Gracias, Hehra, claro que pasare por tu perfil y checare lo que tienes, gracias por leer.
También gracias a Clau Palacios, me da gusto que te haya capturado el fic, aquí dejo el capítulo nuevo, en donde ya se empieza a notar que hay cosas cambiando dentro de los dos.
Serena esperaba impaciente por el fin de semana, necesitaba despejar su cabeza después de tantas cosas que la atormentaban, por suerte, para su tranquilidad no había tenido otro encuentro con Diamante, eso lo habría sacado de quicio y no habría podido sentirse bien.
Aunque la actitud de Andrew no la ayudaba mucho, todos los días la llamaba o iba a buscarla a la facultad, intentaba todo lo que pudiera hacer para llamar su atención, y eso comenzaba a desesperar a Serena.
Mientras se levantaba de su asiento para dirigirse a la salida el profesor detuvo a Serena, pidiéndole que fueran a hablar donde nadie los interrumpiera, y Serena lo siguió.
-Serena, en mi clase eres la de promedio mas alto, y la que mejor hace los trabajos, sabes que el mes esta a punto de acabar, y planeo encargar un trabajo pero usted no tendrá que presentarlo si acepta hacer una exposición del tema.
-Claro que acepto, profesor.
-Pero hay un pequeño detalle, Serena…
-¿De que habla?
-Deberá hacer esa exposición con Diamante.
Serena abrió los ojos como platos y por un momento el corazón de le detuvo.
-Es que por su visita el debe hacer estas cosas, y en mi clase tiene a cargo toda la unidad, por lo que le será de mucha ayuda, se que harán un excelente trabajo.
Serena no podía articular palabras, estaba sorprendida por la propuesta del profesor, no podía creerlo.
-Profesor, yo…
-¡Excelente, Serena!, sabía que no se negaría, por eso mismo le he arreglado una cita con Diamante mañana por la tarde para que comenzaran cuanto antes, este en la cafetería del Crown puntual, señorita Serena.
El profesor se alejo sin dejar a Serena protestar, ella no podía aceptar eso, Diamante le había dejado claro que no la quería cerca de el, y ella no sabía si podría controlar sus nervios estando cerca de el, pero lo que si sabía era que ese encuentro sería un desastre.
Salió del salón aun mas baja de fuerzas que antes de entrar, y rogó para que Andrew no estuviera esperándola, no tenía ganas de aguantar su actitud de conquistador.
Para su suerte no estaba en el lugar donde siempre la esperaba, así que decidió caminar a casa, quería descansar un rato de estar rodeada de gente, camino algunas cuadras, pero Luna la encontró en el camino.
-¿Qué haces aquí?-dijo Serena molesta.
-Perdona, Serena, no habías llegado y comencé a preocuparme…
-Oh, Luna, solo tenía ganas de caminar.-dijo frunciendo el ceño.
Luna y Serena caminaron en silencio hasta la casa, Luna miraba el aspecto triste de Serena y Serena miraba hacía el cielo.
El sábado se levanto temprano, la idea de tener que pasar tiempo en contra de su voluntad con Diamante la ponía mal, desayuno muy poco y subió a arreglarse un poco. Después salió al departamento de Mina para decirle que no podría salir ese día con ellas, que debía comenzar un trabajo en la facultad.
Mina comprendió todo muy bien, estuvieron charlando un rato mientras Artemis y Luna hacían otras cosas lejos de ellas, como aun no terminaban sus asuntos Mina y Serena prepararon algo de comer, luego lavaron los platos y finalmente Luna y Serena se despidieron.
De regreso a casa Serena tomo sus libros y le dijo a Luna que volvería mas tarde, y así salió resignada de la casa.
Cuando llego a la cafetería del Crown pudo ver desde afuera que Diamante ya había llegado, se tomo un poco de tiempo para observarlo desde allí, ¡por Dios era tan bello!, y ahora tendría que soportar su pertinencia por algún tiempo.
Dio un fuerte respiro y entro. Se dirigió lentamente hacía la mesa en donde se encontraba y espero recibir un saludo de el, espero unos segundos y sabía que no sucedería tal cosa, por lo que tomo asiento frente a el.
-Llegas tarde, Tsukino.-dijo Diamante sin apartar la vista de su te.
-Lo lamento, se me complico el día.
-Comencemos esto de una vez, quiero terminar lo más pronto posible.
-Perdona si te molesto.-dijo Serena agachando la cabeza.
-No te disculpes, Tsukino, si me molestas pero no necesito tus disculpas, solo quiero terminar esto rápido para no tener que pasar tiempo contigo, ¿de acuerdo?-dijo levantando la vista por primera vez.
Clavo sus ojos azules en los de Serena y la escruto con la mirada, ocasionando que se pusiera nerviosa. Serena asintió con la cabeza y abrió sus libros para comenzar a trabajar.
No hablaron de otra cosa que no fuera el trabajo, trataron de no mirarse mucho a los ojos y eso les hizo a los dos las cosas mas fáciles.
No lograron terminar la exposición ese día, por lo que acordaron verse dentro de tres días ahí mismo, Serena se levanto y tomo sus libros, salió de la cafetería y se maldijo al ver que Andrew se encontraba esperándola fuera.
-Serena, ¿Quién es ese con el que estabas?
-Es un compañero de la facultad…
-Ya veo, bien, vayámonos, se nos hace tarde.-dijo Andrew tomando la mano de Serena.
Diamante salió de la cafetería y vio lo que Andrew hacía y algo le revolvió el estomago, ese hombre comenzaba a caerle realmente mal.
Serena se fijo en que Diamante había salido y aparto su mano de la de Andrew.
-Escucha, Andrew, hoy no puedo salir, debo ir a casa, de verdad, y no te molestes en llevarme, puedo caminar.
Andrew miro por última vez a Serena y luego subió a su auto. Serena se sintió aliviada y miro a los lados para ver si no venía ningún auto.
-Si no es tu novio yo creo que quiere serlo.-dijo Diamante detrás de ella.
-No sé de que hablas.
-El te desnuda con la mirada.
Serena se giro para quedar de frente con Diamante, el comentario la había tomado por sorpresa, trato de descifrar lo que su expresión decía pero no pudo.
-¿El que…?
-Como lo escuchaste, el te desnuda con la mirada.
-No me parece que debas hacer ese comentario.
-No digas que no te habías fijado en ese detalle.
-No, es decir, me he dado cuenta de que quiere algo conmigo, pero no de esa forma y…
-Soy hombre, Serena Tsukino, puedo ver eso perfectamente cuando te mira.-dijo acercándose mas a ella.
-No creo que Andrew me vea de esa manera.
-Con eso me compruebas que eres demasiado tonta e ingenua, Serena Tsukino, el solo quiere llevarte a la cama.-dijo Diamante haciendo una mueca maliciosa.
Serena se puso furiosa, cerró los ojos tragándose el enojo y luego los abrió y lo miro con los ojos inyectados en sangre, freno las ganas de darle una bofetada y cerro el puño con fuerza.
-¿Y si así fuera que?, es mi cuerpo y hago con el lo que desee.
Serena estaba tan enojada que comenzó a retroceder, pero en ese momento Diamante la sostuvo por los hombres y un auto paso por detrás de ella a gran velocidad, a Serena se le acelero el pulso, mas por el contacto con Diamante que por el susto de ser casi atropellada.
Diamante la soltó y Serena dio media vuelta y cruzo corriendo la calle sin voltear, Diamante pensó en sus últimas palabras, "Es mi cuerpo y hago con el lo que desee", esas palabras lo hicieron enfadar más de lo que se imagino.
¿Por qué le había salvado la vida a Serena Tsukino?, debió haber dejado que siguiera retrocediendo hasta estar frente a frente con ese auto, debió haber dejado que muriera frente a sus ojos, pero no pudo saber que fue lo que lo llevo a detenerla antes de que eso sucediera.
Metió las manos a las bolsas de sus pantalones y saco el listón de Serena, había olvidado dárselo, pero lo había hecho enfadar tanto que no se lo devolvería, mejor lo tiraría, se acerco al basurero mas cercano e hizo ademán de tirarlo, pero algo lo detuvo, vio el listón rosado y luego vio en su mente el rostro de Serena sonrojado, ese listón era rosa, igual que las mejillas de Serena al estar avergonzada, no pudo deshacerse de el, apretó el listón con su mano y volvió a guardárselo en el bolsillo.
Serena llego a casa con la respiración entrecortada, se arrepintió de no haberle dado la bofetada a Diamante, debió hacerlo, pero la detuvo el hecho de que era lo mas hermoso que había visto nunca, y no podría si quiera cambiar algo de esa belleza que poseía, no se lo hubiera perdonado de haberlo hecho y se detesto a si misma por eso, ese hombre la controlaba en todos los sentidos.
