Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Shattered
…
Capítulo 7: Tengo cicatrices en mis manos…
…
"A veces no sabes el valor de un momento
hasta que se convierte en memoria".
Dr. Seuss.
Observó sus ojos, uno negro y el otro que mostraba el rinnegan. Los mismos ojos que una vez parecieron ser su sustento, ahora no sabía que le provocaban.
Su mirada era suplicante, le estaba pidiendo responder una pregunta que él ni siquiera había formulado. Una pregunta que ella no sabía cómo responder.
Se repitió las palabras que aparecieron en su cabeza con su regreso. Ella realmente lo había olvidado.
Naruto contribuyó en eso pero estaba tan quebrantada que no podría demostrarle todo lo que sentía por él. Por otro lado se fue teniendo la seguridad que él encontraría la felicidad al lado de Hinata. Era la única certeza que tenía y tiró todo al fuego por esa única certeza.
Estaba vacía, o al menos así se sentía. Porque pese a mostrarse tan fuerte frente al azabache, la verdad era que todos los días dormía solo un par de horas porque las pesadillas eran demasiado tormentosas. Le mintió a Sasuke y se mintió a sí misma queriendo ignorar el dolor de la pérdida de sus padres, aunque fuera tanto o más intenso que hace unos meses.
Cuando entró en su mente sintió su miedo, su desesperanza, su necesidad de un sentido para continuar. Fue en ese momento que su alma se desgarró completamente. No era la única persona que había pasado por una pérdida tan importante, no era menor, pero toda Konoha estaba reconstruyendo sus heridas dejadas por la guerra. Y eso incluía a todos sus amigos. No podía centrarse en algo tan egoísta como una venganza contra los responsables, eso lo entendió antes de partir de Konoha. Todos pensarían eso y era lo mejor para no cuestionar sus motivos. Pero todo iba más allá, estaba casi segura de que ellos planeaban algo mucho más grande. No sólo la estaban llamando a su encuentro, sino que también querían algo contra Konoha. Y sospechaba que la utilizarían para sus sucios planes.
Sasuke seguía en silencio, pero su mirada se perdió en la habitación.
¿Qué estaba haciendo? El solo mirar sus ojos jade, lo estaba volviendo loco. No estaba razonando pero una parte de él insistía en dejarse llevar por lo que golpeteaba dentro de su pecho por su cercanía.
-Lo necesitas. -dijo.
No fue una pregunta, él tenía la certeza, conocía demasiado a Sakura.
El dolor que ella sentía en el pecho al pensar en el rubio seguía presente. Podía ver a través de sus ojos de la misma forma que antes, solo que había algo más que no podía descifrar. ¿Odio?
Pero Sasuke no debía estarla observando de esa forma. Tan cálida, tan fuera de lugar. Esa no era la mirada que siempre recordaba. Seguía teniendo curiosidad por lo que sucedió mientras él se encontraba fuera de la aldea.
Posó sus manos en su firme torso alejándolos un poco del ambiente pesado e incómodo que se estaba formando, pero el azabache ante eso solo se acercó más posando su cabeza en el hueco existente en el hombro de la pelirosa. ¿Cuándo se había vuelto tan impulsivo?
-Así que... así es como se siente. -La respiración de la pelirosa se detuvo unos segundos sin poder identificar el verdadero significado tras sus palabras.
El silencio de Sakura era suficiente para afirmar su teoría. Estaba molesto, muy molesto. Debía alejarse de ahí. De pronto se puso tenso.
-Sasuke... ¿tú...?
Sakura lo empujó a un lado y golpeó el suelo con todo el chakra acumulado en su puño, destruyendo casi por completo todo lo que se cruzó en su camino. Escuchó a Sasuke desenvainar su katana y el sonido de otra chocando con ella.
-Sal de ahí, maldito gusano. - escupió al aire al ver que nadie salía a su encuentro. El chakra que detectó parecía moverse demasiado.
Una explosión se sintió a un costado de la cabaña. Por suerte la pelirosa alcanzó a activar el Haru y formar un pequeño escudo en su brazo derecho para cubrirse.
-Eres difícil de pillar, cerezo. - No reconoció la figura que se pronunciaba entre el humo que llenó la casa. El apodo que le dio la desconcertó, sus padres la llamaban así cuando era una niña.
-Y tú bastante estúpido.
Corrió al encuentro de la sombra que se pronunciaba entre los escombros. En su pecho sentía una ira dominándola, el chakra en su interior se expandió de golpe sin poder controlarlo. Un chakra de color verde apareció frente a ella pero no se movía. En ese momento supo que se trataba del intruso que estaba escondiéndose tras la gruesa capa de humo que seguía en el ambiente, quizá desconocía la nueva habilidad que adquirió con sus ojos. Se detuvo.
-Realmente creaste una protección bastante poderosa. - Reconoció la voz inmediatamente. Nos volveremos a ver, Sakura. Era el ninja que los interceptó en una misión, antes de que todo se arruinara.
-Tú...- Su voz sonó sorprendida.
-Así que has conseguido dominarlo. - El sonido de unas palmas aplaudiendo y una risa divertida la desconcertaron. - Tan brillante y perseverante como siempre.
La familiaridad con que le hablaba la estaba enfureciendo aún más.
El humo desapareció justo en el momento en que sacaba un kunai de su portador y ponía en posición de ataque.
-Por cierto -Dijo dejando ver su rostro y su rojo cabello. - Mi nombre es Ren, lamento no haberme presentado antes pero pensé que me reconocerías en el momento en que me vieras. -A esas alturas Sakura no podía pensar en nada más que en sus padres, el chico llamado Ren se encontraba a unos metros lejos de ella. Si pudiera llegar hasta donde Sasuke podría formar una barrera para alejarse de ahí. Ren. ¿Dónde había escuchado ese nombre antes?
-¿De qué diablos estás hablando?
Antes de que pudiera responder llamas negras rodearon una parte del bosque que se podía observar debido a la destrozada que había quedado la cabaña. Gritos de agonía se oían por el lugar, Sasuke parecía no tener problemas.
-El Uchiha es demasiado para nosotros al parecer, bueno siempre lo supe pero hay que tener señuelos que se sacrifiquen por la causa, ¿no? -Se veía demasiado tranquilo al saber que sus camaradas estaban siendo derribados por el azabache.
-Entonces sabes que ganaremos, ¿qué pretendes realmente?
-Oh, querida Sakura, sinceramente no perdería mi tiempo reuniendo a los suficientes hombres para mantener al Uchiha entretenido un rato sino lo necesitara con urgencia. Necesitas saber la verdad.
La cara de angustia que mostraba el rostro de Sakura lo obligó a mantenerse firme.
-Te voy a contar mi versión de la historia. -Cada vez estaba más confundida. – Te sorprenderás pero la sangre que corre por tus venas es igual a la mía, somos del mismo clan.
-Estás bromeando, ¿qué pretendes? - ¿De qué está hablando?
-Lo somos y te lo mostraré. - Alargó una mano hacia ella y le indicó que se acercara.
-No. Es imposible. – Retrocedió unos pasos sin soltar el kunai entre sus dedos. - ¿Por qué lo harías entonces? ¿Por qué matarlos?
-Realmente crees que yo lo hice.
-Uno de los tuyos lo hizo, de eso estoy segura.
-¿Uno de los míos?- Su voz había cambiado, ya no era desafiante, parecía melancólica. Como si hubiera alguna relación entre ellos dos de la que Sakura no se acordaba. Quizá eso fue lo que la impulsó a querer acercarse o simplemente tenía curiosidad, aun así estaba caminando sobre la cuerda floja al confiar en él.
-El Haru también te da la capacidad de leer mentes y proyectar tus pensamientos en las mentes de otros. - Estaba demasiado cerca de ella, tocó con ambos pulgares las sienes de su cabeza. Sacudió la cabeza alejándose de tu toque. - De igual forma te permite ser un telequinético que puede hacer levitar objetos a voluntad y crear campos de fuerza para repeler ataques. - Estaba sobrepasando los límites pero no se alejó. - Estoy seguro de que has desarrollado la mayoría de ellos. -Sonrió acariciando una de sus mejillas. - Sé qué me arrepentiré de esto.
Tomó una de las manos de Sakura y la puso en su mejilla.
-Cierra los ojos y concéntrate. Dolerá, es la única forma de deshacer el jutsu de bloqueo. En algún momento solo habrá silencio, ahí comenzará todo. Rokku kaijo (liberación del bloqueo)– Susurró.
…
Sakura lucía de unos 10 años, su pelo rosa se movía con el viento mientras mantenía los ojos cerrados. El sonido de una rama quebrándose la hizo abrir los ojos bruscamente y voltearse.
-Lo siento, no era mi intención interrumpirte.
El chico tenía un aspecto agradable, sus mejillas sonrojadas y la forma en que su cabello de color rojo se mecía lo hacían ver genuino. Sakura negó con su cabeza, extendiendo una mano en su dirección.
-Haruno Sakura.- Dijo con voz firme pero sonriendo.
-La última descendiente del clan Haruno. - Se inclinó haciendo una reverencia hacia ella.
-¿Desde cuándo mi clan es de la realeza?- Rio divertida.
-¿No lo sabes?
-¿No…?
-Entiendo... - Debía existir una razón para que no estuviera enterada de nada.
-Entonces... emm...
-Ren, Haruno Ren.
-¿Haruno? ¿Eres mi primo?
-Acabo de llegar a la aldea. Nadie sabe que estoy aquí ni quien soy.
-¿Entonces porque me lo has dicho?
-Creo que puedo confiar en ti. - Se rasco la nuca- Bueno, la verdad soy un poco impulsivo.
Sakura solo pudo reír.
-Mantendré tu secreto a salvo. ¿Entonces qué haces por aquí?
-Mis padres me encomendaron mantenerme cerca de los Haruno y conocerte.
-¿Tus padres?
-Murieron. En guerra. Posees algo de lo que debo protegerte.
-Lo siento por tus padres – Quizá eso significaba que se quedaría con su familia. - ¿Por qué debes protegerme?
-Leyendas del Clan, he sido criado para cuando llegue el momento de protegerte. Sé que ustedes no están apegados a sus antepasados pero también he venido a cambiar eso.
-¿Cómo nunca oí hablar de ti? No entiendo nada. –Dijo sacudiendo la cabeza.
-Porque no quedan más Harunos de sangre pura que puedan mantener el Clan. Solo tú y yo.
-Todo es tan extraño… no entiendo ni la mitad de lo que me estás diciendo.
-Lo sabrás todo a su debido tiempo…
...
-Así que ahora que saldrás de la academia, debo arreglar unos asuntos no muy lejos de aquí, volveré cuando ya estés egresada.
-No esperaba menos de ti.
Ambos estaban recostados en el pasto disfrutando el atardecer. Ella sobre su pecho formando una especie de L.
-Así que, Uchiha Sasuke. –La pelirosa se sonrojó.
-No hagas un escándalo de ello.
-No lo hago pero ¿qué le ven a ese engreído?
-Él solo está demasiado solo.
-Yo también y no te veo desfallecer de amor por mí.
-¿Desfallecer de amor? –Rio. - por favor, Ren.
-Está bien, está bien. Solo recuerda el plan, ellos no pueden saber mi propósito aquí, solo soy tu primo, nada más.
-Por supuesto que no les diré nada, no podría ponerlos en peligro, ni a mis padres.
-Mis tíos piensan que iré a visitar a un amigo de mis padres.
-Y eso es lo que harás, ¿no?
-Algo así. – Sakura se levantó bruscamente. Había abierto la boca para hablar pero la cerró inmediatamente dejando salir un suspiro.
-Solo lo que necesite saber…- El pelirrojo asintió sonriéndole.
...
-¡Ren, basta solo lo empeorarás! -
-Si lo dice la sabelotodo, debería hacerle caso. – Le sacó la lengua. - Pues, no lo creo.
-¡Ren, estúpido dije que basta! - le quitó el jarrón de las manos y comenzó a pegarlo ella. – Si no fueras tan molesto, esto no hubiera pasado.
-¡Hey! Después me regañarás por no ayudarte y luego tus padres nos regañarán a ambos. Tú fuiste la que me persiguió como loca por toda la casa para golpearme.
-Solo detente, ¿sí? No estoy de humor. – Frunció el ceño evidentemente molesta.
-No me digas que el Uchiha te volvió a rechazar.
-Argg. Es lindo, ¿sabes? Pero su petulancia me lo pone por los suelos.- Estaba frustrada. - No sé cuánto tiempo más deberé mostrarme como una imbécil pegajosa frente a él.
-Ya sabes que si no te resulta aquí estoy yo para quitarte el estrés.
- Tú me metiste en esto, fingir me está hartando. Me termino siempre desquitando con el bobo de Naruto. No seas imbécil.
-Más respeto señorita soy 3 años mayor que tú.
-Eso no importa y lo sabes. - Se acercó a él lanzándose a sus brazos y piñizcandole las mejillas. – Ya tengo 12, no soy la niña que conociste.
-¡Saku, bájate! Te estás contradiciendo con tus actos. – comenzó a hacerle cosquillas.
-¡Jamás! Molestarte me alegra el día. Ha-ha. – Dijo subiéndose a su espalda para seguir en su labor. Mientras intentaba zafarse de su agarre.
-¡Niños, está lista la cena, bajen ya! – Gritó la madre de Sakura.
-¡Vamos! – gritaron al unísono.
-No sé cómo te aceptaron tan fácil. – Dijo la pelirosa ya sin molestarlo.
-Soy encantador y un Haruno.
Ambos reían mientras bajaban corriendo.
…
-Vamos, Saku. Puedes más que eso.
-L-llevo subiendo árboles por días, estoy agotada. M-mi equipo ya sabe que soy buena en el control de chakra, no entiendo que pretendes insistiendo en esto. – Dijo con la voz entrecortada por el cansancio.
-Con el tiempo lo verás y dejarás de quejarte. – Se acercó a ella por detrás y puso una mano en su cintura. Sakura volteó sorprendida, no pudo evitar que un rubor apareciera en su rostro. – Los Haruno somos expertos en controlar el chakra- Susurró en su oído. Tomó una de sus manos y la dirigió hacia el frente. – Lo moldeamos a nuestro antojo. Existe una leyenda que habla de algo llamado Haru. -Sakura volteó un poco su rostro quedando frente al de él.
-¿Haru?- preguntó suavemente. Su corazón latía demasiado rápido.
-Un dojutsu. Incluso tan poderoso como el sharingan. – Sakura pensó que estaba bromeando, era imposible. Lo observó con incredulidad. Ren rio divertido. – Tú querías saber la razón por la que sigo aquí. – Dijo afianzando su agarre a la cintura de la pelirrosa. – El Haru realmente existe y pertenece a nuestro clan. - La sorpresa en el rostro de la pelirosa la aprovecho para tomarla de la cintura y subir a la rama de un árbol. Sakura soltó una exclamación ahogada al tocar la firme rama. – Hay oídos en todos lados. –El pelirrojo se encogió de hombros restándole importancia. - No existe mucha información valida sobre él. – Prosiguió. – Pero un verdadero Haruno debería reconocerlo. El chakra fluyendo por las venas. Es como un guardián destinado a proteger al poseedor de tanto poder. – Tocó con sus dedos los brazos de Sakura, como acariciándolos. Negó con la cabeza. – Dicen que es hermoso, eso decían mis padres al menos. – Una sonrisa torcida fue todo lo que mostró antes de saltar del alto árbol. Sakura lo entendía, aún era difícil mencionar a sus padres sin sentirse dolido. Su mente comenzó a procesar cada palabra que Ren le dijo.
-Ren-kun…- susurró al viento. Aún sentía el cosquilleo en su brazo donde él había tocado. La sensación en su pecho era agradable.
...
-No puedes seguir así, el baka de Naruto cumplirá su promesa y lo traerá de vuelta.
-Sasuke no pretende volver, ya han pasado meses y nada. No volverá y Naruto solo se atormentará con la estúpida promesa que me hiciste hacerle. – Se puso de pie para enfrentarlo. No podía seguir con el estúpido juego de la niña con el corazón roto.
-Era necesaria.
-¿¡Por qué!? ¿No es suficiente con perder a tu mejor amigo? ¿¡Por qué hacerle promesas a tu mejor amiga sobre algo imposible serviría de algo!? ¡Ni siquiera quería meter a Naruto en esto, no lo merece!
-¡Para ya, Sakura! No puedes encariñarte con ellos y lo sabes.
-¡Ese no es tu puto problema, Ren! Tú solo estás aquí porque estás obligado a protegerme, no es como si realmente te importara.- No había querido decirlo pero no pudo detener las palabras que salieron de su boca con tanto resentimiento. Ella deseaba más de él pero no sabía qué exactamente y solo pensar en que lo estaba haciendo por obligación la ponía de mal humor.
-Eventualmente lo entenderás. - Cuando Ren se mostraba así solo significaba que estaba molesto. Se alejó unos kilómetros de ella, otra vez.
...
Semanas llevaba ignorándola. Naruto ya se había ido hace un buen tiempo a entrenar con el Sannin pervertido y ella se sentía cada vez más sola. Tsunade-sama era su única compañía junto con Ino. Ren fue enlistado en las tropas de anbu pese a los reclamos de Sakura, Tsunade decía que tenía demasiado potencial como para desperdiciarlo.
Los entrenamientos con la quinta hokage se volvían cada vez más extenuantes al punto de no dormir en días debido a la cantidad de libros que debía leer para ampliar sus conocimientos en la rama de la medicina. Además no era nada sencillo el taijutsu que perfeccionaba todos los días llegando a acostumbrarse a tener algún hueso roto o estar cubierta de hematomas por todo el cuerpo. De esa forma igualmente practicaba su ninjutsu médico ayudando a los pacientes en el hospital. El poco tiempo que tenía buscaba a Ren por todos lados pero parecía que quería mantenerse alejado de ella todo lo posible. De vez en cuando el accedía a entrenarla en lo que él llamaba el Haru, insistía que ella era la única que podía despertarlo pero honestamente no veía muchos avances exceptuando el que podía censar el chakra de los demás a grandes distancias.
Hoy era uno de esos días en que estaba demasiado cansada como para respirar siquiera. Estaba recostada bajo un árbol cerca de un rio, intentando respirar sin que le dolieran tanto las costillas luego un duro entrenamiento con Tsunade-sama. El rio que pasaba por el lugar estaba muy tranquilo, apenas se escuchaba como corría el agua. Sintió aparecer un chakra inconfundible.
-Cuando llegaste, me dijiste que estabas aquí para protegerme. Que estabas destinado a ello.- Abrió los ojos y observó su ancho torso tensarse.
-Hmp.
-Te creí y sigo haciéndolo pero no puedo entender por qué cada día te alejas más de mí. Ni siquiera me miras a los ojos.
-Estás exagerando, Sakura.
-Sabes que no. – Se sentó apoyándose en el árbol tras ella. - Dímelo, Ren. ¿Es que acaso te cansaste de este trabajo que te fue designado? ¿Te molesta mi compañía? Porque si es así puedes irte. No te obligaré a quedarte... Si tú lo deseas puedes irte.
Ya estaba harta de la situación, todos debían dejar de pensar que ella era una chiquilla débil que solo lloraba y no servía para nada.
-No sabes de qué hablas.
-¿Cómo hacerlo? Llevas demasiado tiempo ignorándome, desde que comencé a hacer misiones con mi equipo... tú solo. Cambiaste. Luego me volví alumna de Tsunade y… No lo entiendo. - Se largaría de ahí cuanto antes. No quería discutir con él, solo quería descansar.
-No creo que lo hagas nunca.
Se alejó de ahí antes de empeorar las cosas. Lo había llegado a considerar como un hermano y el solo la veía como un estorbo. Lo gracioso de la situación es que Sasuke pensaba de la misma forma y se fue. Quizá el hiciera lo mismo eventualmente.
......
Sasuke realmente intentó matarla. No fue una ilusión y ella estuvo dispuesta a hacer lo mismo. Solo quería liberar a Naruto de la estúpida promesa que Ren le obligó a hacer. Odiaba haberse mostrado como una cría llorando por cualquier cosa cuando ella no derramaba una gota por nadie. Pero ahora lo estaba haciendo. Lloraba de frustración, de ira, de tristeza. Golpeaba una y otra vez los árboles a su alrededor, quizá el dolor se iría de alguna forma. Cerraba los ojos y veía el rostro de Sasuke sin ninguna emoción, Naruto destrozado por dentro al darse cuenta de lo que estuvo a punto de hacer. ¿Por qué no podía salvarlos a ambos? ¿De qué servía este estúpido poder si no podía utilizarlo para ayudarlos? Sus puños con chakra de color verde partieron en dos cada árbol que se le atravesaba. Un dolor en su cabeza la estaba volviendo loca, ardía como el infierno y parecía expandirse cada vez más. Como si cada célula de su cuerpo luchara por defenderse de un chakra intruso que la estaba dominando. Entonces recordó una conversación que había tenido hace un tiempo con Ren. Esa era la forma que tenía el Haru de activarse, fluía como lava hirviendo por su torrente sanguíneo. Su cuerpo lucharía por expulsarlo pero se acostumbraría al dolor cuando pudiera dominarlo por completo.
Apoyó su cabeza y manos en otro tronco intentando apaciguar el dolor en su interior. Pese a eso en ese momento el dolor en su cuerpo parecía minúsculo en comparación al dolor en su pecho, la opresión que la mantenía llorando como la Sakura que mostró a todos en la aldea, la Sakura que no era.
Un chakra tras ella la hizo enfurecerse aún más y no aguantó. En un segundo ya tenía al pelirrojo contra un árbol, desafiándolo con la mirada y sosteniéndolo de las solapas.
-Vete. – Su voz sonó dolida, enfurecida. Solo quería romper todo lo que se cruzara en su camino. Lo miró con todo el desprecio del mundo. Lo necesitaba, maldita sea que lo necesitaba.
-Sakura, no te dejaré sola.
-Esto es lo que querías, el equipo 7 ya no existe. Todo se fue a la mierda.
-Nunca querría eso para ti. Estaba seguro de que el chico Uchiha estaba enamorado de ti. Nunca se me cruzó por la cabeza que se atrevería a poner una mano sobre ti. – Sakura retrocedió unos pasos, soltándolo como si su contacto quemara. No quería seguir viendo esos ojos violetas que la confundían aún más.
-No hables estupideces, Sasuke Uchiha jamás se enamoraría de Sakura Haruno.
-Pero tú si de él. – Lo escupió con toda la rabia del mundo.
-¿Qué quieres?
-Toda una vida enamorada de él Saku, no puedes mentirme. La forma en que lo mirabas, el cómo buscabas su atención y lo protegías...
-Detente ahí. Sí, tienes razón. Yo lo amé pero tú me metiste en esto. Fuimos compañeros. ¡Terminé enamorándome porque insistías en que me mantuviera como una lapa detrás de él! No era lo que creía. Nos necesitaba. A Naruto y a mí…
-No te mientas a ti misma, Sakura. No sabes la magnitud del daño que hay a tu alrededor. – Lo observó con la mirada perdida en un punto inexistente. Lucía un poco pálido, con una ojeras más pronunciadas y estaba un poco más delgado. Su irá se esfumó. ¿Cómo no lo había visto antes?
-Ren... Ya no lo amo.- De pronto lo entendió. Todo. El rechazo, sus peleas, su distancia. Su insistencia en el tema de Sasuke. - Tú sabes que me preocupo por ti.
Se acercó a él con una velocidad impresionante, lo tomó de la nuca con ambas manos. Obligándolo a observarla directamente a los ojos.
-Dijiste que siempre estarías. – susurró Sakura. Ren hizo que sus frentes se tocaran acercándose más a ella.
-Lo sé. –Sus manos se deslizaron a su cintura. La pelirosa dio un respingo ante el toque y sus mejillas enrojecieron.- Pero no puedo soportarlo.
Se había cansado de ella finalmente, pensó. Pero él la acercó más a su cuerpo.
-Lamento ser un estorbo. – Seguía hablando en susurros pensando que él oía los latidos desenfrenados de su corazón.
-No sabes de lo que hablas. – Él sonreía, por supuesto que Sakura pensaría eso cuando era todo lo contrario.
- Pero no quiero estar lejos de ti.
- No sé qué pensar de ti. – Movió sus manos a su rostro, sosteniéndolo con delicadeza. – Me estás volviendo loco.
Era algo realmente impulsivo pero llevaba tanto tiempo deseando hacerlo que no aguantó más. Sus labios atacaron los de ella de forma desesperada, no quería soltarla, sentía que estaba a unos centímetros por sobre el suelo.
La apretó más contra él mientras ella le correspondía de igual forma torpemente. De pronto ella era la que estaba acorralada contra el árbol, volviéndose cada vez más intenso el ambiente. La tomó de ambas piernas enrollándolas en su cintura mientras repartía besos húmedos por su cuello. Le bajó de poco el cierre de la camisa roja que usaba para entrenar, para besar el nacimiento de sus pechos. Ambos jadeaban de placer.
Sakura primero le quitó la parte de arriba del uniforme anbu que el traía, para acariciar su firme torso y repartir besos por él, mientras el pelirrojo soltaba jadeos ante su tacto. La sensación era indescriptible. Solo querían estar cada vez más cerca el uno del otro.
Se detuvieron un momento a recuperar el aliento. Sakura lo volvió a jalar hacia ella devorándose sus labios. Lo sostuvo de la nuca, mientras movía peligrosamente sus caderas contra él.
-S-saku, basta o no podré detenerme. – Dijo con pesadumbre.
-No quiero que te detengas. – Insistió.
-E-estamos en medio del bosque, llegará alguien en cualquier momento.
-Que aguafiestas. - El rio y depositó un tierno beso en sus labios. Se observaron por un momento, no querían detenerse pero era demasiado precipitado. Ren supo entonces que ella no mentía cuando decía que ya no amaba al Uchiha.
-Creo que no podré parar la próxima vez.
-No lo hagas.
...
-Akatsuki está cada vez más cerca de la aldea. – Dijo Ren, mientras acariciaba el cabello de la pelirosa.
Llevaban un buen tiempo entrenando para activar el Haru que Sakura poseía y conseguir dominarlo, le habían pedido ayuda a Tsunade alegando que solo querían saber más sobre el control de chakra pero al final luego de semanas todo había dado frutos. La existencia de Ren y su permanencia al lado de la Haruno menor no era solo por voluntad propia, habían descubierto que cuando sus padres le encomendaron protegerla era porque existían los que eran llamados "Guardianes del Haru", los cuales estaban destinados a proteger a los poseedores del poderoso Dojutsu. Cada vez que aparecía un Haruno con el gen dominante, se activaba una especie de sello que unía al guardián con el propietario del Haru. Sus chakras estaban atados, el guardián podía activar a su antojo el Haru en caso de que el poseedor no pudiera. Ren era un guardián y Sakura la persona a la cual estaba unido.
-Tenemos a Naruto.
-Y tú tienes el Haru, sabes dominarlo Sakura, podrías utilizarlo cuando las cosas se salgan de control.
-Tú puedes ayudarme a controlarlo, solo tú puedes activarlo si yo no puedo.
-Sakura, has crecido bastante. – Dijo viéndola directamente. - Creo que puedes hacer todo por ti sola de ahora en adelante. Tsunade te ha entrenado bien.
-Tú también. Nunca hubiera podido desarrollarlo sino fuera por ti. Todo el potencial que tengo lo despertaste tú. – Dijo con ternura. La estadía de Ren y la cercanía que habían adquirido la mantenía cuerda.
-¿Recuerdas el plan del que hablamos?- Sakura desvió su mirada hacia otro lado, hastiada. El pelirrojo notó esto. - Te están buscando, saben que lo posees.
-Que se atrevan a desafiarme.
-No es tan sencillo, no irán por ti primero sino por tus amigos, tu familia.
-Mis padres...
-Serán los primeros. – Sakura se levantó de la cama y se apoyó en la ventana de su habitación mientras él la observaba desde la cama.
-No puedo simplemente olvidarme de ti, Ren.
-Tampoco es fácil para mi.- Dijo sosteniéndose la cabeza. – Pero yo también necesito volverme más fuerte para protegerte. Aunque sea tras las sombras.
Él hablaba en serio. Incluso antes de que él se volviera un anbu, pudo notar algo distinto en su mirada. El ansia de poder que crecía en él parecía ser más fuerte que todo lo que se cruzara en su camino. Incluyéndola. Una parte de ella se decía constantemente que solo estaba disfrutando el poco tiempo que quedaba antes de que todo se fuera al carajo.
-Entonces encontraremos otra forma. -él le sonrió pero ella sabía que ya había tomado su decisión. Unos días antes lo había visto.
El Ren que ella nunca pensaría podía existir. Su mirada tan oscura que sus ojos se tornaron opacos, observando un punto inexistente. Ella lo había llamado pero no contestaba. Cuando tocó su hombro, en su mente apareció una sombra de la cual solo podía distinguir unos ojos rojos como la sangre. El dolor y el miedo que le produjo la figura fue suficiente para apartar su mano y llevársela a la cabeza. La mirada que él le brindaba era diferente, tenebrosa. Cuando Ren volvió de su trance, ella no mencionó nada al respecto.
Pero la había perturbado hasta el punto de tener pesadillas sobre eso por días.
...
El día había llegado. Una gran cantidad de ninjas renegados los habían interceptado. Se las habían ingeniado para que Tsunade les diera una misión relativamente cerca el uno del otro, como pretexto de chequear los alrededores para identificar algún movimiento que Akatsuki estuviera a punto de hacer. Ellos sabían que era arriesgado considerando que Ren ya sabía que la estaban buscando y querían sus ojos a como dé lugar.
-Sakura. -Los ojos de la pelirosa se volvieron de un rosa pastel mientras inspeccionaba el lugar.
-Unos setenta. –Dijo preocupada. Podrían con la mayoría pero no estaba segura de que salieran ilesos de esta.
-¡Tamashī no ugoki! (Movimiento del alma) – Dijo hacía los renegados, unos diez habían sido enviados unos buenos kilómetros lejos de ellos.
Sakura concentró chakra en su puño mientras Ren luchaba con su katana contra quienes se interponían en su paso. La pelirosa hizo un hueco enorme en el suelo derribando una gran cantidad pero seguían siendo demasiados.
Unió sus manos y concentró la cantidad suficiente de chakra para crear una bruma lo suficientemente grande para cubrir al menos a unos veinte shinobis. Era la única que podía ver a través de ella, censaba cada chakra como si pudiera entrar en su sistema. Mantenía los ojos cerrados para no perder la concentración.
- Tōi chikaku (Percepción distante).- Antes de que pudieran siquiera dar un paso en su dirección, habían quedado paralizados. –Dolor. –dijo mostrando sus ojos rosa.
Cada renegado que había sido alcanzado por la bruma estaba retorciéndose en el piso como si su cuerpo quemara. Los observaba con determinación. Ren estaba observando el espectáculo como otro espectador más.
-Cerezo. – Dijo cuando ya pensó que era suficiente. Ren y sus padres eran los únicos que la llamaban así. Desvió su mirada hacia él. Y golpeó con su puño cargado de chakra a los ninjas que se habían lanzado sobre ella.
-El Haru realmente te sienta bien. – Un ninja bastante alto, de cabello negro y ojos del mismo color, con la piel tostada y cuerpo robusto, se acercaba lentamente hacia ella. – No eres la niña que pensé, los años te sientas bien. – La forma en que la miraba le provocó repugnancia. Ren enfrentaba a otros ninjas no muy lejos de ahí. Pero sabía que estaba escuchando todo, habían atado sus pensamientos para luchar mejor. – Realmente un prodigo.
"Ese es Taro Hiryū, uno de los líderes. Es más repugnante de lo que recordaba". Escuchó a Ren en su mente. "No me gusta la forma en la que te mira. Está pidiendo a gritos que lo mate". Los celos de Ren casi la hacen pensar que la situación en la que se encontraban no era tan complicada.
-Si quieres mis ojos debes pasar por mi cadáver primero.
-Veamos que es realmente el Haru.- Dijo Taro sonriendo.
…
-R-ren… – Sangre brotaba a mares de su abdomen, pero lo que la tenía preocupada era que solo habían conseguido alejarse lo suficiente para formar un plan que ya venían pensando desde hace tiempo.
-Shhh… Todo estará bien, Saku. – Decía mientras intentaba detener la hemorragia de Sakura. Habían tenido que eliminar a la mayoría de los ninjas y sabía que estaba un tanto perturbada por eso. La pelirosa concentró un poco de chakra en su abdomen curando la herida casi por completo.
-S-sabes que estaré bien pero… ¿qué hay de ti? – Ren alzó la vista y sus ojos chocaron con ella. No había nada más que decir. – Realmente lo harás.
El solo desvió la mirada. Se iría con ellos, era lo que debía hacer para mantenerlos alejados de la pelirosa. Pero el tema era que primero debía cumplir con la primera parte del plan que era la más difícil.
-Pueden torturarme todo lo que quieran pero no permitiré que te quedes con ellos.
-La decisión está tomada. – La tomó en brazos y la llevó fuera de la cueva donde se habían refugiado. – Tú sabes que esto debió pasar desde un principio. Es necesario.
Quería gritar, golpearlo y hacerlo entrar en razón pero sabía que no conseguiría nada. Entonces supo que la oscuridad que vio antes, estaba presente en él. Lo tentaron y cayó. Lo peor de todo era que ella estaba jodidamente enamorándose de él. Otra vez la abandonarían.
Taro y los pocos ninjas que seguían con vida llegaron donde ellos. Ren fue el primero en hablar.
-Es toda suya. – Su voz era imperturbable. No mostraba ninguna emoción.
-Muchacho, ¿crees que caeré en tu trampa? Todos sabemos que llevas toda una vida a su lado. – Taro lo observó desafiante pero Ren ni se inmutó. – Incluso sabemos que llevas bastante tiempo acostándote con esa mujerzuela.
Si Ren se enfureció o algo, no lo demostró.
-Pensé que eras más inteligente, Taro. – Sonrió con altanería. – Debía ganarme toda su confianza y conseguir que lograra dominar el Haru. Eso tomó años y bueno… meterla en mi cama no fue tan difícil luego de eso. Te la estoy entregando para que veas mis verdaderas intenciones. Sin trampas. En bandeja de plata.
Sakura estaba retorciéndose por dentro, la forma en la que Ren se refirió a ella la estaba hiriendo, empezando porque nunca se habían acostado.
-Te lo dije antes y te lo digo ahora. – Las siguientes palabras la hicieron dudar de años a su lado. – Solo la necesitaba para mis planes y todo salió mejor de lo que esperaba.
…
Todo el maldito plan estaba mal.
-Adelante. – Dijo indicando que los siguieran.
Habían llegado a una especie de fortaleza a través de un portal. Se encontraba a días de Konoha. En el momento en que Ren puso un pie en el lugar le habían arrebatado a Sakura de los brazos.
-Llévenla a interrogatorio inmediatamente. –Mandó Taro.
El pelirrojo se mostró indiferente y luego de unos minutos siguió a Taro a una especie de calabozo.
Sakura era sostenida por dos cadenas, una en cada muñeca. Se mantenía arrodillada, con el rostro escondido entre su cabello.
-Está bien, Haruno, esto es simple. Yo pregunto tu respondes. – Dijo acercándose a ella. – Espero que cooperes. Muchacho, ahora veremos si estás diciendo o no la verdad.- Dijo indicándole que se acercara.
-¿Cómo conseguiste despertarlo?- Sakura alzó la cabeza. Lo observaba con todo el odio posible en su mirada. No dijo nada. Solo lo miraba desafiante.
-¿Cómo pudiste dominarlo, Haruno? – Cada pequeño movimiento estaba fríamente calculado, la pelirosa seguía observándolo desafiante, ni una pizca de temor en su mirada… solo odio. Le preguntó lo mismo unas veces más.
Taro hizo un movimiento con su cabeza y de pronto un chasquido sordo sobre piel siendo desgarrada se hizo presente. Luego de eso todo lo que se pudo oír fue el alarido despavorido de Sakura inundando el lugar. Mantuvo su cabeza gacha, aguantando el dolor. Ren observaba todo sin ningún indicio de querer interferir. Pensó que era demasiado bueno actuando, se negó a siquiera tener un pensamiento opuesto sobre ello pese a que la mirada apagada, sin ni una pizca de brillo que le brindaba solo significaba una cosa. No pudo evitar sentir algo quebrándose en su interior.
-Ni una sola palabra. ¿En serio?- Escupió Taro.
Luego de unos cuantos latigazos más, se mantenía de la misma forma. Su primer alarido fue el primero y el último. Aguantó cada jodido método de tortura que le impusieron. Huesos rotos, agua congelada, golpes, patadas…
A ese punto, luego de miles de preguntas sobre el Haru las cuales ella se negó a responder, horas más tarde no solo estaba aturdida por el dolor físico infringido en su cuerpo sino que le dolían las entrañas. Algo a lo que llamaban alma amenazaba con hacerse pedazos. Cuando Taro se dio cuenta de que Ren no le servía para nada ahí lo dejó salir. El sello mental que habían formado se había derrumbado en el momento en que pisaron el lugar.
-Te preguntarás por qué confié en el muchacho así de fácil. – Estaba luchando por mantenerse despierta y no quejarse del dolor indescriptible que sentía atravesándola con solo respirar. – Él había venido a mí antes. Buscando poder. Conocimientos sobre el Haru. Supe que era un Haruno inmediatamente. Yo también soy uno, no puro pero algo corre por mis venas. – Hablaba como si contara un cuento a un niño, el tono de persuasión era evidente. - Me habló sobre alguien a quien debía proteger y necesitaba urgentemente mejorar sus habilidades. Él siempre supo quién era yo, todo lo que sabía, lo que buscaba, a quién buscaba pero no mencionó tu nombre en ningún momento. Se unió a nosotros cuando el Haru no despertó en él. Pero estaba intentando protegerte de alguna forma. –No quería escuchar nada de lo que salía de la boca de él, hubiera deseado nunca saberlo. Morir teniendo a Ren en una especie de altar. Estaba disfrutando el cómo su ser estaba siendo desgarrado con cada palabra. – Había algo en él, como en los demás Haruno puros que había conocido. Algo realmente espeluznante merodeándolo, que parecía querer morderlo. Luego de brindarle toda la información que necesitaba, desapareció. Mis tropas dejaron de ser lo mismo debo decirlo. Pero solo ahora que lo vi, entendí todo. La cosa, sea lo que sea, ya lo mordió. Se volvió inestable pero dudo que haya vuelta atrás. Lo llaman "Fuyu". Es como el inverso de tu poder, igual de invencible pero poco efectivo.- Una carcajada asquerosa se sintió en la habitación. – Yo sabía que volvería cuando no pudiera controlarlo. Veras, mis antepasados entrenaron a Harunos por siglos. Se volvían formidables, pero dicen que todo se estropea cuando las ansias de poder sobrepasan la razón.
Estaba intentando procesar cada palabra en su interior cuando la dejó sola en el calabozo, el poco chakra que tenía lo utilizó para intentar curarse.
Pensó en cada segundo que había pasado con Ren, ella lo vio, la oscuridad intentando dominarlo y no pudo detenerla. Ahora estaría sola de nuevo.
La ira mezclada con agonía amenazaba con hacerla llorar y gritar hasta quedar sin voz, pero en vez de eso enfocó ambas cosas en despertar el maldito Haru para seguir con el puto plan. Sí, debía seguir. Porque pese a todo lo que Taro dijo sabía que Ren se estaba tirando al precipicio por mantenerla a salvo, lo odiaba en estos momentos por no contarle nada y dejar que la torturaran tan sanguinariamente, sabía que había algo más pero no iba a desperdiciar la poca ventaja que tenía. Había muchas cosas que Taro no sabía sobre su poder y se las demostraría.
Sus ojos se volvieron rosa nuevamente, se estaba curando sola.
Cuando creyó que las heridas estaban suficientemente curadas como para salir de ahí lanzó una ola de energía hacia un extremo de la muralla frente a ella, remeciendo la habitación. Sería suficiente para llamar la atención y que el pelirrojo captara la señal.
Volvieron a entrar a su habitación, Taro, Ren y unos cinco subordinados más.
-Es imposible. ¿Cómo…? – Sakura observó a Ren con rencor. Sus ojos rosas y pétalos dibujándose girando en su dirección.
-Una caja de sorpresas. – Murmuró Ren. Esta vez si la observó realmente, estaba destrozado por dentro.
La ira volvió a dominarla, no podía fingir. Estaba jodidamente dolida.
Esta vez lanzó una ola de color verde lo suficientemente fuerte para derrumbar la pared y lanzarlos contra ella dejándolos inconscientes. Apropósito creó un escudo sobre el pelirrojo y luego lo dejó caer. Sus ojos volvieron a ser jade. Se acercó a ella lentamente esperando su reacción. La soltó de las cadenas rompiéndolas con la katana que solía traer.
-La única forma de volver a activarlos es mediante la tortura.- Habló sin saber que más decir. Había jodido todo entre ellos. La pelirosa lo ignoraba, sumida en sus pensamientos. - Esto es temporal. Volveré por ti. -Alzó su vista observando los ojos violetas de él. Quería creerle, la parte prendada de él lo deseaba incluso después de todo pero no lo hizo. Era el fin de todo.
Pestañó y sus ojos jades se volvieron de un color rosa pastel. El Haru volvió a girar.
-Es hora. - Fue todo lo que ella pudo decir.
-"Es importante proteger a las personas…Y defenderlas. Levantarse por otros." – Nunca lo olvidaría, esas palabras las habían memorizado junto a sus padres. Quería llorar por horas, desahogarse. Ren se acercó a ella llegando a tocar con sus pulgares, las sienes de su cabeza.
-Memori rokku (bloqueo de memoria)... – Susurró, fijando su mirada con la de ella. Eso fue todo.
...
-¡Arggg! - cayó al suelo de rodillas, aguantando el dolor en su sistema. Como ya era costumbre cortaduras aparecían en su cuerpo. Cada corté dolía más que el anterior. Cada recuerdo se repetía una y otra vez en su cabeza. No pudo aguantar y vomitó sin pudor.
-Sakura. - Dijo Ren, acercándose a ella.
-¡No me toques!- Estaba furiosa. Sentía cada sensación quemando su piel, las caricias de él, cada mirada. Cuando dejó que la torturaran de esa forma, cada maldito golpe, cada latigazo, cada hueso roto. Todo estaba demasiado amplificado.
-Sakura, déjame explicarte.
-Te fuiste. Me dejaste sola, me enviaste lejos de ti. ¿Cómo pudiste? – Su voz sonaba como una súplica. Sus ojos se tornaron rosa.
-No fue tan simple, necesitaba más poder... yo -
-¡Me tenías a mí! ¿No era suficiente?- su voz sonó quebrada al final.
-No estaba dentro de mis planes enamorarme de ti.
Pétalos se formaron en sus ojos rosa y comenzaron a girar, lo miró fijamente y una ola de chakra se expandió en su dirección mandándolo metros atrás contra un árbol.
Tendida en el suelo se sentía tan patética. Toda una vida eliminada de sus recuerdos. No era una debilucha, nunca lo fue. Eso quisieron mostrar y Ren manipuló cada una de sus acciones. Le enseñó a utilizar el Haru para volverse más fuerte también. Ahora entendía porque cuando lo vio en el bosque el Haru se había activado de la nada. El pelirrojo se levantó con dificultad, por poco le rompe los huesos.
-¿¡Por qué me muestras esto ahora!? -Gritó sosteniéndose de sus brazos.
-N-necesitabas saber la verdad.
-¿Qué verdad? ¿Que mi vida es una farsa? ¿Que amarme fue como una maldición para ti? ¿Que nunca soy la indicada? – Estaba aferrada al piso confundida, aterrada. -¡ARRRRG! - Soltó un grito desgarrador mientras caía de lado contra el suelo retorciéndose en posición fetal por la quemazón en su pecho.
-¡Sakura! - No era Ren llamándola, era Sasuke. Su voz sonaba preocupada. ¿Habría escuchado todo? De pronto todo lo que ella quería era que el azabache la sacara de ahí y le dijera que todo fue mentira, todos sus recuerdos.
-Maldito Uchiha, siempre molestando. - Dijo Ren mientras en un rápido movimiento se acercó a Sakura y la sostuvo de su rostro para que lo mirara fijamente.
-S-suéltame. -El pelirrojo dejó escapar un suspiro cansado.
-Haru no Teishi (Detención de Primavera) -susurró y todo el dolor se detuvo, las heridas retrocedieron como si nunca hubieran existido, solo quedaban los restos de sangre manchando su ropa.
Sasuke llegó justo en el momento en que Ren iba a tomar a Sakura en sus brazos.
-¡Suéltala! ¡Amaterasu! – Ren retrocedió unos metros intentando esquivar las llamas negras que lo seguían. El azabache se arrodilló frente a la pelirosa que tenía la mirada perdida en algún punto inexistente. Sostuvo su rostro entre sus dedos. – Sakura…
La voz de Sasuke la devolvió a la realidad, y le sostuvo la mirada por unos segundos. En un momento de debilidad la pelirosa se lanzó a sus brazos escondiendo su rostro en su cuello. No quería llorar. Pero sabía que en el momento en que Sasuke comenzara a hacer preguntas no podría evitarlo.
En brazos del Uchiha se sentía más segura. Ren se había esfumado.
Flora Cash – You're Somebody Else - watch?v=wPVfvtDu3qM (Sakura/Ren)
The Amazing Broken Man – Near Town - watch?v=vzHliB3b0Fw (Finale)
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