Después del día de navidad, mientras desayunaban Pollux llevo a Harry y a Draco al número 12 de Grimmauld Place, dejando a Abraxas y Arcturus para que discutieran con los Squibs lo que habían decidido la noche anterior.

Emergieron de la reja principal para encontrarse con una vieja casa de dos plantas, similar en apariencia a la de Windermere Court, pero mucho más sucia y con un aire más oscuro. La mansión Malfoy tiene su cantidad justa de objetos oscuros- cráneos, cabezas reducidas, frascos de sangre y muchos más- pero esta casa pareciera haber sido construida con cimientos de magia oscura y haber heredado la magia de sus dueños. La escalera tenía una línea de cabezas de elfos domésticos a lo largo y la pierna de un trol decoraba la esquina cerca de la puerta de entrada. Los portarretratos veían a Harry y a Draco con suspicacia, muchos de ellos tenían expresiones siniestras. Las telarañas y la gruesa capa de polvo solo lograban contribuir aún más con el aspecto embrujado de la casa.

Draco le dio un nervioso codazo a harry y le susurro – ¿Crees que este embrujada?-

Harry se encogió de hombros sin darle mayor importancia – Aun si lo estuviera, tenemos al Bisabuelo con nosotros-

Mientras tanto Pollux estaba con el ceño fruncido en un profundo disgusto ante la condición de la casa.

-¿Qué ha estado haciendo el maldito elfo desde que Walburga murió?- murmuro molesto. – ¡KREACHER! –

El elfo domestico apareció instantáneamente e hizo una reverencia cuando vio a Pollux, con los ojos muy abiertos ante la sorpresa.

-El maestro Pollux ha venido a visitar la casa de la Ama – grazno – Kreacher esta honrado de servir a su Maestro-

- Kreacher, la ama Irma y yo vamos a estar mudándonos acá después de Año Nuevo- dijo Pollux severamente. – Esperábamos encontrar la casa lista para vivir. ¿Cómo has podido avergonzar a tu ama de esta manera? ¿Qué diría ella si hubiera encontrado su casa en semejante estado? –

Kreacher a modo de respuesta tomo un atizador y comenzó a golpearse vigorosamente con él, pero Pollux lo paro.

-Tendrás suficiente tiempo para castigarte una vez que la casa este limpia- le dijo bruscamente. – Quiero encontrar esta casa inmaculada para Año Nuevo. Cada superficie debería de brillar y estar todo listo para nuestra llegada-

Kreacher hizo otra reverencia – Kreacher hará como el amo ha ordenado. Kreacher vive para servir a la Casa de los Black-

Pollux trajo a Harry y a Draco hacia adelante justo al frente del elfo – Kreacher estos son mis bisnietos: Aries Black y Draco Malfoy. Ellos van a estar viniendo frecuentemente y espero que los obedezcas completamente. ¿Entiendes? –

-Si amo – murmuro el elfo.

- Aries es el hijo del amo Sirius, él va a ser tu amo después de que yo me haya ido y espero que le muestres completo respeto y obediencia-

Los ojos de Kreacher se estrecharon maliciosamente mientras respondía – El amo Sirius fue un malagradecido, traidor, que huyo de su casa y rompió el corazón de su madre. Ama juro que él no era hijo de ella-

Pollux tenía una expresión de horror y sin pensarlo coloco sus manos sobres los oídos de Harry, lo cual fue completamente inefectivo, ya que de todas maneras harry podía oír las palabras del elfo, aun cuando fueran un poco amortiguadas.

-Te prohíbo que hables mal del maestro Sirius o que repitas cualquier cosa mala que alguien más haya dicho- dijo el viejo mago autoritariamente. – A partir de ahora te ordeno que pienses, sientas y actúes como si tuvieras un profundo amor por el maestro Sirius, al cual consideraras como un amable, benéfico y gran maestro. Ahora vete hacer tu trabajo-

Por un momento Harry pensó que Kreacher se veía completamente infeliz, pero el elfo solo hizo una reverencia aún más profunda antes de responder.

-Por supuesto maestro- antes de desaparecer con un suave Plof.

Pollux se voltio hacia sus bisnietos diciéndoles - Esperen por mí en el salón, necesito tener algunas palabras con el portarretrato de tu abuela Aries-

Ambos se fueron hacia el salón, pero no tomaron asiento, ninguno tenía ánimos de terminar cubiertos en polvo. Así que decidieron ver un poco a los diferentes objetos que ahí se encontraban, en un extremo había un amplio mueble de madera, con un juego entero de plata todos con el escudo de los Black, hacia el lado había una mesa solitaria con una pequeña caja de vidrio que se veía opaca por la suciedad, harry no creía que fuera buena idea el abrirla. Mientras tanto Draco se encontraba en el otro extremo del salón, mientras veía a su alrededor se fijó que en la pared que estaba al final había algo, se dirigió hacia allá, parando al frente de un tapete amplio que estaba a lo largo de la pared.

-Mira acá Aries. Es el árbol familiar de los Black- exclamo.

Harry camino lentamente para ver lo que tenía a su primo tan entusiasmado y tenía que admitir que el tapete era fascinante, mostrando cada miembro de la familia Black por siglos.

-Aquí esta mama.- Dijo Draco apuntando a uno de los nombres. – Y aquí estoy yo-

- Aquí está el Bisabuelo y la Tía Cassiopeia- apunto Harry. Su corazón se aceleró cuando vio el nombre de Dorea Black casada con Charlus Potter, con un solo hijo James Potter, pero por supuesto no dijo nada. No era buena idea levantar sospechas, aun con Draco. – El tío Marius no está acá-

- Oh? Déjame ver- Draco vio hacia donde Harry estaba apuntando. – Hay una marca negra algo curiosa allí. Quizás ahí era donde estaba su nombre. ¿Crees que el tapete este dañado?-

-Quizás- murmuro Harry. – Hay otra marca negra como esa por acá, donde mi papa debería de estar-

- Hay varias de esas por acá- comento Draco. –Mira. Aquí hay otra justo al lado de mi mama-

- ¿Encontraron algo interesante niños?- pregunto Pollux mientras entraba al salón.

-Encontramos el Árbol Familiar de los Black- respondió Draco. – Pero está dañado-

-¿De verdad? – Pollux se acercó para investigar lo que los niños habían encontrado. – Me pregunto cómo habrá pasado eso- escaneo el tapete en búsqueda algún daño. – No veo nada mal, funciona bien-

-Aquí Bisabuelo- apunto Harry. – Esta marca negra que está aquí donde debería de aparecer mi papa. Y otra por acá donde el tío Marius debería de estar-

Mientras le señalaba las marcas a su Bisabuelo Harry noto que Pollux estaba algo pálido. El viejo se rio débilmente y con voz algo temblorosa dijo.

-Imagino que el Tapete si está dañado después de todo. Oh bueno, es bastante fácil de arreglar- levanto su varita y murmuro un hechizo, las marcas negras desaparecieron, siendo remplazadas cada una de ellas por nombres.

-¡Mi mama tiene una hermana! – exclamo Draco con sorpresa. Y ciertamente la marca negra que estaba al lado de Narcisa había sido remplazada por el nombre de Andrómeda Black, una doble línea dorada la conectaba con Ted Tonks, debajo de ambos estaba otra línea dorada que los conectaba con Nymphadora Tonks.

-¡Mira Draco, tenemos una prima! Y es varios años mayor que nosotros!-

Draco frunció el ceño -¿Por qué no he oído nada sobre ella antes? – le pregunto a Pollux.

Su bisabuelo dudo un momento antes de responder – Andromeda no se lleva bien con el resto de la familia – dijo cuidadosamente, como si estuviera midiendo las palabras que decía. – Ella fue contra los deseos de sus padres y se casó con un sangre sucia-

Draco jadeo sorprendido ante esta nueva información - ¿Por qué haría ella algo así? –

-La gente hace muchas cosas tontas cuando son Jóvenes- replico Pollux.

-¿Es por eso que su nombre estaba cubierto con una marca negra? – pregunto harry en voz baja. – Su nombre fue borrado apropósito, verdad? – la mueca que hizo Pollux al escuchar la pregunta fue toda la respuesta que necesito Harry. – Supongo que el nombre de papa estaba también tapado con una marca negra porque huyo de su casa y el tío Marius porque es un Squib-

-Es solo un viejo y tonto tapete – respondió Pollux a la ligera. – No significa nada, no tiene importancia-

-¿Es decir que Aries y yo podemos conocer a nuestra Prima Nymphadora? – pregunto Draco.

Pollux casi se rehusó rotundamente, pero antes de responder vio los rostros de sus dos Bisnietos y dudo.

-Voy a ver qué puedo hacer- les prometió. – Ven Aries, vamos para que conozcas a tu Abuela-

Ambos niños siguieron a Pollux fuera del salón, ninguno de ellos notando los dos nombres que habían aparecido en el tapete, uno al lado de Sirius con el nombre de Regina Malfoy unidos ambos por una línea dorada que terminaba con el nombre de Aries Black.

Por la tarde, Harry regreso a Windermere Court con el Tío Marius y la Tía Clytemnestra, entusiastamente les conto todas las nuevas noticias a los portarretratos, quienes se rieron y jadearon en todos los momentos adecuados a lo largo de la historia.

-¿Un Parselmouth? – Lily estaba estupefacta. - ¿De dónde vino eso?-

James sonrió – Quizás tú no eres tan Muggleborn como pensábamos. Quizás tu eres la heredera de Slytherin!-

-Pero yo no soy una Parselmouth- protesto Lily.

-Quizás si lo eres, pero nunca tuviste la oportunidad de descubrirlo- observo Regina.

El tío Marius se aclaró la garganta, todos pararon de conversar y tornaron su atención hacia él.

-Aunque ciertamente todo esto es de lo más agradable, me temo que tenemos asuntos de mayor importancia que demandan nuestra atención. Aries, inmediatamente después de que fuiste a Grimmauld Place, Arcturus y Abraxas me informaron que ellos y Pollux han acordado en conceder que sigas quedándote aquí con nosotros-

-¡Eso es maravilloso! – exclamo Harry mientras James vitoreaba.

-Sin embargo hay algunas condiciones- continuo Marius impasiblemente. – Vas a vivir aquí de lunes a viernes. Pero vas a pasar los sábados en Grimmauld Place y los domingos en la mansión Malfoy. Durante el verano, vas a ir a visitar a Arcturus y Melania en Francia-

-Eso no suena tan mal – comento Harry.

-Hay más – dijo la Tía Clytemnestra. – Cassiopeia va a venir a vivir con nosotros-

Harry se quedó con la boca abierta ante esta nueva noticia, cuando finalmente reacciono – Cassiopeia? Por qué?-

-Ella es encargada de darte clases – le explico el Tío Marius.- Draco también va a estar viniendo para recibir las clases contigo-

Harry no estaba seguro de que pensar sobre esto. Cierto, Cassiopeia había sido perfectamente amable con él, pero también la había visto ser increíblemente mala con otras personas. Definitivamente no creía que fuera a estar disfrutando mucho de estar viviendo con ella. Pero por otra parte el tomar lecciones con Draco podía ser algo sumamente entretenido.

-Tendremos que ser cuidadoso – reflexiono Harry en voz alta. – Nadie puede tener un descuido-

-Ciertamente no, nadie puede tener un descuido – acordó el tío Marius. – Solo tomaría un error para destruir todo lo que hemos logrado-

El rostro de Harry decayó al escuchar esto – Espero que ella no arruine todo-

-Anímate Aries – dijo James con un sonrisa traviesa. – Podemos hacer las cosas muy interesantes para la Tía Cassie-

Pero las cosas no resultaron ser como Harry había pensado, Cassiopeia no era tan terrible como habían pensado. Continuo tratándolo bien y hasta logro tratar al tío Marius y la tía Clytemnestra más o menos decente. Cassiopeia pasaba la mayor parte de su tiempo en su cuarto, metidas en sus propios estudios. En cuanto a sus clases, ambos niños las encontraron fascinantes.

-La mayoría de las familias de Sangre Pura, en esta época suelen dejar el aprendizaje intensivo sobre la magia para Hogwarts, logrando con eso perjudicar a su descendencia – les decía el primer día de clases, poco tiempo después de año nuevo. - Ellos se excusan diciendo que estudiar mucha magia demasiado temprano puede abrumar a los niños- dijo con disgusto – Yo no opino como esos tontos. Les voy a estar enseñando de la misma manera en que yo aprendí cuando era niña: dos años de seria teoría seguidos de dos años de práctica con sus varitas. Deberíamos comprar sus varitas un año antes de que vayan a Hogwarts, dándoles una sólida base para que puedan exceder en sus clases –

-¿Si esa era la manera en que solían hacer las cosas, porque decidieron cambiarlas?- pregunto Harry.

Cassiopeia gruño – El Amante de Muggles y tonto de Dumbledore persuadió al Wizengamot para que pasaran una serie de ridículos estatutos restringiendo lo que se le podía enseñar a los niños de diferentes edades – riendo burlonamente continuo – El clama, por supuesto, que es por su propia protección, pero todo el mundo sabe que es un intento de colocar a los Hijos de Muggles en el mismo nivel que los hijos de magos-

-¿Es decir que lo que estamos haciendo es ilegal?- pregunto Draco visiblemente emocionado.

-Técnicamente- admitió Cassiopeia. – pero también lo es la Magia Especial. Las leyes y regulaciones son para los magos de bajo nivel, no para nosotros, magos poderosos descendientes de nobles casas. Uno debe aprender a manejar estas simples regulaciones para la ventaja de uno, pero uno nunca debe permitirles que prohíban a uno el hacer lo que sea necesario para alcanzar lo que uno se ha propuesto.

Cassiopeia los instruyo en lo básico de la Astronomía, Herbologia y Pociones, también dándoles una base teórica para Transformaciones y Encantos. Los viernes eran dedicados a lo que ella llamaba, Magia Especial, en otras palabras, Artes Oscuras. Draco y Harry eran ambos bastante brillantes, logrando hacer progresos constantes, para la gran satisfacción de Cassiopeia.

Después de las lecciones Draco generalmente se quedaba para una buena parte de la tarde, ambos primos pasaron muchas tardes regocijándose en las maravillas de volar sus escobas en el jardín, haciendo algunas bromas a los Squibs (los cuales en verdad no les importaba mucho) y a la tía Cassiopeia (a quien si le importaba y bastante) al igual que explorando las tres casas mágicas que tenían a su disposición. A medida que el tiempo pasaba, Harry creció más y más acostumbrado a esta nueva vida y los Dursleys se convirtieron en nada más que un pequeño recuerdo borroso de una pesadilla.

Le tomo a Remus varios meses de indagar en el Salón de Archivos del mundo mágico, pero finalmente descubrió a Marius y Clytemnestra Black, sangre puras Squibs, que habían sido colocados como guardianes de Aries Sirius Black, un sangre pura, de 6 años de edad, hijo único de Sirius Black y Regina Casandra Malfoy. Remus negó con la cabeza ante el obvio engaño. Quizás el no abra conocido tan bien como pensaba a Sirius, pero ciertamente él se hubiese enterado si su supuesto amigo se hubiese casado secretamente. Aun mas, la fecha de Nacimiento dada a Aries era del 1 de agosto de 1980, solamente un día después del nacimiento de Harry y Remus sabía exactamente donde había estado Sirius ese día – con James, Lily y Remus arreglando el cuarto de Harry- Remus resoplo, Sirius jamás hubiese permitido a su esposa el dar a luz sola en otro país sin el a su lado. Incluso había intentado quedarse mientras Lily daba a luz a Harry, para proveer apoyo moral a james, pero Lily había perdido la paciencia ordenando que ambos salieran. Así que Remus copio la dirección en un pedazo de pergamino.

Al día siguiente lanzo unos cuantos básicos encantos de apariencia sobre su rostro y cuerpo, antes de visitar el número siete de Windermere Court. Camino por los escalones de la entrada y toco el timbre. Un elfo domestico apareció abriendo la puerta y lo guio hasta el salón de entrada, ofreciéndole que tomara asiento. Algunos minutos después el elfo le trajo un té.

-El maestro Black va a bajar a recibirlo en unos momentos señor- dijo la elfa antes de dejarlo solo.

Un repentino grito agudo inundo la casa, asustando a Remus quien salto de su asiento, varita en mano.

-DESAGRADECIDOS Y MISERABLES MOCOSOS! – rugió la voz de una mujer – SI LOGRO PONER MIS MANOS EN USTEDES, JURO POR MERLIN, QUE LOS VOY CRUCIAR HASTA AGOTARME, CANALLAS!

Remus sintió una profunda pena por Harry. ¿Cómo había podido pensar que quizás Harry estaría mejor en tan horrible lugar? He debido decirle a Dumbledore inmediatamente.

Como el pobre de Harry debe estar sufriendo, pensó con culpa.

Mientras estaba metido en sus pensamientos y consumiéndose con la culpa, escucho una risitas en el cuarto de al lado. Usando sus técnicas largamente olvidadas de Merodeador, camino silenciosamente hasta asomarse y ver un poco en el cuarto. Dos niños se reían silenciosamente ocultos al lado de la puerta que guiaba hacia el otro pasillo. Remus estaba confundido, si a él lo hubiesen amenazado con tortura una bruja oscura, el reírse no hubiese sido su primera respuesta, sin embargo ambos niños seguían riéndose sin mostrar señales de estar asustados.

-¿Crees que ya abrió el closet? – pregunto el más bajo de los dos, de pelo rubio y que remus no lograba reconocer.

El otro niño vio el reloj que se encontraba sobre la mesa y negó con la cabeza. – Falta un minuto – dijo.

El niño alto, con su cabello oscuro y buena presencia, le recordaba a Sirius y Remus sospechaba que este debía ser Harry bajo algún tipo de disfraz. Mientras el continuaba ahí parado, viendo a los niños esperar, Remus de repente se dio cuenta de lo que estaba sucediendo y sonrió a pesar de todo. Estaba en el medio de una broma.

Una repentina explosión sacudió a la casa y los rugidos de la bruja volvieron con renovado fervor.

-Ahora si abrió el closet- el niño de cabello oscuro murmuro y ambos comenzaron a reír. La escena trajo lágrimas a remus, ambos actuaban de manera parecida a Sirius y James, tantos años atrás. Remus casi esperaba que James entrara por el pasillo y felicitara a los niños por su éxito.

-Muy bien hecho chicos- la familiar voz dijo sonriendo en una esquina del cuarto que Remus no podía ver. –Han debido ver la expresión de su cara!-

Remus se puso pálido, no podía ser. Estaba imaginando cosas, no había manera de que James estuviera en ese cuarto.

-Gracias tío James- replico el chico de cabello oscuro.

De repente se escucharon pasos ligeros, seguidos de una voz ligeramente sin aliento que sonaba como si perteneciera a un hombre algo mayor.

-Ella está bajando las escaleras de atrás – dijo la voz jadeando.

-¿Que tan brava esta, tatarabuelo? – pregunto el rubio, pero aun así no parecía muy preocupado. – ¿Es tan malo como cuando volvimos su gato de color rosa?-

-Peor- replico el tatarabuelo.

-¿Tan mal como cuando volamos el quinto piso? – el chico de cabello oscuro pregunto.

-Aun peor-

Los chicos compartieron una sonrisa maliciosa -¿Grimmauld Place? – pregunto el de cabello oscuro y el de cabello catire asintió.

-¡Corran!- alerto la voz de James. – Prosigan con el Plan Delta. Yo los cubro-

Los chicos asintieron y corrieron fuera del cuarto, justo momentos antes de que una furiosa arpía entrara.

-Buenos Días Tía Cassie- saludo alegremente James. -¿Dormiste bien?-

-¿Dónde están? – gruño la Tía Cassie.

-¿Dónde están quienes? – pregunto James políticamente.

-Los canallas-

-Oh, si te refieres a Aries y Draco. Me temo que han estado fuera toda la mañana- replico James. –Fueron a Grimmauld Place temprano para utilizar la librería-

-¡Voy a matarlos!- murmuro la tía Cassie. – Voy a matarlos lentamente y dolorosamente-

-Contrólate Cassie – dijo el tatarabuelo – ¿Por qué mejor no tomas un largo baño caliente?

La tía Cassie dio una gran imitación de la mirada de un Basilisco antes de salir dio media vuelta y mirando a James.

-No creas que no sé quién es la inspiración para todas estas estupideces, James Cygnus Potter- dijo ácidamente. – Si fuera por mí te reduciría a una simple pila de cenizas-

-Oh, pero piensa como el pobre de Aries reaccionaria ante eso- dijo James, y remus podía escuchar la gran sonrisa que trasmitía su voz. –Podría mandar a Kaa de nuevo detrás de ti-

La tía Cassie rechino los dientes y salió como una tormenta, murmurando amargamente. Remus solo pudo escuchar algunas palabras: "Desgraciada Serpiente", "Indignante" y "Bromas Juveniles". Una vez que se fue, James soltó una carcajada que llevo los pensamientos de Remus de Nuevo al pasado, todos sentados en la sala común de la torre de Gryffindor.

-Gracias por mantener pendiente Abuelo – dijo James.

-No hay de que, hijo mío, no hay ningún problema – replico el tatarabuelo. – En mi juventud fui un buen bromista-

-¿En verdad? – James sonaba sorprendido.

-¿De dónde crees que tú y Sirius heredaron su sentido del humor? – la voz bostezo. – Bueno me voy a ir a tomar una siesta-

-Nos vemos abuelo-

Remus no podía resistirse, avanzo un poco más hacia el cuarto, esperando ver un vistazo de James. Y se encontró viendo directamente a los ojos de un retrato sumamente realista de su amigo muerto, que estaba sentado en una mesa mordisqueando una manzana. Sus ojos negros brillaron en reconocimiento cuando vio a Remus.

-¿Moony? ¿Qué estás haciendo con esa ridícula apariencia?-