A la mañana siguiente Sakura se dirigió al hospital con un objetivo en mente: Hablar con Kotu-san, el director del hospital. Tenia tantas dudas que resolver y de seguro el hombre sería el único con las respuestas, para su desgracia y tal como lo había predico el día anterior.

-Esos son temas internos del hospital, y más aún temas demasiado complejos y en que nada competen a una jovencita como usted-

No importó cuanto insistió Sakura, el hombre simplemente no le dio ni la más mínima razón del por que el hospital funcionaba de la manera que lo hacía; no queriendo darse por vencida Sakura intentó hablar con sus demás colegas en el sitio, con las enfermeras, ¡hasta los guardias de seguridad! pero nadie parecía estar dispuesto a hablar.

El animo de la pelirrosa estaba por los suelos, habían pasado 5 días desde que había ayudado a la mujer en estado de embarazo y eso era lo más que había hecho en sus casi tres semanas allí, sin mencionar que no estaba avanzando en su misión, cada día se sentía menos útil. Sakura caminaba de vuelta a casa luego de entrenar un poco como ya era costumbre cuando al girar en una esquina sus sentidos ninjas se activaron, algo sucedía. La chica miró a un lado, y luego al otro, no había nada inusual, nadie alrededor, o eso parecía hasta que…

-¿Qué es eso?, sonó como un sollozo-

Los instintos de la chica la guiaron hasta lo hondo de un callejón que recién había pasado, allí entre papeles y basura diviso un pequeño niño de no más de 8 años, la imagen era realmente preocupante, no solo porque ¿Qué haría un niño allí?, sino porque se encontraba notoriamente en un muy mal estado.

La ojijade se acercó con cuidado al pequeño, parecía estar temblando y bastante adolorido, moviendo lentamente los papeles que lo cubrían pudo ver que tenia no solo grandes cortadas sino que varios golpes.

-Déjeme no se acerque! - exclamó el niño cuando finalmente notó la presencia de Sakura

-Tranquilo no voy a hacerte daño, solo te quiero ayudar, necesitas atención inmediata-. En cuanto las palabras dejaron los labios de Sakura, la chica recordó no solo lo que había sucedido con la mujer embarazada hace unos días, sino la falta de colaboración latente en hospital, por lo cual rápidamente completo. -Así que déjame ayudarte un poco en lo que pueda-.

El niño miró a Sakura con notorio temor, sabía que no debía confiar en extraños, pero ¿qué otra opción tenía?

Con bastante cuidado y eficiencia Sakura curó al niño, quien parecía maravillado por las habilidades de la chica.

-Wow!, ¡es como magia! - dijo el niño viendo el brillo verde en las manos de la pelirrosa.

Sakura sonrió con calidez, la inocencia de los niños era ciertamente mucho más mágico que sus habilidades como ninja y médica. -Bien, creo que con eso estarás más que bien-

-¡Muchas gracias señorita!-

El niño se levantó con cuidado del suelo y examinó sus extremidades. -Me siento como nuevo jeje, uhh pero parece que ya es muy tarde, ¡tengo que volver a casa! -

Sakura vio que el niño estaba a punto de emprender su camino, pero viendo que en algo tenía razón dijo poniéndose de pie también. -Ya está muy oscuro, déjame acompañarte y asegurarme de que llegues bien-

-No tiene por qué hacerlo, ¡yo se cuidarme solo! - dijo con orgullo el chico, a lo cual Sakura respondió con una cara de escepticismo, ¿Qué no lo había encontrado medio muerto en un callejón hace unas horas?, vaya forma de saber cuidarse.

-Ni hablarlo, ¡me encargare de que llegues en una pieza! Y si en verdad tienes tanto afán entonces apresúrate-

Sakura acompañó al pequeño niño mientras hablaban, el niño era un tanque llenó de energía, era casi tan parlanchín como Naruto, el recuerdo de su amigo la hizo sonreír más, estaba tan embotellada en sus pensamientos que apenas y notó cuando por fin paparon.

-Emm, está es mi casa-

La construcción era bastante pequeña y humilde. Sakura asintió y se quedó esperando a que el niño entrará para poder marcharse, sin embargo…

-Em señorita ninja, ¿podría pedirle un pequeño favor? -

-¿Un pequeño favor?, claro ¿Cuál?-

-Podría usar su magia y ayudar a mi papá-

Si con magia se refería a ciencia y sus habilidades de medica… -Por supuesto, pero dime, que sucede con tu padre? -

Tan pronto como Sakura escucho el relato del niño supo en seguida que su padre estaba enfermo, y no solo enfermo sino al parecer realmente enfermo por lo cual la chica entro a la vivienda para poder revisarlo. Cabe aclarar que la reacción del hombre no fue muy diferente en un principio a la de la mujer embarazada y su esposo sin embargo al no tener tantas fuerzas para oponerse el padre del niño termino dándose por vencido y dejándose examinar.

La chica hizo lo que estaba en sus manos para bajar la alta fiebre del hombre y ayudarlo a recomponerse un poco, pero definitivamente lo que tenia no era un resfriado común y mucho menos algo que desaparecería por si solo, cuando el hombre estuvo un poco más lúcido.

-en verdad le agradezco mucho lo que está haciendo-

-No se preocupe señor, por ahora solo enfóquese en mejorar-

El hombre sonrió con la poca fuerza que tenía mientras Sakura cambiaba el paño de agua fría de su cabeza.

-Y dígame, ¿cómo fue que el suertudo de mi hijo dio con usted? -

Sakura miró al pequeño que al escuchar la pregunta de su padre pareció quedar congelado, ¿debía contarle como fue que conoció y encontró al niño?, definitivamente no era algo que ningún padre quisiera escuchar, la chica no alcanzo ni a abrir la boca cuando el pequeño se le adelantó.

-Yo… en verdad lo siento Otousan, yo… yo… te juro que no fue mi intención, yo solo quería ayudar- rompió el niño en llanto dejando sorprendidos tanto al hombre como a Sakura. El niño les contó como había resultado herido después de haber sido descubierto robando unas cosas de una tienda, al parecer si bien no lo pudieron atrapar no había salido del todo bien librado en el escape, razón por la que tenia tantos golpes y heridas.

-Ayyy este niño- dijo con cansancio y algo de tristeza el enfermo -Se que las cosas no están del todo bien ahora, pero creó que te enseñado mejor que eso, si necesitabas algo habérmelo dicho, yo lo hubiera comprado para ti hijo-

El niño apenas y dejaba de sollozar, podía verse la desbordante vergüenza y tristeza en sus ojos- Pero Otousan, tu, tú estás muy enfermo-

-Esa no es razón para que andes robando, ya te lo dije tus necesidades son las mías y yo veré en el estado que este como suplirlas; dime, ¿Qué es lo que tanto querías? -

El niño bajo la cabeza y en un leve susurro contesto -Yo solo quería conseguir algo de dinero para que Otousan pudiera ir al hospital y mejorar-

La confesión del menor llego tanto al corazón de su padre como al de Sakura. El hombre dio un largo suspiro y mirando nuevamente a Sakura dijo -Disculpara usted señorita, estoy seguro que esto es tan sorpresivo para usted como para mí-

-Está bien, después de todo su hijo actuó en nombre de una humilde causa-

-Pero no por eso lo hace menos erróneo, mañana a primera hora iremos a esa tienda para que se disculpe, ¿entendido? –

-Si, Otousan-

-Ahora ve y prepara algo de te para nuestra visita, es lo mínimo que podemos hacer-.

El niño hizo una leve reverencia y abandono el sitio.

-En verdad esto es todo un problema- dijo el hombre más para si mismo, aunque Sakura claramente lo había oído.

-Ya lo creo; no quiero parecer metida señor, pero esos síntomas que me describió, hace cuanto los tiene? -

Según el relato del hombre y los síntomas que presentaba Sakura pudo concluir que él había sido uno de los infectados por el virus que ella había ido a estudiar. El hombre le contó a Sakura como todo había comenzado hace un poco más de 6 meses cuando luego de un par de semanas enfermo acudió al hospital, donde para su sorpresa varias personas parecían presentar los mismo síntomas razón por la cual fueron tratados como victimas de una epidemia. El rápidamente a modo de respuesta había desarrollado desarrollo una vacuna que para alivio de todos resulto exitosa, o al menos en principio; ya que al menos un mes después de habérsela aplicado los síntomas de la extraña epidemia volvían a atacar a los infectados.

-…He tenido que aplicarme la inyección una vez al mes desde entonces- dijo con cansancio el hombre- sin embargo, está vez no tengo dinero para pagarla-.

-Pero… estoy segura que si habla con Kotu-san, el director del hospital, tal vez puedan llegar a algún tipo de arreglo-

Una risa sin humor escapó de los secos labios del hombre. -Ni te molestes jovencita, creeme que ni en mi lecho de muerte esa será una opción; he visto la clase de tratos que hacen los demás que como yo necesitan esa vacuna y no vale la pena-.

-Pero, es su vida…-

-Una vida que seguirá en manos de ese hospital hasta el fin, si consigo el dinero para la siguiente dosis significa que tendré que seguir haciéndolo por quien sabe cuanto más tiempo; y si por otro lado no lo consigo y termino en un trato con Kotu estaré en deuda con el también hasta el final de los tiempos, y más allá; puede que no tenga mucho pero todo lo que tengo y por lo que he trabajado prefiero dejárselo a mi pequeño hijo que entregárselo a ese avaricioso hombre-.

Sakura escuchaba con tristeza e incredulidad, como es hasta ahora no había escuchado nada de la supuesta cura, además otra vez el tema de los costos de los tratamientos en el hospital, claramente era algo que estaba afectando a toda la población.

-Sabe tal vez en algún momento deje de necesitar la vacuna-

-Tal vez, pero la verdad por como han sido estos meses, dudo que llegue a ver ese día- dijo con resignación.

La pelirrosa atendió ese día lo mejor que pudo al hombre, adicionalmente le pidió permiso de tomar algunas muestras, sentía que si alguien podía ayudarlo sería ella, después de todo no era solo la misión que le había dictado Tsunade, sino la que le dictaba su corazón; la chica se despidió del hombre y su hijo y con toda su determinación les prometió que los ayudaría fuera como fuera.

Cuando Sakura volvió al hospital se dirigió enseguida a hablar con el director.

-Kotu-san han pasado tres semanas desde que llegue aquí, y hasta ahora no he podido investigar nada sobre la epidemia que me encomendaron- dijo la ojijade yendo directo al punto.

-Ya le dije que ese es un tema cerrado- respondió con simpleza el hombre sin siquiera dirigir una mirada a la joven.

-¿Como puede ser un tema cerrado cuando hay personas aun sufriendo por eso?-

El director levantó lentamente su cabeza para mirar a la chica, ¿Cómo que gente sufriendo por eso?, era imposible que ella supiera que aun había enfermos, es decir el específicamente se había encargado de que Sakura no tuviera contacto con ellos cuando aparecían en el hospital.

-Podría explicarse un poco mejor jovencita- dijo ofreciéndole al fin la silla frente a su escritorio.

-Se que desarrollaron una cura pero que está no ha sido del toda efectiva, que las personas infectadas recaen cada tanto-.

-Amm, eso, son solo secuelas del virus, pero ya pasaran-

Sakura observó por un largo rato al hombre, como podía ser un medico tan indolente ante la situación, aunque luego de escuchar los comentarios de los aldeanos no era muy difícil de imaginar.

-Eso a usted no le consta-

-¿Y acaso a usted si?- dijo casi que ofendido el medico

-No realmente, por eso me gustaría que me dejara realizar un estudio sobre la cura-

-¿Un estudio sobre la cura?, no cree que está pidiendo algo que está fuera del alcance de sus manos, de sus funciones y seguramente de sus capacidades- dijo con tonó despectivo viendo con arrogancia a la kunoichi, quien después de una leve pausa en la cual trato de reunir todo su valor respondió.

-No, estoy segura que no se sale de mis manos, de las funciones de mi misión y mucho menos de mi capacidad-

-Jaaa, bueno pero ese es solo su punto de vista. Mire jovencita, no solo este es MI hospital, sino que yo mismo fui quien desarrollo la cura, y no solo por que venga con recomendaciones del Daimyo de Tsunade y quien sabe de quien más voy a poner todo en sus manos. No olvide que usted aquí no es más que una forastera-

-Una forastera que vino a ayudar-

-Pero que a fin de cuentas no lo ha hecho y por una sencilla razón, por si no lo ha notado aquí no necesitamos su ayuda-

Sakura guardo silencio, la ira que sentía en ese momento estaba apunto de hacerla explotar y lo que menos necesitaba era entrar en una discusión con su jefe temporal y arruinar la misión, después de todo ella en verdad quería ayudar a los enfermos y al pueblo. Sin embargo, ese mismo pensamiento fue la que la hizo recobrar la compostura, ella tenía una misión oficial y personal, ayudar, definitivamente no iba a suceder si seguía las ordenes de ese arrogante y estúpido sujeto. Así que poniendo la mejor cara posible… -Esta bien Kotu-san lamento las molestias, es decir usted como jefe y cabeza del hospital debe saber mejor lo que hace que nadie-. El hombre la miró con duda, el cambio en su actitud era realmente radical. – me apegaré a mis funciones y seguiré sus instrucciones mientras este en el hospital-. Pero fuera y por mi parte tomaré cartas en el asunto por mis propias manos-.

-Parece que finalmente se dio cuenta de cual es su lugar, esperemos que en un par de semanas más se convenza de que no tiene nada que hacer aquí y se marche-. Pensó para si mismo el hombre antes de responder -Me parece bien jovencita-.

Las dos siguientes semanas fueron particularmente pesadas para Sakura, cuando pensó en tomar el asunto en sus manos nunca se imaginó que fuera tanto; en las mañanas trabajaba las pocas horas que debía en el hospital, después de todo era lo que la misión encargada por el Daimyo formalmente requería; y por las tardes atendía por fuera, más que todo en sus casas a aquellas personas en el pueblo que se habían visto negadas del servicio de salud por su falta de recursos, cabe decir que entre más personas atendía, más se corría la voz por el pueblo de las labores de la medic-nin y más peticiones de ayuda recibía, si, definitivamente la chica no pasaba para nada de manera desapercibida.

-No ha vuelto por aquí a entrenar- Pensaba Itachi, aun transformado en Taiki desde lo alto de un árbol mirando el que era su campo de entrenamiento. - Debe estar bastante ocupada atendiendo a toda esa gente como se rumorea en el pueblo-. Una pequeña sonrisa se coló entre los labios del chico, era bueno ver que aun existían personas dispuestas a ayudar, a servir en verdad, una clara expresión de la voluntad de fuego.

Lastimosamente, atención positiva no era todo lo que la medic-nin recibía. En una elegante oficina del pequeño pueblo.

-¡¿Qué?! A este paso una niña va a acabar con nuestro negocio!- dijo con molestia un hombre sosteniendo unos informes con fuerza en sus manos.

-No diga eso señor alcalde- trató de calmarlo su acompañante.

-¿¡Y que más quieres que diga Kotu!?, no más mira las cifras!- respondió el alcalde arrojando las hojas con fuerza. -Las dos últimas semanas han sido las de menores ingresos en el hospital y todos sabemos que no es coincidencia, y es que claro para que acudir al hospital si ahora todo el mundo puede ser atendido por la fantástica medic-nin de Konoha!- dijo con notoria molestia y sarcasmo.

-Es solo una fase, de seguro no tardará en pasar- dijo con tranquilidad el director del hospital. -Después de todo ella solo está en una misión, no es como si pensará quedarse aquí por siempre-.

-¿Y mientras pasa qué?, ¿nos iremos a perdidas?-

-No necesariamente, es decir, el hospital puede sobrevivir y mucho más con el dinero que le aporta el daimyo-

-Tal vez el hospital si, ¿pero que hay de nosotros?, si el dinero del daimyo va para el hospital sabes en realidad de cuanto será tu sueldo?- El alcalde miró con escepticismo a su socio. – además está "fase" como tu llamas es simplemente el inicio; ¿que sucederá si se corre la voz de que nadie va al hospital por que una medic-nin, nada más ni nada menos que la aprendiz de Tsunade está curando a todos?, ¿no crees que más de uno querrá que ella sea quien dirija el hospital?, no nos conviene ni a ti ni a mi que eso suceda, no solo por el dinero, sino por todo lo que estando a cargo podría destapar-.

Kotu pareció finalmente contrariado, tal vez el asunto de la jovencita se le estaba saliendo de las manos. -¿Entonces que se supone que hagamos?, esa chica no se va a marchar ni a desaparecer por que si nada más-

-Lo sé, pero creo tener la solución que necesitamos- dijo el alcalde con malicia y sembrando la duda en el medico.

-Espero que sea una solución definitiva y rápida-

-Pues a menos que conozcas algo más definitivo que la muerte…-

El medico sonrió levemente con suspicacia. -Bien, pero encárgate de que sea muy bien hecho el trabajo, es decir ella no solo es una kunoichi sino una médico capaz de curarse dada la oportunidad-.

-Conozco las personas exactas para eso-.

Rápidamente cayó la noche, las personas empezaban a volver a sus casas luego de largas horas de trabajo, bueno al menos la mayoría, ya que unos cuantos preferían continuar su día en una manera más divertida y que mejor que yendo por un trago al bar.

Itachi no era uno estos, su idea de diversión no podía estar más alejada de ese sitio, pero aun así allí se encontraba, aunque no como Itachi sino aún como Taiki, nada más y nada menos que cumpliendo con su misión, y si se trataba de recolectar información no había mejor sitio que ese tipo de lugar.

El muchacho se encontraba sentado en lo más oscuro de la barra bebiendo con tranquilidad una cerveza, había escuchado una que otra cosa interesante en su estadía en el lugar, pero aunque no tuviera que ver con su misión una conversación en específico llamó su atención.

-¿Y cómo se supone que reconoceremos a la chica?- dijo el primer sujeto

-No debe ser muy difícil, es decir ojos verdes y pelo rosado, claramente no hay muchas personas con esas características- respondió el segundo tomando un trago de cerveza.

-Por lo que he escuchado es una chica linda- dijo el tercero y con una maliciosa mirada -tal vez podamos jugar un poco con ella antes de borrarla del mapa.

-¡Basta!- exclamó el primero con seriedad -no podemos tomar este trabajo a la ligera, ustedes también leyeron el informe, no solo es una medico más, es una ninja de Konoha, tenemos que tener cuidado-.

-Si, si como sea- dijo el tercero con relajada actitud. -No es como si fuera la primera ni la última kunoichi de Konoha con la que acabamos-.

-Como sea- dijo el segundo tomando de un sorbo lo que quedaba de su bebida -lo mejor será ponernos en marcha, quiero terminar con esto rápido e ir a dormir-

-Pues si quieres ve a dormir, yo definitivamente no dejaré que se me escape la diversión- respondió el tercer sujeto con una sonrisa enfermiza en el rostro acabando su bebida y levantándose.

El primero simplemente murmuro algo como idiotas y dejando su bebida salió tras sus compañeros.

Itachi observó por un momento como se iban los sujetos y dando un largo y cansado suspiro regreso a su bebida.

Varias calles más allá del bar la joven medic-nin caminaba lentamente de vuelta a su hogar temporal, había atendido bastantes personas ese día, por lo cual su energía y chakra estaban por subsuelo. -Y lo que me falta- pensó con cansancio Sakura dejando salir un largo respiro; si bien en las mañanas trabajaba en el hospital, en las tardes visitaba a sus pacientes, por la noche trabajaba en una cura para la extraña epidemia ya que Kotu definitivamente no compartiría su cura y más aun a Sakura ya no le importaba, porque quería encontrar una que en definitivamente funcionara, ya que por desgracia aun no había podido ayudar a los pacientes afectado por la epidemia, quienes seguían viéndose forzados a ir al hospital y pagar como podían por la vacuna.

La pelirrosa iba tan ensimismada en su cansancio y sus pensamientos que apenas y notó que algo extraño sucedía cuando las luces de la calle empezaron a fallar. -Parece una baja de electricidad-. pensó mirando la calle frente a ella. -Un momento, ¿me abre equivocado de calle, por que esta tan vacío si no es tan tarde aún?, esto no me gusta nada-.

Sakura sintió un leve escalofrió recorrer su espalda, estaba segura que eran sus sentidos ninja ya que no era la primera vez que sentía algo como eso, y bien estuvo en hacerles caso ya que de no haberse girado a tiempo no hubiera podido esquivar la espada que intentó enterrarse en su espalda.

-Estuvo cerca, demasiado cerca- pensó con temor la chica dando un salto hacía atrás para poner distancia entre ella y el atacante; sin embargo, no era momento de relajarse, más cuando nuevamente sintió alguien tras de ella, sin embargo, esta vez no fue lo suficientemente rápida para esquivarlo.

¡BANG!

El segundo ataque había sido una fuerte patada que enseguida mando volando a Sakura hacia un callejón. La chica trato de levantarse lo más rápido que pudo solo para verse rodeada por dos enormes hombres.

-¿Pero qué?-. Pensó la ojijade recomponiéndose y preguntando - ¿Quiénes son ustedes y que demonios quieren? -.

-¿Tu eres Haruno Sakura, la medic-nin de Konoha?- preguntó uno de los sujetos

-Depende de quien quiera saberlo- respondió en seguida la chica

El sujeto pareció pensarlo por un momento -Estoy seguro que eres tú, es decir tus ojos, tu cabello, la bandana en tu cabeza, y el hecho que hayas podido esquivar el ataque de mi espada-

-Pues mi ataque no lo esquivo muy bien-. se burló el segundo sujeto ganándose una mirada llena de odio por parte de Sakura. -Para mí que más que una ninja es solo niña débil -.

Los puños de Sakura se cerraron con fuerza a sus costados, ya les enseñaría a esos hombres quien era Haruno Sakura.

-No se quienes sean ustedes, ni que quieran, pero les puedo decir que se metieron con la persona equivocada, AAAA!-. Sakura enfocó chakra en sus puños y en un abrir y cerrar de ojos se lanzó hacia donde estaban los dos sujetos destruyendo el piso cuando su puño intercepto la superficie, había sido en verdad un duro golpe, aun así…

-¿Pero qué demonios?, ¿dónde están?-

Ninguno de los sujetos había sido atrapado por el golpe se Sakura ni por su impacto. Segundos después y nuevamente de la nada la chica sintió alguien a sus espaldas, estaba por saltar para alejarse, pero antes de que pudiera hacerlo.

-¡Te tengo!- exclamó uno de los atacantes. Sakura intentó pararse enseguida y alejarse, pero el sitio donde su puño había interceptado el suelo parecía no querer dejarla ir.

-¿¡Pero qué!?- Algo sostenía su brazo contra el piso, pero por la oscuridad del sitio era difícil ver que era. Sakura intentó como pudo zafarse, incluso llevando chakra a sus piernas para ejercer más fuerza, pero nada parecía funcionar, además que todo. -No puede ser, me estoy quedando sin chakra-.

La situación no pintaba para nada bien, más sabiendo que había alguien tras de ella preparando otro ataque. La chica hizo lo único sin separarse del suelo o siquiera voltear a mirar, pateó con fuerza hacía atrás esperando golpear y alejar sujeto, sin embargo, su pierna no solo no pareció impactar con nada sino que luego de estirarla ya no la pudo bajar.

-¿Qué demonios un jutsu paralizante?!- exclamó con frustración Sakura tratando de mover si pierna y su mano.

-JAJAJAJA, Por que no miras más de cerca- dijo uno de los hombres caminando con tranquilidad de frente a ella.

La visibilidad en el callejón no era la mejor, más considerando que desde antes que empezará el ataque las luces de la calle habían empezado a fallar. Sakura forzó lo que más pudo su vista sin tener mayor éxito, lo que es que entre más tiraba de su pierna mayor presión sentía en su tobillo, como si la fuerza que la mantuviera en esa pose radicara allí, así que dando un fuerte jalón con el poco chakra que le quedaba…

-ughh!- ahogó un grito Sakura, no había sido buena idea en lo más mínimo, sentía como el tirón más que ayudarla a liberarla le había hecho daño, casi como si la hubiera cortado, cosa que pudo corroborar cuando sintió la cálida sangre escurrir por su pierna.

-No es ningún tipo de Jutsu, no en realidad, pero no por eso es menos interesante- dijo el sujeto que había caminado hacia ella empezando a rodearla lentamente. Sakura trataba de mantenerlo en su rango de vista, pero con una mano y una pierna inmovilizadas no era algo fácil de hacer. -Dime, Sakura, ¿te gustan las guitarras? -

Sakura no dijo nada, simplemente permaneció en silencio.

-¿Qué hay de las arpas?-

-…-

-¿Algún tipo de instrumento de cuerdas?-

-…-

-Bueno, es una lástima si no, aunque después de esto dudo que te gusten mucho más, ya que vas a conocer mi técnica especial, la cual vino a mi mente gracias a estos-.

Sakura no entendía de lo que hablaba el sujeto, en realidad no le importaba tampoco, lo único que pensaba en su mente era como salir de esa situación, estando no solo atrapada de esa manera sino que además sin chakra, por donde lo viera no tenía salida, o no una aparente.

El sujeto se detuvo a un lado de Sakura y con suavidad acercándose a ella le dijo -Solo escucha-

Lo único que supo la pelirrosa fue que luego de que el dijera eso hubo un leve sonido como de guitarra, una vibración y luego nuevamente un cortante dolor en su pierna; segundos después…

-Por tu cara veo que ya lo entendiste- dijo con una sonrisa maquiavélica el hombre. Sakura sintió como empezaba a ejercerse presión en diferentes partes de su cuerpo; alrededor de sus brazos, su pierna que estaba recogida, varios puntos más en su pierna ya estirada, su cadera, su torso y por último su garganta-.

Si la chica entendía bien, y si que lo hacía, estaba siendo sostenida por cuerdas y no cualquier cuerda, una bastante filuda; lo único que hacía falta era que algo o alguien ejerciera un poco de presión y…

-ugmmm!- Sakura ahogó otro grito cuando el hombre paso su mano levemente por varias de las cuerdas haciéndolas tensarse y enterrarse más en la piel de Sakura.

-Un bello sonido en realidad si escuchas con la suficiente atención- se burló el hombre.

Sakura pasó saliva con dificultad, no solo por el dolor sino por la cuerda que apretaba su cuello, cualquier movimiento en falto y terminaría decapitada hasta por accidente; así que con cuidado y dificultad la chica habló por lo bajo -¿Qué quieren se mí?-

El hombre sonrió con malicia ante la pregunta y posándose frente a Sakura se agachó, tomó lentamente el cabello de la chica que se encontraba recogido en una cola alta y haciéndola levantar lentamente su cara hacia él respondió. -Tu cabeza-.

El movimiento aunque leve fue lo suficiente para tensar la cuerda en el cuello de Sakura y hacer que su piel empezará a sangrar en ese punto. La chica cerró los ojos, sentía las lagrimas que empezaban a formarse y si ese sádico planeaba matarla allí mismo no le daría el place al menos de verla llorar.

-Bien, es hora de acabar con esto- dijo el hombre parándose nuevamente.

-Ni siquiera me dejaste divertirme un poco con ella- dijo su compañero con decepción llegando junto a él.

-Es cierto, me hubiera podido ir simplemente a dormir- dijo el tercero de los hombres saliendo de las sombras.

-Jeee, lo siento chicos, pero no es mi culpa que los ninjas de Konoha no sean lo que eran antes-.

-Como sea, solo dale el golpe de gracia-

-Con gusto- dijo el hombre casi que saboreando el momento con emoción.

Sakura apretó sus ojos esperando el momento final, aun así, después de un largo momento este no llegó, y no solo eso, de golpe sintió como sus cuerpo y extremidades eran liberadas haciendo que enseguida la gravedad la llevara totalmente contra el piso.

Sakura abrió con dificultad sus ojos, apenas pudo ver como alguien se acercaba lentamente a ella. La pelirrosa quiso alejarse, bueno, aunque fuera moverse, pero su cuerpo no parecía responder.

-No pareces estar en condiciones de si quiera levantarte-

Sakura pasó saliva pesadamente, aunque con algo de alivio al reconocer esa voz.

-¿Taiki?-

Sin embargo, la única respuesta para la chica fue sentir como unas cálidas manos terminaban de quitar lo que quedaba de las cuerdas de su cuerpo y luego la levantaban; luego de eso todo se desvaneció, definitivamente necesitaba un descanso.

Taiki levantó a la chica con cuidado, no parecía tener heridas graves, aun así, se le veía totalmente agotada, lo mejor sería dejarla descansar.

A la mañana siguiente Sakura se despertó cuando sintió el sol en su cara.

-¿Qué horas son?¿ ya es hora de ir al hospital?- Pensó la chica mientras se sentaba en la cama. La pelirrosa dio un largo suspiro, estiro sus brazos sintiéndose un tanto adolorida pero un tanto renovada, miró alrededor y….

-AAAAAAAAAA! ¿QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ!?-

Lo primero que había visto la chica cuando su vista recobro claridad y enfoque habían sido dos ojos negros observándola con duda.

-Hmp… que escandalosa- dijo Taiki levantándose del sillón en que estaba. -Y respondiendo la pregunta, estoy aquí por que está es mi habitación-.

Sakura miró alrededor con desconcierto, ¿como demonios había llegado allí?, rápidamente los recuerdos de la noche anterior cayeron sobre ella como un frío baldado de agua.

-Ayer… yo… tu… ¿cómo? - Fue lo único que fue capaz de formular la chica mientras su ánimo disminuía y bajaba la mirada a sus manos.

-Fuiste emboscada por tres sujetos- dijo Taiki parándose frente a la cama en que se encontraba la chica, su cama.

-Lo…sé… pero ¿por qué? - dijo con tristeza Sakura

Taiki movió cruzo sus brazos sobre su pecho y la miro con una extraña pero tranquila seriedad -No lo sé, esperaba que tú me lo dijeras-

Los pensamientos de Sakura eran todo un revoltijo, no solo no sabia por que había sido atacada, sino que tampoco terminaba de creer que por poco y hubiera podido morir el día de anterior; había sido descuidada al haber agotado su reserva de chakra, aunque en cierta parte no se arrepentía, es decir la había usado ayudando a la gente que la necesitaba, pero como médico y más aún como ninja ella debió saber mejor.

-Sakura-

La chica volvió en si, no había notada que Taiki la llamaba hace un buen rato.

-Lo siento… es solo que…¿decías algo?-

Taiki soltó un cansado suspiró -Te decía que los sujetos de ayer no parecían saber quien los había contratado para ese trabajo, solo que quien fuera te quería definitivamente muerta-.

Sakura asintió con lentitud, no era la primera vez que atentaban contra su vida, eso era solo parte de ser una shinobi, pero era la primera vez que atentaban específicamente contra ella; no por ser ninja sino por ser Sakura Haruno.

-¿Sabes de alguien que tenga un motivo para esto? -

Sakura negó con la cabeza.

-Umm, no tienes algún enemigo o cuentas pendientes? -

-No que recuerde o sepa-

Taiki pareció pensativo por un momento. Quien fuera que quisiera muerta a Sakura era de esa región ya que sabia que esos tres matones solo trabajaban allí, de seguro ni los conocerían en otros lugares; si hubiera sido alguien de otro sitio o hasta de Konoha hubieran mandado de seguro a otras personas.

-Taiki- llamó Sakura ahora haciéndolo a el retomar la atención.

-Hn-

-Gracias- dijo con vergüenza la chica -Yo, no estaría aquí… es decir no estaría viva de no ser por ti-

-Hn-

Sakura no podía evitar que un sentimiento de incertidumbre e impotencia la inundaran, no era la primera vez su vida terminaba dependiendo de alguien, le molestaba saber que al parecer no importaba cuanto entrenara o cuanto se esforzara eso no cambiaba. Los chicos permanecieron en silencio por un largo rato, hasta que…

- Será mejor que me marche, antes de convertirme en una molestia- dijo con una triste sonrisa la kunoichi saliendo de la cama.

Taiki la miró con algo de duda. -Ni siquiera son las 6 de la mañana, será mejor que descanses un poco más-.

La mirada de la chica aunque agradecida era triste. -No, yo… me encuentro bien; además tengo bastantes cosas que hacer-.

-Hn…si sobrevivir es una de ellas deberías descansar; ni siquiera has comido así que de seguro tu chakra no de ha recuperado -

-Yo… - La chica no encontraba como rebatir lo que decía el muchacho ya que por desgracia era totalmente cierto, sus reservas aunque mejor aun no estaban del todo en niveles óptimos; pero no queriendo importunar más. -No necesito chakra para caminar de vuelta a casa-.

-Pero si si vuelves a encontrarte con ese tipo de sujetos; si la persona que contrato a los de anoche en verdad te quiere muerta de seguro buscará alguien más que termine el trabajo-.

Sakura pasó pesadamente, no había pensado en eso, pero Taiki tenia razón, ella sabia mejor que nadie al ser una ninja como funcionaba el asesinar un blanco, definitivamente y por la razón que fuera ella lo era.

-Yo, estaré bien; puedo… cuidarme sola-

Taiki la miró con escepticismo haciendo que la chica se pusiera aún más nerviosa.

-Lo de anoche no se volverá a repetir- estableció Sakura tratando de fingir algo de seguridad.

-¿Quieres decir que no volverán a atacarte?, ¿Qué no volverás a estar en estado de indefensión de seguro después de haber usado todo tu chakra curando gente o que la siguiente vez no saldrás con vida?-

La chica quedo pasmada por un momento -¿Comoo…como es que?-

Taiki sonrió con autosuficiencia -¿Cómo se que estabas sin chakra por estar curando gente?, por favor Sakura este es un pueblo, la gente habla y no es difícil sumar 2+2; es más estoy seguro que eso lo sabían también quienes te atacaron, si no ¿por qué esperaron hasta esas horas para hacerlo?-. La chica ya no encontraba como sentirse más estúpida, al parecer era más descuidada de lo que pensaba.

Taiki volvió a su típica seriedad-. En todo caso, tienes razón lo que pasó anoche no se va a volver a repetir, estuviste muy cerca de morir-. Dijo el chico a modo de reproche.

-Lo sé, fui una descuidada-

-Aa, ciertamente; por eso y porque dudo que dejen de atacarte o que no vuelvas a estar en un estado similar por el uso excesivo de chakra-. Sakura lo miró con duda, a donde iba con eso? - no tengo más opción que ayudarte, al menos mientras esas circunstancias cambian -

La duda no cabía en la cara de la chica, sentía que le estuvieran hablando en otro idioma - ¿Ayudarme?¿cómo?-

-Hmp… de la misma forma que ayer-

-Se refiere a … ¿protegerme?, pero…- ¿Por qué?,¿qué ganarías con ello? -

-Lo mismo que tú agotando tu chakra curando desconocidos-

-Yo… lo hago porque quiero ayudar-

-Aa-

-¿Tú quieres ayudarme?-

- ayudar en general-

Sakura lo miró con extrañeza, no que ella no creyera en las buenas causas, por que si que lo hacía; solo que le costaba creer que una persona que parecía ser tan distante y desinteresada en los demás hiciera algo así sin más. Taiki miró a la chica y su cara de notoria duda, por lo cual con calma explicó.

-Conoces el dicho de "una persona puede hacer toda la diferencia"-

Sakura asintió sin perderlo de vista.

-Lo creas o no tu eres la persona que está haciendo la diferencia en este lugar-

Sakura pareció dudar de las palabras del muchacho.

-Más que ayudarte a ti, estaría ayudando a que tu ayuda no se pierda-

-emm, pero… si quieres ayudar al pueblo estoy segura que hay otras formas-

El chico asintió con tranquilidad -De seguro las hay, quien quiere servir siempre encuentra la manera, está simplemente es la mía-

-Pero, si las cosas son como creemos estarás poniéndote en peligro, no se si … yo… lo valga tanto-

Taiki miró con tristeza a la chica, en verdad se subestimaba ella misma.

-Mientras que yo considere que lo que haces vale la pena, te ayudaré; esa es mi manera de hacer la diferencia-. –Tal vez de las pocas en las que por ahora pueda-. Pensó Itachi para sí mismo.