Hola y bienvenidos sean todos a leer este Fanfic, los personajes no me pertenecen. ni la historia debido a que esta historia está basada en "Adini Feriha Koydum" , Espero que les guste y acepto sugerencias
Capitulo 7: Te extraño tanto...
Se encontraba en el auto de Kuno, ya había pasado una semana desde la última vez que vio a Ranma y seis días desde que la habían ido a pedir en casamiento para el lunático de Kuno. Se bajo del vehículo ignorando aquel tipo asqueroso.
—Bueno me voy... gracias. — pronuncio la chica evitando contacto visual con el joven.
—Akane ten un buen día... — dijo mirando a la muchacha de cabello azulado.
Escuchar las voz del castaño la hizo recordar todo lo vivido hacen pocos días.
FlashBack
Se acerco lentamente a ella hasta que estuvo cerca de sus pies, todos en su casa miraban la escena atentos y entonces vio al tipo hablar.
— Yo Kuno Tatewaki pido en noviazgo a Akane Tendo. — pidió entregando un anillo.
A regañadientes recibió aquel presente.— gracias... — pronuncio Akane débilmente.
Miro a su hermana directo a los ojos y entonces la chica entendió su sufrimiento. — Akane tranquila... esto no será por mucho tiempo — susurro bajo al oido de la muchacha de cabellos azules.
Luego de recibir el anillo su padre, su primo y Kuno salieron a celebrar a un lugar cercano.
Fin del FlashBack
Poco a poco comenzó a caminar por los pasillo de la universidad, empezó a subir las escaleras del inicio de la Universidad cuando se encontró de frente con quien no espera encontrarse nunca. Que pasaba... es que los dioses se confabulaban para que este cerca de él. Paso por su lado ignorándolo completamente, pero a su mala suerte el joven oji azul no tenía los mismos planes. Apenas vio su intento de escape la detuvo tirando firme su brazo.
—Tenemos que hablar — ordeno Ranma mirándola intensamente. —"esta vez no huiras..." —Pensó.
Molesta le respondió. — no hay nada de qué hablar...
—Si tenemos que hablar... — repitió el muchacho perdiendo la paciencia con la chica.
— No entiendes lo que digo, No tenemos absolutamente nada que hablar... — dijo mirando al chico a los ojos. — se termino, como empezó igual se termino.
La sujeto nuevamente del brazo e insistió — Akane, hablemos... si termino será hablando.
Enfadada se giro para responderle pero su sorpresa fue cuando logro ver a Kuno atrás de Ranma observándolos. vio a Kuno mirar a Ranma con odio y entonces el joven comenzó a acercarse más.
—mírame a los ojos y dame una respuesta... — dijo apretando un poco más su agarre.
—Ranma por favor no... —pronunció tratando de apartarse sin lograrlo.
—¡Oye! — llamo — ¡No te da vergüenza! Suelta a la Dama... — miro Kuno al chico.
Ranma desencajado por nunca haber visto antes a ese hombre en su vida, miro a Akane que parecía conocerlo y luego lo observo a él nuevamente. — ¿qué estás diciendo? — dijo desafiante el oji azul.
Kuno de un solo movimiento separo la mano del oji azul del brazo de la chica iniciando la colera en Ranma. — No te metas — advirtió el Chico de la trenza.
—Akane ¿estás bien? — pregunto el castaño.
Ella afirmo con la cabeza en un leve movimiento, estaba petrificada por lo que pudiera suceder ahí. El iba a dejarla en evidencia y todos se enterarían en ese instante que ella era pobre y que solo podía estudiar ahí debido a su beca. Estaba arruinada...
Ranma miro dubitativo a la muchacha y furioso por la actitud confianzuda del castaño pregunto. —Akane ¿conoces a este tipo?
—Sí, pero... — alcanzo decir siendo interrumpida por Kuno.
—Akane ¿te llevo a tu clase? — pregunto.
—¿Quién es? — Reitero el chico poniendo su mano sobre el muchacho. Con solo mirarlo sentía que su sangre hervía como si se tratará de lava corriendo por sus venas, ese tipejo la miraba sin descaro y además parecía que el chico la conocía más de lo que él lo hacía. Solo pensar que la chica tenía contacto con otro hombre lo hacía olvidarse de cualquier tipo de autocontrol.
—Primero quítale las manos — dijo el castaño mirando a Ranma amenazante. — no te da vergüenza molestar a la señorita.
—¿la señorita? —repitió extrañado y enfurecido. — Es una broma ¡lárgate de aquí! — ordeno empujando al hombre.
—Cuida tu boca o tendremos que arreglarlo a fuera... — amenazo Kuno.
Eso era lo último que iba a oír de ese hombre antes de que le diera una paliza. —¡Vamos! —acepto a su amenaza el joven Saotome.
—Tu primero... —dijo el castaño mientras el chico de la trenza ya no controlaba más sus ganas de matar a ese sujeto.
En el preciso instante Ryoga que estuvo observando la escena se acerco para detener a su amigo. — Ya para Ranma... — sujeto al chico para tratar de detenerlo, ya estaba llamando la atención de todos los que pasaban por el hall del recinto educacional.
—Vamos vete Kuno — dijo la chica mientras llevaba a fuera al chico.
—Déjame darle su merecido... — pronuncio tratando de soltarse del agarre de su mejor amigo.
—Ranma Cálmate... — hablo el chico deteniendo al furioso joven de la trenza — estoy seguro que se conocen... ¡la vas a meter en problemas! ¡basta ya!
Akane estaba demasiado nerviosa con todo eso.
—Akane mi flor del desierto... olvidaste tu teléfono... — dijo el chico pasándole el celular a la chica. —Mira si te molesta nuevamente me tienes que llamar... — advirtió.
—Kuno ya basta, no me estaba molestando y no vayas a decirle esto ni a Mousse ni a mi papá, o me meterás en problemas... — concluyo la chica pesadamente. — me voy a clases y no me llames nunca más así— se marcho.
Se sentó junto a un alterado Ranma en una mesa del casino. Aun podía ver la cara transformada de su amigo en una de infinitos celos y rabia. Los ánimos se habían encendido demasiado y le extrañaba bastante de su amigo, lo que más reconocía en el era su capacidad de mantener la calma en las peores situaciones con chicas, pero esta vez había enloquecido. Espero a que se calmará un poco trayéndole un café.
— Oye, ¿te estás volviendo loco? — le reclamo Ryoga. — te vas a obsesionar ahora con el tipo vestido para Kendo. Seguramente es su chofer o su guarda espaldas, su padre debió contratarlo relájate.
—No me importa ese Lunático... Solo Akane. — aclaro más sereno que nunca el oji azul.
— Sé que te importa Akane pero ella probablemente tenga miedo de que el sujeto le cuente a su padre lo que sucedió ahí — dijo Ryoga.
—Creo que no puedo verla a la cara — hablo — pensé que había terminado, pero regreso. y me dio razones para quedarme con ella ¿ y qué pasa ahora?
—Ranma déjale espacio, piensa un poco más hemos tenido muchos problemas últimamente... deja que las cosas se tranquilicen un poco y ya no la molestes más. — trato de razonar un poco con su amigo.
—No puedo Ryoga, cuando la veo... — hizo una pausa— el orgullo, la lógica, la inteligencia todo se destruye totalmente... algo me empuja hacia ella. —pronuncio el chico.
—Al menos uno de nosotros escucha su voz interna. — hablo Ryoga con total sinceridad.
Miraba concentrado las escaleras de cerca del casino, entonces la vio bajar tan tranquila, hermosa y pensativa como siempre. En menos de tres segundo el chico de la trenza salió tras ella, era como un juego esa situación ella corría y el la perseguía.
—Akane... — no alcanzo a pronunciar nada cuando la chica comenzó a gritarle.
—¡no me preguntes más! ¡no preguntes, no hay nada de qué hablar! ¡ya no te quiero! — grito sin mirarlo a los ojos.
—No te creo Akane... — dijo calmado el muchacho.
—¡No tengo que convencerte de nada! —asevero para huir del lugar siendo perseguida por el chico.
Corría lo más rápido que podía mientras que el chico a zancadas la seguía, trato de refugiarse en el ascensor pero a su desgracia el chico alcanzo a entrar dentro de este.
Miro el panel de control del elevador y apretó el botón para detenerlo, Ahora ella no tendría como escapar del lugar. Y a su suerte se encontraban solos los dos en un espacio tan estrecho que a un solo paso podía sentir su cuerpo.
Vio al chico detener el ascensor y el nerviosismo la invadió, estaba nuevamente sola con él, empezó a sentir un nudo en el pecho y sentía como si su corazón fuera a salirse. Nerviosa logro preguntar. — Ranma ¿qué haces?
—Trato de hablar contigo...—respondió Ranma.
—Déjame salir... — dijo tratando de llegar al panel, pero el chico se interpuso.
—No lo haré... — miro como la chica se ocultaba en su hermosa cabellera azulada. — ¡bien! ignórame — dijo molesto —aquí estoy, mírame... ¿qué vas a hacer Akane? vas a cerrar los ojos para no verme.
—Ranma... por favor. —pronuncio la chica.
—¿que estoy haciendo Akane? ¿qué te hago? Ya no sientes nada— se acerco a su oido — dime que ya no me amas... —pronuncio en un tono sugerente — Entonces esto terminará, pero di la verdad Akane... dime. —suplico — ¿qué sucedió? vamos... —Miro a la chica a través del espejo del elevador. — se acerco hasta su cuello y oido para de cierta forma hacerla sentir asechada, la vio temblar y sonrió. Sabía que no le era indiferente y entonces solo pronuncio. — Mira Akane Mándame tan lejos como quieras, ya no me interesa nada... Cuando te veas en el espejo, sólo me vas a ver de nuevo a mi... porque siempre estoy contigo.— termino para luego presionar el botón para hacer funcionar el elevador.
Las palabras de Ranma resonaron una y otra vez en su mente, se sintió aturdida por aquellas últimas palabras que había dicho el muchacho. Pero que iba a hacer, no podía corresponder a eso de ninguna forma. Se abofeteo mentalmente y contuvo aire para mantenerse de pie, sus piernas le fallaban.
En cuanto las puertas se abrieron, el joven paso a través de estas. Dejando a la chica inmóvil atrás de sí.
Su corazón no paraba de latir, tuvo que respirar nuevamente debido a que sentía que se quedaba sin aire. Porque la castigaba de esa manera... Toco su pecho con temor a que su corazón pudiera escapar de este. Cuando las puertas se cerraron sintió unas enormes ganas de lloras, pero contuvo aquello o denotaría su debilidad. Ranma podía ser tan peligroso, por un momento pensó que su cordura se iba y que su voluntad quedaba enterrada bajo tierra, deseaba lanzarse sobre chico y confesarle todos sus sentimientos por él. Pero comprendió en esa corta semana anterior, que tenía que dejar de soñar con aquello o solo se haría daño.
La noche había caído y ambos estaban solos nuevamente bajo esas cuatro paredes de siempre que eran las únicas testigos de todas esas noches de borrachera de aquellos dos jóvenes, se encontraban sentados en un sillón blanco en L bastante cómodo y amplio, en medio una pequeña mesa de centro con dos vasos a medio beber junto a una botella de vidrio que se encontraba a un cuarto de licor. Escuchaban una canción mediante la radio bastante triste.
—Como te extraño mi amor... como te extraño... no sé cómo te voy a olvidar amor... —cantaron ambos al unisonó para luego brindar por esas penas que se guardaban en sus corazones.
—Son como nosotros.—dijo Ryoga refiriéndose a la canción.
—Se llama a eso amor... —menciono el oji-azul mientras escuchaba la canción.
—Si al parecer. — respondió Ryoga cabizbajo.
—Es lo que el dolor del corazón es. — dijo Ranma nostálgico.
—No estás acostumbrado. —dijo el chico riendo amargamente. — a mi me duele con mucha frecuencia, sabes.
—¿cuánto tiempo? — pregunto.
—Cuanto tiempo... mucho—pensó en voz alta. — tal vez siempre, tal vez desde que estoy con Akari.
—trata de hablar con Akari, ella ni siquiera sabe cómo te sientes—dijo para tratar de animar un poco a su amigo.— trate todo para que Akane hablara conmigo y tu ni tratas de hablar con Akari...
—Ranma, aunque Akane no te vea a los ojos... conoces a Akane te ama. — hablo— Aunque no diga nada Te ama... —agrego— Conozco a Akari, ella no me ama Ranma... no me ama, en fin. — alzo el su vaso para brindar con el chico de la trenza que solo correspondió al brindis, lentamente puso su vaso en la mesa para luego darle una leve palmada en la espalda a su amigo. — Bienvenido, no te preocupes. —dijo para ver como Ranma repetía el gesto. — No te mueres... tan solo sufres. — concluyo el muchacho de la bandana.
El chico de la trenza bebió de su vaso nuevamente para luego perderse en sus pensamientos, esa noche sería una de las muchas que pasaría bebiendo por aquella mujer que había arrancado su corazón de una forma violenta, tan violenta que se sentía acabado en una batalla que apenas comenzaba.
Se miraba en el espejo mientras peinaba su cabello una y otra vez, comenzaba a llorar de la rabia que sentía en ese instante, pero no existía nada en ese momento que pudiera hacer para controlar aquella impotencia que comenzaba acumularse dentro de su ser. Se sentó pesadamente en su cama y las lagrimas comenzaron a emerger de sus ojos avellana.
Entro al cuarto y la vio sentada con el rostro lleno de amargas lagrimas, se sentó a su lado y acaricio su cabello. — Akane no llores... —dijo Kasumi. — no tiene caso no llores...
—Es que ya no lo soporto más Kasumi, ¡no puedo! — expulso Akane de sus labios en un tono lleno de amargura.
—Baja la voz Akane o nos oirán... —hablo— papá no dijo nada en la cena, el sabe que tú no quieres...
—no quiero, no puedo hacerlo Kasumi. — confeso.
— Tranquila Akane, encontrare una forma de convencer a papá, algo haremos pero no llores...
—¡ No puedo respirar Kasumi! ¡cuando me subo a su auto y veo su cara no puedo respirar! ¡me siento atrapada y asfixiada! ¡es como si me apretara el pecho! — dijo la peli-azul alterada mientras lloraba.
— Te voy a librar de esto hermana, pero se paciente... — pronuncio. — ya sabes que cuando a papá se le mete algo en la cabeza cuesta quitárselo. —acaricio el cabello de su hermana. — tú te casaras con la persona que tú quieras hermana... yo haré todo para que tú seas feliz. —sonrió.
—¡Kasumi! — se escucho a lo lejos la voz de Soun.
—Iré a ver que quiere papá, ya no llores Akane... haré todo lo que esté a mi alcance... — dijo para salir de la habitación.
Las palabras de su hermana la hicieron sentir un poco más calmada, al menos con eso pensaba que quizás tendría esperanza y por esa noche por ultimo podría dormir un poco.
Ya era fin de semana y estaba impaciente por verla, se encontraba en esa gran residencia en la cual ella vivía. Miro las escaleras y comenzó a subirlas tenía que volver a intentarlo, si Ryoga estaba en lo cierto ella a un lo quería y no iba a perder tal oportunidad. A medida que iba subiendo cada peldaño se preguntaba si Akane volvería nuevamente a estar con él, o de plano lo rechazaría.
En el departamento 204 se encontraba Kasumi y Akane discutiendo debido a que la más joven estaba pidiéndole que dejará de hacerle favores a Shampoo. Sabía que ese día llegaba su madrastra Hinako junto a su Padre, pero ese no era un motivo fuerte para que ella estuviese allí.
—Kasumi por favor... vamos no quiero toparme con Shampoo en este lugar. — hablo molesta Akane.
—No quería seguir trabajando aquí, pero papá se comprometió. — dijo tranquila limpiando el lugar.
—papá siempre, papá. — suspiro pesadamente. — ya pero promete que este será el ultimo día.
La chica sonrió y asintió con la cabeza. —Akane lleva los libros de encima de la repisa con papá. — pidió la castaña mientras seguía limpiando.
Cuando Akane se disponía a salir por la puerta y se topo de golpe con una mirada azul profunda que jamás pensó encontrar. Asustada soltó los libros llamando la atención de Kasumi que de inmediato se acerco hasta ellos.
Recogió todo rápidamente y entonces miro al joven sin entender. —¿qué haces aquí ? — pregunto asustada. —"se enterara de todo, sabrá que soy pobre ahora mismo." —pensó.
—Sé que fue un error venir a tu casa, pero tenemos que hablar. —dijo Ranma.
Akane miro a su hermana que observaba callada la escena, él creía que ella vivía ahí. Y ella solo enmudeció.
—Vamos hablaremos todo... — insistió el chico.
Kasumi comprendió rápido lo que sucedía, su hermana había ocultado de donde provenía. Es que acaso se avergonzaba de ellos.
—Vete... — pronuncio débilmente la chica de cabello azulado.
—Akane pídeles quince minutos ¿están tus padres a dentro? — pregunto Ranma.
Con esa pregunta se habían aclarado sus dudas, vio a su pequeña hermana en completo silencio y entonces decidió irse del lugar. Si su hermana se sentía avergonzada de ella entonces de que servía todo lo que hacía por su familia. —Akane atiende a tu invitado... yo ya termine aquí. —menciono la chica mientras se iba finalmente.
Sus ojos comenzaron a llenarse de lagrimas que tuvo que contener para no ser descubierta por el joven.
—Mira Akane, nada es como tú crees.
—¿qué quieres? — pregunto con su voz quebrada. — solo me haces daño, vete.
—Akane no nos hagas esto... — pidió Ranma.
—¡No quiero escucharte vete! — grito la chica para luego cerrar la puerta del lugar.
Se apoyo contra la puerta para dejar caer las primeras lagrimas en su rostro. Le había hecho daño a su hermana y eso no se lo perdonaría a sí misma jamás, lamento ser tan cobarde para no aceptar la realidad.
Después de aquel portazo decidió simplemente marcharse, parecía que ahora si era definitivo. había perdido la posibilidad de estar con aquella mujer que le robo el corazón. Se sentía perdido en ese sufrimiento infinito que sentía cada vez que estaba lejos de la chica. Subió a su auto pesadamente y entonces decidió ir al Faro a pensar o simplemente mirar el mar.
Miro a su hermana en cuanto entro al cuarto de la chica de cabellos azulados, estaba preocupada debido a que la castaña no había sonreído ni una sola vez en la cena como era de costumbre. vio que esta sacaba sus cosas y entonces decidió hablar.
—Kasumi... lo siento, perdóname... — pronuncio.
La chica esbozo una falsa sonrisa. — perdónanos tu a nosotros, por no darte más. — hablo la castaña.
—Te contaré la verdad. — se animo. — yo... estoy enamorada de Ranma. — confeso amargamente. — pero eso es imposible, y yo me volví una mentirosa sin quererlo. Todos asumieron que yo era parte de una familia importante y yo solo, no desmentí nada...
—¿Y porque ese chico cree que tu vives en el departamento de Shampoo?
—no lo sé... — respondió. — solo lo vi ahí hoy, así paso Kasumi... tienes que creerme.
La chica miro a su hermana y recibió un fuerte abrazo de esta. — te creo Akane... — dijo Kasumi. — pero tienes que decirle la verdad...
vio a su hermana sonreír nuevamente y entonces la chica salió por la puerta para irse a dormir al cuarto que era de Nabiki.
Subió pesadamente hasta el cuarto de su hijo mientras llevaba en sus manos un periódico, el joven heredero de su fortuna se encontraba durmiendo plácidamente en esa enorme habitación que apestaba a alcohol.
Entro con brusquedad para lanzarle el objeto en sus manos con enojo.
—¡Ranma! ¡lee esto!— ordeno viendo como el chico de a poco se reincorporaba. — ¡Despierta y léelo! — reitero Genma.
—¿qué está pasando? — dijo despertando.
Pudo ver en el periódico ilustrado una imagen de él durmiendo en su auto cerca del faro, estaba ebrio y en el encabezado se podía leer "Príncipe sin corona." Suspiro levemente y entonces puso el diario a un lado para acomodarse nuevamente a dormir.
—no me importa... — dijo Ranma mientras se acomodaba.
Tomo el periódico nuevamente. — ¡mira esto no está bien! — reclamo. — a pesar de tus errores pague tu auto nuevo y aun así sigues sin valorar lo que tienes ¡eres un irresponsable! ¡estoy harto de preocuparme siempre por ti, una y otra vez! ¡tu mamá me está llamando desde la mañana, está preocupada por esto!
—hablare con mi mamá— pronuncio somnoliento.
—¡me llamaron antes de publicarla! — aclaro Genma. — Les dije que lo hicieran para que aprendieras de esto, pero dudo mucho que así lo hagas, a ti realmente no te importa nada muchacho...
El chico se reincorporo y miro molesto a su padre interrumpiéndolo. — ¿Terminaste? — pregunto molesto.
—¡no puedes hablarme de esa manera! ¡soy tu padre! — grito el hombre perdiendo la paciencia.
—¿Desde cuanto Genma Saotome se toma tan enserio las noticias que salen en una revista? — cuestiono Ranma.
—Desde que vi la condición en la que estabas. — respondió.
El muchacho se levanto al lado de su padre y entonces lo encaro.
—¿soy tan diferente a ti? —hablo con enojo. — dime ¿qué me has dado? me diste un buen apodo "el príncipe" ¡que más me has dado! ¡que me has dado durante veintiún años papá.
—Mira bien alrededor... mira la vida que llevas, mira el auto en el cual sales en el diario. — encaro el padre.
—¡eso es todo! — dijo Ranma molesto. —¡pues quédatelo! — tiro las llaves de su auto sobre su padre. — no me importa nada— aclaro para irse de ahí seguido por el hombre.
—¡¿a dónde crees que vas?! — advirtió. — no puedes salvarte de tratarme así.
—Sabes algo papá, miraba las revistas cuando te extrañaba. Mi madre me dejaba ver el canal de revistas solo para verte porque si no, no comía nada. porque extrañaba a mi padre, me hiciste llamar hermana a una mujer con la que engañaste a mamá... ¡cada vez que nos veíamos tenía una hermana nueva! ¡dime en qué momento te divorciaste papá!¡eh! ¡¿cuándo?!
Las palabras de su hijo le habían dolido en el fondo de su corazón, así se sentía y el chico no le había dicho nada antes.
—Ranma.
—Solo tenía cinco años... ¡nos mandaste de vacaciones y decidimos volver unos días antes por el día del padre! ¡yo quería darte un regalo! — dijo el chico sacando de su closet un dibujo que parecía tener años. — ¡quería dártelo! ¡mira! ¡quería una familia de verdad como en mi dibujo! ¡todos tenemos derecho a tener una familia! ¿no? —toco su cabeza y entonces tomo aire para seguir hablando. — ¡era un niño muy feliz hasta que abrí esa puerta! ¡era muy feliz hasta que los dos te vimos con otra mujer! — se sentó en la cama pesadamente. — si no hubiera hecho ese dibujo, mis padres no se hubieran divorciado... —pronuncio apenas.
El hombre del turbante solo pudo observar a su hijo sin decir ni una sola palabra, para luego retirarse del lugar y dejar a su hijo en paz.
Se encontraba en la casa de su mejor amigo luego de tener aquel encontrón con su padre y entonces luego de contar todo a Ryoga el chico impresionado comenzó a hablar.
—Fue muy desagradable... debió ser difícil para Genma escucharte. — opino Ryoga.
—Lo estuve guardando por años... — confesó el azabache.
—Es lo que mejor sabemos hacer... crecer crecer y al final explotar... — dijo dubitativo el chico del colmillo.
—¿por qué explotaste con Akari? — pregunto Ranma. — ya no me estaba lastimando, Ryoga... ella está muy triste. Es verdad ella ha sido muy mala, pero ahora está realmente triste. ¿ por qué te haces esto?
—Ranma, no hablamos de ese tema. — respondió cortante.
Miro su rostro frustrado y prefirió no insistir.
—bueno está bien... pero, es un tema que debemos tocar... Akari vino contigo en la noche y tú la corriste, después corrió a mi casa había bebido mucho, yo estaba muy ebrio bebimos hasta el amanecer y en la mañana U-chan vino, y Akari fue a ver quien estaba tocando y Ukyo malinterpreto lo que vio. — contó el joven apenado.
Sintió una fuerte punzada en su corazón y quiso olvidar el tema, pese a que le había afectado.
—Olvídate de U-chan — respondió tajante. — ¿y que con Akane?
—No lo sé... — dijo mirando preocupado a su amigo.
Se percato de la mirada del chico entonces quiso quitarle importancia. — ¿por qué me ves así? ¿crees que me enoje? ¡eh! Akari y tu... —dijo sentido mientras bebía de golpe su vaso de cerveza.
Sabía que su mejor amigo estaba dolido por ese hecho, pero prefería decírselo directamente antes de que lo escuchara por otras personas. No quería ver que su amistad se destrozara nuevamente por falta de comunicación.
Apenas había llegado a la universidad en calidad de bulto debido a su noche de insomnio, pero no por eso iba a faltar a clases o eso se decía a sí mismo, luego de que Ryoga lo dejo solo en uno de los rincones del casino se estaba durmiendo ahí mismo. Cerró los ojos y cuando creyó estar alcanzando nuevamente el sueño algo lo interrumpió.
—Ranma— escucho.
Levanto la cabeza apenas y entonces vio a la peli verde.
—Despierta — dijo sentándose frente a él.
—¿qué? Akari. — pronuncio a regañadientes.
—Ya basta... deja de tratarme mal, Ryoga ya lo ha hecho antes. —reprocho.—Ranma te pido tu ayuda...
Miro incrédulo a la chica y entonces respondió despacio y sin cortes.
—No me puedo ayudar a mí mismo, ¿cómo podría ayudarte? — cuestiono, para comenzar a levantarse de aquella incomoda silla del casino.
—¿a dónde vas ahora? — pregunto Akari preocupada por su estado.
—a dormir... — respondió cortante para irse a la sala de descanso a dormir unas pocas horas, si no de lo contrario estallaría nuevamente pero de otra forma.
Entro a la enorme sala y junto a sus compañeras se sentaron en unos cómodos sillones para acordar sus partes en una exposición grupal. Se sentó en el sillón y entonces observo con lujo de detalles aquel enorme salón.
Estuvo una hora casi platicando con sus compañeras cuando entonces pudo ver en el fondo de la sala al chico de cabello azabache dormir. Como es que no lo había visto antes, se preguntaba una y otra vez. Trato de distraer un poco su atención y abrió un cuaderno para iniciar su preparación para la exposición grupal. Tomaba apuntes detalladamente cuando de la nada vio una sombra cerca de ella.
—podemos hablar un minuto... — hablo el chico que minutos atrás dormía plácidamente en un sofá de la universidad.
Lo miro molesta antes de guardar rápido su cuaderno en su bolso. — no hay nada de qué hablar. — concluyo molesta para comenzar a huir de ese lugar.
El chico insistente la siguió nuevamente, no se rendiría hasta oír claramente lo que necesitaba escuchar. — Akane —llamo siguiéndola.
En ese instante trataba de subir las escaleras lo más rápido posible, entonces debido a sus zapatos de tacón piso mal un peldaño y torció su tobillo cayendo instantáneamente al piso.
Se acerco preocupado hasta la chica que se apoyaba en unos peldaños más arriba.
—¿estás bien? — pregunto preocupado.
—no lo sé... — respondió.
—¿duele mucho? — volvió a preguntar.
hizo una mueca de dolor y entonces recordó que debía alejarse del muchacho para no hacerle daño.
—Ranma ya estoy bien. — pronuncio intentando pararse.
—déjame ver... — dijo tocando su pierna provocando un quejido de la muchacha.
—Vamos al doctor... — hablo Ranma acercándose más de lo debido a la chica.
—¡Ranma basta ! ¡estoy bien!
—¡vamos! — ordeno tomando a la chica en sus brazos.
—¡¿qué haces?! — exclamo.
—Dije que te llevaré al doctor... — aclaro llevando a Akane hasta la salida de la universidad.
—¡Ranma ¿qué estás haciendo?! — reclamo. — ¡Ranma ya estoy bien bájame! ¡que todos están mirando!
Todos los presentes observaron la escena del muchacho de la trenza cargando a Akane hasta fuera de la Universidad.
—¡Ranma no seas ridículo! ¡bájame! —ordeno.
El chico hizo caso omiso hasta que llegaron a la calle, bajo a la chica para hacerle señas a un taxi que se aproximo hasta los jóvenes.
—¡Ranma no me quiero subir! — se quejo.
—¡Akane te subirás e iremos al hospital! — dijo demandante el oji azul.
—Te digo que no. — desafío la chica.
—¡Vamos Akane! — insistió molesto.
Miro directamente a los ojos de Ranma que supo de inmediato que no la dejaría en paz hasta que lograra llevarla al hospital, verdaderamente su determinación era de temer.
Suspiro frustrada y entonces subió al Taxi seguida por el muchacho de la trenza.
Ya en una camilla de hospital la muchacha se encontraba recostada furiosa, aun lado se encontraba Ranma mirándola seriamente con preocupación.
No quería hablarle, pero el coraje que sentía en ese minuto hablo mucho más alto y comenzó a gritarle por dentro que reclamara. Miro molesta al chico que la observaba serio.
—¡¿te volviste loco?! — pregunto molesta.
—Loco por ti — respondió sin tener ningún ápice de vergüenza.
Sus palabras calaron hondo en su mente y su corazón, trato de evitar la mirada del muchacho que insistía en buscar la suya. Y agradeció estar en una camilla para apoyarse completamente, ya que sintió su cuerpo entero erizarse con aquella respuesta.
—Ridículo— murmuro por lo bajo.
Se acerco lentamente a la chica para estar en una distancia cercana en la cual ella no pudiese evitar su mirada y entonces noto que la chica no era indiferente con él, sonrió gustoso al ver ese nerviosismo de la joven.
—Sabes que es ridículo... nuestra relación. —aclaro. — lo nuestro es ridículo, todo esto es ridículo Akane. ¿por qué huir? — pregunto desafiante.
Ella se derretía por dentro con cada palabra que oía salir del chico, pero tenía que ser fuerte y esta vez no iba a flaquear. En ese instante un joven médico entro a la sala y agradeció al cielo infinitamente vio a Ranma alejarse lo suficiente para que pudiera ser atendida. Pero aun estaba a su lado.
—¿qué te paso? — pregunto el doctor. — te caíste de las escaleras...
—sí. — respondió.
—moveré tu pie a la derecha y a la izquierda. —señalo moviendo el pie de la chica.
El dolor fue tan intenso que no pudo evitar ahogar un quejido con su mano. Instintivamente vio como el joven de la trenza se acercaba hasta ella.
Ranma tomaba su mano mientras la examinaban y ella noto aquel tierno gesto del muchacho. apoyo su cabeza sin poder evitarlo cerca de él, para comenzar a pensar en cuanto extrañaba estar junto a él. Aunque no hicieran nada su sola compañía la hacía sentir especial.
Observo como Akane se acercaba involuntariamente a él, permitiéndole oler aquel delicioso perfume de su cabello. Los recuerdos de cuando estaban juntos volvieron a él y calaron dentro de lo más profundo de su corazón y su mente provocando en el sentimientos encontrados. No se iba a dar por vencido, no cuando sabía que la amaba tanto que añoraba día a día el poco tiempo que estuvieron juntos. Daría la lucha pasara lo que pasará y costará lo que le costará...
Salió del hospital lentamente junto a Ranma que fue su apoyo en todo momento debido al intenso dolor en su tobillo. Estuvieron en silencio en todo momento desde que la había examinado el doctor, cuando estuvieron en la calle el muchacho detuvo un taxi. Delicadamente la ayudo a subir al vehículo para a continuación subir él.
El taxi avanzo en dirección hacia la Universidad y antes de llegar a destino el chofer pregunto si podría cargar gasolina en una Gasolinera antes, a lo que Ranma respondió afirmativamente. En cuanto el chofer bajo, el ambiente dentro del auto cambio totalmente.
Ranma se acerco despacio a la chica, lo suficiente como para decirle algo al oido a la muchacha.
— te extraño tanto... — admitió.
—Ya no, Ranma ya basta. — dijo cortante Akane.
—Ya no ¿qué Akane? —vio la expresión triste de la muchacha. —amor... — murmuro despacio.
—Ya no... — pronuncio bajo.
El muchacho comprendió que no era un momento indicado para insistir, además ya no podía más de tanto rechazo a sus sentimientos por ese día. Lentamente se alejo y bajo del vehículo para dejar a la chica en paz.
Vio como salía del taxi con la cara llena de decepción amargura y tristeza que sintió miles de puñales clavarse en su pecho, le costaba respirar y sin poder evitarlo las lagrimas empezaron a caer por sus delicados pómulos.
—Ranma... — murmuro triste antes de bajar del vehículo y caminar hasta la universidad.
Continuara...
Hola!
Bueno lo prometido es deuda, les traje la actualización extra de la semana para este hermoso Lunes.
Muchas gracias por todos los comentarios :D enserio son los mejores lectores de la vida!
Nancyricoleon: Querida, muchas gracias por acompañarme cada capitulo :D ! y si la pobre Akane ahora le tocara difícil esta semana, así que no me odies por eso :( ! Un abrazote ;D y saludos!
Anonimo: Muchas gracias por tu opinión, no me molestan las expresiones que me digan mientras no sean con malas intenciones
HinamoriLU: Originalmente pensaba hacer más cruel la escena de los golpes, pero soy medía negativa con la violencia así que trate de hacerlo lo menos agresivo posible :( ! me alegra que te haya gustado, muchas gracias por escribirme todas las semanas. saludos~
SaeKodachi47: sii, lo peor es que Akari aun no aprenderá la lección... pero le va quedando poco de villana. espero que te guste el capitulo amiga, mis mejores deseos :D y gracias por leerme solo por esta semana dejare un cap extra porque no se si tenga tanto tiempo para escribir en esta semana, por las fiestas ;( , bueno un abrazo enorme amiga! saludos!
Haruri Saotome: Haru muchas gracias por leerme y sí está bastante dramático todo, lo siento si te hago llorar pero es un drama romántico :( espero te guste el capitulo extra y te mando un abrazo fuerte para esos momentos de pena, saludos!
Muchas gracias a todos por leer! :D un abrazo para todos~~
