.

Porque para Rukia, el frío invierno quedaría atrás para siempre…


-Rukia-chaaaaaaaaaan.- Rangiku caminaba por los pasillos con una bandeja con el desayuno para Rukia, canturreando su nombre. Se situó en la puerta y la abrió lentamente.- Traigo tu desayu-….

Se quedo callada y observando la escena, con una sonrisa incrédula y de felicidad a la vez. Y es que allí se encontraba su joven subordinada, arropada por los fuertes brazos de aquel muchacho de cabellos naranjas, quien la amarraba hacía sí procurando que no se la escapase. Desnudos, cubiertos por la manta del futón, los kimonos esparcidos alrededor de él lecho de amor que habían creado esa misma noche.

Un sentimiento de felicidad inundó a la rubia, sonriendo de oreja a oreja. El rostro dormido de Rukia reflejaba serenidad, tranquilidad y sobretodo felicidad. Se acurrucaba en Ichigo, respirando acompasadamente si darse cuenta todavía de su presencia. Decidió no molestar más y no inmiscuirse en las cosas de la joven pareja, asique salió lentamente y sin hacer ruido de la habitación.

-Vaya…- se giro para irse por donde vino, sonriendo todavía de oreja a oreja.- ¡Por fin!


Unos cálidos rayos de sol se filtraban por la pequeña ventana de la habitación donde yacían Ichigo y Rukia. El ambiente de esa habitación era radiante, tranquilo y sobre todo muy cálido; pero no esa calidez de temperatura cuando sientes como los rayos del sol calientan tu cara, sino la calidez que desprende aquella persona que tanto quieres y te corresponde de igual manera. La mejor sensación del mundo…

Unas orbes marrones se abrieron lenta y pesadamente, encontrándose frente a él, el rostro dormido de Rukia. Sonrió tiernamente, se la veía tan en paz, tan tranquila y sobre todo feliz. Recordó cuando le dijo que no podía mostrar su rostro dormido y ahora ahí la tenía, todo para el solo. Observo minuciosamente cada detalle de su rostro, de su piel… desde sus ojos cerrados, hasta sus labios entreabiertos que respiraban acompasadamente. Solo podía definirse de una manera: Belleza.

La sábana del futón le cubría lo justo, sus pechos; dejando ver su blanquecina piel. Su pelo azabache esparcido por todo el futón, desordenado y rebelde, mientras su mano se colaba por ellos, apoyándose en su cabeza. Dormía plácidamente, cual niño pequeño.

Paso su mano por su rostro, acariciándolo delicadamente; ronroneo todavía sin despertar, acurrucándose más sobre él y respirando más sonoramente. Ichigo, esbozo una sonrisa tierna al ver esa escena y no pudo resistirlo más. Llevo sus labios lentamente hacia los hombros desnudos de la morena, besándolos delicadamente como si miles de mariposas se posaran a la vez. Subió lentamente hasta su cuello, besándolo de igual manera para después separarse.

La observo de nuevo y poseía una sonrisa en sus labios, más sus ojos aún estaban cerrados. El sonrió de igual manera, todavía sin mirarla. Ya había despertado.

-Buenos días…

-Hmm…-todavía con los ojos cerrados y la sonrisa en sus labios, se removió para estirarse levemente para después volverse a acurrucar más contra el pecho de Ichigo.- Buenos días…- susurro adormilada contra el pecho desnudo de su amante.

-Eres preciosa cuando duermes, ¿sabes?- dijo dulcemente

-Hmmm.- volvió a removerse, esta vez hacia atrás. Abrió los ojos lentamente, dando paso a sus hipnóticos ojos violetas y su hechizante sonrisa. Se incorporó sobre su brazo, haciendo que la sabana que cubría su pecho cediera, dejándolos al descubierto y provocando un leve sonrojo en las mejillas de Ichigo- Tú también eres precioso cuando te sonrojas. – sonrió contra los labios de Ichigo, casi burlándose de él cariñosamente.

-¿Tanto se me nota…? – contraataco de igual manera, acercándose más a ella e intentando tranquilizarse al verla medio desnuda, otra vez.

-Aja…- afirmo en un susurro para luego unir finalmente sus labios con los de él.

Otra vez esa agradable sensación. Sentir la suavidad de sus labios, como encajan perfectamente, como notas el ligero temblor en ellos, su sabor infinito…. La mejor sensación que ambos pudieron experimentar en sus vidas. El tacto de la suave mejilla de la morena entre los largos dedos de Ichigo, acariciándola lentamente. Se sentían tan en paz que no querían separarse, más tuvieron que hacerlo ya que no les quedaba más aire.

Frente contra frente, ojos cerrados y sonrisas tímidas en los húmedos labios de ambos. Fuera la vergüenza, ya habían pasado una noche juntos, y jurarían que no sería la última; asique Ichigo la agarro de su estrecha cintura, apresándola contra sí y dejándola tumbada sobre él. Pego un leve chillido al sentir como la movían de tal manera, pero sonrió de nuevo mirando fijamente los orbes marrones de Ichigo.

-¿Descansaste bien…? – pregunto tranquilo mientras besaba la comisura de sus labios.

-Mejor que nunca…- sonrió radiante.

-Rukia…- se puso algo más serio, sin quitar ese toque de paz y tranquilidad.- sabes que te quiero…- Ella asintió sin dejar de mover sus orbes en dirección a los labios de Ichigo y sus ojos.- Yo… emmm…- se sonrojo de nuevo y Rukia paro la vista en los ojos de él, sonriendo al verle asi.- Quiero que… q-que… emmm…

-¿Quieres que…? – continuo por él, impaciente de escuchar sus palabras. Rozo con sus dedos su mandíbula dibujándola detenidamente.

-Quiero estar contigo…

-¿Qué? Pero si ya estás conmigo…- esbozo una tierna sonrisa mientras continuaba pasando sus dedos por su rostro.

-No me refiero a eso… sino…- la observo fijamente.- Quiero que tu y yo seamos algo.

-...- quedo pensativa unos minutos, observándole de igual manera.- ¿Algo como qué?

-Pues… no sé…

-Que te parece si de momento...- hizo una pausa, acomodándose sobre su pecho para llegar mejor a sus labios, quedando a escasos centímetros, rozándose.-… somos más que amigos pero menos que amantes. ¿Qué te parece…?

-No…- Rukia le observo interrogante ante su negación.- No me parece.

-¿Por qué?

-Hmp… ¿incluye esa "relación" compartirte con otros? – pregunto con el ceño fruncido cual niño.

-Ichigo…- se carcajeo levemente mientras le observaba con ternura ante su escena de celos y posesividad.- No… no me "compartirás" con otros…

-¿De verdad? – La abrazo más fuerte, todavía mirándola con el ceño fruncido.- ¿Nadie de nadie?

-Nadie de nadie.- Afirmo.

-Bueno… entonces me parece bien por el momento.- cambio su gesto a uno más tranquilo, con una leve sonrisa.

-Perfecto. —se acerco de nuevo a sus labios, volviendo a unirlos mientras se apoyaba en su torso.

Todo era tan tranquilo y relajante… los pájaros revoloteando por el jardín, dejando escuchar su canturreo incesante. Los rayos del sol colándose por las rendijas de la ventana. El ligero y pequeño cuerpo de Rukia totalmente pegado a él, regalándole de su calor y recibiendo sus besos por cada rincón de su piel. ¿Cuándo habían pasado de nuevo a esa situación?

Rukia, concentrada en repartir besos por su cuello, clavícula y tonificado torso, mientras con sus manos los acariciaba a su vez, erizando cada vello del cuerpo de Ichigo, quien se dejaba hacer encantado. Perdió todo rastro de conciencia, y es que el contacto con esa mujer le hacía perder la razón por completo. Cerró sus ojos dejándose llevar por completo, pero llego a un límite en el que perdió el control sobre sí mismo.

Giro hábilmente, rodando sobre el futón hasta quedar el encima de ella, sin llegar a aplastar su frágil cuerpo. Respiro en el hueco de su cuello, haciendo que la morena se estremeciera de igual manera que el. Intento mantener la calma e hizo uso de la poca razón que le quedaba.

-Ichigo…- le llamo, pero el continuaba trabajando en su cuello, dando suaves besos.- Hmmm…- se le escapo un leve gemido de satisfacción, pero volvió a recobrar la compostura.- Es muy temprano, en tu casa deben estar preocupados…- le hablo en un susurro, con sus ojos cerrados.- estuviste fuera toda la noche…

-Sí…- paro de atacar su cuello y se alejo para observarla mejor.- Tienes razón… deben estar preocupados…

-Debes irte…- dijo con toda la fuerza de voluntad que pudo reunir, ya que por dentro no quería moverse de esa posición.

-Claro…- beso sus labios fugazmente por última vez y se quito de encima suya, haciéndose a un lado, dejando que ella se incorporara de igual manera.

Se cubrió con las mantas y observo como Ichigo recogía sus ropas, dejando mientras tanto una buena vista para la morena quien observaba con discreción ese cuerpo perfecto que parecía tallado por Dioses. Aparto la vista para intentar contenerse y comenzó a ponerse sus ropas también.


-¿Hablas enserio Rangiku-san?- chillo Inoue sorprendida

-Shhh, no grites…

Rangiku mandaba callar a todo el grupo de muchachas que se encontraban en el salón del establecimiento, dejando de lado el desayuno y cuchicheando en corro sobre un tema que ya no tendría nada de secreto.

-¿Con el chico de cabellos naranjas? – pregunto más bajito Orihime.

-Exactamente, señoritas.- aplaudió entusiasmada.- ¡Yo les vi!

-Oh, qué bonito… - hablo de nuevo Hinamori haciendo un puchero.- Que suerte, encontró su príncipe azul.

-Príncipe naranja diría yo. –todas rieron.

-Shhh.- mando callar la rubia, quedando en silencio y hablando en susurro.-¡Ahí vienen!

No se equivocaron, unos pasos más tarde dio paso a la morena abriendo la puerta del salón y detrás a Ichigo, ambos adormilados y un poco sonrojados. Pasaron al salón para marcharse, hasta que se dieron cuenta de que no estaban solos en esa habitación. Es más, toda la recua de mujeres les observaban fijamente, esperando que dijese algo y con sonrisas picaras en el rostro.

A Rukia se le helo la sangre al verlas así e intento disimular como si nada, mirándolas de reojo y pasando sin decir nada hasta la salida.

-Miedo me dan…- susurro hacia Ichigo, ya saliendo de la habitación siendo constantemente observados.

Cerró la puerta del salón tras de sí llegando finalmente al recibidor. Ella quedo arriba del pequeño escalón, esperando descalza sobre él a que Ichigo se pusiese sus zapatos debajo. Aun estando un escaloncito más arriba que él, Ichigo continuaba siendo mucho más alto que ella. Sonrió ante esta apreciación. Espero con las manos cruzadas sobre sus piernas, hasta que este se giro, quedando cara con cara.

-Bien, pues… adiós.- se despidió nervioso rascándose la nuca. Rukia sonrió maliciosa al ver lo nervioso que se ponía, asique se acerco a él mientras lo atraía hacia ella misma agarrándole del cuello de su kimono para finalmente besarle por última vez.

El pelinaranja se sorprendió ante lo que hizo, pero le pareció una idea genial, por lo cual correspondió ese beso de igual manera. Finalmente se separaron y volvieron a mirarse con esa sonrisa de medio lado.

-Adiós Ichigo.- este camino hacia atrás sin dejar de mirarla hasta que llego a la puerta.- Espero verte pronto.

-Estaré aquí lo más pronto que pueda.- afirmo con una sonrisa torcida.

-Bien. Aquí te esperaré entonces…

-Adiós, Rukia.- se despidió.

Esta cerró los ojos para hacerle entender que le había escuchado, para después abrirlos al escuchar la puerta cerrarse de nuevo quedándose, supuestamente, sola. Dio un largo suspiro y movió su cuello, realmente estaba muy cansada. Decidió girar para volver a su habitación, tranquilamente, pero eso parecía que no entraba en sus planes…

Nada mas girarse se encontró con todas las chicas observándola con los ojos llenos de estrellitas, brillando y con cara de ternura. Rukia se sonrojo al ver como todas la observaban, agacho la cabeza para evitar esas penetrantes miradas. Las volvió a mirar asustada y sonriendo nerviosa, ya sabía lo que venía…

-¡RUKIAAAAAAAA! – Rangiku la abrazó apresándola entre sus pechos y casi dejándola sin respiración- ¡KAWAIIIIIIIII! ¡POR FIN TU Y KUROSAKI!

-R-Rangi…ku…- la llamo a duras penas ya que no podía apenas respirar.- me… me estas ahogando…

-¡NO ES GENIAL MUCHACHAS! – la apretó más contra si mientras se dirigía a las jóvenes que se encontraban en el pasillo.- ¡RUKIA-CHAN TIENE NOVIO!

-¡KAWAIIIIIIII! – Todas se lanzaron a abrazarla a la vez, Rukia observo cómo se les venían encima espantada.

-¿Q-Que? ¡NO!

Tarde, todas sus amigas ya estaban sobre ella, abrazándola como podían mientras permanecía atrapada entre los grandes atributos de su maestra.

Acabo pensando que en el fondo no era tan horrible. No estaba sola… siempre había tenido a sus amigas y a su gran apoyo, a quien veía como una madre, Rangiku. Siempre las tuvo allí para animarla, nunca se separaron de ella ni en los peores momentos… Era afortunada de tener unas amigas así. Además, tenía a Ichigo…

La vida parecía sonreírla de una vez por todas.


-Ya estoy en casa…

No hubo respuesta, paso adormilado y cansado al recibidor de su casa, dejando sus zapatos en la entrada mientras caminaba rascándose su nuca. Llevaba el ceño fruncido y en lo único que pensaba era en llegar hasta su cama y volverse a dormir. Pero no todo sale como quieres…

-¡ICHIGOOOOOOOOOOOOOOOOO-Ouch!- su alocado padre se lanzo contra el por sorpresa, pero sin éxito, ya que este le paro de un puñetazo en la cara, dejándole en el suelo noqueado.

-¿Puedes dejar de ser tan escandaloso? – Rogo cansado.- Estoy agotado…

-¿Agotado? – como si el puñetazo que le proporcionó hubiera sido una simple cosquilla, se levanto del suelo observándole fijamente con una graciosa expresión en la cara, además de pervertida.- ¿Agotado dices?

-Mierda…- se maldijo por haber dicho eso, ahora su padre sí que no le dejaría en paz.

-Pasaste toda la noche fuera, ¿estuviste con una mujer? – su padre le observo esperando una reacción, la cual no tardo en hacerse presente, ya que el pelinaranjo se sonrojo notablemente confirmándole su pregunta.- ¡Estuviste con una mujer!- afirmo chillando entusiasmado.

-¡Shhh! – le mando callar avergonzado, pero no sirvió de nada. Su padre corrió por todos los pasillos de su casa gritando a los cuatro vientos que Ichigo pasó la noche con una mujer, totalmente entusiasmado.

Se dio por vencido, de nada servía pelear contra ese cabra loca, asique decidió dejarlo pasar. El haber pasado la noche con Rukia le había hecho despertar de buen humor. Acabo sonriendo al escuchar las tonterías que decía su padre por los pasillos, su morena hermana mandándole callar y Yuzu chillando de felicidad cosas como: "¡Pronto tendré sobrinitos!"

Negó con la cabeza y decidió subir a su cuarto para descansar un poco más. Extendió su futón en el suelo y se metió en el, poniendo sus manos tras su cabeza y mirando fijamente el techo. Los acontecimientos de la reciente noche se aparecían como una película, el tacto de Rukia, su blanca piel, sus labios húmedos y entreabiertos gimiendo su nombre, sus ojos violetas extasiados… ¿Cómo demonios podía existir una mujer tan perfecta?

Recordó todo lo que le conto sobre su pasado, y frunció el ceño levemente mientras cerraba los ojos. Nunca pudo imaginarse algo así del recto y noble Kuchiki Byakuya, ahora tan solo podría observarle con desprecio por haber ultrajado de tal manera a esa joven mujer. Pero un dato más le vino a su mente. Rukia nombro algo sobre un hombre… "-Lo mismo me dijeron y me volvieron a hacer daño…"

¿Quién más pudo jugar así con ella? Ahora la duda le corroía todo su ser. No quería presionarla a contar nada más acerca de su pasado… bastante había contado ya, pero debía enterarse por otra persona. Quizá debería hablar con Rangiku en alguna ocasión para poder saber más acerca de ella.

Ella… Rukia, la mujer que le volvió loco con una mirada, que le llevo a la perdición con una caricia y que le dejo completamente sin sentido con un solo beso. ¿Un ángel del infierno? Posiblemente, pero el conseguiría sacarle de aquel infierno, convirtiéndola finalmente en el precioso ángel que era.

Un ángel que yacía en el lugar equivocado.


¡Bieeeeeen! ¡Por fin actualicé! Lo siento si tardé demasiado, pero estuve tiempo con el internet estropeado y encima tenía que actualizar antes mi fic "Puede ser" que llevaba más tiempo parado que este, pero al fin aquí lo traigo. ¿Qué os parece? Quizá algo corto, no sé, pero me he querido centrar en las emociones y las "relaciones" que se forman a partir de eso. Esta pareja esta hecha el uno para el otro, no hay más que decir….

En el próximo capitulo, QUIZÁ y solo QUIZÁ haya lemmon, depende de lo que me pidáis vosotros, pero lo que si es seguro es que se descubrirá más cosas acerca del pasado de Rukia. Además que volverá a aparecer Byakuya, y esta vez se verá también parte de su pasado y sentimientos, probablemente.

Pues sin más, os dejo con la intriga para el próximo capitulo y os voy a hacer la pregunta de siempre…. ¿Merezco reviews?

Muchas gracias por leer y sobretodo por comentar. ¡Asique no dejéis de hacerlo! Que no cuesta nada dejar un review, que podéis dejarlo todos, registrados y sin registrar eeh! :)

Ya os dejo!

Besos

SMorphine.