"Ay, ay… Profesor inútil" Pensó la rubia mientras caminaba hacia el asiento libre más cercano a la ventana. Dado que todos los demás estaban en examen sacó el MP5, se colocó los auriculares y bajó el volumen, cosa que no se escuchara fuera de sus oídos. Giró la cabeza buscando dónde se había sentado Mikan, y de paso, memorizó las caras de todos, de algo le serviría en el futuro.
Al ver quién estaba a su lado resistió las ganas de darse la cabeza contra el escritorio. Leyó de los labios del otro algo así como un "Hola vecina" y la rubia miró a su amiga con una expresión de sufrimiento.
Vale, no es que el chico le cayese mal ni nada por el estilo, solo que ya tenía que fumarse a la morena que era tan pesada como él y realmente le iba ser difícil no golpearlo. Porque a la otra la podía golpear, o fulminarla con la mirada si tenía mal humor, pero el chico se lo tomaría a mal y no era el objetivo.

Suspiró. Al terminar la clase y junto con esta el examen, se sacó los auriculares y miró a unas chicas que cuchicheaban entre sí para ver quién se atrevía a hablarle con la cara de pocos amigos que la del fleco rojo se cargaba. Por otro lado, Mikan ya hablaba con otro par de chicas.

Entre los susurros del primer grupito mencionado se oían los típicos comentarios negativos de personas mugrosamente superficiales, que instaban a tirarle abajo la moral a cualquier chica relativamente "normal", según los parámetros de normalidad del lugar, claro.

"Vale, que esto parece un anime shōjo barato y cliché ¿Este es el momento en el cual me hago la boluda y les pregunto qué, "qué tal el día" o si me muestran el colegio? Ni en pedo. A ver… Este chico de algo me va a servir"

-"Hola vecina" decías hace un rato, ¿no? –preguntó en un obvio intento de crear una conversación amena

El chico la miró y como acto seguido sonrióSí, ¿Tu nombre es Hyōzu Saori?

-En efecto, ¿y el tuyo es…? –Sabía quién era, pero ya saben, a las personas conocidas por todo el mundo mejor hacerse el desentendido.

Lástima que hay chicas metiche, como quien habló a continuación – ¿No conoces al modelo KiseRyōta?"Qué tono, ¿todas las japonesas tienen una voz tan aguda?"

-No pasa nada, siempre hay gente que no nos conoce. Mi nombre es Kise Ryōta. –Sonrió.

"Oh sí, ya veo galán, ¿todas caen con la sonrisa?"Chica, no es de buena educación meterse enconversaciones ajenas, creo que él está lo suficientemente capacitado comopara responder y nonecesita que lo hagan en su lugar, ¿estoy en lo correcto? –El chico asintió, ella frunció el ceño y se retiró –No me gusta dar este espectáculo a quién acabo de conocer, pero qué chica tan desubicada. Kise…-san, ¿puedo pedirte un favor?

-No te preocupes, creo que las fans siempre son así –se rascó la nuca- Discúlpala, no quería sonar tanhostil. ¿Un favor? Claro, dime.

-¿Puedes mostrarme el colegio? Siento que si se lo pido a una de esas terminaría por tirarlas por una ventana.

-Claro, no hay problema.–Miró hacia los lados luego de levantarse- ¿Vamos? Parece que tu amigatiene más facilidad con las personas.

-Tiene más tacto, y es un toque más femenina. Y creo que es fan tuya, así que supongo que se llevará "bien" con las demás. Vamos. – Se levantó y le hizo una seña a Mikan, algo así como un "te veo en un rato, tengo hambre y no sé dónde concha-carajo queda la cafetería".

Caminaron por los pasillos, mientras le contaba más o menos dónde se ubicaba todo. Hablaron bastante, de cosas generales como para conocerse un poco. Para la sorpresa de Saori, era un chico bastante agradable, y puede que aunque sea un poco infantil, fuese tolerable. O quizás estaba entrenada para los idiotas, total, convivía a diario con una. La rubia, le contó –o más bien, medio-inventó- sobre la llegada de ellas a Japón y que vivían juntas en una casa cerca. Preguntó acerca de las costumbres dentro del colegio y él le habló de los honoríficos, del respeto y demás

Como llamado, luego de contar sobre su club y nombrar a Moriyama Yoshitaka, este aparece y, para colmo, buscando al rubio modelo.

-¡Kise! Kasamatsu dice que llegues temprano al entrenamiento. Oh, una chica, no te había visto antes por aquí, ¿cómo te llamas?

-Pancracia me llamo. Pancracia. –Bromeó

-Es Hyōzu Saori, una chica nueva de mi clase ^^

-Soy Moriyama Yoshitaka, pero puedes decirme Moriyama-senpai–Sonrió, intentado ser seductor

-Ni en pedo.

-¡Sa-Saori-san!–Kise nervioso daba mucha gracia

-¿Hm? ¿Seguimos? Tengo hambre Kise-san

Se alejaron, mas Kise caminaba al revés mientras pedía disculpas a su senpai.

-¿No te dije lo de los honoríficos?

-Sí, pero aun así no veo el porqué de utilizarlos. Contigo es una cosa, hasta que entremos en confianza y lo quite. Pero con tu senpai no tengo obligación de utilizarlo, ya que no le tengo un desbordante respeto a alguien que no conozco y que, adicionalmente, flirtea con todo lo que camine.

Kise se rió, ella levantó una ceja. En la cafetería se encontraron con Mikan quien estaba con una chica de pelo largo y coletas. Se acercaron a ella ya con comida en las bandejas, Saori instó a Kise a presentarse, y descubrieron gustos y un trabajo en común con la morocha, mientras la rubia conversaba con la chica de coletas. Esta última, le mencionó que las demás chicas la veían como una persona agresiva, sin tacto ni respeto.

-¿Dicen? Ya veo. Luego de hablar conmigo, ¿cuál es tu veredicto acerca de mí personalidad?

-No pareces mala persona, un poco fría y cortante sí, pero es agradable hablar contigo. Siento haber estado nerviosa al principio.

-Los humanos somos humanos porque cometemos errores."Debería escribir un libro..." Dio por zanjado el tema, y abordó otro-¿cuál es tu nombre?

-Irino Saki, un gusto.-Inclinó sólo la cabeza, ya que se hallaba sentada.

-Dime Saori, el gusto es mío.

-¿Ese no es tu primer nombre?

-Si te sientes más cómoda llamándome por mi apellido, adelante.

-No-no es eso, es que no acostumbramos llamar por el primer nombre a quienes recién conocemos, pensé que te incomodaría.

-Soy Argentina, solemos llamarnos por el primer nombre. Me incomodaría si en lugar de eso me das un apodo patético.

-Está bien, Saori-san –la chica sonrió, se levantó y dijo que ya volvería con sus amigas. Se despidió de Mikan y Kise, que enérgicos la saludaron agitando la mano.

El poco tiempo que quedaba transcurrieron en una animada charla acerca de lo difícil que era vivir con la rubia, y la otra remataba con comentarios sarcásticos. El modelo reía, la morena también.
La campana de fin de receso sonó y volvieron caminando al aula para abordar la siguiente clase.