-¡Hey! Por fin llegas
-Sí, ¿Por qué has tardado tanto?
-¡Lo siento, chicas! Me surgió... me surgió algo...
Hinata colocó su almuerzo en la mesa y se sentó, sus amigas estaban al lado opuesto, y estaban comiendo cuando ella vino.
-¿De verdad? ¿Qué ha pasado?- preguntó la rubia.
Hinata empezó a jugar con su pelo, no quería contarles sobre Naruto, no quería que lo supieran. Especialmente no quería que Sakura lo supiera ya que le había prometido no acercarse a Naruto, y ahora, iba a verle cada día para tener clases sobre sexo. Se sintió terriblemente culpable y. también, muy avergonzada.
-N-Nada importante, s-sólo tengo que quedarme después de clases.
Sus amigas le miraron incrédulas. Hinata nunca tartamudeaba cuando estaba con ellas, les hablaba con su pasiva y suave voz, pero nunca tartamudeaba. Sólo se atragantaba con sus palabras cuando estaba nerviosa o mentía, Ino examinó cuidadosamente su cara, y vio dos marcas rojas en sus mejillas, sabía que estaba colorada.
-Pues yo creo que mientes, es un chico- Ino la miró atenta, tenía una sonrisa maliciosa- Hinata, ¿ha sido un chico lo que te ha quitado tiempo?
La chica con la cara colorada respondió rápidamente- ¡N-No!- Inmediatamente se calló, de todas maneras, sabía que no sonaba convincente.
-¡LO SABÍA! ¡Ha sido un chico! Oh, ¡cuéntame quién es, Hinata!- Ino suplicó juntando sus manos.
Hinata había entrado en calor en seguida, si alguien entraba en la cafetería, la primera cosa que se notaría sería ella.
-¡No puedo! ¡No cederé!
-Déjala en paz Ino, no quiere contarlo- Sakura miró a su agitada amiga de manera cálida- Y no porqué hacerlo si no quiere.
Se levantó, tiró la basura y volvió a la mesa, limpiándose las manos- Ahora, ¿podemos hablar de Naruto un segundo? El corazón de Hinata dejó de latir cuando escuchó el nombre de Naruto. -¡Es el tío más pervertido de todo el instituto! De verdad, ¡no me dejaba en paz!- Sakura se quito el pelo de la cara- Gracias a Dios que ya se ha rendido, es un capullo que te estaba usando en secreto para enviarme sus regalos, de verdad que lo siento Hinata.
Hinata no pudo mirar a la cara a su amiga, sintió una ola de vergüenza recorriéndole entera, ella era parte de toda la treta de Naruto y Sakura le declaraba inocente- Soy una persona horrible.
-Me alegro que ya no hables a ese idiota más, podría haberte hecho mucho daño- La culpa de Hinata creció, odiaba ese sentimiento de estar mintiéndole a sus amigas.
-¡Yo aún tengo esperanza de que mi historia sobre la chica buena y el chico malo va a ocurrir!- Hinata miró a su amiga rubia- Podrían hacer la pareja más adorable, ya sabes, una vez que Naruto cambie sus costumbres.
-Ino, idiota, déjalo ya... ¡Eso no va a pasar nunca!- Hinata miró a sus amigas y rió
-Ino y su divertida imaginación, ojalá se hiciera realidad, pero no es posible.
Durante la sexta hora, Naruto no le habló, ella de hecho creía que le estaba ignorando. No fue hasta el final de la clase cuando por fin le hablo.
-Oye, quedamos en el teatro otra vez, te veré allí- y se fue. Hinata asintió y se dirigió al aula de arte, antes de que pudiera entrar en la clase, observó una nota pegada en la puerta:
A séptima hora, la clase se hará en el teatro, otra vez.
-Supongo que tenemos que correr hacia allá- Hinata se volvió para ver a su compañera de arte, Tenten- No querrás llegar tarde.
Las dos chicas fueron hacia los pasillos, cuando por fin llegaron al teatro, Tenten empezó a sacar sus cosas. Empezó a pintar cuando notó que Hinata estaba de pie a su lado.
-¿No vas a pintar?- preguntó.
-No, ya lo he terminado.
-Ah, es cierto, te quedaste después de clase, ¿no?
Hinata asintió, empezó a mirar cómo Tenten acariciaba delicadamente el papel, creando maravillosas y realísticas características, estaba impresionada con su trabajo. De pronto, recordó la reacción de Naruto cuando lo vio.
-A Naruto le encantó tu cuadro- dijo suavemente.
Tenten detuvo sus pinceladas y miró a Hinata con una cara de confusión.
-¿Qué? ¿Cuándo ha estado Naruto aquí?
Hinata jugó con su pelo nerviosa- O-Oh, se coló aquí el otro día, después de clases. Se quedó impresionado cuando vio tu trabajo.
-Seguro que sí- dijo Tenten en desacuerdo- Me apuesto lo que sea, a que dijo eso porque vio que era mío.
-¡No, en serio! No sabía que era tuyo hasta que se lo dije, ni si quiera sabía que eras artista.
Tenten sacudió su cabeza molesta- Por supuesto que no lo sabía- hizo una pausa momentánea, y sus ojos se pusieron más tristes, miró a Hinata preocupada- Escucha, Hinata, eres una chica estupendo, aléjate de Naruto, ¿de acuerdo? Él sólo significa problemas.
El estómago de Hinata se encogió, ella ya le estaba viendo para los propósitos más inmorales. Tenten le agarró de las manos- Tú te mereces a alguien mejor que él, créeme.
-G-Gracias, Tenten- La chica de los moñitos sonrió y siguió pintando.
Hinata caminaba por el escenario nerviosa, había quedado con Naruto después de clase, pero no podía dejar de estar nerviosa. Decidió mirar las pinturas del resto de sus compañeros, pensó que eso podría calmarle, empezó con el de Tenten, cuyo trabajo estaba por fin terminado, por lo que se veía mucho más impresionante que cuando estaba sin terminar. Cada detalle destacaba de la misma manera.
-¡Es impresionante!
De repente sintió algo caliente en la cabeza y unos brazos alrededor de su cintura, saltó por el repentino movimiento. Una risilla se hizo presente detrás de su oído, desde ese momento, sabía de quién se trataba.
-¿Por qué siempre estás tan tensa...?
Naruto recorrió su pelo con los dedos, colocando un mechón detrás de su oreja, y dejando el resto descansando sobre su hombro; su cuello estaba al descubierto y ligeramente inclinado hacia la izquierda. Hinata pudo sentir como su sonrojo se hacía más notable a medida que la respiración de él era más cercana; cuando sus labios, finalmente, tocaron su cuello, se le escapó un pequeño chillido.
Él empezó a darle pequeños besos arriba y abajo del cuello, sus ojos se abrieron de golpe cuando se lo lamió; se guardó un gemido y se puso rígida, su mano estaba a punto de alcanzar la cabeza de él, cuando rápidamente, la sujetó.
-No te contengas- dijo- gime si quieres, no pasa nada.
Aún con la mano sujetando su cintura, Naruto empezó respirando en su cuello, y su nariz rozándolo ligeramente; sus labios empezaron a besarle suavemente, tanto que empezaron a morderle y, finalmente, por chuparle.
-¡Ohhhh!- Hinata utilizó su mano libre para tirarle del pelo, estaba acercándole a ella de manera inconsciente. Naruto, pudo ver el efecto que tenía sobre ella, y empezó a aumentar su velocidad; a tal punto, Hinata no podía estarse quieta, ya sea arqueando la espalda, o doblando sus rodillas. Sus gritos y gemidos se volvían, a cada segundo, más fuertes; Naruto estaba muy satisfecho con su reacción, y le dejó ir. Hinata se decepcionó un poco al ver que había parado.
-¡Muy bien!- dijo Naruto- Antes de que hagamos nada, me gustaría repasar algunas cosas.
Hinata le encaró, con su vista aún, un poco nublada.
-Número uno: no eres mi novia, ¿de acuerdo? Cualquier cosa que hagamos aquí, desde ahora, no significa nada, ¿lo entiendes?-Hinata asintió, sabía en lo que se estaba metiendo; era obvio que aquello no era una relación- Bien, ahora, número dos: no somos amigos. Esto no nos hace colegas en absoluto. No nos hablaremos durante las clases, sólo antes o después; recuerda, esto es sólo por diversión.
Hinata estaba desolada, ¿no podían ser ni siquiera amigos? Había escuchado hablar de los amigos con beneficios, ¿no podían ser ni si quiera eso?
-Número tres: abrazos, sé que suena raro, pero no haremos eso, si acaso, será uno rápido- pensó que esa regla era un poco rara, ¿qué le pasaba con abrazar?- Número cuatro: besos, no nos besaremos a no ser que yo lo diga o lo inicie, nunca nos besaremos en público, número cinco: yo soy el profesor, por tanto, yo decido lo que se hace y siempre haré el primer movimiento.
Sakura tenía razón, Naruto era un capullo, todas esas reglas significaban, más que nada, que iba a usarla cuando estuviera de humor. Estaba a punto de romper el trato con él, hasta que de repente habló:
-Y, por último, número seis: te prometo que no haré nada con lo que te sientas incómoda. No haré nada sin tu consentimiento, de verdad, no me importa si nos besamos toda la tarde, mientras que estés a gusto con ello- pequeñas mariposas revoloteaban en el estómago de Hinata, sintió que Naruto se preocupaba en secreto por ella, y eso le hizo sentirse feliz- ¡Bien! Esas son mis reglas, no las rompas, y yo no romperé las mías- Naruto le agarró la mano y la guió hasta los bastidores- ahora empezaremos con la lección, vamos.
Naruto estaba sentado en una silla plegable, encorvado, con sus brazos doblados, mientras que Hinata recogía sus cosas, pues así nadie sabría que estaban allí.
-Bien, ¿estás lista?- dijo cuando volvió. Ella asintió nerviosa y se acercó a él- Bien, si estás de acuerdo, quiero que te sientes en mí- Hinata estaba confusa por lo que le pidió, no entendió porqué quería que hiciera eso. Se giró y se sentó sobre él como si fuera una silla- ¡No, no así!- dijo empujándole levemente- cara a cara.
Hinata se volvió a girar, encarándole esta vez. Estaba a punto de sentarse en su regazo cuando cayó en la cuenta de algo.
-N-No llevo pantalones.
-¿Y?
-P-Puede que me veas la ropa interior.
Naruto le dio a Hinata una mirada muy extraña- Hinata, he visto un montón de ropa interior femenina antes, montones de ella. Además ya te he visto en ropa interior, ¿recuerdas?
Tenía razón sobre eso, lo que pasó ayer no era ningún sueño.
-De acuerdo- dijo ella.
Se sentó encima de él, rodeándole el cuello, para no perder el equilibrio; su cara estaba roja por la posición en la que se encontraban.
-Bien, ahora muévete de atrás hacia adelante, empezarás a sentir algo, y te moverás como quieras, pero de momento, muévete así- Y así fue como lo hizo, movió sus caderas despacio, en un movimiento sincronizado; empezó a sentir un cosquilleo en sus partes bajar, sus mejillas empezaron a colorearse rápido, miró al techo y cerró los ojos- ¿Lo sientes?- dijo Naruto con una voz ronca, ella asintió- entonces, ve más rápido.
El ritmo de sus caderas fue más rápido, y la sensación de cosquilleo que tenía empezó a quemar, Naruto agarró sus caderas para acercarla más.
-¡Ahhh!
Hinata estaba calentándose, sus ojos estaban cerrados y sus caderas estaban apretadas, y estaba gimiendo y suspirando locamente. Naruto no se quedaba atrás, él también tenía los ojos cerrados y en su cara podía verse una expresión de puro placer, apretó sus caderas y empezó a tener el control de la situación, ahora era su turno de gemir.
-¡Joder!
Hinata podía escuchar gemir a su compañero, pero como si fueran ecos. Estaba tan metida en lo que estaba sintiendo, en el límite, cuando sintió algo salir de ella; se levantó y miró su ropa interior.
-¿Qué pasa? ¿Por qué has parado?- dijo Naruto, decepcionado. Miró su expresión de nerviosismo, siguió la mirada de ella hacia su ropa interior, estaba húmeda- No te avergüences, a los chicos le gusta eso.
-¿De verdad?
Hinata era una chica muy inocente, no sabía nada sobre sexo. Pensó que se lo había hecho encima, que se lo había hecho encima de Naruto, y estaba enrojecida por ello.
-No te preocupes, sólo estás húmeda, significa que te gusta- Naruto le sujetó las caderas y la volvió a sentar- Acabemos con esto, ¿vale?- dijo sonriendo.
Una vez que Hinata asintió, volvió a tomar el control otra vez. Decidió cambiar sus movimientos a círculos, y para su sorpresa, Hinata estaba gimiendo un poco más fuerte que antes, al punto de que tenía orgasmos. Justo como había pensado, sus orgasmos eran adorables e increíblemente excitantes.
-Así que le gusta de este modo, ¿eh?
El cuerpo de Naruto empezó a sacudirse y Hinata a contraerse, los dos tenían sus ojos cerrados muy fuerte, él tenía los dientes apretados, y movió su cabeza hacia delante, dejando que Hinata tirara de su pelo, podía sentir como sus delicadas manos le acariciaban el pelo.
-¡Dios mío!
Pudo escuchar sus repetitivos gemidos, era demasiado para él. Aquella gentil diosa que estaba sentada encima de él, era demasiado para aguantarlo.
-¡Oh, joder!
Estaba en la cumbre, buscó la cintura de Hinata para acercarla, pero lo rechazó en seguida.
-No, no puedo...
Hinata notó aquella vacilación por su parte, ¿acaso quería abrazarle?
-¡Ahhh!
Ambos gritaron, desplomándose sobre los hombros del otro.
-Ha estado muy bien para ser tu primer intento- dijo Naruto jadeando.
-G-Gracias- dijo Hinata recuperando el aliento.
-Círculos, lo tendré en mente.
