Otro cap ^^


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Lovino soltó un suspiro al escuchar las voces de los desagradables amigos de Antonio. Saber que el pervertido de Francis se encontraba en la casa le ponía los nervios de punta y para colmo, la conversación de la noche anterior no deja de darle vueltas en la cabeza. Gran parte de las palabras de Antonio no lo habían sorprendido del todo, sabía que algo así había sucedido, no era muy difícil de adivinar cuando ciertas partes del cuerpo estaban más adoloridas que otras. A pesar de que parte de él no era capaz de admitirlo del todo, estaba preocupado por Antonio por el estado en que lo había visto llegar luego de haber asesinado a alguien, la sola idea le parecía completamente errónea…

Por otra parte, no podía dejar de pensar en lo que Antonio le había dicho cuando lo abrazó. "Te amo" en los labios del español no era una frase de mucha importancia, probablemente el idiota lo había dicho sin siquiera darse cuenta, buscando la primera frase para reconfortarlo que se le había venido a la mente o simplemente era una frase más para expresar cariño fraternal, nada más, porque Antonio no podía sentir algo por él…Lovino negó con la cabeza enérgicamente, como si así fuera a convencerse de sus suposiciones y pudiera evitar que su rostro siguiera tornándose carmesí.

-¡Lovi ~! Oh, estás despierto.-El italiano hizo su mejor esfuerzo por evitar su mirada.-Olvidé preguntarte algo ayer: ¿Dónde están Feli y Ludwig?

Sus esfuerzos no fueron suficientes y por unos segundos contempló la radiante sonrisa de Antonio, asumiendo una postura defensiva cuando lo notó.-¿Y cómo demonios quieres que sepa?-Los ojos verdes continuaban mirándolo como si no hubiera dicho nada, inquietándolo.-Ayer les dije que se fueran

-Oh.-No pareció sorprendido.-Está bien

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-Lo siento, Gil. No sé dónde están.

Gilbert se recostó en su asiento y acarició a Gilbird distraídamente.-Seguramente Feli debe estar en la casa de mi hermano. Los sorprenderé y les recordaré de la fiesta.

-Mejor avisa antes de llegar, no sabes con lo que podrías encontrarte.-Susurró Francis.

-¿A qué te refieres? Como si mi hermano fuera a-

-¿Qué fiesta?

Ambos miraron a Antonio como si hubiera hecho la pregunta más estúpida del mundo.

-¿Cómo que no sabes que fiesta? ¡Pero si yo mismo me encargué de llamarte!

Por más que intentó recordar, la última vez que Gilbert lo había llamado, éste estaba en un evidente estado de ebriedad extrema junto a Francis, y entre todos los insultos por no haber salido con ellos y las canciones y frases en sus respectivos idiomas, sólo había logrado entender la propuesta de Francis a Gil que involucraba un trío con un tal Matthew.

-Gil, la última vez que me llamaste estabas borracho.-Dijo riendo.

-¿Si? Bueno, soy demasiado genial borracho.

-De todas maneras, mi querido Antonio, la fiesta es mañana en la noche. La asistencia es obligatoria y tu jefe debe haberte comentado, pero lo olvidaste porque estabas…ocupado.-Le guiñó un ojo de manera cómplice.-¿Ya hiciste tu jugada con Lovino?

Una expresión inusualmente seria se dibujó en el rostro del español.

-¿Vas a decirnos qué sucedió? Sabemos que mi hermano y Feli no estuvieron aquí para una simple visita.

Ambos lo contemplaron expectantes, negándose a ceder.

-Lovi tuvo un problema con la mafia.-Fue la única mentira que pudo pensar que fuera al menos parecida a lo que realmente había pasado.- Feli, Ludwig y yo lo encontramos cuando lo secuestraron…

-¿Y cómo está ahora?

-Está recuperándose de unas cuantas heridas, nada grave.-Hizo un esfuerzo para sonreír nuevamente.

-De todas maneras, es inoportuno que estemos de visita.-Francis se puso de pie rápidamente.-Y tenemos que terminar los preparativos.

El albino y el francés se dirigieron a la salida a toda velocidad, sin darle siquiera la oportunidad a Antonio de despedirse adecuadamente.

-¡Esperen! ¿Dónde es la fiesta?-Les gritó desde la puerta.

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-¿Fiesta en la casa del pervertido de Francis? ¡Por supuesto que no iré!

-Lovi, todas las naciones estarán ahí, es obligación.

El italiano se cruzó de brazos y lo ignoró por completo.

Esa noche, después de cenar, habían ido a la habitación de Antonio para ver una película, aunque realmente ninguno de los dos les estaba poniendo atención. De pronto Lovino recordó que su estúpido hermano no había llamado en dos días, algo extraño si consideraba que llamaba todas las noches cuando se quedaba afuera.

-¿Has hablado con Feliciano?

El silencio le respondió.

-¿Oye, bastardo, me escuchaste?

Como no hubo respuesta nuevamente, volteó para mirarlo y lo que vio lo dejó helado. Los ojos verdes de Antonio estaban clavados en él, observándolo con una intensidad que hasta entonces le era desconocida, y una sonrisa idiota y profundamente soñadora. Cualquiera diría que era la típica expresión del enamorado. ¿Del enamorado? No, eso estaba mal, Antonio no podía estar mirándolo así y pensando en él a la vez. Seguramente era alguna chica que había recordado que estaría en la fiesta o algo parecido.

-¿Qué te pasa?-Intentó sonar normal pero no tuvo éxito.

Antonio reaccionó y negó con la cabeza.

-Nada, Lovi, sólo estaba pensando…

Así que el bastardo estaba pensando. En una bella chica, probablemente. Sí, eso tenía que ser, no había manera en que se tratara de otra persona, por supuesto que no.

Antonio contuvo una risa cuando el italiano se sonrojó sin ninguna razón aparente, luciendo como un delicioso tomate. Se veía tan tierno, tan irresistible…quizás era tiempo de atreverse a confesar lo que realmente sentía, no un tímido susurro como la noche anterior, y quizás así dejaría de sentir aquel peso extra en su corazón. Sí, aunque Lovino decidiera alejarse de él por pensar que era un pervertido más, ya no podía continuar así. Tomó aire y se preparó mentalmente; aunque lo rechazara él continuaría a su lado y lo protegería, de eso no tenía duda, menos después de lo que había pasado.

-Lovi…

Lovino volteó nuevamente y se sentó en la cama, mirando al español como si fuese una especie de peligro. Y es que Antonio lo estaba mirando como si fuera lo único que importara, lo único que existiera en el mundo.

Y entonces se acercó lentamente y aunque el italiano quiso alejarse, se encontró atado por aquellos intensos ojos verdes y su corazón comenzó a latir fuertemente, sorprendiéndolo.

¿Por qué rayos su corazón tenía que latir así? Después de todo lo que le había pasado esto no debía significar nada, absolutamente nada. ¿Qué le sucedía?

-¿B-bastardo, qué quieres?-Logró articular cuando Antonio se había acercado tanto que podía sentir el cálido aliento del español rozando su mejilla. Su corazón estaba latiendo tan fuerte que estaba seguro de que Antonio podía escucharlo perfectamente.

Antonio dijo algo que el italiano no pudo comprender y lo miró directamente a los ojos. Y entonces tomó sus labios entre los suyos.

Y para Lovino todo pareció detenerse. Sintió como si hubiera caído repentinamente de algo elevado, y entonces fue consciente de cómo los labios del español se movían con delicadeza y ternura contra los suyos. Llevado por algo parecido a un hechizo, comenzó a responder tímidamente. Las manos del ojiverde tomaron su rostro y el beso se volvió más profundo y apasionado.

Y recuerdos oscuros de lo que le habían obligado a hacer con su boca inundaron su mente. No podía permitir que los labios de Antonio tocaran algo tan sucio y usado. Rompió el beso inmediatamente, sintiéndose desorientado y confuso, y puso entre él y el español toda la distancia posible. De todos modos ¿Por qué había dejado que hiciera algo así?

-Lovi, ¿por qué?-Fue todo lo que dijo el español, observándolo sin comprender.

Lovino desvió la mirada, extrañamente consciente de que no podría mirarlo a los ojos sin revelar mucho e intentó detener los malditos temblores que comenzaban a recorrer su cuerpo.

-Lovi, perdóname. Me dejé llevar, no debí haberlo hecho.-Se pasó una mano por el rostro, desesperado.- ¡Por favor, no pienses que soy un pervertido como Francis!

-¡Cállate, idiota!-Estaba demasiado confundido como para querer escuchar a Antonio disculpándose.

El español, por alguna inusual jugada de la fortuna, logró comprender lo que realmente estaba sucediendo y no pudo evitar sentirse profundamente culpable. Había presionado demasiado a Lovi.

El italiano se había llevado las manos al rostro y estaba temblando, sentado en el rincón más alejado de la cama. Sin dudarlo, Antonio lo rodeó con los brazos firmemente. Lovino intentó alejarlo, como siempre, pero finalmente cedió.

Estaba llorando y no podía evitarlo y no sabía por qué. Se sentía patético, débil e idiota, más aún cuando sintió el cálido cuerpo de Antonio contra el suyo y sin quererlo, comenzó a relajarse. Eso lo hacía más patético.

-Sé que no he encontrado un buen momento para decírtelo, pero antes de que te fueras ese día, había pensado que ya era tiempo de actuar. Tenía muchas dudas, sabía que me rechazarías y tenía miedo de que esto sucediera, de que te alejaras de mí para siempre…pero cuando creí que te había perdido supe que no podía ocultártelo más. Te amo, Lovi.

Esta vez sí que no había otra forma de interpretar las palabras del español. Había dicho que amaba y eso lo hacía sentirse extrañamente feliz, aunque no lo admitiría. Pero por otra parte el idiota de Antonio había malinterpretado todo, como siempre. Maldición, él no lo había rechazado exactamente…

-B-bastardo, no seas idiota. -Lovino se quitó las manos de la cara y se forzó a mirar al español a los ojos a pesar de que su rostro estaba bañado en lágrimas.-¡N-no te rechacé!-Le espetó.-Tú…tú no sabes lo que me hicieron.

-Lovi…

Antonio lo abrazó con más fuerza. Se sorprendió por completo cuando el italiano lo besó tímidamente, casi como si se hubiera arrepentido a último momento, y le devolvió el beso suavemente.


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Y un nuevo capítulo recién escrito cuando llevo dos días sin dormir, genial ^^ xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD (cualquier error, incoherencia, ya saben por qué)

Gracias a todas las personas que leen y agregan a favoritos y alertas =D

Cualquier comentario, crítica, amenazas o lo que quieran, es bien recibido ^^

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