Disclaimer:No. Tú, yo y el mundo sabemos que los personajes son completamente de S. Meyer y que si no fuese así, yo ya estaría gastando los millones en las Bahamas. Eso sí… el plot de la historia es mío. Así que evita robártelo, si no quieres problemas con la mitad del internet. ;)
Summary:Hemos pasado de ser perfectos, a no ser nada. Yo lo tenía todo, hasta que ella apareció. Hasta que yo me perdí. Hasta que decidí engañar todo lo que alguna vez conocí por un segundo con ella. Éste soy yo, destruyendo mi matrimonio, mi familia y mi vida. Soy Edward Cullen, y ésta es mi historia.
6.- Capítulo
"I remember tears streaming down your face
When I said, I'll never let you go" Taylor Swift
Coming Undone
By Mommy's Bad Girl
Diciembre, 2009
—Tú… tú no puedes hacer esto.
—Tú no me mandas. Yo puedo hacer lo que se me plazca, ¿O qué? ¿Pensaste que esto iba a durar para siempre? ¿Que mágicamente yo me enamoraría de ti y dejaría a mi esposa? ¿Pensaste que esto iba a ser el típico cuento de hadas, verdad?
—No sé… no sé de qué me hablas.
—Sí. Que yo me iba a enamorar de mi empleada, dejar a mi esposa y casarme contigo.
—¡ELLA NI SIQUIERA TE DA LO QUE NECESITAS! ¿SI NO, POR QUÉ ME BUSCASTE? ¿POR QUÉ ESTÁS AQUÍ DÁNDOME EXPLICACIONES? ¡TE IMPORTO! ¡NO QUIERES HERIRME Y POR ESO ESTÁS AQUÍ!
Quería gritarle, y decirle que estaba equivocada… pero tenía razón. Nada era suficiente y no era culpa de mi esposa, ni de mi familia, ni de mi negocio… es más, no era ni culpa de Isabella. Era la mía.
Yo por siempre querer más. Por ser egoísta.
Dios… me odio tanto.
—Por favor… no me dejes— Susurra Isabella y se levanta de la silla— Por favor, Edward. Eres lo mejor que tengo en mi vida.
—¿Cómo puedes decir eso después de lo mal que te trato? — Contesto e Isabella, en un suave movimiento, se sienta en mi regazo.
Yo no hago movimiento alguno para abrazarla. No puedo… no quiero hacerlo. Todo esto es un error.
—Porque sé que detrás de toda esa careta de maldad que tienes, hay algo bueno en ti— Dice e intenta besarme, pero yo quito el rostro. Esto tiene que terminar ya.
—No te soporto. Jamás lo he hecho y jamás lo haré pero hay algo en ti que me atrae… y te odio por eso, Isabella. TE ODIO por arruinarlo todo— Contesto en un gruñido, quito a Isabella de mi regazo y me levanto.
—Todo era perfecto antes de que tú llegaras— La tomo de la cadera y la siento en el escritorio, abriendo sus piernas con las mías.
—Te odio…— Susurro cerca de sus labios y observo sus ojos. Están bañados en lágrimas, pero no me importa. Necesito terminar con esto.
—Y esto no va a volver a suceder, nunca— Digo y desgarro con facilidad sus medias.
—¿Entendido? — Gruño y la penetro con fuerza.
Lo único que se escucha en toda la oficina son nuestros gemidos. La embisto con fuerza una y otra y otra vez, perdiéndome en su cuerpo y disfrutando ya que será la última vez que esto suceda.
Sus uñas se encajan en mi espalda y yo le doy la bienvenida al dolor, me lo merezco.
Dios… me merezco todo y más.
Mis manos están en su trasero y lo empujo hacia mí para llegar más adentro. Y quiero llorar, porque se ve hermosa… y yo no lo entiendo.
No entiendo qué tiene de hermosa pero sé que lo es.
Es horrendamente hermosa y la odio por eso.
No es perfecta.
No es mi estilo.
Pero no puedo evitar besarla porque sé que extrañaré esto pero necesito terminarlo por el bien de mi familia.
Sus manos se enroscan en mi pelo y su cara queda a dos centímetros de la mía y, por minutos, horas… la veo. Y ella me ve y el sonido de sus jadeos y los míos se queman en mi memoria.
La amo.
Dios… la amo tanto y estoy tan asqueado de mi mismo.
La amo porque es mi droga personal.
La odio por todo lo que es.
Todo lo que me hizo ser.
Todo lo que no seremos.
Y mientras yo la penetro con fuerza y la agarro de todos los lugares posibles y dejo marcas amoratadas en su blanca piel, fallo en darme cuenta de cómo la puerta de mi oficina se abre.
Y mientras gruño su nombre mientras me vengo, no me doy cuenta de las lágrimas que se demarran de unos ojos verdes que están observando desde la entrada.
Y cuando caigo exhausto sobre el torso de Isabella, encima de mi escritorio, es cuando lo escucho.
Escucho el sollozo proveniente de la puerta.
Escucho sus lágrimas derramándose y escucho las mías en un futuro.
Levanto la cabeza y ahí está ella, mi esposa, con dos cafés derramados en sus pies y su rostro transformado en una máscara de… asco.
Estoy tan agitado que no puedo hablar y luego todo se detiene y por un segundo observo sus ojos verdes y ellos me observan a mí y veo todo lo que he roto.
Sus manos abrazan su panza, protegiéndola e Isabella se gira para verla.
Y las dos mujeres se observan y yo siento que no tengo sangre en el cuerpo.
Intento decir algo pero solo salen puros jadeos.
Puedo sentir el calor de Isabella debajo de mí, pero todo desaparece.
Y solo queda ella… mi esposa.
—Esme…— Murmuro pero ella niega con la cabeza y su mirada contiene tanto asco que hace que el aire se me vaya.
Sale corriendo hacia el elevador y yo salgo corriendo detrás de ella, ignorando la pequeña mano de Isabella que intenta detenerme.
—¡DETENTE!, ¡ESME!, ¡NO! — Grito… pero ya es demasiado tarde.
Ya no hay nadie que me escuche gritar.
Ya no hay nadie que me vea llorar…
Ya no hay nadie que me detenga de la caída.
Estoy solo, tan solo que el sonido de mi corazón llega a mis oídos.
Tan solo en éste mundo que la perfección ya no existe.
Puesto que ya no hay nada.
Ya no existe nada.
Nunca existiría... y todo era mi culpa.
Mi única y completa culpa.
*Se esconde detrás de una batidora gigante (?)*
Sí, Esme es la esposa de Perfectward. No me pregunten por qué pero es que cuando imaginé ésta historia, ella era la esposa perfecta.
Siento mucho la tardanza, pero dando el robo del que fui víctima, no tengo laptop así que... bleh.
4 chaps más y Perfectward se va a dormir.
¿Opiniones? ¿Gritos? ¿Mentadas de madre?
Las amo... y feliz navidad.
"Que el cielo me impida hacer aquello que no quiera"
*Mommy's Bad Girl
