Capítulo 7
Me pongo colorada cuando nuestras miradas se cruzan y me doy la vuelta, avergonzada. En mi cabeza se agolpan imágenes de las malditas prótesis mamarias. Me inclino y le susurro a Polly:
—Te has portado muy bien durante la ceremonia —le digo, más para aparentar que estoy absorta en algo que otra cosa.
Me mira como diciendo «¿De qué hablas?».
Aún puedo sentir sus ojos clavados en mí mientras nos acercamos a la puerta. Que les den a las prótesis, Bella, pienso, míralo. Oigo los aplausos al tiempo que me vuelvo hacia él. Aplaude con entusiasmo y, al ver que lo estoy mirando, sonríe. Es una sonrisa dulce y amigable, que refleja una total confianza en sí mismo.
En estos momentos yo siento todo lo contrario.
Es ridículo, pero aparto la vista otra vez sin devolverle la sonrisa, sin aguantarle la mirada, sin nada. Fijo los ojos en el vestido de Alice y siento que tengo ganas de abofetearme. El hecho de que acabe de darme cuenta de que le he abrochado mal dos de los botones nacarados es la última de mis preocupaciones.
Cuando llegamos a la sala principal, Alice y Jasper se besan mientras se descorcha el champán y los invitados van llegando para felicitar a la feliz pareja. Cojo una de las copas llenas del burbujeante líquido que lleva uno de los camareros y trato de no bebérmela de un trago mientras no pierdo de vista la puerta, por la que tiene que pasar antes o después.
Y no sé qué voy a hacer cuando eso ocurra.
La sala pronto está llena a rebosar y es difícil saber quién acaba de entrar porque hay demasiada gente. Mi corazón da un vuelco cuando noto la presencia de alguien a mi lado.
