KHR no me pertenece.
Capítulo corto y de relleno solo porque me gusta hacerlos sufrir.
-¡Noventa y siete, noventa y ocho, noventa y nueve, cien! ¡Cambio!
Al final, los demás guardianes también se habían visto obligados a llevar el mismo entrenamiento que él, solo en caso de una emboscada además de que necesitaban de igual forma recuperar sus energías, condiciones físicas y debían restaurar sus habilidades.
Ahora bien, sonaba ridículo que con tres días en los que ninguno de los ocho se había dignado ni a comer ni a dormir, todos perdieran lo anterior mencionado, pero, según Reborn, al estar sometidos a un constante entrenamiento y estilo de vida, era lo más leve que podría ocurrir, en cualquier otro caso se habían visto forzados a entrenar de nueva cuenta como novatos.
Esta revelación había provocado un sentimiento de culpa en Tsuna, razón secundaria por la que no se había quejado al recibir el programa que tendría que seguir, organizado especialmente por Reborn.
Sin embargo, tenía que admitir que una especie de quemazón comenzaba a hacerse presente en los músculos de su abdomen, y eso que solo habían sido cien abdominales.
¨Jeje, ¡Fue bastante divertido! Hicimos cerca de 300 en una hora!¨ Había pensado Yamamoto la primera vez que se había visto en el cuidado del ex arcobaleno.
Que divertido ni qué ocho cuartos.
-¡Cuarenta y nueve, Cincuenta! ¡Alto!
Suspiro con alivio antes de dejar que sus manos cayeran en sus rodillas a modo de soporte para mantener su cuerpo en pie y los rastros de cansancio al mínimo, Tsuna, por otro lado, se había dejado desplomar en el suelo bajo la mirada de desaprobación de Reborn, Yamamoto no pudo contenerse de rascarse la nuca y sonreír levemente.
La última vez que había visto así de exhausto a Tsuna, había sido cuando inició su entrenamiento con Lal Mirch en el futuro, y por lo que tenía entendido, los métodos de Reborn estaban al mismo nivel, al menos por el momento. Estaba realmente preocupado -Aunque sabía que no era el único- por la salud de Tsuna. No había sido sorpresa el hecho de que sintiese morir al ver el cadáver sonriente de su madre exhibido en frente de un montón de mocosos de secundaria que lo único que habían hecho a lo largo de los años era desear cosas malas a su persona (Muy en el fondo, Yamamoto se había alegrado de que no fuese su padre, pensamiento que le avergonzaba a tal grado que no había sido capaz de mirar a Tsuna a los ojos durante todo el traslado de la secundaria a la base), pero lo que sí había sido sorpresa, era el hecho de que a la tercera mañana, Tsuna los hubiese despertado a todos con gran energía anunciando que su madre estaba viva y rogandoles perdón. Todos lo habían visto con molestia para sonreír levemente al final y sofocarlo en un abrazo de osos grupal.
Suspiro pesadamente y se dio un par de palmadas en ambas mejillas en un intento de despejar su mente. Toda la familia se había visto envuelta en una especie de rutina, cuando llegaron y Tsuna seguía deprimido, todos los guardianes se sentarían afuera de la habitación del joven jefe y platicarían de cosas triviales, cuando daban las dos se envolverían en un juego de cartas, diferente durante los cuatro días que estuvieron ahí, sólo se movían para ir a cenar, el desayuno, el almuerzo y la comida habían pedido importancia. El día de anterior, cuando Tsuna había llegadoa abrazarlos y besarlos en la mejilla a todos, la rutina se había modificado un poco.
Ahora se despertaban a las seis en punto y veían a Tsuna sentado antes que todos para desayunar, una vez que terminaran de desayunar, irían a sus cuartos para cambiarse y empezar con el entrenamiento, haciendo únicamente una pausa intermedia para comer y de ahí seguían con el entrenamiento, cuando daban las 20:00, detendrían el entrenamiento por el día y se iban a cenar. Aunque Tsuna seguía sin pasar la cena con ellos, en lugar de ello, llegaba al comedor, se servía e iba a sentarse en la enfermería con su madre.
Esas pequeñas acciones de Tsuna provocaban muchísimas dudas en Yamamoto, por ejemplo, aún cuando se había sentido aliviado de que la carnada hubiese sido su padre, estaba seguro de que al estar en el lugar de Tsuna, él no se vería capaz de hacer lo mismo, ¿Y si no era capaz de hacer eso por su padre, cómo podría hacerlo por la Famiglia?
Suspiro de nueva cuenta -Algo que se le estaba haciendo una molesta costumbre- Y salió del cuarto de entrenamiento dejando únicamente hasta atrás a Kyoya, quién seguía con su complejo de carnívoro y se negaba a caminar con ellos.
Faltaban dos días, en esos dos días se vería realmente obligado a aclarar su mente.
En otra de las habitaciones de la base Vongola, Irie y Spanner terminaban de hacer el chequeo diario de la madre del Capo, anotando los resultados en una pequeña libretita que colgaba a los pies de la camilla donde se encontraba la mujer, colocada de ese modo para que el décimo pudiese leer los progresos médicos en caso de que cualquier duda le surgiera, sabían que leía y releía las notas para de cierta forma calmar sus nervios e inseguridades como que la mujer no despertara, siendo las pequeñas anotaciones y el sonido del corazón de esta sus únicos seguros.
Rodearon rápidamente la habitación con la vista antes de asentir mutuamente y quitarse las batas que portaban, no era como que fueran los mejores para realizar el trabajo médico pero Tsuna había establecido estrictamente que no quería que el pervertido de Shamal se acercara a su madre, y ellos tenían que obedecer esas órdenes.
Tampoco es que tuviesen alguna objeción, las actividades que les habían sido encomendadas les habían servido como una nueva fuente práctica de aprendizaje y conocimiento, jamás en su vida se habían visualizado con las habilidades para salvar la vida de alguien, y sin embargo, al día de hoy, ya lo habían logrado.
Lentamente, durante los cuatro días que habían transcurrido, se encontraban cada vez más apegados a la actividad, acción que podían clasificar fácilmente como obsesión por seguir estudiando el cuerpo de Nana en busca de nuevos datos para seguir incrementando los conocimientos médicos de miles de personas, aunque no estaban seguros de cómo explicarían haber estado a cargo de una persona inducida al borde de la muerte por un método de suicidio forzado y salvada por una droga ilegal, pero, sinceramente, le restaban importancia al recordar que ellos trabajan para la mafia, una famiglia que siempre encontraba las palabras exactas para que los grandes gobiernos y los ciudadanos creyeran que una guerra que acababa de tomar lugar frente a sus ojos había sido solo un sueño.
Ya después hablarían con Sawada del asunto.
Tomaron sus pocas pertenencias y salieron de la habitación justo al tiempo que el altavoz anunciaba que la cena estaba lista, caminaron en silencio hasta sus habitaciones y se encerraron en ellas.
Veinte minutos después, como era esperado, el décimo Vongola ingreso a la enfermería con su plato de comida en la mano izquierda y un viejo libro de cuentos en la mano derecha, sonriendo con excesiva alegría al ver a su madre ahí, luciendo mejor, se sentó a lado de la camilla y dejó su cena en una mesita que Gianini amablemente había colocado ayer para su uso. Abrió el libro de cuentos y miró a su madre de nueva cuenta.
-¿Sabes, Okaa-san? Hoy es 18 de octubre, faltan solo dos días para que me vengue de esos dos tipos.- Dijo torciendo un poco la boca.- Como sea, ¡Ha que no imaginas que encontré! ¿Recuerdas ese libro de cuentos que me leías cuando era pequeño y llegaba triste de la escuela? Papá lo trajo hace unos cuantos meses a la base y lo encontré hoy en su oficina, ¿Qué te parece si te leo el cuento de los tres hermanos? Era tu favorito, después de todo.
Y con eso Tsuna comenzó a leer.
Habían sido días difíciles para Vongola, días difíciles que de a poco comenzaban a mejorar, al menos su jefe ya había salido de la caverna en la que había transformado su habitación y empezaban a regresar a sus viejas actividades. Quitando el hecho de que al día llegaba una carta de un molesto Dino Cavallone tratando de exigir explicaciones de parte de Tsuna.
Cada vez se encontraban más ansioso porque toda esa locura terminara, y todos los actuales habitantes de la base se encontraban haciendo la cuenta regresiva para el día 20 de octubre.
¡Y… volví!
Sé que dije que actualizaría apenas regresara de Cancún, pero… bueno, la escuela.
Solo quiero informarles de que esta historia está a punto de terminar, solo faltan un capítulo y el epílogo…¿Pueden creerlo? Si todo sale como lo planeo, estará todo arriba para hoy :3
También tengo otro anuncio que hacerles… pero supongo que ese lo publicaré junto con el epílogo.
¡Les queda solo un par de horas para responder a la encuesta del capítulo cinco antes de que se cierre! Tengan cuidado con sus respuestas, les recuerdo que me gusta hacerlos sufrir… ¡Nos leemos nuevamente en un par de horas!
