Capitulo 7 El Camino de Regreso (Parte 2)

Nuevo Capi :D Lamento haber tardado tanto, estoy en medio de una mudanza. Asi que creo que el proximo capi va a tardar un poco mas ya que hay muchas cosas que hacer en mi nueva casa :D

HectorKiller: Gracias amigo :D...y si, haku tiene ese umhhh...¿Don?... no se como llamarlo pero si...no importa del sexo que sea...casi todos caen rendidos a sus pies xD

Natubis: La verdad es que si, creo que voy mejorando :D...y sobre las hermanas Wu...bueno...ya veras xD

WHITHEANDBLACKWARRIOR: Bienvenido a mi fic amigo :D me alegro un monton de que te haya gustado

Gianella: Como desee princesa (ah por que princesa xD)

Purrsephone And Meowlody: Hola chichas :D Purrs, no seas mala con tu hermana...lo mismo va para ti Meow :D y espero que este capi sea de su agrado :D

Nuestros amigos caminaban rumbo a la estación de trenes donde aguardaban abordar el tren que lo llevaría hacia donde se encontraban El doctor Rossenberg y Kiara. Haku iba liderando el frente como casi siempre lo hacía. De pronto, se encontraron con un gran embotellamiento de personas desesperadas por querer llegar hasta la estación de trenes y lograr escapar de la ciudad. Todos se detuvieron ante una señal que hizo haku.

-Mierda, tenemos que encontrar otra forma de pasar- Haku llevó su mirada hacia las personas. Le llamó la atención que delante de semejante multitud había un muro de hierro levantado impidiendo el paso.

-¿Pero qué…? Eso no estaba ahí…ocúltense- Haku y los demás se escondieron en un callejón. En un momento, unos militares y un hombre con traje aparecieron arriba del muro. El hombre de traje llevaba consigo un megáfono.

-Atención ciudadanos, no podemos dejarlos pasar, los trenes ya dejaron la ciudad- La gente empezó a desesperarse y a enojarse. Empezaron a arrojar botellas de vidrios y cualquier objeto contundente que tuvieran al alcance de la mano. Haku prestaba atención a aquella escena.

-Esto es terrible- Dijo víbora. Haku empezó a sospechar de lo que aquel hombre de traje había dicho. Miró hacia el cielo y se le ocurrió una idea. Desplegó sus alas y se elevó.

-¿Qué haces?- Preguntó tigresa. Haku empezó a divisar a lo lejos la estación de trenes. Efectivamente su sospecha se volvió hecho. Aquel hombre mentía, los trenes iban y venían repletos de gente.

-¡Lo sabia!- Exclamó haku.

-¿Qué cosa?- Preguntó tigresa.

-¡Ese infeliz está mintiendo! ¡Los trenes van cargados de personas!- Haku descendió.

-¿Quieres decir que va a dejar morir a toda esa gente?- Preguntó víbora.

-Al parecer ese es su maldito plan- Haku miró a víbora pero algo llamó su atención detrás de ella. Las hermanas Wu estaban las tres abrazadas con una expresión de total sorpresa al igual que el maestro shifu, shang, y el señor ping.

-Umhhh… ¿Están bien?- Preguntó haku arqueando una ceja. Tigresa lo tocó con su codo señalando con su vista sus alas. Haku entendió lo que quería decir tigresa y de un rápido movimiento hizo desaparecer sus alas, aunque ya todos sabían sobre existencias de las mismas.

-¿Haku? ¿Cómo…puedes…?- Balbuceó shang.

-Es uno de los poderes de Yiron- Haku sonrió nervioso.

-¿Ese sujeto…que vimos antes?- Preguntó shang algo asustado. Haku asintió con la cabeza.

-¿Qué…que fue eso?- Preguntó temerosa Su Wu. Haku se acercó hasta las tres hermanas que aun seguían abrazadas. Se agachó para estar al mismo nivel.

-No se preocupen, ya habrá tiempo para explicaciones- Haku sonrió. Luego, volteó hacia el maestro shifu y al señor ping.

-Maestro shifu, señor ping- Shifu sacudió su cabeza un par de veces mientras que el señor ping parpadeó un par de veces.

-Bien, al parecer no están petrificados- Bromeó haku soltando una risita. Esta vez, haku se puso de pie con una expresión seria.

-Tenemos que hacer algo por esa gente- Dijo. Todos se miraron. Sabían que haku haría una locura. Pero de todas esas locuras, la gente inocente siempre se salvaba. Todos miraron de nuevo a haku y asintieron con la cabeza.

-Escuchen, tengo un plan-

Mientras tanto, aquel sujeto de traje, se resguardaba en una de las torres que había a cada lado de la entrada contando un maletín lleno de dinero.

-El dulce sabor del dinero- Empezó a reír.

-Buen trabajo señor Saunders- Un soldado que custodiaba la entrada, felicitaba a Saunders por el gran botín que se llevaba.

-La verdad, le tengo envidia- Dijo otro soldado que también custodiaba la entrada con su compañero.

-Muchas gracias caballeros, y aquí una muestra de mi gratitud- Saunders sacó un atado de billetes y le entregó uno a cada soldado.

-¡Wow muchas gracias!- Exclamó uno de los soldados sonriendo y babeando como un tonto.

-¡Si, muchas gracias!- Exclamó su compañero.

-Tómenlo como un pequeño obsequio de mi parte- Saunders sonrió con malicia. En eso, varios golpes se escuchaban del lado de afuera.

-Muchachos… ¿Me harían el favor? No puedo contar el dinero tranquilo con todo ese alboroto-

-Seguro, señor Saunders- Ambos soldados salieron de la torre dirigiéndose hacia el puesto de observación.

-¡Ya dejen de golpear malditas ratas!- Ambos milicos cargaron sus armas. Estaban a punto de disparar contra los inocentes pero ambos quedaron estáticos con los ojos muy abiertos. Ambos cayeron totalmente inconscientes.

-Buen trabajo chicos- Susurró haku. Mono y mantis salieron de sus escondites.

-No es nada- Dijo mantis con cierto tono de orgullo.

-Ahora, a por esa mierda- Todos asintieron y lentamente bajaron hasta la entrada de la torre.

-¿Qué carajos? ¿Por qué cayeron así de la nada?- Preguntó alguien entre la multitud que estaba parado justo delante de uno de los soldados.

Saunders, mientras tanto, olfateaba su dinero y lo frotaba por todo su cuerpo.

-¿Por qué no se me ocurrió esto antes?- Decía mientras se reía. En eso, haku y los demás llegaron hasta la entrada de la torre.

-Muy bien, de aquí no saldrá con vida- Todos abrieron los ojos de sorpresa. Efectivamente, haku cometería otra de sus atrocidades. Observó hacia ambos lados de la torre y dio con un panel de alto voltaje. Frotó su barbilla por un momento y se le ocurrió una idea.

-Esos idiotas- Saunders se reía. -No saben lo que les espera- En eso, las luces se apagaron.

-¿Qué demonios?- Saunders sacó de su bolsillo una linterna que llevaba consigo.

-¿Morrison? ¿Adams? ¿Son ustedes?- Saunders llamaba a sus soldados pero no obtuvo respuesta alguna. Cuando se giró hacia atrás, haku lo esperaba con una sonrisa maléfica.

-¡Sorpresa hijo de puta!- Haku lo agarró del cuello y lo estrelló contra la puerta. La misma cayó.

-¿¡Quien carajos eres!?- Vociferó Saunders. Haku caminó hacia afuera y su rostro se iluminó dejando ver a Saunders quien era.

-¿Haku? ¿El famoso haku?- Preguntó perplejo. Haku no le dio tiempo de preguntara nada más que lo sostuvo en el aire.

-Dime, ¿Acaso crees que te ibas a salir con la tuya?- Preguntó haku soltándolo bruscamente contra el suelo. Saunders empezó a reír.

-¿De qué te ríes?- Preguntó haku enfadado.

-¿Crees que puedes matarme así nomas?- Preguntó con una sonrisa maléfica.

-¿A qué te refieres?- Preguntó haku.

-Mira a tu alrededor- De pronto, un centenar de soldados aparecieron de los edificios que tenía a su alrededor. Todos adoptaron su pose defensiva.

-¡Son demasiados!- Exclamó víbora. Unos soldados llegaron hasta haku y le apuntaron en la cabeza. Haku no movió ni un musculo.

-Y dime ¿Qué vas a hacer ahora?- Saunders sonrió. Todos quedaron tiesos en sus lugares al ver que los soldados se acercaban a ellos.

-Solo esto- Haku esbozó una media sonrisa. De pronto, todos los soldados que estaban a su alrededor y alrededor empezaron a arder en llamas. Saunders estaba totalmente perplejo y molesto. Los demás retrocedieron unos pasos asustados.

-¿¡QUE MIERDA HACES!?- Vociferó Saunders. Los soldados corrían y gritaban desesperados por todos lados. La multitud del otro lado del muro de metal, observaban asombrados las luces y el humo que se elevaba en el aire.

-¿Qué está pasando?- Preguntó una mujer entre la multitud. Un chico más o menos de la edad de haku se abría paso entre la multitud.

-¡Disculpen! ¡Con permiso!- Decía aquel chico atravesando la gente. En eso, llegó hasta la entrada del muro.

-¿Seguro que es aquí?- Preguntó.

-Puedo sentirlo, está del otro lado- Una voz resonó en su cabeza como un eco. De pronto, un golpe estruendoso hizo que sobresaltara.

-¿Qué está pasando?- En eso, una figura se elevó por detrás de la puerta gritando desesperadamente.

-¡NO! ¡NOOO!- De pronto, aquella figura estalló en mil partes salpicando sangre y tripas por todos lados. Un chorro de sangre salpicó a una parte de la multitud alcanzando a aquel chico.

-¿Qué demonios?- Preguntó limpiándose la sangre de su rostro. La puerta de metal se abrió de un golpe. La multitud observaba anonada por quien había abierto la puerta.

-¡Hola! ¿Cómo están?- Saludó haku a la multitud. Todos estallaron en gritos y aplausos para haku a la vez que empezaban a cruzar la puerta de a montones.

-¡Vamos muévanse ya!- Haku señalaba el camino. La gente pasaba tan rápido que ni siquiera se volteaban a ver a los demás. Todos miraban asombrados aquella multitud. Jamás habían visto semejante cantidad de humanos todos juntos. Era algo realmente nuevo para ellos.

-¡Vamos! ¡Por ese camino!- Haku seguía indicando a la gente el camino hacia la estación de trenes. Aquel chico quedó perplejo ante quien estaba detrás de la puerta.

-Es él, el guardián de los dos mundos- Aquella voz volvió a sonar en su cabeza.

-¿Jeremy?… ¡Jeremy!- Gritó aquel chico. En eso, haku volteó para ver quien lo llamaba. Se llevó una gran sorpresa al ver quién era.

-¿Matt?- Preguntó haku perplejo. Matt corrió hasta él atravesando la multitud hacia haku. Haku intentó lo mismo y a duras penas ambos lograron encontrarse. Matt se abalanzó sobre haku en un abrazo.

-¡Jeremy! ¡Creí que estabas muerto!- Dijo Matt algo asustado. Haku también lo abrazaba y reía.

-Pues ya ves que no- Matt lo miró a los ojos.

-¿Cómo estás? Hace años que no te veía- Preguntó Matt.

-Pues bien ¿Y tú?-

-Ya ves, tratando de escapar- La gente seguía pasando de a montones. Los demás no podían ver a haku.

-No puedo verlo…- Dijo tigresa. Los últimos ciudadanos pasaban corriendo por delante de ellos sin darse cuenta de su presencia. Una vez que todo se despejó. Pudieron visualizar a haku charlando con un chico que no conocían. Todos se miraron entre si y se acercaron lentamente. Haku miró por detrás del hombro de Matt y dio con los demás que se estaban acercando.

-¿Haku?- Lo llamó tigresa intrigada por aquel chico. Matt se dio la vuelta y quedó totalmente sorprendido al ver un tigre hablando.

-¡Wow! ¿Cómo puede hacer eso?- Preguntó mirando a haku. Haku sonreía nervioso.

-Bueno…tengo mucho que explicarte…- De pronto, un trueno resonó en todo el cielo. Un rayo impactó directo en el edificio de Giovanni. Una onda anaranjada se expandió por toda la ciudad. Haku y los demás llevaron su vista hacia el edificio.

-¿Qué demonios está pasando?- Preguntó Matt. Haku sonrió inocentemente.

-Eso también tiene una explicación- Dijo haku manteniendo su sonrisa. -Pero como ya te dije, las explicaciones para después. Tenemos que irnos de la ciudad-

-Está bien- Haku miró hacia la puerta. Silbó para que los que estaban del otro lado se acercaran.

-¡Oigan! ¡Ya está todo bien, pueden salir!- Shifu, shang, el señor ping y las hermanas Wu se acercaron hasta la puerta lentamente. Matt se sorprendió de nuevo. Nunca había visto animales caminar y hablar como un humano.

-¿Continuamos? Por como pintan las cosas, creo que será mejor que nos apresuremos- Todos asintieron y empezaron a correr en dirección a la estación de trenes. Matt, sin embargo, se quedó en el mismo lugar. Aun estaba sorprendido en haberse encontrado con animales tan raros. Haku se dio la vuelta y lo llamó.

-¡Matt! ¿Te vas a quedar ahí?- Preguntó.

-¿Eh? ¡Ah, sí ya voy!- Matt empezó a correr para alcanzarlos.

-Sorprendente, ¿No crees Zyther?- Preguntó.

-Realmente, es sorprendente- Aquella voz, llamada Zyther, respondió la pregunta de Matt.

Pasó un rato largo. Ya no se veía la gente. Seguramente ya se habrían adelantado mucho y habían llegado a la estación de trenes. De pronto, haku escuchaba que alguien lo llamaba.

-¿Jeremy? ¡Jeremy! ¿Me escuchas?- La voz del doctor Rossenberg provenía de alguna parte cercana.

-Haku, creo que viene de tu bolsillo…- Dijo víbora percibiendo la voz.

-¿Mi bolsillo?- Preguntó. Revisó sus bolsillos y encontró su celular. Encendió la pantalla y, del otro lado, estaba Rossenberg.

-Menos mal- Dijo Rossenberg.

-¿Doctor? ¿Qué hace en mi celular?- Todos miraron intrigados y confundidos. ¿Cómo es que alguien podía caber en una cosa tan pequeña?

-Logré rastrear la señal de tu celular y pude enlazar el comunicador. Pero eso no es a lo que voy-

-¿Qué quiere decir?- Preguntó intrigado haku.

-Tienen que salir lo más rápido que puedan de la ciudad. Estuve monitoreando la situación y, al parecer, ese estallido de energía fue el colapso del sistema de contención de emergencia. Solo tienen una hora para salir de ahí- Todos se miraron entre sí preocupados.

-¿Qué pasará dentro de una hora?- Preguntó haku.

-Pues…la torre colapsará en una explosión de energía. Cualquiera que esté expuesto a tal magnitud de energía será desintegrado átomo por átomo. Una muerte lenta pero demasiado dolorosa. Tu cuerpo empezará a…-

-Sí, Sí ya entendimos doctor. Trataremos de llegar lo más rápido posible a la estación-

-Eso espero jeremy- Rossenberg volteó algo alterado hacia su costado. -Eh… ¡Sí! ¡En un momento estoy con ustedes!- Exclamó.

-¿Qué sucede Doc?- Preguntó haku.

-Oh, nada, solo un proyecto que estoy preparando. Ya te enteraras cuando llegues. Recuerda, tienes una hora a partir de ahora. Buena suerte.- El celular de haku se apagó.

-Eso fue raro- Dijo. -Pero no hay tiempo que perder, tenemos que llegar hasta la estación y pronto- Todos asintieron confundidos pero haku tenía razón. Tenían menos de una hora para llegar.

-Andando…- Haku y los demás emprendieron marcha. Haku solo rogaba de que en el camino no haya alguna otra sorpresa.

Pasaron varios minutos. Haku sacó su celular de nuevo y en el mismo había un cronometro que había dejado Rossenberg para controlar su tiempo. No había caído en la cuenta de que el doctor lo había dejado en su celular.

-¿Qué estás haciendo?- Preguntó tigresa.

-Solo viendo el tiempo que nos queda. 43 minutos. Solo espero que no haya más sorpresas en el…- Pero haku fue interrumpido por un grito.

-¡Quietos ahí!- Varios soldados rodearon a haku y los demás.

-Camino…- Terminó su frase haku. Los soldados abrieron fuego contra ellos. Haku intentó cubrir a todos pero algo extraño pasó. Una especia de escudo invisible los cubría. Haku no entendió que pasaba hasta que llevó su vista hacia Matt. Los soldados habrían fuego contra él pero no le hacían nada. También descubrió que fue él el que cubría a todos con aquel manto invisible.

-No puede ser- Susurró haku. En eso, la voz de Yiron resonó en su cabeza.

-Haku, es otro guardián-

Matt, elevó su brazo y, del mismo, unos brazos que parecían fantasmas golpearon a los soldados. Todos cayeron al suelo como moscas. El campo que cubría a haku y los demás se desvaneció. Haku se puso de pie y se acercó hasta Matt lentamente.

-¿Matt?- Matt se dio la vuelta inmediatamente. Haku estaba parado justo en frente de él. Ninguno de los dos dijo nada durante unos segundos. Los demás estaban totalmente confundidos. No entendieron que estaba sucediendo.

-¿Haku?- Matt elevó su mano al igual que haku. Ambos unieron las palmas de sus manos. La silueta de Yiron se materializó a un costado de haku. Otra silueta también se materializó a un costado de Matt. Era otro guardián. Vestía una túnica larga. Las mangas cubrían sus manos. Sus cabellos rizados, eran blancos con notas celestes claros. Sus ojos, eran un azul profundo. Haku se sorprendió. Efectivamente, Yiron tenía razón. Era otro guardián. Ambas siluetas desaparecieron. Los demás, estaban totalmente asombrados. ¿Había otro guardián?

-No sé como apareció. Solo, me eligió a mi- Dijo Matt rompiendo el silencio. Haku posó su mano en el hombro de Matt.

-Te entiendo, es mi caso también- Matt sonrió. No esperaba encontrarse con alguien más que tuviera su "problema" por así llamarlo.

-Umhhh… ¿Haku?- Lo llamó víbora. Haku y Matt voltearon para ver a víbora.

-Oh, claro, debemos irnos- Todos emprendieron marcha nuevamente. Unos minutos más tarde, lograron llegar al fin a la estación de trenes.

-Por fin- Suspiró haku. Sacó su celular nuevamente y chequeó el tiempo.

-¡Rayos! Solo nos quedan 10 minutos. Debemos darnos prisa. Todos asintieron y entraron en la estación de trenes. Al llegar a los andenes, uno de los trenes partía lleno de gente. Solo quedaba un tren. Todas las personas habían escapado.

-Bueno, al menos queda uno- Dijo Matt.

-Vamos- Haku empezó a correr hacia el tren seguido por los demás.

-Muy bien, todos arriba. Es hora de largarnos de aquí- Haku entró en la locomotora y la puso en marcha. La bocina de la locomotora empezó a sonar. Tigresa, Matt y los demás se asomaron por las ventanillas para ver a qué se debía tal ruido. Haku se asomó por la ventanilla y llevó su vista hacia atrás.

¡Siempre quise hacer eso!- Haku rió. La locomotora empezó a acelerar lentamente. Estaban saliendo de la estación cuando haku sacó su celular de nuevo.

-Mierda, 2 minutos- De pronto un grito se escuchó desde los vagones. Haku salió instantáneamente y se encontró con 2 Reyvaks. Matt y haku se miraron entre sí. Ambos sacaron a la luz sus poderes. Tigresa y los demás combatían con uno de los reyvaks mientras que haku y Matt atacaban al otro. Haku lanzó una bola de fuego pero aquella criatura la esquivó y salió por la ventana dirigiéndose hacia el techo.

-¡Maldito!- Haku salió en su persecución mientras Matt estaba distraído combatiendo con el otro reyvak. Haku llegó hasta el techo donde se encontró con la criatura cara a cara. Haku posó ambas manos sobre sus hombros y empezó a flotar a unos centímetros del techo. Su cuerpo empezó a brillar intensamente. Una vez que cesó el brillo, haku ahora era un tigre blanco. Haku empezó a correr hacia la criatura.

Mientras tanto, los demás habían conseguido derrotar al otro reyvak.

-Bien hecho- Felicitaba Matt. Tigresa volteó hacia todos lados buscando a…

-Oigan, ¿Y haku?- Preguntó. En eso, una bola de fuego cayó desde el techo hacia las vías del tren. Todos se sorprendieron.

-¿Qué rayos fue eso?- Preguntó Matt. Entonces, haku entró en el vagón aun siendo tigre. Todos llevaron su vista sorprendidos hacia aquel desconocido tigre. Pero alguien ya sabía quién era.

-Haku…- Suspiró tigresa. Todos voltearon hacia tigresa totalmente sorprendidos incluido Matt.

-¿Qué dices?- Preguntó Matt. -¿Cómo es que ese tigre es haku?- Pero Matt no notó la presencia de Haku acercándose lentamente por su espalda convirtiéndose nuevamente en humano. A todos se le caía la quijada y abrían los ojos como platos. Matt, observó las expresiones de cada uno y volteó hacia atrás para encontrase con haku.

-Pues sí, soy yo- Sonrió haku. Matt quedó totalmente sorprendido. ¿Cómo podía hacer eso?

-¿Haku? ¿Cómo puedes hacer eso?- Haku quiso contestar a su pregunta pero un pitido los interrumpió. Haku sacó su celular y vio que se había acabado el tiempo.

¿Qué es ese sonido?- Preguntó grulla. Haku empezó a caminar hacia el último vagón. Todos se miraron intrigados. Tigresa se decidió y siguió a haku.

-¿Haku? ¿Qué sucede?- Preguntó.

-Mira- Haku señaló el edificio de Giovanni. Unas pequeñas luces comenzaban a subir hacia aquel remolino naranja que se hallaba en lo más alto del edificio.

-¿Qué es eso?- Preguntó tigresa. De pronto, una esfera blanca cubrió toda la ciudad hasta llegar al tren. Haku y tigresa cubrieron sus ojos ante tal brillo de la esfera. Una vez pasado el brillo, la bola estaba a los pies del edificio y a cada segundo se iba haciendo más grande.

-¿¡Que fue eso!?- Preguntó Matt llegando hasta donde estaban haku y tigresa.

-Es el edificio, mira- Dijo haku. La esfera emitía pequeños pulsos de brillos intermitentemente. De pronto, varios jets de la fuerza aérea surcaron el cielo.

-¿Qué demonios?- Preguntó haku viendo hacia donde se dirigían aquellos jets.

-¡Haku!- Exclamó tigresa. Haku llevó su mirada hacia ella y luego hacia la esfera blanca. Estaba acercándose mucho. De ella, volaban pedazos de madera y escombros. De pronto, un auto voló hacia ellos. Haku jaló a tigresa unos centímetros adentro evitando que fueran golpeados por aquel coche. Haku volvió a salir y a esfera estaba justo en frente de él.

-¡Jeremy!- Exclamó Matt. Haku desapareció en la esfera.

-¡HAKU!- Gritó tigresa. Matt también desapareció. Todo se volvió blanco.

Continuará…