¡Hola a todos!

Primero, como siempre agradecer sus comentarios, cuando empecé ni se me pasó por la cabeza tener tantos reviews, así que ahora estoy en las nubes, no tienen idea de cuánto me animan e inspiran a escribir. En cuanto a las sugerencias de como deshacernos de los ancianos: ¡estuvieron geniales! Algunas me hicieron reír mucho, créanme que las tendré en cuenta…en cuanto a cómo aún no tengo claro si ponerlo como un capítulo o publicarlo aparte como un one-shot asociado (si ustedes tienen una preferencia es cosa de que me lo hagan saber).

Basta de mi bla blá…los dejo con el super largo capitulo, puede tener escenas un poco subidas de tono, pero nada para hacerlas desmayarse…aún jajaja

No soy dueña de naruto ni sus personajes.

Itachi estaba teniendo un sueño caliente.

En su sueño, su esposa vestida sólo con una fina bata roja lo llamaba entre risas mientras corría para que él le diera alcance, él le seguía el juego, corriendo tras de ella, hasta tomarla por la cintura.

Ella se giraba y lo besaba de forma exigente, como en su noche de bodas, cada vez sentía más calor. Entonces él comenzaba a tomar la bata para quitarla... pero la bata ya no era de tela sino de fuego, y por más que trataba de sacar sus manos, no podía, y sólo sentía el intenso dolor en sus manos, mientras las hambrientas llamas lamían la carne de sus dedos y palmas. El dolor le hizo abrir los ojos, con un jadeo levantó las manos a la altura de sus ojos mientras las sentía muy adoloridas. Miró por un buen rato sus manos vendadas y finalmente las dejó caer suavemente. Obviamente su noche de bodas había sido un desastre.

Giró la vista a un costado, esperando ver a su mujer a su lado, pero ella no estaba. En un raro gesto para él, apartó las sábanas de una patada, evidentemente molesto. Había deseado despertar junto a ella, poder continuar lo de la noche anterior...luego miró sus manos. Tendría que esperar otro poco.

Decidiendo que era mejor levantarse y vestirse, se encaminó hacia su ropa para detenerse con evidente molestia. No podía hacerlo, no con esas manos. Lo tocó con el pie, quizás podría levantar la ropa con el pero cómo le haría para ponérsela. No había manera, y por primera vez en mucho tiempo Itachi Uchiha reconoció que necesitaba ayuda. Y con otro suspiro irritado, pensó que si su esposa estuviese allí ella lo hubiese ayudado, o quizás ni siquiera hubiesen tenido que vestirse...con un puchero nada característico se dejó caer nuevamente en la cama esperando que alguien fuese a ayudarlo.

Había pasado alrededor de una hora en aquella posición cuando Sasuke entró para ver cómo se encontraba.

-¿Necesitas ayuda para vestirte?- le preguntó su hermano.

-Hn- la respuesta era bastante obvia.

Tras pasar por la vergüenza de que su hermanito lo ayudara a vestirse Itachi y Sasuke se dirigieron al comedor para desayunar algo, ahí estaba Mikoto que en cuanto los vió se dirigió a su hijo mayor para revisar sus manos.

-¿Dónde está Hinata?- Preguntó él, mientras dejaba hacer a su madre.

-Oh...fue a despedir a su hermana y primo.

-¿qué hacían los Hyuga acá?- preguntó Sasuke

-Estaban preocupados por ella, con todo esto del incendio- respondió ella mientras terminaba de revisar las manos de Itachi- creo que será mejor que vayas donde Tsunade a que revise tus manos, necesitas más atención de la que yo puedo darte y como te niegas a ir al hospital...

-Cada vez que uno de nosotros vamos al hospital, las enfermeras se transforman en fans y dejan de atender a los otros mientras se pelean para ver quién nos hace un "chequeo completo"- Dijo Sasuke mientras un escalofrió le recorría la espalda, en su mente Itachi concordó con lo que había dicho su hermano.

-Creo que iré a ver a la Hokage- Dijo Itachi, dirigiéndose a la puerta. Mejor arreglar pronto sus manos, no quería depender del resto.

Al acercarse a la salida del complejo Uchiha, vio a su esposa conversando con quienes reconoció como los amargos ancianos del consejo Hyuga, por la postura de Hinata, sospechó que no era una charla muy amena. Apresuró el paso, pero los ancianos lo vieron acercarse y se alejaron rápidamente, aun así el daño ya estaba hecho.

Se acercó a ella y pudo ver como ella se secaba rápidamente una lágrima, luego lo encaró con una sonrisa.

-Itachi, estás levantado.

Él decidió ignorar aquel comentario y preguntó de forma directa.

-¿Que te estaban diciendo para hacerte sentir tan mal?- Hinata se sonrojó de vergüenza al saberse descubierta, evitando su mirada.

-N-nada que deba preocuparte- respondió ella, tratando de aclarar su garganta.- ¿Qué haces fuera de la mansión?

Itachi estaba seguro que Hinata estaba ocultándole algo, por un momento consideró decirle que las esposas no le ocultan nada a sus esposos y aprovechar para decirle que no debía dejar la cama hasta que él hubiese despertado. Pero la sonrisa, o el intento de sonrisa, que ella le dedicó y su suave voz fueron suficiente para distraerlo. Además llevaba su cabello suelto, como él le había pedido, a pesar que las mujeres Hyuga casadas tendían a tomarlo. Levantó su mano para acariciarlo pero el vendaje llamó su atención, suspirando bajó la mano y dirigió su mirada a la torre Hokage.

-Voy a que me curen la mano- Le respondió.

-Si no te importa, ¿me dejarías revisarla?- Preguntó ella tímidamente- Sé algo de jutsu médico, no soy tan buena como Sakura pero puedo ayudar...

Al ver su mirada nerviosa, Itachi comenzó a caminar. Hinata bajó su mirada pensando que la había rechazado.

-¿Esposa?- la llamó Itachi, haciendo que ella lo mirase-¿No vienes acaso?- Preguntó el mientras hacía un gesto hacia su casa.

-¡si!- con una radiante sonrisa, Hinata se apresuró a alcanzar a su marido.

En cuanto llegaron a la casa Hinata se dedicó a buscar todo lo que necesitaba para las manos de Itachi, dejó sobre la mesa vendas limpias y la famosa crema curativa de su familia.

Una vez ella estuvo lista, Itachi le ofreció sus manos, con cuidado ella se concentró en las quemaduras de su esposo...

Itachi se sorprendió al cambio en la expresión de su rostro cuando trataba sus heridas, con una suavidad extrema. Su mirada se centró en sus labios y como ella mordía su labio inferior en total concentración, la acción despertó un lado primitivo en él. Suspiró tratando de enfocar sus pensamientos en otra cosa, pero siempre volvía su vista a esos labios, en su mente podía sentir sus labios en él, sobre él, alrededor de él.

-Listo- la voz de Hinata lo trajo de vuelta a la realidad, su mano aún sostenía las suyas con suavidad- En verdad siento todo, no he sido más que problemas para ustedes.

-No es cierto- respondió rápidamente- los accidentes suceden, lo importante es que estás bien.

-pero tus manos...

-Hice lo que debía hacer, eres mi esposa y mi deber es protegerte- al ver la expresión triste de ella pensó que no eran las palabras adecuadas- Piensa esto- continuó- Si hubieses sido tú la quemada, yo no hubiese podido curarte como tú has hecho conmigo, es gracias a ti que tendré mis manos como nuevas, mientras tanto cuento con tu ayuda ¿verdad?

Agradecida con aquellas palabras, Hinata le dedicó una brillante sonrisa, que lo hizo sonrojar.

El día había pasado de forma tranquila para los recién casados, siendo el único momento tenso la hora de almorzar. Cuando Hinata no vio a su marido sentado a la mesa con el resto de la familia decidió ir en su búsqueda.

Itachi había decidido almorzar solo en la habitación, no quería que el resto lo mirara con lástima o en caso de su esposa con culpa. Si estaba solo podría buscar la manera de alimentarse.

Había logrado tomar un vaso de agua sujetándolo con cuidado entre sus dos manos vendadas, cuando un suave golpe en la puerta anunció la llegada de su esposa.

-Itachi- dijo ella al verlo- yo podría alimentarte- se acercó a la cama con el fin de ayudarlo.

-No es necesario, puedo hacerlo solo.

-Pero...

-No debes preocuparte, como ves estoy bien- de verdad no quería someterse a la humillación de requerir ayuda hasta para comer- ve a almorzar- agregó esperando que ella se fuera para poder continuar, pero al verla, ella tenía una mirada bastante obstinada- Ve a comer- repitió, mirándola fijamente, comprendiendo que había perdido Hinata salió de la habitación, dejando a Itachi en la habitación, mientras él se reprochaba por haber dejado que su orgullo le ganara y alejar a su esposa a pesar de que la necesitaba, mientras otra parte de él hubiese deseado que ella lo desafiase, que se hubiese quedado a pesar de sus palabras. No pasó mucho tiempo, cuando la puerta se abrió dando paso a la razón de sus pensamientos, Hinata entraba con una bandeja de comida en las manos y una mirada determinada. Ante la muda pregunta en los ojos de su esposo, tragó fuerte y le dijo:

-Vengo a comer a tu lado y te traje más de comer, no es correcto que solo tomes agua- y con estas palabras se sentó junto a él acomodando la bandeja en su regazo.

Al ver toda esa comida, Itachi supo que no sería capaz de alimentarse sin ayuda, y no estaba dispuesto a que ella lo alimentara.

-No tengo hambre- dijo con tono firme- Así que no necesito ayuda.

-Entiendo, pero aun así, es mi deber ver que comas- respondió ella con una sonrisa, mientras veía como Itachi trataba de buscar alguna excusa para evitar que ella lo ayudase.

-Sé que aún no tenemos tanta confianza entre nosotros- continuó mirándolo a los ojos, y esperando no sonar muy exigente con su marido- Crecí con bastantes modelos masculinos orgullosos, así que no insistiré en ser yo quien te dé de comer- Itachi miró a su esposa, sorprendido de lo firme de sus palabras- Aun así debes comer.

-¿Y cómo piensas lograr eso?- Le preguntó intrigado. Ella le dirigió una sonrisa mientras sacaba unos vendajes y un tenedor.

-Ya que no puedes manipular palillos, podemos intentar esto.

Convencido de la idea de su esposa, y por su sonrisa, Itachi le confió su mano, donde ella ató el tenedor con el vendaje.

En un principio no había sido muy fácil, pero tras unos pocos intentos habían logrado hacerlo normalmente. Hinata cortaba trozos pequeños de comida, que Itachi tomaba con el tenedor, y así en confortable compañerismo el almuerzo pasó de forma amena para la pareja.

Aquel acto de valor de parte de Hinata había dado inicio a una nueva complicidad en la pareja que había entonces establecido una pequeña rutina.

Por las mañanas ambos se levantaban juntos muy temprano, a veces Hinata ayudaba a Itachi a vestirse y arreglarse, con los ojos pudorosamente cerrados y las mejillas encendidas, aunque por lo general era Sasuke quien se encargaba de aquello, luego Hinata revisaba las manos de Itachi, aplicando jutsu médico y su pomada curativa, entonces ambos se separaban, ella ayudaba a Mikoto con las labores del hogar y a preparar la comida, mientras él salía de casa a hablar con Yamato acerca de los avances de su nuevo hogar, una casa que estaba construyendo para él y su esposa en un terreno un tanto alejado del resto del clan y cerca del rio, lo suficientemente grande para una familia, cada día le hacía alguna mejora porque quería que fuese una grata sorpresa.

Luego ambos se reencontraban en la habitación de Sasuke que funcionaba como su cuarto provisorio, Hinata llegaba con una bandeja cargada de comida para ambos, acomodaba el tenedor en su mano con las vendas y se sentaba a su lado para comer en compañía.

Así pasaron los días y las semanas y las manos de Itachi habían mejorado bastante, aunque aún llevaba vendas para protegerlas del rose pues aún estaban sensibles y porque de cierta forma ambos esposos usaban aquellas vendas como una excusa para seguir compartiendo tiempo juntos.

Itachi había aprovechado ese tiempo para conocer más a su esposa y había descubierto cosas bastantes agradables: era una excelente chef, era generosa, tímida y culta, con ella podía mantener distintas conversaciones sin que ella lo mirase como si estuviera hablando en otro idioma. Pero no todos sus descubrimientos eran agradables, cada día que pasaba Hinata se apagaba un poco más, sus sonrisas eran más forzadas y su contacto visual se hacía más escaso...era como si algo le estuviese molestando, pero cada vez que él intentaba indagar qué era, ella cambiaba de tema.

En un principio creyó que su estado de ánimo se debía a que extrañaba su hogar. Así que una mañana decidió llamar su atención.

-¿Esposa?

-¿Si?- respondió ella levantando la vista de las manos de él que estaba revisando.

-Estaba pensando que podrías ir unos días a la mansión Hyuga...

Hinata abrió sus ojos como plato, ¿Acaso esa era su manera de alejarla? ¿De decirle que no la quería?, su mirada se entristeció, los ancianos tenían razón, ella era una carga para Itachi.

-¿No me quieres más acá?- preguntó ella con tristeza apenas contenida. Itachi entonces comprendió que ella lo había tomado mal y trató de tranquilizarla.

-No es eso, es que pensé que quizás los extrañabas y sé que todo esto es nuevo para ti, quiero que sepas que no debes pedir mi permiso para visitarlos.

-Es cierto que los extraño- Dijo ella suavemente- te agradezco el gesto, pero si voy a visitarlos solo será por un momento, mi nuevo hogar está acá, junto a mi esposo.

Al escuchar aquellas palabras el corazón de Itachi dio un pequeño brinco y sonrió a su esposa.

Pasaron más días y el ánimo de Hinata aún estaba bajo, Itachi iba camino a encontrarse con Yamato para ver los últimos detalles de su nuevo hogar cuando decidió que primero hablaría con su madre para pedirle algún consejo.

Mikoto y Hinata estaban en la cocina, lavando los utensilios que habían usado para preparar la comida. Cuando un crash rompió el silencio.

-Lo siento Mikoto-san- Dijo Hinata avergonzada, mientras recogía los restos de un plato del suelo.

-Querida, no te preocupes pero ¿Sucede algo?-Dijo Mikoto preocupada, ese era el tercer plato que su nuera rompía.

-No, es solo que soy torpe...

-Claro que no lo eres querida-trató de animarla Mikoto, mientras la llevaba hacia la sala de estar. Una vez que ambas se sentaron, la mujer mayor continuó- Sé por buena fuente que eres una mujer hábil e inteligente, una gran kunoichi, no debes menospreciarte de esa forma.

Un suspiro un tanto ahogado por parte de la ojiperla fue toda la respuesta que obtuvo.

-Suspiraste querida- señaló la matriarca, tratando de obtener una mayor respuesta de la chica- ¿Acaso eres infeliz?

Hinata trató de forzar una sonrisa, mientras negaba con la cabeza. Mikoto era una mujer amable, como Itachi. Todos en la casa Uchiha habían sido corteses con ella, pero Mikoto había sido quien la había acogido con los brazos abiertos y con quien compartía la mayor parte del tiempo. Hinata soltó un nuevo suspiro, quizás los ancianos estuvieran en lo correcto y ella sólo fuese útil para los labores del hogar. Dándose cuenta de que había vuelto a suspirar, volvió a disculparse.

-No tienes que pedir perdón, Hinata, puedes hablarme acerca de lo que te molesta.

La joven la miró un momento, sabía que podía confiar en ella, pero no creía que fuese correcto ir preguntando a su suegra por qué su esposo no consumaba su matrimonio o simplemente la trataba cuando ella cuidaba sus heridas o llevaba la comida, pues si bien esos momentos eran agradables...no era lo que se esperaba de su matrimonio, lo que se esperaba de ella. Al ver que Mikoto la observaba con atención, decidió simplemente preguntar de forma vaga.

-¿Mikoto-san cree que soy una buena esposa para Itachi?

Aquella pregunta enterneció a la mujer mayor, la muchacha se preocupaba por agradar a su hijo, en un impulso la abrazó con fuerza, mientras acariciaba su cabello.

-Claro que sí, puede que no me creas pero él ya confía en ti...mi hijo es cerrado en cuanto a sus emociones, pero puedo decir que desde la boda él se preocupa mucho por ti. Gracias por estar a su lado.

El abrazo duró unos segundos más, luego Mikoto sonrió alegre a la joven. ¿Qué te parece si vas por unas verduras para el almuerzo a la tienda, mientras yo termino con los platos?

En cuanto Hinata salió de la casa, Mikoto se volteó hacia una puerta de donde apareció su hijo.

-Supongo que escuchaste lo que necesitabas saber.

Itachi simplemente asintió con la cabeza mientras aún procesaba la nueva información, comenzó a alejarse cuando las palabras de Mikoto lo detuvieron.

-Ella es una buena muchacha

-Lo sé

-Deberías estar más con ella, tratarla como tu esposa- al ver la mirada de Itachi, sugirió- Le gustan los rollos de canela.

Itachi agradecido salió de la casa a encontrarse con Yamato.

Hinata había comprado las verduras, y caminaba nerviosa por las calles del barrio Uchiha, en general no salía mucho, pues las mujeres aún la miraban con algo de odio, y algunos hombres, desde el día del incendio, la miraban con extrañas sonrisas.

Fue entonces que escuchó una conversación entre dos mujeres

-Pobre Itachi-sama, tener que casarse con el desastre Hyuga a pesar de ser un genio.

-Si, es una pena- respondió la otra, mientras se acercaba más a la primera mujer- He oído que ni siquiera han sido capaces de sellar la unión, si sabes a lo que me refiero.

-Oh querida, seguramente es culpa de ella, siempre da impresión de ser una dama, pero siempre andaba acompañada de ese Inuzuka y Aburame, además que siempre andaba acosando a Naruto...

En ese momento la ojiperla dejó de escuchar, detuvo sus pasos y liberó una suave cantidad de intento asesino, el suficiente para hacer que aquellas mujeres cerraran la boca y salieran corriendo. Ella podía soportar las burlas hacia su persona, pero no permitiría que hablaran mal de sus seres queridos.

Aun enojada, continuó su camino a la mansión.

Unas horas más tarde Itachi entro al cuarto y se sentó en la cama a esperar que Hinata apareciera con la bandeja de comida, como todos los días, quería sorprenderla con los rollos de canela, que había escondido en el velador.

Cuando sintió la puerta abrirse se volteó y divisó a su esposa...pero algo estaba mal...la postura de ella estaba tiesa, sus manos apretadas en puños. La escuchó tragar.

-Itachi

-¿Hinata?

-¿T-tu...te avergüenza que...te avergüenza que y-yo sea tu esposa?

Itachi sintió que su boca se abría por la sorpresa, luego rápidamente la cerró y dijo:

-¿Por qué piensas eso?

Hinata soltó un suave suspiro y desvió la mirada.

-Nunca sales conmigo o me pides que te acompañe. Sólo estamos juntos cuando hay que comer. Y aunque lo intentaste...tras el incendio tu nunca...- Soltó otro suspiro, mientras sus mejillas se coloreaban.

Itachi parpadeó, luego miró sus manos. Hinata continuó

-Entiendo que he causado problemas, también entiendo que no me quieras. Sé que no soy la más atractiva...

Itachi levantó una ceja.

-No es necesario que seas amable, soy consciente de que estoy gorda y...

Un resoplido poco característico se escapó de los labios de Itachi y negó con la cabeza.

-Eres hermosa, esposa.

Hinata lo miró a los ojos y él pudo ver la cólera en sus ojos, una parte de él se preguntó si ella realmente no entendía lo encantadora que ella era para él, pero entonces entendió que ella no lo sabía, que ella realmente pensaba mal de sí misma. Cuando había ido a buscarla el día posterior a la boda, había escuchado parte de su conversación con los ancianos del consejo, luego la había visto hablar con ellos y como ella encorvaba su postura como si quisiese desaparecer...entonces quedó todo claro y un gran enojo se formó en su interior, una parte para los ancianos y otra hacia él mismo por no comprenderlo antes. Entonces prometió que debía castigarlos.

-Ah, si- dijo Hinata irónicamente- Soy tan hermosa que todavía tienes que consumar el matrimonio, que ya lleva como un mes desde la ceremonia- Tras aquellas palabras ella se reprochó a si misma por su insolencia.

Itachi la miró incrédulamente, luego levantó sus manos aún vendadas a modo de explicación.

-Es un poco difícil hacerte el amor en este momento.

-Himitsu-sama dijo que no eran tus manos lo importante, que si podías moverte y sentarte...que tú podrías "montarme"- respondió Hinata, luego entendió lo que había dicho y se sonrojó por repetir aquellas crueles palabras.

-¿Por qué les creerías?

-Porque a pesar de todo, busca lo mejor para el clan y por sus años es alguien versado en estas cosas... ¿Acaso él estaba equivocado?

-Por supues...- comenzó a decir Itachi, pero luego se dio cuenta de que estaría mintiendo ¿No era cierto acaso que él mismo lo había pensado más de una vez? Él mismo había buscado otras formas de tomarla y disfrutar de sus encantos...podría consumar el matrimonio con ella, sería difícil e incluso doloroso e incómodo para ella. Aunque sus manos estaban en un estado delicado, su virilidad no se había afectado e incluso se lo había recordado varias veces desde el incendio, en especial en las noches cuando sentía el calor y aroma de su esposa...le habían impedido conciliar el sueño sin pensar en ella. Por lo que despertaba temprano, o fingía hacerlo, para acortar la tortura, mientras pensaba en que quería recuperarse pronto para hacer todas las cosas que había fantaseado.

Por lo visto, aquella actitud de su parte habían inducido a Hinata a pensar que él no la deseaba, sin querer había reforzado las ideas que los ancianos habían impuesto en ella. Por lo que trató de explicarse.

-Sí, hubiese sido posible consumar nuestro matrimonio- Se acercó a ella mientras continuaba- Sin mis manos para ayudar, no podríamos hacerlo del modo normal y sería doloroso e incómodo para ti, tendrías que inclinarte o sentarte sobre...

Las palabras del Uchiha disminuyeron de velocidad y volumen mientras en su mente aparecían imágenes bastante gráficas de las posibilidades. Hinata sobre la cómoda totalmente desnuda, él separando sus piernas con su cuerpo, frotándose contra ella mientras la besaba, luego introducirse en ella. Hinata inclinada sobre la cama mientras él la abrazaba desde atrás y entonces...

-¿Dices que has omitido consumar el matrimonio porque no querías lastimarme?

La Voz de Hinata lo despertó de sus fantasías, luego frunció el ceño, su voz sonaba incrédula. Itachi podía entender que los ancianos habían minado su confianza, pero había pensado que su deseo por ella era bastante obvio antes de que se despertara el incendio. Había estado deseoso e impaciente como un muchacho en su primera vez, había estado tan distraído que no había notado las llamas hasta que eran enormes. ¿Cómo ella no lo había notado?...Quizás...

-¿Estabas bebida acaso en nuestra noche de bodas?

-¡No!- dijo Hinata conmocionada por la pregunta

-Bueno, entonces notaste mí- Hizo una pausa para pensar en un término menos vulgar para describir su erección- impaciencia

Hinata se lo quedó mirando fijamente

-Confía en mí, si no hubiese sido así, no saldríamos de esta habitación. Pero me niego a causarte un daño o dolor innecesario- se acercó más a ella y dijo con una voz seductora dijo cerca de su oído- llegando el momento me aseguraré que lo disfrutes.

Sonrojada como un tomate, Hinata retrocedió un poco. Un golpe en la puerta la liberó de dar alguna respuesta. La puerta se abrió y Sasuke se detuvo al ver la tensión y posición de los ocupantes del cuarto.

-¿Sasuke-san?

-Vine para ver si mi hermano necesita ayuda con su baño.

Antes de que Itachi pudiese responder, Hinata se encaminó a la puerta

-Me iré para que te bañes- Con esas palabras se deslizó fuera.

Itachi la observó alejarse y sintió algo apretarse en su pecho, estaba seguro de que había visto el brillo de lágrimas en los ojos de su esposa antes de voltearse y supo entonces que a pesar de sus palabras no había podido convencerla de la verdad y no sabía que hacer al respecto.

-Deberías explicárselo mejor.

La voz de su hermano, le recordó que no estaba solo, Sasuke lo miraba serio.

-¿Acaso nos escuchaste?

-No era necesario, hay rumores del tema, te aconsejo que actúes antes de que el chico perro y el amante de los insectos vengan a reclamarte, eso si que Neji no hace algo antes.

-¿Es que todo el mundo lo sabe?- refunfuñó Itachi mientras se arreglaba, entonces comprendió que realmente se había demorado mucho. Dejó a su hermano ayudarlo, mientras reflexionaba qué hacer al respecto. Era obvio que no podía dejar las cosas como estaban, pero no sabía qué hacer, no creía que pudiese convencerla con simples palabras, sólo podría hacerlo con actos, con uno en específico y él estaba bastante tentado. Pero a pesar de todo no quería lastimarla.

Una vez en el cuarto, despachó a Sasuke diciéndole que él se vestiría solo e insistió cuando su hermano trató de contradecirlo, sentado en la cama, con solo una toalla en la cintura, comenzó a analizar nuevamente todo, mientras una ola de imágenes y pensamientos asaltaba su mente. Hinata desnuda ante él. Él besándola y acariciándola con su boca hasta que ella gritara de placer. Él elevándose, hundiéndose en ella.

-Maldición ¿por qué no pensé en eso antes?

¿Qué les pareció? Hinata está exigiendo sus derechos maritales, Itachi tiene una idea… ¿Qué se le habrá ocurrido?. Espero sus opiniones. Un abrazote