Noticiero PSerenity: Reportándose desde El Mundo Terrenal!

Recién acabo de terminar este capítulo y decidí traérselos con todo el gusto y el orgullo para todas y todos. Espero de corazón que les guste tanto como cada uno de los capítulos anteriores. Quisiera comentarles que al momento de subir esta actualización, la historia de Palacio Imperial Dorado había recibido casi 100 reviews!. Algo simplemente fabuloso!. No me lo puedo creer todavía!. De verdad no se imaginan lo feliz que me hacen sentir gracias a esta noticia!. Muchas Gracias por cada uno de sus comentarios de apoyo que me dejan, ya que sólo engrandecen mis ganas de seguir escribiendo y hacer una historia amena para todas y todos.

Abrazos y besos para todas y todos!

PSerenity


CAPÍTULO 7: DESPEDIDAS Y ENCUENTROS REALES


"El hombre es verdaderamente grande sólo cuando obra a impulso de las pasiones".

Benjamin Disraeli (1766-1848)

Estadista inglés


Sorprendida.

Derretida.

Idiotizada.

Y Muy Cómoda.

Así se había sentido Serena Tsukino cuando sus labios se vieron invadidos por el majestuoso y especial beso del Príncipe Heredero.

La joven rubia estaba tan estupefacta por la reacción de Darien que pensó al principio era alguna forma bizarra de burlarse nuevamente de ella, pero al verlo con los ojos cerrados apretándola más a él, hundiendo más sus labios en los de ella y pasando un posesivo brazo alrededor de su cintura para no dejarla escapar, Serena simplemente se dejó llevar.

Un simple roce de labios para acallarla y enfurecerla un poco más, eso era lo había pensado hacer el Príncipe Heredero al comienzo del beso.

Pero cuando sintió a Serena acurrucarse más a él, y ella se entregaba completamente sin reproche alguno al beso, sus neuronas dejaron de funcionar. Había comenzado por una tierna y lenta caricia en los labios, pero pronto se olvidó por completo de dónde, con quién o qué estaba haciendo allí. Simplemente quería seguir besando esos labios que lo invitaban a exigirlos cada vez más. Y por un momento, empezó a sentir posesivamente que la rubia sólo pertenecería a sus brazos, y, sus deliciosos labios sólo serían de él para atraparlos a su antojo. Sus defensas habían caído repentinamente.

No supo que lo alertó y lo sacó de su estupendo letargo, pero los ojos de Darien se abrieron abruptamente y pasaron rápidamente por encima del hombro de la rubia que estaba besando, observando a una figura femenina fuera de la fuente que tenía el rostro divertido y mostraba una amplia sonrisa.

Darien detuvo el profundo beso poco a poco para su propia tortura personal, y, cuando Serena alzó la cabeza con un sonrojado rostro, subió la mano que cómodamente había colocado en su cintura hasta la nuca de la chica y la obligó a bajar la cabeza nuevamente, sólo que esta vez no era para besarla: escondió el rostro de la joven bajo su pecho para que no viera a su nuevo espectador.

- Lárgate! –exclamó Darien de pronto- Yo la llevaré al Palacio –agregó más tranquilo-. Deja una muda de ropa seca en la esquina de las rosas para que se cambie antes de salir de aquí –le ordenó-. Y ni una palabra de lo que viste a Los Mayores ni a nadie, entendido?.

La persona que presenció toda la romántica escena de los jóvenes asintió sin decir palabra. Tampoco podría hacerlo, estaba segura que estallaría en risas en cualquier momento, y lo mejor era hacerlo lejos del alcance de un furioso Príncipe Heredero. Así que optó por seguir las órdenes indicadas y retirarse tan velozmente como pudiera de allí.

- No me digas que… -susurraba avergonzada Serena con el rostro oculto en el pecho del joven y tapándose más aún con sus manos.

- Sí. Fuimos pillados in fraganti. Era la Guardiana Real Rei Hino –le interrumpió secamente el joven asintiendo-. Supongo que te había venido a buscar para llevarte al Palacio –agregó odiándose a sí mismo por no haber considerado la posibilidad de que alguien los podría ver en esa posición-. Pero no quiso interrumpirnos –murmuró con su ronca voz al oído de Serena-. Estaba a punto de irse cuando la vi.

- Existe un hueco en este jardín donde pueda enterrarme hasta lo más fondo del planeta para que no regresar jamás y que nunca me vuelvan a ver? –interrogó muy avergonzada la chica intentando levantarse fuera de sus brazos.

- Serena -comenzó a articular Darien preocupado.

- No quiero hablar de ello Darien –dijo entre dientes la chica revelando su molestia instantáneamente mientras salía empapada de la fuente-. Hay algún sitio aquí donde me pueda poner la ropa que me dejó Rei?.

- Serena por favor… –pero al ver la furiosa mirada de la chica, decidió no seguir insistiendo por el momento, así que pensó que lo mejor era responderle francamente- Hay un baño unos metros más allá –dijo señalando el camino que debía seguir-. Te esperaré aquí –agregó finalmente mientras salía del agua y se sentaba en la orilla de la fuente nuevamente.

Serena le dirigió una última mirada molesta a un muy afectado Príncipe, que la observaba como si él tuviera un letrero en letras mayúsculas con el anuncio de "PERDONAME" sobre la cabeza, buscó su ropa seca en el lugar donde la había dejado Rei, la tomó y salió caminando con la cabeza muy en alto fuera del lugar.

"Imbécil!. Metiste la pata hasta el fondo y más allá Darien" –se reprendía mentalmente el Príncipe dejando que su mirada fuera directo a la espalda mojada de la rubia que se retiraba molesta –y a juzgar por la cara que había puesto, realmente estaba extremadamente molesta-, camino a un pequeño baño que había construido cerca del rosal hace mucho tiempo.

"Aunque no estuvo nada mal…" –pensaba con una media sonrisa mientras espesas gotas de agua chorreaban desde su negro cabello y su ropa se ajustaba cada vez más a su cuerpo-. "Para nada mal!" –exclamaba en sus pensamientos ampliando claramente sus labios, rozándolos suavemente con uno de sus dedos y convirtiéndolos en una gran sonrisa.


Cuando le informaron que el vehículo del Príncipe Heredero llegaba a las inmediaciones del Palacio Neuschwanstein junto a la Señorita Tsukino, decidió salir de su oficina e irles a dar la bienvenida. No todos los días se muda al Palacio Real la Futura Princesa Heredera para vivir en él de ahora en adelante. Sin embargo, la llamada que Rei le realizó poco antes, lo había dejado un poco perturbado: ella le había informado que el propio Príncipe Heredero le había dado la orden de retirarse y habría decidido traerla.

Ahora a las puertas del Palacio los esperaba el Consejero Real Artemis muy contento y con una amplia sonrisa.

Hasta que vio bajar al Joven Darien empapado hasta los huesos como pollito remojado y a la Señorita Serena Tsukino con cara de matar al próximo tonto que se le atravesara. Su risa se borró inmediatamente del rostro y sus ojos se abrieron tan grandes como dos platos. Y comenzaron a caminar directo a la entrada principal del Palacio, deteniéndose a pocos metros de él sin decir palabra.

- Bienvenidos al Palacio Neuschwanstein –se atrevió a decir el Consejero, aunque aún no sabía de donde había salido una voz tan confiada- Señorita Tsukino –le dirigió una pequeña cortés reverencia bajando un poco su cabeza, observando que la chica también respondía de la misma forma para presentarle sus respetos-. Príncipe Darien –y repitió la inclinación posteriormente hacia él sin recibir ninguna respuesta por parte del joven-. Hay algún problema?.

- Sin comentarios Artemis –le ordenó velozmente el joven Príncipe-. Tampoco le diga a Los Mayores en el estado que estamos en estos momentos –agregó señalándose a sí mismo-. Entendido?.

- Completamente –aceptó el hombre atragantándose una carcajada que asomaba por escaparse en su voz-. Los llevaré a sus aposentos.

- No se preocupe Artemis –habló nuevamente Darien entre dientes-. Sé donde están. Apártese de nuestro camino si no es mucha molestia.

- Como guste –respondió el Consejero con una sencilla sonrisa quitándose de la entrada para permitirles pasar al interior del Palacio. Cuando los miraba entrar, el hombre pensó ampliando y relajando su sonrisa: "Una nueva historia se escribirá en las paredes de este Palacio con ese par explosivo!".


Cuando llegaron a la Ala Oeste del Palacio, comenzó nuevamente a sentir los mismos nervios que tuvo en la limosina junto a Rei. Serena, observaba anonadada la intricada y bellísima decoración de cada uno de los componentes de sus nuevos aposentos: los cuadros de pintura, los jarrones de porcelana, esquineros de madera, floreros llenos de grandes y exóticos ramos. Todo estaba delicadamente colocado en el lugar perfecto que debía estar. Sólo en sus más locos sueños habría podido vivir en un sitio así. Ahora todo eso se volvía realidad. Si aún tenía alguna duda, esto confirmaba por completo lo que pasaría en un mes: Su Boda.

- Te gusta? –se atrevió a preguntar Darien al observar con orgullo la cara de honesta sorpresa y encanto que tenía pintada Serena en el rostro por toda la decoración que brillaba en el Ala Oeste desde el momento que cruzaron las amplias puertas que tenía, de ahora en adelante, su nuevo hogar-. A mí siempre me ha gustado este estilo de diseño interior donde se combina lo moderno con lo antiguo -hizo una pausa y se colocó frente a ella-. Tu habitación es la de la derecha –agregó señalándola-, la mía está justo al frente de la tuya –continuó señalándosela-, es aquella que ves a la izquierda. Las puertas que observas en el fondo, dan paso a un pequeño comedor para los dos, más allá está la sala de entretenimiento y al final está una terraza que da vista al bosque. Si hay algo que no te gusta, estoy seguro que lo podemos cambiar y…

PLAS!

Una delicada mano femenina derecha que no vio venir en ningún momento, rompió el aire con todas sus fuerzas y le estampó un sonoro golpe en su cachete izquierdo.

- Nunca antes me habían abofeteado… -susurró dolido con los ojos cerrados el Príncipe mientras se acariciaba la piel de su mejilla. Volvió a abrir los ojos y dirigió su furiosa mirada dispuesta a demostrarle a esa rubia que se desataría la próxima guerra mundial en ese lugar, pero cuando vio su rostro, simplemente se paralizó: Serena tenía los ojos vidriosos y estaba a punto de estallar en lágrimas.

- Te aprovechaste de mi debilidad porque a partir de hoy ya no viviré con mi familia y me sentía sola. Eso fue todo lo que pasó. Pero no te hagas ilusiones porque no va a volver a suceder Darien Chiba. Nuestra boda es un simple arreglo familiar. La vida me obligó a tomar decisiones totalmente diferentes a lo que tenía pensado para mí y con lo que alguna vez soñé.

Las palabras tan crudas y fuertes que Serena le había lanzado hacía unos minutos lo habían dejado perplejo. Ella había caminado hacia su habitación apenas terminó y cerrado la puerta tras de sí con un fuerte portazo. Serena se había encerrado en su cuarto y él necesitaba darle su espacio para que se calmara. Así que él hizo lo mismo: fue derecho a su nueva habitación, buscó a Alfred encima de su cama y enterró su cara en el pecho de su amigo. Nunca se detuvo a pensar realmente en todo lo que podía estar sintiendo internamente la rubia. Darien como el Príncipe Heredero que era, estaba acostumbrado a vivir la vida como quería, que todo el mundo lo complaciera en todo momento y cuando tocaba, él mismo aceptaba que Los Mayores lo manipularan como ellos quisieran. Para Serena todos estos cambios sucedieron tan de repente que ella realmente nunca tuvo opciones más que aceptarlos como venían. Y estaba seguro que desde que La Promesa de la Rosa fue anunciada, ella no le ventiló su rabia ni dolor para desahogarse a nadie. Fue entonces cuando el Joven Príncipe entendió que el beso que compartieron en el rosal fue la gota que derramó el vaso para ella, Darien le dio la oportunidad en bandeja de plata para sacar toda la impotencia que ella llevaba dentro.

Llevaba un rato sumergido en sus pensamientos mientras abrazaba con fuerza a Alfred, cuando observó que la puerta principal de su cuarto se abría poco a poco.

- Problemas en el paraíso "mon ami"? –inquirió una voz masculina de forma burlona asomando lentamente su cabeza.

- No me digas que tú estabas hace rato afuera –respondió con voz cansada el Príncipe entrecerrado los ojos.

- Me gané entradas de primera fila sin saber que estaba participando en la rifa –atacó el joven encogiéndose de hombros y acercándose a la cama del Príncipe para sentarse en el borde de ella.- Dale tiempo Darien, es normal que ella no se sienta bien.

- Lo sé –comentó desconsolado.- Me porté como un idiota. Qué haces aquí de todos modos? –inquirió con una ceja levantada.

- Vine a darte las gracias personalmente por darme ese voto de alta confianza en tu boda –confesó el joven agradecido.

- No es nada Seiya –dijo Darien con una media sonrisa.- Sé que lo harás excelente. La Reina estaba muy contenta cuando le hice la propuesta. Además, tengo la corazonada que te la llevarás bien con Serena.

- Puedo preguntar cómo fue que te aprovechaste de ella hoy picarón? –preguntó Seiya con tono burlón.

- No puedes Bufón –contraatacó el Príncipe rápidamente.

- La admiro Darien, te puso en tu lugar, eso significa que la bella rubia tiene carácter. Me encanta una mujer así.

- Esa "bella rubia" como espero no la vuelvas a llamar, va a casarse conmigo, por ende, está lejos de tu alcance, así que no se te ocurra meterla en la lista de tus conquistas para pasar la noche.

- He hecho algunas investigaciones Principito –le dijo un mordaz Seiya sin hacer caso al reclamo.- Tu futura esposita tiene un círculo de admiradores de lo más amplio en la Universidad. Si no la tratas bien, cualquiera de ellos puede venir a calentarle la oreja y…

- Haz como ninja Kou, echa el gas y vete! –le interrumpió antes que siguiera hablando.

- Pero si estoy informándote de una realidad palpable! –exclamaba traviesamente su amigo.- De hecho, estaba pensando en proponerle que fuera la próxima imagen de mi colección de ropa íntima, con esas mortales curvas que tiene…

- Fuera. De. Mí. Vista. Inmediatamente. O. Te. Castro –le demandó pausadamente entre dientes un muy molesto Darien encarándolo.- Y. Ella. No. Será. Nada. Tuyo.

- Celos malditos celos porque me matan si no hay razón! -tarareaba triunfante Seiya melodiosamente con una amplia sonrisa mientras se levantaba de la cama del Príncipe y caminaba velozmente de regreso con dirección a la puerta con sus manos cruzadas por detrás de su cabeza.- "Ya empezaste a descontrolarte con Serena. Si las cosas siguen por el mismo rumbo, esa chica se te clavará en el corazón más rápido de lo que canta un gallo" –pensaba satisfecho.


- Y aún no ha salido de sus aposentos? –reclamó intrigada La Reina.

- No, Su Majestad. Se rehúsa a abrir la puerta –informó solemne Rei.- Estoy muy preocupada Reina Diana.

- Y dices que no ha comido nada? –inquirió nuevamente extrañada por la actitud de la chica.

- No Su Majestad -contestó con un suspiro la Guardiana- Le he dejado el desayuno, el almuerzo y la cena en un carrito frente a su puerta y cada vez que lo voy a buscar, está sin tocar.

- Ya han pasado tres días de su llegada al Palacio… -comentaba intranquila y preocupada.- Qué dice mi hijo al respecto?.

- El Joven Príncipe toca a su puerta cada vez que llevo los alimentos para informarle que la comida está lista pero ella no responde. Luego me ordena entre susurros que no la moleste más, la deje tranquila y me retire –respondía cabizbaja.

- En otras palabras, Darien debe saber algo o por lo menos lo intuye –afirmaba La Reina.

- Estoy de acuerdo con usted Su Majestad –aseveró Rei.- Pero no creo que sea prudente que alguno de ustedes hable con ellos por los momentos. Son dos jóvenes grandecitos que se van a casar y tienen que saber cómo vivir juntos.

- No a costa de la salud de la Futura Princesa Heredera –puntualizó Diana.- Si sigue así se va a enfermar y será peor.

- Lo sé Su Majestad –manifestó la chica.- Y le ruego que me disculpe, pero creo que debemos darles un voto de confianza para que ellos solucionen sus problemas.

- Aplicaremos tu consejo por ahora –declaró.- Pero si para mañana en la noche la chica sigue allí, comenzaré a tomar cartas en el asunto, quedó claro? –estipuló la mujer.

- Sí, Su Majestad –aceptó Rei firmemente, rogando interiormente que la chica tuviera un poco de cordura y lograra salir esta noche o antes que la Reina Diana comenzara a utilizar sus maneras de persuasión.


TOC, TOC, TOC!

Serena miraba nuevamente con cansancio la puerta. Debía ser nuevamente Rei. O quizás Darien avisándole que la comida estaba servida. Sabía con antelación que estaba haciendo todo mal al encerrarse allí sin querer hablar con nadie, pero sentía que debía hacerlo. Su corazón estaba cansado de recibir órdenes de todo el mundo y no dejar que ella pudiera decidir para nada. Sentirse atrapada entre las maravillosas paredes que alzaban el gran Palacio de Neuschwanstein sin su familia, sus amigas o cualquier persona que realmente la conociera, no era la mejor forma de comenzar a vivir allí; sin embargo, no podía hacer o sentir otra cosa diferente. Así que optó por acurrucarse más en su cama e intentar dormir.

CLICK, CLICK, CLICK

Ese sonido le llamó la atención. Era como si alguien estuviera forzando abrir la puerta.

CLICK, CLICK, CLICK

"Quizás si no respondo y me haga la que no los escucho, sean capaces de olvidarse de mí" –pensó melancólica sintiendo los párpados muy pesados.

Se equivocó rotundamente.

- He podido hacer esto en cualquier momento desde que te encerraste –dijo una voz masculina sosteniendo un par de pinzas metálicas en una de sus manos.- Sé perfectamente como violentar una cerradura, pero preferí darte tu espacio un tiempo para que entendieras las cosas con mayor claridad. Lamentablemente, hace un rato me enteré que la Reina no está para nada contenta con tu actitud y que será capaz de cualquier cosa con tal de sacarte de aquí lo antes posible. Y créeme, por experiencia sé que no es nada graciosa cuando ella se molesta.

Esa repentina declaración la hizo desviar la cabeza y subir la mirada hacia el joven que se encontraba en el marco de la amplia puerta de madera al comienzo de su habitación.

- Puedo pasar? –preguntó preocupado.

- Tengo sueño Darien, por favor vete –respondió aquejumbrada la rubia.

- Siento mucho lo que pasó en el rosal –comenzó a decirle el Príncipe apenado-, pero quiero que sepas no me arrepiento de ello –aclaró.

- Lárgate Chiba –le ordenó con un sollozo frustrado que se le escapó sin darse cuenta.

- Vine a proponerte una tregua. Nos casaremos en menos de un mes Serena. Por favor vamos a intentar llevar la fiesta en paz. Es todo lo que te pido y alguna vez te suplicaré.

- Y supongo que tú no sabes lo que es suplicar –respondió mordazmente.

- Tienes razón -aceptó de mala gana el Príncipe.- Nunca le he rogado nada a nadie para que algo se ejecute, Serena. Soy el Príncipe Heredero. Mi palabra es ley en estas paredes y fuera de ellas –afirmó seriamente mientras miraba alrededor.- Pero contigo es diferente porque vas a ser mi esposa. Serás mi igual –agregó suavizando su tono de voz.- No te pido que me ames, ni que me comprendas, ni que me respetes, ni siquiera que te rías a cada minuto conmigo; sólo quiero que nos llevemos relativamente bien de ahora en adelante. Acaso es mucho pedir?.

- Déjame sola –espetó con rabia la joven.

- Está bien –resopló Darien, se daba cuenta que ella podía ser muy testaruda a veces.- Rei te trajo la cena hace un rato y le dije que la dejara allí hasta mañana por la mañana. Por favor come algo antes de dormirte. Que pases buenas noches.

Y entonces Serena sintió como cada músculo de su cuerpo repentinamente se quedó de piedra.

El Príncipe había atravesado la habitación en un santiamén y posó sus labios suavemente en los revoltosos cabellos rubios en la cabeza de la joven al despedirse.

Y finalmente cerró la puerta tras él luego de marcharse.

"Por todos los cielos Darien Chiba!" –exclamaba en sus pensamientos la rubia.- Por qué simplemente no te puedo odiar cuando haces esas cosas? –se preguntaba con los ojos llorosos.


Esa mañana, El Príncipe Heredero Darien Chiba estaba sentado en el comedor del Ala Oeste visiblemente sorprendido.

Honestamente no pensó que su intromisión la noche anterior en la habitación de Serena hubiese surtido efecto en ella, pero cuando la vio atravesar las puertas de la estancia ondeando un pequeño pañuelo blanco hacia él –como si viniera en son de paz- con el rostro reflejando una travesura incontenible, luego sentarse galantemente frente al Príncipe para tomar su desayuno, su angustia fue disipada por completo.

- Gracias –fue todo lo que Darien pudo decir en un delicado susurro para que sólo ella lo escuchara.

- Buenos días Darien –le saludó la rubia con una amplia sonrisa.

- Buenos días Serena –le reiteró el saludo, y al verla arreglada para salir, se atrevió a preguntar.- Irás a clases hoy?.

- Sí –contestó firmemente.- Quiero hablar con Mina y Amy.

- Entonces iremos juntos si no te molesta –comentó esbozando una pequeña sonrisa.

- Por mí no hay problema. Podemos ir juntos –le aseguró mientras mordía un trozo de su sandwich.

- Me alegra mucho verla fuera de su habitación Señorita Tsukino –dijo Rei muy alegre entrando al comedor.- Pero temo que sus clases en la Universidad deberán verse aplazadas por un tiempo –aseguró la Guardiana.- Tiene clases conmigo sobre Protocolo Real a partir de hoy.

- Clases de Protocolo…? –preguntó asombrada la chica.

- Así es –afirmó Rei.- La Reina Diana me ha pedido firmemente que…

- Hoy no Rei Hino –la interrumpió seriamente el Príncipe, y, buscando la mirada sorprendida de Serena, continuó con su declaración.- La Futura Princesa Heredera desea ir a la Universidad a estudiar y verse con sus mejores amigas.

- Pero Su Alteza –comenzó a tartamudear la Guardiana.- Su Majestad La Reina me pidió…

- Ya te dije que hoy no –replicó Darien sosteniéndole la mirada seria a Rei.- Sabes que no me gusta repetir las órdenes. Arregla todo para nuestra partida.

- Sí Su Alteza. Entiendo –aceptó la joven.- Pero es que La Reina…

- Serena, de casualidad conoces a Seiya Kou? –preguntó amablemente el joven haciendo caso omiso a los gestos incomprensibles que realizaba la Guardiana y llenando el vaso de la rubia con jugo.

- Seiya Kou? –repitió Serena atontada ante el demostrable cambio de humor que reflejó el Príncipe.- El Gran Bomboncito Diseñador de Modas Seiya Kou? –preguntó con amplia curiosidad.- El mismo que aún no ha terminado su Licenciatura y ya ha logrado estar en las Semanas de la Moda de París, New York y Brasil?.

- Suena como un tipo realmente extraordinario cuando lo pones así –decía Darien entre risas mientras intentaba tomarse un trago de café.- Pero sí, ese mismo.

- Sé quien es perfectamente si a eso te refieres –afirmó con seguridad la rubia.- Mujer amante de la moda que se respete tiene un poster en gigante de su espectacular figura.

- También sabes que es uno de mis mejores amigos y será uno de los Padrinos en nuestra boda? –preguntó con exagerada malicia el Príncipe.

- Qué? –exclamó Serena dando un salto desde su silla y levantándose repentinamente.

- Y espero no escuchar las frases "gran bomboncito" o "espectacular figura" salir de tu boca nuevamente cuando te refieras a él –le ordenó a la joven con visible resentimiento.- Y si veo algún poster gigante de él en cualquier parte cerca de tu cuarto, te aseguro que lo volveré confeti para carnaval –continuó.- El caso es que aunque sé que normalmente eso es decisión de la novia, y me disculpo de antemano por no pedir tu opinión al respecto, le solicité que diseñara tu Vestido de Novia para la boda –declaró Darien llevándose un pedazo de pan a la boca al terminar de hablar.

- Seiya Kou… Diseñará… Mi Vestido… de Novia? –balbuceaba Serena atragantándose con cada palabra que decía.

- Amaneciste mal de los oídos Serena? –contestó extrañado.- Quieres que te revise el médico? –preguntó nuevamente.- El Bufón Real claro que lo hará, de hecho me aseguró que tu Vestido, los del Cortejo y las Madrinas serán su Regalo de Bodas –comentó como si estuviera hablando de algo sumamente trivial.- No ha parado de llamarme para saber cuando te llevaré a su estudio y mostrarte las ideas que tiene sobre…

Pero El Príncipe Heredero tuvo que callarse repentinamente.

Serena había caminado hasta él velozmente atravesando la mesa del comedor y lo atrapó en sus brazos fuertemente, escondiendo su rostro entre el hombro y el cuello del Príncipe Heredero.

- Gracias Darien –repetía una y otra vez tímidamente.

Al sentir los brazos de la chica rodearlo de improviso, Darien le solicitó con una mano a la Guardiana Real Rei Hino y al resto de los sirvientes que los acompañaban en ese desayuno, que se retiraran y los dejaran solos. No quería decir ninguna palabra hasta que tuvieran su propia privacidad.

- Sere –comenzó el Príncipe cuando certificó que no había nadie a su alrededor, hundiendo una mano entre sus largos cabellos.-, no tienes nada absolutamente nada que agradecerme –le negó en susurros a su oído, correspondiéndole el abrazo y sentándola suave y sutilmente en sus piernas.- Yo soy el que tiene que estar agradecido por haber aceptado mi humilde solicitud de tregua.

- Podemos ir hoy a ver a Seiya después de clases con las chicas? –le preguntó risueña separándose un poco de su abrazo.

- Por supuesto –le respondió con una sincera expresión de complicidad.

- Gracias! –y le estampó un sencillo beso en la mejilla que le había abofeteado unos días atrás.- Espera que le cuente a las chicas! –exclamó soltándose rápidamente del agarre del Príncipe y levantándose.- Te espero en el auto Darien! –decía mientras salía del comedor a toda marcha.

- Serena Tsukino apenas probaste bocado! –le gritó Darien desde la mesa.- "Gracias por la oportunidad pequeña. No te arrepentirás." –pensó sonriente.


Si antes no había podido acercársele, ahora menos podría. No sólo la Guardiana Real Rei Hino estaba con ella nuevamente, ahora llegaba muy feliz a la Universidad acompañada del Príncipe Heredero Darien Chiba. Su primo. "Cómo voy a poder hablar contigo así sea una vez más mi ángel?" –pensaba acongojado Andrew.- "Serán ciertos esos rumores que rondan el Palacio donde dicen que ella está viviendo con Darien allá?" –se preguntaba confundido.- "Quizás si…" –ideaba el chico al tiempo que escondía una singular risita.


Como Serena predijo en el desayuno, las chicas estaban extremadamente contentas en el almuerzo cuando habló con ellas en la Universidad y les comentó la noticia de quien diseñaría sus vestidos; sin embargo, les obvió contar sobre la pelea que tuvo con el Príncipe días atrás y "su pequeña reconciliación" hoy en el comedor. Le ponía la piel de gallina ese corto pero cariñoso recuerdo: Aún sentía como los brazos de Darien la aferraron a él horas antes por la cintura sentándola en sus piernas suavemente para hablarle en el oído.

- Y por qué no viniste estos días a clases? –le preguntó preocupada Amy.

"Y comenzó el interrogatorio de las brujas que tengo por mejores amigas" –pensó cansada Serena.- Tuve muchas cosas que hacer en el Palacio por lo de mi mudanza –le respondió simplemente, dirigiéndole una mirada fugaz a la Guardiana Real para transmitirle que no hablara acerca de su encierro.

- Pero te llamé mil veces a tu celular y no atendías! –reclamaba Mina cruzada de brazos.

- La Señorita Tsukino está además en clases intensivas sobre el Protocolo Real –dijo de pronto Rei firmemente antes que Serena pudiera articular palabra a los reclamos de Mina.- Le prohibí usar el celular y salir del Palacio hasta tanto no terminara con sus deberes iniciales.

- Entiendo –confirmó Mina un poco asustada de la actitud seria mostrada por la Guardiana.

"Gracias Rei" –pensó Serena humildemente, luego le daría realmente las gracias a la joven por cubrirla. Una figura masculina que estaba saliendo del comedor le llamó la atención, así que tomó una rápida decisión- Chicas, ya vengo.

- Adonde va Señorita Tsukino? –preguntó su guardia al tiempo que se levantaba de su asiento para seguirla.

- Voy al baño Rei no te preocupes –respondió tranquilamente.- Espérenme aquí. Ya regreso.

- Pero Señorita, no puedo… -intentó reclamar caminando hacia ella.

- En serio Rei por favor. Sólo serán unos minutos, sí? –suplicó la rubia.- Me duele un poco el estómago –le mintió sosteniéndose con un brazo esa parte de su parte de su cuerpo.

- Si no está de regreso en diez minutos, voy a buscarla, entendido? –la condicionó entrecerrando los ojos.

- Te debo una! –exclamó Serena para luego salir del comedor rápidamente.


"Michiru!. Tengo excelentes e increíbles noticias!. Mi Vestido de Novia, los del Cortejo y los de mis Madrinas serán regalos y diseños exclusivos de Seiya Kou!. Puedes creerlo?. Estoy súper emocionada!. Es una estrella!. Las chicas y yo iremos hoy después de clases para su estudio, puedes venir con Haruka?. Tengo entendido que él tiene muchas ideas acerca de todo y me gustaría que todas ustedes estuvieran presentes. Avísame!. Saludos y besos a Ruka!."

- Y qué piensas hacer? –preguntaba severamente Haruka al terminar de leer el largo mensaje de texto que Serena le había enviado al móvil de Michiru hace poco.

- No puedo ir y tú lo sabes –suspiraba con desgano.- Pero no sé cómo decírselo a Sere.

- Dile que tienes un compromiso hoy muy importante y que no puedes dejar de asistir –comentó encogiéndose de hombros.- Serena entenderá.

- Sí, eso estará bien por hoy, pero qué le diré la próxima vez? –interrogaba una angustiada Michiru mientras se sentaba en el sofá.- No puedo ver a Seiya Kou. No todavía.

- Lo arreglaremos Mi Sirena. No te preocupes –le decía Haruka para tranquilizarla sentándose a un lado de su novia y le tomaba de la mano.


Andrew arrastraba lentamente sus pies sobre el amplio pasillo de la facultad con la mirada perdida en el horizonte. Llevaba días tratando de hablar una vez más con Serena desde su último encuentro pero simplemente la oportunidad parecía desvanecerse de las manos cada vez. Las clases en la Universidad eran parte de su rutina diaria y le encantaba haber escogido aquel singular sitio de estudios para terminar su titulación, sin embargo, lo distraía por lo menos una vez al día recordar una pequeña rubia alocada. Y era definitivamente una tortura.

- Andrew! –llamaba una voz femenina justo detrás de él.

Volteó su cuerpo anonadado lleno de esperanza y alegría para confirmar sus sospechas.

Era Serena Tsukino.

- Serena –dijo sorprendido con una amplia sonrisa.

- Cómo has estado Andrew? –preguntó Serena sinceramente sonriente- Tiempo sin verte por estos lares!

- Tú eres la que se ha perdido pequeña –le puntualizó el joven.

- Yo no estoy perdida Andrew –refunfuñó la rubia- Sólo mal buscada!.

Ambos estallaron en sonoras risas por un rato.

- Lograste encontrar la Oficina que buscabas aquella vez? –preguntó de pronto Serena.

- Sí –afirmó el rubio- Todo gracias a ti.

- No es nada Andrew –comentó restándole importancia- Sólo hice lo que pude. Gracias a ti por cubrirme ese día –agregó la chica guiñándole un ojo.

- Deberían declarar este día de júbilo –dijo como si nada el joven.

- Por qué? –preguntó Serena extrañada.

- Te volví a ver y puedo hablar tranquilamente contigo –se limitó a responder el chico.- Eso es suficiente como celebrar por tres días consecutivos.

- Entonces habría que darle unas largas vacaciones a todo el mundo porque puedes hablar conmigo cuando y donde quieras –afirmó la muchacha alegremente.

- Gracias Serena –le sonrió.- Iba camino a la heladería de la esquina, quieres acompañarme un rato?. He oído que allí hacen…

- Los mejores helados de toda la región –lo interrumpió la chica.- Sí, lo sé. Pero lo siento Andrew, hoy no puedo –dijo con tristeza.- Lo dejaremos pendiente para otra ocasión, te parece?.

- De acuerdo. Sólo si lo prometes, ya que al parecer cumples tus promesas –le guiñó el ojo.

- Prometido! –exclamó animada- Bueno, me tengo que ir –dijo mientras miraba inquieta su reloj.- Me esperan en la cafetería –aseguró.- Nos vemos luego! –le gritó mientras corría de regreso por el camino que tomó para encontrarlo.

Un par de ojos masculinos escondidos de sus protagonistas, habían visto con absoluto recelo la escena entre la Futura Princesa Heredera del Reino y ése muchacho, sintiéndose un poco preocupado al respecto. No le había gustado para nada esa sonrisa en los labios del joven a la llegada de la chica. Sólo faltaban unas semanas para la Boda Real y nada ni nadie podía poner en peligro tal unión. Lita había rechazado al Príncipe Heredero y estaba absolutamente seguro que aunque Darien no lo exteriorizara como era debido –quizás ahogando sus penas en tequila, vodka, cualquier alcohol fuerte o quizás hasta pasando la noche con alguna modelito como haría cualquiera de los Shitennous-, el joven tendría el corazón destrozado. Por eso necesitaba seguir adelante con este matrimonio así fuera arreglado: sin que Darien supiera, todos los Shitennous se pusieron de acuerdo para buscar información sobre la personalidad de la rubia en la Universidad y fuera de ella. Así fuera un Decreto Real la próxima boda entre el Príncipe y Serena, la habrían impedido a toda costa de haber descubierto cualquier "trapo sucio" en la vida de la muchacha. Pero para sorpresa de todos ellos, no fue así, sino todo lo contrario: los comentarios que la gente hacía sobre la rubia la mostraban como una chica sencilla, de gran belleza externa, carácter intachable, luchadora por el bien de los demás, muy cariñosa y bondadosa con todos. Al conversar los Shitennous de ello, decidieron seguirla sigilosamente, estar pendiente de cada una de sus acciones y las de sus amigas por si ellas conocían algún secreto oscuro. Y aún así no habían encontrado nada malo con la prometida de su amigo Darien. Era como si Serena Tsukino fuese la candidata perfecta para erradicar definitivamente a Lita del corazón del Príncipe Heredero. Por eso, lo que había observado hace unos momentos, no era para nada bueno. Él y todas las personas que rondaban el círculo íntimo y familiar de Los Monarcas, sabían perfectamente quién era el rubio que había hablado tan amistosamente con Serena: El Antiguo Príncipe Heredero. Por lo que Darien les había contado sobre el acuerdo matrimonial entre los Chiba y los Tsukino, Andrew fue inicialmente el prometido de la rubia Serena Tsukino.

Cuando Yaten se percató que Andrew comenzaba a movilizarse hacia donde él se encontraba, por un momento pensó que lo había descubierto; sin embargo, cuando el rubio muchacho siguió de largo por su camino y se detuvo más adelante, el comentario que Andrew se hizo a sí mismo en voz alta, lo paralizó: "Serena, aunque estés ahorita con mi primo Darien, fuiste mía en la infancia, así que ten por seguro que lo serás en mi futuro". Luego, el Antiguo Príncipe Heredero, continuó caminando sonriente y se perdió en los amplios pasillos de la gran Universidad.

"Reunión Shitennous en la pista de atletismo después de clases. Código Rojo Señores. Tenemos un gran problema en la Boda Real y se llama Príncipe Andrew Chiba" –fue el mensaje de texto que Yaten escribió apresurado para enviarlo a sus compañeros al salir de su improvisado escondite.


Un muy preocupado Seiya se movió en su asiento al recibir el mensaje de Yaten. No podría asistir a esa reunión porque ya le había prometido al Príncipe Heredero que se entrevistarían en su estudio después de clases. La Futura Princesa Heredera había accedido a visitarlo para demostrarle sus ideas con respecto a los vestidos de la Boda Real. Si se lo pensaba mejor, era justamente perfecto que Seiya y el Príncipe Heredero estuvieran juntos: Darien nunca sospecharía de la reunión que se llevaría a cabo en la pista de atletismo esa tarde ni nada de lo que habían estado averiguando respecto a Serena Tsukino.

"Mantendré ocupados al Principito y a su futura esposita después de clases para que no sospechen nada. Cambio y fuera. Seiya" –logró responderle el joven diseñador a su amigo Yaten.


- Esto es increíble!. Estamos en el fabuloso estudio de Seiya Kou! –exclamaba una muy emocionada Mina mirando a su alrededor.- Es un sueño hecho realidad!.

- Es hermoso –suspiraba Amy tímidamente asombrada por la decoración del amplio lugar.

- Hay que admitir que el idiota tiene buen gusto –se encogió de hombros el Príncipe con una sonrisa ante los comentarios de las chicas que lo acompañaban.

- A quién llamas idiota? –refunfuñó una voz masculina a sus espaldas.- Más respeto a tu futuro padrino Darien!.

- Creo que me voy a empezar a arrepentir de eso –ironizaba el joven.- Aquí estamos como pediste.

- Yo te dije que las trajeras, pero no que te quedaras aquí –le respondía con una sonrisa perversa y divertida al mismo tiempo.

- Cómo?. –preguntó el Príncipe extrañado.

- Fácil! –Seiya caminó nuevamente hasta la puerta, la abrió y le empezó a señalar el camino a Darien.- Las bellas mujeres se quedan conmigo aquí y tú te vas a contar cuantas patas tienen todos los cangrejos del Reino.

- Se puede saber por qué me estás botando? –le reclamó un atónito Darien por la sugerencia tan descarada que le había hecho su amigo.

- Príncipe Heredero, me parece que es porque el Novio no debe ver el Vestido de Novia hasta la Boda –comentó en voz muy baja Amy acercándose a él lentamente.- Dicen que es de mala suerte.

- Por eso me gustan las mujeres! –exclamó Seiya aplaudiendo.- Son más inteligentes y bellas que nosotros –dijo recorriendo lentamente con la mirada a la chica que había hablado.- Cómo te llamas preciosa?.

- Amy –se limitó a contestar la aludida tímidamente.

- Amy –decía el diseñador caminando en lentos círculos alrededor de ella.- Creo que mis manos harán maravillas con tu ropa ante tan espectacular cuerpo.

- Bufón, o dejas tus comentarios de mal gusto o será mejor que vengamos en otra ocasión –le comentó fastidiado el joven Darien cruzándose de brazos.

- Mira Principito, no tenemos tiempo que perder! –exclamó ofuscado Seiya.- Tu Boda es en menos de un mes y yo tengo mucho trabajo que hacer! –agregó señalándose.- Así que si tu pequeño cerebro procesó lo que la ricura de Amy explicó, entonces es como siempre he dicho: Punto aclarado, punto pasado!. Largo de aquí Darien Chiba!.

- Puede hablarle así al Príncipe Heredero? –le susurró una temerosa Mina al oído de Serena para que sólo ella le escuchara.

- Eso espero –le respondió la rubia aludida de la misma forma.

- Diseñadores –suspiró derrotado Darien.- Mientras más famosos, más latosos. Se creen la última bebida del desierto –justo en ese momento Seiya abrió la boca porque iba a replicarle furioso, pero Darien, detuvo su reclamo instantáneamente alzando una mano en el aire para que lo dejara continuar.- Está bien Seiya, dejo a Serena y sus amigas en tus manos. Estaré en el carro esperando afuera. Igual tu cabeza ya está advertida –sonrió diabólicamente el Príncipe saliendo del lugar recordándole la amenaza que le había dicho en el Palacio días atrás, dejando como consecuencia, a un pálido y boquiabierto Seiya al entender sus palabras.


La oscuridad de la noche sólo acentuaba el cansancio de todas las actividades que había realizado en ése día. Luego de la visita al diseñador Seiya Kou –quien para el gusto de Serena había resultado ser un chico muy gracioso, amable, brillante y que había llenado de atenciones a todas las asistentes durante su cita-, dejaron a Amy y a Mina en sus respectivas casas por insistencia del Príncipe y ahora, tanto Serena como Darien iban en el asiento trasero de su elegante vehículo real acompañados por la Guardiana Rei Hino y seguidos por el resto de los guardias reales camino al Palacio en un absoluto silencio. Serena pensó que a su llegada al Palacio el día había finalmente terminado, pero al entrar a sus aposentos en el Ala Oeste junto a Darien y a Rei, y observar lo que allí le esperaba, le hicieron corregirse y demostrarle que había estado totalmente equivocada.

- Esto debe ser una broma de muy mal gusto –espetó Darien cansado al ver la escena frente a él: una mujer alrededor de un gran equipaje.

- No lo es Príncipe Heredero –refutó con seguridad la voz femenina frente a él.

- Estoy seguro que lo que tenga que decirme, lo podremos hacer mañana por la mañana –aseguró el joven.

- Esto no puede esperar Príncipe Darien –negó simplemente la mujer- Sale en dos horas para Australia.

- Y con autorización de quién? –preguntó con sarcasmo el muchacho.

- Crees que necesito autorización para ordenarte un viaje? –preguntó con una ceja levantada plantándose frente al Príncipe.

- No pienso viajar a Australia en estos momentos Su Majestad –le contestó entre dientes- Lo siento, pero estoy muy cansado y quiero dormir.

- Reina Diana –susurró con timidez Serena que no había querido participar en la conversación entre madre e hijo- Si me permite intervenir, Darien y yo tuvimos un día bastante agitado hoy en la Universidad, no puede simplemente postergar por unas horas más el viaje para que él pueda descansar un poco?.

- No se puede Serena. Se suponía que El Rey y yo realizaríamos el viaje, pero esta tarde cayó enfermo –comenzó a explicar con la mirada un poco preocupada- Tiene fiebre y no puedo permitir que viaje así. Fuimos invitados a un acto protocolar hace meses y no podemos rechazar la invitación a última hora.

- Cuánto tiempo? –preguntó el Príncipe- Veo demasiadas maletas para ser un simple acto protocolar –dijo señalando el equipaje alrededor de ella.

- Dos semanas –respondió la Reina Diana.

- Me caso en aproximadamente tres semanas Su Majestad –le recordó el muchacho suspicaz.

- Lo sé –afirmó con una pequeña sonrisa.

- Rei, haz que lleven el equipaje al carro –le ordenó el Príncipe a la chica tras él- Me daré una ducha, me cambiaré y saldremos en una hora al aeropuerto. Alguna cosa más Mi Reina?.

- Sí –contestó con firmeza- Serena, mañana comienzas con las clases de Protocolo Real.

- Su Majestad… -articuló sorprendida la rubia.

- No quiero excusas –la interrumpió la Reina- Rei se encargará de tu educación a partir de mañana. Todos tus estudios se realizarán en el Palacio y se centrarán de ahora en adelante en aprender a comportarte como la Futura Princesa Heredera que serás.

- Sí Su Majestad –murmuró tímidamente la joven cabizbaja.

- No lo tomes a mal Serena, pero a partir de ahora tienes que entender que casarte con el Príncipe Heredero no es sólo pertenecer a la Familia Real Chiba, a veces también tienes que dejar de un lado las cosas que quieres hacer para hacer las que debes y cumplir con tus obligaciones. Como dijo un gran sabio: "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad" –expuso Diana.

- La cita del Tío Ben no te queda para nada –puntualizó Darien con una sonrisa sarcástica.

- Es tu culpa. Me hiciste ver Spider-Man demasiadas veces cuando eras pequeño –comentó la mujer inocente encogiéndose de hombros.

- Touché –dijo el Príncipe con una amplia sonrisa.


Luego de despedirse de la sorpresiva visita realizada por la Reina, el Príncipe Heredero y Serena se habían retirado a sus respectivas habitaciones, cada uno con sentimientos diferentes: el joven agitado por el próximo viaje y al mismo tiempo preocupado por la salud de su padre; mientras que Serena se encontraba un poco triste al ver partir a Darien a otro país y pensar que no podría ver a sus amigas de ahora en adelante.

Después de una larga ducha y su cambio de vestimenta (una camisa blanca cuello alto, una chaqueta negra elegante tipo blazer marcada con el sello real en el frente y los pantalones a juego), el Príncipe Heredero se sentía renovado. Aunque partir a Australia repentinamente no se encontraba en sus planes, al escuchar que su padre estaba enfermo, no pudo evadir la responsabilidad. Quería ir a la habitación de sus padres antes de irse y ver la gravedad del estado de salud de su padre, pero sabía de antemano que las despedidas estaban prohibidas en el Palacio cuando de viajes de trabajo se tratara. Así que seguramente a La Reina no le caería nada bien su visita. No obstante sabía que debía hacer una excepción.

Buscó con la mirada a su gran compañero y lo encontró en el medio de su amplia cama: el Príncipe esbozó una sencilla sonrisa. Se acercó, lo tomó de un brazo, lo abrazó fuertemente y hundió su rostro en el pecho de Alfred. "Estaré fuera unos días amigo. Nos veremos pronto" –pensó interrumpiendo su abrazo luego de un rato, pero sin separarse de él, salió de su habitación.

Abrió la gran puerta sin hacer absolutamente ningún ruido. Aquella habitación estaba totalmente a oscuras y eso lo hacía sentir como un vulgar ladrón en medio de la noche, pero no podía largarse a otro país sin despedirse siquiera: debía hacerlo y punto. "Al diablo el Protocolo Real por una noche" –pensaba con una sonrisa descarada el Príncipe Heredero. Su vista tardó un poco en acostumbrarse a la oscuridad pero la encontró rápidamente acostada boca arriba en su cama, aunque aún iba vestida con la misma ropa que habían llegado al Palacio, tenía la larga cabellera rubia suelta y los ojos visiblemente cerrados: Serena estaba profundamente dormida.

Caminó sigiloso hasta la peinadora de la chica, buscó rápidamente un pedazo de papel, un lápiz, un sobre y escribió con velocidad una pequeña carta: debía darse prisa si no quería ser descubierto o despertar a la Futura Princesa Heredera. "Listo" –pensó triunfante- "No era así como me quería despedir, pero es mejor que nada". Tomó la nota, la introdujo en el sobre y lentamente se acercó al lecho de Serena.

Repentinamente la rubia se removió en su cama.

Darien se paralizó instantáneamente y sintió como el aire se esfumó de sus pulmones por un segundo.

Hasta que la escuchó lanzar un sonoro ronquido y ella siguió durmiendo como si nada.

El Príncipe Heredero estuvo a punto de estallar en sonoras risas pero se contuvo cuando recordó donde se encontraba y cómo había llegado allí.

Retomó su paso seguro hacia la cama de la chica, se arrodilló junto a ella y al lado de la cara de la rubia dejó tres cosas: Alfred, la nota que escribió bajo los pies de Alfred y, en los brazos de su amigo, una rosa roja que había escondido en el interior de su chaqueta antes de salir de su propia habitación. La miró nuevamente y él se sonrió. "Serena, sé que me vas a matar si te despiertas, pero no me puedo resistir" –pensó Darien melancólicamente.

El Príncipe Heredero Darien Chiba cerró los ojos y posó sus labios sobre los de Serena para darle un casto beso.

Los retiró rápidamente y abrió los ojos.

Para su sorpresa y buena suerte, Serena aún mantenía los ojos cerrados y parecía completamente dormida.

- Cuídate mucho –le susurró al oído de la rubia.

Se levantó con rapidez y caminó de regreso a la puerta de la habitación, justo cuando el Príncipe iba a salir de ella, escuchó que Serena dijo algo en voz alta repetidamente.

- "Darien…"

Serena llamó su nombre desde su cama.

Y el pánico se apoderó de él.

Se volteó lentamente con los ojos cerrados esperando los insultos y protestas que seguramente le diría la rubia al verlo allí en la oscuridad, luego los abrió y se llevó una sorpresa.

Ella aún seguía con los ojos cerrados.

"Ya van dos veces en menos de quince minutos pequeña, si sigues así me vas a dar un infarto antes que nos casemos. Aunque ahora no te puedo llamar Bella Durmiente porque no despertaste con el beso del Príncipe" –pensó un muy sonriente Darien viéndola nuevamente desde el marco de la puerta y, luego de darle una última mirada, finalmente se retiró de la habitación, cerrando la puerta tras sí con mucho cuidado.


Al salir del Palacio Neuschwanstein con dirección al aeropuerto, Darien se había sumergido en otro mundo a causa de la música que retumbaba en sus oídos desde su reproductor portátil: el mundo de los recuerdos junto a su bailarina. No había sido intencional, pero aún almacenaba la música de "El Lago de los Cisnes": el ballet favorito de Lita Kino. Y ahora viajaba nuevamente a Australia, recordando con pesadez que desde hace aproximadamente un año no lo hacía, sólo que ahora iría por primera vez por motivos de "trabajo" y no como la última vez: cuando se escapó con sus amigos Shitennous de vacaciones por unos días y, para su sorpresa, Diamante había llevado a la novia del Príncipe para que se les uniera en el viaje. Sencillamente, los recuerdos de esa semana, le arrancaron una amplia sonrisa al Príncipe camino al aeropuerto. Lastimosamente, también ello lo entristecía: estaba seguro que Lita Kino –y los momentos que había vivido con ella-, siempre ocuparían su corazón aunque estuviera casado con Serena Tsukino.


La reunión con sus amigos la tarde anterior, les hizo planear rápidamente su siguiente paso. Era una medida un poco extrema para su gusto y no se sentía nada bien contándoles parte de su pequeño secreto, pero él le habría prometido a los Shitennous asistentes que buscaría ayuda en alguien de su total confianza. "Aunque para eso tenga que involucrar a mi amada novia en el plan" –pensó acongojado en ese momento.

Le había escrito bien temprano en la mañana apenas el joven se despertó para que se vieran. De antemano sabía que ella no estaría muy de acuerdo que lo hicieran en esas circunstancias, pero él logró persuadirla para aceptar su propuesta. Tenía rato muy inquieto dentro del solitario salón de la Universidad, caminando de un lado al otro porque ella llegaba retrasada. Hasta que la muchacha abrió lentamente la puerta. Él sin pensarlo, corrió a sus brazos para atraparla en ellos y aliviar un poco su creciente preocupación.

- Hola mi dulzura –le susurró el joven a la chica que tenía prisionera en sus brazos en aquel sitio oscuro y pequeño de la Universidad.- Me tenías olvidado preciosa.

- No tenemos mucho tiempo –decía la muchacha moviendo seductoramente su cuello para darle mejor acceso a las caricias que comenzaba a regalarle el joven frente a ella.- Por qué la urgencia?.

- Te quería ver, eso no es suficiente? –le contestó divertido.

- El que no te conozca, que te compre –bufó.- Habla de una vez o me voy!.

- No hay que tomar medidas tan extremas mi amor. Te extraño pequeña. Por qué no crees que soy un simple hombre que quiere atenciones de su novia?.

- Sabes que no me gusta que me llames cuando estoy ocupada a menos que sea una emergencia –suspiró resignada la chica.- Tengo que regresar lo más pronto posible. Qué pasó?.

- Juro que no quería decirte esto en este momento pero necesito pedirte un favor –continuaba el chico mordisqueando la oreja de la chica traviesamente mientras hablaba.

- Qué raro! –respondía sarcásticamente la dama arqueando una ceja.- Tú pidiéndome favores!.

- Nunca me dices que no mi gatita. No te puedes resistir a mis encantos –decía orgulloso entre risas.

- Como si pudiera –suspiraba la chica perdida entre las divinas caricias que el joven le hacía.- Qué quieres esta vez?.

- A ti. Toda tú en mis brazos.

- Malachite, te dije que no tengo mucho tiempo –dijo antes de lograr ahogar un sorpresivo grito mientras él la acercaba más a su cuerpo y la sentaba en una pequeña mesa detrás de ella.- Mantén tus manos quietas por favor!.

- Justamente eso es lo que no quieres que haga hermosa –le rebatió encarándola con una burlona sonrisa.- Pídeme que te bese, dame un rato de tu valioso tiempo y te haré ver estrellas.

- Tienes menos de dos minutos para decirme lo que necesitas –lo miró acusadoramente haciendo caso omiso de su comentario.- Me logré escapar sólo por un momento cuando vi tu mensaje urgente. No puedo alejarme mucho tiempo o empezarán a sospechar.

- Si te digo la información que poseo, qué me gano? –dándole un juguetón beso cerca de la comisura de los labios.

- Un empujón, un pisotón y quizás hasta una patada si me hiciste venir para nada.

- Mi apartamento en tu día libre preciosura. Te prometo que sólo comeremos. Vendrás?.

- Eres tremendo Mal. Si el Príncipe Heredero se entera… -amenazó acusadoramente la chica.

- Nadie se enterará cariño –aseguró con firmeza el joven.- Sólo seremos tú y yo como siempre.

- Voy a arder en el infierno sólo por aceptarte Mal. Pero apruebo tus condiciones –asintió la joven con una sonrisa burlona separándose un poco del chico.

- Andrew Chiba le tiene el ojo puesto a Serena Tsukino. La Boda Real está en peligro.

- Qué? –le preguntó tan asombrada como si le hubiesen echado un balde de agua congelada en ese momento.- Tú cómo sabes eso?.

- Te recuerdo que el Principito Heredero del que hablamos es como un hermano para mí?. A mí tampoco me gustó enterarme de esa noticia.

- Pero es que eso es imposible!. –exclamaba inquieta- Debes estar equivocado Mal!.

- No jugaría con algo así y lo sabes –replicó totalmente serio- Nunca te mentiría belleza.

- Y qué quieres que haga entonces?.

- Mantén alejada a la Futura Princesa Heredera del radar del rubio petulante ése. No se le puede acercar ni a un kilómetro de distancia hasta que Darien y Serena hayan dicho el "sí" frente al altar –le ordenó firmemente Malachite- Los Shitennous nos encargaremos del resto.

- De acuerdo –aceptó con seguridad la joven muchacha- Llevo el postre el domingo?.

- Tú serás mi postre Rei Hino –le dijo cuando se acercó con una amplia sonrisa a escasos centímetros de los labios de la chica para luego besarlos apasionadamente.


Serena se despertó esa mañana con una pequeña sorpresa junto a ella, se restregó las manos sobre sus ojos para confirmar que no estuviera soñando y observó con curiosidad que lo que tenía frente a su rostro era una realidad: al parecer no había dormido totalmente sola. Aún recostada en su cama, se recorrió fugazmente con la mirada: se había quedado dormida con la ropa puesta. "Por qué no me cambié…?" –se preguntaba hasta que comenzó a recordar los acontecimientos de la noche anterior: la visita de la Reina y el repentino viaje del Príncipe Heredero a Australia. "Y pensar que me quedé con la misma ropa porque quería acompañarte al aeropuerto". Alzó su mirada al reloj que se encontraba en una de sus paredes y se sobresaltó sentándose sorprendida en el borde de la cama: eran más de las nueve de la mañana. "Serena tonta, te quedaste dormida" –se reprochó y recordó lastimosamente que ya Darien seguramente se encontraba fuera del país. La rubia dirigió su mirada nuevamente hacia su cama y observó extrañada un pequeño sobre, lo abrió, sacó una hoja de su interior y comenzó a leer en sus pensamientos:

"Lamento no haberme podido despedir, pero estabas rendida y tenía que irme. Tengo una apretada agenda que cumplir durante el viaje y no creo que podamos hablar –conociendo como es Artemis en estos viajes, dormiré de milagro-. Espero que aprendas mucho en tus clases de Protocolo Real, aunque estoy seguro que Rei te hará aprender todo así sea lo último que ella haga. Cuando se propone a hacer su trabajo, se vuelve testaruda, insensible y es toda una pesadilla. Pero por sobre todas las cosas es una gran persona y tiene un gran corazón, así que puedo afirmar con toda seguridad que se convertirá en una gran aliada y amiga tuya. A pesar de lo tonto que se pueda comportar mi amigo Seiya, tengo plena confianza en él y estoy seguro hará un gran trabajo con tu vestido. Escucha todas sus ideas porque la verdad es que el bastardo es un genio (por favor no le digas esto, me fastidiará de por vida si sabe que te lo dije). Y por último, te dejé a alguien para que velara tu sueño, mantenlo cerca de ti y nunca te sentirás sola. Por favor cuídalo y él te cuidará mientras yo no esté: se llama Alfred y es mi más grande tesoro.

Saludos,

Darien C."

Una melancólica sonrisa se reflejó en el rostro de Serena y sintió como una pesada lágrima resbalaba por su blanca mejilla. La retiró con la palma de su mano, sacudió su cabeza y se animó automáticamente. "No hay razón para estar triste" –pensó la rubia. Miró nuevamente al protector y sonriente Alfred que sostenía una rosa roja entre sus manos y se acercó a él lentamente.

- Hola Alfred, mi nombre es Serena. Darien te dejó conmigo para que estuviéramos juntos mientras él está de viaje trabajando. Sé que nos llevaremos bien, mi querido nuevo amigo. Me encanta esa linda rosa que me trajiste de regalo –le dijo Serena a Alfred con cariño y una amplia sonrisa.

"Aunque no se lo quieras mostrar a todo el mundo Darien, en el fondo eres un ángel y sé que confías en mí. Dejarme a tu mayor tesoro me lo demostró: cuidaré de este hermoso oso polar de peluche por ti" –pensó la rubia mientras tomaba a Alfred y lo acurrucaba en su pecho.


La tarde caía suavemente en el suelo español para dar paso a la noche llena de estrellas. Una de las cosas que más adoraba hacer Lita Kino era admirar la puesta de sol desde la amplia ventana de su apartamento en Barcelona. Luego de mucho ensayar una y otra vez la coreografía que tenía dispuesta para la próxima competencia de baile, Lita había llegado a un acuerdo con su entrenadora de dejarla descansar por dos horas antes de que culminara la tarde para regresar a su apartamento. "Simplemente hermoso" –repetía en sus pensamientos la bailarina. "Lástima que no estás aquí conmigo para verlo mi Príncipe".

TOC, TOC, TOC

- Servicio de habitaciones –dijo una voz masculina fuera de la puerta.

Extrañada porque ella no había ordenado ninguna comida, Lita se acercó firmemente a la puerta y la abrió.

La amplia figura masculina frente a ella la asombró dejándola sin palabras.

- Buenas tardes Señorita Lita Kino –la saludó el hombre cordialmente con una amplia sonrisa- Seré su nuevo escolta durante el resto de la noche.

Lita sólo se dejó llevar agradecida con todos los dioses por haberle enviado ese maravilloso regalo: se arrojó a los brazos del joven sin pensarlo dos veces.

- Luego de mucho suplicar, rogar y bajo ciertas condiciones, su profesora y entrenadora le ha permitido tomarse la noche libre de hoy –le explicó el joven- Así que le enseñaré los mejores lugares nocturnos de toda Barcelona sólo por esta noche junto a la mejor compañía que podrá tener... Yo.

- Cuando llegaste? –preguntó en un susurro la chica.

- Esta mañana –le respondió en un suspiro- Vine con la excusa de resolver unos asuntos de mis padres. Por eso no había venido antes. Me regreso mañana por la tarde.

- Gracias Diamante –sollozó la bailarina sin interrumpir el abrazo y sintiendo como los del chico la apretaban fuertemente hacia él.

- Estaría totalmente loco si no viniera a verte aunque fuera sólo una vez –le dijo al oído de la chica.


Habían pasado varios días desde que ellos se habían separado. Y todo había sucedido tal cual lo vaticinó el Príncipe Heredero en su carta: Rei se había convertido literalmente en su sombra, poco le faltaba a esa estricta Guardiana para que inclusive respirara por Serena, la rubia estaba segura que si eso hubiera sido posible, Rei con seguridad lo haría. No sólo estaba el hecho que ahora Rei nunca la dejaba sola, las clases intensivas de Protocolo Real eran aún peores. Desde el primer día de su tortura, se habían trasladado a la Biblioteca Real del Palacio Neuschwanstein y allí, la Guardiana Real Rei Hino se convertía en una monstruosa tirana cuyo único objetivo era que Serena aprendiera todos y cada uno de los siglos de Historia que tenía la Familia Real Chiba. Además de eso, aprender Etiqueta Real, tampoco era tarea fácil: nunca lograba entender cómo podían existir por lo menos ciento treinta normas a tomar en cuenta en la mesa de comer.

A pesar de tener prohibidas las visitas por los momentos, en lo respectivo a Seiya, la Reina Diana había hecho una excepción. Era el Diseñador de la Boda Real así que tenía permitido entrar y salir del Palacio a su antojo. Y aunque estaba segura que Seiya era el galán mujeriego que decían los chismes de las revistas de moda, realmente se había comportado con ella durante todo este tiempo como todo un caballero: le había llenado de ideas para los vestidos y los bocetos que había realizado eran absolutamente fabulosos. Pero antes que nada, Serena sentía que aunque él fuese su único contacto con el mundo fuera del Palacio Real, ahora tenía también un nuevo amigo: Seiya Kou.

La noche antes del regreso del Príncipe Heredero, y luego de haber culminado con todas las asignaciones que le había dado Rei en la Biblioteca Real, Serena Tsukino se había preparado mentalmente para darse un buen baño relajante y acostarse a dormir, pero se llevó una gran sorpresa al entrar al Ala Oeste.

- Estoy sumamente molesta Guardiana Real Rei Hino –le indicó una mujer a la chica que estaba tras la espalda de Serena.

- Su Majestad –respondió extrañada la aludida- A qué debemos el honor de su visita?.

- Aún no entiendo cómo es que no he podido hablar con la Señorita Tsukino a solas desde que se instaló en el Palacio –le reprochó la mujer visiblemente indignada- Por qué no la has llevado a mis aposentos Rei?.

- Lo siento mucho Su Majestad, pero la Señorita Tsukino está estudiando arduamente Protocolo, Historia y Etiqueta Real, así que…

- No hay excusas Rei! –exclamó repentinamente callándola- Ya que tú la has querido acaparar para ti sola, pues he tenido que hacer un gran esfuerzo para bajar hasta acá y poder hablar con la Futura Princesa Heredera.

- Emperatriz Luna, lamento mucho el inconveniente –decidió hablar Serena para aligerar la incómoda tensión que surgió entre las mujeres-, hablaré con Rei para irla a visitar a su habitación todas las noches a partir de mañana, le parece bien? –le cuestionó la rubia con una amplia sonrisa.

- Por eso me encantas mi niña!. Eres un sol! –gritó la Emperatriz con extrema alegría acercándose a Serena- Pero ya que mi viejo cuerpo está aquí, empezaremos esta noche.

- Esta noche Su Majestad? –interrogó Rei preocupada- La Señorita Tsukino está cansada y es un poco tarde, hoy fue un día…

- Como usted quiera Su Majestad –interrumpió Serena el discurso de excusas que comenzaba a elaborar la Guardiana- Nunca estaré lo suficientemente cansada como para atenderla.

- Excelente! –exclamó la anciana mujer emocionada- Ahora Rei, haz que te salgan alitas y vuela lejos de aquí. Es una Orden Real. La futura esposa de mi nieto se quedará conmigo toda la noche hasta mañana.

- Sí Su Majestad –obedeció la Guardiana saliendo rápidamente del Ala Oeste.

- Si me lo permite Emperatriz, -comenzó a decir Serena un poco nerviosa- quedarnos toda la noche conversando puede ser extenuante para usted y…

- Ya se fue, verdad? –le preguntó Luna con curiosidad acercándose a la amplia puerta mientras miraba por todas partes verificando que no estuviese ningún guardaespaldas a la vista- No hay más nadie cerca de ti, verdad?.

- No Su Majestad –respondió extrañada la rubia- pero insisto que deberíamos…

- No hay moros en la costa!. –exclamó repentinamente la Emperatriz caminando rápidamente hacia la amplia puerta de la habitación de Serena- Ya pueden salir mis pequeñas!.

Serena se había quedado inmóvil porque aún no entendía las palabras de la Emperatriz Luna hasta que vio a un par de jovencitas saliendo de su cuarto y deteniéndose justo frente a ella.

- Amy!. Mina!. –exclamó abrumada de felicidad la rubia- Qué hacen aquí?.

- Vinimos a secuestrarte Serena –respondió con mucha tranquilidad su amiga Mina.

- Lo que la alocada de Mina quiere decir, es que vinimos a llevarte a tu Despedida de Soltera –aclaró Amy.

- Estas inteligentes y bellas chicas, se las ingeniaron para encontrarme y me pidieron que las ayudara a sacarte del Palacio por una noche para celebrar su fiesta –dijo la simpática Emperatriz con una gran sonrisa colocándose frente a Serena- Me encantaría acompañarlas pero ya estoy muy vieja para la gracia, así que espero que se diviertan de lo lindo.

- Emperatriz, no sé qué decir… -tartamudeaba Serena al entender la situación.

- Ya saben mis condiciones chicas –les recordó Luna dirigiéndose a Amy y Mina.

- Número Uno: Nadie debe saber que la Futura Princesa Heredera está con nosotras –comentó Amy- Por eso trajimos la peluca negra, los lentes de contacto de color verde y le inventamos un nombre nuevo por esta noche: Caroline Rosenbauer.

- Número dos: Debemos llegar antes de las cinco y media de la mañana porque el cambio de turno de los guardaespaldas es a las cinco y cuarenta y cinco de la mañana y la madrugadora de Rei se despierta a las seis –continuó Mina solemnemente.

- Y número tres: Cero fotos de la fiesta –finalizó la anciana seriamente- Recuerden que Serena es una figura pública y debe dar el ejemplo a los ciudadanos del Reino, por lo tanto no puede existir ningún tipo de escándalo cerca de ella.

- Lo que pase esta noche entre nosotras se queda –repitieron al unísono las jóvenes amigas de Serena.

- Emperatriz Luna, gracias por

- No me lo agradezcas Serena –le negó con una sonrisa a Serena interrumpiéndola, mientras Amy se colocaba detrás de la Futura Princesa y ponía la peluca negra que escondería sus largos cabellos rubios- Te lo mereces mi niña. Toda mujer debe tener un respiro de libertad antes de su boda. Y aquí encerrada en el Palacio no lo puedes hacer.


- No se les pudo ocurrir una mejor idea? –preguntaba el Príncipe Heredero al cuarteto de amigos que encontró sorprendentemente en su habitación apenas entró.

- Vaya forma de saludar a tus Padrinos! –resopló Yaten- Y yo pensé que estarías encantado de vernos.

- Me hago una vaga idea de las razones por las cuales los cuatro están reunidos esta noche aquí en Australia –comentó Darien reflejando una pequeña sonrisa.

- Nosotros también te extrañamos Principito –dijo Seiya acercándose al aludido haciéndole pucheros.

- Tú deberías estar nadando entre telas e hilos Bufón –agregó el Príncipe burlándose de su amigo- No tienes un Vestido de Novia Real que terminar?.

- Venimos hasta el fin del mundo por ti y así es como nos tratas –se quejó Malachite sentándose en un sillón- Créeme que no fue nada fácil sobornar a los guardias para que nos dejaran entrar a tu suite mientras llegabas.

- Lamento informarles que la respuesta a lo que está pasando por sus rumberas cabezas es un rotundo "no" chicos –les dijo Darien negando con su dedo índice y mirando a cada uno de los Shitennous-. Hoy fue un día terrible de muchas reuniones, entrevistas y ruedas de prensa –les recordaba con pesadez-. En resumidas cuentas estoy extremadamente cansado –agregó mientras se aflojaba el nudo de la corbata que llevaba- Gracias por venir de todas formas.

- Crees que vinimos detrás de tu trasero real y atravesamos medio mundo volando para aceptar así no más un "no" por respuesta? –cuestionó Diamante con una mirada sarcástica al Príncipe Heredero.

- Mañana descansarás en el avión de regreso a tu tierra Chiba –comentó Malachite solucionando el problema y haciendo una mueca para restarle importancia al asunto- Por lo pronto…

- Que comience la Despedida de Soltero del Príncipe Heredero Darien Chiba! –exclamó Seiya eufórico descorchando la botella de champán que sostenía en la mano.


Serena Tsukino nunca se hubiese podido imaginar la noche que festejaría junto a sus amigas su Despedida de Soltera. Michiru, Amy y Mina la hicieron olvidar todos y cada uno de sus problemas, deberes y demás asignaciones reales durante las horas que duró su fuga del Palacio. Risas, comida y postres por doquier, chismes de la Universidad, un par de chicos bailarines con un musculoso cuerpo de infarto –a los cuales Mina no había dejado de bailar y tocar- junto a muchos juegos alocados más, habían formado parte de toda la celebración. Y aún no salía de su asombro sobre la intervención de la Emperatriz Luna en todo este lío: la anciana le había montado tal escena a Rei que hasta la misma Serena se la había creído completamente, para luego entender que sólo se trataba de una coartada y poder ayudarla a escaparse triunfalmente del Palacio Real. Ahora se encontraba de vuelta al Ala Oeste: sana y salva, pero lo mejor de todo, fue que no habría podido ser libre esa noche sin el ingenio de sus brujas y de la Emperatriz Luna. "Todo salió perfecto" –pensó complacida Serena mientras se quitaba la peluca negra que cubría su cabeza y se sentaba en su cama.


"Aún no puedo creerlo" –pensaba el Príncipe con una media sonrisa mirando a su alrededor: cada uno de los Shitennous estaba profundamente dormido mientras cruzaban los cielos sobre sus asientos del Avión Real. Toda la fiesta de la noche anterior había sido una verdadera locura, y aunque Yaten era el voluntario Padrino encargado de la organización, Darien sentía que todos ellos habían colaborado de manera distinta. "Conociendo a estos amigos míos, la cosa fue así: El Alcohol indudablemente lo trajo Diamante, es un catador nato; siendo tan estratega, Malachite fue el que se las ingenió para que todo el combo llegara hasta Australia; el encargado de la comida fue Yaten, con ese paladar exigente que tiene; y Seiya… pues de las bailarinas exóticas" –se imaginaba divertido adivinando la situación. Sin embargo, la verdadera sorpresa para el Príncipe Heredero sucedió cuando le comentó a Artemis que los Shitennous viajarían de regreso con ellos en el avión: el Consejero Real no mostró ni una pizca de asombro en su rostro, todo lo contrario, lo había aceptado sin refutar y con una amplia sonrisa, lo que hacía pensar a Darien que Artemis también habría estado involucrado en la organización de su Despedida de Soltero, sólo que quizás el Consejero nunca se lo admitiría. "Gracias chicos, necesitaba algo que me dejara salir de toda esta rutina" –les agradecía en sus pensamientos. "Las cosas que este cuarteto es capaz de hacer…" –reflexionaba mientras ampliaba su sonrisa y cerraba nuevamente sus ojos para dormirse.


- Mier… Realmente se atrevieron! –exclamaba furioso Artemis al ver al Príncipe Heredero siendo llevado a rastras por los brazos de Malachite y Diamante a través de la entrada del Ala Oeste.

- Tú fuiste el de la idea –le aclaró Yaten a Artemis encogiéndose de hombros mientras le sacaba la camisa que llevaba puesta el Príncipe por arriba de su cabeza y Seiya le retiraba los pantalones por debajo dejando a Darien sólo en medias y bóxers.

- El que yo se los haya sugerido como broma, no implicaba que realmente lo iban a hacer! –refutaba intranquilo el Consejero.

- En teoría eres el autor intelectual del hecho, así que estás igual de metido hasta el cuello que nosotros –le definió Malachite al hombre- Reconozco que ni yo hubiese podido idear algo tan macabro –agregó divertido- Debes tener tu lado oscuro Artemis.

- Los Mayores me van a matar cuando se enteren! –chillaba el viejo.

- No se van a enterar, así que deja el drama –decía Seiya con tranquilidad para calmarlo- En todo caso, es Darien el que nos hará papilla cuando se dé cuenta lo que le hicimos.

- Además, sólo un poco del sedante que le dimos no le hará daño –decía entre traviesas risas Diamante- Lo mantendrá dormido el suficiente tiempo nada más.

- No me quiero enterar cómo hicieron para conseguirlo –soltaba lastimosamente el hombre.

- Tenemos nuestros contactos –dijeron todos al mismo tiempo.

- Pero él estaba en perfectas condiciones cuando llegamos! –protestaba el Consejero- Hasta evadió a los fotógrafos y periodistas que lo acorralaron en el aeropuerto con total normalidad!.

- Somos inteligentes Artemis! –clamaba Malachite orgulloso- Hicimos un brindis en la limosina cuando veníamos en camino y colocamos el sedante en la bebida del Principito –le explicaba- La intención es fastidiarle la existencia un rato, no que la prensa se lo comiera vivo cuando lo vieran bajarse del avión drogado.

- Ahora Artemis, por favor podría decirnos donde dejamos tirado el esperpento real? –preguntó Diamante- El condenado hace mucho ejercicio así que pesa un poco.

- Ni modo, como dicen por ahí "El Muerto a la Sepultura y el Vivo a la Travesura"-dijo Artemis ganándose grandes carcajadas de los Shitennous por su comentario- Además, ya parece marioneta –se quejó bajando los hombros y aceptando que ya no se podía echar para atrás- A lo hecho, pecho –se envalentó enderezándose- Si todo sale de acuerdo al plan y por la hora que es, todos en esta parte del Palacio deben estar profundamente dormidos, así que bajen la voz que pueden despertar a alguien –les ordenó a los Shitennous.

Rezándoles a todos los dioses para que Rei no sufriera de insomnio esta noche en particular, Artemis entró al Ala Oeste seguido de los Shitennous y caminó sigilosamente hasta la amplia puerta de la habitación, para después abrirla con suma cautela.

Y para su fortuna, todas las luces del interior estaban totalmente apagadas.

El Consejero Real les hizo señas con su mano a Diamante y Malachite para que entraran. Ellos obedientemente lo siguieron en silencio, cargando con cuidado al Príncipe Heredero y recostándolo de medio lado suavemente en la amplia cama. Artemis retiró a Alfred del medio y pasó con precaución el brazo derecho extendido de Darien hacia el otro lado del lecho. El viejo Consejero se incorporó de su sitio -sintiéndose culpable del travieso plan que había trazado y los Shitennous habían ejecutado-; para finalmente darle paso a Seiya, quien poco a poco lo cubría con una gruesa pero blanda manta.

- "Que la fuerza te acompañe" –le susurró Seiya al oído de su dormido amigo antes de retirarse de su lado.

Al pie de la cama, todos los Shitennous se miraron las caras sonrientes y estaban satisfechos por la diablura que habían realizado. Y aunque el resto de los Shitennous le habían advertido a Yaten que no lo hiciera, el joven muchacho no pudo evitarlo: sacó del bolsillo de su pantalón la cámara fotográfica y lanzó sin más la foto. Ante las miradas escépticas del resto que allí se encontraba –Artemis incluido-, Yaten sólo les devolvió a todos una sonrisa de oreja a oreja. Luego, cerraron con llave la puerta de la habitación por donde habían entrado con delicadeza y se fueron de allí lo más rápido que pudieron.

Dejando al Príncipe Heredero Darien Chiba sedado, sin camisa, sin pantalones, acostado en una gran cama, cubierto por una cobija y durmiendo felizmente en el interior de la habitación… junto a la Futura Princesa Heredera Serena Tsukino mientras la abrazaba por la cintura.


Noticiero PSerenity: Review Time!

Estoy profundamente agradecida con todas y todos los lectores que han dedicado unos minutos de su tiempo para dejarme su review! :) No puedo dejar de mencionar que también me ha llenado de orgullo cuando me colocan como escritora favorita o colocan a esta humilde historia como favorita. Saludos y muchisiiimas gracias a todas mis lectoras y lectores por hacer acto de presencia cada vez que pueden en este fic! :) Síganme dejando sus reviews que son la mejor recompensa que puedo recibir! :)

Ahora... A responder sus comentarios!

Betania101: El primer review después de la actualización de Chap anterior! :) Muchas gracias paisana! jeje Aquí estoy de vuelta con un nuevo capi! Espero que este también te haya gustado tanto como los anteriores y sigue pendiente! Saludos y abrazos!.

MademoiselleRousseau: Gracias por tu largo review! :) Me encantaría leer nuevamente tu opinión de cada personaje que voy incluyendo en este fic y del resto de los capítulos. Tu review significó mucho para mí, porque con tu análisis de la personalidad de cada uno los personajes, me demostraste que sentiste cada palabra que fui escribiendo para darle forma a este fic. Sin embargo, más allá de llevar una sola pareja, quiero llevar historias alternas que atrapen al lector para complacer a todos los gustos. Mil gracias por tus comentarios, tus análisis e hipótesis y espero verte de nuevo en Palacio Imperial Dorado!.

Monyk: Gracias! Gracias! :) Te confieso que este capítulo me hizo reír muchísimo cuando lo redacte, así que espero que te haya gustado y pienses que valió la espera para leer la actualización. No eres para nada exigente, todo lo contrario, sólo quieres más ;) Cosa que me llena de orgullo y satisfacción!. Saludos!.

Atenea: Una más que se lanza a la búsqueda de lo oculto! jajaja Sigue leyendo entre líneas a ver si crees que termina de caer el misterioso jeje Gracias por tu review!. Cuando redacto alguna escena, la leo una y otra vez para que la narrativa quede impecable (o por lo menos lo suficientemente buena) como para que se imaginen lo que relato. Saludos y espero verte de nuevo por estos lares!.

Mayilu: Soy perversa lo reconozco! -muajajaja (entiéndase risa maquiavélica)- Por eso Darien tenía que desmayarse jejeje Aunque si lo pensamos mejor, a veces hacemos algo y como dicen por ahí "nos sale el tiro por la culata" jeje Colocaste muchas inquietudes en tu review así que espero haberte aclarado algunas cuantas en este chap ;) Espero que esta actualización te haya gustado y mil gracias por tu comentario! Sigue al pendiente! Saludos!

Princess Rei of Mars: Guao! Mil Gracias por tu review! Me siento súper halagada por tu comentario! Cuando empecé con este pequeño proyecto, no imaginé que podría haber personas que aunque no amaran los protagonistas, les gustaran cada una de mis palabras!. Sinceramente mil gracias! :) Viví en Alemania hace mucho tiempo y cuando se me ocurrió la historia, tenía que ambientarla allá ;) Esos paisajes son como un cuento de hadas! :) Espero leer tu review nuevamente! ;) Besos y abrazos! :) Tschüss!

SEREDAR: Aquí estoy de regreso amiga!. Espero no haberme tardado tanto como para que te olvides de esta historia! Te envío mis sinceras disculpas si fue así!. Aunque sinceramente también espero que te guste este capítulo! Saludos y gracias!.

Lolis Tristan: Muchas gracias por tu review!. Me encanta cuando me cuentan que se ríen con las escenas que describo jeje Espero haberte dejado más emocionada todavía con este capítulo! jejeje Ah! Y una aclaratoria, Lita es bailarina, no patinadora como lo colocaste en el comentario jejeje Saludos!

Moon86: My first review written in English! :) I'm soooo happy about it!. I've never thought someone would do it! :) It's really amazing! :) Did you enjoy my ideas for this new chapter? I really hope so!. I honestly put so much effort on it because of all my readers! :) I hope you liked this chapter! Keep reading please! Thanks a lot! :)

Marya114: Aquí estamos, aquí seguimos y tengo todas las ganas de continuar! :) Espero que te haya gustado el chap y las ideas locas que se me ocurren para esta historia! Espero seguir leyendo tus comentarios en los siguientes capítulos. Saludos!.

Angel Negro 29: Regresé con una nueva actualización! :) Espero que mi cabecita loca siga produciéndote teorías con respecto a la historia! :) Se pondrá mejor en los siguientes capis, así que pendiente! Muchas gracias por tu comentario y esos bonitos deseos! Saludos!

Diian Kou R: No me hago responsable por la cuenta que le tengas que pagar al psicólogo jajajaja Con respecto a la personalidad de Darien y Serena, pues te confieso que hay un poco de mi en ellos, aunque creo que en general todos los personajes de esta historia tienen algo de mi propia experiencia y ocurrencia. Además espero que con este capítulo te haya aclarado algunas cosas... y te haya generado más dudas! jajaja Mil gracias por tus bellas palabras! Saludos!

Lucecita Moon: Mil gracias y qué bueno que te haya gustado ese momento! :) La inspiración hizo de las suyas y me salió así de la nada! :) Muchas Gracias por todos esos deseos! Un abrazo y un beso de vuelta amiga!

Moon05: Aquí estoy de vuelta! :) Espero que esta actualización también te haya gustado bastante!. Saludos y muchas gracias por tu comentario! :)

Marbel: Brujis! Mil gracias por haberme dejado tu review! :) Siendo honesta, me llena de mucha emoción escribir cada línea para todos mis lectores! :) Estoy súper feliz que hayas creado el grupo en el Face, de verdad sentía que estábamos medio dispersas luego de tanto tiempo ;) Espero que estés satisfecha con las acciones de la parejita en este chap ;) Que te pareció la sorpresita de Rei en este chap? A que no te la esperabas? jejeje Cuídate amiguita! Saludos y un beso!.

Isis Janet: Una de mis fieles lectoras regresa! :D Te extrañé en el capítulo anterior! Pero estoy súper contenta por tenerte de vuelta! :) Al igual que yo con esta nueva actualización ;) Espero que te haya gustado el chap :) Saludos y abrazos!

Nahima-chan: Será que te confirmé las sospechas? jeje Gracias por escribir! :) Molly y Rubeus... bueno, eso lo leerás más adelante jejeje todavía hay muchas piezas del rompecabezas por descubrir y más sorpresas por ver! Confiemos en mi inspiración que la muy condenada se las trae! jejeje Saludos, abrazos y besos! :)


MIL GRACIAS A TODOS!

NOS LEEMOS PRONTO!

Hasta el próximo capítulo!

PSerenity