Capítulo 7

Naruto se apresuró hasta el árbol, creyó que Hinata estaría allí, pero no la encontró en ese lugar. – ¿Estás evitándome, princesa?

Decidió buscarla por todo el patio. Sus amigos notaron que estaba muy intranquilo y le preguntaron qué estaba pasando, a lo que él solo preguntaba si habían visto a Hinata. Ni siquiera sus amigas la habían visto, y con cada negativa a su pregunta su preocupación aumentaba y se hacía más notoria en su rostro.

¿Están seguras?, ¿no la han visto?. – Preguntó sin molestarse en ocultar la preocupación su rostro.

Lo siento, Naruto. No hemos visto a Hinata desde que salió a toda prisa del salón. – Respondió Sakura.

¿A toda prisa?. Quizá sí me está evitando después de todo. – Dejó salir un suspiro de su boca, que era la muestra de la tristeza que estaba atravesando en ese momento.

¿Qué sucede, Naruto?. ¿Por qué tu repentino interés en Hinata?. ¿Descubriste que estás enamorado?. – Intervino Ino, con un tono bromista para molestarlo un poco.

¡Oh!, ¡ya veo!. ¿Y qué fue lo que hiciste para Hinata se oculte de ti?. – Se unió Tenten a la burla de Ino. – De verdad, Naruto. Tienes que aprender a tratar a una chica.

Pero el comentario no logro el resultado que esperaban. Querían que se molestara un poco, pero él tenía la cabeza inclinada hacia abajo con la mirada perdida y tristeza en el rostro. Creyeron que lo habían ofendido.

No sé qué pude haber hecho para que no quiera verme.

Lo siento, Naruto. No sabíamos que... – Dijo Ino al notar la expresión en su rostro.

Ya, ya, Naruto. Está bien. Preguntémosle a Neji, quizá sepa algo de Hinata.

¿Neji?. ¡Ah!... ¿porqué no se me ocurrió antes?. – Se reprochó a sí mismo, pegándose en la cabeza con los puños.

¡Cariño! – Dijo para llamar la atención de su novio.

Hola, chicas. Naruto. – Saludó cordialmente al grupo. Se veía totalmente distinto a como estaba el día de anterior, todo bromista.

¿Qué sucede, Neji?. ¿Alguien te quitó tu desayuno?. Ayer te veías y con ánimos para hacer chistes. Ahora parece que vuelves a ser el tipo recto y calmado de siempre.

El comentario de Naruto sacó a relucir un ligero rubor en las mejillas de Neji mientras trataba de mirar hacia otra parte. – No sé de qué hablas... Como sea, ¿necesitan algo?

Pues, el pobre de Naruto tiene el corazón roto y creemos que tú eres el único que puede ayudarlo a sanar. – El tono dramático de Tenten se hizo notar. – Por favor, querido, debes ser el Cupido que guíe su corazón hasta el amor verdadero.

El comentario de desencadenó un gran rubor en las caras de Naruto y Neji, pero sus rostros mostraban un ligero enojo. Tenten finalmente logró lo que quería: incomodar a Naruto; y con Neji, había matado dos pájaros de un tiro.

Tenten, por favor. No tienes que ser tan...

¡Ya te dije que debes llamarme "cariño" o "querida"!. – Reclamó a pesar del bochorno de su novio.

Ya veo que lo que dijo Hinata era cierto. Ni la gran montaña Neji tendría oportunidad contra la gran ráfaga destructora Tenten. ¡Ya basta!. Neji, ¿has visto a Hinata?

¿Mmm?... ¿Hinata?. La última vez que la vi fue cuando llegamos a la escuela, ¿por qué lo pregun...?. – Y en ese momento comprendió el comentario de su novia. – Oh, ya veo. ¿Y qué necesitas que haga?, ¿que le entregue tu carta de amor?.

El Neji bromista había salido a relucir, aunque el comentario hizo que los ojos de las chicas brillaran ante la idea y que Naruto se enfadara un poco.

¿Carta de amor?. Eres muy romántico, Naruto. – Comentó Ino, mostrándose ilusionada.

Como quisiera que Sasuke fuera así de detallista conmigo. – Se unió Sakura al sueño.

Creo que no deb;i haber dicho eso. – Se lamentó mientras que mentelmente golpeaba su frente con la palma de su mano.

¡Ya basta!. ¡De todas formas, Neji tampoco sabe dónde está!. Solo estoy perdiendo el tiempo. – Cerró sus ojos y agachó su cabeza en señal de tristeza luego dejó escapar inaudible susurro. – Hinata... Princesa... – Y entonces su mente reprodujo velozmente el día anterior con Hinata y se tomó su tiempo para detallar el último momento con ella.

Y era todo lo que necesitaba. De golpe, levantó su mirada y sus ojos mostraban que había recuperado la esperanza. – ¡Neji, ¿me permites acompañar a Hinata a casa?!

Se sorprendió al escuchar eso. La idea no se le había pasado por la cabeza y que Naruto se le adelantara lo había impresionado.

De la misma forma que el día anterior, Neji no iba a negarse, pero quería torturarlo un poco más. – No creo que sea prudente...

¡Neji, por favor, no de nuevo!. – Ya había conseguido una oportunidad y no iba a desperdiciarla.

Naruto, ayer tenías un motivo por el cual hice una excepción, pero hoy no. Tiene que ser importante.

¡Neji, vamos, déjame acompañarla!. – Juntó sus manos a manera de súplica, haciendo más notoria sus impaciencia. – ¡Por favor!... míralo de esta forma: te estaría haciendo un favor. Además, tendrías tiempo para estar a solas con tu novia.

Buen argumento, pero no sería responsablemente correcto.

¡Por favoooooooor!

.

.

.

La tarde llegaba a su fin. El sol se ocultaba mientras una luz vermilion acariciaba la ciudad. Una chica aún estaba organizando sus cosas antes de ir a casa. De pronto, un sonido la distrajo de sus pensamiento, su teléfono sonaba anunciando que había recibido un mensaje.

"Lo lamento, Hinata. Hoy no podré acompañarte a casa. Surgió un compromiso improtante y no pudo avisarte antes."

Las dudas surgían en su cabeza a medida que leía cada palabra

"No te preocupes, le pedí a alguien que te acompañara.

Diviértete. Je, je."

Esa última línea la confundió. Era extraño ver a Neji tan bromista, causaba mucho contraste con su personalidad habitual, y era más extraño que enviara un mensaje de ese estilo. Lo que más le molestaba era que ella fuera el blanco de esas bromas. Y, para antes de que pudiera pensar en quién podría ser la persona que la acompañaría, escuchó algo.

Hola, princesa. – De la nada, y sin que pudiera notarlo, Naruto apareció a su lado. – Te extrañé hoy.

¿Naruto?... Ya entiendo la última línea del mensaje. – Ni siquiera tuvo tiempo de comprender la situación, ni de comprender la situación, ni de saber cómo sentirse. – Naruto, ¿qué haces aquí?.

Voy a acompañarte a casa.

¿Qué?... pero... ¿qué sucede?, ¿y qué está haciendo Neji?. ¿De verdad te pidió a ti que me acompañaras a casa?

Pues...

Recuerdo.

... míralo de esta forma: te estaría haciendo un favor. Además, tendrías tiempo para estar a solas con tu novia.

Buen argumento, pero eso no sería responsablemente correcto.

¡Por favoooooooo!

¡Vamos, Naruto!

¡Sí, tú puedes!

¡Aumenta la apuesta!

Por un momento olvidó que las chicas seguían ahí disfrutando del espectáculo. Solo tenía espacio en su mente para Hinata y de cómo conseguiría ese obstáculo, que representaba Neji, para estar con ella.

Seguía en silencio, tratando de pensar en un argumento creíble, pero ninguna idea salió a saludarlo. – ¿Voy a tener que decirle?. Neji...

Lo siento, Naruto. Si no tienes nada más, volveré a mis asuntos. – Se giró para marcharse y las chicas se desilusionaron al ver que Naruto perdía su oportunidad.

Naruto cerró sus ojos, bajo la cabeza y apretó sus puños. – ¡ESTÁ BIEN!. Lo siento Hinata. Quería que fueras la primera en saberlo. – ¡Me enamoré de Hinata!.

Fin del recuerdo.

... digamos que Neji confía en mí. Y como Ino, Ten y Sakura estaban en la escena, toda la escuela sabrá de esto. – Suspiró. – Hinata, ¿dónde estuviste?, te busqué por todas partes.

Hinata no respondió, estaba avergonzada porque no esperaba ver a Naruto en ese momento, y mucho menos, explicarle su comportamiento. Miraba hacia otro lado con una expresión de entre tristeza y vergüenza.

Perdón, Hinata. Pensé que nos estabamos... ya sabes... acercándonos un poco más. Disfruté todo el tiempo que compartimos juntos ayer... – Dio un suspiro de tristeza. – ... supongo que soy un tonto ilusionado que cree que te sientes igual que yo. Lo siento, me precipité.

¡No, Naruto!. – Alzó un poco su voz para callarlo. – Yo también disfruté de nuestro tiempo juntos, eso no lo dudes ni por un segundo.

Entonces, ¿por qué te escondiste de mí?, ¿acaso te dije o hice algo malo?.

No... solo... es que yo... ... lo siento. Estoy avergonzada porque descubriste que mentí. La última pregunta del examen no era real. Lo siento, pensé que te molestarías, y aún más porque te había prometido decir la verdad.

¿Molesto?. No estoy molesto contigo. Además, ya había olvidado todo el asunto de la pregunta.

¡Grandioso, Hinata!. – Se reprochó a sí misma. – Se lo recordaste.

Aunque, si lo pienso mejor, creo que me dijiste la verdad usando una mentira. – Dijo astutamente.

¿Qué?

Sí. Fue la oportunidad perfecta para saber si yo te aceptaría como novia. – Cerró sus ojos y mostró una gran sonrisa, la expresión que usualmente usaba para transmitir seguridad hacia otra persona. Pero, al repasar mentalmente sus palabras y notar el significado, borró su sonrisa y volteó sus ojos hacia otra parte, tratando de evitar la mirada de Hinata, mientras se ruborisaba y su rostro enrojecía.

Hi... Hinata, quiero saber cómo te fue en tu... eh... nuestro examen.

¿Acaso importa?. Sabes tan bien como yo que lo hicimos excelente. – Ahora que había mencionado la pregunta no quería hablar de otra cosa.

Sí... lo sé muy bien.

¡Entonces por qué lo preguntas!

Creo que... estoy... – Tomó aire. – Estoy intentando inútilmente de que ignores lo que había dicho. Pero, creo que eso es lo único que importa ahora.

Naruto tomó las manos de Hinata y dirigió una mirada profunda a sus ojos, mientras ella yacía allí y sentía que los ojos de Naruto observaban su interior, esperando con nerviosismo las palabras de Naruto.

Hinata, aún me debes una respuesta. Ayer fue el mejor día que haya tenido en mucho tiempo, y fue solamente porque estuve contigo. Fuiste calma en un momento de tensión. Sentí confianza al estar contigo y todas mis preocupaciones se esfumaron al percatarse de tu aroma; un aroma que me hizo fantasear contigo y llamarte princesa.

Y todo eso sin mencionar nuestro desayuno juntos y mi desvelo de anoche porque no podía dejar de pensar en ti. Este cabeza hueca finalmente entendió tus sentimientos, y también descubrió que está enamorado de ti.

Hinata, mi princesa lunar, ¿quieres ser mi novia?

He esperado mucho tiempo para que me lo pidieras. – Se acercó a su rostro y posó sus labios en los de él, fundiéndose en un beso cálido y delicado del cual tomó control rápidamente. Naruto no podía seguir el movimiento de los labios de Hinata, estaba sorprendido porque no esperaba que ella hiciera eso.

El beso se extendió al punto en que Naruto quería probar más y más sintiéndose adicto a de ella, pero Hinata cortó el beso de pronto y lo miró directamente a los ojos, jadeando para recuperar el aire. – Pero... con una condición... Quiero que me... quiero que me llames princesa más seguido.

Todo lo que quieras, princesa. – Sonrió ampliamente y besó su frente. – Vamos, te llevaré a casa. – Tomó su mano y entrelazó sus dedos con los de ella para comenzar a caminar.

Al igual que el día anterior, su viaje a casa de Hinata transcurrió muy rápido, pero esta vez fue mucho más plácido. Finalmente estaban juntos como pareja.

Pues sí... no pude dormir en toda la noche. Mi mente no dejaba de recrear una y otra vez nuestro desayuno juntos y mi corazón se aceleraba cada vez que lo veía.

Hinata lo veía totalmente encantada y no pudo ocultar el pequeño arco que formaron sus labios al sonreír, lo cual no pasó desapercibido a los ojos de Naruto y no pudo evitar decirle. – Te ves hermosa al sonreír así pero, dime, ¿qué te pareció gracioso?.

Me parece encantador que fantasees conmigo. Y me parece irónico y gracioso que te desveles pensando en mí, cuando soy yo la que ha pasado innumerables noches sin dormir deseando que me confesaras tu amor, imaginando a detalle las palabras que dirías para pedirme que fuera tu novia y fantaseando con todas las citas que tendríamos. – Acercó su rostro hacia él para darle un beso en la mejilla.

Ya no tenemos que imaginar nada. – Colocó su mano en la mejilla de ella, y Hinata respondió posando su mano sobre la de Naruto. – Ahora estamos juntos, princesa.