Disclaimer: Los personajes que aparecen en la historia (sin contar a Ayzur) pertenecen a George R.R. Martin.
Aclaración: es posible que tenga una visión muy romántica y humana de los Bolton que se irá viendo. Si te empacha o disgusta te pido disculpas por adelantado, aunque en la variedad está el gusto :P
Capítulo 7: Confianza.
Aún continuaba esperando a que volviese de aquella improvisada cacería. Ayzur se acercó a aquella cama. Con las yemas de los dedos acarició las sábanas, con suma lentitud. Se mordió el labio para sonreír nerviosa y enamorada después. Olían a él. Si hubiese sido su tía no habría salido jamás de ellas. Habría pasado noches enteras junto a Roose Bolton.
Se imaginó sobre él moviéndose muy lentamente mientras él la suplicaba que continuase, enfermo de amor por ella. Ambos clavarían sus miradas y podrían entenderse sin palabras. Todo su vello se erizó al imaginarse así. Después, dormirían hasta tarde y su tío la despertaría con interminables besos que comenzarían en su boca y descenderían por todo su cuerpo para acabar en su punto más sensible… sintió humedecerse levemente, pero entonces recordó que ella pertenecía a Domeric.
Ayzur se giró y llevó la uña del pulgar nerviosa. Miró alrededor de los aposentos de su tío, jamás se había atrevido a entrar, pero tenía que saber que debía hacer a continuación. "Si le demuestro que soy una buena jugadora, quizás pueda verme como algo más que una pieza más… y quizás acabe entre estas sábanas". No obstante, la joven sabía de la frialdad de su tío, la conocía demasiado bien. "El otro día cualquier otro hombre me hubiera tomado", pero Roose se limitó a pestañear un par de veces mientras la contemplaba. "Quizás le gustó demasiado lo que vio" sonrió con picardía.
Se acercó a un sillón de piel que se encontraba junto al fuego y se sentó. ¿Cuánto hacía que no dormía junto a su tía? Quizás jamás lo habían hecho. Además, la muchacha había presenciado más de una discusión, bueno, no se las podía llamar discusiones. Bethany elevaba el tono de voz mientras Roose permanecía en silencio escuchándola atentamente para terminar siempre preguntándole si ya se había desahogado. Vio un libro en una mesita cercana y se dispuso a ojearlo, por lo menos mataría el tiempo de alguna forma.
A Ayzur le había costado a aprender a leer, aunque no tanto a escribir. Escribir era como dibujar y eso le recordaba a las tardes en que había dibujado junto a su padre a la sombra de aquellos extraños arboles en la casa de abuela en Dorne. Royce Bolton había sido un romántico y… recordó su deseo de volver a Dorne. Cerró los ojos con fuerza, ¿Cómo había podido olvidar tanta felicidad por estar con un hombre que sólo la ofrecía frialdad? Se quitó aquel pensamiento de la mente y volvió al libro. Era un libro de historia, con demasiadas fechas y acontecimientos gloriosos de la casa Bolton como para llamar su atención. "Supongo que de aquí heredó Domeric su gusto por la historia". Fuera como fuese, la palabra que más se repetía en aquellas páginas era "piel". Si a su tío le hubiesen preguntado que de quien quería vestir una capa de piel sería de Ned Stark y toda su estirpe, de eso era lo único que estaba segura sobre su tío.
Quizás debía haber esperado a que él le llamase, ¿Y si se había equivocado? Se levantó veloz y el libro se cayó de sus rodillas al suelo. Entonces sintió su fría y pálida mirada sobre ella. En Fuerte Terror no existían secretos para el señor. La chica se giró rápidamente para mirarlo a los ojos. "No tendría que haber venido".
-¿No vas a recogerlo? – le preguntó con frialdad. Estaba aún con la ropa de la cacería con las botas manchadas de polvo y barro. La chica lo recogió indecisa –. ¿Qué haces aquí?
-Quería saber qué debo hacer ahora – continuó con el libro agarrado contra el pecho, completamente indecisa. ¿Y si en realidad había entrado allí por sentirse más cerca de él? Ella no era tan estúpida como para no saber qué era lo que venía a continuación.
-¿De veras, Ayzur? – Sonrió y se acercó hasta la mesita en donde también había una jarra con vino y una copa –. Sírveme vino, queridísima sobrina – sintió como el corazón le daba un vuelco. No recordaba si alguna vez la había llamado sobrina y mucho menos queridísima. Se sacudió la cabeza. Era una tontería, sólo se estaba riendo de ella. Le ofreció la copa con las manos temblorosas y por un instante sus manos se encontraron. Entonces Roose la cogió y la agarró con fuerza, aunque no se trataba de una fuerza extraordinaria –. Que sea la última vez que entras aquí sin mi permiso y que quieres saber más de lo que debas saber. En este plan yo marco los tiempos, ¿Lo has entendido? – Ayzur se preguntó si su voz alguna vez no sonaba como una amenaza.
-Sí – respondió lacónica y asustada.
-Sí, mi señor – le corrigió –. Tampoco nos hacen falta tantas confianzas.
-Sí, mi señor – repitió intentando recomponerse como la señora que creía que era.
-Bien – la soltó y pegó un sorbo de la copa con una mueca de asco. Seguramente estaría aguado o frío. La chica estaba dispuesta a irse cuando la interrumpió –. ¿Te he ordenado que te vayas?
La chica negó en silencio con la cabeza. Su rostro debía de reflejar todos sus miedos. Se sentía como un conejo acosado por perros de caza en su propia madriguera. Sólo quería salir, pero sabía que no debía.
-Tienes que poner más empeño, seduce al muchacho para que te escuche… recuerda, eres mi boca y mis oídos… mis ojos… - terminó susurrando en su oído. Ayzur sintió como se humedecía. "Estúpida" le gritó una voz en su cabeza. Su dedo pulgar acarició su labio inferior, la muchacha cerró los ojos y suspiró. Si Ayzur sabía jugar con Domeric, Roose sabía jugar con ella –. Sobre la carta…
-Yo sé que decirle sobre la carta. Mi voz sonará más convincente que la vuestra… mi señor – susurró con sensualidad mientras se zafaba de sus manos. Olía a su sudor y a caballo, le gustaba aquella mezcla de olores.
-Eso espero – sonrió.
Domeric se sentó sobre una piel de oso a leer, junto al fuego de su habitación. Concentrado en la lectura, se deleitó con las fechas y los hechos de una historia pasada que sin duda fue más gloriosa para su casa. Le gustaba la historia, quizás porque era lo único que había leído junto a su padre.
-Siempre me gustó verte leer cuando era una niña. La verdad es que me sigue gustando – levantó la cabeza de su libro y se encontró con su prima sobre su cama. Sólo un camisón cubría su cuerpo desnudo. Domeric volvió a bajar la mirada ruborizado. No comprendía a qué estaba jugando su prima.
-¿Cómo has entrado, Ayzur? ¿Qué haces aquí? – preguntó nervioso. No le gustaba la sensación de no tener intimidad, aunque la rompiese su prima. Además, después de lo de las cuadras, nada era igual. Ella era su prima y poco más, o eso era lo que se repetía constantemente al verla.
-Llevo un rato aquí… siempre te has olvidado del tiempo cuando leías – sonrió con dulzura. Definitivamente, Ayzur era como un gato –. Es que quería hablar contigo.
-Ayzur, no hace falta que lo… hablemos – suspiró –. Yo… intentó comprenderte, de veras… vivimos historias distintas… - La joven descendió de su cama para sentar a su lado mientras él hablaba.
-Domeric… yo simplemente estaba asustada – miró al fuego con los ojos acuosos. Estaban preciosos a la luz del fuego. Lo miró fijamente y una lágrima recorrió su mejilla. El muchacho acarició su rostro con una mano y la secó con el pulgar con suma delicadeza. No soportaba verla llorar, sólo quería que riese a su lado.
-¿De qué? – preguntó sin comprenderla muy bien.
-De que sintiésemos lo mismo. Me dio miedo estar enamorada – le susurró entre lágrimas –. Pensé que sólo yo lo había sentido y lo último que quería era meterte en problemas – se abrazó a él y comenzó a sollozar –. Todo este tiempo sin ti… lo único que he sentido ha sido miedo… y cuando tuve tu carta en las manos, me asusté. No quería que sintieses lo mismo y la rompí como una niña tonta – él la rodeó con sus brazos y la besó el pelo. Después de todo ambos se habían sentido solos el uno sin el otro. Ambos continuaban siendo niños.
-No te preocupes. Yo he vuelto. Nunca más estaremos solos – dijo con una sonrisa encantadora y secando nuevamente sus lágrimas. Ella sonrió satisfecha.
Espero que comentéis que os parece. Muchas Gracias por leer, Chiquibabies. ;)
