Yuri on Ice y sus personajes no me pertenecen.

Victuuri / SugarDaddy / Canon Divergente

Sinopsis: Tras un fuerte conflicto, Víctor abandona Rusia y a la federación de patinaje con la intención de buscar patrocinadores nuevos para su siguiente temporada. Allí conocerá a Yuuri Katsuki, un excéntrico empresario millonario que estará dispuesto a convertirse en su sponsor si acepta un trato.

Advertencia: Victuuri Versatiles, Sugar Daddy, Bullying y Homofobia, posible OoC y Canon divergente.


05 — El gran contrato

—¿Cómo se te ocurre preguntar lo de sugar daddy? —Le había interpelado Mari mientras permanecía de pie y Yuuri restregaba sus cabellos negros entre sus manos.

Después de lo ocurrido, Yuuri estaba cabizbajo porque perdió la oportunidad y masticaba su frustración. Veía el final catastrófico ahogarlo una y otra vez, sin demora, pues Víctor se había ido dispuesto a no regresar. Todo lo que pudo ser se hizo añicos por culpa de su ansiedad, esa mala aliada que parecía estar dispuesta a arruinar todo momento perfecto y que no le permitió explicar lo que buscaba con esa propuesta. Y el enojo de Mari no colaboró, solo lo presionó aún más

—¡Me dijiste que era una buena forma de lograrlo! —alzó la voz al responderle.

—¡No fue literal!

Mari se quejó, ofuscada. Yuuri le miró con el ceño fruncido.

—¡No creas que no lo sé! ¡Ya sé que solo estabas jugando conmigo! ¡Pero era una buena idea! —intentó justificarse. Mari rodó los ojos y renegó.

—No veo la buena idea. ¡Mira el resultado!

—¡Tenías razón que tenía que plantear algo más que solo patrocinio! —Yuuri se levantó y empezó a caminar en la habitación, como si fuera a crear una zanja—. El patrocinio no me dejaría compartir con él, podría irse a cualquier otro país y todo lo que tendría son limitadas citas de negocios con gente con la que me tengo que comportar.

—¡No puedo creer que realmente estás diciendo esto!

—Investigué sobre lo que me dijiste y ví los contratos, que se puede determinar los alcances y negociar...

—¡Y sexo, Yuuri! ¿Te pusiste a pensar que también estaba relacionado con sexo?—Yuuri le hizo un mohín berrinchudo y aseguró que las condiciones no contemplaría eso, pero ella no cedió—. ¿No que era solo referente a Yuri on Ice?

—Hacer la jugada solo con Yuri on Ice es como intentar ganar solo ejecutando Toe Loop Cuádruples. ¿Cúal es el reto? —Mari le miró aturdida. Yuuri renegó, volvió a sentarse y a lamentarse con una mano en el rostro—. Yuri on Ice siempre se ha tratado de mí, pero lo arruiné. Ni siquiera tuve tiempo de explicarle lo que quería realmente…

El toque de la puerta alertó a los hermanos de la presencia de alguien más. Al abrir y recoger el mensaje, ambos se miraron sorprendidos al saber que Víctor había devuelto la llamada.

Lo citó en la mañana dos días después para acordar los términos. En la llamada donde Víctor prácticamente no le dejó hablar, este le pidió que todos las condiciones que quisiera para el contrato estuvieran escritas y de allí podrían partir a la negociación. Yuuri decidió no dejar nada al aire, le dio indicaciones a Mari de ocuparse del contrato con la empresa Yuri on Ice mientras él se concentró del personal que solo ambos le competía. Se sintió mucho más seguro pues, en ese terreno y sin la ansiedad haciendo mella a sus capacidades, Yuuri se encontró en completa libertad de aclarar todos los términos y lograr lo que buscaba: la oportunidad de estar más cerca de un sueño.

Cuando el día llegó, Víctor Nikiforov ya se encontraba en el salón de reunión 'Katsudon' y su secretaria ya le había entregado las carpetas en donde se encontraba ambos contratos, para que pudiera leerlos antes de negociar. Yuuri, entre tanto, esperaba en su oficina.

Las decisiones que Yuuri había tomado con respecto a la empresa durante esos años pudieron sonar descabelladas y arbitrarias, incluso para los socios, pero actuaba con el poder que la mayoría de las acciones le otorgaba y bajo el conocimiento de que solo él entendería lo que significaría para Yuri on Ice. Él visionó lo imposible, él creó el juego y él sabía lo que podía dar; no pensaba justificar sus decisiones por muy egoísta que sonaran.

Tendría que jugar sus cartas como si fuera él el competidor que va por una medalla de oro, el protagonista de Yuri on Ice. Era necesario eso si quería asegurarse de que Víctor lo tomara en serio, aun si estaba usando un objeto que jamás consideró aplicar. En los negocios él había aprendido que toda herramienta era útil para obtener un beneficio, por ello buscaría asegurarse de que Víctor se sintiera cómodo y así tenerlo cerca.

El toque de la puerta llamó su atención, y en segundos, su secretaria se encontraba frente a él alargando una reverencia. Víctor ya estaba listo para negociar.

Yuuri se asomó en el espejo del ascensor para asegurarse de su apariencia, su cabello peinado hacia atrás despejaba su frente y tras sus lentes, su mirada estaba decidida. Al llegar al doceavo piso, caminó solo. Anduvo entre las paredes que separaban las diferentes salas de juntas y se dirigió hasta la principal, Katsudon, donde lo esperaba su invitado. Tomó suficiente aire antes de dar el siguiente paso y empujó las puertas de caoba para ver la oficina amplia, con un decorado mobiliario de madera, una mesa ovalada para veinticuatro puestos y Víctor Nikiforov de pie, contra el ventanal, dejando que el sol besara su rostro y mostrando la potencia de su presencia en un costoso traje gris. Yuuri, por primera vez en ese día, se sintió tambalear en su decisión. Víctor tenía la seguridad del pentacampeón del mundo y eso se lo transmitió con la fuerza de su mirada.

—Debo admitir que me ha sorprendido el lugar. —Victor inició, despegándose del enorme ventanal cubierto con unas amplias persianas verticales—. Sus oficinas son realmente agradables.

—Gracias Nikiforov-san. —Yuuri se limitó a hacer una ligera inclinación, antes de caminar para seguir formando espacio entre ellos—. Ha sido fruto de un enorme esfuerzo de mi familia y mis empleados.

—Ya lo veo… y llámame Víctor.

—Sí… Víctor-san —A pesar de que lo intentaba, para Yuuri le era difícil mantenerle la mirada. Víctor tenía una potencia en sus ojos que lo hacía sentir pequeño—. ¿Tiene algún comentario sobre los contratos?

—Vamos con el de sugar daddy primero. —Victor caminó elegantemente y tomó la carpeta morada de la mesa—. El inciso dos, habla lo siguiente: 'El sugar baby está comprometido a pasar tiempo de calidad con su sugar daddy todos los días, mínimo una hora, siempre y cuando las obligaciones del sugar daddy lo permitan'. ¿Para qué clase de actividad me querrás mínimo una hora?

—Puede ser… cualquier cosa. —Yuuri titubeó al intentar mirarle y volvió a observar los patrones de la alfombra.

—Cualquier cosa…

—Lo que quiera, Víctor-san. Ver televisión, caminar… —Sintió los nervios a flor de piel, allí, como lombrices amarrándose en sus piernas, brazos y espalda. Yuuri respiraba por la nariz, intentando en vano no escucharse—. Eso lo veremos después.

—Bien, me gustaría que hubiera un inciso que diga lo que no estoy dispuesto a hacer. —Yuuri levantó la mirada al escucharlo y Víctor se apoyó al filo de la mesa que los separaba, mirándole con sus ojos tan azules que coloreó el espacio con su intensidad, como un enorme mar quieto, pero peligroso. Yuuri accedió con un asentimiento—. Por ejemplo: no estoy dispuesto a interrumpir mis entrenamientos para acompañarlo.

—Hecho.

—Tampoco estoy dispuesto a vestir de alguna manera que considere incómoda. Mucho menos a realizar actividades que puedan comprometer mi cuerpo para la competición. —Yuuri le miró sin comprender—. Deporte de alto riesgo, combates, escenas, cosas así. —Víctor explicó con una floritura en el aire.

—Está bien…

—De hecho, he puesto mis comentarios en el mismo documento. Agradezco que lo hayas escrito en inglés. Puedes leerlo.

Víctor extendió la carpeta, Yuuri la tomó con premura y se separó de la mesa para leer las acotaciones que Víctor había dejado con su bolígrafo de tinta azul. Su letra lo dejó admirado, se quedó embelezado observando la caligrafía perfecta. No le extrañaba en realidad, ya había visto varias veces en entrevistas y documentales la letra de Víctor, pero tenerla allí resultó ser tan sobrecogedor que casi suspiró de felicidad. No obstante, toda esa fascinación se fue a sus pies cuando leyó una de las anotaciones, algo que lo sonrojó furiosamente al mismo tiempo de indignarlo.

—Victor-san. —Apretó sus labios e intentó controlar el temblor de sus extremidades—. No entiendo esta acotación. —Frunció su ceño, inquieto—: 'El sugar baby no está obligado a mantener relaciones sexuales con su sugar daddy, al menos que haya mutuo acuerdo.'

—Consideré necesario acotar muy bien ese punto —dijo Víctor, sin más, hundiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón.

—'Las prácticas durante la relación sexual también serán conversadas y realizadas bajo mutuo acuerdo, siguiendo todas las consideraciones higiénicas para el sexo seguro incluso con los jug…' —No pudo continuar. Cerró la carpeta y tomó una gran bocanada de aire.

—¿Te molesta? —Inquirió Víctor, acercándose.

—N-no… —Yuuri apretó los párpados para respirar mejor—. N-no entiendo el porqué esta acotación. No es necesaria...

—Para mi seguridad, la considero importante. —Dio dos pasos, quebrando la distancia que existía con Yuuri—. Es más, no veo porque no sería necesaria. Me estás pidiendo vivir contigo durante dos años, en tu mansión y somos dos jovenes, yo abiertamente gay. —Se acercó y en un acto que Yuuri no hubiese esperado jamás, Víctor Nikiforov posó su dos largos dedos sobre la mandíbula temblorosa y le instó a levantar la mirada. La fuerza magnética de Víctor le hizo temblar las rodillas y soltar el aire por la boca—. Si algo llega a ocurrir, mejor tenerlo contemplado en el contrato. Debo admitir que me gusta mucho como te ves así, Yuuri, sería una last…

De manera instintiva, Yuuri se apartó dos largos pasos hacia atrás, para que el roce caliente dejara de perturbar su calma o se convirtiera en indignación. Ya se sentía sudar, grandes gotas de sudor corrían por su espalda y agradecía que su saco oscuro las encubrieran.

—Agregaré una nueva clausura —emitió Yuuri, en un tono tembloroso y oscuro mientras sostenía la mirada de Víctor, potente—. 'El sugar baby no podrá invadir el espacio personal de su sugar daddy al menos que él lo permita'.

Víctor se mostró sorprendido, pero Yuuri tampoco iba a ceder. Era hora de negociar.


Notas de autor: Ahhhhh debería dormir, pero mejor lo saco de una y así paso el día de mañana tratando de contestar los comments xD Muchas gracias por sus comentarios y con esto acaba la primera semana del fic. ¡Nos vemos el Lunes!

Mientras, ¿qué expectativas tienen del fic?

¿Qué cosa crees que se van a rescatar del anime?

¿Y cuál es el papel del resto de los patinadores?