Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.
Capitulo 7. La chica de la guitarra
Ikki y OCC
Un encuentro romántico, él nunca había tenido tal cosa, había visto algunas de películas donde un joven conoce a una chica y por arte de magia la pasan genial con ambientes espectaculares y eventos fantásticamente románticos, pero la experiencia a su parecer era mucho mas difícil en la realidad que en la ficción, sobretodo cuando su corazón se negaba a volver a sentir. Nadie, absolutamente nadie podía superarla, a ella su Esmeralda. Pero como todo ser humano, el ver a sus demás compañeros disfrutando de una agradable compañía para mitigar su soledad le había hecho preguntarse si él también podría hacerlo algún día.
Y entonces sucedió, un día el destino le jugó una broma y sin esperarlo conoció a una bella mujer que le movió el corazón atravesándolo con cálidos escalofríos de pies a cabeza.
¿Qué como la había conocido?, eso era fácil de contar, pues una tarde mientras caminaba con dos bolsas de comida para él y su hermano, atravesando el largo sendero del parque frente a su departamento, escuchó una fina voz bajo el abrigo de un árbol.
Una pequeña multitud se arremolinaba bajo ese árbol deleitándose con la preciosa sinfonía mientras él lleno de curiosidad se aproximaba al gentío. Entonces a lo lejos divisó a una preciosa figura que con una guitarra entre sus dedos cantaba para ganar algunas monedas.
Paso a paso, la melodía de la mujer fue atrapándolo como si ella fuera una sirena y al acercarse lo suficiente para apreciarle mejor entre la pequeña multitud, el santo sonrió ligeramente. Sus ojos habían sido encantados por unos azulados de largas pestañas, melena rubia alborotada y nívea piel que bajo un sombrero chistoso deleitaba con su talento a extraños. Era un ser humano tan precioso como pocas veces había visto y le recordaba tanto a...
Escuchó cada tonada embelesado de magia y cuando la melodía terminó, la multitud aplaudió lanzando las últimas monedas en agradecimiento mientras desaparecía uno a uno. Ikki miró a la mujer unos segundos mas, quería grabarla en su memoria pues aunque no la volviera a ver, quería fantasear en un futuro en que se sentiría rozar sus labios como amor platónico.
La mujer tomó el estuche de su guitarra y comenzó a guardarla dispuesta retirarse, pero un par de jóvenes que habían estado entre la multitud en estado inconveniente, se quedaron a su lado mientras le decían comentarios impropios para ella.
-¡Hey cariño!, así de buena eres en la cama como en la guitarra.
Por su parte, otro tambaleante decía-Preciosura, vamos a dar una vuelta, ¿Qué dices?
La chica pretendía no tomar en cuenta a ese par, pero no fue hasta que un joven le tomó de la muñeca para llamar su atención e intentó abrazarla que el fénix dejó caer sus alimentos acercándose hasta ella .
Intempestivamente el moreno tomó un brazo del joven borracho, alejándole de un simple tirón de ella y haciéndole caer metros atrás.
-¡Hey estúpido! ,¿tu quién eres?-preguntó el otro joven mientras veía la silueta de su amigo caído. Él misterioso moreno no pronunció palabra, su sola presencia ya era inquietante.
-¡Te hare pagar por esto!-decía el otro borracho mientras intentaba fallidamente golpear al fénix cayendo al suelo y estrellando su nariz, manchando de rojo el lugar.
-Vámonos.-mencionó Ikki a la joven mientras ella asustada se aferraba al estuche de su guitarra.
-Si.
La joven avanzó un par de pasos al ritmo del fénix, quien miraba fijamente hacia la nada y no pronunciaba palabra .Sin embargo el moreno se detuvo metros adelante, dejando a la mujer atónita:
-¡Demonios!
-¿Qué sucede?
-Tire la cena que había comprado, ahora tendré que volver a comprar algo en alguna tienda.
-Déjame comprarte algo...-ella le sujeto del brazo invitándole a mirarla fijamente- Para agradecerte, por favor.
-No tienes que agradecer nada, esos tipos son unos idiotas.- mencionó el santo que poca oportunidad se había dado para verla a plenitud.
-Por favor, tiraste tu cena por mi, no seas necio.-la mujer lo sujeto de la muñeca para que le siguiera y el santo se tensó súbitamente -Vamos...
Inesperadamente, el joven santo accedió pues los ojos suplicantes de la mujer se le hicieron demasiado tiernos y no podía permitirse negarse.
Caminó a su lado con escasas palabras de presentación hasta donde una pequeña cafetería ofrecía deliciosos platillos y tazas humeantes. La mujer se adentro en compañía del santo,tomando una mesa y observaron el menú.
-Pide lo que quieras, yo lo pagare.-comentó ella observándole expectante.
-Creo que pediré algo para llevar, debo regresar a casa pronto.-comento el moreno mientras llamaba a la camarera .Después de todo, Shun le preguntaría porque se habría demorado tanto con la cena y él no tendría ganas de dar explicaciones.
-Señorita quiero dos ordenes de sopa miso para llevar y tu...-le comento el santo cruzando mirada con la rubia -¿Qué pedirás?
-Yo no tengo hambre, creo que solo pediré un vaso de agua.-la joven afirmo apretando su bolsillo para percibir las pocas monedas que llevaba encima.
-¿Estas segura, ya has comido?-pregunto el santo con incredulidad.
-Si no te preocupes.
-¿Entonces solo le traigo agua a usted?-pregunto la camarera con incredulidad, sin embargo el santo interrumpió.
-Por favor traiga tres sopas.
-No es necesario...-mencionó la cantante sin embargo sus palabras nunca fueron escuchadas ni por la camarera ni por Ikki.
-No discutas...-afirmo el moreno con suavidad.
Ambos se miraron a los ojos y tras una risa nerviosa, comenzaron a hablar de trivialidades, de sus vidas y sus sueños, sobretodo ella pues el santo por su carácter poco podía abrir su frio corazón. Entonces el fénix supo palabra a palabra que la mujer vivía únicamente para la música y que no tenia familia, viviendo por aquí y por allá. Él pudo contarle de Shun, de cuanto le importaba y de su gran amor perdido Esmeralda, aquellos fueron los únicos temas que poco a poco le permitió conocer a la mujer que curiosa abría los ojos ante él como si cada relato fuera la más preciada joya.
Pronto las órdenes de comida llegaron hasta ambos y la mujer con vergüenza saco todas las monedas que había ganado aquella tarde.
-Creo que esto es todo lo que tengo, lo siento.-mencionó ella sonrojada al depositar las monedas sobre la mesa pues ni todas juntas alcanzaban para pagar un plato de aquella sopa.
-¿Por esto no querías pedir nada?-el santo se sintió conmovido.
-Lo siento, hoy no fue un buen día, solo iba a comprar una manzana para cenar pero estaba en deuda contigo y no podía dejar que te fueras así después de ayudarme.
-No te preocupes, esta vez invito yo...-el santo tomó cada una de las monedas y las depositó en las manos de la mujer con extremada calidez.
Tan pronto lo hizo, saco un par de billetes y los deposito en la mesa, invitándole a salir del lugar. Ella sonrió afligida; era la segunda vez que estaba en deuda con ese hombre.
Al salir, el frio clima a punto de llover los recibió acortando la despedida, sin embargo ambos esperaron un par de segundos más antes de partir.
-Gracias por todo lo que has hecho por mí-sonrió ella con calidez-Creo que eres una buena persona, Ikki.
Una buena persona, eso había dicho, ¿acaso de verdad era una buena persona después de todo lo que había pasado a lo largo de su vida, a pesar de la sangre que había derramado, a pesar de todo el mal que había causado?. Por su puesto que si, pues cualquiera se puede equivocar y tener una nueva oportunidad y él ahora era una persona distinta al Ikki que aprendió a odiar.
-¿A dónde iras esta noche?-pregunto él moreno con ligera tristeza pues quizá nunca la volvería a ver.
-No lo se...-contestó ella con ligera nostalgia-Tengo presentación en un bar, así que quizá pase la noche ahí, eso es mejor que nada.
El fénix la miró con tristeza ,deseaba tanto cuidar a esa joven indefensa.
De pronto un par de gotas de agua comenzaron a caer sobre sus cabellos, haciendo más pronta la despedida.
-Tengo que irme, es tarde...-comento ella apresurando sus pasos a lado contrario al santo.-Gracias Ikki.
-Adiós...
Todo había acabado, aquella preciosa silueta se alejaba poco a poco de él y jamás volvaria.
De pronto, una pareja de novios salió de la cafetería donde Ikki había comprado las sopas con un par de bebidas en las manos y al golpear la puerta de salida, incidentalmente tropezaron con Ikki derramando el café.
-Amor, este estúpido me hizo derramar mi café-gritaba la mujer que acababa de salir de la cafetería.
-¿Cómo te atreves a tirar el café de mi mujer, ¡te golpeare tonto!-gritaba el chico que acompañaba a la dama.
-Espera amor, yo lo hare- comento la mujer intentando acercar su palma a la mejilla del atónito Ikki, sin embargo una mano detuvo la mano de la joven y la hizo detenerse.
-¿Quién crees que eres bruja para pegarle a mi novio?-grito la rubia chica de la guitarra, que inesperadamente había corrido para proteger a Ikki.
Ikki alerta ante cualquier movimiento y con temor de que la chica se lastimase, sujeto su mano con fuerza invitándolo a seguirle y huir lo más pronto posible de ahí mientras los otros vociferaban groserías.
Aquella pareja del café derramado comenzó a gritarle a Ikki y su acompañante cuando ambos comenzaron a correr, sin embargo ninguno prestó atención a los arrebatos de los demás. Se sentía tan bien su tacto, cálido y suave a pesar del frio aire de noche.
La lluvia comenzó a caer torrencial, golpeando su cuerpo y el de la mujer que le sonreía divertida mientras corrían entre la oscuridad con guitarra y sopas en mano. El agarre del santo era perfecto, firme y sutil que le daba seguridad, esa seguridad que no volvió a sentir desde que era una niña aquella rubia. Solo eran ellos, nada más.
Ambos atravesaron ese parque donde horas atrás se habían conocido hasta el portón del departamento de Ikki.
Los dos estaban empapados de pies a cabeza, con la bolsas de comida hechas añicos y completamente absorbidos por un silencio inquietante.
Ella se limpio el agua del rostro mientras reía con el fénix que se sentía abrumado ante la todos los sucesos acontecidos aquel día. Entonces ella tembló de frió mientras bromeaba sobre la situación de ambos fugitivos y fue ahí que en un impulso, la abrazo a su cuerpo húmedo, protegiéndola.
-Ikki...
-Yo te cuidaré, déjame cuidarte, por favor... Esmeralda.
La joven cantante abrazo con calidez al santo mientras le sentía afligido .De pronto lo sintió sollozar ligeramente y con delicadeza busco atrapar su rostro entre sus manos:
-Se que jamás podre ser ella -pauso mientras le acariciaba- Ni pretendo serlo, pero podría intentar cuidarte Ikki.
-Lo siento, no se que me sucede...-añadió él melancólico santo dándose cuenta de la situación incómoda en que estaba la rubia. Cuanto deseaba que Esmeralda estuviese viva y a su lado como la joven cantante.
-No te preocupes, pero si se algo...-la mujer seco sus lágrimas con sus pulgares-Que ella no desearía verte así, ella seguramente quiere que seas feliz.
El fénix miró a la rubia profundamente y se dejo conmover por su mirada llena de ternura-Y por eso...me trajo hasta ti.
Y sin dudarlo, su suave boca se posó en los ávidos labios del hombre, quien intranquilo se aferraba a la joven con sutileza.
Desde aquella noche, la rubia y el fénix iniciaron una travesía romántica, una donde ella le ayudaba a aprender a vivir día a día y él le daba la seguridad y amor que necesitaba.
Y entonces lo entendió, no necesitaba de ningún evento romántico ni clima perfecto como en las películas, el simple hecho de estar a lado de ella, de escucharla reír y sentir esa calidez en su corazón como en muchísimos años jamás había sentido, era suficiente.
Fin...
Lindos lectorcitos espero que se hayan divertido ,yo la verdad que si lo hice con este shot que bien vino a revivir este fic completamente abandonado por su mala servidora que nomas regresó cuando Taeyeon y voz la inspiro de nuevo con su canción Bye y pues de vuelta a los fics románticos. Los quiero mucho, muchísimas gracias por su apoyo durante tanto años espero verlos pronto en otra de mis historias locas y voy a procurar contestarles, lo juro.
