=7. Fichado con el As de Cristal=

=Una semana después… (12:00 PM)=

=Campo de entrenamiento del Consadole Sapporo=

Tras una semana transcurrida en la vida de Hikaru, las cosas habían parecido tomar su curso normal; tanto Yoshiko, Ryu como él mismo, no habían vuelvo a ver a Mei, ni a escuchar de ella, lo que los guardas le hubieran impuesto para no tenerla de nuevo en sus vidas era un misterio, aunque Ryu esperaba fuera un severa orden de restricción.

De aquel suceso, Yoshiko y Hikaru habían hablado poco y al tiempo mucho, las explicaciones habían sobrado, una vez que Hikaru había dejado en claro todos los puntos; en cuanto la castaña supo que se trataba de una ex compañera de la Universidad, había estallado en furia y Hikaru había atisbado entonces, un poco del carácter que la chica, compartía con Sanae —Y por el Dios del soccer, que a Tsubasa no se le ocurriera hacer enojar a su esposa

Pese a todo, el verdadero suceso que había ocupado la lista de prioridades, era sin duda alguna, la preventiva que Hikaru había recibido. El viernes de esa misma semana justamente el día siguiente- los visores del Tokyo FC acudirían una vez más a posar sus ojos en Hikaru, con la diferencia de que lo harían, en pleno partido. Si bien al Cataño le precedía su reputación como miembro de la selección, a los interesados en él, les fascinaba la idea de admirarlo en plena acción. ¡El mismísimo Katagiri acudiría a verle!

Y aquella sin duda, era también la razón por la que esa mañana de jueves, Hikaru permanecía en el campo, practicando. En las gradas, Yoshiko lo miraba, fascinada por la entrega y el desempeño tan arduo que su novio mostraba, Ryu, miraba también desde las bancas, puesto que no había reparado en la chica sentada en las gradas. Hacía unos días que Hikaru finalmente le había presentado a su amada novia, pero eso no los había vuelto grandes amigos.

—Hey, Hikaru, se comienza a hacer tarde, la temperatura está por bajar, deberías parar— le advirtió el chico desde las bancas, Hikaru miró a su amigo y asintió con la cabeza. En su adolescencia, había preferido entrenar cuando la temperatura bajaba, porque el clima frío le sentaba bien para ponerse a prueba, pero justamente ese día, no le convenía pescar algún resfriado.

Dejando en paz la portería, dándole un respiro a su gastado balón y poniéndose encima la sudadera del equipo, Hikaru dejó las cosas en su lugar y abandonó las bancas en compañía de Ryu, a ellos, se unió Yoshiko bajando los escalones de las gradas y luego de un beso como saludo, los tres chicos partieron a la estación de buses. Ryu tomó el bus cruzando la calle, pues vivía al otro lado de dónde Hikaru llevaría a Yoshiko y dejó a los enamorados seguir su ruta.

Cuando el bus llegó, Hikaru y Yoshiko lo tomaron, encontrando lugares disponibles y acurrucándose el uno contra el otro para entrar el calor. En Hokkaido era normal que el clima fuera frío, pero eso solo les confería un tipo de excusa para acurrucarse entre ellos.

—Te irá muy bien mañana— le dijo Yoshiko, su cabeza, reposaba en el pecho de Hikaru, justo donde podía escuchar los latidos de su corazón.

—Me gustaría fichar para el Tokyo, sé que tendría que mudarme, pero bueno… es un equipo de primera división. De toda la selección, solo Hyuga, Genzo y Taro han llegado al extranjero, Tsubasa ya es toda una estrella, yo quiero lograr lo mismo, creo que es hora de avanzar—expresó el chico con emoción. Yoshiko sonrió, le gustaba escuchar a Hikaru cuando se emocionaba— Por cierto, ¿lo has pensado?— preguntó el castaño, ella movió la cabeza, indicando que sí.

—No fue demasiado difícil, ¿sabes? Te lo he dicho antes, yo quiero estar dónde estés tú. Y si fichas para el Tokyo, no me queda de otra que mudarme. Lo único que se me hace difícil, es renunciar a la escuela, no mal entiendas, me gustara probar dar clases en otro lugar, pero la directora es tan dulce… que me pondrá difícil salir— explicó Yoshiko, Hikaru rió por lo bajo y suspiró.

—Si lo dices así, entonces parece que eres de la mafia— se mofó. Yoshiko levantó el rostro y le dio un pequeño golpe en el pecho, haciéndolo reír.

—No te lo dije porque eres un miedoso. Pero ciertamente, estoy entrenada por la mafia— siguió ella, continuando el juego que él había comenzado.

El resto del camino siguió igual. ¿Qué mejor relación podían tener? No solo eran novios, no solo eran la mitad del otro, eran también amigos. Y la amistad, siempre es importante en una relación.

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=Al otro día… (02:00 PM)=

=Estadio Domo Sapporo=

El día estaba nublado, la temperatura auguraba quizás un día totalmente nublado, aunque era poco probable que llegara a nevar, ya que de mayo a septiembre, solía no nevar. Pese a lo nublado del clima y la temperatura baja que resultaba igualmente extraña en esos meses, el estadio estaba lleno.

El Sapporo se enfrentaba en aquella ocasión con el Cerezo Osaka, equipo de segunda división que llegaba liderado por un excelente veterano del deporte rey japonés y con una delantera prodigiosa, pues estaba a la dirección de un compañero de Hikaru en el combinado nacional, Kisugi Teppei, quién como él, estaba jugándose una fichaje al Gamba Osaka de primera división.

El partido había comenzado, cuando al minuto 20' el Cerezo se hizo con una falta, sobre el centrocampista Ryo Kishaba. La falta otorgó un tiro libre al Sapporo que su capitán, estuvo dispuesto a cobrar. En cualquier otra ocasión, Teppei habría mostrado gran admiración por Matsuyama, de no ser, porque el joven Kisugi tenía todas las intenciones de ganar. Era lo que pasaba con el combinado nacional, en la selección eran amigos, en las Copas Nacionales, rivales. Y era eso a su vez, lo que convertía al equipo japonés, en un digno oponente.

—Suerte— murmuró Kisugi a su amigo, moviendo los labios. Hikaru asintió con la cabeza y sonrió. Tiró. Los jugadores del Cerezo habían formado una barrera, el tiro debería ser alto, eso era lo que Hikaru pensó que creerían. Y no se equivocó.

Teppei había cometido el error de dejarse llevar, su equipo había saltado para impedir el gol, pero Hikaru era un experto en los tiros rasos. El tiro del águila bastó y sobró para que el balón fuera a dar directo contra la red. Su tiro, no solo había impresionado a los jugadores, también al portero.

El encuentro se reanudó y el Cerezo trató por todos los medios de obtener el gol del empate. El minuto 44' dio al Osaka lo que quería y con un marcador empatado, el capitán del Sapporo se afanó a la frase que antaño, Tsubasa les había repetido en la selección: es como si el partido, acabara de empezar.

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=Durante el medio tiempo…=

=Vestidores del Sapporo=

Hikaru acaba de dar su discurso motivacional, cuando las puertas de los vestidores se abrieron y por ellas entró Munemasa Katagiri, el representante de la selección, junto al mismísimo entrenado Gamo. Tan pronto como los vio, el capitán del Sapporo dejó a sus jugadores descansando un poco y se acercó a sus conocidos:

—Entrenador Gamo, señor Katagiri, un placer verlos por aquí— dijo el chico

—El placer es nuestro Hikaru— le espetó Gamo— Estás jugando muy bien, has perfeccionado mucho tu juego en este año y aun así, sigo viendo al experto de Hokkaido que fue titular en el mundial, sigue así—

—Muchas gracias señor, aunque no es bueno que me vea igual. Mejorar es cambiar y yo espero hacerlo. Quiero mejorar más, estoy seguro que en un mundial próximo podríamos volver a ganar—comentó el castaño en una sonrisa.

—Como todo jugador de la generación dorada— le habló Munemasa— sueñas en grande y eso es bueno. Es gracias a esta generación que el juego japonés se ha elevado y hoy en día podemos presumir haber ganado una copa mundial—

—Bueno, creo que somos un buen equipo— aseguró el chico

—Más que bueno Hikaru— aseguró Gamo— Por eso estamos aquí, esperamos que estés seguro y firme en tu decisión de fichar para el Tokyo FC, un equipo que se ha jactado de liderar la copa japonesa en la primera división por años— aseguró el entrenador

—Créame señor, estoy muy empeñado en fichar con el Tokyo— respondió Hikaru. Katagiri, rió.

—Eso es bueno, esperemos que luego de este partido, las noticias sean buenas para ti. De fichar al Tokyo te espera una grata sorpresa— le dijo a Hikaru, el japonés miró al representante con curiosidad, pero justo entonces, el entrenador del Sapporo les interrumpió, anunciando que el partido estaba por reanudarse. Con los deseos de buena suerte del representante y del entrenador, Hikaru se despidió y volvió a la carga, las palabras de Katagiri solo habían servido para picarlo: ¿cuál era la grata sorpresa? Con muchas más ganas, Hikaru estaba deseoso de fichar con el Tokyo.

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=De vuelta en el campo…=

=Minuto 57'=

El encuentro se había reanudado y desde el primer momento los jugadores habían mostrado su empeño por ganar. El cerezo se había aplicado en la defensa y presionado el ataque mientras que el Sapporo, comenzaba a dirigir su ataque en los puntos clave, cuando su capitán avistaba un espacio libre o fintaba al equipo contrario, engatusándolos con una buena defensa. Sin duda alguna, aunque el partido pertenecía a la segunda división, los jugadores dentro de la cancha, tenían un talento que superaba divisiones, jugaban con entrega y empeño y con pasión.

Cuando el silbato marcó el minuto 62', el Sapporo logró acercarse a la portería con el balón en pies de Ryu y el gol cayó cuando con un buen dribleo el jugador burló al portero y anotó.

Con el marcador de vuelta en ventaja del contrario, el Cerezo presionó a un más la ofensiva, pero por más que su delantero goleador, Teppei, intentaba superar la barrera defensiva del Sapporo, la dirección y técnica que Matsuyama imponía, lo superaba. ¡Pero claro! Por algo, durante el mundial pasado Japón había mantenido una fuerte línea de defensa, porque ahí donde intentaban atacarles, ahí estaban Hikaru y Jun, con Jito, Ishizaki y Soda detrás. Y en la portería, Wakabayashi o Wakashimazu.

Finalmente, en el minuto 87, el medio campo estaba a la expectación de un duelo épico. Teppei y Matsuyama disputaban el balón de un lado a otro, uno deseando superar aquel duelo para anotar y dejar el marcador empatado para conseguir los tiempos extra y otro deseando poder anotar una vez más, un gol más que le diera oportunidades extras de fichar con el Tokyo.

Cuando el reloj llegó al minuto 88' el ganador del duelo, fue Hikaru. Con una buena finta, había logrado librarse de Teppei y corría como alma que lleva el diablo a la portería del Cerezo. Le restaban dos minutos, dos valiosos minutos que no podía desperdiciar, 120 segundos que tenía que aprovechar al máximo.

En su camino a la portería, el chico burló a dos centrocampistas, fintó a tres defensas y finalmente se enfrentó al portero. Sabía que por el tiro libre el portero estaría esperando que realizara el mismo tiro, pero aunque sabía que sería así, se arriesgó a jugar con un pequeño truco. Fingiendo que tiraría al otro lado, el castaño pasó el pie por el balón y justo cuando el portero se movía, regresó a la posición normal, con una sonrisa de autosuficiencia, el arquero se jactó de haber adivinado la trampa y regresó al lugar original, pero Hikaru también lo había engañado, si el portero no hubiera regresado, habría atrapado el balón, el castaño tiró, al lado contario y anotó.

2-1 en el marcador final. Y ojalá, que eso significara el fichaje que tanto deseaba.

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=Al otro día… (02:00 PM)=

=Campo de entrenamiento del Sapporo=

Hikaru había llamado a Yoshiko para pedirle que acudiera al campo en punto de las 2, aprovechando que era sábado y también porque había sido convocado a una importante reunión personal, con los representantes del Tokyo FC. Por eso y porque estaba ansiosa de saber las noticias que acontecían en la vida de su novio, fue que Yoshiko entró al complejo del Sapporo echa una fuerte brisa de viento, que provocó que chocara con quién menos esperaría…

Apenas había sentido el impacto había tratado de equilibrase y la persona con la que se había estampado le había ayudado a no caer. Cuando logró mirarla, no pudo evitar sonreír, abrazarla y gritar de felicidad.

—Pero… ¿qué haces aquí?— preguntó la castaña.

:-:-:

Como se le había indicado, Hikaru había acudido a la oficina del entrenador luego de que su entrenamiento terminara y aunque estaba nervioso, trataba de ocultarlo. Entró en el edificio principal con calma y se dirigió donde el entrenador con un paso más lento aún, para cuando hubo estado frente a la puerta, tragó saliva y suspiró; ojalá todo fuera bien.

Abrió la puerta. Ahí estaba el entrenador, pero no sentado en su silla, esta permanecía volteada y la persona que yacía sentada, era un misterio para el castaño. Finalmente, acabó por entrar y saludó:

—Señor, heme aquí como lo pidió

—Muy bien Hikaru. Bueno, creo que sabes por qué te he llamado. Como sabías, el Tokyo FC estaba buscando tu reclutamiento, por lo que durante estas semanas te observó a detalle en tus prácticas y en un partido. Finalmente, el equipo de Tokyo te ofrece un millón de yenes más de lo que yo te ofreceré para que te quedes y un contrato que incluye vivienda, seguro médico y privilegios en la ciudad de Tokyo. Eso claro, si aceptas su contrato— le explicó el entrenador. Hikaru sonrió ampliamente. ¡Lo había logrado! Había fichado al Tokyo y solo restaba firmar.

—Entrenador, quiero que sepa, que no es ni por el dinero, ni por los privilegios, es simplemente, porque quiero avanzar en mi carrera, yo… yo… agradezco todo lo que he pasado en el Sapporo y también la oportunidad que me brindó para desarrollarme pero…

—No le des más vueltas Hikaru— le dijo el entrenador, en una sonrisa mientras extendía la mano, con un bolígrafo en ella— Anda ya. Firma— Hikaru sonrió y tomó el boli, mientras se acercaba al escritorio. Ahí, un bonche de hojas esperaba a ser firmada, un nuevo sueño profesional comenzaba y era hora de darle cuerda. Cuando hubo terminado, dejó el bolígrafo en la mesa y miró al entrenador. Finalmente, la silla del mismo se giró y ahí estaba; tan sonriente como siempre, con sus ojos chocolates resplandecientes y su cabello castaño claro algo despeinado, con el porte delicado y una presencia agradable; Misugi Jun, lo miraba.

—Bienvenido al Tokyo FC, compañero— le dijo Jun en una sonrisa. ¿Compañero?

—No me digas que…— comenzó a decir Hikaru, lleno de emoción.

—Firmé mi contrato la semana pasada. Me alegra asegurarte que tras mi tratamiento, puedo jugar de nuevo y que en esta temporada, seremos compañeros. Ambos jugaremos para el Tokyo y además de todo… seremos vecinos— Jun le guiñó un ojo, refiriéndose a la relación tan cercana de Yoshiko y Yayoi, quiénes, no importando nada, los volverían cercanos incluso fuera del campo.

—Ni que decir, esto ha sido una gran decisión, ya veo que sí era una agradable sorpresa. ¿Y si ya estás recuperado, ahora cómo te diré? ¿Sigues siendo el As de Cristal?— cuestionó Hikaru arqueando una ceja y sonriendo.

—Sí, supongo que sí. No me he enterado que me apoden de otro modo— se mofó Jun.

—Pues entonces, que bueno que fiché junto al As de Cristal— aseguró el castaño.

—El águila del mar del norte ¿eh? Seremos un equipo invencible— aseguró Jun.

—Eso no dudarlo…

—Aunque, tenemos competencia. ¿Yoshiko vino al campo?— preguntó entonces Jun, Hikaru asintió con la cabeza y ambos rieron. ¡Vaya competencia! ¿Podrían formar algún tratado de paz con las chicas? ¿O Jun y Hikaru caerían ante Yayoi y Yoshiko?

Continuará…

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N/F:

*Como sabrán durante la colección, alguna vez habré mencionado que Kisugi Teppei jugaba con el Gamba Osaka, lo cual, para sus admiradoras, quiere decir que aunque no ganó el partido, fichó para el equipo que deseaba.

*Según los datos, Hikaru jamás fichó al Tokyo, pero yo lo he colocado así, puesto que se adecua a las demandas de la colección.

*Y como nota personal, no sé ustedes, pero yo en lo personal, siempre encontré una buena y fuerte amistad entre Jun y Hikaru y es por ello que en esta colección, ellos están en el mismo equipo.


N/A:

¿Me apuro en las actualizaciones? Bueno, es que estoy inspirada, ja, ja, ja. Para quienes siguen el Fic con Pierre, no se preocupen, también actualizaré, llevaré ambas historias a la par y puede ser, que en estas dos semanas, demos por terminada, la sub colección: Europa de Amor y Rumbo al Mundial.


GRACIAS A:

GUEST, candiiventura


Con cariño, JulietaG.28


¡El balón es nuestro amigo!—