¡LO SIENTO MUCHO! De veras que no tengo perdón... He tardado demasiado... Pero bueno, aquí estoy. Espero que me perdonéis...

Adelante, es todo vuestro:


-Yo…- balbuceé.

-¿Tú…?

-Verás… Yo estoy muy confuso. No sé por qué paso todo esto. No sé por qué estoy aquí. No sé por qué me obligaste a venir. Me dejaste solo, y lo pasé muy mal. Ese sentimiento que despertase en mí… nunca se ha ido. Pero ya no confío en ti, Itachi.

Itachi suspiró. Sus manos aún seguían en mi cadera y las mías estaban enredadas en su pelo.

-Te quiero.- dijo a media voz.

Estoy seguro de que mi mandíbula colgaba a tres metros de mi cara.

-Siempre te he querido, ¿sabes? Nunca me he olvidado de ti. Pero no te llevé conmigo porque no puedo ofrecerte esta vida de mierda. Y quiero que confíes en mí. Quiero que todo vuelva a ser como antes.

-Yo también quiero que todo vuelva a ser como antes.- Yo también te quiero.

-Mmmm.

-Hagamos una cosa. Te propongo algo. Enamórame otra vez, Itachi. Pero, para complicártelo, tendrás que hacerlo sólo en un día. ¿Te parece?

-¿Por qué?

-Quiero ver si me quieres tanto como para conseguirlo.

-Lo haré.

-Dirás que lo intentarás.

-No. Lo haré.- sonrió.

-No te lo voy a poner fácil, Uchiha.- dije juguetón.

-Y luego- prosiguió con una sonrisa burlona- haré que me digas lo que tú y yo sabemos que dijiste en el claro.

-No estés tan seguro, Uchiha.

-Ver veremos.

-Dijo un ciego.

-Anda, déjate de refranes y ven conmigo.

Me guió hacia las mantas que hacían función de cama y me recostó en ellas boca arriba. Se colocó encima de mí, pero sin tocarme. Itachi frotó su nariz contra mi cuello, e inspiró fuerte.

-Hueles como siempre, Iruka.

*FlashBack*

-Nee, Iru-chan, acércate.

-¿Eh? ¿Para qué?

Itachi se acercó a mí y me abrazó.

-Te quiero.

-Y-Yo a también a ti.

-Mmmm si al menos tu olor se pegara a mí para siempre… Hueles a fresas, a rosas, a libertad…

*Fin del FlashBack*

Enrojecí y me salió una risa tonta. Le contagié mi "alegría" a Itachi, y ahora ambos nos reíamos. Casi inconscientemente acerqué mi cara a la suya y acabamos juntando nuestros labios sonrientes, en un dulce roce infantil.

Nos separamos casi al instante, todavía riendo. Itachi me acarició la mejilla y me quitó el protector. Lo posó en el suelo y me besó la frente. Estoy seguro de que parecía un verdadero tomate. ¿Y ahora qué?

Itachi se recostó a mi lado y tiró de mí para que descansase mi cabeza en su pecho. Me soltó el pelo y comenzó a peinarme con los dedos, acariciando desde la nuca hasta las puntas amarronadas de mis hebras.

-Ya es tarde, Iruka. Duérmete, debes descansar.

-¡No soy un niño!- dije con un puchero.

Itachi rió. Una risa cristalina, de las de verdad. De las que llegan al alma.

¡Joder, Iruka! ¡No se lo pongas tan fácil! Mira que todavía no ha empezado… Mañana seré fuerte.

Cerré los ojos aún sintiendo a Itachi acariciarme el pelo.


-Adifnivnissargsdnglvf…

-Buenos días, Iruka.

-Nghmmmmm…

Sentí algo tibio en los labios y abrí los ojos de golpe.

-¡Nmmmm!

Itachi rompió el beso.

-¿Qué pasa?

-Estaba con la guardia baja.

Itachi se incorporó y me ayudó a levantarme, cogiéndome que las muñecas. Cuando estuvimos de pie deslizó las manos hasta coger las mías.

-Entonces, te propongo un juego.

-¿Eh?

-Ven.

Salimos corriendo de la cueva, o dejándome llevar por él. Tampoco me apetecía separarme en ese preciso momento.

Después de correr un rato por el bosque, entre los árboles, llegamos a un claro algo diferente del que estaba cerca de Konoha. El claro estaba lleno de hierbas altas, que me llegaban por la cintura. También había algunos tulipanes mi flor favorita.

-¿Por qué me traes aquí?

-He venido aquí siempre que podía, porque los tulipanes m recuerdan a ti… Tu flor favorita- me sonrojé, porque Itachi se acordaba. Aunque yo también recordaba que la flor favorita del Uchiha son las rosas rojas.

-Te propongo un juego. El primero que inmovilice al otro gana. Así no podrás quejarte de que tienes la guardia baja.

-Erm… ¿Y por qué debería hacerlo?- Bien, Iruka. Frío. Terco.

-Te dije que te enamoraría. Por cierto, el juego es sin armas.

-No, no, no, no, no, no, no.

Iba a seguir protestando, pero Itachi ya estaba corriendo hacia mí, y solo pude escapar.

¡Contrólate, Iruka! ¡Vas a ganar!

En ese momento no sabía cuánto tenía que perder.


¿Y? ¿Cómo estuvo? Horroroso, fatal, mal, asqueroso... O incluso puede que bien...

Les pido reviews a todos los que siguen el fic, para saber si lo leen, porque así seguiré subiendo más capítulos (si no lo lee nadie, para que continuarlo, ya saben)

Muchas gracias por leer. Un besazo.