Capítulo 6:
-Alice, no sé qué hacer, susurré mientras miraba mi celular encima del mostrador de la biblioteca. Algo dentro de mí se prendía fuego cada vez que recordaba aquella imagen, aquella foto que había tomado en un impulso y que ya no quería recordar.
No sabía en que había estado pensando, pero yo no podía tener eso en mi celular, menos aún luego de lo que le había hecho a Edward. Si él tan solo tomara mi móvil por un segundo y revisara mi galería de fotos, yo estaría perdida y él se iría conmigo… Ambos nos hundiríamos en un pozo donde la luz ya no brilla y los sueños son solo un mito.
-Lo que tienes ahí es una granada, una bomba de tiempo… Debemos pensar bien cómo vamos a utilizarla, hacer un plan o podríamos cometer un error enorme, me susurró ella mientras le colocaba un sello en el libro del mostrador. Alice había sido un gran apoyo para mí desde que había descubierto esa verdad… De no haberla tenido cerca de seguro continuaría pensando en Rose como una diosa y mi modelo a seguir.
-No sé si lo mejor sea mostrársela, creo que debemos eliminarla. Él puede verla por error y créeme que mi vida se terminaría para siempre.
-¿Eliminarla? Ni en sueños! Estuvimos buscando esta prueba por mucho tiempo, no podemos darnos el lujo de desperdiciarla. Hay que buscar una manera pacífica de mostrársela sin que lo hieras demasiado…
-Lo lastimaría de cualquier forma, Alice. Y jamás me lo perdonaría… Yo no puedo mostrársela, me odiaría al instante. Ama tanto a la perra de su novia qué pensaría que es un fotomontaje o algo peor.
-¿Y si se la muestro yo? Él no sabe quién soy… Yo podría decirle que alguien me pidió que se la enseñara y fin de la situación. Él rompe con la zorra y corre a tus brazos a buscar refugio y contención.
A pesar de que ese plan parecía bastante bueno me negué a llevarlo a cabo. No tenía la fuerza de voluntad suficiente como para provocarle tanto dolor, nunca la tendría y ese era otro defecto de mí que odiaba como los mil demonios: mi cobardía.
-Alice, es mejor que me vaya a casa. Mi madre va a matarme si vuelvo tarde de nuevo. Además quiero pensar bien en esto…
-De acuerdo, pero apenas tomes alguna decisión me avisas, ¿Si? Sabes que yo estoy tan involucrada en esto como tú.
-Por supuesto amiga, si me queman en la hoguera tú te vas conmigo, le susurré riendo mientras me despedía con la mano.
-.-.-
Mi cabeza era un caos y mis pensamientos un completo enredo. Había analizado la situación por mucho tiempo y ya no daba más… ¿Por qué había tenido que ir a la biblioteca ese día? ¿Por qué yo, de todas las personas de Forks, había descubierto a Rosalie? Mi mala suerte era increíble, ni siquiera vendiendo mi alma al diablo conseguiría hacer algo bien.
-Isabella, murmuro mi madre golpeando la puerta de mi cuarto. Bufe agotada… Me parecía raro que no me hubiese reprochado algo aun, hacia bastante que no lo hacía.
-¿Qué pasa, mamá?
-¿Tu y Edward se han peleado?, preguntó sentándose a los pies de mi cama. "Oh no", me dije internamente. Ella quería hablar de eso…
Comprendía su preocupación, desde pequeños nuestras familias habían sido tan unidas que parecíamos ser una única comunidad. Nuestros padres trabajaban juntos, y siempre se habían empeñado en que ambos lo hiciéramos todo sin separarnos ni un segundo. Siempre había sido así, hasta que Rosalie llego a nuestras vidas y se interpuso en mi camino, convirtiéndome en una persona vulnerable y frágil.
-No… Bueno, si… Pero es algo pasajero. ¿Por qué lo preguntas?
-Cuando vino a buscarte se notaba muy disgustado. Sabes, nunca pensé que este momento llegaría, ustedes siempre fueron tan unidos…
-Las cosas han cambiado mamá, ya nada es igual que antes, le respondí antes de voltearme y cerrar mis ojos. A veces deseaba que todo fuera como antes, igual de sencillo, igual de feliz…
-.-.-
-Me gusta este escritor, ¿Sabes? Es nuevo pero tiene una forma de relatar los hechos que hace que me enamore de él perdidamente.
-Oh por Dios, un nuevo personaje que incluir en la galería de "Amores platónicos" de Alice, le dije riendo mientras le ayudaba a guardar un par de nuevos ejemplares. Ya había pasado una semana desde mi incidente con Edward y me sentía orgullosa de mi misma por haberme mantenido en mi posición de ignorarlo. De momento, era lo mejor…
Aún tenía la foto en mi celular, pero ya no le prestaba atención. Alice me había dicho que me olvidara de ello y tenía toda la razón. Mientras más me alejara de esos problemas más rápido me sentiría mejor.
-Soy demasiado enamoradiza… Hace un par de días que un chico viene a hacer sus deberes y debo admitir que me atrae irremediablemente. No sé su nombre pero siempre que ingresa por la puerta me sonríe y yo me derrito!
-Esta biblioteca es definitivamente mágica… Aquí conoces nuevos colegas, te enamoras y descubres que tu mejor amiga engaña a su adorado novio…
-¿Qué quien engaña a su novio?, dijo una voz detrás de mí. Mire a Alice y pude ver como abría sus ojos sorprendida para luego mirarme con desesperación. Suspirando me voltee y me repetí a mí misma que conservara la calma. Todo saldría bien…
-¿Qué haces aquí?
-Respóndeme primero, yo pregunte antes, susurro Edward cruzándose de brazos. Se lo veía notablemente cansado y sus ojos estaban hinchados. De seguro no había dormido casi nada la noche anterior.
-Emm… Lo leí en un libro, es la frase de un libro… Oh no, Alice?
-Claro! ¿Quieres leerlo? Puedo mostrártelo!, dijo ella mintiendo a la perfección, como si fuera experta en ello. Lo único que podría delatarla era el constante temblor en sus manos.
-No gracias… Tu mama me dijo que de seguro estarías aquí. Quiero que hablemos, ¿Por qué sigues ignorándome? Ni siquiera atiendes mis llamados!
-De seguro mi móvil se rompió, no lo sé, respondí volteándome quitándole importancia al asunto. Mire a Alice y mordí mi labio inferior. ¿Cómo iba a zafar de eso?
De repente, Edward tomo mi celular de mi bolsillo trasero y comenzó a examinarlo.
-Voy a intentar arreglarlo, descuida. De seguro es por la memoria, borrare un par de archivos.
-NO! DAMELO!, grite con desesperación… Lo necesitaba, tenía que recuperarlo rápido antes de que fuera demasiado tarde. Pero entonces algo peor aún sucedió…
Había estado tan distraída que no había notado la hora, y justo en ese momento Rosalie y Emmett ingresaban por la puerta, tomados de la mano y sonriendo como era habitual.
-Oh por Dios, susurre presa del pánico al mismo tiempo en que Edward volteaba para encontrarse con la infiel de su novia, de manos de su enemigo.
-Esto es mejor que las novelas que leo, susurro Alice a mi lado…
