Lo que estaba pasando en ese momento era muy parecido a esa escena común en las películas clásicas del viejo oeste; cuando a mitad de un pequeño pueblo en la calle principal, polvorienta y desolada se enfrenta el villano de la película con el sheriff y se miran fijamente a los ojos casi inmóviles, controlando incluso el movimiento de su respiración, como si el tiempo se hubiera detenido, solo se escucha el viento silbando suavemente removiendo la arena y haciendo rodar esa bola de hierba seca llamada salicor o varilla.

Ahí están en medio de la calle un grupo de jóvenes con el sol sobre sus cabezas en el punto más alto. "Hermione y sus secuaces" pudieran hacerse llamar esa banda con facha de cuatreros. No llevan las ropas propias de esos tiempos, ni las botas con espuelas o las tejanas sobre la cabeza, pero sus miradas son desafiantes y permanecen quietos a la espera de cualquier movimiento de su enemigo.

Granger encabeza el grupo como buen líder de la banda, apenas un paso por delante de sus compañeros, sus dedos alertas están a escasos milímetros de su cintura donde ha atado el palo de golf para no perderlo y permanece a la espera de cualquier cambio para empuñarlo y atacar.

Malfoy se mantiene firme a su derecha, impasible y con toda la dignidad que le permite empuñar como arma una sombrilla azul eléctrico con flores amarillas, su rostro impasible aun manchado por lápiz labial rojo se mantiene sereno, a su cuerpo se pega la ropa tiesa, sucia y por fin ya seca con restos de vomito, tierra y otras muchas cosas en las que prefiere no pensar.

Una gota de sudor resbala por el rostro desquiciado de Zabini que muestra una sonrisa maniaca en los labios, su piel oscura parece brillar bajo los rayos inclementes del sol. Las lágrimas y el terror han quedado atrás dejando a su paso un estado de euforia que lo mantiene alerta y dispuesto a arremeter contra lo que se le ponga enfrente. En la cinturilla de su pantalón esta atorando el mango del sartén que tanto le ha servido en esa odisea y lo acaricia suavemente como si se tratara de una mascota que ronronea a la espera de una orden que despierte su fuerza bestial.

A la izquierda de Hermione, toda la pulcritud y formalismo que siempre han distinguido a Theodore Nott se han ido al traste; sus zapatos de piel de dragón bien pudieran ser de cartón bajo todas las capas de lodo que tenían adheridas a la suela, por las rajaduras de su pantalón a causa de las garras de los gremlins se podían apreciar la blancura de su pierna derecha a la altura del muslo, también se mostraba su nalga derecha ahí donde había sido desgarrada incluso su ropa interior se veía coqueta tan pálida que era fácil suponer que nunca había sido besada por la luz solar, sin embargo, nada perece importarle, sostiene con fuerza el bate de madera en su mano también esperando firme, alerta y formal a pesar de los harapos que apenas cubren su nobleza.

Frente a ellos una veintena de zombis putrefactos come cerebros les bloquean el paso y les miran con sus ojos sin vida. Sus cuerpos destrozados y podridos mostrando parte de sus huesos donde la carne ha sido removida o a caído por el alto estado de descomposición.

Parece incluso cómico como se han alineado y esperan cualquier movimiento de su parte, como si de verdad se fueran a batir en un duelo a la vieja usanza. Frente a ese grupo de muertos vivientes esta su líder igual de maltrecho que el resto pero con las ropas propias de otro tiempo su camisa a cuadros bajo un chaleco de piel roída, un pantalón vaquero que muestra parte de sus huesos y que se sujeta a penas con un cinturón donde lleva una vieja pistola colt, en la cabeza o lo que queda de ella una tejana oscura cubierta de terrones de tierra y sobre el pecho una placa oxidada en forma de estrella.

-¿Qué esperamos? -Pregunto con impaciencia el moreno apenas moviendo los labios como si no quisiera que su enemigo se diera cuenta que hablaba.

-Hay que ser pacientes y planear la mejor manera de atacarlos. –Contesto en voz baja Nott tratando de no mover demasiado los labios.

-¿Pero para que? –Pregunto haciendo un mohín como si fuera un niño pequeño.

-Son cerca de veinte, nosotros somos solo cuatro. –Esta vez contesto la castaña sin dejar de mirar al líder contrario, aunque no estaba muy segura que este le regresara la mirada con el único ojo que le quedaba. –Hay que planear una estrategia.

-¡A la mierda! –Exclamo seguido de algo parecido a un grito de guerra mientras ya corría con sartén en mano como proceso para impactarlo contra la cabeza del sheriff zombi que salio volando un par de metros más allá.

Hermione bufo con exasperación y tanto Draco como Theo suspiraron meneando la cabeza de manera negativa.

-Creo que al final lo haremos al estilo Zabini. –Dijo el castaño resignado.

Granger se encogió de hombros cuando vio al moreno estrellar el sartén en un segundo zombi mientras no dejaba de gritar y reír como maniaco, tomando el palo de gol les sonrió a ambos chicos que esperaban su orden. –Sera entonces a su manera. –Y se sumo a la locura de Blaise gritando de jubilo cada que acertaba un buen golpe y hacia volar algún miembro de sus enemigos.

Parecían incluso felices destrozando a sus atacantes. Sentían la adrenalina correr por sus cuerpos dándoles seguridad y una sensación difícil de describir, pero que sentían fluir por sus venas como felicidad pura.

Los Slytherin tenían que dejando a un lado el terror que habían vivido momentos atrás, se estaban divirtiendo. Era épico ver a la siempre tranquila y bien portada de Granger sacando su lado mas rebelde, empuñando un palo de golf con la fluides y maestría como si se tratara de una espada.

Draco sonrio de manera torcida al verla desliñada con el cabello despeinado y la ropa sucia, gritando y moviéndose tan rápido como podía, golpeando y destrozando aun mas a esos zombis que se atrevieron a atacarlos. Se decía a si mismo que todo por lo que habían pasado había valido la pena, no solo por el gran espectáculo que le dio al bailar, si no por esa sensación de bienestar que sentía cuando estaba con ella, sin importar que estuvieran discutiendo.

El ultimo zombi callo a manos de Malfoy o mejor dicho por la sombrilla del rubio que termino incrustada en la cuenca de un ojos.

-¡Ganamos! –Grito el moreno levantando el puño en señal de triunfo.

Hermione no pudo contenerse a la emoción desbordante del moreno y comenzó a reír a carcajadas, era imposible no verse afectado por la euforia del loco de Zabini. Cuando pudo recuperar el aliento se dio cuenta que todos reían y le pareció agradable, nunca había visto tan desalineados y reírse tan sinceramente a ese trio de impresentables, se dio cuenta que todo esta cambiando y que con gusto a esos que alguna vez considero enemigos ahora con toda sinceridad podía llamarles amigos.

-Vámonos antes de que se haga mas tarde hay que atravesar el bosque para llegar a la mansión de Dracula. –La castaña contuvo sus pensamientos para seguir con esa aventura.

Sin chistar los tres muchachos la siguieron.

Llevaban algunos minutos caminando y por el momento nada fuera de lo normal había ocurrido, tuvieron que desviarse un poco del camino por el que habían llegado para buscar un punto menos profundo del rio.

Mientras caminaban Hermione recordó algo y no pudo contener su curiosidad.

-Blaise podrías decirme ¿porque te dan tanto miedo los muñecos? Es decir este reto solo amplifica y saca a la luz los miedos mas profundos y a ti fue al único que en verdad afecto Chucky.

La pregunta tomo por sorpresa a los tres muchachos, especialmente al moreno que se mostro bastante avergonzado por ser descubierto.

-No es algo que te importe Granger. –Contesto con aspereza adelantándose un par de metros para evitar que le vieran el rostro.

-¿Tan malo es? –Pregunto de nuevo la castaña cuando Blaise se había alejado lo suficiente como para escucharla.

Draco y Theo se miraron, intentando decidir si era o no conveniente contarle. Al final el castaño se encogió de hombros. –No creo que haga daño contarle, después de todo ya sabe lo más importante sobre su miedo.

El rubio asistió con la cabeza en señal de aprobación.

-Cuando éramos niños jugábamos siempre juntos Theo, Blaise, Pansy y yo, nuestros padres acostumbraban dejarnos al cuidado de nuestras respectivas niñeras, aunque no era difícil deshacerse de ellas para poder jugar a nuestras anchas. –El rubio ignoro el gesto de desaprobación de Granger.

-Tendríamos unos 8 años cuando todo ocurrió. –Agrego con solemnidad Nott. –Estábamos en la Mansión Malfoy y habíamos despistado a nuestros cuidadores, jugábamos en los jardines y Pansy se había enojado porque Blaise ensucio su vestido nuevo, asi que entro a la mansión para que algún elfo le limpiara el estropicio que habíamos causado.

Hermione sonrió al imaginar a los pequeños Slytherin correteando como niños normales.

-Blaise se había enojado porque Pansy lo llamo troglodita, estoy seguro que no entendió el insulto pero si que le pareció una palabra demasiado fuerte y en un arranque de rabia destrozo su muñeca preferida. –Draco sonrió de medio lado al recordarlo.

-En cuanto lo hizo se arrepintió al imaginar cuanto se enojaría y lo que seria capaz de hacerle si se daba cuenta de lo que había hecho. Tratando de remediar su error hizo un hoyo y la enterró.

-Supongo que nada bueno salio de eso. –Dijo la castaña comprendiendo hacia donde se encaminaba el relato.

-¡No tienes idea! –Dijo Zabini estremeciéndose por un escalofrió.

No se habían dado cuenta que el moreno los estaba escuchando.

-Ya que están de chismosos, creo que al menos merezco contar yo la historia. –Dijo con fingido enfado.

-Vamos cuéntame. –Suplico Hermione tomándolo del brazo.

-Esta bien. –Contesto con una sonrisa malévola en los labios. –Pero ya que estamos entrados en confesiones me parece justo que también Draco nos cuente lo que seguramente será una entretenida historia del ¿porque le teme a los payasos?

-¡No se de que hablas! –Dijo tajante el rubio.

-Claro que sabes de que hablo. –Ataco el moreno. –Debe de haber una razón por la que te pusieran como te pusiste con el payaso diabólico.

-"Eso", el payaso de llama "Eso". –Indico la castaña.

-Como se llame. –Le resto importancia con un movimiento de mano. –El acaso que eres un cobarde y te gusta ventilar los miedos de los demás sin enfrentar los propios. –Reto el moreno.

Draco apretó los puños con molestia. –¡De acuerdo! Les contare siempre y cuando todos hablen.

-¿Hablar sobre que?

-Sobre sus miedos. –Indico el rubio.

-Estoy de acuerdo, solo que con algunas condiciones. –Esta vez era Hermione quien hablaba, después de todo era justo que si uno hablaba de cosas tan personales los demás correspondieran de la misma manera.

-¿Qué condiciones Granger? –Pregunto Nott con interés.

-Que nada de lo que contemos sobre nuestros miedos será usado después en nuestra contra, que nos comprometamos a guardar el secreto.

-Me parece justo. –Admitio Zabini.

-También hay otra cosa. –Agrego.

-¿Que? –Pregunto con fastidio el rubio.

-Los demás pueden escuchar y ver todo lo que estamos pasando por tanto el que no estén aquí no les exime de que cuando salgamos ellos también cuente sobre sus miedos.

-Pero supongo que no hay manera de obligarlos si no están aquí. –Nott no estaba muy convencido de que los demás cumplirían el acuerdo si no se veian obligados a hacerlo.

Hermione sonrio al puro estilo Slytherin. –Claro que podemos.

-¿Cómo seria eso? –Sonrieron los tres ante la astucia de la leona.

-Todos firmamos un acuerdo si los lideres de cada equipo se comprometen en un reto, cada miembro esta obligado a cumplirlo o pagar por las consecuencia. Malfoy y yo somos los lideres, podemos cerrar el reto de la próxima semana si así lo deseamos, que nosotros cuatro nos adelantemos no genera conflicto solo nos estamos anticipando a los demás.

-¿Y si se niegan?

-Hacerlo implica que cumplan un castigo.

-¿Qué castigo seria ese?

-No se, podría ser casi cualquier cosa. –Se encogio de hombros. –Pero me parece que seria justo que de negarse ellos entren aquí la próxima semana, de alguna manera seria algo equivalente pues aunque no admitieran abiertamente la causa de sus miedo, nosotros si podríamos verlo mientras ellos los viven aquí ¿Qué oponían?

-Es un trato Granger. –Dijeron los chicos estrechando uno a uno la mano de la Gryffindor para cerrar el acuerdo.

. . .

En el mundo real no se hicieron esperar las protestas.

-Granger esta loca si piensa que voy a entrar al pensadero para ser asechada por monstros muggles. –Dijo indignada Pansy, secundada por Astoria.

-Creo que nos acaban de dejar sin opciones. –Harry había palidecido.

-Pues yo me niego. –Exclamo Astoria haciendo un mohín.

-No puedes negarte, es decir todos firmamos un acuerdo. –Le recordó con serenidad Luna. –Solo tienes dos opciones; cuentas tu mas grande miedo de manera voluntaria o entras al pensadero.

Ron se sentía mareado de solo pensar en esas dos opciones.

-Nadie mas lo sabrá además de nosotros, esto no podrá ser usado en nuestra contra. –Dijo la pelirroja un poco mas convencida.

De repente a Harry, Ron, Pansy, Astoria y Ginny ya no les parecía tan divertido ser espectadores de ese bizarro pensadero, sin embargo, Luna parecía interesada en lo que pudiera resultar.

. . .

Una vez que Draco y Hermione cerraron el reto para la siguiente semana Zabini continuo su historia con cierta rigidez al recordar de donde venia su miedo.

-Por unas horas Pansy estuvo buscando su muñeca por todos lados, inlcuso nosotros fingimos ayudarla. Con lo que no contaba es que le pediría ayuda a uno de los elfos de la mansión para que invocara la muñeca. Cuando llego a sus manos no estaba ya solo rota, sino además sucia de tierra y ella estaba tan enfadada.

El moreno se callo por un momento estremesido con el sudor frio escurriéndole por la espalda y la vista fija en un punto infinito mientras hablaba.

-Esperaba que gritara o me lanzara algo a la cabeza como en otras ocasiones que se había enojado conmino, pero no lo hizo, solo me miraba con rabia, llorando y temblando -"Ojala ella pudiera hacerte pagar"- fueron sus palabras, y eso sumado a que estaba furiosa provoco que hiciera magia involuntaria.

Se le hizo un nudo en la garganta a Zabini y Hermione se apresuró a tomarlo con cuidado mientras frotaba su brazo para reconfortarlo, Nott tuvo que smeguir el relato.

-De la nada la muñeca se levanto, cogio su cabeza rota y comenzó a seguir a Blaiser por toda la mansión, no había lugar donde se escondiera que no la encontrara. Nosotros no sabíamos que hacer o como ayudarlo, nuestros padres no estaban y no quisimos decirle a los elfos para no ser descubiertos por los adultos.

-Fue horrible. –Dijo con voz temblorosa el moreno.

Hermione no sabia si reir o conmoverse por el relato, después de todo siendo a penas un niño ese seria un evento difícil de supera. Aunque no comprendía por que un hombre del tamaño y la fuerza de Zabini seguiría temiendo de esa manera a los muñecos. Cuando lo pensó mejor decidió que ella no era la mas indicada para juzgarlo, ella misma tenia ciertos miedos irracionales que mas adelante contaría, si no es que le tocaría vivirlos para salir de ese lugar.

-Es tu turno Draco. –Indico el moreno ya repuesto.

Malfoy paso saliva con dificultad eso no seria nada agradable.