Capítulo 7
-Y bueno, ¿cuál es el plan?- preguntó Miriana.
Después de la cena, la más incómoda que Jet hubiera vivido nunca, los niños habían (por decirlo de alguna forma) "secuestrado" a Miriana para que jugara con ellos. Aunque un poco reacia al principio, la joven acabó participando de los juegos de los más jóvenes, bajo la divertida mirada de Jet, que tuvo que hacer grandes esfuerzos para contener sus ganas de reír, al ver a Miriana tan avergonzada y tan fuera de lugar, mientras esta perseguía a los niños y niñas del orfanato. Una breve, pero mortal, mirada de la chica bastó para que Jet cerrara la boca y procurara meterse en sus asuntos.
Al poco tiempo después, cuando Hazel anunció que ya era la hora de irse a dormir, Miriana vio su oportunidad para escapar, y se excusó diciendo que ya era hora de que ella también se fuera a casa. A pesar de los intentos de la cuidadora de ofrecerle una cama en la que pasar allí la noche, la joven no dio su brazo a torcer. Sin embargo, cuando ya estaba a punto de alcanzar la puerta, Hazel obligó a Jet a acompañarla a su casa, ya que según ella "no eran horas para que una joven como ella fuera sola por esas calles". Tanto Jet como Miriana trataron de hacerle cambiar de opinión, pero fue en balde. Por un lado, Miriana tuvo que ceder, ante la cálida sonrisa de la cuidadora, que con calmadas palabras acabó por convencer a la joven, aunque esta no estaba del todo cómoda con la situación. Por el lado de Jet, bastó con un: "O la acompañas, o esta semana dormirás fuera", para que Jet se mostrara más que dispuesto a acompañar a Miriana hasta donde fuera que ella viviera. Al final, resignados, ambos jóvenes se adentraron en las frías calles de la ciudad, iluminadas a intervalos por la luz de las farolas, mientras Hazel les veía marcharse desde la puerta, sonriendo para sí, con sus propias ideas y pensamientos sobre aquella peculiar pareja.
Ambos jóvenes caminaron por las calles sin decirse nada. Al igual que antes, Jet le había ofrecido su chaqueta a Miriana, y aunque esta se había negado en un principio, al final acabó aceptando de nuevo la chaqueta, contenta de no tener que pasar frio hasta llegar a casa. A pesar de los miedos de Hazel, la verdad era que no se veía ni un alma por las calles. A excepción de en los bares y en otros establecimientos de la misma índole, solo Jet y Miriana parecían dispuestos a pasearse por las adoquinadas calles que recorrían la ciudad, mientras las luces de la parte alta de la ciudad destacaban contra el cielo nocturno, ocultando con su brillo la visión de las estrellas.
Jet se encontraba examinando las luces de la ciudad, cuando de repente la pregunta de la joven le pilló desprevenido.
-¿Qué plan?
-Digo que qué vas a hacer ahora. ¿Buscarás a tu padre en la Liga, iras a Noxus, usaras o no tus poderes,…?
Jet suspiró, frotándose la nuca: -La verdad, no tengo ni idea. Todo está yendo muy rápido, y no he tenido ni un momento para, digamos, sentarme y poner en orden mis pensamientos.- Y era verdad. Desde el asalto al taller de Heimerdinger, Jet había estado yendo de un lado para otro: había ido a la selva de Kumungu, a las afueras de Noxus, a Jonia, a la comisaria de Piltover, a la academia de Heimerdinger, al despacho de Groyl,… Apenas había tenido un momento para descansar, y mucho menos poder pensar en que hacer a continuación.
-Bueno, sea lo que sea lo que vayas a hacer, cuenta conmigo- dijo Miriana, pillando por sorpresa de nuevo a Jet, que miró a la joven con una ceja encarnada.
-¿Y eso? Creí que no querías saber nada más de mí.
-Ni quiero, pero tengo que admitir que todo este asunto suena bastante interesante, y quiero ver como acaba- respondió sencillamente Miriana. Antes de que Jet pudiera decir nada, Miriana volvió a hablar-. Además, será una forma sencilla de ganar dinero sin tener que robarlo, para variar.
-Espera, espera, espera,… ¿Es que acaso me vas a cobrar por tu ayuda?
-Por supuesto. ¿Esperabas que fuera a ayudarte por la bondad de mi corazón?- Jet resopló al oír aquello.
-¡Bah! Dudo que una mujer tan avariciosa como tú tenga un corazón, para empezar- comentó Jet, provocando que Miriana, en vez de molestarse, sonriera.
-Sí, bueno, debí de esperar que un chico tan inocentón como tu fuera a creer que alguien iba a hacer algo por él a cambio de nada.
-Ya, ¿y lo del despacho qué, eh?- respondió Jet, molesto porque se hubiera dirigido a él como "chico" otra vez.
-¿Lo del despacho?- preguntó Miriana-. A que te refieres con…- Miriana entonces recordó lo que pasó en aquel lugar, como ella había estado tan cerca de Jet, lo bastante como para ver su reflejo en sus ojos de color verde, como su respiración se agitó, a medida que su pulso se aceleraba sin poder controlarlo, y como…
De repente, Miriana se puso roja, y rápidamente giró la cabeza, tratando de ignorar a Jet, quien intentó por todos los medios llamar a la atención de Miriana de nuevo, mientras intentaba establecer contacto visual con ella, a medida que ella hacia lo imposible por evitarle. Al cabo de un rato, Jet lo dejó correr, y se limitó a continuar caminando junto a Miriana, a medida que esta se calmaba.
Al cabo de un buen rato, Miriana indicó a Jet que ya habían llegado. Se trataba de una posada, construida con sólidos ladrillos rojos y con varias ventanas de metal salpicando la fachada, situada a medio camino entre Bajo y Alto Piltover, en una zona que, si bien no estaba considerada parte de la zona rica de la ciudad, distaba mucho de ser tan pobre como la zona donde el orfanato estaba situado. Las casas eran altas y estaban bien construidas, y las calles daban sensación de bienestar. Era sencillo, pero gratificante. A Jet no le molestaría vivir allí.
-Bueno, gracias por acompañarme- dijo Miriana, tendiéndole a Jet su chaqueta. Jet vio a la joven abrir la puerta, y antes de que llegara a entrar, Jet le llamó la atención por última vez.
-¡Y para que lo sepas, con lo del despacho, me refería a cuando no aceptaste la bolsa de gemas, "nena"! No a lo…otro- comentó Jet con picardía, provocando que Miriana se volviera a poner roja. Con una mirada de furia y vergüenza a partes iguales, Miriana entró en la posada, cerrando la puerta de un portazo.
Sonriente, Jet dio media vuelta, y emprendió el largo camino de regreso, esta vez en solitario, hacia el orfanato. Mientras caminaba, no dejaba de darle vueltas a lo que Miriana había dicho. Tenía razón. ¿Qué iba a hacer a partir de ahora? Si tuviera que escoger, le encantaría encontrar a su padre, pero la tarea podía ser más complicada de lo que podría parecer. Si algo era bien sabido por todos sobre los invocadores, y el Instituto de la Guerra, es que eran un grupo muy hermético. Dejando a un lado los combates entre campeones, y el sistema de clasificación de los invocadores, se sabían muy pocas cosas respecto a estas personas, y la clase de cosas que hacían tras los gruesos muros del Instituto. Tal era su nivel de secretismo, que muchos llegaron incluso a compararlos con grupos sectarios. Sin embargo, el Instituto siempre se había contado entre los mayores defensores de la paz tanto dentro como fuera de Valoran, siendo ellos los creadores del sistema de la Liga de Leyendas, lo cual llevó a la desaparición de los grandes conflictos entre naciones, y siendo ellos los poderosos magos que eran, utilizando su magia para, al menos aparentemente, mejorar las vidas del resto de ciudadanos del país. Todo esto le granjeó al Instituto una reputación de protectores de la paz que hace impensable que ninguno de ellos pueda estar involucrado en algo sórdido, incluso cuando en el pasado, y en repetidas ocasiones, habían sido los propios campeones y/o invocadores los perpetradores de algunos de los mayores desastres de la historia reciente. Aunque claro, cuando tienes el poder para poder someter dioses y seres de otros planos de la realidad a tu merced, como que nadie quiere tocarte las narices por nada.
En resumidas cuentas, Jet dudaba de que fueran a facilitarle ninguna información por las buenas, si es que efectivamente Groyl decía la verdad, y su padre se encontraba allí. No, si quería averiguar la verdad sobre su padre, y sobre el destino de su madre, tendría que ser él mismo quien entrara en aquel grupo, y consiguiera las respuestas por sí mismo. Lo de ser invocador…no lo veía muy claro. Demasiados años de estudio por un lado, y demasiado poco talento para la magia por su parte. De manera que solo le quedaba una opción.
Jet se convertiría en campeón de la Liga de Leyendas.
Al día siguiente:
-¡¿CAMPEON DE LA LIGA?!- exclamó Hazel cuando escuchó el plan de Jet. Ya se imaginaba que no le iba a gustar la idea, pero… ¡wow, menudo grito! Jet se había llevado a Hazel a la plataforma del segundo piso, situada inmediatamente antes del despacho de Groyl, y le había contado su idea mientras veían jugar a los niños en el patio de abajo, mientras se bebían un vaso de leche a modo de rápido desayuno.
-No hace falta que grites, que no estoy tan lejos- dijo Jet, hurgándose con un dedo su adolorido oído. Hazel pareció que no le había escuchado, porque siguió gritando igual.
-¡¿PERO TU SABES LO QUE DICES?! ¡Te van a destrozar! A esa Liga van guerreros, magos, monstruos, e incluso dioses. ¿Qué posibilidades tienes tú de competir a su nivel?
-Las mismas que de atrapar este vaso al vuelo- dijo Jet, antes de tirar su taza, vaciada de un viaje, al patio de abajo. Antes de que pudiera tocar el suelo, Jet desapareció con un destello, dejando una estela luminosa que marcó su viaje a través de las escaleras, hasta llegar al patio. Allí, atrapó la taza sin problemas, y rápidamente volvió a situarse al lado de Hazel, aparentemente como si nada, mientras abajo en el patio los niños y niñas que lo habían visto todo se quedaban con la boca abierta, antes de empezar a chillar de emoción y de asombro. Hazel, por su parte, no parecía estar muy impresionada.
-Jet, hablo enserio. Puede que tengas…"poderes"…, y me alegro de que el profesor diga que vas a estar bien, pero…- dijo Hazel, obviamente preocupada-…Jet, tu y yo hemos visto los combates en la P.L.A.S.M.A. Sabes que esas personas luchan en serio. No van solo a noquear. Todos y cada uno de ellos lucha para matar a sus rivales. Todo ese dolor, todo ese sufrimiento, y vuelven de nuevo a su base, para volver a la pida y empezar otra vez. No sé si podría soportar verte morir una vez, y otra, y otra, y…- Jet puso una mano en el hombro de Hazel, en un intento de reconfortarla, mientras Hazel miraba hacia el patio, agarrando la barandilla con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. Aunque al principio era incapaz de mirarle a la cara, al final Hazel volvió a levantar la cara, y Jet vio hasta que punto aquella mujer se preocupaba por él.
Hazel había sido como una madre para él. Le había cuidado, educado y protegido toda su vida, y él la quería mucho por ello. Cuando estaba triste, ella estaba allí para decirle lo que necesitaba oír. Cuando se portaba mal, ella sabía qué hacer para reconducirle al buen camino. Aquella mujer era lo bastante buena como para querer dedicar su vida a cuidar a aquellos niños y niñas que no tenían a nadie que lo hiciera, y sin esperar nada a cambio. Si había alguien en el mundo a quien Jet consideraba de su familia con orgullo y sin lugar a dudas, esa era Hazel, la mujer que le había convertido en el hombre que era ahora.
-Eh, tranquila- dijo Jet, tratando de calmar las inquietudes de la mujer-, no te preocupes. Te prometo que estaré bien. Se cuidar de mi mismo, aunque no lo demuestre mucho últimamente- Hazel, a pesar de cómo se sentía, tuvo ánimos para sonreír al oír el comentario de Jet-.
-¿Pero de verdad tienes que hacerlo? Quiero decir…seguro que debe de haber otro sistema para encontrar a tu padre.
-Ojalá lo hubiera, pero no veo cual, a no ser que me cuele en Noxus, e investigue a todos los soldados que sirvieron por aquel entonces.- Hazel no tuvo más remedio que admitir que tenía razón. Sonaba casi imposible-. Además, tengo otro motivo para hacerlo.
-¿Cuál?- Jet se agarró de la barandilla, observando a sus hermanos y hermanas jugando alegremente en el patio, pasándose y tirándose un viejo balón de cuero repleto de remiendos.
-Hazel, se sincera conmigo: con el dinero que ha quedado en el orfanato, ¿Cuánto tiempo podremos mantenerlo en marcha?- Hazel no supo cómo responder a aquello. Cierto, habían conseguido mucho dinero de la caja fuerte de Groyl, e incluso podían sacar más revendiendo algunas cosas de su despacho. Pero mantener un orfanato con tantos niños era costoso. Había que darles de comer, arreglar el edificio, comprar medicinas,…- Antes, con Groyl, por lo menos entraba algo de dinero. Ahora que ya no está… No creo que con uno o dos trabajos normales consiga reunir el dinero que necesitemos a partir de ahora.
-Así que pensé: ¿Cómo podría solucionar el problema de mi pasado, y el problema del dinero?- continuó diciendo Jet-. Y la respuesta era la misma para ambos casos: la Liga. De todos es conocido que los campeones reciben recompensas y derechos especiales a cambio de poner sus habilidades al servicio del Instituto, ya sea en los Campos de la Justicia, o como agentes externos. Patrocinio, subvenciones a la ciudad estado, publicidad,… Muchos campeones han llegado a hacerse muy poderosos y ricos con eso, y eso es justo lo que necesitamos.
-Pero Jet, Piltover ya tiene muchos campeones. ¿No crees que…?
-¿…que no me pagaran mucho, o no me aceptaran, ya que Piltover no necesita más campeones? Es una posibilidad, y por suerte tiene fácil solución- dijo Jet, abriendo los brazos y adoptando una pose heroica-. ¡Contempla! Tienes ante ti, al primer y único campeón de… ¡Bajo Piltover!
Jet se mantuvo en su postura unos instantes, en los cuales Hazel se limitó a mirarlo como si creyera que se había vuelto loco.
-…
-…
-… ¿en serio?
-¿En serio, que?
-¿Ese es tu plan? ¿"Campeón de Bajo Piltover"?
-¿Qué? ¡Es un buen plan! Todos los campeones están inscritos como campeones de Piltover, y a excepción de Vi todos son de la zona alta. Bajo Piltover es conocida por todos como una ciudad a parte del centro, incluso entre los ciudadanos de otras ciudades.
-¿Y tú crees que los invocadores lo verán así?- preguntó Hazel, escéptica.
-¿Por qué no? De todo el dinero e influencia que obtiene la ciudad de sus campeones, ni una sola migaja acaba llegando a este lado de la ciudad. De esta forma, por fin tendríamos algo que impulsara un poco las cosas- dijo Jet, tratando de hacer ver a su cuidadora la genialidad de su plan-. Con el apoyo del Instituto, la economía y el comercio podrían reactivarse por aquí. Alto Piltover tendría motivos para interesarse por nosotros, y el crimen disminuiría, a la vez que aumentaría la circulación bienes. Podríamos cambiar las cosas por aquí, para mejor.- A pesar de lo bonito que sonaba todo aquello, Hazel no estaba del todo convencida.
-Todo eso que dices está muy bien, ¿pero de verdad planeas cargar con todo ese peso tú solo?-preguntó, suspirando preocupada por lo que pudiera ocurrir-. No solo hablamos de luchar en los campos de batalla. Ser campeón implica que serias un soldado a las órdenes del Instituto. Podrían mandarte a donde fuera, a hacer lo que fuera, y tendrías que obedecer para no perder tus derechos de campeón.
-Se que es peligroso, pero admitámoslo: no sería más peligroso que todos los trabajos que tuve que hacer para Groyl. Al menos esta vez- dijo, encogiéndose de hombros-, tendría a la ley de mi parte, ¿no?
Parecía que Jet lo tenía todo pensado, pero aun así el miedo se negaban a abandonar a Hazel, y continuaron atenazando su interior, clavándose en sus entrañas y provocándole una sensación de angustia y preocupación por Jet. Luchar en la Liga era peligroso, pero luchar fuera de ella lo era más todavía. Allí no había bases, ni puntos de retorno. Si mataban a Jet ahí fuera… Ya no volvería más a picar a su puerta. Sabía que era un buen plan, y Jet parecía más que dispuesto a hacerlo, pero…
-No quiero que te pase nada, Jet- dijo Hazel, acariciando la mejilla de Jet. A causa de la diferencia de alturas, este tuvo que encorvarse un poco para que la mano de la mujer le alcanzara la cara, pero no le molestó. Puede que no alcanzara a comprender en su totalidad como se sentía Hazel al respecto, pero sabía que sus preocupaciones eran únicamente por su bienestar.
-Lo sé…- dijo, agarrando la mano de la mujer, y apretándola con cariño, antes de apartarla de su cara, y rodearla con sus dos manos-…pero aun así debo hacerlo.
Una lagrima recorrió la mejilla de Hazel, mientras contemplaba al niño que había estado cuidando como a un hijo desde hacia tantos años. Recordaba lo pequeño y desvalido que parecía cuando apenas era un bebé, cuando entró por primera vez en el orfanato dentro de aquella cesta. Recordó todos los momentos, tanto los buenos como los malos, que juntos habían vivido entre aquellas cuatro paredes durante casi 17 años. Y en aquel momento, contempló al hombre que se encontraba ante ella, el hombre con unos ojos que brillaban con determinación y energía. Los ojos de un hombre con una meta.
Hazel se limpió la lágrima con la manga, y dedicó una sonrisa a Jet.
-Bueno, si ese es el camino que has decidido escoger, no seré yo el que se interponga- dijo Hazel, tratando de sonar más animada de lo que en realidad se sentía-. Ve, haz lo que debas.- Hazel abrazó a Jet, quien le devolvió enseguida el gesto con su propio y cálido abrazo-. Y asegúrate de volver a salvo a casa con los tuyos, ¿vale?
Jet sonrió. Esa mujer era increíble: -Si, te lo prometo.
El abrazo duró apenas unos segundos más, hasta que ambos se volvieron a separar, ambos sonriendo ampliamente al otro.
-Bueno… ¿Y cómo vas a hacerlo?
-Lo primero es lo primero…- dijo Jet, pasando al lado de Hazel, y dándole un rápido beso en la mejilla, antes de dirigirse hacia las escaleras-… ¡TOCA ENTRENAR!
Al día siguiente:
Entrenamiento: día 1.
-A ver, Jet, presta mucha atención- dijo Daren, libreta de notas en mano, mientras Jet, que se había puesto algo diferente a lo normal (en vez de sus típicos vaqueros, chaqueta y botas, llevaba únicamente su camisa de manga corta habitual, unos pantalones cortos de color negro, y se había puesto otro calzado más apto para correr) calentaba y procuraba estirar sus músculos antes de empezar a moverse. Después de su charla con Hazel, había ido corriendo (lo cual le había tomado menos de dos minutos) hasta el laboratorio de Daren, donde le informó de su intención de unirse a la Liga de Leyendas. Tras gastar varias horas tratando de calmar los gritos del exaltado científico, y de convencerle de la viabilidad de su estrategia, había conseguido que su amigo se comprometiera a ayudarle a prepararse para poder entrar en la selectiva institución de campeones. Para ello, se habían movido a la chatarrería de la ciudad, un amplio espacio situado a las afueras de la ciudad (es decir, al lado de Bajo Piltover), donde Jet podría correr sin tener que preocuparse de llevarse a nadie por delante. Además, evitarían la atención de ojos indiscretos, ya que en aquel chatarrero hacía mucho que ya no había nada de valor, de manera que casi nadie iba hacia allí, salvo algún borracho o mendigo ocasional. Interesados por lo que ambos jóvenes se proponían, Hazel y la casi totalidad de los niños del orfanato habían ido de excursión a ver como su hermano se preparaba competir en la Liga. Por su parte, no podían estar más encantados con que su hermano fuera a salir en las P.L.A.S.M.A, junto al resto de sus héroes y heroínas.
-Te escucho- dijo Jet, inmerso en sus calentamientos.
-He estado buscando información sobre los requisitos para unirse a la Liga como campeón. Hay un par de detalles a concretar, pero no hay problema por esa parte. La parte que nos interesa son tus habilidades.-Mientras Daren y Jet trabajaba, los niños y niñas del orfanato se encontraban sentados a un lado de la improvisada pista que los dos jóvenes habían abierto (con un poco de ayuda de algunos lugareños de confianza, que veían con buenos ojos que alguien por fin les representara de verdad en la Liga) en medio de la chatarrería. Un poco aburridos, algunos se habían puesto a jugar por ahí, siempre procurando mantenerse a la vista de Hazel, que procuraba mantenerlos lo más controlados posible, mientras Daren ayudaba a Jet a prepararse-. Como ya bien sabes, todos los campeones de la Liga llevaban un limitador, que limita sus capacidades para que los combates sean lo más equitativos posible. No solo su fuerza, defensa y velocidad se verán reducidas en los Campos de la Justicia, sino que también tendrán limitados sus ataques y movimientos especiales.- Daren rebuscó entre sus notas, hasta que encontró el escrito que buscaba-. Deberás escoger tres habilidades especiales, además de una "definitiva", y un efecto pasivo. Si quieres, este último lo puedes pedir que te lo otorguen ellos mágicamente, o puedes escoger una habilidad que no sea muy fuerte, e incluirla ahí. ¿Hasta aquí bien?
-Entendido.
-Bien. Antes de ponernos a trabajar con tus habilidades, creo que deberías aprender a controlar tus poderes- dijo, revisando más notas suyas-. Cada vez que los usas, las maquinas a tu alrededor se vuelven locas, y acaban explotando. Eso puede ser debido a que, cuando usas la energía para correr, inconscientemente también la estas liberando hacia afuera, como si fuera un aura. Esa puede ser la causa de que te pongas a brillar tanto cuando corres más deprisa. Puede parecer inofensivo, pero lo cierto es que así solo estas malgastando tus fuerzas.
-Espera… ¿Y qué pasaría si no las malgastara? Si corriera sin brillar.
-Bueno, lo más lógico sería pensar que te cansarías menos, de manera que podrías mantener tu velocidad durante más tiempo. Pero, si aprendieras a usar tu energía interna efectivamente, y corrieras hasta brillar en ese estado…
-…seria muchísimo más rápido de lo que soy ahora, ¿no?- dijo Jet, sonriendo ante la idea de ir a todavía más velocidad.
-Si, teóricamente sería posible- coincidió Daren-. Pero no adelantemos acontecimientos. Primero, aprende a correr. Ya tendrás tiempo para alcanzar la velocidad de la luz más adelante.- Asintiendo, Jet se posicionó en la línea de salida, encarándose hacia la pista, en la que se podían ver, a intervalos regulares, una serie de dispositivos parecidos a semáforos que Daren había traído consigo del laboratorio. Daren fue hasta donde Hazel y los niños, junto a un ordenador que se había traído también, y se puso unos auriculares con micrófono. Tras teclear algo en la pantalla, Daren habló a Jet por el micrófono, gracias a un aparato de escucha que Jet llevaba en la oreja-. Bien, esto es lo que vamos a hacer. He colocado una serie de aparatos por toda la pista. ¿Los ves?- Jet asintió-. Están programados para saltar al detectar una cierta cantidad de energía. Tienes que correr por la pista lo más rápido que puedas, evitando que se activen los sensores. ¿Entendido?- A modo de respuesta, Jet levantó un pulgar, todavía en su posición de salida-. Vale. Empezamos en 3…2…1… ¡Ya!
Jet salió disparado, levantando una gran nube de humo, mientras Hazel, Daren y los pequeños espectadores se tiraban hacia atrás, empujados por la ráfaga de viento que levantó el joven al pasar a toda velocidad. A pesar del aviso de Daren, el cuerpo de Jet brillaba con intensidad, y en cuanto llegó al primer indicador, este empezó a pitar y a soltar chispas como un loco. Y el segundo. Y el tercero…
En menos de 10 segundos, Jet había casi completado la primera vuelta, demasiado rápido como para que Daren alcanzara a decirle a Jet que lo estaba haciendo mal. Justo cuando Jet se disponía a llegar a la línea de meta, Daren reaccionó.
-¡No, Jet, vas mal! Tienes que…- Justo entonces, Jet alcanzó el primer sensor, que todavía pitaba y se estremecía, y al pasar a su lado, este explotó con fuerza. Y a medida que fue avanzando el veloz joven, el resto de sensores también fueron estallando. A causa de la impresión, Jet detuvo su carrera, pero ya era tarde. Las explosiones se sucedieron, adelantándose al joven, hasta que toda la pista acabó explotando con gran estruendo, proyectando una gran bola de fuego y humo hacia arriba. Hazel y el resto se pusieron a salvo, cubriéndose tras una improvisada barrera de chatarra que habían construido al lado de la pista, mientras todos se preguntaban preocupados si Jet estaría bien, ya que él se encontraba en el centro de aquella explosión. Mientras el polvo se aposentaba, todos vieron que de entre el espeso humo salía una tambaleante figura. Se trataba de Jet, cubierto de pies a cabeza en hollín, con la ropa toda destrozada, los pelos de punta (y con un mechón en llamas), y una expresión de perplejidad en su cara. A pesar de su aspecto, y de dar tumbos como un borracho, parecía encontrarse bien.
Jet se acercó a Daren, mientras este se quitaba los cascos y se reunía con Hazel, que miraba preocupado a Jet.
-¡Jet!- dijo Daren, cuando este llegó hasta ellos-. ¿Estás bien?- Jet tosió una bocanada de humo negro antes de responder con una voz un tanto rara.
-Si…si. Perfectamente- dijo Jet, tratando de enfocar con la mirada a Daren y Hazel-. ¿Qué tal…que tal lo he hecho?
Daren miró por encima del hombro de Jet, viendo la destrozada pista de atletismo. Los sensores se habían convertido en amasijos de metal, desperdigados por todas partes, mientras las pilas de chatarra que delimitaban la pista se habían derrumbado sobre los cráteres de tierra que las explosiones habían abierto. En algunas partes, pequeños focos de fuego habían empezado a arder, mientras en el horizonte algunos vecinos preocupados habían empezado a acercarse, mientras se preguntaban qué demonios había pasado allí.
Lamiéndose dos dedos, Hazel apagó el fuego del mechón de Jet: -…Regular- comentó la cuidadora, y con un corto "Ah" por parte de Jet, este se desplomó hacia adelante, de cara al suelo.
...
Entrenamiento: día 2.
-Vale, ya vuelve a estar todo en su sitio- dijo Daren, contemplando al lado de su ordenador la nueva pista de carreras, otra vez con sus correspondientes sensores, mientras Jet (ahora con un par de tiritas aquí y allá) volvía a situarse en la línea de salida-. Bien, Jet, recuerda: afloja. Rápido, y flojito.- Jet juntó su índice a su pulgar, indicándole con su gesto a Daren que lo había entendido. Este, por si acaso, había procurado traerse un extintor, que ahora descansaba a un lado de su ordenador. Solo por si acaso.
-3…2…1… ¡Ya!
Jet salió disparado, y aunque se movía a gran velocidad, era significativamente más lento que el día anterior. Aunque su cuerpo no brillaba, despedía una tenue aura de luz, que hizo responder ligeramente a los sensores, a media que este los iba adelantando.
-Jet, vas muy lento. Tienes que intentar aumentar tu velocidad- dijo Daren a través del micrófono, mientras monitorizaba a Jet con su ordenador, controlando la energía detectada por los sensores.
Cuando Jet trató de ir más rápido, su cuerpo empezó a brillar, haciendo que los sensores empezaran a pitar a modo de protesta. Frustrado, Jet volvió a desacelerar, atenuando su brillo, y volviendo a su velocidad anterior. Una vez más, Daren le llamó la atención, indicándole que tenía que ir más rápido.
Las horas pasaron, y parecía que Jet no acababa de pillarle el truco a usar su energía. Perdió la cuenta de cuantas vueltas llegó a dar, y finalmente se detuvo cuando el Sol empezaba a ocultarse en el horizonte. Jadeaba mucho, y el sudor le recorría todo el cuerpo a causa del continuado esfuerzo.
-Esto…esto no está funcionando- dijo a Daren entre jadeos.
-Tienes que seguir intentándolo. Lo que necesitas ahora es mejorar tu control, y eso solo lo puedes hacer siguiendo el programa de entrenamiento- explicó Daren, pasándole una toalla a su amigo para que se secara. Agotado, Jet asintió a Daren, antes de marcharse los dos de vuelta a sus casas.
...
Entrenamiento: día 6.
Jet corría por las calles de la ciudad, sorteando ágilmente al resto de transeúntes, que no alcanzaban a ver la figura del veloz joven, tal era su velocidad. El entrenamiento de control había mejorado la condición de Jet, de manera que ya no rompía las cosas cuando pasaba. De vez en cuando, alguna luz se encendía, o algún aparato mecánico parecía responder, pero no era comparable para nada a como explotaban las cosas apenas hacia una semana antes. En vez del brillante cometa que era antes, ahora se había convertido en un breve destello, moviendo el aire como un vendaval que marcaba su paso por las calles de piedra de la urbe, mientras todos los demás experimentaban la sensación de que un pequeño huracán les pasara por el lado.
A pesar de su decisión de convertirse en Campeón, Jet sabia que, mientras tanto, necesitaba una fuente de ingresos alternativa, de manera que había cogido varios trabajos por la ciudad, y había empezado a utilizar sus poderes para poder desplazarse de un lado a otro y completarlos lo más rápidamente posible. No solo le pagarían por ello, sino que era una excelente manera de entrenar sus poderes, y darse a conocer a las gentes de la ciudad. De esta manera, cuando se convirtiera en campeón, ya sería bastante conocido en la zona.
En aquellos momentos, estaba trabajando de mensajero, un trabajo que, para alguien con su don, era pan comido. Pasaba por las diferentes calles, saltando de un lado a otro de la ciudad en poco tiempo, a medida que sus habitantes se encontraban de repente con cartas y paquetes a su nombre en las manos, sin saber bien quien ni cuando se los había entregado.
Jet se detuvo en una fuente, y miró el reloj. Tres horas más, y aun le quedarían otros dos trabajos. Con un suspiro, dio un trago de agua, y volvió a ponerse en camino.
...
Entrenamiento: día 9
La lluvia caía con fuerza en la chatarrería, mientras Jet se apresuraba a completar las vueltas lo más rápidamente posible, pasando junto a los indicadores, ninguno de los cuales había pitado todavía. Las luces, que apenas podía atravesar aquella cortina de agua, iluminaban la pista, aunque la estela de Jet, tan pequeña y brillante como un laser, marcaba el camino del joven. Desde el improvisado cobertizo que habían montado para proteger el ordenador de Daren, este trató de comunicarse con Jet.
-¡Bien, vas muy bien! ¡Sigue así!- le animaba Daren, cubierto con un impermeable, mientras monitorizaba los progresos de Jet. Comprobando los datos, y comparándolos con los de la semana anterior, Daren vio los enormes progresos que había hecho su hermano. El gasto de energía casi había desaparecido, y su velocidad no había disminuido por ello. Daren estaba sorprendido. Nunca creyó que fueran a lograrlo tan pronto. Volviendo al micrófono, Daren habló con Jet-. Vale Jet, creo que ya está. Podemos pasar a la siguiente fase.
Jet detuvo su carrera, y se quedó de pie bajó la pesada lluvia. A pesar de todo lo que se había movido, apenas estaba cansado. Incluso a él le parecía asombroso. Jet se miró la mano, y se concentró. Al poco, sus venas empezaron a brillar, y el resto de la mano empezó a emitir una luz blanca, que iluminaba el espacio alrededor del joven, mientras unos pequeños rayos blancos y azules giraban y crepitaban en sus dedos. Al relajarse, el brillo murió, y su mano volvió a la normalidad. Satisfecho con sus progresos, Jet cerró la mano en un puño, y sonrió.
-Si, esto pinta genial.
...
Entrenamiento: día 10
-Muy bien Jet, has completado el entrenamiento básico, ¡pero no te distraigas, porque ahora viene lo duro!- dijo Daren, caminando y hablando como si fuera un entrenador de verdad. Jet le miró, divertido, pero procuró no decir ningún comentario. Le divertía ver a Daren tan implicado. Realmente parecía uno de esos entrenadores que llevaban años machacando a sus jugadores, con su gorra y su silbato-. Ahora que ya controlas mejor tus poderes, es hora de ponerse creativos. Tenemos que desarrollar cinco habilidades para que las uses en la Liga.- Mientras hablaba, Daren empezó a escribir en una pizarra improvisada que habían montado junto a un viejo cobertizo, colgando un trozo de papel de la pared, para que Jet y el resto de chavales que habían ido a ver como les iba pudieran ver lo que escribía. Al otro lado del patio en el que se encontraban, habían montado un puñado de muñecos de entrenamiento, apenas unos espantapájaros hechos de trapo para que Jet practicara. Tras escribir cinco espacios, escribiendo en uno "Pasiva", "Habilidades" en los otros tres, y "Definitiva" en la última, se volvió a sus oyentes.
-Bien. Empecemos… ¿alguien tiene alguna idea?- Jet y los chavales empezaron a pensar, algunos rascándose la cabeza, otros frotándose el mentón, y algunos haciendo el pino y otras cabriolas, en un intento por encontrar la inspiración. De repente, una de las niñas levantó la mano-. ¡Si, tu!- dijo Daren, señalándola con energía.
-¿Y si Jet les da golpes muy rápidos?- dijo la niña, un poco tímida, ya que todos la estaban escuchando. Sonriente, Jet le acarició la cabeza.
-Es una buena idea, pero no parece que sea una habilidad. Más bien parece un ataque normalito- le comentó a la niña. Y todos volvieron a ponerse a pensar.
-¿Y qué tal un placaje?- propuso otro chico-. Si Jet se choca con alguien a toda velocidad, sería como… ¡PAM!-El chico trató de mostrar con gestos como seria el golpe, pero no le salió muy claro. Aun así, eso le dio a Jet una idea.
-Hmmm… ¿y si…?- Poniéndose de pie, Jet se dirigió hacia uno de los muñecos de entrenamiento, y se paró a unos metros del mismo. Concentrando su energía, trató de realizar un simple, pero veloz, movimiento instantáneo hacia el muñeco. El resultado fue que Jet prácticamente desapareció del sitio, y reapareció al instante detrás del muñeco. Antes de que nadie alcanzara a decir algo, una recta estela de fuego apareció, uniendo el lugar donde antes había estado Jet, y el lugar donde se encontraba ahora. Cuando la estela alcanzó al muñeco, este salió despedido hacia un lado.
Mientras los niños contemplaban asombrados lo que había pasado, Daren fue a comprobar el estado del muñeco.
-Hmm, ese ha sido un buen golpe. ¿Cómo te has movido así?
-He aumentado mi energía de golpe durante un breve instante, sin tratar de contenerla. El resultado ha sido un movimiento muy rápido, pero que no puedo mantener durante mucho tiempo- explicó Jet, masajeándose las piernas. Para lo poco que había corrido, le dolían un poco por el esfuerzo-. Lo había estado probando por mi cuenta, pero no con esto en mente.
-¿Crees que podrías hacerlo varias veces seguidas?
-Creo... creo que como mucho lo podría hacer dos o tres veces más. Después, estaría muy cansado para hacer nada.- Daren volvió hacia la pizarra.
-Este podría ser un buen movimiento de ataque: rápido, directo, y podría servirte para esquivar ataques de tus adversarios- mientras hablaba, Daren apuntó en resumidas cuentas en qué consistía el ataque-. ¿Qué nombre le ponemos?
-¿Eso es necesario?
-Más de lo que crees. Puede que en la Liga se decida el destino de las ciudades estado de Valoran, pero a nosotros lo que nos interesa es la aceptación del público, es decir, que te vuelvas popular.- Jet se rascó la cabeza. A pesar de saberlo, no por ello le parecía menos raro-. Todos los campeones tienen nombres para sus ataques. Eso hace más fácil a la gente recordarlos, y añade un cierto puntillo de emoción a los combates. ¿Qué crees que suena más épico: "Darius le remató con su golpe de hacha descendente", o "Darius le aplastó con su ataque definitivo, la Guillotina Noxiana"?
-Ok, entiendo lo que quieres decir. Los nombres pueden ir al final. Por ahora, pasemos al siguiente ataque- dijo, retomando su asiento entre los chavales.
-Vale. Ahora que tienes un ataque, creo que deberíamos decidir qué clase de campeón vas a ser- continuó diciendo Daren.
-¿En qué sentido?
-Quiero decir: ¿Vas a ir solo a pegar, apoyaras a los otros, iras en solitario,…? Deberíamos enfocar tus habilidades en función a esa idea.
Jet se puso a pensar durante unos instantes, hasta que finalmente respondió un tanto inseguro.
-Pfff, pues ni idea…Tal vez…un poco de cada. Es decir, pegaría, pero estaría bien tener una habilidad para apoyar a los demás, ¿no?
Daren miró titubear a Jet con ojos entrecerrados: -…Jet.
-¿Si?
-¿No te estarás arrepintiendo de tu decisión, verdad?- respondió amenazante, agarrando un palo de suelo y golpeándose suavemente la palma con él. Jet tragó saliva.
-¡P-por supuesto que no! ¿Qué te hace pensar eso?- exclamó Jet, echándose hacia atrás cuando vio acercarse al científico, que parecía emanar un aura oscura.
-Me alegro, porque como me hayas hecho perder el tiempo esta semana, para que ahora te eches atrás, yo…
Antes de que el científico le alcanzara, Jet echó a correr, olvidándose momentáneamente del control que había adquirido de sus poderes, y se apartó a todo correr de su amigo, brillando como un faro. Al pasar junto a unos de los chavales, que habían estado jugando por ahí, uno o dos de ellos, los que en esos momentos estaban corriendo también, vieron como una tenue aura blanca manaba también de sus cuerpos, y como unos rayos como los de su hermano mayor les salían del cuerpo. Asustados, trataron de correr hacia Hazel, y todos vieron que se movían mucho más rápido de lo que lo habían estado haciendo antes. En cuanto se alejaron de Jet, que lo había contemplado todo asombrado, dejaron de brillar, y volvieron a moverse a la velocidad de siempre.
-¿Pero qué…?- se preguntó Jet, volviendo a la normalidad.
-¿Qué acaba de pasar?- preguntó Hazel, mientras trataba de calmar a los niños asustados. Rápidamente, a Daren se le ocurrió una hipótesis.
-Creo que lo que ha pasado es que Jet, inconscientemente, les ha imbuido con su energía, del mismo modo que lo había estado haciendo con las maquinas y las luces hasta ahora. El efecto parece disiparse en cuanto se alejan de Jet- dijo, escribiendo algo en la pizarra-. Esto nos podría servir para otra habilidad. Podrías aumentar la velocidad de carrera de tus compañeros, y eso os serviría tanto para atacar, como para huir o desplazaros.
Para probar si la habilidad funcionaba, Daren y Hazel (quien se había negado en rotundo a que lo probaran con los niños) se pusieron a ambos lados de Jet. Este empezó a emitir, mientras controlaba el flujo, un aura blanca que envolvió a los tres. En cuanto sus cuerpos entraron en contacto con el aura, Daren y Hazel experimentaron un aumento de energía, a la par que sus cuerpos empezaron a emitir rayos blancos y azules. Mirándose entre ellos, empezaron a correr en cuanto Jet les hizo una señal hacia adelante. Poco a poco, los tres empezaron a correr a la misma velocidad, recorriendo la pista al doble o triple de velocidad que una persona normal. Incluso Hazel, que ya tenía sus añitos, y Daren, que no acostumbraba a realizar mucho ejercicio físico, pudieron correr a la par que Jet. Tras completar una vuelta al circuito, Jet dejó de emitir el aura, y todos volvieron a la normalidad.
Jet sonrió: -No ha estado mal, para un pincel verde y una señora mayor…- Hazel trató de darle un coscorrón a Jet, pero este se apartó rápidamente, riendo por lo bajini. Rápidamente, Jet se vio rodeado por todos sus hermanos pequeños, que le pedían a gritos que les hiciera correr a su misma velocidad a ellos también. Hicieron falta varios minutos y la intervención de Hazel para calmarlos.
...
Entrenamiento: día 11.
-Vale, ya van dos de cinco. Pasemos a lo siguiente-dijo Daren-. He estado pensando en otro tipo de habilidad para ti. Hasta ahora, tenemos una habilidad de ataque, y otra de aumento de velocidad. Creo que lo siguiente debería ser una de protección, y lo vamos a hacer así.- Daren sacó un plano, en el que había escrito y dibujado varias especificaciones para la técnica que había pensado. Jet no entendió casi nada de aquel galimatías, de manera que Daren se lo tuvo que explicar.
Al cabo de un rato, decidieron realizar una prueba: Jet usaría su habilidad para proteger uno de los muñecos de entrenamiento, mientras Daren y los niños le tirarían piedras al muñeco. El objetivo de Jet era defenderlo todo lo que pudiera, evitando que ninguna piedra le pasara.
-¿Estás listo?- preguntó Daren, con un puñado de piedras en la mano. Algunos de los niños del grupo parecían bastante animados, ante la idea de ponerse a apedrear cosas. (Niños…)
-Si, aunque sigo pensando que estas como una cabra- comentó Jet, mientras acumulaba energía en su interior. En cuanto estuvo listo, Jet empezó a correr alrededor del muñeco, aumentando rápidamente su velocidad, hasta que las estelas de Jet formaron un sólido muro de viento a su alrededor. Entonces, Daren y los niños empezaron a lanzar las piedras. En cuanto las piedras alcanzaron el círculo de aquel pequeño tornado, salieron rechazadas hacia atrás, sin importar la fuerza ni la dirección desde la que las lanzaran. El aluvión de piedras prosiguió unos instantes más, hasta que Jet dejó de dar vueltas, y volvió a su posición inicial, sonriente.
-¡Eh, pues tenias razón! ¡Funcion-! El comentario de Jet se vio interrumpido cuando una solitaria piedra le alcanzó en plena frente, provocando que cayera seco al suelo. Daren miró alarmado al niño que la había tirado.
-¡Cres, dijimos que cuando parara de correr, paráramos nosotros también!- exclamó, mientras el niño contemplaba a su hermano mayor, que se había llevado una mano a la cabeza, con ojos llorosos.
-¡Perdón, se me ha escapado!
...
-Vaaaale, vale, te perdono, pero deja de llorar- dijo Jet a Cres, momentos más tarde, mientras este seguía llorando por lo que había hecho-. Estoy bien, de verdad… ¡Ay!- exclamó, justo cuando Hazel acabó de ponerle el vendaje en la frente. Parecía bastante enfadada.
-¿Veis? Por eso os digo siempre que no juguéis con piedras. ¡En serio, ¿en que estaban pensando?! Estos chicos…- dijo Hazel, refunfuñando mientras se alejaba de allí con el botiquín en la mano. Jet vio marcharse a la cuidadora, rascándose en lugar de debajo del vendaje.
-Bueno, dejando este pequeño incidente aparte, podemos decir que ha sido un éxito, ¿no?- dijo Daren.
-Sí. Verdaderamente es una buena habilidad para cubrir a un aliado, y creo que no tendría problemas en hacerlo con alguien mientras este se mueve.
-Y lo mejor de todo, es que creo que podrías hacerla hasta con un enemigo- comentó Daren.
-¿Y para qué querría yo cubrir a un enemigo?- preguntó extrañado Jet.
-No para cubrirle, sino para ralentizarle. ¿Ves?- dijo, señalando una esquina del plano de antes-. Si aumentas la velocidad en este punto, crearas un pequeño vórtice ascendente que succionará gran parte del aire del interior.
Jet asentía, mientras fingía mirar con detenimiento el plano. Sin embargo, seguía sin entender nada.
-Entiendo- mintió-, y eso serviría para…
-Sin aire, les costará más respirar, e irán más lentos. Esa es la teoría-explicó Daren, guardándose el plano.
-¡Ah, vale, me parece bien!- Daren arqueó una ceja, preguntándose por dentro si realmente lo había entendido. Jet, por si acaso, procuró no mirar a su hermano a los ojos.
...
Entrenamiento: día 21
Jet suspiró, sentado en su lugar habitual en la cima de la torre de chatarra más alta del chatarrero. Llevaba varios días sentándose allí, solo, tratando de pensar en algo que le pudiera servir como Definitiva.
Hasta la fecha, habían conseguido concretar tres de sus habilidades, incluida una pasiva, y les habían puesto nombres. A su primera habilidad, la de ataque, la habían llamado "Derrape", por las marcas que dejaba en el suelo al moverse. A su habilidad de movimiento le habían puesto por nombre "Estela de rebufo", ya que como hacía falta que Jet corriera con alguien para activarla, casi siempre iba el delante. La habilidad de defensa había sido más complicada de nombrar, ya que todos los nombres que salían o bien sonaban ridículos, o bien eran demasiado explícitos ("Pared de rechazo", "Torbellino Veteparaatrás" y "Empujón a Reacción" eran algunas de las propuestas que habían salido). Al final, habían decidido nombrarla "Ciclón atronador", porque no se les había ocurrido nada mejor, y al menos sonaba bien. Finalmente, habían decidido nombrar "Impulso veloz" a la pasiva de Jet, con la cual él ganaría un incremento de velocidad o velocidad de ataque al comprar objetos que aumentaran su velocidad, o velocidad de ataque.
El problema era la Definitiva. Como únicamente podía contar con su velocidad, eso limitaba mucho sus opciones e ideas. Podía correr muy rápido, si, pero eso no beneficiaba realmente en nada a su equipo, si dentro de los Campos se la limitaban. A parte de dar golpes, no se le ocurría que podía hacer, y aunque había intentado usar sus poderes de manera creativa, en busca de inspiración, los resultados habían sido, cuando menos, inútiles. Frustrado, Jet había pasado la mayor parte del tiempo entrenando sus habilidades y ocupado con sus trabajos. Había empezado a llevar consigo una hoja, en la que apuntaba ideas que se le ocurrieran de pronto, para luego probarlas y tacharlas al ver que, o bien no funcionaban, o bien no alcanzaban realmente el rango de Definitiva.
21 días después de haber empezado su entrenamiento, Jet se encontraba sentado en la cima de la basura, contemplando una hoja de papel gastada y plagada de tachones, mientras el Sol ya empezaba a ocultarse en el horizonte.
De repente, Jet hizo una bola con el papel, y la tiró por encima de su hombro, suspirando de cansancio y frustración. "A este paso nunca llegaré a convertirme en Campeón", pensó. "Si no me pongo las pilas, ya puedo ir olvidándome de conocer a mi padre".
-Vaya, ¿el rey de la montaña se rinde por fin?- comentó una voz femenina a su espalda. Jet reconoció la voz, pero prefirió no girarse-. Vamos a ver…"Correr a gran velocidad, derrape y golpe", "Lanzar rayos", "Romper la barrera del sonido",… No me extraña que estés frustrado. Si esto es lo mejor que se te ha podido ocurrir…- comentó divertida Miriana, llegando hasta donde estaba Jet con la arrugada hoja que este acababa de tirar en las manos. Su característico mantón de retales negros ondeaba con el viento que soplaba en la cima de la pequeña montaña de chatarra, mientras su cara quedaba apenas oculta por la capucha que le cubría la cabeza. Con ambas manos, Miriana tiró la capucha hacia atrás, revelando su corto pelo negro y amarillo, agitándose al viento.
Con un codo en la rodilla, y la cabeza apoyada en su mano, Jet miró de reojo a la recién llegada.
-¿En serio? Tres semanas desde nuestro último encuentro, ¿y lo primero que oigo de ti es un desprecio?- dijo, arqueando una ceja.
-He oído que has estado bastante ocupado- dijo ella, ignorando su comentario-. Por lo que dicen, vas a convertirte en Campeón de la Liga.
-Si, o al menos esa era la idea- dijo, quitándole la hoja de las manos sin girarse-. Si no encuentro una habilidad Definitiva pronto, bien podría empezar a buscarme un trabajo de verdad.
-Tal vez yo podría echarte una mano- dijo Miriana como si nada, sentándose detrás de Jet, y balanceando distraídamente las piernas mientras contemplaba como la ciudad se iba oscureciendo, a medida que la luz del Sol dejaba de iluminarla.
-¿En serio? ¿Tu?-dijo Jet, girándose finalmente para mirar a Miriana-. ¿Por qué?
-Porque, muy a mi pesar, me caes bien, en cierta manera. No eres tan imbécil como creí que serías en un principio.- Jet iba a decir algo, pero prefirió callarse, y volvió a su posición inicial-. Además, si tu plan sale bien, la economía de la zona mejorará, y para un ladrón eso significa más beneficios.
Jet rió entre dientes: -Eres una chica muy retorcida, ¿lo sabías?
Miriana sonrió: -Y tú eres un ladronzuelo de poca monta que estaría perdido sin mí.-Miriana le volvió a arrebatar la hoja de papel-. Ahora, deja que le eche un vistazo a esto…- Jet no trató de evitar que le quitara la hoja, y aprovechó que tenia ambas manos libres para estirarse.
-Hm, pierdes el tiempo. He tratado de usar mis poderes de todas las formas posibles, y no hay nada que nos sirva. He llegado a pensar incluso que debería llevarme algún arma a la Liga. Tal vez eso me aporte nuevas ideas…
-Si, si quieres tener que competir con un arma contra campeones como Jax o Fiora. Tú llévate un arma, y verás lo poco que duras contra un espadachín profesional- dijo sin levantar la mirada del papel. Al imaginarse tener que luchar contra guerreros del nivel de esos dos, Jet sintió un escalofrío-. Vale, ya sé lo que vamos a hacer.- Y tras decir esto, Miriana se puso de pie, y empezó a descender de la montaña, dejando a Jet solo y preguntándose qué quería decir. Antes de que llegara a alejarse demasiado, Jet fue tras ella.
Miriana llevó a Jet hasta la pista donde se había estado entrenando todo aquel tiempo. Sin acabar de convencerse que la chica hubiera encontrado la solución a su problema, Jet optó por seguirla en silencio. En cuanto Miriana se paró, Jet abrió la boca por fin.
-Bueno, pues aquí estamos. ¿Ahora qué?- Miriana señaló la lista.
-Aquí pone que lo has probado todo, excepto una cosa.
-¿A si, el que?- preguntó Jet, cruzándose de brazos.
-Forzar tus poderes.
Jet arqueó una ceja. ¿En serio, eso era todo lo que se le ocurría? Aunque… La verdad, eso era lo único que aun no había probado.
-¿Forzar mis poderes? ¿En serio?- preguntó Jet, molesto porque algo tan sencillo no se le hubiera ocurrido a él antes.
-Mira, yo no soy una experta en estas cosas, pero uno diría que sería el primer paso para alcanzar algo poderoso, ¿no crees? Prueba a llevar tus poderes al límite, y a lo mejor descubres algo nuevo.
-Si, o a lo mejor estallo y lo pinto todo de rojo y vísceras.
-Ooooh, ¿acaso el valiente campeón tiene miedo?- preguntó Miriana, picando a Jet, que trató de darle la espalda para no mirarla a la cara.
-No he dicho que tenga miedo- Miriana rodeó a Jet, mientras este trataba de ocultar el rubor de sus mejillas. Miriana sonrió con divertida malicia todo el tiempo.
-¡Pues demuéstralo, súper chico! A ver de qué eres capaz.- Al final, Jet suspiró, rendido. Le hizo un gesto a Miriana para que se apartara, y cuando la chica se hubo alejado un par de metros, Jet empezó a canalizar su energía.
A diferencia del sistema que había seguido para correr y para las otras habilidades, esta vez no intentó controlarse. Siguió acumulando poder, tratando de evitar que este saliera al exterior, mientras notaba como la presión dentro de él iba en aumento. Su cuerpo empezó a brillar, pero en vez de irradiar luz al exterior, era como si la luz le envolviera como una segunda piel, como una coraza de luz que brillaba como el mismo Sol. Varios rayos empezaron a salir del cuerpo de Jet, a medida que el joven empezaba a encontrar cada vez más difícil seguir sosteniendo todo aquel poder.
-¡Jet! ¿Cómo vas?- preguntó Miriana, reculando un par de pasos al notar como su propio cuerpo empezaba a temblar un poco. La piel se le había puesto de gallina, a la vez que en sus oídos retumbaba el zumbido de toda aquella energía contenida. Por un momento, realmente creyó que Jet iba a explotar, y con mucha fuerza, y eso la preocupaba. Sin embargo, Jet se forzó a sonreír, y levantó un pulgar, a pesar de que su cuerpo se había doblado por el dolor que le estaba provocando forzar así sus poderes.
Finalmente, Jet sintió que había llegado al límite. Si podía generar más energía, eso no lo sabía. Lo que si sabía era que ya no podía sostener mas, y eso le estaba destrozando por dentro, de manera que hizo lo único que, creyó, podía hacer con esa energía: la usó. Con un poderoso grito, Jet liberó su energía, creando un estallido de luz que recorrió todo el vertedero, iluminándolo con una luz que parecía emanar de todas partes, y de ningún lugar a la vez. Jet, menos adolorido que antes, se miró el cuerpo. Brillaba, si, pero a pesar del brillo aun podía ver su cuerpo debajo, como si, en vez de brillar su piel, brillara una segunda capa por encimad e esta, como un aura invisible de luz. Su pelo, comprobó, estaba blanco, pero no brillaba más que el resto de su cuerpo. Se sentía bien, con fuerzas, aunque notó que su energía empezaba a descender poco a poco, de manera que supuso que algo sí que estaba haciendo. Miró a su alrededor, creyendo que la explosión de luz habría creado un cráter o habría destrozado la pista, pero la verdad era que, exceptuando el misterioso brillo que lo impregnaba todo, todo seguía como siempre. Jet suspiró, decepcionado.
-¡Venga ya! Todo ese esfuerzo, ¿y esto es lo que obtengo? ¿El poder de iluminar las cosas? Menuda Definitiva más estúpida…- comentó, mientras se reía tristemente por lo ridículo de la situación. Por un momento, realmente creyó que encontraría algo útil, algo que le pudiera servir. ¿Y que había obtenido? El poder de iluminar cosas. El mismo poder inútil que el de una linterna-. ¿Y tú que, Miriana? ¿No tienes ningún comentario sarcástico que hacer?- dijo, girándose para encarar a la chica a sus espaldas-. Te noto callada. ¿Ha pasado al-?
De repente, Jet se cortó. Algo pasaba. A primera vista, Miriana parecía encontrarse bien. Seguía ahí, de pie, cubierta con su capa para escapar al cegador brillo, pero… "¿Qué está pasando?", preguntó Jet, al notar algo bastante peculiar: Miriana no se movía.
Jet se acercó a la joven, de manera que pudo apreciar mejor la situación. Era como si Miriana se hubiera quedado congelada. Su cara mantenía la misma expresión de sorpresa, con los ojos ligeramente cerrados y los labios apretados. Su pelo y su ropa también permanecían en la misma posición. Jet probó a tocar su capa, y notó como esta se flexionaba bajo sus dedos, sin ningún problema, aunque volvía a paralizarse cuando este la soltaba. Extrañado, trató de llamar la atención de la joven, en un intento de sacarla del trance en el que se encontraba, pero parecía que ni le veía, ni le oía. Como parecía que no se encontraba en peligro inmediato, Jet fue a buscar ayuda.
Jet trató de correr a gran velocidad hacia la salida de la chatarrería, pero descubrió que solo podía aumentar un poco su velocidad, lo cual provocaba que se cansara un poco más rápido. "¿Qué me está pasando? Debería de poder ir más rápido que esto", pensó extrañado. Cuando llegó a la entrada, trató de llamar a alguien para que fuera a buscar ayuda, pero todas las personas a las que encontró estaban igual que la joven: paralizadas, y mirando extrañadas al origen de aquella aura de luz, el mismo lugar del que venía Jet.
Para entonces, Jet empezó a preocuparse. ¿Qué había hecho? ¿Los había paralizado? ¿Cómo? ¿Cómo lo arreglaba? Mientras trataba de descubrir la causa de todo aquello, un brillo en el horizonte llamó su atención.
Jet centró su atención hacia donde había visto aquel brillo momentáneo. ¿Qué era aquel brillo, que había aparecido a pesar de que todo seguía paralizado a su alrededor? Jet empezó a buscarlo con la mirada, temeroso de que simplemente se lo hubiera imaginado. Al no ver nada, Jet se disponía a seguir buscando, cuando de repente el brillo volvió. Asombrado, Jet miró al cielo, justo a tiempo para ver como un brillante rayo surgía de unas nubes de tormenta en el horizonte, moviéndose muy lentamente, a medida que su brillante luz azulada se bifurcaba en secciones cada vez más finas, hasta desarrollarse por completo. Después, tan pronto como había aparecido, se fue.
Entonces Jet lo entendió. No estaban paralizados. Se movían, pero a él le parecía que no, porque se movía rápido. Muy, muy rápido. Era tan rápido que ni el mismo se lo acababa de creer. Jet miró a sus pies, y comprobó que sus pasos no habían levantado ni el polvo, y que sus huellas no habían llegado ni a formarse todavía. Sí, eso sí que ya le gustaba más. Jet estaba pletórico. Con una habilidad como esa, podía llegar a ser invencible. Ni Lux con su laser, ni Ezreal con su guantelete,… Nadie podría alcanzarle.
Loco de alegría, Jet agarró la gorra de uno de los trabajadores de la chatarrería, y volvió junto a Miriana con ella puesta. Le dolía tener que decir que ella tenía razón, pero tenía razón.
Cuando llegó junto a Miriana, comprobó que apenas había cambiado nada. Su ropa y su pelo parecía que se habían movido un poco, lo cual refutaba su teoría de que todo iba más lento para él, pero por lo demás seguía igual. Jet intentó volver a la velocidad normal cortando el flujo de energía que había acumulado, y que había ido disminuyendo a medida que el tiempo se ralentizaba para él. Jet suspiró, y de pronto todo empezó a acelerarse a su alrededor. El brillo desapareció, sumiendo otra vez el lugar en la oscuridad de antes, mientras Miriana volvía a la normalidad y miraba sorprendida a Jet.
-¿Qué acaba de ocurrir?- preguntó extrañada, al ver que Jet se le acercaba con una sonrisa de oreja a oreja-. ¿Y esa gorra? ¿De dónde ha salido?
Sin responder a ninguna de sus preguntas, Jet cogió a Miriana, y la zarandeó entre risas en un abrazo de oso, mientras esta se ponía roja de vergüenza y trataba por todos los medios de librarse del abrazo de Jet.
-¡¿P-p-pero q-que haces?! ¡Suelta, suelta, suelta!- decía, mientras Jet la levantaba en el aire y la hacía dar vueltas.
-¡Jajajajaja, no pienso hacerlo! ¡Graciasgraciasgracias!- decía una y otra vez, estrujándola fuertemente entre sus brazos, mientras Miriana se iba poniendo cada vez más y más roja. No le gustaba, pero…
Finalmente, Jet la dejó en el suelo, y le explicó rápidamente lo que había descubierto. Para demostrárselo, Jet trató de volver a hacer lo mismo de antes, pero esta vez partiendo una parte de su energía para pasársela a Miriana.
-¿Estás seguro de esto?- preguntó Miriana, cogida de la mano de Jet. Aunque este le había dicho que no hacía falta, Miriana se la había cogido de todas formas. Le hacía sentir un poco más segura, aunque por dentro se moría de vergüenza.
-Si, es como en mi segunda habilidad, pero con más energía. Tu confía en mí- dijo Jet, apretándole ligeramente la mano en señal de apoyo. Miriana sonrió, y asintió con decisión. Una vez más, Jet liberó su aura de luz, y todo volvió a brillar.
Esta vez, Miriana también brillaba. Del mismo modo que Jet, un aura de luz parecía recorrer todo su cuerpo, por encima de su piel. Ella, sin embargo, no tenía el pelo blanco, sino que seguía del mismo color que antes. Tras la sorpresa inicial, ambos empezaron a explorar aquel mundo detenido, saliendo de la chatarrería (Jet aprovechó para devolver la gorra al trabajador, que se tenía una expresión de perplejidad congelada en el rostro, seguramente preguntándose a donde había ido su gorra).
Pasearon por las calles de la ciudad, comprobando asombrados como todo se movía a cámara muy lenta a su alrededor. Los pájaros estaban detenidos en medio del aire, batiendo sus alas muy lentamente. Las gentes se encontraban congeladas en el sitio, algunos con la boca abierta en medio de una conversación, otros a medio camino de ir a alguna parte, y unos cuantos más impresionantes, como gente que bebía líquidos que caían como joyas lentamente en sus vasos, o fumadores que creaban complicadas estelas en el aire, únicamente apreciables para Miriana y Jet.
Sus andanzas les llevaron hasta la entrada del orfanato, donde Jet alcanzó su límite, y ambos volvieron al mundo normal. Jet tuvo que agarrarse a la verja, porque de repente se sentía muy cansado.
-¿Estás bien?- preguntó Miriana.
-Ah…ah… Si, tranquila…Debe…Debe ser por…haberlo hecho dos veces seguidas…ah…- dijo Jet, tratando de recobrar el aliento. Al ver que solo estaba cansado, Miriana se tranquilizó.
-Bueno, parece que ya tienes tu quinta habilidad, ¿no?
-Si, y todo gracias a ti. Te debo una- dijo Jet, soltando la verja y estirándose. Miriana se cruzó de brazos, y miró divertida a Jet.
-Si, y bien grande, diría yo. De no ser por mí, ya podrías haber ido despidiéndote de ser campeón. De hecho, creo que podríamos decir que te he sacado las castañas del fuego.- Jet suspiró, sonriendo. Fuera lo que fuera, suponía que le iba a salir caro.
-Bien, ¿pues qué te parece si te sacó algún día por la ciudad a modo de compensación?-propuso Jet, antes de que la joven le pidiera dinero o cualquier otra cosa. Miriana dejó de hablar, abriendo los ojos ante lo que Jet le estaba proponiendo.
-¿Cómo, como una cita?- preguntó, arqueando una ceja. Jet rió entre dientes.
-Como una cita, o más bien como dos amigos que se van a tomar algo por ahí.- Miriana se lo pensó durante unos instantes-. Yo invito- dijo Jet con aire juguetón, tratando de convencerla. A pesar de que Jet creyó que Miriana le rechazaría, se sorprendió cuando esta se limitó a sonreír, y aceptó.
-Muy bien. Pero espero que te pongas algo mejor que esos harapos- dijo, señalando con el dedo las desgastadas ropas de Jet. Las había estado usando durante su entrenamiento, y hasta él tenía que reconocer que ya no estaban en su mejor momento.
-Vale, pues quedamos así. ¿Cómo te localizo?- preguntó Jet, pero Miriana se limitó a darse media vuelta, y a alejarse.
-No te preocupes, chico maravilla. Yo te encontraré a ti- respondió pícara, despidiéndose con la mano sin girarse. Al girar una esquina, Jet perdió finalmente de vista a la joven.
Sonrió. Ah, esa chica… Algo le decía que le iba a dar muchos quebraderos de cabeza. ¡Pero qué demonios, ella lo valía!
Después de pensarlo detenidamente, Jet decidió nombrar a su quinta habilidad "Tiempo Bala", mas por la sensación de que todo fuera a cámara lenta, que por la velocidad de la técnica.
Más tarde, esa noche.
Jet se encontraba sentado en la que había sido la butaca de Groyl, escribiendo en lo que había sido el escritorio de Groyl, mientras trataba de vencer el asco que le provocaba tocar algo que había pertenecido a semejante bastardo.
Después de cenar y jugar un rato con los chavales, Jet había subido al despacho para rellenar la solicitud de Campeón que Daren le había facilitado. En ella tenía que escribir sus datos personales, sus habilidades de Campeón, junto con otros detalles, como la ciudad a la que representaría, el titulo de su familia, entre otras cosas. La razón por la que había subido allí era porque quería trabajar en el tema sin tener a sus hermanos y hermanas curioseándole por encima del hombro. Los quería mucho, pero podían ponerse muy pesados cuando querían.
Mientras rellenaba la solicitud, Jet sentía que no podía acabar de creerse lo que estaba haciendo. Después de entregarla, podría llegar a convertirse en uno de los Campeones de la Liga de Leyendas. Él, un Campeón. Era mucho tema que digerir. A pesar de ser él el que lo había propuesto, no podía negar que sentía el nudo del nerviosismo y el miedo en el estomago, una sensación que no le dejaba dormir algunas noches. "No pienses en ello. Céntrate en la razón por la que lo haces", se decía a sí mismo una y otra vez, como una oración, en un intento de calmar sus nervios. "Por Hazel y los chicos. Para descubrir tu origen. Por Hazel y los chicos. Para descubrir tu origen. Por Hazel…"
Finalmente, solo le quedó un espacio para rellenar. Se trataba del especio reservado para el titulo del Campeón. Si este tenía algún título por el que quisiera que le nombraran, o tenia alguno en mente, podía escribirlo ahí. Si no, la propia Liga estudiaría su caso, y propondría el titulo más adecuado para el Campeón en cuestión. Para entonces, Jet seguía sin saber que titulo se iba a poner. Lo había estado pensando mucho, pero no se le ocurría ninguna idea que le acabara de gustar. Obviamente, tenía que hacer referencia a su velocidad. Lo contrario habría sido estúpido. Pero todo o que se le ocurría, o viene era infantil, o bien sonaba bastante raro. Fuera como fuera, no se le ocurría nada. Seguramente lo dejara a decisión de los invocadores.
Jet se levantó de la silla, cansado, y se dirigió hacia el ventanal del despacho. Desde allí, se podía ver todo lo que sucedía en los pisos inferiores. Jet vio como Hazel acababa de acostar a los niños y niñas del orfanato, a medida que iban entrando en sus camas y se iban quedando dormidos, no sin antes recibir un beso de buenas noches por parte de su cuidadora. Jet sonrió, recordando los tiempos en los que él mismo recibió esos mismos besos, gracias a los cuales pudo dormir incluso en las noches en las que se despertaba a causa de alguna pesadilla. Jet miró aquellas familiares cuatro paredes, recordando todos los años que había pasado allí, tanto los buenos como los malos. Siempre había estado rodeado de aquella gente, quienes eran su familia, y estaba decidido a hacer lo que hiciera falta por garantizarles un futuro bueno y seguro. Cuando él era pequeño, Hazel se había encargado de que no le faltara de nada, y ahora estaba decidido a ayudar con aquellos niños y niñas a quien, desde el fondo de su corazón, llamaba hermanos y hermanas. Si, aquel era su sitio, su hogar.
Decidido, Jet volvió a sentarse en la butaca, y escribió algo en la casilla del título de Campeón. Satisfecho, leyó en voz alta aquellas palabras, disfrutando de cómo sonaban, y convencido de que había escogido la opción acertada.
-Jet-dijo, sonriente, y completamente libre de los nervios de antes, ahora lleno de una brillante determinación-, el Rayo de Esperanza.
Y se acabó. Hasta aquí puedo escribir. Espero que os hayan gustado las habilidades que he pensado para Jet. En un principio, lo he diseñado para que sea una mezcla entre luchador (mid), jungla (podría ser), e incluso, llevado a un caso extremo, support (bot). He intentado darle un poco de todo en las habilidades, y la explicación y aplicación de estas en combate se verán en el próximo capítulo, en el que Jet, finalmente, llegue a la Liga de Leyendas.
Chao.
