-Te he dicho que te vayas- dijo ella con tono amenzante, maldijo haberse dejado su varita en la alfombra. El hombre le sonrio y dio un paso hacia ella, fue entonces cuando Hermione comenzó a asustarse. Ese tipo tenia algo que no le daba buena espina, pero que a su vez le inspiraba respeto. Miro de nuevo sus ojos, eran como mascaras que ocultaban un oscuro poder detrás de ellas. Aquel tipo no era lo que parecía y la bruja se estremeció mientas lo observaba avanzar hacia ella ¿Dónde demonios estaba Sirius?
El atractivo hombre llego hasta donde estaba a ella y le dedico lo que a la chica se le antojo una sonrisa, parecía que ese tipo no estuviera acostumbrado a sonreír a menudo.
-¿Buscabas esto?- para su sorpresa le entrego su varita, la que se habia dejado en la alfombra. Hermione la cogió, confundida y se hundió de nuevo en el mar café de los ojos del desconocido.
-¿Quien eres? No nos conocemos.
El le sonrio y se arrodillo frente a ella, dejando que sus ojos quedaran casi a la misma altura. Su mirada la hizo estremecerse, tenía algo familiar, pero que la asustaba.
-Oh estas muy equivocada, Hermione claro que nos conocemos.
-No, estoy segura de no hemos hablado nunca, aunque…tienes algo familiar…
-Chica lista- susurro el. entonces una de sus manos se alzo y acaricio el cabello de la bruja, bajo deslizándose por su rostro hasta su mejilla y apenas rozo su cuello. Le sorprendió el poder que emanaba de ese simple roce y bajo las defensas un poco deshaciendo el ovillo que habia hecho con su cuerpo. Ya no le importaba estar desnuda, a el tampoco parecía importarle y ahora mismo, la curiosidad era mas fuerte que el pudor. El siguió acariciándola, parecía esperar a que ella se diera cuenta de algo, pero ¿De qué?...
Entonces la verdad la golpeo como un mazazo al identificar de que lo sonaban esos ojos, y que otra vez habia sentido el poder de un tacto como el de aquel hombre. Todas las piezas encajaban: que supiera que ella estaba buscando su varita, Legeremancia. La sombra oscura detrás detrás de su mirada, Maestro, Señor. El poder de su tacto, El Poder…Su poder…
Pero era imposible.
La joven bruja paso su mirada por el cuerpo del hombre con incredulidad, no poda ser, demasiados cambios. Su cabeza se movia de lado a lado, negando con suavidad lo que su mente no podía aceptar. Alzo la mirada y se encontró con sus ojos, que ya no eran dos rendijas de fuego puro, sino dos espejos color café, que reflejaban, lo que en ese momento a ella le pareció, todo el poder del mundo.
El joven sonrió ante la estupefacción de ella y una vez mas hablo con voz grave y sedosa…que tenia un deje que arrastraba las palabras, como siseante.
-Difícil de asimilar, ¿Eh? Pero no niegues lo evidente Hermione, el cambio se ha llevado a cabo.- su voz sono seria, no estaba mintiéndole, pero ella simplemente…no sabia como aceptarlo.
Voldemort…
-Tom Riddle, para ti.
Ella lo miro con la más inmensa sorpresa en sus ojos castaños. Repaso de nuevo al apuesto chico y al compararlo con la imagen que ella tenia de Voldemort, se estremeció. De alguna manera el había conseguido volver a recuperar su anterior aspecto, eso debía ser lo que había estado haciendo en esa habitación encerrado con sus mortífagos, pero aun así sus ojos seguían siendo los mismos pozos de burbujeante maldad que harían estremecerse a cualquiera.
-Pe...Pero, ¿Cómo?... ¿Por que?
El deshecho las peguntas con un movimiento de la mano y se inclino mas hacia ella con una diabólica sonrisa, en sus ahora llenos labios.
-Oh, respecto a cómo, ya nos sentaremos algún día y te lo contare. El por qué…digamos que así llamare menos la atención, cosa que conviene bastante para las misiones que tenemos en mente. Nadie recuerda el aspecto del "difunto" Tom Riddle, pero como tú comprenderás un tipo con cara de serpiente… es más difícil de olvidar.- rio su propia ocurrencia y luego repaso el cuerpo de Hermione con la mirada.- Pero bueno…, dejémonos de cháchara, tú tienes que terminar algo que yo interrumpí, ¿Verdad?
Hermione recordó como cuando sus caricias alcanzaron el punto álgido y ella abrio los ojos, el estaba allí, observándola con el interés y el deseo llameando en sus ojos como brasas. La bruja se sonrojo violentamente y bajo la mirada.
-Eh…hum…yo…- estaba muerta de vergüenza y sus cuerdas vocales parecían haberse ido de vacaciones. Para su consternación el sonrio torcidamente y poniéndose en pie la levanto en brazos del sofá y sento en el, poniéndola a ella en su regazo, de esa manera ambos se veian reflejados en el espejo. La chica temblaba de nerviosismo, pero sintio como su sexo respondia a la necesidad del hombre, el no habia hecho ningún comentario, pero bajo el pantalón, su dura virilidad presionaba contra los muslos de la chica. Volvió a hablarle al oído.
-Vamos, termínalo, quiero verlo, quiero olerlo- Hermione se estremeció, sus palabras estaban teñidas de una helada urgencia, pasión a su manera. Sabia que no era una petición, era una orden, el no había dejado de ser su Señor y como tal podía tomar de ella lo que quisiera. La bruja se removió inquieta por la reacción de su propio cuerpo, lo imperativo de las palabras de el la había excitado mas aun y no se dio cuenta de que al removerse, rozaba el duro miembro del hombre. Este siseo y apretó los dientes…el sonido le recordó a Hermione a una serpiente. Estaba asustada si, pero estaba mas excitada.
-¿O acaso quieres que lo termine yo?- siseo en su oído. Tomo las rodillas de la joven entre sus pálidas manos y las abrió, dejando que el espejo reflejara los que había entre sus piernas abiertas, Hermione lo vio pasarse la lengua por los labios. Entonces sintió como el deslizaba un único dedo en su interior, pero este estaba cálido, muy cálido. Se retorció casi impúdicamente en el regazo de el sin poder evitarlo, parecía como si cuanto mas se adentrara en ella, mas largo y caliente se pusiera, se pregunto que clase de hechizo estaría usando, pero no tuvo tiempo de pensar mucho cuando el metió dos dedos mas de repente.
La bruja arqueo la espalda con violencia restregándose contra el como una gata, pero Voldemort no se movió de su lugar, era obvio que sentía el cuerpo de Hermione, esta notaba como su sexo palpitaba contra ella, pero mantuvo el control en todo momento.
Sus ojos estaban fijos en el reflejo de ambos en el espejo, los dedos de su mano derecha parecían taladrar a la chica, mientras que los de la mano izquierda pellizcaban, quizá con demasiada fuerza sus pezones.
Hermione se sorprendió a si misma gritando de placer…o de dolor…o de ambos. Estaba doliéndole si, pero también sentía como su orgasmo se acercaba a velocidad de vértigo, aun así sabia que el se lo daría cuando el quisiera.
-Ahora, vas a correrte ahora- sentencio con voz fría, pero una sonrisa sádica cruzaba sus labios. Fue como si hubiera apretado el gatillo, y ella no podía hacer nada para evitar morir bajo las balas de placer que el hizo que atravesaran su cuerpo. Lo sintió entrar en su mente y para sentir el placer de ella y así mismo mostrarle cuanto estaba disfrutando el enloqueciéndola.
Sobrecarga sensorial. Su cuerpo no iba a aguantarlo y lo sabia, tras las ultimas oleadas de placer, sintió como su mente se quedaba en blanco y su vista se volvía negra.
Tom Riddle se levanto lentamente del sofá y coloco en el suavemente a la inconsciente bruja. Le aparto una mechón de alborotados rizo castaños que se le había caído en la frente y se lamio los dedos de la mano derecha mientras la observaba.
-Muy bien Hermione, tengo grandes planes para ti…
Dicho esto salió de la habitación con su sigilo característico, cuando Black volviera se encargaría de ella.
OoooooooooooOOOOOOOOOOOOooooooooooooooo
Hermione abrió los ojos con lentitud y se los restregó quitándose el sueño. Miro a su alrededor, reconoció la habitación, pero noto que alguien le había puesto una manta encima. Trago saliva…ese no era un gesto propio de Voldemort, para mas INRI vio al lado del sofá, en una mesita una nota. Se le seco la garganta mientras alargaba una mano para cogerla. Suspiro aliviada al reconocer la caligrafía.
"Bella Durmiente:
¿Tan agotada estas? He tenido que marcharme a una misión de reconocimiento con otros compañeros, no se cuando llegare. Así que cuando despiertes ve a buscar Bellatrix y quédate con ella.
Tuyo."
Sirius Orion Black.
Hermione suspiro y sonrio. Sirius no la habia dejado sola, le habían mandado a una misión…y ella saber para que…para dejarla sola a ella.
Los recuerdos de la revelación acudieron a su mente en torrentes. La chica no sabia si llorar o reir.
Voldemort la había masturbado hasta la inconsciencia…era surreal, ella le habia dejado, es mas si no se hubiera desmayado le habría pedido mas. Se estremeció de solo pensarlo, ¿Por qué habría hecho aquello? Tena que haber sido por algo, ella dudaba que Voldemort hiciera algo sin pretender obtener algo a largo plazo.
